Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos
Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)
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Capítulo 9: Días de trueno
Sumario:
El escuadrón especial seleccionado entre los mejores expedientes de la última década de Top Gun se conoce y descubre que no son “lo mejor de lo mejor” después de todo. Hay una pieza de museo llamada Maverick que les desinfla el ego.
University City, martes 22 de octubre de 2019
Pete abre la puerta de su casa casi a las
seis de la tarde. A sus espaldas, escucha alejarse el auto de Hondo. Avanza
lentamente por el recibidor mientras aprieta los labios para no dejar escapar
gemidos. Le duele todo el cuerpo, pero la satisfacción de haber salvado el
proyecto Darkstar y joder a Cain hace que se sienta como un intercambio justo.
Ahora solo tiene que llegar a su cama y…
-¿Dónde crees que vas?
Maverick se queda congelado a mitad del
corredor. Gira lentamente para enfrentar a su esposa. Sarah tiene los brazos
cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido. Sus labios apretados y ojos
entrecerrados son el dibujo perfecto de enfado y frustración.
-Esteee -dice haciendo gala de su
elocuencia.
-Tenemos una regla estricta sobre zapatos
dentro de la casa, Señor Mitchell. -oh, definitivamente está en problemas si lo
llama por su apellido- ¿No te vas a descalzar?
Él la mira con sorpresa. Ella aprieta los
labios en gesto de desaprobación, como retándolo a mentirle. Duda unos segundos
sobre si buscar una excusa, pero decide rendirse. Hay batallas que,
simplemente, no puedes ganar.
-Si, vale, lo admito. No puedo doblarme
para quitarme las botas. Me duele todo porque tuve que hacer una eyección de
emergencia a una velocidad que no puedo negar ni confirmar me pone en la liga
de Ethan Hunt. Por favor, Sarah, no me regañes, tenía buenas razones para
hacerlo.
-Si, claro -repone ella sarcástica- Siempre
encuentras buenas razones para ir más alto, más rápido y más lejos. No me
puedes dejar viuda, Pete. ¡Te lo tengo prohibido!
-Y no quiero dejarte viuda, pero había…
razones.
Pete suspira, derrotado. Esta es la parte
que no le gusta del trabajo como piloto de prueba en proyectos experimentales.
No puede decirle mucho a su esposa, ni siquiera a Ice. Por eso se ha estado
quedando en el hangar estas últimas semanas. Al menos pueden hablar de las
diferencias entre San Diego y el desierto, de cómo avanza la reconstrucción del
P-51.
Ella resopla.
-Razones… -sacude la cabeza, mira hacia la
pared y pregunta en tono resignado- ¿Mañana tendrás otra razón similar?
-No -la rapidez de su respuesta hace que
ella lo mire asombrada- El proyecto terminó hoy. Logré la prueba de concepto.
He sido reasignado.
Sarah pestañea confundida, el miedo se abre
paso en sus ojos. Deja de lado su desaprobación y cruza el espacio entre ambos.
No lo abraza, sabe que los hombros y el torso de Pete están especialmente
sensibles después de una eyección, pero sí le pone una mano en la mejilla.
-¿Tan pronto? No quiero… No quiero que te
vayas de nuevo.
Él inclina la cabeza para disfrutar de su
caricia. La poca fuerza que reunió durante el viaje se le está acabando y
necesita una nueva dosis de analgésicos.
-Vamos arriba, ¿si? Te contaré todo lo que
pueda, pero necesito meterme en la bañera.
Ella asiente.
Más tarde, después de remojarse en agua
tibia, dejarse untar linimento en las marcas que dejó el arnés del paracaídas,
comer un caldo, y tomar más sedantes, se acurrucan en la cama.
-Viene algo grande -dice de pronto Sarah
mirando al techo.
-¿Um? -Pete estaba medio amodorrado, pero
el tono serio y un poco temeroso de ella lo pone en alerta.
-La semana pasada Ice estuvo aquí medio
día, ¿recuerdas?
-Si, claro -y no logra ocultar la
frustración que le trae el recuerdo.
Ice asumió como comandante de la Flota del
Pacífico en mayo pasado. El cargo va acompañado de una residencia oficial, ¡en
Honolulu! Aunque vuela cada vez que puede a San Diego, es difícil coordinar
tres horarios que no tienen nada en común: COMPACFLT, profesora y comadrona,
piloto de prueba en un proyecto clasificado. Así las cosas, llevan casi seis
meses sin coincidir los tres. Tom hizo escala en San Diego el pasado martes
mientras regresaba de DC a Honolulu, pero Mav tenía una simulación digital
completa del vuelo. No podía salir del taller de Skunk Works. Al menos se filmaron mientras hacían el amor.
Vio el video el domingo cuando bajó a “tomar café” con ella.
-No me dijiste que pasara nada de
particular.
Ella se muerde el labio inferior y lo mira
con algo de miedo, quiere usar las palabras correctas para explicarle su
inquietud sin llenarlo de pánico.
-Estaba tenso. No es extraño, lo sé. Ser
COMPACFLT lo pone al frente de mucha mierda clasificada que no quiero ni
imaginar, pero esta vez era diferente. Lo que sea que discutieron en la Casa
Blanca lo afectó más de lo habitual. Cuando salí del baño, había sacado la foto
de Jake de la gaveta y la acarició con el dedo. Su mirada no era la de añoranza
habitual, parecía más bien esperanzado y temeroso.
Pete ya está completamente despierto. Deja
escapar un quejido mientras se levanta despacio para sentarse contra el
cabecero de la cama.
-¿Dices que Ice tenía miedo por Jake?
-Ujum. También dijo algo… en ese momento
pensé que era uno de sus sarcasmos, pero ahora… Dijo que planear reuniones
familiares era un lío tremendo en esta familia. Que solo la Casa Blanca podría
lograrlo.
Pete contiene el aliento, porque ahora él
también puede ver las señales: las órdenes para que se reportara en Miramar lo
estaban esperando, esa parte no fue idea de Cain. Bradley ha sido llamado de
regreso a mitad de sus vacaciones, llegará mañana a San Diego desde Perla
Blanca. Brig apareció hoy en Valle Moapa de la nada. Si Ice está preocupado por
Jake, es porque su segundo hijo también estará en ese llamado. No que pudiera
ser de otra manera, desde el “Incidente de Mika” Harvard y Hangman son inseparables.
¿Qué tienen en común los tres? Top Gun. Específicamente, están entre los diez
pilotos con mejores puntajes de la última década. ¡Uh! Deben dar gracias que
Sean esté a mitad de su entrenamiento en Fallon. O habrían convocado a su
pequeño también.
Se inclina para besar a Sarah en la cabeza.
Ella exhala aire muy despacio y lo mira con ojos ansiosos.
-¿Crees que ya es tiempo?
Ambos saben a qué se refiere. Llevan once
años confiando en el mensaje que Jake le envió a Pete antes de cortar con la
familia “Hay algo que debo hacer antes de regresar.” Ice estaba tan furioso
cuando se vieron en noviembre del 2008 que mandó a Sean con unos amigos, llamó
a su hermano a la reserva (al diablo la cautela, se trata de su hijo) y gritó
hasta quedarse ronco exigiendo los términos de la profecía. Ray Seresin no
cedió.
-Jake hizo una pregunta -repitió el hombre
con tono cansado-, sabes cómo funciona Tom. La respuesta era solo para él. El
modo en que decidió seguir adelante es su responsabilidad.
-Es un niño, Ray. No puede…
Su hermano no lo dejó terminar la frase.
-¿Qué edad tenías tú cuando te fuiste de
casa? ¿Qué edad tenía yo cuando me quedé solo, Tom?
Tom no dijo nada. Si, tenían diecisiete
años cuando se separaron. Él logró asumir su nueva identidad y entrar a la
USNA. Ray regresó a la tortura del coronel Levoi y sus exigencias. Eran un par
de chiquillos desesperados que tomaron las decisiones más importantes de sus
vidas a los diecisiete años, igual que su hijo ahora. Ice se encogió como si se
le hubiera vaciado el cuerpo de repente. Se abrazó a sí mismo y dejó escapar un
sollozo estrangulado. Pete le puso una mano en el hombro. Tom levantó la cara y
lo miró con expresión derrotada. Cerró los ojos. Suspiró.
-Al menos dime si regresará. -rogó y miró
al teléfono como si pudiera transmitirle toda su angustia al hombre a cientos
de kilómetros de distancia- No me hagas vivir con esa incertidumbre, Ray. Si lo
he perdido, sólo dímelo. Aceptaré lo que digas. -aspiró profundamente- Juro que
no trataré de cambiar nada. Solo dame el derecho a guardar luto si he perdido a
mi hijo.
Hubo un largo silencio al otro lado de la
línea. Podían sentir la respiración trabajosa de Ray, como si luchara contra sí
mismo.
-¿Estás solo?
Pete perdió la poca calma que tenía.
-¡Por supuesto que no está solo! ¿Qué clase
de monstruo crees que soy?
Un libro salió disparado del estante hacia
su cabeza.
-No me provoques Mitchell. ¿Sarah?
Ella se irguió en la silla donde había
contemplado cómo su esposo se estrellaba contra la voluntad de Ray como una ola
contra un malecón recién construido.
-Claro que estoy aquí. Es mi hijo también,
¿no?
Hubo otra pausa. Pete había visto a Ray
profetizar durante su estancia en la reserva. También estuvo esa llamada en que
le dijo que debía aceptar la propuesta de matrimonio de Carole. Nunca hasta
ahora pensó en los términos del contrato, ¿qué pasa si te niegas a seguir el
consejo? ¿Qué pasa si, como ahora, alguien exige la profecía que fue dada en
confianza y secreto a otra persona? A los ojos de quién, o qué, le da ese poder
a Ray, ¿es legítimo el reclamo que hacen?
-Volverá. -dijo al fin su cuñado con voz
entrecortada.
Luego hubo un ruido, como si el auricular
chocara contra alguna cosa.
-¿Ray? -inquirió Tom angustiado- ¿Estás
ahí?
-Ray no puede hablar más. -la voz de Walter
los tomó por sorpresa- Espero que lo que sea que le preguntaste valiera la
pena.
-¿Qué pasó? -preguntó Sarah.
-Se ha desmayado. -y colgó.
Eso fue todo. Bueno, no todo. Hicieron una
sustanciosa donación al fondo de reconstrucción de la reserva ese año. Cuando
Sam recibió una invitación al club de poesía tradicional lakota durante su
segundo año en el Oglala College, comprendieron que Walter les devolvía el
gesto.
Han pasado once años, dos meses, dos
semanas y cinco días desde que Jake se fue. Aprendieron a vivir con un asiento
vacío en la mesa y noticias indirectas. Pero no se resignaron. “Hay algo que
debo hacer antes de regresar” es una promesa. Jake es un hombre de palabra.
Pete corta sus reflexiones y trata de
sonreírle a su esposa por encima de los dolores físicos y la angustia de su
corazón.
-Creo que cualquier cosa que asuste a Tom
“Iceman” Kazansky debe ser grande y peligrosa -le dice al fin-, pero recuerda
que soy Maverick, mi trabajo es volar y producir milagros.
Ella le da un beso ligero en el pecho.
-Vamos a dormir. Mañana tienes que ir a
Miramar y ser civil con Ciclón.
-¿No te digo? Me exigen milagros cada día.
Bradley llega al día siguiente, mientras
desayunan.
-¿Iná? -llama desde el recibidor.
-¡En la cocina! -responde Sarah mientras le
sirve un plato de huevos a Pete.
Su hijo mayor está casi irreconocible con
una camiseta azul, pantalones de pienso crudo y un hermoso bronceado.
-¡Oh! Veo que las camisas hawaianas no son
populares en Perla Blanca -comenta su padre a modo de saludo.
-Ja, ja, ja. Muy gracioso, Mavpá. ¿Cómo
estás, iná? -se inclina para darle un beso en la mejilla.
-Estoy bien, čhiŋkší. ¿Vas a desayunar?
-No, comí en el avión, no te preocupes.
-saca una caja de jugo de manzana del refrigerador- Solo quiero dormir unas
horas antes de presentarme en la base, recibir la llave de mi apartamento y
reunirme con el resto del grupo.
Maverick alza las cejas sorprendido.
-¿Ya se coordinaron?
-No hace falta -explica Bradley con un
encogimiento de hombros- Todos en Miramar van al Hard Deck.
El hombre asiente y sigue con su desayuno.
-¿Y cómo fue tu vuelo de prueba ayer,
Mavpá? -pregunta Bradley con su tono habitual de curiosidad y orgullo.
-Bien, bien. Sobrepasamos las expectativas,
de hecho.
Bradley no nota la mirada de recriminación
que Sarah le da a su padre.
-¡Wow! Tu trabajo es tan genial Mavpá.
Bueno, -deja el vaso en el fregadero- me voy a dormir.
-¿Vienes a comer hoy, hijo? -le pregunta
Sarah antes de que llegue a las escaleras.
-Mmm. La verdad no sé. Depende de la vibra
del grupo. No se a quiénes llamaron para esta asignación especial. Te mando un
texto, ¿si?
-Claro nené.
Cuando los pasos de Bradley se pierden,
ella mira a Pete acusadora.
-No le dijiste que tú también estás en la
misión.
-¿De qué serviría? Deja que el muchacho
disfrute una noche con Jake y Brig.
Ella gruñe, pero lo deja estar.
Cuando Maverick ve la pantalla y escucha el
objetivo decide que, definitivamente, hizo bien en dejar a Bradley ignorante
por veinticuatro horas más. Las órdenes son claras: entrénales para que cumplan
la misión. Si regresan, será considerado un bonus. También se da cuenta de lo
que Ice quiere: no uno, sino tres milagros. Porque en eso son idénticos,
ninguno de los dos está dispuesto a aceptar muertes sin darlo todo para
prevenirlas.
Lo peor es ver la frialdad de Simpson. No
sabe si ese desinterés por las vidas ajenas es algo con lo que el bastardo
nació, le enseñaron en la escuela de oficiales o es algún bizarro mecanismo de
compartimentación para poder dormir. No le importa. Pasa cada minuto de esa
reunión conteniendo las ganas de saltar sobre la mesa y estrangularlo.
Probablemente Ice le advirtió que debía
usar una mesa larga para la primera reunión.
Se despide lo más rápido que puede con la
excusa de estudiar los expedientes y corre a esconderse en su oficina. Y esa es
otra señal de los inusuales tiempos que viven, ¡le han dado una oficina!
No va más allá de organizar los aviones
individuales y biplazas considerando posibles alineaciones para las dos
escuadras. Comprende que él también necesita un día más antes de sumergirse de
lleno en esta pesadilla.
Envía un texto enrabietado a su esposo,
cierra la oficina, toma su moto y se dirige al Hard Deck.
Bar
Hard Deck, Playa del Negro (al norte de San Diego), miércoles 23 de octubre de
2019
Jake está jugando a los dardos en solitario
cuando siente una mano posarse en su hombro.
-Debí imaginar que estarías aquí.
Se vuelve sonriente hacia Javier.
-¿Qué puedo decir? Soy el marcador de las
zonas cool en cualquier sitio.
Lo abraza con fuerza.
-Todavía tienes el ego más alto que la
estación espacial ¿eh?
Jake se encoge de hombros y lo conduce al
bar para ordenar unas cervezas.
-¿Acaso es mi culpa ser el mejor?
Regresan a las banquetas junto a la mesa de
billar con sus bebidas.
-¿Y Harvard? -inquiere Machado.
Sabe que Jake regresó del Incidente de Maki
con una seria codependencia. La Marina, más interesada en explotar talento que
en proteger la salud mental de sus miembros, lo ha dejado correr. Es extraño,
incluso incómodo para algunas personas, ver una relación tan estrecha entre dos
hombres. Javier lo sabe de primera mano: los invitó a pasar unas semanas en
Fredericksburg el verano pasado y sus primos nunca superaron la confusión.
¿Seguro que no se acuestan?, le preguntaban una y otra vez.
-Debe estar al llegar. Paró en Nevada para
ver a sus padres. No lo veo desde ayer.
-¡Mírate! -Javier le da una palmada suave
en la espalda- Todo independiente y crecido. Estoy orgulloso de ti, hombre.
Jake le sonríe algo tímido, pero claramente
ufano de haber logrado despegarse de Brigham por veinticuatro horas sin
colapsar.
-¿Y María Celeste?
Javier se embarca en un accidentado
recuento de los últimos logros de su esposa y sus dos hijas. Que son más
inteligentes que Einstein y más lindas que Beyonce, según su muy objetiva
opinión. Están inmersos en la charla y no notan la llegada de más uniformes
hasta que están junto a ellos. Jake enseguida asume su actitud pública de
bastardo presumido.
-Yo aquí pensando que éramos especiales,
Coyote. Resulta que la invitación fue a cualquiera... Mantienes esos
abdominales en forma ¿no, Phoenix?
Phoenix sonríe, molesta pero paciente. La
acompañan otros dos tenientes, uno afroamericano y otro de rasgos latinos.
-Amigos, este es Jake “Bagman” Seresin.
Jake hace una mueca, la variación de su
apodo que emergió después de lo de Maki no le gusta.
-Hangman -rectifica.
Ella se encoge de hombros.
-Lo que sea. -a sus acompañantes- Este es
el único aviador en servicio activo con una muerte aire-aire confirmada.
Hangman alza una mano hacia su pecho, en
gesto de falsa modestia.
-Eso sí -continúa Phoenix-, el otro está
vivo, aunque en una pieza de museo de la Guerra de Corea.
La sonrisa de Hangman se desvanece. ¿Tenía
que recordarle a su padre? Claro que ella no sabe, pero… Coyote nota su
incomodidad. Sabe que Maverick es un punto sensible para su amigo, aunque nunca
ha logrado averiguar por qué.
-Guerra Fría -rectifica para intentar
desviar la conversación.
La pareja de pilotos hace el típico gesto
de desinterés de la juventud post once de septiembre.
-Mismo siglo. -dice el afroamericano.
-El siglo pasado. -apostilla el latino.
Jake y Javier intercambian una mirada de
fastidio. ¿Cuándo se volvieron los mayores decepcionados por la ignorancia de
las nuevas generaciones?
-Lo que sea. -suspira Coyote- ¿Nos
presentas a tus amigos, Trace?
-Teniente Reuben "Payback" Fitch,
y teniente Mickey "Fanboy" Garcia, su WSO. Este es Javier “Coyote”
Machado.
-¿Y quién es él? -Coyote señala a un tipo
con gafas sentado en la esquina.
-¿Yo? Soy Robert “Bob”
Floyd.
-¿Cuándo entraste? -demanda Javier
asombrado.
-He estado aquí todo el tiempo.
Jake sonríe, divertido. Bob no ha cambiado.
-El hombre es un piloto furtivo.
Literalmente.
Pero Bob se ajusta las gafas con el dedo
índice y niega suavemente.
-Soy el WSO de Phoenix, en realidad.
-Y todavía careces de sentido del humor.
-suspira Jake.
Deja de prestarle atención porque su
hermano está entrando por la puerta. Lleva una de sus horribles camisas
hawaianas y jeans. Phoenix se le acerca con los brazos abiertos.
-¿Rooster? -exclama asombrada. -¿Así es
como me entero de que estás en el país?
Hay dureza por debajo de la aparente
jovialidad de su pregunta. Jake se asombra, ¿está Trace celosa? ¿No tenía algo
estable con su WSO? Bradley le sonríe con miedo.
-¿Sorpresa?
Ella le suelta un puñetazo al plexo solar
que lo hace doblarse. Se pone rojo por el esfuerzo en no emitir sonido alguno.
Jake tiene que clavarse las uñas en las palmas de sus manos para contener las
ganas de correr a ayudarlo. Se supone que la vida de Bradshaw no le interesa.
-Supongo que yo te sorprendí ahora. -dice
ella con expresión cruel.
-Es bueno verte. -repone Rooster aún sin
aire.
Ella parece satisfecha. Le sonríe de nuevo.
-Es bueno verte también.
Jake decide que ya es hora de intervenir.
Se acerca y lo ayuda a erguirse.
-Típico, Bradshaw. ¿Eres incapaz de tener
una relación normal?
Bradley mira a su hermano con diversión mal
disimulada. Nota que Brig no está en el bar y comprende la significación del
hecho.
-Te ves bien, Hangman.
-Estoy bien, Rooster. -sonríe sin ocultar
su orgullo- Estoy muy bien.
Phoenix y Bob comparten una mirada
exasperada. Por qué su compañero de escuadra soporta a ese pesado es uno de los
grandes misterios de la vida.
-Entonces, ¿alguien sabe de qué va esta
asignación especial?
Jake tiene sus propias ideas, ahora que ve
a su hermano aquí y a su padre, que se ha sentado en el bar tratando de
observarlos discretamente. Por supuesto que no compartirá sus sospechas.
-Una misión es una misión. -dice con tono
presumido y toma un palo de billar- Eso no me inquieta. Lo que ustedes
necesitan saber es ¿quién es el líder del equipo? -da vuelta a la mesa, toca
una de las bolas, anota- Y cuántos de ustedes tienen lo necesario para
seguirme.
Le guiña un ojo a Bradley, y su hermano,
encantado, le sigue el juego. Han representado esta comedia varias veces desde
que el éxito de Jake hizo que empezaran a coincidir en eventos de la Marina.
Son dos de los oficiales más condecorados de su generación, así que tuvieron
que inventarse una razón para que Kazansky no lo tomara bajo su ala, aunque fue
TA de Bradshaw y Lennox le debe la vida. Lo más expedito fue fingir que su
relación se había ido al diablo una vez que Seresin ascendió. Típico de Hangman
¿no? Descartar a la gente cuando ya no les son útiles.
-Hangman, el único lugar donde alguna vez
llevarás a alguien es una tumba temprana.
Hangman camina hacia él, se mete
deliberadamente en su espacio personal.
-Y cualquiera que te siga simplemente se va
a quedar sin combustible. Pero ese eres tú, ¿no es así... Rooster? Te las das
de duro encaramado en tu rama, esperando el momento adecuado. Si el momento
nunca llega. ¡No es culpa tuya!
Bradley no tiene que fingir incomodidad
ante ese comentario. Jake le ha dicho varias veces que lo suyo con Azul tiene
que concretarse. Se enfrascan en un duelo de miradas. Inesperadamente, es Jake
quien rompe el contacto primero.
-¡Harvard!
Bradley se contiene a duras penas de torcer
los ojos. Siempre es así: cuando Brig entra, todo pasa a segundo plano para su
hermano. Si, él tiene un problema con Azul, pero la profundidad del pozo de
negación de Jake respecto a sus sentimientos por Harvard es… Era tierno en la
USNA, ahora solo es frustrante. Un vistazo le revela que Coyote piensa más o
menos lo mismo.
Natasha se le acerca.
-No ha cambiado. -dice con tono exasperado
mientras ve a Jake abrazarse con Brig.
Rooster sabe que están viendo cosas
totalmente distintas, pero asiente.
-No, por supuesto que no.
Hangman toma de la mano a Harvard, lo lleva
a la vitrola a un lado del bar y lo invita a seleccionar una canción. Cuando
comienza a sonar “Cocaine Blues” Johnny Cash, la energía del salón cambia. El
grupo se olvida rápidamente de las confrontaciones anteriores y empiezan a
moverse. Desde el otro lado del salón, Jake le guiña un ojo a Bradley mientras
baila junto a Brig. Bradshaw pestañea asombrado. ¡Su hermano lo ha vuelto a
hacer!
Es como un truco de magia, la verdad. Solo
ha visto a otra persona controlar con tanta habilidad una sala, Iceman.
Pero hay alguien a quien no pudo hechizar.
Natasha bufa a su lado.
-No lo soporto.
-Solo te ganó la copa de Top Gun, Nat.
-Tu no entiendes. No es que ganara la copa,
es la manera en que trataba a todo el mundo como estorbos a su paso.
Rooster se encoge de hombros. No puede
decirle que Jake estaba procesando la rabia de ver a su padre convertido en un
héroe de acción e ícono queer gracias a Tom Holland y Tom Cruise. Pero la
suerte está de su lado.
-Mira -señala con la cabeza hacia la
puerta- una segunda oleada de aviadores.
Ella entrecierra los ojos, tratando de
reconocerlos. Payback se les acerca, igualmente asombrado.
-Son Omaha, Halo, Yale... ¡Mierda! Ese es
Fritz.
-Un quién es quién de la última década de
Top Gun. -concluye Natasha
-¿Qué clase de misión es esta? -se pregunta
Payback con algo de inquietud.
Pero Phoenix niega con la cabeza.
-Esa no es la pregunta que deberías estar
preguntando, Reuben. Este grupo reúne a los mejores entre los mejores. ¿A quién
diablos van a traer para enseñarnos?
La mirada de Rooster se oscurece cuando se
da cuenta de que conoce exactamente a dos personas capaces de enseñarle algo a
este grupo. Uno de ellos no vuela desde hace veinte años, el otro…
Al otro lado del bar, Maverick se deleita
con la visión de Jake. La última vez que lo vio tan de cerca fue en junio de
2012, en su graduación de la USNA.
La vibración de su teléfono lo obliga a
dejar de mirarlo. Ice ha respondido:
Mav: Podrías haberme advertido.
Ice: No, no podía.
Ah, entonces Sarah tiene razón y esto es lo
que puso mal a su esposo la semana pasada. Suspira.
-¿Tan malo es?
Mira sorprendido a Penny. Ella siempre ha
sabido leerlo bien, desde la época en que él fingía ser un rompecorazones para
disimular sus verdaderos gustos. Penny Benjamin tenía quince años y llevaba un
carísimo vestido de gala cuando lo miró de arriba abajo y le dijo “De acuerdo,
puedes fingir que quieres besarme si luego me das una vuelta en uno de los
aviones”.
-Si -admite- Creo que he llegado al límite.
Ella suelta un gruñido de incredulidad.
-Lo dudo. ¿A quién cabreaste esta vez?
Mav decide decirle una parte de la verdad.
-Un Vicealmirante. Hablando de eso, ¿cómo
está tu padre?
-Todavía enojado contigo. Jubilado. Me mudé
para estar más cerca. Tengo que admitir, no esperaba verte en el bar de la Base
Miramar. Has evitado este lugar como la plaga desde que…
No termina la idea, pero saben de qué
habla. Si, no se acerca al bar extraoficial de la base Miramar desde 1986,
cuando Top Gun y Goose.
-Estoy tan sorprendido como tú.
-Debes estar en un montón de problemas. De
ninguna manera volverías aquí de buena gana. -la llaman desde el otro lado de
la barra.
Cuando Penny regresa, no oculta su asombro
al verlo aún meditabundo mientras pasa el dedo por el borde de su vaso.
-Vamos, Mav, lo solucionarás.
-No, creo no. -dice él y vuelve a mirar su
móvil, a ver si Ice textea algo más. ¿No merece al menos un emoji de abrazo por
la bomba que le soltaron?
-Vamos. Has estado diciendo eso durante
treinta años. Te metes en problemas, Iceman hace una llamada, estás de vuelta
en el aire.
-Precisamente, Penny, esta vez fue Kazansky
quien me mandó para acá.
-¡Uf! Okay. Eso es grave. ¿Tiene que ver
con la reunión de graduados de Top Gun alrededor de mi mesa de billar?
Él asiente con una sonrisa amarga. Pone el
móvil boca abajo sobre la barra y decide hacer algo por el bienestar social.
-Penny, querida, ¿hay un modo de pagarle
una ronda al valiente grupo de aviadores de modo anónimo?
-No hace falta que me lo pidas, acabas de
ofrecerte.
-¿Qué?
Penny extiende un brazo y toca la campana
junto al dispensador de cerveza. CLANG-CLANG-CLANG-CLANG. Todo el bar brama de
felicidad. Enseguida un aviador le da una palmada en la espalda. Maverick se
encoge cuando le toca los moretones de la eyección de ayer.
-Muchas gracias, amigo. Penny, un
destornillador.
-¿Qué pasa, Penny?
Ella solo señala un cartel de "Reglas
de la casa: Si le faltas el respeto a una dama, a la Marina, o poner tu celular
en mi bar. Compras una ronda.” Vuelve a mirarla ansioso.
-¿Para todo el mundo?
-Me temo que las reglas son reglas. Estás
de suerte que es temprano.
Jake aprovecha la oportunidad para
acercarse.
-Penny querida.
-¿Si?
-Cuatro más a la cuenta del viejo -dice
mientras señala a su padre y le da una mirada desafiante.
Maverick tiene que apartar la mirada porque
no puede creer el descaro de su hijo. De nuevo actúa como un Mitchell, aunque
en su mirada frontal hay algo de la crueldad de Ice, sin dudas.
Después que su hijo regresa a los brazos de
Harvard, Maverick decide que es hora de irse. Está tomando analgésicos, así que
no puede ahogar sus penas en alcohol. La otra opción es la bañera de la casa
con los brazos de Sarah alrededor de su cintura.
-Ciérrame la cuenta, por favor -le tiende
su tarjeta y empieza a ponerse su chaqueta.
No llega a terminar cuando ella regresa.
-Transacción rechazada. Dice que
sobrepasaste el uso del día.
Contempla la tarjeta con incredulidad.
-¿De verdad?
-Eso es lo que pasa después de que compras
un P-51 sin avisarle a nadie -dice ella burlona-, le ponen límites de gastos
diarios a tu tarjeta.
-¿Te traigo el efectivo mañana?
-Me temo -dice Penny mientras camina hacia
la campana por segunda vez- que reglas, son reglas.
Agita el badajo dos veces y la multitud
empieza a corear “Que lo tiren, que lo tiren, que lo tireeeeen”. ¡Oh! Cómo se
nota que no tiene su uniforme, piensa Pete mientras tres de sus tenientes lo
toman por los brazos y las piernas para tirarlo a la arena.
-Gracias por las cervezas, regresa cuando
quieras -le dice uno de cabello oscuro y ojos azules, Vikander.
Desde el otro lado del bar, Hangman observa
con satisfacción cómo Payback, Fanboy y Omaha sacan a su padre del bar. Él sabe
la respuesta a la pregunta de Phoenix, aunque le haga sentir ácido en la boca.
Quien único puede enseñarles algo nuevo es Pete “Maverick” Mitchell, y no puede
ser coincidencia que él también esté aquí hoy. Su padre será el instructor, y
si tres de sus competidores empiezan ofendiéndolo… bueno, ¿quién los manda a
andar de ofrecidos por ahí?
Bradley llega a su casa tarde y un poco
tomado. Toda sospecha del rol que su padre podría tener en esta operación queda
descartada por la necesidad de dormir.
Al día siguiente, no le da importancia al
hecho de que la moto no esté en el garage. Skunk Works está lejos. Tiene
sentido que Mavpá madrugue.
Estación Aérea del Cuerpo de Marines de
Miramar, California, jueves 24 de octubre de 2019
Bradley se sienta al fondo del aula para
evitar a Simpson. El desgraciado cree que puede parecerse a Icepá usando las
reglas de la Marina y el DOD como barras de acero. ¡No lo soporta! Pero nota
que su hermano está sentado en primera fila. A Jake no le gusta atraer la
atención por gusto, algo se trae entre manos.
No presta mucha atención a la parte
motivacional del discurso de Warlock hasta que dice “Esta misión requiere…”
¡Ah! Al fin algo concreto.
-... dos pilotos individuales en F-18 Echo
y dos equipos de piloto y WSO en Foxtrot biplazas. La mitad de ustedes hará el
corte, la otra mitad permanecerá en reserva... Uno de ustedes será nombrado
Líder de la Misión.
Hangman le da una mirada encendida de
ímpetu a Harvard. Esto es lo que ha estado esperando desde que dejó la USNA.
-Su instructor es un graduado de Top Gun
con experiencia en el mundo real. Domina todos los aspectos de esta misión. Sus
hazañas son legendarias y se le considera uno de los mejores pilotos que jamás
haya producido este programa.
Jake niega con la cabeza. Un poco más y
convertirá a su padre en Jesús reencarnado.
-Lo que él tiene para enseñarte puede muy
bien significar la diferencia entre la vida y la muerte. Les presento al
Capitán Pete Mitchell, apodo: Maverick.
Al escuchar el nombre, Bradley siente como
una compleja mezcla de rabia y miedo se apodera de sus sentidos. ¿No podía
advertirle ayer de que esto se gestaba? ¡Joder con la compartimentación!
Phoenix le lanza una mirada preocupada y se
obliga a calmarse.
Maverick sube al podio. Los pilotos que lo
lanzaron a la arena lo reconocen inmediatamente y se encogen en sus asientos.
Pero él no presta atención a Payback, Fanboy, ni Omaha. Solo mira a Hangman
como diciendo "así es, por fin estamos juntos".
-Esta es la idea de Kazansky de una reunión
familiar -le sisea Jake a Brig con los ojos soltando chispas.
-Buen día. -saluda el capitán- ¿Alguien me
dice el límite de carga del F-18?
-7,5 G. -responde Harvard enseguida, y
añade- Sección Cuarta, Capítulo Quinto.
Maverick asiente, la próxima pregunta la
hace directamente a Fanboy.
-¿Velocidad máxima?
-Match 1.8, señor. -y para no ser menos que
Harvard- Sección Dos, Capítulo Uno.
-Ahora todos -Maverick extiende los brazos
como si dirigiera un coro- La velocidad máxima de ascenso de un F-18 es…
La clase responde en un coro desafinado.
-Cuarenta y cinco mil pies por minuto.
Hangman cierra los ojos, avergonzado de
cómo su padre les hace bailar como monos amaestrados.
-Muy bien -dice Maverick con sonrisa
burlona- Así que conocen el manual. ¿no? -lo tira a la basura con un gesto
teatral- El enemigo también. Lo que el enemigo no conoce es a ustedes. Sus
límites. Tengo la intención de encontrarlos. Probarlos. Llevarles más allá de
lo que creen que son capaces de hacer. La capacidad para tomar las decisiones
donde la diferencia entre vivir o morir es un segundo requiere una confianza
absoluta en las habilidades propias. Ese instinto no se encuentra en ningún
manual. No se pone por escrito en ningún informe de misiones. Así que hoy vamos
a empezar con lo que cada persona en este grupo cree que sabe. -mira
directamente a Jake- Muéstrame de qué estás hecho.
En la primera vuelta de maniobras aéreas
van Rooster y el biplaza de Payback y Fanboy en equipo para intentar hacer
blanco en Maverick. Jake apenas puede contener su molestia mientras escucha a
su padre dar las instrucciones en la sala de preparación, con el resto del
escuadrón.
-A ese hay que desinflarle el ego -susurra
con rabia contenida mientras juguetea con un modelo de F-18 que decoraba la
mesa de centro.
Coyote lo mira curioso.
-Es un poco pronto para odiar al
comandante, ¿no?
Jake se muerde los labios. Se supone que lo
único que sabe de Mitchell es lo que reveló “Top Gun”, así que cualquier
comentario podría ser tomado como homofobia en este momento. Conoce a la
mayoría de este grupo por interacciones directas o referencias, no tolerarán
ese tipo de comportamiento. Mira hacia la mesa de futbolito. Brig está jugando
con Natasha, tranquilo como siempre. Debe tomar inspiración de su actitud
calmada. No es productivo dejarse llevar por la rabia que siente hacia su
padre. Así, el muy desgraciado lo sacará del escuadrón fácilmente. Es algo que
no se puede permitir.
Cuando vuelve a prestar atención a la
conversación en la radio, casi no puede contener las ganas de intervenir.
Quiere gritar, aunque el imbécil de Payback no puede oírle. ¡Este es uno de los
momentos en que la manía de Rooster de “esperar” le pasa la cuenta al equipo!
Su hermano sabe a quién se enfrentan, ¿por qué no paró al creído de Reuben? Un
“por favor, seamos serios” y ya. No, claro, quiere dejar que Maverick los haga
papilla a todos.
Intercambia una mirada de resignación con
Harvard porque sabe que, aunque den lo mejor de si, estarán haciendo sus
correspondientes doscientas planchas cuando termine el día.
-Gastamos más tiempo en llegar al área del
simulacro que en el ejercicio -comenta Fanboy mientras mira a Rooster hacer sus
planchas por la ventana cuarenta minutos después.
-Debíamos ser nosotros dos allá abajo
-reflexiona Payback con gesto sombrío y mira con un poco de miedo a Natasha,
que también está observando la pista. Sabe que la amistad entre Rooster y
Phoenix es de años, y ella es vengativa. Pero Natasha tiene una expresión más
pensativa que molesta.
-Rooster decidió coger el tiro por ustedes.
Ahora saben un poco más de quién es.
Abajo, Yale y Fritz van de ánimo festivo
hacia su simulacro. Incluso se burlan de Rooster mientras Hondo cuenta sus
planchas. ¿Por qué no hacerlo? Son más jóvenes y rápidos. ¡Podrán darle al
viejo!
-¡Vamos, Harvard, súmate al selfie!
Renuente, pero a sabiendas de que no puede
negarse sin convertirse en un paria, Brig se junta a la pareja de piloto y WSO
en una foto con Rooster haciendo planchas en el fondo.
Mitchell los despacha en menos de treinta
minutos.
-¿Con que selfies con su compañero de
escuadra? -se burla Hondo- ¡Veinte! A ver qué selfie se van a hacer ahora.
¡Veintiuno!
Jake sube en la tercera vuelta. En equipo
con Phoenix y Bob. Mientras trata de ocultar sus nervios provocando al WSO,
Jake se pregunta vagamente si su padre lo quiere en esta misión. Podría ser
que… Conoce la reputación de su padre: misiones imposibles, de las que solo él
regresa vivo. ¿Para qué necesita la Marina que Maverick le enseñe sus trucos a
sus doce mejores? Algo que no puede hacer él solo. Algo potencialmente mortal.
Jake lleva once años sin hablarle, pero
sabe que su padre lo ama. Que no lo pondría en peligro voluntariamente.
Cualquier otro hombre en su posición trataría de sacarlos a Bradley y a él,
incluso a Brig, lo más pronto posible. Pero esa es la cosa con Maverick
Mitchell, solo es deshonesto respecto a Kazansky. En el resto de su vida es
recto como una flecha. No usará ninguna excusa barata, no habrá favoritismo
reverso. Como están las cosas, entonces, tienen un objetivo común: dejar a Brad
y Brig en tierra. Pero se oponen en otro más importante aún: Jake tiene que ir
en esta misión antes de regresar a casa. Tendrá que sabotear a Bradley.
La conclusión lo deja alelado por un
instante y de repente el F-18 del capitán aparece entre sus naves.
-¡Oh! Mierda -mientras se aparta, Jake se
recrimina por distraerse en especulaciones estratégicas.
Tiene que enfocarse en el momento.
-Saludos, aviadores. ¡A trabajar! -es todo
el aviso que les de Maverick.
Después de escuchar cómo despachó a sus
cuatro primeros oponentes, no se quedará a esperar. Se lanza en vertical con la
esperanza de flaquearlo.
-Dejar a tu escolta. Hace mucho que no veía
esa estrategia -comenta el capitán y los recuerdos lo asaltan.
-Hangman, ¡no me dejes!
-Tranquila, Phoenix. Solo mantenlo
entretenido.
Ella hace una maniobra evasiva.
-Buena movida, Phoenix -reconoce Maverick.
-Me gusta tu estilo.
Ella casi suelta un “Gracias señor”, pero
recuerda que están en un simulacro de combate y probablemente quiere
distraerla.
-¿Dónde está, Bob?
-En nuestras seis en punto -informa con
tono desesperado su WSO.
Al mismo tiempo que el F-18 de Mitchell
aparece detrás del biplaza de Natasha y Bob, otro avión surge entre las nubes.
-¡Así es como se entierra a un fósil!
-anuncia Hangman.
Pero ahora Jake se da cuenta de que no
puede disparar, aunque está detrás de Maverick, el capitán mantiene un
movimiento oscilante muy leve. Se da cuenta de que no puede hacer blanco sin
darle también a su compañera.
-¿En serio? -la burla en la voz de Maverick
es evidente. -Es hora de darte una lección, Seresin. ¡Estás muerta Phoenix!
Pero Hangman no se deja conmover por haber
perdido a su pareja.
-Vamos, capitán Mitchell -y no puede evitar
la burla en su voz-, ¡sorpréndeme!
-¡Alcánzame si puedes, Seresin!
Después de un par de giros, que son en
realidad rutina para Maverick, decide provocarlo un poco más. Quiere saber de
primera mano cuánto de la calma de Ice puede desplegar en una situación
verdaderamente estresante.
-Eres bueno, lo admito. Pero te falta algo…
-y asciende hacia el sol.
Hangman muerde el anzuelo, lo sigue y se
deslumbra.
-Phoenix, ¿estoy cerca?
-Estoy muerta, imbécil.
-Nos vemos en el más allá, Hangman.
Jake pone en horizontal su avión y mira
hacia los lados, desconcertado. ¿Esta es una de las locuras que hacía el
escuadrón del 86 y prohibió la Marina? El tono de captura lo hace pestañear,
sorprendido. El F-18 de Maverick aparece en su cola.
-… te falta experiencia, hijo.
Se muerde los labios de rabia, porque el
maldito le ha ganado en su propio juego y hasta tiene el descaro de llamarlo
“hijo”. Puede hacerlo, por supuesto, nadie más que Rooster y Harvard saben la
verdad. Para el resto del escuadrón es solo un apelativo condescendiente.
El escuadrón lo intenta una y otra vez.
Siguen cayendo como moscas. Son lo mejor de la Marina. ¡Ay! ¿Alguien dijo
desinflar egos?
Para la última vuelta, el capitán quiere
acabar de bajarle los humos a los únicos que no derribó en la primera vuelta y
al que mejor se le resistió. Así que ahí están. Desde su avión, Hangman mira
con odio el biplaza de Payback y Fanboy. Siente en la espalda el impacto de la
estúpida apuesta. Pero si de algo no se puede acusar a Reuben “Payback” Fitch
es de ser discreto. En lugar de concentrarse en localizar al capitán, se pone a
charlar.
-Oye, Hangman, ¿te puedo hacer una pregunta
personal?
-¿Te vas a callar si te digo que no?
Reuben le sonríe burlón desde la seguridad
de su cabina.
-¿Cuál es la historia entre Maverick y tú?
Parece que te altera.
En la sala de espera, Rooster y Harvard
intercambian miradas inquietas.
-Eso no te incumbe.
-¿Dónde está el viejo? -se pregunta Fanboy,
que no quiere hacer planchas.
-Estuve aquí todo el tiempo -anuncia el
capitán desde debajo y, con un giro elegante, pasa por encima de Payback y
Fanboy hasta quedar invertido sobre el F-18 de Seresin.
-¿Me ves ahora? ¿Crees que puedes terminar
lo que empezaste?
Jake siente todo su cuerpo tenso como un
alambre.
-¡Seguro! -responde con rabia.
En la base, Rooster sacude la cabeza, Mavpá
está jugando con su hermano como si tirase de los hilos de una marioneta.
-¿Pero qué les pasa a estos dos? -se queja
Fanboy mientras los dos aviones se alejan y los dejan fuera del ejercicio.
Mientras giran en su espiral de acero.
Hangman empieza a resoplar.
-Tu nos trajiste aquí -le dice Maverick sin
dejar de mirarlo a través de la cabina. -¿Cómo vamos a salir de esto?
-Puede abandonar cuando quiera, capitán
-escupe Seresin.
-¿Qué tan bajo vas a llegar? -pregunta el
otro arqueando las cejas.
-¡Puedo ser tan bajo como usted, señor! Y
eso es mucho decir.
En la sala, Coyote se da una palmada en la
cara. Teme que su amigo termine con un reporte por ofender a un oficial
superior. Phoenix mira a Rooster, interrogante. De todo el grupo, solo él,
Coyote y Harvard conocen a Hangman más allá del bravado y la crueldad casual.
Pero su compañero hace una mueca amarga y aparta los ojos.
-El pasado es el pasado. Para ambos.
-¿Te gusta decirte eso por las noches antes
de dormir?
-Disculpen -interviene Payback casi con
miedo-, pero están llegando al límite inferior. ¡Se quedan sin espacio!
En la sala, Natasha mira con alarma a Bob.
¿Qué le pasa a Hangman? Todo el mundo sabe que es un frío bastardo.
-¿Así que tu estrategia es
enterrarnos?
La voz impersonal del sistema electrónico
de navegación saca a Jake de su trance “Altitud. Altitud”. Mira sorprendido la
consola del avión. ¿Qué está haciendo?
-¿Qué vas a hacer? -insiste Maverick.
Se da cuenta de que no sabe. Eso es lo que
le pasa siempre con Kazansky y su padre, no puede ver más allá de la rabia.
Aunque han pasado once años.
“Altitud. Altitud” repite la voz vagamente
femenina del sistema electrónico.
Ninguno de los dos cede. Son excelentes
pilotos, y mantienen la maniobra de espiral descendente en sincronía perfecta
por varias decenas de metros más. El mensaje cambia a un desesperado “¡Sube!
¡Sube!” y en verdad parece que son los F-18 quienes ruegan que no los
sacrifiquen en su drama familiar.
Se apartan simultáneamente y pasan a
horizontal. Maverick resopla y descubre, asombrado, que está justo delante de
Jake. Pero no puede pensar en eso. El esfuerzo de la maniobra sacó a flote los
dolores apenas contenidos de la eyección del Darkstar. Se enfoca a controlar su
respiración y encontrar fuerzas para que sus rodillas y espalda aguanten un
poco más.
Detrás, Jake puede ver el F-18 en el área
de fuego, pero está muy ocupado con su propio vendaval de emociones. ¿Cómo
puede su padre manipularlo tan fácilmente? Ha hecho el ridículo delante de todo
el escuadrón. Una década cultivando su imagen de bastardo calculador y
eficiente se han ido por el caño en una tarde. ¿Para qué? ¿Para demostrar que
sabe hacer una cobra con otro piloto? Debió pedir que lo excusaran de la misión
en cuanto vio a su padre anoche. Nunca podrá competir contra él, nunca estará
listo.
La voz en sus audífonos lo sorprende.
-Vamos, Hangman, lo tienes. ¡Desciende y
dispara! -es Maverick ofreciéndose.
Mira al altímetro: si baja más se arriesga
a una colisión real. La parte racional de su cerebro se impone al fin e impide
que incline el timón. Comprende que, incluso si hace blanco ahora, su padre
habrá ganado.
-¡Es demasiado bajo! -niega y asciende.
En su cabina, Pete se traga una maldición,
¿tiene que sacar a flote su lado Kazansky ahora? Pero esto es un entrenamiento
de combate, ni siquiera el enemigo más caballeroso te da más segundos para la
duda.
-Demasiado tarde, tuviste tu oportunidad
-le advierte antes de girar, pasarle por encima a Jake, ubicarse en su cola y
apretar el gatillo. -Se acabó.
-¡Maldición! -exclama Jake.
Para dejar en claro que no hay ningún tipo
de favoritismos, Maverick espera a que regresen a la altura del biplaza de
Payback y Fanboy antes de impartir la orden final.
-Ve a ver a Hondo para que registre tus
planchas.
Tras alejarse de sus estudiantes, Pete por
fin se permite quitarse la máscara de oxígeno. Intenta limpiarse el sudor de la
frente con la mano enguantada. Eso estuvo cerca. Muy cerca.
No puede contener una sonrisa de orgullo.
-Okay… ¿Quién es este tipo y dónde está el
cabrón de Hangman? -pregunta Phoenix en la sala.
Casi todo el escuadrón intercambia miradas
incómodas y desorientadas. No tienen idea de qué le pasa entre Hangman y
Maverick, pero esto es mierda a nivel extremo, incluso para su estándar. El
intercambio visual entre Rooster y Harvard es diferente, es de resignación. Omaha
lo nota.
Un rato después, en la pista, Hangman hace
sus planchas con un esfuerzo evidente. Hondo deja de contar.
-Es suficiente.
El otro no le hace caso e intenta hacer una
más.
-Dije que es suficiente -repite el
suboficial. - Descansa durante el fin de semana -y se marcha.
Jake se sienta con dificultad. Concentrado
en controlar su respiración y contener las lágrimas de humillación que luchan
por brotar desde que su padre lo derribó, no nota a Coyote hasta que lo tiene a
su lado.
-¿Qué te pasa a ti? Ignorar el límite de
altitud, insubordinación contra un oficial superior. Todo en el primer día.
¿Quieres que te expulsen de la Misión aún antes de comenzar?
-No te preocupes, Javi.
-Óyeme bien, Jake. Yo voy en esta misión,
pero si haces que te expulsen, me dejarás volando con Rooster, y todo se irá a
la mierda. Así que dime qué diablos está pasando entre el capitán banderita
arcoíris y tú.
-Es mi padre -susurra Jake.
-¿Qué? ¿Quién?
El rubio levanta la cabeza y mira a su
amigo a los ojos.
-Maverick, es mi padre.
-¿Tu padre? Creí que… -se deja caer al
suelo a su lado- Creía que eras huérfano.
-Como si lo fuera -bufa Jake. -Me fui de
casa al terminar el bachillerato. Le dije que era mejor que se muriera antes de
cruzarse en mi camino. Se mantuvo a distancia por once años. Pero órdenes son
órdenes.
-¿Por qué hiciste eso?
Pero Hangman no contesta, sino que mira a
su alrededor. ¿Dónde están Rooster y Harvard con su infinita reserva de
amabilidad? Necesita gritarle a alguien, y no será a Javier. Siente la
intensidad de la mirada de Coyote y comprende que debe revelarle algo, aunque
sea mínimo.
-Porque mi familia es una gran mierda.
Parecíamos una postal de promoción de la Marina, felices y unidos, pero todo
era mentira. Decidí que no quería ser parte de eso. Tú también viste la
película, mi padre ha estado en el armario la mayor parte de su vida.
-Espera, espera, ¿eres un piloto de pura
sangre? -Coyote no puede contener su asombro.
-Tercera generación de aviadores -asiente.
-Estudiamos a Duke Mitchell en segundo año de la USNA, ¿recuerdas?
No se atreve a decir más. De repente se le
ocurre que están en un lugar abierto y cualquiera podría estar oyéndolos entre
los aviones.
-Ayúdame a llegar a las duchas, ¿si?
Se dirigen lentamente a las instalaciones
del personal. Ninguno de los dos nota cómo Rooster y Maverick los vigilan de
lejos. En el vestuario los espera Harvard, por supuesto. Al ver el estado en
que se encuentra Jake, los amigos comparten una mirada de entendimiento y se
sientan a esperar a la entrada de las duchas. Alertas por si Jake colapsa por
agotamiento extremo.
En la sala de preparación, el teniente
Vikander tiene un vago sentimiento de inquietud. Hay algo aquí, algo que podría
ser importante. Omaha no ha llegado tan lejos ignorando sus instintos, así que
empieza a estudiar con atención las fotos de quienes pasaron por Miramar. Al
fin, encuentra el retrato de grupo de estudiantes del curso Top Gun del verano
del 86. ¡Ajá!
-Oye Yale, mira esto.
Lee se acerca y se fija en la foto que
señala Omaha. Abre los ojos, asombrado. La imagen es en blanco y negro, la
definición de las figuras ya no es muy clara, pero la barbilla, la nariz y la
expresión retadora en los ojos de Mitchell no han cambiado en treinta años.
-El hombre, la leyenda. ¡Ahí está!
-No, a su lado. ¿Lo reconoces?
-¿El almirante Kazansky? ¡Wow!
-¡No, Yale! Entre Maverick y Iceman. ¿No te
parece familiar esa cara?
-¡Oh! ¿Qué tenemos aquí?
Los ojos azules de Omaha brillan
divertidos.
-Si. Ese horrible bigote es inconfundible.
Ahora lee los nombres.
-Teniente Pete “Maverick” Mitchell y su
RIO, primer teniente Nick “Goose” Bradshaw. ¿Crees que Rooster sabía a quién
nos enfrentábamos?
Omaha asiente.
-Y no dijo nada, el muy cabrón.
Pero Yale se encoge de hombros.
-Igual tuvo que hacer sus doscientas
planchas. ¿Vamos a comer?
Mientras caminan y discuten a dónde ir -no
que haya muchas opciones en el área- Omaha sigue dándole vueltas al asunto.
Entonces recuerda, hace tres años, el revuelo con el estreno de “Top Gun”.
Dentro de la Marina no fue difícil para nadie reconocer el recuento del “Evento
Layton” y a sus verdaderos protagonistas. Vaya manera de salir del armario la
de Mitchell, con un filme. Bradshaw es hijo del difunto Goose, pero entró a la
escuela de aviación a través del programa AVROC, lo cual siempre le ha chocado.
Más de una vez notó cómo contralmirantes y vicealmirantes saludaban a Rooster
con afecto, como si lo conocieran de niño. Bradshaw tiene todos los rasgos de
un mocoso de la Marina, excepto porque no fue a la USNA. ¿Por qué desperdiciar
cuatro años en una universidad civil si tienes prioridad como heredero? Tampoco
se le conoce novia. En cambio, todo el mundo sabe de su “estrecha” relación con
Hangman cuando estuvo de profesor visitante en la USNA.
Hangman es un bastardo posesivo.
Rooster mira a Maverick como si el sol le
saliera del culo.
Hangman odia al capitán sin razón aparente.
¿Qué hay entre ellos?
Más importante aún, ¿cómo puede Omaha aprovecharlo?
ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html
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