Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos
Fandoms: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)
Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi
Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)
Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive
Sumario:
-La marina ha ordenado su regreso urgente al territorio continental en respuesta a una solicitud del FBI.
-¿Por qué?
-Rachel Seresin ha interpuesto una demanda de paternidad con su nombre, Mitchell. Dice que está embarazada como resultado de un encuentro que tuvo con usted el pasado 10 de julio de 1990.
-¿¡Qué!?
-El Consejo Tribal Sioux Oglala pidió al FBI que el responsable fuera localizado y puesto a disposición de la justicia tribal. El agente Mackey está aquí para llevarlo a Rapid City, Dakota del Sur, y entregarlo a la policía tribal.
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Capítulo 2: 1991, marzo
-¿Teniente Comandante Mitchell?
El tono y expresión del capitán que lo recibe al salir del avión en New York son francamente hostiles. Mav no tiene idea de qué se supone que hizo ahora, pero está acostumbrado a que le culpen, porque es el hijo de su padre. Solo controla su expresión y se acerca.
-Si, soy yo.
-La marina ha ordenado su regreso urgente al territorio continental en respuesta a una solicitud del FBI.
Pete asiente. Eso fue lo que le dijeron en el portaviones Saratoga antes de ordenar que recogiera sus cosas para abordar un transporte hacia Alemania, donde debía tomar otro avión a New York.
-¿Por qué? -pregunta al capitán, como le preguntó a la capitana en la estrecha cabina de Servicios Legales del portaviones Saratoga.
El hombre abre un expediente y mira su interior. Por la velocidad a la que desliza sus ojos, Pete se da cuenta de que solo relee, pero ya conoce el expediente.
-Rachel Seresin ha interpuesto una demanda de paternidad con su nombre, Mitchell. Dice que está embarazada como resultado de un encuentro que tuvo con usted el pasado 10 de julio de 1990.
-¿¡Qué!?
Ahora Pete si tiene la seguridad de que todo esto es un error o una conspiración. No ha dormido con ninguna mujer desde Charlie, en 1986. Además, él sabe dónde estaba el 10 de julio, las memorias de ese martes que pasó entre los brazos de Ice hicieron tolerables los meses de Irak.
El capitán le dedica una mirada furibunda por la interrupción.
-Como la señorita Seresin es una india registrada de la nación Sioux, residente en la reserva de Pine Ridge, el Consejo Tribal Sioux Oglala pidió al FBI que el responsable fuera localizado y puesto a disposición de la justicia tribal. El agente Mackey está aquí para llevarlo a Rapid City, Dakota del Sur, y entregarlo a la policía tribal.
Un hombre se adelanta del fondo de la oficina. Es alto, su pelo rubio ya retrocede dejando la parte frontal del cráneo, tiene hombros anchos y manos extrañamente pequeñas. Le dedica una sonrisa predadora.
-Espero que te portes mal, Mitchell.
Pete suspira. Sabe que esto no es cierto, también que no vale la pena resistirse. Ya que no puede presentar su coartada, irá a la tal reserva de Pine Ridge a aclarar las cosas.
-¿Puedo hacer una llamada antes de despegar?
Mackey lo escolta hasta una galería del aeropuerto militar con una docena de teléfonos públicos. Aunque no ha mencionado ponerle esposas, Pete se da cuenta que está prácticamente bajo arresto. De hecho, el agente se detiene a pocos metros, con clara intención de vigilar su llamada. Si hubiera considerado llamar a Ice, la actitud del agente le habría hecho abandonar la idea de inmediato: no duda que el FBI recupere el registro de la llamada como parte de esta ridícula demanda. Pete suspira, deposita cinco monedas de veinticinco centavos y marca de memoria el teléfono de Carole.
Ella responde al tercer timbre.
-¿Si?
-Carole, es Mav.
-¡Oh, Mav! Dijiste que el Saratoga regresaba el mes próximo.
-Si, bueno, supongo que el Saratoga regresará el mes próximo. Yo regresé antes por un problema legal.
-¿Legal? -el miedo en su voz es claro.
-Si, una mujer dice que la embaracé. Parece que está bien conectada y el FBI hizo que la marina me devolviera al país.
Hay unos instantes de silencio que interrumpe la voz de Brad.
-¿Quién es mamá?
-Es tu tío Mav, cariño, ven a saludar.
-Hola Mav, ¿regresas pronto?
Pete duda un poco antes de formular su respuesta. No tiene idea de cuánto tardará este asunto en Pine Ridge o como sea que se llame esa reserva india.
-Todavía no Brad. Tienes que seguir cuidando a mamá por un tiempo más. ¿Puedes hacer eso?
-Seguro Mav, soy tu apoyo en tierra.
Escuchar la confianza sin reservas de Brad en el hombre que lo dejó huérfano siempre le rompe el corazón a Pete. Se esfuerza para que su voz no tiemble.
-Muy bien Brad. Estoy muy orgulloso de ti. Ponme a tu mamá de nuevo, por favor.
Se siente un ruido, los pasos acelerados de Brad y luego regresa la voz de Carole.
-Así que, ¿una mujer embarazada? -hay cierta dureza en su tono.
-Te juro que no sé de dónde sale todo esto. Dice que estuvimos juntos el pasado julio acá en New York.
-¡Oh! ¿Cómo dijiste que se llama?
-Rachel, creo. -se vuelve hacia Mackey con gesto interrogante. El hombre mueve los labios para recordarle el apellido- Rachel Seresin. -de nuevo hay silencio al otro lado de la línea -¿Carole?
-¿No lo recuerdas?
-¿Recordar? Me emborraché como una cuba porque era muy poco tiempo para ir a California, pero mucho para quedarme en el barco. No recuerdo nada de ese día excepto que estaba encerrado en un hotel y desperté con tremenda peste.
Por supuesto que no fue así: se la pasó encerrado haciendo el amor con una intensidad de la que no se creía capaz, y despertó con el olor de Ice, su aroma especial mezcla de lluvia y acero.
-No, no fue así. -niega Carole- Me llamaste después y hablaste de lo bella que había sido la estancia en New York, dijiste que sus ojos eran azules como el mar de invierno.
Escuchar “azules como el mar de invierno” detiene la vaga negativa que ya tenía en la punta de la lengua. Solo usa esa frase para describir los ojos de Ice. Carole no usaría esa frase en esta conversación, que seguro sabe no es privada, si no fuera importante. Ella sabe que estuvo con Ice en julio, sabe que New York fueron veinticuatro horas maravillosas porque pudo pasar tiempo con Ice después de once meses en que nunca estuvieron a menos de doscientos kilómetros de distancia. Sin embargo, en lugar de repetir la versión oficial que acordaron, pretende recordar que él estuvo con esta tal Rachel que tiene azules como el mar de invierno.
Hay algo ahí, lo sabe, un mensaje de Ice y Carole, pero está demasiado cansado para descifrarlo.
Gruñe por pura formalidad.
-Estaba borracho -repite con toda la convicción que puede-. Te llamaré de nuevo cuando me entere de todo en Pine Ridge. ¿De acuerdo?
-De acuerdo Mav. Confío en ti, Rachel no podría tener un mejor padre para su bebé -y cuelga.
Pete se queda con el auricular en la mano, sorprendido. Esto también es un mensaje cuya clave se le escapa.
-¿Nos vamos? -el tono exasperado del agente Mackey le indica que es una pregunta retórica.
Mav asiente, cuelga el teléfono, recoge su morral y se deja conducir. Cuando se dirigen a la salida del aeropuerto militar comprende que la generosidad de la marina con el FBI no incluye facilitarles transporte. Caminan por el parqueo casi vacío a través de una nieve poco profunda en medio de un frío cortante, en especial por el contraste con el clima tórrido que dejó atrás hace treinta horas.
-¿Cuánto tiempo hasta Rapid City? -pregunta cuando ya Mackey enfila hacia la carretera.
-El avión saldrá en dos horas, y es un vuelo de cinco. Allí te entregaré al policía tribal Walter Crow Horse. Son dos horas más por tierra hasta Allen, donde te espera tu novia.
Mav asiente, y piensa un poco más en lo que le dijo Carole, pero no puede comprenderlo. Todo esto es absurdo, no ha tocado una vagina en…
¡Oh!
Las piezas se ponen en orden en su cabeza de modo repentino. En julio si penetró la vagina de alguien con ojos azules como el mar de invierno, solo que no pensó que…
Ice le dijo que estaba bien, que las hormonas masculinas que toma regularmente impedirían cualquier sorpresa. Fue hermoso sentir esa parte de él. Aún en medio de su euforia se dio cuenta de la muestra de confianza que significaba. Mav sabe que, aunque encuentra tremendamente atractivos esos detalles de su anatomía, para Ice ha sido un camino largo reconciliarse con su cuerpo. Mav mintió sobre estar borracho. De hecho, solo tomaron agua durante esas horas porque los dos querían estar lúcidos, guardar los recuerdos con la mayor claridad posible.
No puede ser.
Fue hace casi ocho meses, Ice no le habría ocultado algo así por tanto tiempo. ¿Verdad?
Excepto que Tom Kazansky es un hombre frío y calculador. Debe haber considerado todos los escenarios posibles y eligió el que mejor protegería sus carreras y al bebé. Porque está claro: Ice podría haber “terminado” la sorpresa y nunca decirle a Mav. En cambio, decidió seguir adelante con el embarazo y permitirle participar. Darle la oportunidad de ser padre.
Mientras atraviesan el tráfico mañanero de New York hacia el aeropuerto La Guardia, Mav se mira las manos, asombrado y temeroso.
Va a ser padre.
Eso significa que la tal Rachel Seresin es una pantalla para justificar su viaje a esa reserva india, donde los registros legales dependen de la autoridad tribal. Un espacio pequeño y fuera del control del gobierno federal. ¿Cómo logró Ice algo así? Bueno, ya se lo dirá cuando se encuentren.
Va a ser padre.
Como en un sueño, Mav sigue al agente del FBI a través de los pasillos de la terminal, el control de seguridad, la sala de espera y finalmente el interior del avión. Por primera vez desde que se hizo piloto no siente impaciencia por la velocidad del aparato o no tener el control.
Va a ser padre.
Después el despegue, el agotamiento acumulado por las horas de tensión al fin lo alcanzan y se duerme. Su último pensamiento coherente es que va a ser padre.
Mackey lo despierta de un codazo cuando poco antes de aterrizar. Su cara mantiene la misma expresión de desagrado de cuando lo recogió en New York, pero Pete no se inmuta. Entiende que en esta fábula que inventó Ice él es algún tipo de degenerado sexual, ya que Rachel tuvo que apelar al Consejo Tribal y este al FBI para localizarlo. Igual, sonreír como un idiota no ayudará a su causa, razona, así que se esfuerza por controlar su expresión facial.
Como si él fuera un criminal, Mackey espera a que todos los pasajeros salgan antes de dejarle agarrar su equipaje y bajar de la nave. El frío es más intenso que en New York, así que Mav cierra con premura su ligera chaqueta de reglamento y lo sigue a través de la pista de aterrizaje hacia la sala. Allí los espera un hombre de unos treinta años, corpulento, de cabello negro, largo hasta la mitad de la espalda y sombrero de ala ancha.
-Agente Crow Horse -saluda el del FBI.
-Agente Mackey -el policía tribal se toca el ala del sombrero e inclina un poco la cabeza como saludo. Sus ojos se fijan en Mav -¿Tu eres Mitchell?
Antes de que pueda responder por si mismo, Mackey habla.
-Si, este es Pete Michell -su tono resuma desprecio y lo refuerza al empujarlo hacia delante. -Lo recogí en el aeropuerto militar y te lo traje directamente. Lo siento, pero no le ha dado comida -lo dice como si fuera un chiste.
Mav baja los ojos y se traga el deseo de responder. Solo quiere ver a Ice, y enfrentarse a Mackey solo pospondrá eso.
-Gracias agente. Yo me encargo ahora.
Crow Horse hace un gesto para que lo siga y echa a andar hacia la salida del aeropuerto.
-Saluda a Ray de mi parte, Crow Horse -dice Mackey a modo de despedida.
El policía tribal solo hace un gesto con la mano para demostrar que escuchó, pero no se detiene, ni dice si dará el mensaje o no. En el parqueo se dirigen a una camioneta azul de cuatro puertas bastante usada.
-Pon tu bolsa en el asiento trasero Mitchell -indica Crow Horse antes de ponerse al timón.
No dicen nada más hasta que salen de la terminal y se incorporan a la autopista.
-Mi nombre es Walter Crow Horse, jefe de la policía tribal de la reserva Pine Ridge, territorio Oglala Lakota, de la nación Sioux. ¿Quién eres tú?
El tono de la pregunta sorprende a Mav. Crow Horse no parece belicoso, como fue Mackey durante las siete horas que pasaron juntos, sino calmado y algo curioso.
-Soy el teniente comandante Pete Mitchell, piloto de la Marina de los Estados Unidos, sobrenombre Maverick.
-¿Cuándo fue la última vez que comiste?
-Pues… creo que hace quince o veinte horas. Es difícil saltando de región en región, ¿sabe?
Crow Horse gruñe, toma el micrófono de su radio policial y llama a un tal Ray. Eso es lo único que entiende, pues la conversación no es en inglés -seguramente para que él no comprenda-, sino en lo que asume es la lengua sioux. La charla termina cuando una risa burlona sale de la radio y Crow Horse cuelga el micrófono, claramente fastidiado.
-Scenic está a cuarenta minutos, pararemos en la tienda de Tatanka para que compres algo. No quiero que te desmayes.
-Gracias.
Animado por el gesto de generosidad, Mav se decide a interrogar al policía.
-¿Me puede decir quién es Rachel Seresin?
Recibe una mirada envenenada, pero también una respuesta.
-Una buena persona. Su hermano es Ray Seresin, un hombre muy importante en la reserva. Lo que ha pasado con Rachel es un desastre. Como ahora el gobierno federal quiere fingir que está de nuestro lado, instruyeron al FBI que te sacaran de donde fuera que te hubieras escondido.
-No estaba escondido -se defiende Mav automáticamente-, sino luchando en la Guerra del Golfo.
-Gracias por tu servicio -responde el otro con sarcasmo.
Mav decide que no quiere hablar más. Está agotado, hambriento y deseoso de ver a Ice. Al mismo tiempo, parece que Rachel es una persona con verdaderos problemas. ¿Cómo encaja en el plan? No tiene idea, y acaso eso sea bueno, porque los jefes de la marina no son gente muy imaginativa. Lo que sea que Tom planeó les pasará por encima de las cabezas.
Deja su mente en blanco mirando el paisaje seco, sin árboles y con escasa hierba.
El alto en Scenic es breve, apenas compra una botella de agua y unos biscochos cuando ya Crow Horse suena el claxon para reanudar la marcha. Casi una hora después llegan a Allen.
Mav trata de ocultar su decepción.
Allen no es un pueblo, sino apenas es una calle polvorienta de la cual nacen senderos torcidos. Hay tres edificios que parecen hechos de manera profesional y con calidad: la clínica, la sede del Consejo Tribal y la estación de policía. Todo lo demás son casuchas hechas de madera, piezas de zinc, puertas de camiones y otros fragmentos. Los patios están llenos de autos abandonados, basura informe y perros flacos.
Ya es medio día, y las ventanas de la clínica se llenan de rostros curiosos cuando baja de la camioneta de Crow Horse. Sin dar importancia a las miradas, el policía le conduce a la sede del Consejo Tribal. Lo sienta en una oficina sin ventanas que no tiene nada que envidiar a una sala de interrogatorios y se va. Deja la puerta abierta, de modo que Mav escucha claramente cómo llama a otra persona.
-Ray, trae tu trasero místico a la sala tres, Maverick está aquí.
¿Maverick? ¿Por qué lo llama así Crow Horse? Fuera del gremio de pilotos de guerra poca gente da importancia a los sobrenombres. En cambio, este hombre, que supuestamente apenas lo conoce, no se refiere a él por su nombre legal, como debería hacer un policía, sino por su apodo.
Mav vuelve a preguntarse cuándo podrá ver a Ice cuando entra un hombre en camisa oscura, grueso abrigo de cuero y vaqueros. Entra dándole la espalda, cierra la puerta y se detiene ahí por un momento.
-¿Hola? -dice Mav tentativo.
El extraño se gira y Mav salta hacia atrás.
Es el rostro de Tomas Kazansky. Excepto que este hombre no es Tomas Kazansky.
Su pelo es rubio, pero de un tono más oscuro que el de Ice, lo lleva en dos trenzas que le caen sobre el pecho hasta por debajo del esternón y atadas con simples tiras de cuero. Algunos rizos cortos enmarcan su rostro.
Cuando el extraño se acerca, se da cuenta de que también camina diferente: Ice siempre está erguido, trata de imponerse a través de su altura, en cambio este hombre está levemente encorvado, como si quisiera hacerse más pequeño. También es más fornido que Ice.
Es Ice, comprende de repente, como podría lucir si hubiera nacido biológicamente varón.
Atemorizado, Mav retrocede hacia la pared. El extraño lo mira con sorpresa, luego con amabilidad. No avanza más, pero extiende su mano en gesto amistoso.
-Bienvenido a Territorio Sioux, Pete “Maverick” Mitchell. Soy Ray Seresin, el hermano gemelo de Tom. ¿Nunca le habló de mí?
-¿El qué?
CAPÍTULO 3 Recuerdos 1967 y 1973: http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-3.html
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