26 de agosto de 2023

LA CULPA ES DEL CONEJITO 1

Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

Sumario:

Tom "Iceman" Kazansky nunca imaginó que una prueba de embarazo positiva fuera todo lo necesario para que su vida se derrumbase. El eslogan de Johnson and Johnson parece una burla “Resultados en colores fáciles de leer. Blanco NO. Azul SI.”
Dos horas después ya tiene un plan para los próximos dos meses. El resto es un poco vago ahora mismo, pero está seguro de poder lograrlo. Solo serán dos o tres llamadas telefónicas MUY incómodas, pero su bebé lo vale, por supuesto. Él es Tom "Iceman" Kazansky, el hombre que no comete errores, y tiene de su lado al piloto más loco de la historia de Estados Unidos, Pete “Maverick” Mitchell. Nada podrá detenerlos. 

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-1-la-culpa.html

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 Capítulo 1: 1990 

Sábado 1 de septiembre

Sentado en el baño un sábado en la mañana, mirando un palito de madera teñido de azul. Así es como acaba su vida. Tom nunca esperó este final: consideró el suicidio una sola vez -pero decidió no darle el gusto al Coronel Levoi-, temió que le golpearan hasta morir varias veces -algunas de sus decisiones de adolescente no fueron bien calculadas-, eligió una carrera que pone en peligro su vida cada día. Sin embargo, nunca imaginó que una prueba de embarazo positiva fuera todo lo necesario para que su vida se derrumbase. El eslogan de JnJ parece una burla “Resultados en colores fáciles de leer. Blanco NO. Azul SI.”

Se permite diez minutos de pánico.

Se lava la cara.

Con cuidado, recoge todos los materiales de la prueba y los regresa a su caja. Pone la caja en una bolsa de plástico del supermercado local. Con la tranquilidad que le da saber que está solo -Carole llevó a Brad a la práctica de beisbol y no regresarán en horas- recorre cada habitación y vacía sus cestos de basura en la bolsa. Por último, va a la cocina. Saca cuidadosamente del refrigerador todos los restos de comida y los pone en la bolsa. Anuda la bolsa, se pone los zapatos de correr, toma sus llaves y sale a trotar -como todos los días-, pero antes tira la bolsa en el contenedor de la esquina.

En la esquina siguiente hay un parque donde hace su calentamiento habitual. Tres minutos después, el camión de recogida semanal pasa y se lleva la basura de la cuadra. Que Ice estuviera ahí y confirmase que nadie tocó el contenido del contenedor es pura casualidad. Termina su calentamiento y empieza a tratar por las calles vacías de Miramar hacia la playa.

Cuando regresa ya tiene un plan para que la marina le impida volar en los próximos dos meses. El resto es un poco vago ahora mismo, pero está seguro de poder lograrlo. Solo serán dos o tres llamadas telefónicas MUY incómodas, pero su bebé lo vale, por supuesto. Él es Iceman, el hombre que no comete errores, y tiene de su lado al piloto más loco de la historia de Estados Unidos, Pete “Maverick” Mitchell. Nada podrá detenerlos.

 

Lunes 3 de septiembre

Mañana

Carole sabe que algo está por pasar, pero le dijo que no puede explicarle y ella aceptó. Casarse con un piloto de guerra le enseñó a reconocer cuándo debe exigir respuestas y cuándo dejar pasar las cosas. Ice no puede decirle lo que planea porque necesita que su reacción sea auténtica. Ya bastante le costará controlar sus propias emociones en los meses que vienen.

Es el último en la casa, pues Carole se llevó a Bradley a la escuela y Tom se quedó atrás para dejar la cena lista antes de ir a una reunión en la base. Cuando le dijeron que sus dos semanas de descanso serían interrumpidas por un seminario de actualización sobre las mejoras técnicas en los sistemas de vuelo pensó que era una broma de mal gusto. Ahora no puede sino celebrar lo oportuno de la fecha, pues podrá usar a sus supervisores y colegas como cuartada.

En la cocina, la olla de agua caliente casi ha empezado a hervir. Tom dispone las papas ya cortadas en un bol en la hornilla de la izquierda. Respira hondo y roza con su antebrazo derecho la olla. El dolor es intenso, pero breve. Se da un instante para comprobar que la quemadura no es demasiado profunda. Bien. Ahora la segunda parte.

Se pone un guante de cocina la mano derecha, toma un asa de la olla y comprueba que su mano tiene buen control sobre el objeto a pesar de la quemadura en el antebrazo. De un gesto deja caer el bol de papas al suelo, y luego inclina la olla para que el agua hirviente bañe su antebrazo y mano. Sabe que debe dejar que la mitad de la cazuela le caiga para garantizar quemaduras de segundo grado, así que se muerde los labios para aguantar el dolor y finalmente deposita la cazuela de lado, entre las papas esparcidas por el suelo de la cocina. Tom retrocede para evitar resbalar, toma una toalla de la encimera, se envuelve el área afectada y corre hacia su auto.

No tiene sentido contener las lágrimas. Así que no gastará energía en eso. Debe llegar al hospital de la base.  

 

Tarde

Carole está asustada. ¿Qué podría llevar a Tom a tomar una decisión tan radical? Porque lo del accidente en la cocina mientras preparaba ensalada de papas no la convence ni por un minuto. Sin embargo, sabe que no podrán hablar hasta que Brad se acueste, así que se esfuerza por calmar al niño y armar la cena del modo más expedito posible.

Tampoco es que Bradley se horrorizara, está acostumbrado a que Mav regrese de sus misiones con alguna herida. En su escuela también ha visto algún brazo roto o cabeza vendada. Para Bradley es solo un evento curioso que podrá compartir como una aventura en su aula porque no comprende el impacto que el daño en un brazo puede tener para un aviador. Tom, en cambio, sabe perfectamente lo que arriesga, y lo hizo.

Mientras sirve los macarrones con queso y la ensalada de vegetales -que Brad come con un mínimo de quejas- observa con cuidado a Tom, pero no lo nota especialmente tenso o molesto. Eso es extraño. Tom ha estado distraído desde que llegó de descanso la semana pasada. El sábado su humor cambió, empezó a mirar a Brad de un modo especial, como melancólico, y fue a dormir temprano alegando cansancio, pero ella notó la luz por debajo de la puerta. Ahora comprende que Tom estuvo planeando quemarse durante el fin de semana. Eso significa que necesita permanecer en tierra desesperadamente.

Al fin, a las nueve de la noche, Tom baja de leerle su cuento a Brad -el niño insiste en que Mav o él le lean antes de dormir cuando están-. Ella lo espera con una taza de te en la cocina.

-¿Ya me puedes decir lo que pasa?

Tom la mira, suspira y agarra la taza de té, solo para echarla en el fregadero. Luego saca de la gaveta la caja con bolsas de hojas de manzanilla y se prepara una taza de la infusión. Regresa a sentarse a su lado en la mesa de la cocina y se queda mirando los espirales de vapor que ascienden en la habitación en penumbras.

-¿Tom? -insiste Carole.

-El último mes en el barco fue difícil. Tenía mareos al levantarme, si comía antes de la media mañana vomitaba, algunos olores se volvieron insoportables. El médico de a bordo me dio antieméticos y bromeó sobre síntomas de embarazo. Eso me hizo pensar en lo que pasó la última vez que había tocado tierra, en julio me encontré con Mav en New York. Veinticuatro horas muy intensas después de casi un año sin vernos.

Ella lo escucha con un creciente sentimiento de miedo en las entrañas. Así fue como Nick y ella concibieron a Bradley, en un alto de veinticuatro horas, del cual pasaron dieciocho en la cama. Recuerda que Mav fue a tocarles a la puerta en la mañana y se lo llevó a Nick casi a rastras. Pero no puede ser ¿verdad? Porque Tom es…

-Así la semana pasada manejé hasta San Diego y compré una prueba de embarazo de Jonhson and Jonhson, en un barrio donde nunca había estado, pagando en efectivo. Esperé a que te llevaras a Brad a la práctica de beisbol el sábado porque quería estar solo, quería la seguridad de que lo que pasara…

Tom se detiene, bebe un largo trago de su manzanilla y hace un gesto de desagrado.

Carole quiere preguntarle cómo es posible que a un hombre se la ocurra comprar una prueba de embarazo y no, digamos, que su pareja le contagió alguna enfermedad rara. No que ella crea que Mav sería infiel a Tom -eso es ABSURDO-, es que toda la línea de pensamiento expuesta es también absurda. Pero antes de que pueda formular la pregunta, él vuelve a hablar.

-Eso es lo que hay Carole, te vamos a hacer tía. No puedo tomar más cafeína, ni alcohol, por supuesto que tampoco puedo volver a volar. Lo único que pude inventarme para evitar regresar al barco dentro de una semana fue esto -levanta el antebrazo izquierdo envuelto en vendas- estoy trabajando en un plan para recibir una licencia médica temporal y desaparecer. No te preocupes, no volverás a encontrar la cocina hecha un desastre.

Al fin se calla. Carole abre y cierra la boca. Su mente sigue tratando de procesar lo que Tom ha dicho con ese tono entre resignado y decidido que le rompe el alma.

-Pero eres un hombre Ice -se anima a decir al cabo-, tu no puedes estar embarazado de Mav. Simplemente no tienes, tu sabes, cómo fabricar un bebé.

Tom la mira con sorpresa. Entrecierra los ojos y suspira profundo. Su rostro se deforma en una mueca amarga, como si recordase algo desagradable.

A ella le rompe el alma decirle esta verdad, pero si lo que está presenciando es algún tipo de cosa sicológica por la presión de vivir ocultándose todo el tiempo, supone que el Tom cuerdo agradecerá que ella lo devolviera a la realidad.

-Carole, soy trans.

-¿Qué? -no puede haber escuchado bien.

-Que soy trans. Nací… cuando nací mi familia creyó que habían recibido una niña, me nombraron Rachel Seresin. Cuando tenía diecisiete años hui de casa, robé la identidad de Thomas Kazansky y me uní a la marina. En ese momento no tenía muy claros mis planes, pero después que monté en un avión por primera vez… -hace un gesto con los hombros- ya nada fue igual. Creí que Nick te había dicho.

-¿Nick? -eso si la toma por sorpresa.

-Si, así fue como nos conocimos en la academia. Nick me descubrió un día sin mi corsé, pero no dijo nada. Solo preguntó cómo podía ser de ayuda. Cuando no objetaste mi relación con Mav pensé que sabías que yo, bueno, que yo también tenía mis secretos y no iba a traicionarlo.

-No. -lo detiene con vehemencia- Nunca objeté tu relación con Mav porque puedo ver lo enamorados que están. Nadie debería intentar frenar algo así. Nick nunca me dijo nada de ti, era un hombre discreto. -se le ocurre una pregunta- ¿El verdadero Kazansky no vendrá buscándote algún día?

-Tranquila. Murió cuando tenía un año en un accidente de auto junto a sus padres. Lo elegí porque no había nadie más y podía usar porque un apellido judío como excusa para evitar desnudarme a la vista de otras personas en las duchas. No imaginas el miedo que le da a mucha gente la idea de un judío desnudo.

Ríe. Se ríe con una ligereza inesperada.

-Entonces, ¿no eres judío?

Él gruñe.

-La familia de mi madre es judía, pero ella decidió “dejarlo atrás” cuando se casó con mi padrastro, el Coronel Levoi. Una de las tantas cosas en las que no estábamos de acuerdo. Mi padre biológico era un hombre sioux, pero murió cuando yo tenía siete años, no se mucho más que eso de él.

-De acuerdo, de acuerdo. Todo esto es muy inesperado Tom, yo… Bueno, ¿mazel tov? ¿es así como se dice?

-Gracias Carole. Muchas gracias.

La enormidad de lo que se les viene encima empieza a tomar forma en su cabeza.

-Por Dios Tom, ¿cómo vas a tener un bebé? ¿A qué médico iremos? ¡Mav! ¿Cómo se lo diremos a Mav? No podemos poner esto en una carta.

Tom le pone una mano en el hombro para calmarla.

-Tranquila Carole, te dije que ya tengo dos meses resueltos. Estoy trabajando en los planes a más largo plazo. En cuanto a Mav -suspira-, por mucho que me duela, no podemos decirle. No solo por el peligro de que alguien intercepte nuestro mensaje, sino porque tu sabes que nadie podría impedir que regresara y eso sería el fin de su carrera.

Ella se muerde los labios, pero asiente.

-Confía en mí, estará para el nacimiento, soy Iceman ¿no?


CAPÍTULO 2: 1991, marzo: http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-2.html

 

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