27 de agosto de 2023

LA CULPA ES DEL CONEJITO 11

 Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Personajes Infantiles Originales

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-1-la-culpa.html

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Capítulo 11: 1999 

Sumario:
Pete no tiene idea, pero supone que vivir en un mundo que enseña que hay un tipo de familia correcta le hará eso a la mayoría. A él no le pasó: sus padres están muertos, punto. Tenía nueve años el día que su madre ya no se levantó de la cama y estuvo por su cuenta hasta que encontró a Nick y Carole. Desde que tiene memoria de si mismo fue un paria. Es la única vida que ha conocido, aceptó que nunca sería como la gente de la TV, el cine y las novelas y construyó su vida sin la expectativa de cumplir ninguna de esas reglas.
Pero él no es como la mayoría de las personas.
Siendo honestos, todavía viven en un armario. Tom se casó con Sarah. Pete se casó con Carole. Cada matrimonio tiene dos descendientes y hasta compraron una casa con cerca de madera blanca. Su propia prole no sospecha que no son en absoluto convencionales.
Han invertido nueve años de sus vidas en construir la fachada de normalidad perfecta.

Jueves 1 de abril

-Jake, ya es hora de dormir, hijo -dice Pete desde la puerta del cuarto.

Como imaginaba, el niño está tirado en el centro de la habitación, rodeado de los regalos que recibió esta tarde en su fiesta de cumpleaños en la escuela y, más tarde, en la casa.

-No tengo sueño, Mavpá -asegura, y bosteza.

El hombre asiente, termina de entrar, cierra la puerta, se agacha junto al niño y le tiende la mano para ayudarlo a levantarse.

-Ya me doy cuenta, pero si no te acuestas ahora, no podrás levantarte mañana temprano y llegarás tarde a la escuela.

Jake estudia la mano frente a él con la frente fruncida -como Ice cuando sopesa algo- y finalmente asiente.

-Tienes razón, pero ya soy un niño grande -se levanta solo-, ¡tengo ocho años!

-Así es, qué rápido se ha ido el tiempo. ¿Vamos a meter estos regalos en el saco mágico?

Jake asiente, y ponen todo en una bolsa de tela azul con estampado de estrellas que mantienen en el cuarto. La bolsa tiene un forro interior de cobre, para bloquear cualquier transmisión radial. Ahora hay una similar en cada habitación de la casa: le dijeron a Brad, Jake, Sam y Sean que es para que las cosas nuevas se “adapten” a la casa. En realidad, es para llevarlas sin problemas a escanear y asegurar que no haya software espía. Desde que Mav y Ice trabajan en proyectos clasificados, las medidas de seguridad en la casa se han hecho mucho más estrictas.

Cuando terminan de recoger, Pete saca la pajama del niño, lo ayuda a cambiarse y lo mete en la cama.

-¿Quieres que te lea un cuento?

-No. Hazme la historia de cuando nací.

El hombre contiene los deseos de darse cabezazos contra la pared y se obliga a sonreír.

-Has escuchado esa historia muchas veces.

-Pero es linda. Además, hoy es mi cumpleaños, es el mejor día de esa historia.

Pete no comenta que Jake siempre usa una excusa diferente para pedir esa historia: hablaron de las familias en la escuela, salió un personaje sin mamá en la TV… al menos el argumento de hoy es sólido.

El problema es que no tienen idea de cómo contener esto: la insistencia de Jake en que le cuenten las únicas dos historias que Pete ha compartido sobre Rachel indica que no está satisfecho. Por lo menos cree que Tom y Sarah no la conocieron, así que su pesquisa se enfoca solo en él. Es a su padre al que acosa con preguntas intempestivas, tratando de tomarlo desprevenido y obtener algún detalle nuevo sobre su madre biológica.

Si no fuera tan peligroso, Mav lo encontraría tierno: la persistencia de Jake es un rasgo de Ice. Incluso sus torpes intentos de emboscadas son estrategias del estilo de su gestante. Mav siempre ha preferido la confrontación directa. No solo es peligroso porque teme que un día de estos Jake se atreva a preguntar por Rachel en público, también por el efecto que tiene en Ice.

Su esposo dejó de entrar al cuarto de Jake un mes después que le dieran la foto de Rachel. La imagen está en el centro de su mesa de noche, junto a un retrato de Pete y su contrato de amor filial irrevocable con Carole y Brad. La puso de tal manera que se ve desde la puerta y es, en general, imposible de ignorar. Ver ese fantasma cada noche era demasiado para Ice.

Después de la muerte de Carole, Jake aumentó la frecuencia de las preguntas sobre su madre y Ice empezó a tener pesadillas. Siempre eran más o menos lo mismo: el coronel Levoi o su madre lo encontraban en distintos momentos de su vida y revelaban su antigua identidad. Sacarlo del armario tenía diferentes desenlaces: moría, lo encarcelaban, Pete y Sarah lo hacían irse de la casa y le prohibían ver a sus hijos, lo ingresaban en un siquiátrico, lo obligaban a casarse con su enamorado del bachillerato... En fin, que lo único bueno de que Tom esté en Maryland trabajando en el Centro de Análisis Nimitz desde agosto pasado es que no tiene que sufrir esto. Cuando viene de visita, Jake está demasiado emocionado como para pensar en Rachel.

El tipo de paradoja trágica en la que es mejor no detenerse.

Pete suspira y asiente. Jake se sienta en la cama para no dormirse mientras su papá cuenta la historia.

-Estaba sentado a su lado, era la hora del desayuno. Sintió la primera contracción y apretó mi mano. Yo dije “hay otra adición a la tribu a punto de llegar” y sonrió por encima del dolor. Fue un trabajo de parto largo, de casi diez horas. Me dijo muchas cosas feas mientras te esperábamos, que no me quería, que no debió embarazarse, que jamás nos veríamos de nuevo. Debes entender, Jake, que cuando tenemos mucho dolor decimos cosas que no creemos, que nunca diríamos de otra manera.

Lo mira a los ojos, espera en silencio hasta que su hijo asiente. Siempre insiste en esa parte porque quiere darle una versión tan cercana a la verdad como sea posible, pero también que entienda que el mundo no es simple. Cuando por fin sepa las difíciles circunstancias de su concepción, espera que Jake pueda apreciar estas perlas de honestidad dentro del mar de mentiras en que viven.

-¿Y por qué decimos cosas crueles y falsas cuando sufrimos?

-Porque queremos compartir el dolor -responde Jake.

-Así es, pero fuiste un bebé querido siempre. No importa lo que dijera durante esas horas, tampoco importa lo que pasó después. Te quisimos siempre. Después de diez horas, estábamos en la bañera y el doctor dijo que podía empezar a pujar. Me enseñaron cómo ayudar al parto, para que pudiera ser la persona que te ayudara a salir al mundo. Tomé tu cabecita entre mis manos y me dio miedo de repente. Se me ocurrió que no sería capaz, que haría algo mal y te perderíamos aún antes de tenerte. Me dijo “Mitchell, si fallas ahora te arrancaré todos los pelos de la cabeza”.

Jake se tapa la boca con las dos manos para ocultar sus risas. Siempre ríe en esta parte de la historia. Por supuesto que está editado, la amenaza de Ice fue más en la línea de “Mitchell, si no acabas de sacar a tu engendro de mi coño te arrancaré la cabeza”. Aún si Jake supiera quién lo gestó en realidad, eso tenían que ajustarlo el estándar PG.

-Como quería verte ya y me gustan los pelos de mi cabeza, tire de ti y saliste nadando. Siempre has sido un niño muy curioso y querías ver el mundo. Solo necesitabas un poco de ayuda de tu papá. Te puse sobre su pecho y la catarata de improperios se detuvo. Moviste un poco la cabeza, lanzaste un vagido débil y abriste los ojos. Te acunó con suavidad, me miró y dijo “Es…” y yo asentí “Si, es perfecto”. Y esa es la historia de cómo naciste en una tarde fría de primavera en las planicies de Dakota del Sur. Ahora, ¡a dormir!

Pero Jake no se mueve, sino que mira con intensidad a su padre al tiempo que agarra el borde de la sábana con gesto nervioso y se muerde los labios.

-Mavpá, ya hace más de un año que murió mamá.

Pete lo mira confundido.

-Si.

-Estaba pensando, con até Ice trabajando en ese lugar lejos…

-En Maryland -apunta Mav.

-Si, Maryland -repite Jake. -He oído a iná Sarah decir que está cansada, ¿es porque damos mucho trabajo?

-No cariño, está cansada porque la promovieron en el trabajo. Iná Sarah es profesora titular de la Universidad de San Diego. Ustedes no son un problema -le asegura.

-Pero desde que mamá murió y Icepá se fue son solo ustedes dos -insiste Jake-, y Sean aún es muy pequeño -arruga la nariz con desagrado.

-Icepá no se fue -se apresura a corregir Mav. -La Marina envió a Icepá a la Oficina de Inteligencia Naval porque es muy listo. Está en una misión, igual que cuando yo estaba en los portaviones.

-Pero no está aquí -insiste Jake. -Entonces, yo estuve pensando, antes de que muriera mamá, nuestra familia tenía cuatro personas mayores que se turnaban para cuidarnos, ahora ustedes son solo dos y por eso iná y tu sienten tanto cansancio. Necesitamos una mamá nueva.

-Jake…

Pero el niño no se detiene.

-Necesitamos una mamá nueva, Mavpá. Tienes que casarte otra vez y tengo la candidata perfecta.

Pete aprieta los labios con amargura y frustración. No puede decirle a su hijo que ya está casado: tiene un esposo y una esposa. No hay más espacio en su corazón. Que no importa que por un tiempo Sarah y él tengan que defender el fuerte, la carrera de Ice lo vale. Tiene que seguir el juego.

-Vale -asiente, pero no se toma el trabajo de ocultar el escepticismo en su rostro y su voz. -¿Quién es la candidata perfecta?

-Rachel.

-¿Rachel? -repite anonadado. Tiene que haber escuchado mal.

-Claro, Rachel. Ya la conoces, y me quiere. Igual que tu conocías a mamá y querías a Brad y se casaron. Mamá se fue al cielo con el papá de Brad, ¿no? Así que ahora Rachel puede regresar y casarse contigo. Será nuestra madre y les ayudará a iná y a ti en todas las cosas.

Jake ve cómo la cara de su padre se pone seria y gris, pero no se deja amedrentar.

-Cuando Icepá venga de visita puede hacerle esa sopa rica que le gusta. Mamá hacía esa sopa muy bien, pero a ti no te sale. Seguro así Icepá vuelva a sonreír. Mejor aún, cuando la misión de Icepá termine, y regrese a casa, ustedes serán cuatro de nuevo y seremos felices, como cuando Sam y yo éramos pequeños.

Pete solo lo abraza y las lágrimas que el pequeño contuvo mientras presentaba su plan por fin se le escapan.

-Es buena idea ¿verdad? -dice entre sollozos. -Quiero que seamos una familia completa de nuevo. Haz que Rachel venga, por favor. Es mi turno de tener una madre. Por favor, Mavpá. Brad tuvo mamá. Sam y Sean tienen mamá. Yo también quiero una mamá.

-No puede ser Jake. Lo siento, lo siento tanto, pero no puede ser. Rachel se tuvo que ir.

-Haz que Icepá la busque. Icepá hará lo que le pidas, y siempre logra lo que se propone. Cuando la encuentre, le puede decir que soy un niño bueno, que no tenía que dejarme atrás.

Pete se muerde los labios de rabia, porque su hijo no tiene idea de cuán cerca está de la verdad. Sí, Ice podría traer a Rachel de regreso, pero ¿a qué precio? Aún si no destruyeran sus carreras profesionales, no cree que Ice resista más de un mes como Rachel antes de matarse. No. Jake no tiene idea de que lo que pide. Así que no pueda hacer más que sostener al niño mientras balbucea ofertas cada vez más desesperadas para intentar negociar con fuerzas que están más allá de su comprensión. 

-Prometo cuidar de Sean sin quejarme. Prometo no pedir regalos caros. Prometo comer vegetales y no pedir postre. Prometo ser amable en la escuela. Yo también quiero una mamá. Haz que mi mamá venga.

-Jake, Sarah es tu mamá, Carole fue tu mamá.

-¡No! Quiero a la mamá que me tuvo en su barriga. Quiero ser igual que mis hermanos, por favor.

-Jake, hijo, hay cosas que no te puedo dar, aunque quiera. Un día, cuando seas grande, entenderás por qué Rachel no puede estar aquí.

-Porque no tenía tiempo para mí.

-¡No! No mi amor. Te he dicho que siempre te quisimos. Estaba tan, tan feliz. No puedes imaginar lo que le costó dejarte, pero tenía que hacerlo. Tienes que confiar en mí, Jake. Rachel sabe que eres un niño bueno, el mejor hijo del mundo. Rachel te quiere. ¿Sí? Ahora duérmete. Duerme Jake, čhiŋkší de mi corazón.

Al final Jake no se duerme porque crea a su padre, sino porque queda exhausto de tanto llorar. Mav lo arropa y se queda largo tiempo junto a su cama.

No puede llegar llorando a donde Sarah.

Claro que tendrá que hablar con ella de eso, pero quiere calmarse antes.

Pete sale del cuarto de su hijo, pero no se dirige a su propio dormitorio, sino que baja a la cocina a prepararse una infusión. Es una rutina conocida, le dará algo de calma. Mientras espera que el agua hierva en la tetera, barajea sus opciones.

Le han dado todo el amor, la estabilidad y el apoyo posible a Jake, pero no ceja en su añoranza por Rachel. ¿Cómo se puede añorar algo que nunca se tuvo? Pete no tiene idea, pero supone que vivir en un mundo que enseña que hay un tipo de familia correcta le hará eso a la mayoría. A él no le pasó: sus padres están muertos, punto. Tenía nueve años el día que su madre ya no se levantó de la cama y estuvo por su cuenta hasta que encontró a Nick y Carole. 

Desde que tiene memoria de si mismo fue un paria: porque su padre era un traidor, porque su madre estaba trabajando en lugar de cuidarlo, porque no aguantaba los maltratos en los hogares temporales, porque le gustaban los chicos, porque su padre era un traidor -de nuevo-, porque era el mejor piloto y solo le tenían envidia. Es la única vida que ha conocido, aceptó que nunca sería como la gente de la TV, el cine y las novelas y construyó su vida sin la expectativa de cumplir ninguna de esas reglas.

Pero él no es como la mayoría de las personas.

Pete hecha una cucharada de flores de manzanilla en el colador, lo pone en la taza azul, apaga la hornilla y pone el agua despacio. Ahora debe esperar a que se refresque.

Para Ice fue difícil reconocer su atracción mutua. Mav y Nick notaron cómo lo miraba desde el primer día de Top Gun, pero pasaron dos años antes de que hiciera el primer movimiento. Para entonces, Mav estaba bastante cansado de esperar el “despertar gay" del tipo más reflexivo de la Marina y casi le salta encima. Claro, Ice tenía buenas razones para vivir vivía en un armario tan profundo como para contener todos los trajes de Cher. Fue el embarazo de Jake lo que lo forzó a pasar de vivir resignado a tener una relación a secreta distancia, a decidir vencer a la Marina en su propio juego de vigilancia y control.

Sacude el colador en el tacho de basura, lo lava y acomoda en el escurridor. Toma la miel del armario y deja caer un chorrito en la taza. Revuelve la infusión. Las espirales olorosas que ascienden le indican que aún es muy pronto para beber.

Sarah también tenía ideas muy estrechas de cómo debe ser una familia, y estaba dispuesta a vivir en un matrimonio de mentiras antes que permitirse ser feliz. Estaba enamorada de Ice, pero había aceptado que pertenecía a Mav, como si ese fuera el final del camino. Le había enseñado que el amor es sacrificio. Casi le tira un libro a la cabeza cuando le propuso que podía dejar entrar a alguien más en su corazón.

Toma un trago de la infusión y suspira satisfecho.

¿De qué ha servido todo eso?

Siendo honestos, todavía viven en un armario.

Tom se casó con Sarah. Pete se casó con Carole. Cada matrimonio tiene dos descendientes y hasta compraron una casa con cerca de madera blanca.

Su propia prole no sospecha que no son en absoluto convencionales. La primera y última vez que ellos se besaron fuera de su habitación fue cuando Ice regresó de Somalia -un desliz que no se han vuelto a permitir. Han invertido nueve años de sus vidas en construir la fachada de normalidad perfecta. Entonces, no es extraño que Jake desee alcanzar la normalidad.

Observa la taza con el ceño fruncido: ya se ha tomado la mitad de su bebida.

¿Tal vez fue un error decirle a Jake que Rachel vivía?

Hace tres años no se atrevieron. Decir que Rachel estaba muerta se sentía como decir que Tom había muerto. El plan a largo plazo es revelarle la verdad a Jake. Toda la verdad. Con eso en el horizonte, se prometieron decir la menor cantidad de mentiras posibles. ¿Rachel puede estar muerta si nunca existió? Para Tom y su hermano Ray, Rachel nunca existió. Era un disfraz impuesto por la sociedad. De los diecisiete años que Tom sufrió como Rachel apenas quedan algunas fotos, recuerdos de quienes creyeron conocer a una niña marimacha que desapareció en cuanto acabó el bachillerato. Pero la persona que gestó a Jake no está muerta.

Estrecha la taza, cuyo calor se ha disipado casi por completo, y gruñe.

Su hijo está sufriendo y no puede ayudarle. ¿Tal vez un terapeuta? Ice y Sarah son fervientes promotores de la atención profesional de salud mental. Mav no tanto, pero está consciente de que no todo se puede resolver en casa. Este nuevo plan de Jake parece ser un punto de inflexión.

Un par de brazos delgados y fuertes lo envuelven desde atrás. Pete se relaja contra el pecho de Sarah.

-Me cansé de esperarte.

-Discúlpame. Quería tener la cabeza clara ante de irme a la cama.

Ella hace un ruidito contrariado, se separa y toma asiento a su lado.

-¿Qué pasó con Jake?

-Quiere -carraspea, porque le cuesta muchísimo decirlo en voz alta. -Quiere que Ice localice a Rachel para que venga a casa y se case conmigo. Dice que es su turno de tener una mamá.

El rostro de Sarah oscila entre el asombro y la pena.

-¡Oh! Mav… ¿Qué…? ¿Qué quieres hacer?

-Para empezar, no le diremos nada de esto a Ice -dice firme.

Ella asiente.

-Y respecto a Jake, creo… -da una palmada en la mesa y sacude la cabeza. -Creo que es hora de que busquemos ayuda profesional. Tiene que aceptar que Rachel no va a regresar.

Claro que no va a regresar, porque Rachel nunca se ha ido.

 

Lunes 28 de junio

-Tu padre es genial, Brad, ¡genial!

Brad asiente vagamente al joven que agita un coctel colorido y sigue caminando. Son cinco minutos en el mismo estilo: la gente lo saluda, le palmea el hombro, grita -para hacerse oír por encima de Britney y su súplica por un beso más- acerca de lo genial que es todo, le tira besos e intenta abrazarlo, y él asiente, agita la mano para responder los saludos de personas con las que apenas recuerda cruzarse en los corredores de la escuela, y se escurre con suavidad antes de que sus brazos se cierren alrededor de sus hombros o torso, como le enseñó Mav.

Nunca se desvía. Solo estrecha con fuerza la mano de Denise y avanza hacia el fondo del salón del baile, donde está la escalera al segundo piso. El acceso al nivel superior está limitado: allí hay bebidas alcohólicas disponibles para los adultos que aceptaron la invitación. Así que apenas cruzan la frontera que vigilan dos guardias de seguridad, el gentío queda atrás. Cuando han subido la mitad de los escalones, Brad se permite respirar profundamente y relajar los hombros.

-¿Todo bien?

Se gira hacia Denise, está un escalón por encima de ella y es más alto, así que tiene un ángulo perfecto hacia su escote. Se supone que le mire el escote. ¿No?

-Si, todo bien -sube la mirada a sus ojos sin esfuerzo. -Solo que no esperaba a tanta gente.

Ella levanta una ceja con expresión incrédula.

-Tu padre renta un club para tu fiesta de cumpleaños y esperas que la gente pase de ello. ¿En serio? Cuando lleguemos al bachillerato en septiembre serás un héroe Brad.

Él mueve la cabeza, dubitativo, pero no dice nada más. Llegan al segundo piso, dispuesto como una galería a lo largo de dos lados del club, con vistas a la pista de baile principal. El espacio está dividido en reservados amueblados con sofás semicirculares y mesas bajas. Van directo al sofá donde Pete Mitchell conversa con Ron Slider mientras beben cerveza.

-¡Al fin llega el homenajeado! -Mav se levanta en cuanto lo ve venir y le da un abrazo. -Feliz cumpleaños, hijo.

-Gracias papá. Contralmirante Kener, señor.

Pero su intento de formalidad es aplastado por el abrazo de oso con que lo envuelve el hombre.

-Slider, Brad, para ti siempre soy Slider -el hombre lo suelta después de darle varias palmadas demasiado entusiastas en la espalda-. ¿Y ella es?

-Denise -dice él simplemente.

Nunca tuvo que presentarla a nadie y se da cuenta de que no sabe qué decir. ¿Que comparten la pasión por las estadísticas deportivas? Suena patético hasta en su cabeza. Pero Slider saca sus propias conclusiones y sonríe.

-¿Con que ya tienes novia?

-¡No! -exclama Brad, y enseguida se da cuenta de que su negativa fue muy rápida y con el tono agudo característico del pánico.

Denise le suelta la mano y lo mira con expresión herida. ¿Acaso ella creía que…? Si, ella lo creía. Incluso se lavó la boca tres veces antes de salir de la casa porque confiaba en que hoy tendría su primer beso.

-Denise…

Ella niega con la cabeza y da un paso atrás para apartarse de Brad.

-Quiero irme -y aunque casi lo susurra los tres la oyen perfectamente. Slider, consciente de que su presunción fue responsable de este desastre, de un paso al frente.

-Vamos abajo, haré que te llamen un taxi.

-Gracias.

Mav les ve bajar con expresión triste -le gusta Denise, pero sospecha que no volverá a verla en un tiempo- y luego se gira hacia su hijo.

-Ven, siéntate -toma a Brad por el antebrazo y lo lleva al sofá donde Slider y él compartían hace menos de tres minutos.

Enseguida aparece un camarero con un coctel sin alcohol de color verde neón y lo deja en la mesa. Brad lo toma mecánicamente y se da un trago para evitar los ojos de su padre. Es ácido y fresco.

-Delicioso -dice para llenar el incómodo silencio entre ambos.

Pete asiente, toma un trago de su propia cerveza y mira distraído hacia abajo. Brad no aguanta mucho más.

-¿Debería disculparme con ella? -pregunta al fin mientras se retuerce las manos.

-Si -repone su padre sin mirarlo. -Es feo jugar con los sentimientos ajenos.

-Nunca le dije que era mi novia -protesta el chico.

Pete deja de fingir que le interesa la muchedumbre de adolescentes que repiten “I'd still miss you baby. And I don't wanna miss a thing”, como si supieran en verdad qué es añorar un amor, y se concentra en su hijo mayor. Brad está extraño desde hace una semana, y no tiene idea de por qué.

No es por la fiesta.

Desde el año pasado la Marina y Lockheed Martin les exigen una seguridad mucho más estricta en la casa, así que abrir las puertas a un número indeterminado de familias no es una opción. El cumpleaños pasado de Brad invitaron a su grado a un parque acuático. Para los cumpleaños de Sean, en enero, y les cekpápi, en abril, hicieron las celebraciones en la guardería y la escuela respectivamente -salió más barato y no tuvieron que limpiar la casa luego. Las tres celebraciones fueron un éxito.

Este año Brad cumple quince, así que le propusieron reservar un club, de modo que hubiera música y un control estricto sobre las bebidas. Reservar un club por algunas horas un lunes no es demasiado caro, los lunes son lentos en ese tipo de negocios. Todo iba bien hasta hace una semana, cuando el chico se apagó de repente. Sarah incluso le preguntó si quería que suspendieran la fiesta, pero eso pareció aterrorizarlo. Insistió en que siguieran adelante.

Pete tenía un mal presentimiento sobre todo esto, y se cumplió: Brad ha llegado una hora tarde a su propia fiesta de cumpleaños -no que a quienes bailan allá abajo les importe mucho-, y acaba de romper con Denise.

-Tampoco le dijiste que no era tu novia, ¿verdad? -repone mientras apoya los codos en las rodillas y entrelaza las manos. -Las personas construyen expectativas, hijo. Ustedes llevan casi dos años pegados. Prácticamente no paras en casa porque siempre estás con Denise y Nathan.

-Lo sé -responde Brad con tono dolido y se mira las manos. -Es solo que… yo nunca le dije nada, ella se lo imaginó todo. Todo el mundo a mi alrededor -hace un gesto con los hombros, como si tratara de quitarse algo de la espalda-, todo el mundo imagina que me conoce.

¡Oh! Esto es serio, comprende Pete. Va a decir algo más, pero una mano se posa en el hombro de Bradley y les interrumpe.

-Brad, ¿qué haces acá arriba con los fósiles? ¡Sin ofender señor Mitchell!

El cuerpo de Bradley se anima como si le hubieran puesto electricidad y se levanta para abrazar al recién llegado.

-¡Nathan! ¡Estas aquí!

El pelirrojo le devuelve el abrazo y le palmea la espalda.

-Claro que estoy aquí -dice cuando se separan. -No me iba a perder los quince años de mi mejor amigo desde sexto grado. Hice que mi hermano me trajera desde Los Ángeles. Espero que no le moleste un invitado más, señor Mitchell.

-Para nada.

Pete finge que no nota el sonrojo en las mejillas de su hijo, ni el modo posesivo en que Nathan mantiene un brazo alrededor de su espalda. ¿Se dan cuenta ellos mismos? Eso no importa ahora.

Los acordes de trompetas y percusión de una nueva canción agitan el aire, en la pista de baile las manos se levantan.

-Vayan a bailar.

Desde el balcón, Pete ve cómo Nathan lleva a Brad hasta el centro de la pista y varias chicas les rodean. ¿Se lo imagina? Siente a Slider sentarse a su lado y decide que esto amerita una segunda opinión.

-Dime lo que ves, Ron. ¿Con quién baila Brad? ¿Con quién baila de verdad? –y le señala al lugar donde su hijo mueve las caderas al ritmo de Ricky Martin.

-¡Maldición! -exclama Slider después de unos minutos de observación, y Mav siente que el corazón se le detiene. -¿Te pido un wiski?

-Si -Pete se hunde en su asiento. -Si, necesito algo fuerte para procesar esto.

 

Sábado 3 de julio

Mav, no tuvo con quién discutir su propio despertar sexual, a menos que cuente la paliza que recibió de un par de compañeros en el hogar temporal de turno. Después de eso, aprendió a ser discreto. Comparado con la mirada demasiado larga que le valió una costilla rajada, las interacciones entre Brad y Nathan en el club eran casi un anuncio en la portada del Washington Post. Sin embargo, nadie reaccionó, acaso porque estaban bailando y, después de todo, las discotecas son sitios de promiscuidad. Lo importante es que ya sabe por qué su hijo se apagó como una bombilla sin electricidad: la familia de Nathan se mudó a Los Ángeles y este 28 de junio fue, probablemente, la última vez que se verán en largo tiempo.

Ahora debe esperar a que Brad hable, porque ama a su hijo, y es capaz de respetarlo.

Aunque ojalá no tarde mucho, porque de verdad le gustaría dejar eso en claro antes de que vuelen a Hawái el mes próximo. Ha sentido la mirada de su hijo durante días, mientras finge que no pasa nada y se pregunta si, igual que Jake ansía tener una madre biológica, Brad ansía ser heterosexual porque su fachada de normalidad es demasiado buena.

Es sábado, y Sarah se ha llevó al trío dinámico a la Reservación Barona. Han acordado que Jake, Sam y Sean deben tener consciencia de su herencia indígena. Así que acompañan a Sarah a las actividades que organiza la pequeña comunidad sioux en el área de San Diego y visitan la reserva con frecuencia.

Eso significa que están solo Brad y él.

Para generar un ambiente propicio, Mav decide ver por fin el DVD de “Heat”, que Ice le ha recomendado tanto. Cuando se estrenó, en el otoño de 1997, estaba demasiado ocupado con el cáncer de Carole para ir al cine. Por supuesto, celebró (en secreto) el Oscar de 1998 a Tom Cruise como mejor actor de reparto por su interpretación de Charles Polesti, pero nunca ha visto el filme.

Mientras prepara las palomitas de maíz, Brad baja a la cocina.

-¿Vas a ver algo? -pregunta el chico mientras se prepara un desayuno tardío.

-Si -dice con cuidadoso desinterés mientras pasa las palomitas de la cazuela a un bol plástico. -Es una de una banda de ladrones que van a robar un banco, pero son traicionados. Dicen que la escena del tiroteo en la calle es muy realista. ¿Te sumas?

Brad asiente. Van para la sala, Mav con palomitas de maíz y soda, su hijo con un sándwich y un vaso de leche con chocolate. Si el chico piensa algo al ver el título del filme en la caja, se lo calla.

El primer acto es  bastante predecible: un robo bien planeado que sale mal porque alguien no juega bien en equipo, discusión de los errores, el intento de De Niro por castigar al infractor, el escape de Waingro. Es alrededor del minuto veinte cuando la historia da un giro inesperado.

Chris, el personaje de Val Kilmer, llega a una casa con piscina. Mav siente que se le ponen los pelos de la nuca de punta, porque ¡joder!, Kilmer es un tipo súper atractivo y verlo caminar a través de la casa es una delicia. La actitud del personaje es muy diferente ahora, está relajado, sonriente -no había sonreído hasta este momento del filme.

Tom Cruise está en una tumbona junto a la piscina, desplegando toda su gloriosa sensualidad mientras teclea en una computadora portátil con expresión concentrada y sin camisa.

-Hola -le dice Val a Tom Cruise, y apoya la cadera en una mesa de hierro al lado de la tumbona.

Cruise se lleva un dedo a los labios y sigue tecleando por unos segundos. Kilmer solo lo mira, pero es una mirada de amor absoluto, desnudo. Finalmente, Cruise cierra la portátil, la pone en el suelo y se enfoca en Kilmer.

-Se te hizo tarde. ¿Pasó algo?

El otro se encoge de hombros.

-Una pequeña complicación.

Se aparta de la mesa, pasa una pierna por encima de la tumbona y se sienta en las piernas de Cruise.

-Estás muy lindo, me quiero quedar -y se inclina a besarlo.

Brad escupe su chocolate. Pete se queda con un puñado de palomitas en la mano. ¿Qué coño? ¿Cómo lograron que estos dos filmaran ESO?

-Te voy a hacer el amor aquí mismo -alcanza a decir Kilmer con ternura antes de que Brad agarre el control y ponga pausa.

-Oh, Dios, ¿de dónde sacaste esto papá? -le increpa. -¡Mis hermanos podrían verlo!

-¿Tus hermanos? ¿En serio? Guardo todos los filmes para mayores en el nivel superior del armario. Además, ya viste dos muertes, un auto en llamas, casi una ejecución y ¿lo que te preocupa son dos fulanos besándose? Vamos, que tú no tienes ocho años, Brad.

-Precisamente, tengo quince y se que eso es… es… -abre mucho los ojos, pero no logra articular nada más.

-Si me dices que es antinatural o inmoral te mando a Frederickburg, Texas, para que compartas tu prejuiciada visión del mundo con el resto de la familia Abbot -le responde muy serio. -No te criamos de esa manera. Ahora dale play a ese aparato, que quiero ver a dos de los actores más atractivos de Hollywood metiéndose mano.

Brad lo mira de arriba abajo, incrédulo y asustado, pero obedece.

Para decepción de Mav, el personaje de Kilmer tiene algo de autocontrol: se aparta de Cruise después de que intercambian algunos besos ardientes y regresa al interior de la casa.

-¿Dónde está la plata? -pregunta el moreno mientras toma la laptop del piso y lo sigue.

Mmm, sí. El torso de Tom Cruise sigue tan bien delineado como en “Un lejano horizonte”, Mav se relame.

-Pagué mis deudas de juego -responde Kilmer sin dejar de caminar. -Tendremos más en un par de días, no te preocupes. Vamos, llegaremos tarde -y hace un gesto con la mano, como para sugerir a su amante que se vista.

-Estás bromeando ¿no? Mi amor, te arriesgas demasiado por unos pocos miles. Hay una cosa que se llama “proporción riesgo-recompensa”.

-Vámonos -repite Kilmer sin prestarle atención y se pone un saco. -Ponte una de tus camisas bonitas.

Pero Cruise no lo obedece, sino que mueve las cejas con extrañeza, se queda quieto en mitad de la sala y cruza los brazos sobre el pecho. Toda la sensual relajación ha desaparecido para dejar paso a un enfado evidente.

-No tiene sentido hablar contigo, eres un niño en cuerpo de adulto.

Kilmer se detiene, gira a verlo y se sorprende con el cambio de actitud.

-¿Qué significa eso?

-Que no actúas como un adulto responsable, que eso daña a nuestra familia porque me enamoré de un ladrón adicto al juego que no me escucha.

-Charles, ¡vístete y súbete al jodido auto!

-¡Oh! ¿El personaje de Cruise se llama Charles? -dice Brad asombrado. -Un poco cacofónico eso de Chris y Charles, ¿no, papá?

Mav asiente, pero su atención está en la pantalla. La ternura ha desparecido y Chris/Val acaba de tirar algo de la mesa contra la pared, molesto por los reclamos de Charles/Cruise sobre su ¿irresponsabilidad financiera? Wow, esto sí que es inesperado. ¿Cómo fueron de porno gay suave a drama doméstico tan rápido?

-¡A mi no me intimidas con esas mierdas de macho alfa! -repone Charles impertérrito tras el ruido de cristales.

-¿Pero qué más quieres de mi? Te dije que el resto del dinero llegará en un par de días. ¿Vamos a ir? ¿Voy solo?

-¿Te crees que soy tuyo? -dice Cruise con expresión rabiosa. -¿Así tratabas a las putas con las que estuviste antes? ¡Deja las llaves cuando salgas por la puerta! Dominik te olvidará pronto.

Esa última frase hace reaccionar a Chris: salta por encima de una mesa hacia Charles como si quisiera atacarlo, pero un llanto infantil los detiene a ambos en seco.

-¿Pero tienen un bebé? -esta vez es Pete el que no puede quedarse callado. Esta relación le recuerda cada vez más a sus primeros años con Ice.

En la pantalla, Kilmer arruga la frente, suspira y corre al interior de la casa. El rostro de Cruise pasa del enfado a la ternura en un segundo y lo sigue.

-¡Es suficiente! -Brad vuelve a pausar el filme y se gira hacia su padre. -¿Esto es algún tipo de emboscada?

-¿Qué? -Pete está tan sorprendido con “Heat” que por un momento no entiende de qué habla su hijo.

-¿Pusiste esta película gay para darme algún tipo de mensaje?

-No, al menos no completamente. Ice me dijo que debía verla, que me gustaría.

-¿Icepá? -repite el joven incrédulo- ¿Quieres decir que el contralmirante Tom Kazansky ha visto esto, y está tranquilo?

-Si.

-Y te la recomendó.

-Si. Quiero decir, supe que Cruise ganó un Oscar y eso, pero Carole acababa de morir, no estaba para filmes de ningún tipo. Entonces, el DVD salió hace como un mes y Ice me lo mandó de regalo.

Brad pone cara de incomodidad.

-No tienes idea de lo gay que suena eso, papá.

-Es posible -repone Mav con falso desinterés. -Pero, para ser completamente honesto, también la puse para hacerte entender que yo -se detiene y decide ser más claro-, que nuestra familia no tiene ningún problema con la homosexualidad.

Brad aparta los ojos y se estruja las manos.

-Entonces te diste cuenta -musita.

-¿Preferirías que no me hubiera dado cuenta?

El chico se encoge sobre si mismo.

-No lo sé -admite. -Preferiría… -suspira y se endereza, como si se preparase a entrar en batalla. -Preferiría no haberte decepcionado.

-Brad, eres mi hijo, no puedes decepcionarme por ser quien eres.

-¡Por favor! No tienes que hacerte el comprensivo. Se que quieres que sea aviador, o por lo menos que me una a alguna rama del ejército.

-¡No a los marines! -suelta Pete automáticamente.

Brad levanta una ceja, extrañado. El hombre hace un gesto incómodo.

-Larga historia, no viene al caso. La importante ahora es que está familia te acepta tal y como eres.

Abre los brazos y Brad se refugia en su pecho. Aunque ya es de la altura de Pete, parece haberse encogido. Un temblor leve lo recorre y Mav lo calma con movimientos circulares en la espalda.

-¿De verdad no te importa que yo…?

-No.

-¿Y no me vas a dar una charla sobre los peligros de ese estilo de vida?

Pete resopla, medio divertido y medio horrorizado.

-¿Así lo llaman en la escuela ahora? En mis tiempos al menos reconocían que no elegías ser homosexual. Nos decían que era una enfermedad siquiátrica. Tuve un conocido… le dieron un par de sesiones de electrochoques para “curarlo”.

Siente a Brad tensarse entre sus brazos. Para él también es horrible recordarlo, pero Brad debe entender los peligros del mundo.

-No fue el mismo después de eso. No lo curaron, por supuesto -y decide ser explícito otra vez-, porque no había nada que curar. Pero le rompieron algo por dentro. No quiero que nadie te haga daño, Brad.

-No voy a meterme en problemas -le asegura el chico. -No voy a avergonzarte, papá.

-¡No, hijo! Yo jamás me avergonzaría de ti. Lo que sientas, a quién decidas a amar, siempre que sea honesto tendrás mi apoyo. Nuestro apoyo.

Brad se sale del abrazo y, con miedo, levanta los ojos.

-¿Qué hay de la marina? Estuve leyendo, está esa ley, la DADT ¿no? No puedo ir a Annapolis si saben que soy gay.

¿Entonces de veras quiere ser aviador? Mav piensa un poco antes de responder.

-Eres mi hijo Bradley, y mi primer deber es contigo, no con alguna idea de legado familiar. Entonces, el camino profesional que decidas seguir, y los sacrificios personales que decidas hacer para cumplir tus sueños, serán tu decisión y de nadie más. Creo que eres muy joven -el chico abre la boca para protestar, pero lo detiene con un gesto. -Si, apenas tienes quince años, eso es muy joven. Debes tomarte tiempo para explorar todas tus opciones antes de comprometerte a pasar ocho o diez años jugándote la vida y sin la oportunidad de ser honesto con nadie.

Bradley va a decir algo, pero lo piense mejor y asiente.

-Okay.

-Bien. Ahora ¿ahora podemos seguir con la película? De verdad quiero saber qué pasa con esos dos.

Brad alcanza el control remoto y toca el botón de “play”, pero se queda pegado a su padre.

-¿Crees que Kilmer y Cruise tengan una escena de sexo? -pregunta Mav unos minutos después mientras ven la incómoda interacción entre De Niro y la joven librera. -Seguro lucen mejor sin ropas que De Niro, que ya tiene casi sesenta.

Brad toma un cojín del sofá y se tapa la cara, sonrojado.

-Papá, por favor -gime. -No me hagas esas preguntas.

Mav estalla en carcajadas.

 

25 de noviembre, Día de Acción de Gracias

Cuando se da cuenta, Bradley se pregunta cómo pudo ignorarlo por tanto tiempo. Ha estado ahí, delante de su cara, desde que tiene memoria. Le queda el consuelo de que es tan despistado como el resto del mundo.

Empieza así: se despierta a mitad de la noche con la contradictoria situación de tener intensas ganas de orinar y sed. Tuvieron una cena copiosa por Acción de Gracias, así que no es extraño que se despierte, el problema es que la noche es fría y no tiene ganas de salir de debajo de las mantas. Pero la naturaleza llama.

Bradley mete los pies en sus zapatillas felpudas, va a tientas al baño, vacía la vejiga, se lava las manos y emprende la marcha hacia la cocina.

Tiene el suficiente raciocinio para darse cuenta de que no debe despertar a sus senkaku, así que baja despacio y abre con cuidado la puerta de acceso a la planta baja. Ya en la galería, ve con satisfacción que la luz que se filtra por las ventanas mantiene la casa en una penumbra a través de la que se puede avanzar sin necesidad de encender la luz. Va hacia la cocina con la mano pegada a la pared y pensando que en lugar de agua debería hacerse una infusión de manzanilla. Su papá le ha dicho que ayudan con la digestión.

Al doblar la esquina, ve una forma vagamente humana pegada a la pared, pero ¿tiene dos cabezas? Bradley pestañea y trata de enfocar mejor. Es imposible ver más detalles con tan poca luz. Aún medio dormido, el chico extiende la mano hacia el interruptor de la luz.

La estancia se ilumina y varias cosas ocurren simultáneamente.

La forma que estaba pegada a la pared se divide en dos. Brad pestañea y dice “¿Uh?”

Tom Kazansky pone a su esposo a su espalda con un movimiento fluido, agarra un cuchillo de la encimera y se enfrenta a quien sea que se metió en la casa. Descubre a su hijo mayor en pajama, con expresión incrédula en el rostro y la mano aún encima del interruptor.

-¿Brad?

Pete Mitchell está molesto por la ruda interrupción -las bolas azules no son chiste- y aterrorizado con la posibilidad de que un intruso ponga en peligro a su familia. Se asoma por detrás de su esposo -luego discutirán eso de ponerlo a sus espaldas como si él fuera una damisela- y ve a Bradley, cuyos ojos van del rostro de Ice al cuchillo que aún sostiene en pose ofensiva.

-¡Joder!

Su comentario hace reaccionar al chico.

-¿Papá? ¿Icepá? ¿Qué…? ¿Por qué me amenazas con un cuchillo?

-Creí que eras un intruso -Ice devuelve el cuchillo a su lugar. -¿No estabas durmiendo?

-Si, pero comí mucho y… -repara entonces en que los dos hombres tienen las camisas abiertas y las mejillas sonrojadas. -Un momento ¿qué hacían ustedes aquí abajo?

-Terminábamos de lavar los platos -improvisa Ice mientras se apresura a cubrirse el pecho.

-¿Con las luces apagadas?

-Pues…

Tom mira desesperado a Pete, quien se cubre la cara con las manos y gruñe. Su esposo es genial para mentir en espacios oficiales, pero esto… En fin, al toro hay que tomarlo por los cuernos.

-Estábamos besándonos.

Brad lo mira sin comprender, luego sonríe divertido.

-Estoy soñando. Sueño que mis padres son gays para sentirme mejor.

-Si, exactamente -se apresura a confirmar Ice con tono amistoso. -Esto es un sueño. Regresa a tu cama ahora ¿si?

-No -interrumpe Mav. -No estás soñando.

Lo que convence a Bradley de que no está soñando es ver la conversación que tienen sus padres en ese momento solo con miradas. Sabe qué es eso, lo ha visto antes, pero nunca con tal intensidad. Al cabo, Ice aparta los ojos y niega en silencio, como si aceptara algo que no puede cambiar, pero no le gusta.

-¿Quieres manzanilla, Bradley? -y abre la pila del fregadero para poner agua en la tetera.

-Si, gracias.

-Ice, saca las tazas y la miel.

Después que la tetera está en el fuego, solo queda esperar. Se sientan alrededor del mostrador de la cocina, Ice y Mav a un lado, Brad frente a ellos.

-No estoy soñando -repite el chico para reanudar la conversación.

-No -Mav entrelaza sus dedos con los de Ice encima de la mesa. -Ice y yo estamos juntos.

-Oh -Brad estudia sus manos entrelazadas, porque teme mirarles a la cara. -¿Desde cuándo?

Ice carraspea, Mav hace un leve movimiento de cabeza para alentarlo.

-Ayer se cumplieron once años.

-¿¡Once años!?

Sus ojos van de uno a otro con asombro.

-Nos hicimos novios en la Cena de Acción de Gracias de 1988 -confirma Mav.

-Pero tu… Pero ustedes… Ustedes estaban en esa cena con mamá y conmigo. He visto las fotos.

-Si. Pero sabes a estas alturas que las personas mayores hacen cosas de personas mayores después que los niños se acuestan, ¿no, hijo?

El chico va a protestar el tono condescendiente de Mav, pero la tetera pita y el hombre se apresura a preparar las tazas de manzanilla. Las preguntas se detienen hasta que cada uno tiene su infusión entre las manos.

-¿Entonces eres gay, papá?

-Bisexual, en realidad -dice el hombre con sonrisa forzada. -Ice sí, gay, gay, gay. Como Liberace.

-¡Ey! -el rubio le da un codazo suave. -No hay razón para burlarse. Pero si, hijo, soy homosexual.

-Pero ustedes dos… quiero decir, tu te casaste con mamá, y tu con Sarah, tienen dos hijos.

-Quise a tu madre como a una hermana, Brad. Nos casamos por dos razones, protegerme de la DADT y, la más importante, protegerte a ti de la familia Abbot, en caso de que algo le pasara a Carole antes de que cumplieras dieciocho años. Estaba aterrorizada por la idea de que pudieran reclamar tu custodia.

-Sarah y yo tenemos una relación de mutua conveniencia. Ella necesitaba estabilidad, yo una esposa. Respecto a Sam y Sean, soy gay, pero algunas cosas son -Ice enrojece- mecánicas en su esencia, con suficiente imaginación y paciencia se puede…

-No quiero saber nada más -interrumpe Brad. -Nadie quiere saber de la vida sexual de sus padres ¿okay? -da un trago a su manzanilla. -Entonces, mi madre sabía. No la engañaron.

-¿Engañar a tu madre? -Mav suelta una risa breve.

-Carole me dio “la charla” al día siguiente por la mañana -rememora Ice con expresión de añoranza. -Me dijo que, si le rompía el corazón a Mav, haría que mi cuerpo desapareciera en una granja de puercos.

-¿Hizo eso? -se asombra Mav.

-Si. Fue la dosis perfecta de miedo y amor para que comprendiera que ustedes eran la familia que necesitaba. Tu madre era una mujer excepcional Brad. Te pareces mucho a ella.

-Y a Nick también te pareces -apunta Pete. -Le encantaba andar por la casa a oscuras. Siempre tenía morados en las piernas de chocar con los muebles.

-Gracias papá, realmente me siento muy Bradshaw ahora mismo -responde Bradley con sarcasmo.

Los tres beben sus infusiones en silencio un rato más. En la mente de Bradley emerge un detalle de la conversación que tuvo con su padre hace unos meses, cuando “Heat” lo llevó a salir del armario.

-Entonces, cuando me dijiste que debía pensarlo bien antes de ir a jugarme la vida por años sin la oportunidad de ser honesto con nadie…

-Si, hablaba por experiencia propia.

-Pero aún quiero ser aviador, como ustedes.

Ice suelta un suspiro triste.

-Aún hay tiempo para que cambies de idea. Eres…

-Si, ya se -interrumpe Brad con tono cansado-, soy muy joven.

-Pero no tan joven como para no saber guardar secretos ¿verdad? -Mav lo mira con seriedad absoluta mientras estrecha su taza. -Lo perderemos todo, todo, si revelas algo de esto, hijo.

El chico le dedica una sonrisa triste.

-No te preocupes papá -y recuerda la frase con que solía sellar sus compromisos de pequeño. -Soy tu apoyo confiable en tierra.

CAPÍTULO 12: 2000: https://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-12.html

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