Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos
Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)
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Capítulo 5: Nunca vuelvas atrás
Sumario:
Para poder escapar de Tom “Iceman” Kazansky y cumplir la profecía de Ray Seresin, Jake decide convertirse en otra persona, la persona que imagina podría haber sido en otra vida. En el proceso, hiere a unas cuantas personas y conoce a un coyote.
Advertencias: Este capítulo contiene lenguaje homofóbico.
1 Introducción
El término experimento procede del latín, cuyo significado es poner a prueba. Un experimento es una fase de la investigación científica. Cuando se implementa un mecanismo que permita verificar o corregir los postulados de una hipótesis ya generada. Usualmente, cuando se dice experimento se piensa en laboratorios, batas blancas y tubos de ensayos. En realidad, los experimentos se realizan en todos los campos del conocimiento: economía, antropología, sociología. En el campo de las humanidades, los experimentos se basan en observaciones y análisis que pueden ser más o menos debatibles y sobre los que no existe una respuesta determinada.
Hay, digamos, un tercer tipo de experimento: son los que hacemos con nuestras propias vidas y los ojos más o menos abiertos. Tenemos una idea, sopesamos los pros y contras, decidimos llevarla a la práctica y ver qué pasa. Ese tipo de experimentos son mortales, o sea que…
2 Observaciones y demanda
¿Qué es lo que el experimento trata de responder?
-¿¡Nos vas a sacar de tu vida solo por llevarle la contraria a papá?! -Bradley no puede creer lo que está oyendo.
Jake resopla, su hermano a veces es tan dramático.
-Exageras.
-No exagera -afirma Brig desde el teléfono. -Esto es ridículo. ¿No te alcanza con cambiar de apellido? ¿Quieres inventar toda una identidad? Además, ¿para qué?
-Para poder avanzar por mis propios méritos.
Bradley lo mira, exasperado, y Jake le mantiene la mirada porque técnicamente no está mintiendo. No puede decirles que un hombre místico de la nación Oglala le dio una misión, pero sí cómo ha decidido llevarla a cabo.
La expresión de Brad pasa del rechazo a la decepción.
-¡Oh! Porque sigues con esa idea ridícula de que no eres suficiente. Creéme, nadie te regalará nada con ese apellido.
-Al contrario, me negarán cosas. Si quiero abrirme paso sin prejuicios, no puedo estar asociado con el aviador más problemático de la Marina. Ayúdame aquí Brig.
-No, a mi no. Mis padres dejaron el servicio y se fueron para vivir juntos, tengo una bandera arcoíris ondeando detrás. No siento ninguna vergüenza de ellos.
Brad y Jake intercambian una breve mirada de sorpresa. Es la primera vez que oyen a su amigo referirse a Hollywood y Wolf como sus padres. Esta charla está radicalizando a todo el mundo.
-Pero no llevas el apellido de ninguno de los dos -repone Jake con tono seco. -Nadie sabrá que eres su hijo a menos que pregunten.
-No seas ridículo, Jake. La Marina es una comunidad insular, todo el almirantazgo sabe quién soy. Más importante, sabrán quién eres tu.
-Ese es precisamente mi argumento -replica un poco harto-. Si me separo explícitamente de mi padre, estarán menos inclinados a verme como heredero del legado de Maverick.
-¿Y tiene que incluir a toda la familia? -insiste Brad sin ocultar el dolor que le produce la idea- Sam y Sean no tienen que pagar tu ridícula obsesión. Piensa en ellos.
-Estoy pensando en ellos. No les pondré en la disyuntiva de qué decirle a papá, iná y Kazansky sobre mi. Mejor cortar por lo sano.
-Amigo, si crees que Kazansky no te seguirá los pasos… -la voz de Brig es inconfundiblemente burlona.
-Una cosa es que me siga los pasos y otra que meta la mano. Díselo de mi parte, Brad, que si me entero que está moviendo los hilos, lo voy a contar todo.
-¿Todo sobre qué? -inquiere Brig.
-Secretos de familia -le corta Bradley rápido.
Sus ojos asustados se clavan en Jake. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar su hermano en este feudo ridículo?
Cuando fue a recogerlo al aeropuerto de Newark, Jake lo abrazó con mucha fuerza. Era como un náufrago que alcanza una tabla en el mar. En cuanto salieron del parqueo y pusieron rumbo a Lakehurst le dijo, con lágrimas en los ojos, que su papá era amante de Kazansky. La calma con que dijo “ajá” sin desviar la atención de la carretera hizo explotar la furia de Jake.
-¿¡Tú lo sabías!?
-Lo supe antes de irme a la universidad. Imagino que te lo dijeron porque creyeron que ya eras grandecito.
El “no te estás comportando a la altura de las circunstancias” quedó flotando entre ellos.
Jake apretó los labios, como si quisiera decir algo más y no se atreviera.
-Papá dejó a mi madre para regresar con Kazansky -dijo al fin, como si eso fuera una gran revelación.
Bradley se había imaginado algo así desde que oyera la versión censurada de la historia unos días antes, en la conversación telefónica desde Valle Moapa. Le ha dado varias vueltas a la historia y sigue convencido de que algo no encaja. No le parece que Mavpá esté bajo el control de Icepá. Pero no puede ofrecer más argumentos que sus instintos y su propia experiencia.
-Jake, las relaciones humanas son complicadas. Si papá dejó a Rachel o Rachel dejó a papá, no importa mucho. ¿Lo importante no es que sea feliz? Icepá…
-¡No lo llames así! No es mi padre, nunca lo fue. Me… Nos ha mentido toda la vida. Dijo que no sabía quién era Rachel.
-¡Era lo que tenía que decirte! Eras un niño. Bastante indiscreto sobre tu tema favorito, debo añadir. Somos una familia militar.
-Arg -repuso su hermano con expresión asqueada- Papá debió recordar eso antes de acostarse con Kazansky. El maldito maricón seguro lo sedujo con su pico de oro. Tuvo la oportunidad de una vida normal ¿entiendes?
Bradley frenó bruscamente.
-¡Bájate!
Jake lo miró sin comprender.
-¿Qué pasa?
-Que te bajes -repitió mientras apretaba el timón para contener las ganas de bajarle un puñetazo- Yo también soy un maldito maricón, Jake, y no tengo que soportar ese tipo de lenguaje de ti, entre todas las personas.
No era así como planeaba salir del armario con su hermano, pero las cosas estaban tomando una dirección que no le gusta. ¿Normalidad? ¿En serio eso es lo que quiere Jake? ¿Forzar a toda su familia a ser normal? ¿Para qué?
Pero Jake no se bajó del auto, sino que se le quedó mirando con ojos heridos.
-Así que tu tampoco confiaste en mi.
¡El ego!
-No se trata de confianza -respondió entre dientes- sino de derecho a la privacidad, idiota. No todo en esta familia es sobre ti. Tu y tu obsesión por una madre, una vida normal y pajaritos volando. ¡Coño! Ni que te hubieran criado en Disneylandia. Somos tu familia. No tenemos que encajar en tu ridícula idea de normalidad. Somos personas con nuestros propios deseos y necesidades. ¿Has pensado alguna vez en estos días en la soledad que ha soportado papá? ¿En lo dura que es la vida militar para la gente queer? -casi estaba gritando al final.
Vagamente se alegró de que esto ocurriera a mitad de la carretera y no en la ciudad, donde alguien podría verlos, tratar de intervenir.
Jake se encogió en su asiento, llorando.
-No es eso -dijo entre sollozos- No es… Dije ser normal como… Tu tuviste una mamá Brad, y Nick Bradshaw es este tipo genial que todo el mundo celebra, pero te encoges de hombros y siempre dices que tienes a Mavpá. Creciste como debía ser, con una mamá y un papá. Sam y Sean también tienen una mamá y un papá. Yo soy el fenómeno. Yo soy el que inventa parentescos para consolarse. ¿Tienes idea de lo que pasaba en la escuela cuando decía que era gemelo de Sam? ¡Se burlaban! Tuve que enseñarles a no meterse conmigo. Yo… yo quería una mamá. Pero cuando me dieron una foto y un nombre, fue con la advertencia de que era un secreto. Fuera de la casa seguía siendo un infeliz sin madre. ¿Sabes lo que oí decir una vez en una recepción en la Base Naval de San Diego? Que era el caso de caridad de Kazansky. ¡Es injusto!
Bradley suspiró y puso una mano sobre el hombro convulsionado por el llanto de su hermano. Cuando su tentativa de consuelo no fue rechazada, se decidió y se inclinó para abrazarlo. Le besó la cabeza.
-La vida no es justa, Jake.
-Él sabe dónde está Rachel -aseguró entre hipidos.
-¿Kazansky? -de alguna manera, eso no sorprendió a Bradley.
-Si.
-Él sabe muchas cosas -concedió-. Ahora voy a encender el auto y te llevaré a casa. ¿De acuerdo?
Jake se separó para mirarlo a los ojos con expresión arrepentida.
-Sobre lo que dije de los gays…
Bradley lo hizo callar con un movimiento de negación de la cabeza.
-Estás cansado y no piensas con claridad. Falta una semana para la USNA, tenemos tiempo para hablar.
Eso fue el viernes. Hoy es lunes y las cosas se han salido de control de nuevo. Jake pasó de llorar por lo que no tiene a desear dejarlo todo atrás. ¿Tan resentido está?
-No hay que ponerse así -dice con tono conciliador- Estoy seguro de que -va a decir Icepá, pero recuerda el ataque de histeria de Jake la última vez que usó el apodo- Kazansky se mantendrá a distancia, si papá se lo pide.
Jake alza una ceja.
-¿Qué quieres decir?
-Que si le mandas un mensaje a papá de que te deje tranquilo, lo hará.
Se miran a los ojos, retadores, hasta que el resoplido incrédulo de Brig rompe el hechizo.
-Se que tus padres no son tan relajados como el nuestro -dice Bradley mirando al teléfono-, pero estamos hablando de Maverick. -vuelve sus ojos a su hermano- Si hay algo que respeta, es la autonomía.
Bradley está seguro de que Jake no le ha dicho toda la verdad de su estancia en Pine Ridge. ¿Cómo conoció a ese policía que resultó ser su tío? ¿Por qué se negaron a darle pistas sobre Rachel? Igual que Mitchell hace diecisiete años, la reserva es un lugar del que salió cambiado. Tal vez, solo tal vez, Jake esté dispuesto a compartir esa experiencia con su padre y eso les acerque a sanar como familia.
Jake considera la propuesta de su hermano. Es cierto que necesita que su papá siga el juego para que su identidad de Jake Seresin funcione. Decirle al menos una parte de la verdad, podría ser la clave para mantenerlo a raya. Papá conoce a Ray, tiene que saber de sus poderes. Entenderá la razón de su aparente sinrazón y hará que el resto de la familia guarde la distancia. Sobre todo, es una solución honesta, porque la verdad es que, no importa lo que diga de dientes para fuera, no podría delatar a su propio padre.
-De acuerdo -concede-. Le diré a papá por qué quiero separarme de la familia.
-Bien -suspira Bradley satisfecho de haber ganado esa-. Entonces dinos cómo te vas a convertir en Jacob Raymond Seresin.
2 Hipótesis
Consiste en una suposición de algo que podría ser posible o no. Como tal, las hipótesis facilitan dar inicio al proceso de pensamiento, a través del cual se accederá a conocimientos específicos.
-Es relativamente fácil. Ya llené el formulario de “Nombre preferido” en la web de la USNA. Toda la documentación oficial de la escuela será ajustada automáticamente. Por razones de privacidad, nadie fuera del departamento de registros tiene derecho a ver mi nombre legal. Solo tengo que eliminar cualquier huella de mi vida en la mansión de University City de mis cosas, llegar con ojos abiertos de asombro y decir que solo tenía a mi madre, Rachel Seresin. -levanta los antebrazos y extiende las manos con las palmas hacia arriba en gesto conclusivo, pero recuerda que Brig no puede verlo- Eso es todo -agrega en beneficio de su amigo en Nevada.
Se calla que incluso mantendrá la ficción de que su madre lo tuvo a la tierna edad de veintiún años, aunque por sus conversaciones con Ray y Wilson está seguro de que era mucho mayor.
-¿Cómo vas a explicar el dinero? -inquiere Bradley.
-¿El dinero? -pregunta sin comprender.
Bradley resopla.
-No creíste que la familia te dejaría desamparado, ¿no? Yo recibí una mensualidad durante mis años en la Universidad de Virginia y la escuela de aviación. No creas que será diferente contigo. Iná vendría a sacudir tu dura cabezota si sospecha que no cuidas de ti mismo en nombre de, ¿cómo dicen en las novelas de espías?, la leyenda de tu personaje.
-Buena suerte explicando por qué la esposa de Kazansky vino a darte nalgadas -ríe Brig.
-Usaré lo que sea con moderación. Solo… mmm… Debo acostumbrarme a comprar en Goodwill y Payless. También buscaré trabajo temporal durante los veranos.
-¿Cómo vas a explicar tu conocimiento del mundo militar? -insiste Bradley.
-¿Y tu experiencia de vuelo? -apostilla Brig.
Pero Jake ya ha pensado en eso, así que tiene la respuesta lista.
-Las mejores mentiras son las que tienen una base verdadera. No voy a ocultar que crecí en San Diego, todo el mundo sabe que esa ciudad pertenece a la Marina. Simplemente fui a la escuela con un montón de mocosos de oficiales que no dejaban de presumir de los cargos de sus papitos. En cuanto al vuelo, las ferias aéreas estaban al alcance de los modestos recursos de Rachel Seresin.
Bradley asiente. El plan parece sólido.
-Vale -acepta renuente Brig desde su casa. -Pero respecto a fingir que no me conoces…
-¡Es necesario!
-¡No te voy a dejar solo, Jake! -responde con fuerza.
Jake mira al teléfono con rabia. Cualquiera diría que Brig está enamorado de él o algo así. Trata de ser razonable.
-Mira, se supone que soy el hijo de una madre soltera de escasos recursos de San Diego. Tu creciste en Nevada. ¿Cómo, exactamente, se cruzaron nuestros caminos?
-En las ferias aéreas -propone Bradley.
Jake lo mira sorprendido y molesto.
-¿Ah, si? -alza una ceja interrogante.
-Si, claro. Acabas de decir que aprendiste a volar porque tu madre te llevaba a ferias aéreas. Hollywood y Wolf tienen un negocio de aviones de recreación. No es descabellado que participaran en ese tipo de eventos, ¿verdad, Brig?
-Es muy posible, de hecho.
Jake siente que le viene una migraña. El tono de su amigo es demasiado alegre para su gusto.
-Bien. -cede- Brigham y yo nos conocemos. -mira significativamente a Bradley- No tengo más conexiones.
Brig estalla en carcajadas, Jake mira el teléfono desconcertado.
-Soy el hijo adoptivo de Pete “Maverick” Mitchell -le responde su hermano con tono de superioridad- Todo el mundo sabe que yo también crecí en San Diego y aprendí a volar en ferias aéreas. Lo extraño sería que no te conociera, Seresin.
3 Método
Es el conglomerado de procedimientos, normas y operaciones fijados previamente, que facilitan llegar a un objetivo específico. Asimismo, se aplica al conglomerado de actos que una persona realiza de manera más o menos estructurada en la realización de una tarea.
3.1 Sujetos que participan en el experimento
3.1.1 Pete Mitchell y Tomas Kazansky
El lunes en la tarde, cuando saca el móvil de su taquilla después de las clases, encuentra un mensaje de texto de Jake. Ha sido cuidadoso en evitar pensar en su hijo. Simplemente duele demasiado, y sabe que no puede hacer nada al respecto. En cambio, se recreó en la agonía de preguntarse cuál será la reacción de Ice a la postal, que debe llegar a sus manos entre hoy y mañana. Así que el mensaje lo toma desprevenido.
Pero Mitchell no ha pasado tantos años de doble vida por gusto. No dejará que su sorpresa y esperanza se reflejen en su expresión facial o lenguaje corporal mientras está en la base. Guarda el móvil en uno de sus bolsillos y sigue con la rutina habitual: hacen el análisis de los ejercicios del día y se despiden tras intercambiar un par de bromas. No es hasta que llega al apartamento que le asignaron en la base que se permite leer el mensaje. Por si acaso, se sienta en la cama.
Hijo 2: Hablé con Ray en Pine Ridge. Hay algo que debo hacer antes de regresar.
Se deja caer hacia atrás en la cama. Derrotado.
Desde que Bradley le contó que Jake quería ir a la reserva a buscar información, temió un escenario como este. Ray no es un hombre manipulador por malicia, pero Mav sabe que el modo críptico y casual en que revela sus visiones cancela la capacidad crítica de la mayoría. Jake es un niño aún. Impresionable. Por supuesto, eso no significa que la tarea revelada por Ray sea falsa. Solo que, por alguna razón, su hijo cree que debe seguir ese camino por su cuenta.
Maverick tuerce el gesto y se cubre la cara con las manos.
No puede tomar esta decisión sin Ice. Claro, que no sabe si Ice quiere hablarle. Se incorpora de un gesto, alcanza su computadora portátil y abre el programa de correo electrónico. ¿Los problemas con la prole toman precedencia sobre las diferencias entre sus padres ¿no? Tarda un poco en encontrar la excusa para escribirle, pero al fin compone algo que puede pasar como correspondencia amistosa.
A: TKazanky@navy.mil
De: PMitchell@navy.mil
Asunto: Todo bien por aquí
Ice:
¡No te imaginas! Hoy conduje a la escuadra en vuelos rasantes entre las gargantas de la zona. La visibilidad es buena, pero controlar la altura es difícil por las repentinas masas de agua. Un área maravillosa para entrenar. En medio del ejercicio ¡vimos un lobo! Avanzaba entre la nieve profunda de la montaña. ¿Te he contado que aquí hay nieve en algunas zonas incluso en agosto?
Me dijeron los otros pilotos que seguro iba a cazar. Que debíamos alejarnos para no espantarle las presas.
Una de mis estudiantes es ecologista aficionada. Me explicó más tarde que cuando un animal joven se separa de su manada regresa a visitar, pero siempre con una presa. Sin eso, es posible que no regrese a donde su familia. No sabía que tenían vidas sociales tan complejas.
Es una cosa muy noruega, ¿no? Cambiar la ruta de un ejercicio militar para proteger la vida silvestre. Pero las poblaciones de lobos también son importantes, la verdad. Además, en esta parte del mundo sobran los sitios donde puedo enseñarles a confundir radares volando entre gargantas estrechas.
¿Qué crees? La próxima vez, ¿dejo ir al lobo o seguimos la ruta prevista aunque se moleste?
Tu compañero de vuelo
Maverick
Cierra su correo electrónico y se obliga a preparar la cena. Sabe que Ice no puede priorizar su email, así que no habrá respuesta hasta la mañana, con suerte. Al amanecer del martes, el comandante Mitchell hace algo inusual, abre su email antes de salir de su apartamento. En la bandeja de entrada hay una respuesta de su amigo.
A: PMitchell@navy.mil
De: TKazanky@navy.mil
Asunto: Re: Todo bien por aquí
Mav:
De verdad que envidio que aún vueles por lugares emocionantes. Es lo único que envidio de tu desastrosa carrera militar, por supuesto.
Tus estudiantes parecen ser un grupito muy interesante, si piensan en el impacto ecológico de sus maniobras y hasta pueden darte charlas sobre las relaciones sociales lupinas. Espero que después de tu entrenamiento, también puedan explicar la matemática detrás de sus maniobras. Te recuerdo que no estás allí para perseguir lobos ni recrearte en el paisaje, sino para ayudar a la preparación combativa de la Marina Real Noruega y estrechar sus lazos con nuestra Marina.
Así que la respuesta es, por supuesto, deja a los lobos tranquilos. Seguro estoy de que pueden vivir sin ti y sin mi.
No dejes de escribirme sobre tus aventuras, viejo amigo. Sabes que extraño volar como si me faltara un brazo. Solo me queda vivir vicariamente a través tuyo y de Bradley.
Tu compañero de vuelo
Iceman
Mav cierra los ojos y presiona sus lagrimales con la punta de los dedos índice y pulgar, tratando de contener la expresión física de su emoción. ¡No puede llegar a su oficina con los ojos rojos! Pero es difícil. Ice no solo se ha reconciliado con él, sino que está de acuerdo en que deben dejar ir a Jake, a donde sea que su hijo decida. Alguna vez creyó que lo más difícil de ser padre sería enseñar a su bebé a caminar y hablar. ¡Era tan inocente!
Respira hondo para calmarse y abre la app de mensajes de texto dispuesto a responder. Sus dedos se mueven inseguros sobre el teclado virtual.
Mav: Tienes ETA?
Puede preguntar al menos eso, ¿no? La respuesta demora unos tres minutos, lo cual es preocupante, porque en New Jersey es la una de la mañana.
Hijo 2: No
Suspira. No podía ser tan fácil. Se obliga, por enésima vez desde que comenzó esta debacle, a ver el lado positivo de las cosas. No perdió a Ice. Ahora sabe que no ha perdido a Jake, solo… No puede definirlo, pero debe recordar la promesa implícita en la frase “antes de regresar”.
Mav: Que tengas buen vuelo, hijo.
3.1.2 Sarah, Sam y Sean Kazansky
Baja a la cocina con la cabeza dándole vueltas. La llamada de Bradley fue complicada, tensa. Mientras su hijo mayor explicaba la decisión de Jake de dejarlo todo atrás sentía que su cuerpo vibraba de incredulidad, dolor, rabia. ¿Cómo puede su bebé imaginar que su vida será mejor si les abandona? Bradley no le dio ninguna respuesta clara. Su tesis es que está demasiado enojado con Ice y Mav. Sobre todo con Ice. En la mente de Jake, le explicó, Iceman es responsable de la homosexualidad de su padre, y de engañarlo al negar por casi quince años su conocimiento de la identidad y destino de Rachel Seresin.
Tras cortar la comunicación, Sarah decidió ponerse unas sandalias y bajar a la cocina. Los pasos definidos de las recetas de cocina le permiten calmarse. La atención que debe poner para no quemarse ni dañar la comida la fuerzan a alejarse del problema.
Empieza a mezclar masa de panqueques.
No hay nada que hacer. Bradley le dijo que Jake consiguió la aprobación de Pete de alguna manera. Ella sabe que eso significa que Tom también dio el visto bueno. ¿Acaso Pete sepa algo más? Suspira. No podrán hablar hasta Acción de Gracias, cuando se reúnan de nuevo físicamente. Así que es inútil darle vueltas al asunto.
Enciende una hornilla y descuelga una sartén ancha.
Esto será difícil para Sam y Sean. Están convencidos de que Jake regresará para Navidad, a más tardar. Ante los ojos de horror de Sean, Sam le aseguró que se debe a que es “testarudo como él solo”. Ahora tendrá que explicarles que no, que su hermano no vendrá.
Pone un poco de masa en la sartén y vigila su paulatino cambio de textura y color.
Lo más duro será explicarles que Jake ha decidido borrarles de sus vidas y evitar que el dolor que sienten se transforme en rencor.
-Buenos días -saluda Sam con voz todavía pastosa a sus espaldas.
-Buenos días, čhuŋkší.
Sarah evita los ojos de su hija al servir el primer panqué en el mostrador de la cocina y apresurarse a poner más masa en la sartén.
Le asalta una pregunta. ¿Han caído en este pozo porque la red de mentiras que tejieron -Pete, Tom, Ray, ella misma- era demasiado frágil o demasiado densa? Las fotos fueron el detonante, es cierto, pero la ansiedad de Jake es de larga data y estallaría alguna vez. Se confiaron, tan simple como eso. Cuando empezó esta aventura, en noviembre de 1990, en las áridas planicies que la nación sioux logró arrancarle al gobierno norteamericano, no imaginaron que sus vidas…
¡Casi se le quema el panqué!
Nunca imaginaron enamorarse y decidir hacer vida en común. Así de simple.
-Iná, tanke -Sean amaneció hoy con la voz ronca. Está así, con cambios intermitentes en el registro vocal desde hace un mes. ¡Ah! La pubertad.
-Amaneciste con voz de macho, misún -comenta su hermana burlona.
-Sam -advierte Sarah con tono duro. Luego le da una sonrisa breve a Sean. -Buenos días, čhiŋkší.
Pero la sonrisa no le llega a los ojos, y su pequeño lo nota.
-¿Qué pasa?
A su lado, Sam deja de mirar la pantalla de su teléfono y le clava los ojos.
-¿Iná? -pregunta ella también.
-Es… Bradley llamó para decirme cómo está Jake.
Su hija resopla, irritada. No se adapta a no tener comunicación directa con quien ha sido su gemelo durante los últimos quince años para todos los efectos prácticos.
En cambio, Sean sonríe, esperanzado.
-¿Ya va a regresar? ¿O quiere que vayamos a llevarle sus cosas a New Jersey?
-No, nada de eso, mi amor.
El muchacho se encoge en su asiento como si lo hubieran desinflado. Sarah apaga el fogón y apoya las manos en la meseta.
-Jake ha decidido que no va a regresar. Que su pelea con Mavpá y Icepá fue demasiado grande y no quiere…
-¡Haz que se disculpen! -demanda Sean sin dejarla terminar.
-Sean, no es tan fácil. No es que tus padres no quieran disculparse, es que Jake no quiere disculpas. Quiere información que simplemente no pueden darle.
-Pero él sólo quiere saber quién es su madre -interviene Sam.
-Si. -la apoya Sean- ¿Por qué tanto secreto con la madre de Jake?
Sarah cierra los ojos y respira profundo. Siente que está perdiendo el control de la conversación.
-Eso no importa ahora. Les quiero decir lo que decidió Jake, porque nos afecta…
-¿Cómo que no importa? -la interrumpe ahora Sam con tono ofendido- ¿Sabes mamá? Me empieza a parecer que Jake tiene razón en que ustedes saben más de lo que dicen. Es evidente que, si intentan proteger a Jake, han fallado espectacularmente. ¿Qué tan malo puede ser? ¿Está internada en un sanatorio? ¿Está casada y tiene otra familia?
-¡Porque es un asunto de seguridad nacional! -estalla Sarah- Ahí, lo dije, ¿están contentos? La identidad de Rachel es un secreto militar. No podemos hablar de eso.
-¿Tú tampoco?
Mira directamente los ojos oscuros de su hija.
-No, yo tampoco.
Sus adolescentes la miran con sorpresa y confusión. Sarah aprovecha su silencio para terminar de dar las noticias.
-Pero Jake no acepta eso. Está convencido de que no le decimos la verdad para controlarlo o alguna otra cosa. ¡Ya no se! Lo que quería decirles es que… Que Jake ha decidido que no quiere saber nada más de nuestra familia. Se cambió el apellido y ya no… -se le quiebra la voz- En lo que a él respecta ya no es hijo de Mavpá, ya no es hijo mío, ya no es vuestro hermano.
-¿¡El qué!?
-¡No puede hacer eso! ¡Somos cekpápi! -Sam marca el número de su hermano con expresión turbulenta- Me va a oír… -amenaza.
-Lo sentimos, el número al que está llamando está fuera de servicio -responde la voz ligeramente metálica de la contestadora automática.
-¿Qué significa eso? -pregunta Sean confundido.
Sam mira a su madre con sorpresa. Sarah aparta los ojos, impotente.
-¡Vuelve a marcar, Sam! ¿Por qué no vuelves a marcar? -insiste su hermano.
-Él… Él… -Sam suelta un sollozo- Jake cambió su número de teléfono.
-Pero Icepá dijo… -busca desesperado en su propio teléfono los mensajes que intercambió con su padre el viernes- dijo que Jake regresaría.
Sarah le pone una mano en el hombro, trata de transmitir la certeza que está lejos de sentir. Esto es ser madre ¿no? Decir las mentiras necesarias. Tal vez hay otro modo, pero ella no lo conoce y, en cualquier caso, es muy tarde para volverse atrás.
-Regresará, Sean. Es solo que no sabemos cuándo.
3.1.3 Javier Machado
Entra despacio. La decoración es sobria, pero eficiente: a cada lado hay un multimueble que funde librero, mesa de trabajo y cama. La mesa tiene un para de gavetas grandes a la izquierda, y debajo, pegados a la pared, hay unos bastidores metálicos. A la derecha está el librero, estrecho, pero con una argolla para ponerle un candado de ser necesario. Encima de la mesa de trabajo está la cama, donde le han dejado ya sus sábanas, por cierto. A la izquierda de la mesa está el armario de dos puertas, amplio y con muchos entrepaños y ganchos para poner zapatos, gorras, lo que sea. El armario también tiene argollas para asegurarlo.
Hay una puerta a la derecha de la entrada, la abre esperando un armario extra, pero no, es el baño.
Deja sus cosas en el suelo y se trepa a la cama.
Todavía siente un poco de miedo de que todo esto sea un sueño. Él, hijo de jornaleros de Texas en Bancroft Hall, el dormitorio de la USNA. ¿Cómo ha podido ser? Respira hondo y mira al otro lado de la habitación, aún vacío. ¿Cómo será su compañero de cuarto? Ahora mismo solo tiene la información del cartel en su puerta “7119. J. Machado ´12 J. R. Seresin ´12”
El apellido es extraño, ¿no? Por lo que vio en el resto de las puertas, las asignaciones se hacen por orden alfabético, pero este Seresin, ¿qué hace entre las M? No tiene idea de si indica que el tipo llegó de último o que tiene contactos en los altos niveles. Ha leído que casi la mitad de la matrícula de esta universidad viene de familias militares. ¿Será su Seresin uno de ellos? No era un sitio muy serio, pero…
No sabe qué sería peor, que le toque un nepo bebé o un racista de mierda. Cree que puede lidiar con la soberbia -poca gente se da más aires que la familia Abbot-, pero si oye un solo comentario sobre “cuota de diversidad” no sabe qué hará. Javier decide que no vale la pena preocuparse antes de tiempo. Apenas es viernes, su compañero podría llegar hoy, o dentro de dos días. ¿Qué debe hacer primero? ¿Desempacar o ir en busca de la cafetería?
Está mirando con miedo sus paquetes cuando alguien da dos toques suaves en la puerta abierta.
-Hola. -dice Javier, sorprendido y baja de la cama de un salto.
Se trata de un chico rubio, fornido y con una cara de felicidad tan intensa que lo hace parecer drogado. Si, es la misma estúpida expresión de Javier.
-¿Eres Machado? Creo que este es mi cuarto.
-¡Ah! Seresin, ¿no? Pasa, pasa.
El rubio le sonríe con timidez. Retrocede un poco y empuja con mucho cuidado hacia el interior de la habitación dos maletas de viaje de cuerpo rígido, un poco ajadas, una roja y la otra negra. Encima de la maleta negra hay una caja de cartón envuelta en muchas capas de cinta adhesiva. Sobre la maleta negra hay un maletín de tela azul, también algo ajado. El desconocido cierra la puerta con el pie, pero enseguida mira a Javier con un poco de miedo.
-Oh, disculpa. No te pregunté si… Es algo automático para mi cerrar la puerta. El barrio en que vivía no era… ¿La abro?
-No, no hermano. -se apresura a tranquilizarlo Javier- No hay problema.
Le da una mirada que intenta ser tranquilizadora. Es evidente que este no nació en cuna de oro y no quiere espantarlo. El rubio se relaja y su cara de idiota feliz regresa. Javier extiende su mano.
-Soy Javier Machado, de Texas.
-Jakob Seresin -la mano que lo estrecha es fuerte, tiene callos-, de California. Pero me dicen Jake.
Seresin se gira y pone la caja en la cama con mucho cuidado. Javier observa con curiosidad el equipaje de su compañero y lo compara con el suyo. Le parece poco, pero sabe que no debe comentar al respecto, su mamá lo educó bien.
-Así que… ¿de California?
-Si. -responde sin mirarlo, ocupado en abrir la maleta negra- Crecí en San Diego, ¿la conoces?
-Si, si claro -se estruja la memoria tratando de recordar algo de la ciudad- “Simon & Simon” ¿no?
Seresin emite un gritico y suelta una pila de camisetas perfectamente dobladas para mirarlo entusiasmado.
-¿No son geniales?
Javier pestañea. Tiene entendido que no admiten gays fuera del armario.
-Seguro, aunque no soy un fan, solo…
-No te preocupes. -le giña un ojo- Sé que a esta edad no se supone que uno vea retransmisiones de TV de los ochenta. Tu secreto está seguro conmigo. -regresa a sus ropas- ¿Tu también eres de un lugar conocido?
Javier resopla.
-Seguro. -afirma burlón- Si eres un geek de las anormalidades geológicas, porque lo único famoso en Frederickburg son sus rocas.
Pero Seresin no se ríe, como esperaba Javier. Sigue poniendo ropas cuidadosamente dobladas en su taquilla.
-Conque Frederickburg, Texas -dice despacio, como pensativo- No, no recuerdo que la mencionaran en la escuela.
-Nada que recordar, creéme.
Si Jake fuera negro como él, le habría hablado enseguida de la familia Abbot, de cómo se creen la gran cosa porque poseen la mitad del pueblo, tienen conexiones en el legislativo estatal y, en 2006, uno de ellos fue electo Representante a la Cámara por el condado Gillespie. Ahora el presumido de Richard Abbot anda por Washington DC jodiendo gente. Pero aunque Jake sea pobre, es blanco. Nunca se sabe.
-Bueno, pero ahora tendré que aprender, ya que eres mi compañero de cuarto. Por cierto, ¿tu quieres ser Marine o Aviador?
-Quiero volar desde que tengo cinco años, hombre. ¿Tu?
-Aviador, definitivamente. Cuando me llegó la carta de aceptación grité tanto que la vecina de abajo empezó a golpearme el piso con el palo de su escoba. -ríe con el recuerdo- Oye, cuando termine de acomodar mis cosas, ¿vamos a comer?
-Si, perfecto. Aunque no tengo idea de dónde…
No termina la frase, sorprendido por el repentino sonido de hélices de avión dentro del cuarto. Seresin saca su móvil del bolsillo trasero del pantalón con sonrisa tímida, le hace un gesto con la mano para pedirle que espere y responde la llamada.
-¿Ya llegaste?... Si… Piso, ¡no! Cubierta siete, habitación 7119… Vale…
Cuelga y de nuevo mira a Javier con una extraña mezcla de miedo y anhelo, como si quisiera, desesperadamente, caerle bien.
-Un amigo que también fue aceptado. ¿Te molesta si se nos une?
Javier abre los brazos con alegría.
-No conozco a nadie aquí, Jake, así que mientras más, mejor.
CAPÍTULO 6: "El experimento Hangman (segunda parte)" http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/12/raices-6_01036439078.html
Notas:
En este universo, la USNA no tiene el período de “Plebe” o introducción de verano. Es un periodo de siete semanas entre junio y agosto diseñado para convertir a civiles en guardiamarinas. Lo eliminé para que la familia Kazansky-Mitchell tuviera más tiempo para sus dramas.
Palabras en lakota
cekpápi = gemelos
čhuŋkší = hija
iná = madre
misún = hermano menor
tanke = hermana
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