Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos
Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)
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Capítulo 7: Todas las jugadas correctas
Capítulo 7: Todas las jugadas correctas
Resumen:
Jake se convierte en Hangman y se gradúa de la USNA. Lo habitual es que recibas tu sobrenombre después de empezar a volar, pero él es un muchacho especial.
6 Operaciones (continuación)
6.2 Dejar claro que tu prioridad eres tu mismo
En enero de 2010 Jake comienza su cuarto semestre en la USNA. El “3/C Spring” tiene cuatro cursos obligatorios y dos electivos. Por casualidades de la asignación de matrículas (léase la política de la USNA de separar parejas) Jake y Victoria no comparten ninguna clase. Ella expresa su desagrado de modo vocal. Él ve una gran oportunidad para empezar a establecer sus credenciales de cabrón.
La oportunidad llega al día siguiente. Están en el comedor, les rodean las amigas de ella, y Victoria repite su argumento lacrimógeno.
-Perderemos tanto tiempo de vernos. -suspira- Además, me frustra tanto solo pensar qué hermoso sería compartir la clase de Ética y hacer esos trabajos en pareja. -suspira otra vez- Tu con tu visión técnica y yo con mi formación en historia. ¡Seríamos indetenibles!
Sus ojos están húmedos por la emoción que le produce la imagen mental.
Cuatro cabezas femeninas asienten al unísono. Cinco pares de ojos se giran hacia Jake. Él resopla y hace una mueca de obvio desagrado.
-Victoria, no es digno de una futura oficial quejarse de las decisiones de sus superiores por ataduras sentimentales. ¿No tienes autonomía?
Las cinco miradas arrobadas se transforman en expresiones de horror enseguida.
Su novia se atraganta con el bocado que estaba masticando. Empieza a toser y le da una mirada implorante, pero él permanece impasible. Su compañera de cuarto, Amber, le da algunos golpecitos en la espalda para desbloquearle la garganta. Jake observa todo con expresión despectiva. Espera a que ella se recupere y vuelva a la carga. La conoce bien.
-Pero Jake, nuestra relación…
-No es más importante que el GPA. -la interrumpe- Yo -y hace énfasis en el pronombre personal- planeo estar entre los cien mejores de la graduación del 2012. Si tu -de nuevo hace énfasis en el pronombre- no lo logras, será tú problema. -se levanta con su bandeja- Con permiso, tengo una clase de Fuerza de los Materiales en la que planeo sacar A.
Victoria responde al desplante cancelando su cita de “estudio” esa noche. Jake está más feliz de lo que puede admitir. Igual se va a jugar básquet en parejas con Javier, Brig y su compañero de cuarto, Mike. ¿Quién hubiera dicho que ser grosero con los sentimientos ajenos da tantos beneficios?
Victoria regresa arrastrándose tres días después. Incluso se disculpa por su falta de seriedad. Jake, en su rol de machista, hipercompetitivo y magnánimo, la recibe entre sus brazos otra vez. Ha evitado el encuentro hasta que ella no tuvo más remedio que admitir su “error” en público. Así queda claro para toda su audiencia -McCormick y Wells siguen esto como una telenovela- quién ganó, y se salva de cualquier intercambio excesivo de saliva.
Durante enero logra mantenerla a raya con la excusa de los estudios. Así que sus encuentros privados son breves y espaciados. Por desgracia, ni siquiera una institución tan estricta como la USNA es inmune a la fiebre romanticona de San Valentín. Para colmo, este año el catorce de febrero cae domingo, así que la planificación de “veladas íntimas” va a toda máquina.
Victoria se suma al vagón sin siquiera preguntarle. Jake no le dice a ella que eso le molesta, sino que lo comenta a sus amistades masculinas en su -ahora regular- juego de básquet en parejas. Sabe cómo funciona la red de chismes en esta comunidad. Muchos de estos tipos tienen novias y están genuinamente asustados por San Valentín, pero no tienen los cojones para negarse a los rituales de la heterosexualidad. En cambio, tratarán de hacerse ver de modo positivo por contraste.
-No te quejes de mi apatía, nena. Al menos yo no hablo mal de ti a tus espaldas, como ese Seresin.
Ellas abrirán un poco los ojos y no verán razón alguna para contener su curiosidad.
-¿Seresin? ¿El novio de Victoria Nelson? ¿Qué dijo?
El novio, aliviado de haber desviado la atención de su propia inmadurez emocional, dará pelos y señales de su diatriba contra las sacarínicas praxis del Día de los Enamorados.
Si le llegan los comentarios o su círculo interno la protege de la dura verdad, no importa. Victoria es una mujer decidida cuando hace planes. El viernes, ella propone, con ojos muy abiertos, que no se vean el sábado para concentrarse en sus obligaciones y tener libre el domingo. Jake acepta con una frase entre desinteresada y despectiva sobre todo el alboroto con San Valentín. Amber lo mira con sospecha y él sonríe para sus adentros. Al fin la señal de que esta “relación” hace agua está frente a la cara de una de su círculo íntimo.
El domingo catorce de febrero de 2010, Jake Seresin se despierta de buen humor. Planea romper con su novia y esconderse de la locura rosa que se apoderó de la escuela jugando ajedrez con Brig. Está solo, pues Javier -que tiene una relación real- se fue de madrugada a un paseo por la naturaleza con su enamorada. Cuando está terminando de vestirse, escucha una conmoción delante de su puerta. Conoce esas voces. Una de esas personas no debería estar en su puerta a esta hora.
Abre. Pestañea y se esfuerza por mantener su expresión facial contenida ante el espectáculo de Victoria y Brig lanzándose dagas con los ojos. Ella está perfectamente arreglada para la jornada romántica que planeó. Lleva una blusa ajustada, falda en el límite de lo decente y maquillaje discreto. Sus mejillas están rojas, seguramente porque considera la presencia de Brig un estorbo inoportuno. Su amigo, en cambio, solo lleva vaqueros y un sweater de la USNA, pero se ha puesto botas, tiene una chaqueta colgada del brazo y -cosa extraña- lleva las llaves de su auto en la mano.
-¿Qué pasa aquí?
-Vine a buscarte. -anuncia Brig- Vístete para salir por carretera y toma una muda de ropa extra, por si acaso.
-Por supuesto que no -interviene Victoria y en sus ojos una extraña mezcla entre exigencia y súplica- Tengo nuestro día planeado Jake, será una noche para recordar.
Noche para recordar no es el tipo de promesa que genere entusiasmo en Jake, pero eso no es importante. Ignora a su novia y mira curioso a Brig. Él sabe lo que planea hacer, solo estará aquí si hubiera una emergencia.
-¿Qué pasa? -le pregunta.
Victoria bufa, ultrajada. Porque cualquiera que intente perturbar sus planes románticos debería ser amable pero firmemente apartado del camino.
Brig no dice nada, solo le pasa su teléfono. En la pantalla hay un mensaje de texto de su padre.
“Brad en Alexander T. Augusta Military Medical Center por accidente de auto. Si Jake quiere venir, les mando detalles.”
Traga en seco. Devuelve el aparato.
-Ve calentando el carro.
-¿¡Jake!?
Se gira hacia ella. Le dedica una mirada calculadora. Por el rabillo del ojo nota que ya hay varias personas asomadas a sus puertas. Contemplan el espectáculo con expresiones que van desde la sorpresa hasta la diversión.
-Victoria, encuentro tu constante necesidad de validación ajena agotadora, tu pegajosería asfixiante y tu mediocre desempeño académico francamente repelente. No me interesa seguir esta relación que claramente no me beneficia. Relación que tú, además, pareces imaginar tiene perspectivas a largo plazo. Eso nunca tuvo nada que ver con mis planes. Hemos terminado.
Ella está roja y boquea como un pez. Jake le cierra la puerta en la cara. Se apresura a ponerse un sweater por encima de la camiseta y cambiarse las zapatillas por botas. Mete una muda de ropa en la mochila, agarra la billetera, la chaqueta y sale.
-¿Todavía estás aquí?
-Jake yo… nosotros…
-No hay un nosotros, Victoria. Yo estoy destinado a las alturas, tú eres un lastre. Adiós.
Cierra la puerta a sus espaldas y corre al parqueo en busca de Brig.
-No rompas el límite de velocidad -le advierte mientras se pone el cinturón de seguridad y su amigo maniobra para salir del parqueo- No necesitamos que nos detenga una patrulla.
Brig asiente con expresión dura.
-¿Ya tienes más detalles?
-Si. Slider no se anda con chiquitas.
Ah, claro que Slider tenía que intervenir. El almirantazgo hizo que el vicealmirante Kerner regresara a NS Norfolk en cuanto se aprobó el presupuesto de renovación del gigantesco complejo, para que pusiera en uso su título en arquitectura naval e ingeniería marina de la USNA. Brad ha estado en NAS Oceana mientras el USS Ronald Reagan completa sus seis meses de mantenimiento en Norfolk. Seguro almuerza en su casa todos los domingos.
-No preguntó, como Mav. -sigue explicando Brig- Mandó dos mensajes muy coloridos sobre ti y tu lugar en la familia. En el tercero dice en qué habitación del Augusta está Bradley.
Jake asiente. Ve cómo dejan atrás las aguas grises del arroyo Weems.
-¿Ya le respondiste a mi padre?
-Si.
Asiente, pensativo. Una cosa es cortar lazos y otra hacer sufrir a la gente por gusto. No tiene deseos de hablar, así que busca en la caja de discos que Brig tiene en el piso de la parte trasera del auto y trata de elegir alguna música. Después de pensarlo un poco, mete “The Captain & the Kid” en el reproductor del auto. La voz juguetona de Elton John se eleva entre ellos.
Escuchamos a Richard Nixon decir: "Bienvenido a Estados Unidos" / We heard Richard Nixon say, "Welcome to the USA"
El sentido común que a veces me falta / The common sense I sometimes lack
Ha abierto una grieta sísmica / Has opened up a seismic crack
Hemos caído y no puedo retroceder / We've fallen in and I can't pull back
Y supongo que tendremos que quedarnos / And I guess we'll have to stay
El sentido común que a veces me falta / The common sense I sometimes lack
Ha abierto una grieta sísmica / Has opened up a seismic crack
Hemos caído y no puedo retroceder / We've fallen in and I can't pull back
Y supongo que tendremos que quedarnos / And I guess we'll have to stay
La elección hace que Brig lo mire de refilón y esboce una sonrisa extrañada. “¿En serio?” parece decir. Jake solo niega con la cabeza y, inspirado por una ternura repentina, le pone una mano en el muslo. No sabe cómo hablar de esto, pero hay una razón por la que su amigo mantiene estos discos en el auto, no en su habitación de la USNA.
-Solo maneja, ¿si?
El tráfico de este domingo de San Valentín es denso. Atravesar Washington DC y luego Alexandría se convierte en una tortura. Llegan una hora y cuarenta minutos después. Ya escucharon “Peachtree Road” completo cuando pueden ver los edificios del Alexander T. Augusta Military Medical Center por fin. En lo que dejan Gunston Road para entrar en calle novena y doblan de nuevo por Belvoir Road, Jake saca el disco de la reproductora y devuelve la caja de música a su lugar oculto.
En el pasillo de la habitación de Bradley se encuentran a Slider. Está apoyado contra la pared, tiene los brazos cruzados sobre el pecho y la piel del rostro gris. Levanta los ojos al escucharlos. -Tío Slider. -saluda Brig, siempre educado.
-Pequeño lobo -responde con voz cansada y le atrae para darle un abrazo.
Al mirar a Jake, su rostro se convierte en una máscara de enojo contenido.
-Guardiamarina Seresin -dice con claro desdén.
-Vicealmirante Kerner -Jake ni siquiera pretende simpatía.
No ha olvidado que Kerner y Cortell fueron cómplices de Kazansky en la separación de su padre y su madre.
-Tu padre está con él -advierte.
Jake mira hacia la puerta de la habitación inseguro. Brig, el siempre oportuno Brig, corta el incómodo silencio.
-¿Qué pasó?
-Anoche, Bradley y otros dos tenientes del USS Reagan fueron a un concierto en el circuito del Floyd Festival. Regresaron de madrugada, probablemente un poco borrachos. Bradley estaba en el asiento del pasajero sin cinturón de seguridad cuando el chofer perdió el control del auto a ochenta millas por hora. Dieron como siete u ocho vueltas. Brad salió por la ventana y cayó a unos cincuenta pies del auto, inconsciente, cubierto de sangre. El que iba en el asiento trasero pudo llamar al 911. En esa primera llamada dice que Brad ha muerto.
Jake, que ha estado mirando con atención las líneas de la pared, se gira rápidamente.
-¿Oíste la llamada?
Slider lo mira con superioridad -es más alto que Jake por unas tres pulgadas.
-Soy el comandante de NS Norfolk y ellos tres son marineros del Reagan. El asunto pasó a la jurisdicción de la policía militar enseguida. Claro que escuché.
-Pero no está… -Brig no trata de ocultar su miedo.
Slider mantiene sus ojos castaños clavados en Jake por unos segundos más antes de responderle al otro joven.
-No, lobito, Rooster no está en peligro de muerte. Había chocado contra un árbol y por eso perdió el conocimiento. Solo se rompió varios huesos del brazo izquierdo. Además, tiene grava incrustada en las mejillas.
Jake suelta el aire que no era consciente de estar conteniendo. Los huesos pueden sanar. Siempre que no pierda capacidad visual ni movilidad en la mano, su hermano podrá seguir siendo aviador. Da un paso hacia la puerta de la habitación y adelanta la mano para abrir la puerta, pero esta se abre desde dentro y su padre sale al pasillo.
Maverick tiene los ojos inyectados de sangre y la piel de los párpados inflamada. El labio superior le tiembla levemente. Mira a Jake y Brig con sorpresa.
-¡Oh! Ya llegaron.
La actitud ofende a Jake. ¿Por qué asumen que no vendría a ver a su hermano mayor lo más pronto posible? No ha cortado contacto con Bradley, incluso se vieron brevemente el otoño pasado. Si lo van a tratar así, mejor ahorrarse las formalidades vacías.
-¿Está despierto?
Su padre asiente y se aparta para dejarle paso.
Dentro, las paredes son blancas, el olor a desinfectante y oxígeno es repugnante. Bradley abre con dificultad los ojos y sonríe con la mitad derecha de la boca, la que no está cubierta de vendas.
-¡Uh! Llegó el rompecorazones.
-Por favor. El que ha roto los corazones eres tú con este show. ¿No tenías otra manera de conseguir cita con una enfermera caliente este San Valentín?
Su hermano intenta reír, pero solo le sale una tos seca.
-Me gusta rudo, tu sabes -logra decir entre jadeos.
Jake hace un gesto de asentimiento en lo que se sienta al lado de la cama. Roza los dedos de la mano sana de Bradley con cuidado, porque usaron ese brazo para conectar la línea intravenosa.
-¿Papá te avisó?
-Le mandó un mensaje a Brig. -después de un momento agrega- Slider también me mandó a buscar a través de Brig.
La expresión escéptica de Brad es reconocible aún a través de su cara medio vendada y cubierta de moretones.
-¿Un solo mensaje?
-Tres. Dos para descargar su rabia y el tercero con tu número de habitación.
-¡Ah! Por si te sirve de consuelo, también puso a Ice de vuelta y media.
Jake alza una ceja, curioso.
-Creía que yo todavía estaba inconsciente. Supongo prefería decirle estúpido y pusilánime al vicealmirante Kazansky en privado. Estamos en un hospital militar.
-¿Por qué?
-No lo sé. ¿Todavía no llega? -Jake niega con la cabeza y Bradley lo mira triste- Pero si Ice está en DC.
¿En DC? Creía que estaba al otro lado del mundo, en Bahrein. Usando sus encantos para tapar las metidas de patas de los marines en Afganistán y garantizar el control del Mar Rojo. No tiene sentido que, si Kazansky está en Washington, no llegara al hospital antes que Brig y Jake. ¿Podría ser que…?
-¿Y qué hace en DC el glorioso Kazansky? -inquiere entre dientes.
-Rinde cuentas sobre los gastos en las construcciones de la NSA Bahrein.
Si, Jake recuerda el asunto. Quinientos ochenta millones de dólares para expandir la sede del Comando Central de la Marina y su Quinta Flota. Obama busca comprar la buena voluntad de las familias militares al poner dinero en la mejora de sus condiciones de vida. Algo se trae entre manos.
-Pero eso no importa -Bradley interrumpe sus maquiavélicas reflexiones- Cuéntame de Victoria.
Jake lo mira confundido.
-¿Victoria?
-Si. Tu novia Victoria. ¿Qué tienes planeado con ella hoy?
-Nada del otro mundo -miente automáticamente- Pasear por el malecón de Annapolis, cena en un restaurante.
Bradley está tan ocupado en fingir que no le duele hasta el alma que no nota lo vaga que es la respuesta.
-Muy bien. Mi hermano es el rompecorazones de la USNA.
Jake bufa. Bradley no tiene idea de cuán literal es su afirmación. Sus pensamientos vuelven a Kazansky.
-¿Y papá cuándo llegó?
-No lo sé. Cuando desperté estaba a mi lado. Estaba en Haití, haciendo vuelos para entregar ayuda en zonas aisladas tras el terremoto. Slider debe haberlo sacado de la cama y agarró el primer transporte que salió hacia Virginia.
Entonces no tenían planeado un encuentro romántico junto al Potomac. Vale. No que Jake crea que su padre y Kazansky sean de ese estilo. Ya los habrían agarrado si se pusieran en semejantes pendejadas. Aún así, la demora del vicealmirante no tiene sentido. Todo el mundo sabe que ayudó a criar a Bradley, que viniera a verlo al hospital un domingo no sería nada del otro mundo. Como le ocurre a menudo con Iceman, se da cuenta de que le faltan elementos, pero no puede ir más lejos que eso.
-Deberías irte ya -susurra Bradley con voz soñolienta.
-¿Eh?
-Victoria te debe estar esperando.
-Si, si, claro. ¿Me mandarás mensajes? -Bradley es el único que tiene su nuevo número.
Sabe que, si quisiera, su padre podría conseguirlo con Merlín, pero debe reconocerle la delicadeza de no haber forzado ese asunto. Se comunicó a través de Brig.
-Seguro, en cuanto recupere mi teléfono.
Bradley cierra los ojos una, dos veces y se duerme. Jake vuelve a darle una larga mirada y se levanta.
Fuera, Slider, Brig y su padre pretenden estar ocupados con sus teléfonos, pero la tensión se puede cortar con un cuchillo. Maverick lo mira sin disimular su inquietud.
-¿Se durmió?
-Si.
-Bien, si. Debe descansar. ¿Te quedas a almorzar?
Jake lo mira con sorpresa, ve que Slider y Brig están igual de asombrados. Siente un poco de pena por su padre, pero aplasta eso rápido. Casi le recuerda sus condiciones, pero esto es diferente, ¿no? Vino por Bradley. Su padre se tomó el trabajo de avisarle.
-No, lo siento. El camino de vuelta es largo. Vamos, Brig.
-¿Vendrás a visitarlo? -insiste.
-No creo que sea conveniente que me vean por aquí. -recuerda el misterio de la ausencia de Iceman y decide arriesgar una teoría- Dile que ya puede venir.
El rostro pálido y los ojos tristes de su padre, junto a la expresión furibunda de Slider confirman su teoría: Kazansky no quiere que coincidan.
Bufa y echa a andar pasillo abajo.
De vuelta a la USNA, a nadie le interesa a dónde fueron. La comidilla de la escuela es cómo dejó a Victoria Nelson colgada en el día más romántico del año. Pero Javier no es como la mayoría de la gente.
-¿Por qué vino a buscarte Brig? -le pregunta esa noche, después del obligatorio discurso acerca de lo cruel que es dejar a una chica en San Valentín.
Jake le da una sonrisa vacía.
-Nos conocemos desde niños, tenemos… amistades en común. Una de esas personas estaba en problemas.
Javier entrecierra los ojos y aprieta los labios, frustrado. Reconoce una bola curva cuando se la tiran. Jake Seresin es un tipo con demasiados secretos para ser solo un huérfano pobre de San Diego, California. Pero él es un latino negro del sur de Texas, sabe que los secretos son parte importante de la vida.
-Ese problema, ¿vendrá a buscarte aquí? ¿Tendré que partirle la cara a alguien la próxima vez que vayamos al Iron Rooster?
Eso le gana una mirada divertida de Jake.
-No -responde sonriente el rubio- El problema no vendrá tras nosotros.
6.3 Establecer relaciones útiles
Durante el verano del 2010, Jake y Brig les asignan los cursos de “Entrenamiento Profesional para Guardiamarinas”, coloquialmente “Exposición a la Carrera”, y de “Entrenamiento de Liderazgo” en julio y agosto. Como estarán juntos esas ocho semanas, Lennox no protesta cuando Jake se va a Texas en mayo con Javier a trabajar en el rancho de su familia. No tiene miedo de que la familia Abbot lo reconozca. Las probabilidades de que coincidan son bajas pues Abbots y Machados se mueven en círculos sociales totalmente diferentes.
Cuando se reencuentran en agosto para empezar su tercer año, 2/C en los términos de la USNA, hay dos temas de conversación: la derogación de la DADT y un profesor visitante en el Departamento de Ingeniería Mecánica y Nuclear.
-Vino a cubrir por este semestre a la profesora Koul, que está de licencia de maternidad -explica Summer, la nueva novia de Javier, mientras almuerzan.
Ella es, literalmente, un amor de verano, pues se enredaron durante las cuatro maratónicas semanas de “Exposición a la Carrera”. A Jake no le importan mucho Summer, la licencia de maternidad de Michelle Koul, ni quien la sustituya. Lo del DADT en cambio…
Desde febrero, cuando McCain leyó ante el congreso la infame carta "firmada por más de mil ex oficiales generales y oficiales de alto rango", Jake siente un odio intenso contra ese hombre y la plana mayor entera. Mira que decir: "Creemos firmemente que esta ley, que el Congreso aprobó para proteger el buen orden, la disciplina y la moral en el entorno único de las fuerzas armadas, merece un apoyo continuo" cuando todo el mundo vive en paranoia y el DoD ha perdido casi diez mil personas por culpa de esta ridícula norma. No es por él mismo, claro. Pero Brig, Bradley, Hollywood, Wolfe, su padre.. hasta Kazansky. Quién sabe cuántos hombres y mujeres a su alrededor sufren por esto.
Jake sacude la cabeza y aleja esos pensamientos negativos. La enmienda Murphy fue aprobada por la Cámara de Representantes en mayo y todo indica que el tío Chipper ganará la batalla en el senado este otoño. “Tendremos Navidades sin DADT” le prometió a Bradley en una de sus visitas. Más allá de su resentimiento contra Iceman, Slider y Cougar, el joven no puede dejar de admirar la estrecha amistad del Escuadrón 86. Es evidente que todo el grupo sabe de las “inclinaciones” de cuatro de sus integrantes, pero eso no les separó. Se aceptaron tal y como eran. Se ayudan y protegen desde hace veinticinco años. Espera encontrar algo así él mismo cuando vaya a Top Gun.
Un par de horas después, recibe un mensaje de Bradley “Monumento submarino”. Extrañado y curioso, Jake termina de poner su ropa en el armario y sale de Bancroft Hall hacia el parque. La tarde está nublada, parece que lloverá, así que el área está vacía. Hay una persona sentada en el banco cercano al monumento. Jake podría reconocer ese perfil en cualquier lugar del mundo.
-¿Bradley? ¿Qué haces aquí? -se sienta a su lado, pero mira alrededor con el corazón trepidante.
Lo dice mitad con alegría y mitad con miedo. Las heridas del accidente de febrero tardaron en sanar. Tuvieron que ponerle veinte presillas alrededor del hombro para realinear la complicada articulación. Luego resultó que la muñeca había sanado mal -algo de esquirlas y mecanismos internos de protección confundidos-, por lo que la reconstruyeron con cirugía también. Una parte en que el equipo médico optó por la cautela fue su rostro. Decidieron no extraer las piedras en su mejilla porque temían causarle más cicatrices. Así que ahora tiene un par de surcos que cruzan desde la parte inferior del pómulo hacia la mandíbula.
Su hermano sonríe y señala con expresión triunfante su brazo izquierdo ya libre de artefactos externos.
-Finalmente me dieron el alta en el Augusta Military Medical Center, pero aún no soy libre. Tengo que hacer fisioterapia al menos hasta diciembre antes de hacer mi recertificación como piloto de combate.
-¡Oh! ¿Entonces regresas a San Diego?
Su hermano vino a despedirse en persona. Se siente conmovido. No se han visto desde febrero. Como le dijo a su padre, no había razones para que visitara Fort Belvoir, pero mantuvieron constante comunicación por texto. Así, Brad tenía a quién quejarse de la constante vigilancia de Slider y su esposa.
-¿Estás loco? Me advirtieron que la fisioterapia tiene que ser con el personal del hospital. Algo de continuidad en el monitoreo del tratamiento. Porque, ya sabes, ahora soy un experimento de la Marina.
Si, claro. Materiales semi-orgánicos recién salidos del laboratorio y etc. Solo lo mejor para el hijo adoptivo de Kazansky.
-¿Entonces?
-Resulta ser que la USNA necesita alguien que enseñe el curso de la doctora Koul hasta diciembre y, claro, una contratación interna es mucho más cómoda que abrir convocatoria.
-¿Tu eres el profesor visitante del que están hablando?
Brad alza una ceja, sus ojos brillan, divertidos.
-¿Ya están hablando de mi?
-No te hagas ideas. Lo que pasa es que la Koul es muy popular.
-Si, quienes enseñan electivos suelen ser populares. ¡Eh! Yo puedo tocar el piano.
-No, no puedes -advierte enseguida Jake con tono serio- Nada que pueda extenuar tu muñeca hasta que te den luz verde en el Augusta.
Bradley le saca la lengua en la mejor imitación posible de un niño de cinco años. Ambos ríen. Se siente bien esto. Pero…
-Bradley, ¿por qué me citaste aquí? Podías haberme dicho eso por mensaje.
Su hermano mayor suspira y aparta los ojos.
-Como técnicamente aún estoy de reposo y no debería ni siquiera manejar, la dirección de la USNA me asignará un alumno ayudante, aunque el rango de profesor visitante no lo incluye. Debe ser estudiante de ingeniería, pero sin interés en el curso de “Corrosión y Control de Corrosión”, ya que tendría una ventaja significativa y no le permitirán tomarlo como electivo. Se que estos dos años Merlín te puso como ayudante de Stanlake para que practicaras lakota sin problemas. Yo se que es importante para ti, ¿ok? Por tu parte indígena y eso. Pero pensé que… -Bradley aspira profundo y vuelve la cara hacia Jake, sus ojos reflejan inseguridad- ¿que tal vez querrías ser mi alumno ayudante?
-Brad…
-¡No tienes que responderme ahora! Yo se que ser niñera no es tu estilo y que no quieres que nos vean juntos, y que…
-¡Cállate! -Jake pasa su brazo por encima de los hombros de Bradley y apoya la cabeza en su hombro con afecto- Claro que seré tu niñera, tonto.
-¿De veras?
La voz de Bradley es dubitativa y Jake recuerda de repente lo duro que ha sido este año para él. Hubo un momento en que parecía que no volvería a mover el brazo izquierdo con naturalidad.
-¿Para qué somos hermanos, sino? Además, ser tu ayudante hará maravillas para mi prestigio.
-¿Si?
-Imagínate, Seresin el cabrón le besa el culo al ahijado del terrible Kazansky. Seré imbatible en la tabla de “Cínicos en camino al ascenso”.
Bradley ríe, es una risa profunda, relajada como no ha tenido desde el catorce de febrero.
-Todo sea por ayudarle, guardiamarina Seresin. Solo no me deje colgado como a Victoria Nelson.
Jake chasquea los labios.
-No te preocupes, tu GPA es mucho mejor que el de ella.
Tal y como le prometió a su hermano, Jake se convierte en su cuidador permanente. Carga sus libros cuando va de un lado a otro de la USNA, escribe en la pizarra durante las clases, hace la compra, cocina para toda la semana y le deja potes plásticos listos para el microondas calculados de acuerdo a sus necesidades nutricionales, maneja para llevarlo a tres veces a la semana al Augusta. Allí no solo tiene sesiones de fisioterapia, también se somete a tratamientos con láser para intentar disminuir algunas de las cicatrices. Es doloroso y agotador. A menudo tienen que llevarlo de vuelta a su apartamento entre Jake y Brig.
Así es como Jake Seresin, al que ya decían “Colgado” desde el curso anterior por la manera brutal en que terminó su relación con Victoria Nelson, cimenta su apodo. Todo el mundo contempla con fascinación cómo pasa el otoño de 2010 colgado del teniente Bradley Bradshaw. Pocos pilotos adquieren su sobrenombre antes de graduarse de Annapolis, pero Jacob es especial.
Las reacciones son diversas. La asociación con Bradley hace que la actitud del grupo de nepo bebés cambie radicalmente. Ya no lo ignoran, sino que lo saludan respetuosamente. Por extensión, empiezan a saludar a Brig y Javier. Los dos se parten de la risa al notar cómo el nuevo estatus de su amigo desestabiliza las relaciones de poder en el cuerpo estudiantil.
McCormick está furioso. Está convencido de que el criterio de Rooster para elegir a su ayudante tiene razones oscuras o, como dice dándoselas de sofisticado, falaces. Y se lo cuenta a cuanta persona tiene cerca, quiera oírlo o no. No es normal que Rooster y Hangman anden tan pegados, insiste. Es una relación totalmente inapropiada entre un docente y un estudiante. La DADT aún no se deroga, ¿verdad? Nunca pasa de ahí, porque no está tan loco como para decir que el claustro de la USNA es parte de un esquema de trabajo sexual, pero las implicaciones son claras y peligrosas.
Jake, Brig y Bradley lo encuentran hilarante.
La calma con que Jake se toma el asunto disuade a Javier de tomar medidas drásticas.
Las diatribas de McCormick siguen hasta octubre, cuando la claque nepo -estudiantes de herencia, se autodenominan- encarga a Patrick Benjamin que explique al sureño presumido y bocazas las realidades del mundo.
Paxton siente la puerta cerrarse a sus espaldas, contiene las ganas de pasarse las manos por el pelo, así que las mueve arriba y abajo por sus muslos. Nunca lo han invitado a la habitación de Benjamin, así sabe que no está muy seguro de cómo comportarse. Eso sí, sabe que a este cuarto no se entra sin permiso. Patrick es hijo, nieto y bisnieto de oficiales con cuatro estrellas de la Marina y la Fuerza Aérea. Podía elegir entre West Point, Colorado o Annapolis y decidió venir a la USNA. No como él, que tuvo que partirse el culo entrenando y recibió su carta de recomendación solo después de cientos de horas de trabajo comunitario -yikes-. Patrick Benjamin es realeza dentro de la USNA y se comporta como tal.
Ahora mismo, sigue escribiendo sin reaccionar a su presencia. Paxton se pasa la lengua por los labios, nervioso, y se pregunta si debería decir algo.
-Siéntate, McCormick. Estaré contigo en un momento. -dice el anfitrión sin despegar los ojos de la pantalla de su laptop.
Él asiente y se acomoda en la única silla disponible. Pasan unos minutos más así, hasta que Benjamin cierra su computadora y gira hacia su visitante.
-Gracias por venir.
-Por supuesto, siempre que me necesites…
-Yo no te necesito, Paxton. -le interrumpe- Te he llamado porque quiero discutir contigo una cierta teoría que repites por los pasillos desde que empezó el año escolar.
Paxton abre mucho los ojos. ¿Uno de los líderes de los nepo bebés quiere hablar del trepador de Seresin? Esto es inesperado. ¿Será que quieren deshacerse de Bradshaw? No, es más probable que quieran deshacerse del rubiecito y preservar al teniente. Igual, debe tratar esto con cautela.
-Pues, no estoy seguro de a qué te refieres. Estoy haciendo mi especialidad en Matemática y Economía, prácticamente hablo de teorías todo el tiempo.
Suelta una carcajada para aligerar el ambiente, pero suena falsa incluso para él. Benjamin no sonríe, lo mira con expresión calculadora y sin pizca de simpatía.
-Me dicen que quieres ir a Operaciones de la Marina, McCormick. Por eso estudias economía.
-Si.
-Pero la gloriosa familia McCormick, pilar de la comunidad en Alabama desde antes de la Guerra Civil, nunca antes tuvo integrantes en las fuerzas armadas.
-Bueno, tengo un tío abuelo que…
-Si, si, ya se, corazón púrpura postmortem por Viet Nam. La cosa es que no tienes a nadie que de fe de tu carácter, Paxton. Estás, por así decirlo, solo.
El énfasis en la última palabra no le pasa desapercibido.
-Yo quiero hacer amistades -dice en su tono más displicente-, pero es difícil.
-Por supuesto, nadie quiere la amistad de un chismoso.
-¿Chismoso yo?
Benjamin lo hace callar con un gesto.
-Ahórrate los balbuceos, por favor. El curso pasado que si Obama era musulmán, este año lo de Bradshaw. La discreción es un rasgo muy apreciado en la comunidad de la defensa.
McCormick entrecierra los ojos, molesto.
-Creí que la moral y el respeto a las leyes también.
Benjamin asiente y entrelaza las manos.
-Si. No te cansas de repetir que la DADT está en activo, todavía. Pero ahí es donde pierdes a la gente, Paxton. Porque la clave está en el todavía. Obama firmará la derogación antes de Navidad, todo el mundo lo sabe.
-Si, pero mientras…
-Y uno de los que dirige la carga en el senado es Charles Piper, de Massachusetts. ¿Lo conoces?
-Vagamente -admite Paxton. ¿A dónde va Benjamin con todo esto?
-Piper es un aviador retirado de la Marina, fue parte de la graduación de agosto de 1986 de Top Gun, de donde salieron los pilotos para Asunto Layton. Les llaman Escuadrón 86. Se que mencionaron eso en la clase de Liderazgo -menciona el curso con cierto desdén, porque para la claque hereditaria esos son los cuentos que les hacían en la cama, los temas de discusión en la mesa de la cena. Se duermen sin recato en las conferencias y luego sacan A.
Para Paxton McCormick es diferente. Debe prestar atención especial a sus clases de historia para compensar la ventaja que le llevan los nepo bebés. Sabe del Layton y de su piloto maldito, Pete “Maverick” Mitchell, hijo de otro aviador que también mencionan las clases de la USNA, pero como fábula para asustar novatos: Duke Mitchell. Todo el mundo esperaba a Jacob Mitchell en agosto de 2008, pero nunca vino.
-Lo que no mencionan en la clase, McCormick, es qué unió al Escuadrón 86. Por qué seguimos hablando de ellos después de veinticinco años. No fue el evento Layton, sino un accidente dos semanas antes, cuando estaban en Top Gun. En ese accidente murió Nick Bradshaw, el RIO de Maverick. Dejó una viuda y un hijo de dos años, Bradley. Los sobrevivientes decidieron cuidar del pequeño como si fuera suyo, así que Rooster quedó huérfano, pero ganó nueve guardianes. Entre esos guardianes están el senador Chipper Piper, el capitán Merlín Wells, el contraalmirante Sundown Williams, el vicealmirante Slider Kerner y, por supuesto, el vicealmirante Iceman Kazansky.
Ahora Benjamin espera. Aprendió de su abuelo que debes dejar un margen de tiempo a la gente para procesar. Esperar reacciones inmediatas es una expectativa irreal, y la falta de realismo no es un buen rasgo en un líder. Patrick observa cuidadosamente la cara del pelirrojo y por sus cambios de expresión puede ver cómo organiza la información, comprende, se asusta. McCormick abre la boca para decir alguna disculpa idiota que a Patrick no le interesa escuchar. Es el momento de terminar esta conversación y regresar a su proyecto de “Modelos dinámicos y estocásticos” pendiente.
-Esto es lo que va a pasar, Paxton. Vas a regresar a tu cuarto, vas a abrir tu computadora y borrarás la carpeta donde guardas toda la “evidencia” del ¿cómo lo llamas? indecoroso idilio entre Jacob Seresin y Bradley Bradshaw. Después, te asegurarás de que todos los mensajes de texto que intercambiaste con tu grupito de correveidiles desaparezcan también. ¿Entiendes?
Paxton, pálido y sudoroso, asiente con ojos llenos de miedo y fervor. ¿Será suficiente para mantenerlo a salvo de su propia estupidez? Patrick lo duda. No importa, una vez que dejen Annapolis hará todo en su poder para no coincidir con este idiota. Decide poner el último punto sobre la última I.
-Solo para que sepas, Brigham Lennox también es un hijo del Escuadrón 86.
6.4 Ser el mejor
Jakob R. Seresin se gradúa de la USNA en mayo de 2012. Está entre el centenar de estudiantes con mejor rendimiento académico que reciben su diploma de manos del presidente Barack Obama. Al subir a la tribuna, reconoce al Escuadrón 86 entre los invitados, pero los ignora. Después de todo, Brig también tiene derecho a compartir este momento con sus padres y tíos. Simplemente se queda con la familia Machado al final de la ceremonia, mientras Lennox va a abrazarse con sus tíos y ¡milagro! su madre.
Pensacola pasa como un borrón. Jake completó su programa de vuelo durante el último verano en la USNA. Fue relativamente fácil porque juega con simuladores de vuelo desde que tiene cinco años y pilotó por primera vez a los diez. En NAS Pensacola, las cuatro semanas de clases parecen una trampa para llevarte a una falsa sensación de seguridad, antes de las dos semanas de entrenamiento de supervivencia. Brig, Javier y Jake se apoyan mutuamente mientras chapotean por los pantanos y lloran por una barrita de chocolate y una cama.
Como los altos poderes se divierten a costa de los sentimientos humanos, los separan para el Entrenamiento de Vuelo Primario. Lennox es asignado al Ala de Entrenamiento Aéreo Cinco en NAS Whiting Field, Florida, mientras que Jake y Javier deben irse al Ala de Entrenamiento Aéreo Cuatro en NAS Corpus Christi, Texas. Machado está contento por la cercanía con su familia. Jake siente que le han cortado un brazo por la ausencia de Brig, aunque lo palea con constantes intercambios de mensajes de texto y fotos. Volar el Beechcraft T-6B Texan II es la primera experiencia verdaderamente nueva desde que tomó los controles de aquel Cessna-152 biplaza a los diez años de edad. ¡Volará solo!
El sobrenombre que Jake trae de la USNA se solidifica en Texas por dos razones. La primera es su modo de relacionarse con el resto de la brigada en el aire: todo va bien hasta que llega la unidad de “Formaciones”. Simplemente, Hangman no sabe esperar por nadie. Javier, que conoce su paciencia y vió su capacidad para explicar cuando lo nombraron Alumno ayudante de Bradshaw, se pregunta por qué oculta ese lado empático con tanta fiereza. La segunda es que vuelve a dejar tirada a una mujer.
Jake considera que después de dos años es momento para renovar sus “credenciales de heterosexualidad”. La población civil alrededor de NAS Corpus Christi le parece un buen espacio, pues se han acostumbrado al desfile constante de jóvenes pilotos. No hay muchas expectativas de que su relación con Maya sea duradera. Siendo honesto consigo mismo, no está seguro de la razón, pero se siente más cómodo haciendo esto mientras está lejos de Brig. Menos deshonesto. Igual le dice, claro. No hay secretos entre ellos dos.
Javier alza las cejas ante esa afirmación y lo mira con algo de lástima. Jake no le presta mucha atención, Javier está enloquecido con Maria Celeste, estudiante de último año de Técnica de Aeronaves en St. Phillip’s College. Casi le salen corazones de los ojos cuando la describe. No se puede confiar en Javier en estos días.
Tras completar el entrenamiento en centrifugadoras, toca Vuelo Avanzado. La suerte les sonríe a su modo. Mandan a Javier a NAS Kingsville, de modo que puede seguir su romance con Maria Celeste. Jake y Brig se reencuentran en NAS Meridian, Mississippi. De nuevo, Hangman excede casi todo, pero va detrás en el curso de Vuelo en Formación Táctica (TACFORM) porque sigue olvidando que debe esperar a todo el escuadrón, no solo a Brig.
-No es mi culpa que no puedan mantener el ritmo -se queja una noche sentado junto a su amigo.
-No. -concede Brig- Pero sí es tu culpa cuando eliges abandonarles antes de enseñarles.
Jake se muerde los labios, pero a la semana siguiente se comunica mejor con su escuadrón y es un poco menos desastroso en los ejercicios de TACFORM.
Lennox no ha dejado atrás su placer infantil por ensuciarse los dedos de grasa de máquina. Todo el tiempo que no está con Jake lo pasa con el equipo de tierra, trasteando el interior de cualquier cosa con motores. Le gusta intercambiar sobre métodos e innovaciones. Es por esos días que Brig gana su sobrenombre.
-Eres como un profesor de Harvard, -le dice uno de los instructores- todo erguido y con ese acento elegante mientras comentas los pros y contras de cinco modos para cambiar el aceite de motor.
Sumando pros y contras, este quinto año de estudios ha sido bueno. Fiel a su objetivo, Jacob “Hangman” Seresin termina con el mejor puntaje de los graduados en vuelo de ataque avanzado de la Marina del 2013, aunque en su expediente hay una nota sobre su tendencia a correr riesgos y dificultad para trabajar en equipo. Eso es injusto, por supuesto. Jake está muy orgulloso de cómo aprendió a disimular su impaciencia con pilotos lentos. Brigham “Harvard” Lennox y Javier Machado están entre los veinte mejores.
Cuando Maria Celeste lleva a Javier a conocer a su familia, él informa muy orgulloso, que está seguro de que lo asignarán a uno de los dos exclusivos escuadrones de reemplazo de F-18. Ella suelta un chillido de excitación, y ahí mismo se ponen a discutir las variaciones entre los F/A-18E y el F/A-18F. El resto de la familia no entiende de qué están hablando. El padre y la madre intercambian una mirada satisfecha de un lado de la mesa.
Jake está un poco nervioso respecto a la asignación. Desea volver a California, claro, pero no sabe si podrá soportar el peso de los recuerdos. Sabe que su padre está en San Diego, entre misiones tras la desactivación de la Segunda Flota. Sam también regresó. Después de graduarse del Oglala College con honores (¡esa es su cekpápi!), estudia medicina en la Universidad de San Diego. Esos son los retos si lo mandan al escuadrón VFA-122 Águilas voladoras en Lemoore.
En cambio, el VFA-106 Gladiadores está en NAS Oceana, Virginia. Eso significa vivir bajo la atenta vigilancia del Senador Charles Piper y el vicealmirante Kerner. Ellos no serán tan discretos como sus padres y su iná.
De todos modos, lo que más le importa es acabar de entrar en combate y empezar a pagar el precio que el universo demanda a cambio de la identidad de Rachel Seresin.
7 Resultados y Discusión
A fines de 2013, el aviador Javier “Coyote” Machado -llamado así por sus frecuentes visitas a México mientras estaba con la VFA-122 en Lemoore- es asignado a la Primera Ala Aérea (CVW-1) a bordo del USS Harry S. Truman. Los aviadores Jacob “Hangman” Seresin, y Brigham “Harvard” Lennox, son asignados a la Tercera Ala Aérea (CVW-3) a bordo del USS Dwight D. Eisenhower. Hangman al escuadrón VFA-32, Espadachines, Harvard al VFA-105, Pistoleros.
En la compleja red de intercambio de información y favores de la Marina de los Estados Unidos, el apellido Seresin empieza a ser mencionado con frecuencia. Se habla de él como una extraña mezcla de los dos aviadores más famosos de la generación anterior: Maverick y Iceman. En tierra es callado, calculador y, según algunos, rencoroso en extremo. En el aire es fiero, impaciente, arriesgado, de puntería impresionante. Aunque todo el mundo reconoce su talento, su carácter huraño le impide establecer lazos estrechos dentro del escuadrón.
Los oficiales no tardan en notar que Hangman es un poco menos desagradable cuando se junta con Harvard. El almirantazgo decide que será mejor para todo el mundo ponerlos oficialmente juntos, aunque signifique mover algunas piezas alrededor. En 2015 se abren dos plazas en el VFA-151, Vigilantes. Así que los dos reciben órdenes de sumarse a la Novena Ala Aérea, a bordo del USS John C. Stennis para volar en patrullas de la Operación Libertad Duradera por las montañas de Afganistán.
En mayo de 2016, Jake abraza a Brig fuerte antes de irse a Top Gun.
-Acabas de cumplir veinticinco años, hijo. Eres el piloto más joven aquí desde el famoso Maverick -es la frase con que lo recibe el comandante de la base en Fallon, Nevada.
Jake controla una mueca. Sabe que no debe decir nada. La gente revela todo tipo de información sorprendente, y siempre útil, cuando dejas que hable sin interrumpir. Esta vez también es así. El comandante le da una mirada analítica y se le dibuja una sonrisa taimada, como si fuera el único que entiende un chiste.
-Pero la verdad es que te pareces más a Iceman. ¿Tu también vas camino a la cima?
-Estoy aquí porque soy el mejor, señor.
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