25 de noviembre de 2023

RAÍCES 4

Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992) 

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html

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Capítulo 4: Corazón de trueno


Resumen:

    Jake aprende cosas sorprendentes en Pine Ridge y Lakehurst
    Sarah y Pete cortejan a Tom, con la ayuda inesperada de dos personas

Martes 5 de agosto de 2008, 4 pm. Pine Ridge, Dakota del Sur.

 

Jake parquea en la explanada entre Main y Avenida Dakota y suspira. Está cansado, pero feliz de haber llegado antes del cierre de las oficinas. Según le dijeron por teléfono ayer, en el Departamento de Recursos Humanos de la Tribu Oglala Sioux puede obtener una copia de su certificación de nacimiento y si su madre en verdad es -o era- miembro de la nación, rastrear a su familia.

Estos dos días de viaje fueron mucho mejores que su frenética huida de San Diego. Salió a la carretera ayer temprano con un plan, dinero, y un abrazo de Brig, con quien se verá en la USNA en dos semanas. Los mensajes de su hermano mayor lo acompañaron. El acoso de su hermana se detuvo, gracias a Bradley. No sabe qué se dijeron, pero ella dejó de freírle el móvil con mensajes de voz y de texto.

Baja del auto y se dirige al edificio con nerviosismo. ¿Será difícil?

Para nada. Después de esperar quince minutos, le toca acercarse a una ventanilla de vidrio detrás de la cual hay una funcionaria con cara de aburrida, sentada frente a una anticuada computadora. Responde varias preguntas, muestra su tarjeta de identidad, paga cinco dólares y le dicen que su documento estará listo al día siguiente.

Sonríe entusiasmado.

-¿Algo más en lo que pueda ayudarle? -concluye la mujer mientras mira su reloj de pulsera.

Son casi las cinco.

-Si, por favor. Vine manejando hasta aquí y no conozco la ciudad. ¿Me recomienda un hotel?

Ella lo mira con atención por primera vez. Luego chequea algo en su pantalla. Se muerde el labio inferior y suspira.

-Lo siento, en Pine Ridge no hay hoteles. El hospedaje más cercano está en el casino “Viento de la Pradera”, pero eres un menor de edad no acompañado, no creo que te dejen entrar ahí.

Jake siente que se le caen un poco las alas del corazón. Asiente, va a decir gracias con la sonrisa forzada cuando otra voz interviene.

-Yo me encargo, Jane -dice alguien a sus espaldas.

El rostro de la empleada cambia de nuevo. La pena deja lugar al asombro. Mira alternativamente a Jake y al hombre a sus espaldas.

-De acuerdo, jefe -dice al fin, recupera su actitud profesional para despedirse. -No olvide que para recoger su documento debe presentar una forma de identificación oficial. Que tenga una buena jornada.

Y cierra la ventanilla.

Jake se gira lentamente. En la sala de espera solo están un conserje, un guardia de seguridad, el “jefe” y él.

Se trata de un hombre nervudo, ancho de hombros. Como de la edad de sus tíos o mayor, de piel cobriza y pelo oscuro, apenas visible debajo de un sombrero fedora negro. Lleva uniforme de policía y gafas de aviador colgadas de la camisa. Lo está mirando de arriba a abajo, los labios hacen una mueca que podría significar lo mismo decepción que sorpresa.

-Pues sí que has crecido -dice por fin.

-¿Perdón?

Pero el extraño no le responde. Señala al conserje con el pulgar derecho.

-Mika tiene que limpiar y estamos estorbándole. Vamos fuera.

Lo sigue porque no hay otra cosa que hacer. La oficina ha cerrado y, si se negara a salir, probablemente el hombre sólo usará su autoridad policial. Llamarían a su padre y… es una situación que no puede permitir.

El extraño va hasta el Honda con pasos rápidos y lo espera allí. Jake se acerca despacio.

-¿Pasa algo, oficial? -se obliga a decir en su tono más respetuoso. 

-Mi nombre es Walter Crow Horse, jefe de la policía tribal de la reserva Pine Ridge, territorio Oglala Lakota, de la nación Sioux. ¿Quién eres tú?

-Jacob Mitchell, de San Diego, California -responde inseguro.

Crow Horse entrecierra los ojos.

-Le dijiste a Jane Black Deer que eras de aquí. ¿En qué quedamos, Mitchell?

Jake empieza a sentir miedo. ¿Este policía lo estuvo vigilando mientras hacía el trámite? ¿Está aquí porque Jake es un extraño, o por órdenes de Kazansky?

-Nací en esta reserva, en Allen, pero me crié en San Diego. Vine… 

-Se a qué vienes -le interrumpe el hombre. -¿Cuándo fue la última vez que comiste?

El brusco cambio de tema descoloca al chico.

-Pues… creo que hace cinco o seis horas. Es difícil en la carretera, ¿sabe?

Crow Horse sacude la cabeza en gesto de negación, cierra los ojos con fuerza y levanta las manos hacia el cielo con gesto exasperado.

-Son idénticos, ¡idénticos! -se queja.

Claramente habla consigo mismo, pero Jake no puede contener su curiosidad.

-No lo entiendo, señor.

Los ojos oscuros regresan a Jake, parecen querer clavarlo en el asfalto recalentado del parqueo.

-Que eres idéntico a tu padre, Jacob. ¿Te dicen Jacob?

-Me dicen Jake, señor. ¿Usted conoce a mi padre?

-Por supuesto, soy el esposo de tu tío Ray. Naciste en el baño de mi casa.

¿Qué responder a eso? Jake no sabe cómo reaccionar. No sabe qué debe sentir. Se queda quieto bajo el sol cruel de la pradera, mirando a Walter Crow Horse como a un mensajero de otro mundo. Así que se va con lo más superficial.

-¿Dijo que es el esposo de mi tío?

-Eso dije.

-Pero usted es policía.

-¿Vas a repetir todo lo que te dije?

-Pero…

La expresión de sorpresa en su cara se vuelve insoportable para Walter.

-Si, la nación sioux es así de progresista -explica sarcástico. -Tenemos matrimonio igualitario desde 1935.

-¿Qué bien?

Jake se vuelve a quedar callado. Walter suelta un gruñido.

-Hay un restaurante en Main y Dakota, sígueme en tu carro -le ordena mientras camina hacia su patrulla.

Cinco minutos después, están sentados en una mesa al fondo del salón del que parece ser el único restaurante de Pine Ridge. Bueno, se trata de una ciudad de tres mil doscientos habitantes, donde más de la mitad de la población vive por debajo del límite de la pobreza. Así que con un solo local que ofrece comida, alquila mesas de billar, tiene pista de baile y hasta un toro mecánico, alcanza. Si, “Pollita Rica” no tiene competencia.

Una empleada se acerca con gesto calmo.

-¿Te traigo lo de siempre, jefe? -pregunta.

-Si, por favor.

-¿Y tu qué…? -cuando la mujer mira a Jake, a la cara sus ojos pasan de la distracción a la sorpresa.

Se gira hacia Crow Horse con los ojos muy abiertos.

-¿Por fin le apareció un hijo a Ray?

¡Oh! ¿Tanto se parece a su tío? El policía pone cara de desagrado.

-Mary, mira la edad que tiene, si fuera hijo de Ray, se habría criado en nuestra casa.

-¡Ah! -ella hace un gesto con la mano para quitarle importancia al asunto- Es un chico blanco, nunca puedo decir la edad de los blancos. -clava sus ojos enmarcados en delineador azul en Jake- ¿Qué edad tienes, cariño?

-¿Diecisiete?

-¡Um! No, no puedes ser hijo de Ray. -alza las cejas, sus ojos se iluminan- ¡Oh! Eres el bebé del blanco de ojos bonitos con la hermana de Ray, ¿no? El que le arregló la moto a mi primo Leo. ¿Cómo se llamaba, jefe?

-Mitchell -responde el policía con voz sufrida mientras se masajea el puente de la nariz-, se llamaba Peter Mitchell. 

-¡Ese mismo! -toma la cara de Jake entre sus dedos índice y pulgar, le mueve la cabeza de un lado a otro, lo estudia con ojo crítico- Tienes los mismos ojos de tu papá, pero la cara de Ray. ¡La mejor mezcla posible! -lo deja ir y sonríe dejando ver sus dientes disparejos- ¿Vienes a buscar novia? Mi prima Elia es pura sangre sioux y muy lista, irá al colegio Oglala en el otoño.

Jake mira desesperado a su ¿tío?

-No viene a buscar novia, Mary -le interrumpe Walter con voz firme. -Vino a buscar una copia de su certificación de nacimiento porque el tonto de su padre perdió el original. Ahora, ¿le traes el especial? Es un muchacho en edad de crecimiento y necesita alimentarse.

Mary chasquea los labios, pero se va sin decir más. Jake ve que se detiene en la barra a comentar con otras personas. Enseguida les miran, sin disimulo alguno.

-¿Siempre es así? -le pregunta a Walter, sin ocultar su miedo.

-No, porque casi nunca viene gente nueva por aquí. Debes disculpar a Mary, es extraño y excitante que alguien a quien se llevaron de bebé regrese a la reserva. Somos un pueblo… -la boca se le deforma con una mueca amarga- Somos un pueblo que ha sufrido mucho. Tu eres un Seresin, sangre guerrera, antigua. Si no te vas mañana, te sepultarán el auto en invitaciones para conocer “buenas muchachas”.

-No me interesan las muchachas -repone Jake automáticamente.

Walter alza una ceja.

-La orientación sexual no es importante para la reproducción desde que tenemos inseminación artificial.

-¡Oh!

-Si, ya te dije que somos una nación muy progresista. 

Jake asiente, incómodo. Tamborilea nervioso sus dedos sobre la mesa.

-Usted… ¿Cómo supo que yo estaría en el Departamento de Recursos Humanos de la Tribu?

Walter lo mira con ojos burlones.

-¿Quieres la respuesta plausible o la verdadera?

Jake frunce el ceño y aprieta los labios. Se da cuenta de que es una falsa opción.

-Las dos.

Se gana una sonrisa admirada.

-Sí que eres un Seresin. Muy bien. La respuesta plausible: tu padre nos llamó desesperado cuando escapaste de casa. Luego llamó más calmado, le habías dicho a tu hermano que vendrías aquí a buscar la verdad, porque -su voz se torna plañidera- Mitchell y Kazansky te han mentido toda tu vida.

Jake contrae la mandíbula, ofendido por la burla. No llega a decir nada, porque Mary regresa con una bandeja cargada de comida.

-Lo de siempre, jefe -anuncia mientras le pone a Walter una botella de sidra y una fuente de nueces-. Para ti, el especial de “Pollita Rica”: pollo frito, papas gratinadas, ensalada de maíz y manzanas y jugo de grosellas. Cuando termines me avisas y te traigo el postre. ¿Si? -le pellizca una mejilla antes de marcharse.

Jake mira los platos y se da cuenta de que, en verdad, está famélico. Pero...

-¿Y la respuesta verdadera?

Ray toma un trago de su sidra y lo mira serio.

-Tu tío Ray es un hombre muy especial, a veces ve el futuro, a veces ve al pasado, a veces ve el presente, pero en otro sitio. Hace mucho tiempo que estoy esperando por ti. Aunque se equivocó un poco. Me dijo que vendrías en una Kawasaki Nomad. Es la moto favorita de tu padre ¿no?

El chico siente que un escalofrío le baja por la espalda. La convicción de Walter podría ser actuada, pero el detalle de la Kawasaki… Bajó al sótano planeando llevársela, solo para fastidiar a Mavpá, pero vio el Honda de iná fuera del garaje y pensó que era mejor irse rápido.

Decide empezar a comer sin decir nada.

Siente la mirada de Walter todo el tiempo. Los ojos oscuros detallando sus gestos, el uso de los cubiertos, cómo busca torpemente una servilleta.

-¿Soy como se imaginaba? -le espeta al fin, fastidiado.

El policía aprieta los labios, pensativo.

-Si y no. Físicamente, eres una mezcla casi perfecta. Lo cual me hace pensar… -sacude la cabeza con gesto de negación- Pero eres más duro de lo que esperaba, la verdad.

-¿Tan duro como Rachel?

Walter hace una mueca.

-¿Qué sabes tú de Rachel?

Jake saca con cuidado la foto de la pareja en la pradera y la pone sobre la mesa.

-Sé que mi padre la amaba.

Pero el hombre no oculta su desagrado ante la imagen.

-Esas fotos nunca deberían haber existido.

Es exactamente la misma frase que usó Kazansky, y Jake no puede evitar un gesto de curiosidad.

-Es una foto bella.

Es toda la evidencia que tiene de que sus padres se amaban, piensa.

El policía resopla, despectivo.

-Las personas no deben ser fotografiadas en contra de su voluntad.

El joven siente que un escalofrío le recorre la espalda. Está pensando en cómo pedir más detalles, pero Walter solo toma un trago de su sidra y sigue hablando sin necesidad de incentivo.

-Mitchell le insistió, una y otra vez. Quería un recuerdo de su amor, dijo. Que si lo amaba sería capaz de hacerlo. Que no debía sentir vergüenza de su cuerpo. ¡El muy idiota!

Jake se encoge en su asiento y aparta la comida de un gesto. Conoce esos argumentos. Le advirtieron que ese tipo de frases indican peligro. No es no, y tu pareja no tiene derecho a forzarte a hacer cosas que te hagan sentir incomodidad como “prueba de amor”.

-Pero mi mamá… ¿por qué…?

No llega a decir “aceptó” porque recuerda que no funciona así. Cuando se usan esos argumentos y las personas ceden, es porque no ven otra salida. Rachel estaba acorralada y el amor de su padre era ¿qué?, ¿demandante?, ¿posesivo? Entonces, ¿era amor de verdad?

Walter le da una sonrisa torcida. Con su edad y su profesión no necesita oír la pregunta completa.

-Desesperación, supongo. Llevaba seis meses esperando por él, y temía sinceramente que Mitchell llegara, viera la situación y diera media vuelta. ¡Diablos! Sabíamos que era lo más probable. Mitchell no había considerado jamás la idea. Ya tenía a Bradley, ¿no? Así que cedió a cada capricho, cada tontería que se le ocurrió, a cambio de la seguridad de que tu padre se haría cargo. La mayoría eran cosas tiernas, lo admito, pero esto…

-¿Pero por qué mi padre haría eso? Pensé que la amaba.

Walter desvía la mirada, su voz se vuelve evocativa, ligeramente triste.

-Somos perfectamente capaces de herir lo que amamos. Sobre todo con nuestra ignorancia.

Jake aprieta los labios y se remueve en su asiento. Le da la impresión de que ahora Walter no habla  solo de Pete Mitchell.

-Para ser justo. Maverick solo tuvo dos semanas para asimilar que sería padre soltero, tampoco fue fácil para él. Visto en perspectiva, todas las partes involucradas estaban en un mal lugar mental, como se dice ahora. Entonces decíamos que estaban jodidos de la cabeza.

El joven asiente y guarda la foto con cuidado. Esta visita a la reserva no ha resultado ser, para nada, como lo esperaba. Tiene tantas preguntas que no sabe cuál formular primero, pero la más importante es ¿cómo saber si Walter Crow Horse dice la verdad? ¿Cómo confiar en él?

-Quiero conocer a mi tío.

-Tu quieres muchas cosas, Jake. En eso definitivamente actúas como un blanco.

-¿Perdón?

-¿Te ofendí? ¿Prefieres que te diga que actúas como un niño malcriado?

-Yo no…

Walter lo hace callar con un gesto imperioso de la mano.

-Dejaste a tu familia lleno de rabia. Sientes tu dignidad herida porque te negaron una sola cosa. ¿Valía el apellido de la persona que te trajo al mundo renunciar a todo el amor que te han dado por diecisiete años?

-¡Es mi derecho saber!

-También es el derecho de Rachel que se respete su privacidad ¿no?

Abre la boca para responder, pero se da cuenta de que no puede hacerlo. ¿Son sus deseos más importantes que los de Rachel? La foto en su bolsillo es como un carbón ardiente. Su padre la forzó, ignoró los miedos de la mujer que decía amar en nombre de sus deseos. Si Jake también se pone por encima de Rachel, ¿en qué se convierte?

-Soy su hijo. ¿Si me amaba por qué…? -baja los ojos y se contempla las manos, extendidas sobre la mesa llena de manchas, aprieta los puños impotente. -¿Por qué me dejó atrás?

-Esto es lo que te han dicho siempre, y aunque es evidente que culpar a alguien por tu pérdida es más importante que la verdad, te lo diré yo también: Rachel sabía que no podría cuidarte. Te dejó con la única persona en la que confiaba: Mitchell.

-¡Una cosa es dejarme con mi padre y otra es desaparecer completamente! -responde con calor.

-Fue su decisión -dice Walter con calma. -¿Qué te hace pensar que puedes llegar a dónde sea que está ahora y meterte en su vida? ¿Qué te da ese derecho?

-Yo…

De nuevo se queda sin palabras. No lo sabe. Solo sabe de sus ansias, de su miedo constante a no ser suficiente, de la sensación de estar incompleto que lo acompaña desde siempre y pocas veces ha desaparecido. En los últimos tres días, además, siente una rabia tremenda. Porque quien único saciaba esas ansias a ratos era Kazansky. Su sueño infantil de estar en un capullo abrazado por Mavpá y Icepá ha resultado ser eso mismo, una mentira, un imposible, una quimera. Thomas Kazansky nunca lo amó, lo usó, igual que usa a todas las personas a su alrededor.

Walter hace una mueca, saca un móvil del interior de su chaqueta y lee algo.

-Estás de suerte, Ray dice que pueden hablar.

Jake siente que sus esperanzas renacen.

-¿Entonces podemos vernos?

-No. Dije hablar. Ver a Ray… -el policía mueve la cabeza en gesto dubitativo- Es una historia larga y complicada, pero no te conviene.

Jake frunce la frente y entrecierra los ojos.

-¿Acaso está en la lista de los más buscados del FBI o algo? -dice burlón.

La sonrisa claramente hipócrita de Walter le pone los pelos de punta. Traga en seco. ¿Qué clase de familia es esta que acaba de descubrir?

-De verdad que eres hijo de Mitchell, no sabes callarte -se queja con expresión cansada. -Mañana, después que recojas ese papel inútil, ven al Cementerio Comunitario de Allen y busca la tumba de Samuel Reaches -termina su bebida y toma su sombrero para marcharse.

-¿Cómo sabré dónde está?

Walter chasquea los labios.

-Es un pueblo de cuatrocientas cincuenta personas. No puedes perderte. Solo sigue por Allen Road, pasando la escuela, y verás el cementerio.

Se va. Jake se queda solo en la mesa, con más comida de la que puede tragar y la repentina conciencia de que no tiene dónde pasar la noche. Se encoge cuando ve acercarse a Mary de nuevo.

-Oye pequeño, no me dijiste tu nombre.

-Jake.

-Lindo, lindo nombre. Bueno, Jake, cuando termines de comer me avisas y te muestro tu habitación. Debes estar cansado, criatura.

-¿Mi habitación?

-Si, claro. Tu tío Ray llamó, me dijo que necesitas dónde dormir. ¿De verdad llevas tres días en la carretera? Claro que te puedes quedar en el cuarto de mi sobrino Dennys, él anda haciendo senderismo, el pobrecito.

-¿Uh?

-Si, yo sé. El senderismo es una cosa muy rara, pero mi sobrino… Bueno, ¡a ti no te interesa eso! ¿A menos que te gusten los chicos? Dennys es un muchacho muy sensible y le gusta la naturaleza. No, no me tienes que responder ahora. Cerramos a las ocho, así que come con calma. Luego buscas tus cosas en el auto, me dices y te muestro la habitación. Hay fotos de Dennys y de Elia allí. Verás cuál te gusta más.

Bastante abrumado por  Mary, Jake decide que es mejor guardar silencio, asentir a todo y comer. Termina su abundante cena mientras intercambia textos con Bradley y Brig, que están ansiosos por saber cómo le fue. 

Resulta ser que el cuarto tiene un baño anexo, buen colchón y muchas fotos pegadas a la pared. Dennys y Elia son, en verdad, jóvenes de excelente porte, que parecen vivir en perenne comunión con la naturaleza y otra docena de adolescentes oglala. Las comuniones no incluyen mucha ropa, nota un poco escandalizado. Se lo comenta a Bradley y Brig en su último texto antes de dormir.

 

Miércoles 6 de agosto de 2008, 10 am. Comando Central de la Marina, NSA Bahrein, Reino de Bahrein.

 

Lo primero es la llamada de Slider.

Parece casual, sigue los patrones establecidos de camaradería masculina aceptables, pero Tom se da cuenta de lo que es: consuelo y consejo.

-¿Y cómo te va? ¿Algo nuevo? -pregunta al descuido.

-Oh, tu sabes, este trabajo ya no es de comandante, la mitad del tiempo me siento en un show de renovación de casas. “Redecorando Norfolk” o algo así. Mi mujer me dijo que fuera a pasear por sitios naturales. Ahora puedo entender los graznidos de los gansos salvajes.

Ganso salvaje, así apodó Slider a Maverick en Top Gun, porque era la pareja loca e impredecible de Bradshaw, un ganso doméstico y dulce.

-¿Ves muchos de esos por allá?

-Los suficientes, entre el cambio climático y el ruido de los aviones no muchos se acercan. Solo los verdaderamente valientes.

Tom no sabe bien cómo responder a eso. Se recuesta y se masajea el puente de la nariz. Así que Pete paró en Norfolk en su camino a Noruega. ¿Qué versión de la historia le hizo a Ron? Es evidente que una muy descafeinada, o su amigo no estaría tan calmado. Sobre todo no entiende por qué Slider parece querer recordarle los valores de Mav.

-Suena como que tu trabajo te mantiene entretenido -responde al fin.

Slider suelta una risa corta, sarcástica.

-Tengo suficiente vigilando marineros, barcos y equipos de construcción, muchas gracias. Los gansos salvajes no me interesan. Son animales de hábitos, y fieles. Eligen una pareja de por vida ¿sabías?

Si, definitivamente está soñando: ¡Slider cantando loas a Maverick!

-Si, algo de eso sabía.

-Vi en un documental que, después que eligen un sitio para anidar, siempre regresan allí. Enfrentan mal tiempo, depredadores, heridas, pero siempre regresan al nido. Es una cosa bella la persistencia de esos animales, ¿no crees?

Tom tiene un nudo en la garganta. ¿Por qué le recuerda Slider todo lo que han pasado juntos? Claro que no quiere que terminen así, con una pared de amargura y resentimiento entre ellos. Pero es Maverick el que ya no lo quiere. Le dijo “cobarde” en el portal de la casa. Luego pasó todo el domingo actuando como si no lo conociera. Si, Mav y Sarah tienen la culpa de que las fotos existan, pero Ice es culpable de la huída de Jake.

-Creo que ves demasiado National Geographic, amigo.

-¿Dónde si no encontraría filmes que te peguen, Ice? -su voz se pone seria de repente- Tu sabes que te quiero, ¿verdad?

-Vamos, Ron, no te pongas sentimental. No es esa época del año.

-Cualquier momento del año es bueno para recordarle a mi hermano que lo quiero. Esperar fechas especiales para intercambiar bombones o brazaletes es cosa de nenas, Kazansky.

-¡Oh! Perdón, señor contralmirante Kerner, no quise poner en duda su hombría.

-Más te vale. Como decía, te quiero. Todo esto de la construcción y mis niñas dejando la casa me hizo repensar el matrimonio y las amistades. A veces, decimos cosas hirientes en el calor de una discusión. Susanne y yo hemos aprendido a hablar después, con calma. No vamos a divorciarnos por una palabra mal dicha, ¿verdad?

-Verdad -se fuerza a decir Tom, aunque en su caso no fue cualquier palabra.

-Eso pensé. ¿Tienen gansos allá en Bahrein?

La mirada del vicealmirante vuela al retrato de Mav -con la espalda desnuda y el rostro oculto por su cabellera- que adorna su mesa de trabajo.

-A veces.

-Mi mujer me explicó que puedes conseguir discos con el sonido de cualquier animal. Hay científicos y mierdas que explican que oírlos es relajante. Se que las ballenas tienen fama, pero, hazme caso, mejor escucha el graznido de los gansos.

-No lo sé, Ron…

-No me salgas con que tienes mucho trabajo, Kazansky.

-Vale -sonríe.

Va a decirle algo más, pero su asistente se asoma a la puerta del despacho.

-La capitana Galloway está aquí, señor.

Tom asiente, se yergue en su asiento y empieza a buscar su pluma y libreta de registro.

-Escucha, tengo que dejarte, mi cita de las diez treinta llegó.

-Okay. Yo me voy a dormir.

Tom se queda con el teléfono en la mano, tratando de digerir lo que ha pasado. Digerir no significa comprender, pero no tiene tiempo para esa segunda parte. Jo Anne Galloway, capitana del Cuerpo Jurídico de la Marina, entra y camina a sentarse en su lugar habitual. Ice finge estudiar su propia agenda para ponerse en sintonía con el proyecto de ley en que trabajan. Si, debe mantenerse ocupado para mantener a raya la desesperación. ¡El Código de Conducta Militar no empezará a reconocer el acoso sexual espontáneamente!

 

Miércoles 6 de agosto de 2008, 2 pm. Cementerio Comunitario de Allen, Dakota del Sur.

 

El cementerio es viejo, muchas lápidas están torcidas o rodeadas de hierba. Jake encuentra a Samuel Reaches sin muchas dificultades, su tumba es un pedazo de piedra negra y pulida que brilla bajo el sol de la pradera. Un arbusto florido crece cerca. Inseguro de qué hacer, Jake se arrodilla y deposita el ramo de flores que compró entrando a Allen. La inscripción dice “Abuelo de un pueblo y guardián de su memoria. No podremos olvidarte. 1908-2005”.

-Sí que vivió largo y bien -dice una voz ronca a sus espaldas.

Jake va a volverse, pero una mano firme en su hombro se lo impide.

-Quieto. -ordena- Walter te dijo que solo hablaríamos, ¿no?

Escucha a sus espaldas los ruidos de alguien que se sienta en la hierba.

-¿Cómo sé que eres mi tío?

Le responde con una risa suave.

-Verme no te dará ninguna garantía. Puedes preguntarme algo, quizás.

-¿Estabas ahí cuando nací?

-Si, instalamos una bañera gigante para tu nacimiento. ¡Los apretones que soporté durante esas horas de trabajo de parto! Creí que no podría volver a escribir a mano después de eso.

-Cuando era pequeño, mi padre me contaba que él me sacó del canal de parto.

-Estaba todo pálido, pero lo hizo.

-Pero que dudó y mi mamá le dijo algo… lo amenazó.

-¿Pete te contó eso? -suena asombrado y divertido- No estábamos usando lenguaje apto para menores.

-Solo dígame cuál fue la amenaza.

Ray suspira, pero cede.

-Mitchell, si no acabas de sacar a tu engendro de mi coño, te arrancaré la cabeza. Qué lenguaje tan colorido, ¿no?

Jake sonríe. Alrededor de los once años comprendió que la versión de su padre debía estar censurada. Después de ver un par de documentales y filmes con representaciones de partos se dio cuenta de que Rachel no podía ser tan delicada en ese momento. Pero la cita de Ray es lo suficientemente parecida a “Mitchell, si fallas ahora te arrancaré todos los pelos de la cabeza” como para corresponder a la verdad.

-Si no eres mi tío, por lo menos estuviste ahí ese día.

-Muy bien, Jake. Ahora que hemos establecido que somos quienes decimos ser. ¿Qué harás?

El joven suspira, desorientado. ¿Qué hará?

En la oficina le dieron una copia notariada de su certificación de nacimiento. Él es Jacob Raymond Mitchell, hijo de Peter Mitchell y Rachel Seresin. Sospecha que su segundo nombre es en honor al hombre que se encuentra a sus espaldas.

-¿Es cierto que ves cosas? -pregunta con algo de miedo.

Oye cómo Ray inhala aire antes de contestar.

-Si.

-¿Puedes ver mi futuro?

-Ahora mismo, tus padres y yo somos igual de ignorantes sobre tu futuro.

Jake se encoge involuntariamente, porque eso es precisamente lo que se preguntaba, si Ray le dirá a su padre qué debe hacer para que él regrese a casa. 

-Hay… -el hombre se detiene, hace años que no tiene que explicar cómo funciona su don- Podríamos decir que son demasiados factores en juego como para predecir una ruta con certeza. Así que no tengas miedo, toma tus propias decisiones basado en lo que sabes. Es lo que hace todo el mundo.

-Pero sí sabes cómo acabará.

-Por supuesto. En muerte.

-¿¡Qué!? -la mano en su hombro es como una garra de hierro y lo mantiene firme frente a la lápida bruñida.

-Todo acaba en muerte, Jake. ¿No lo sabías?

-Yo… -lucha por controlarse, respira hondo un par de veces. -Si, claro que sé que todo acaba en muerte. ¡No soy un niño! -no importa lo que crea Kazansky- Es que formulé mal mi pregunta.

Ray vuelve a emitir su risa suave que, advierte ahora Jake, tiene una nota amarga.

-Muy bien, esta es una de las pocas ventajas de tener un vidente en la familia, Jake, puedes volver a preguntar.

-¿De verdad?

-Si, de verdad -le asegura divertido.

-¿No…? ¿No te duele ni nada?

Ray suspira. ¡Ah! Este es en verdad el hijo de Tom, compasivo incluso cuando te interroga.

-No me han preguntado eso en mucho años. Tu padre me lo preguntaba todo el tiempo. -se refiere a Tom, cuando eran niños, pero Jake cree que se trata de Pete- No, no duele. Simplemente cierro los ojos y veo. Así que, adelante, pregunta.

-¿Conoceré la identidad de Rachel Seresin?

-Si.

Jake exhala, aliviado. Eso quiere decir que hay un final a esta incertidumbre. Aunque…

-¿Cuándo?

-¡Ah! Esa sí es una pregunta compleja. El tiempo, mi pequeño, es más que los relojes y los calendarios. ¿De verdad quieres saber? Te prometo que no te va a gustar mi respuesta.

-¿Nunca le dijiste a alguien algo que no quería saber?

-Tu conoces la respuesta a esa pregunta, Jake. Ahora, te estoy dando la oportunidad de seguir adelante como la vasta mayoría de la humanidad, con la incertidumbre de si morirás mañana. ¿En verdad quieres el peso de saber cuánto vas a vivir? Planeas convertirte en aviador.

-Algunas personas dirían que eso es una ventaja.

-Esas personas no tienen idea de cómo es vivir en estado vegetativo.

¡Ups! No, no había considerado esa posibilidad. ¿Y si le pasa algo similar a lo que a Nick Bradshaw, pero se queda postrado por una lesión en el cerebro o la espina dorsal? Su padre, transido de dolor, pasa por encima de todo y trae a Rachel a su lecho de enfermo.

Con una exhalación profunda, borra el vívido, terrorífico y plausible escenario de su mente.

-Haré el mejor uso posible de esta información, tío Ray, pero no puedo alejarme sin aprender todo lo posible.

-Si, Walter tiene razón, son idénticos.

-¿Rachel y yo?

-No -repone con dureza.

Ray no traicionará a su hermano llamándolo por su nombre falso. Puede ser vago, pero no mentir.

Jake se da cuenta de que ha tocado una cuerda sensible y decide cambiar de táctica.

-Dijiste que no hay un límite a las preguntas que te puedo hacer.

-No. Dije que podías volver a preguntar.

-¿Cuántas veces? -insiste.

Ray mira al cielo, exasperado. ¿Dónde están las inoportunas llamadas de móviles cuando se las necesita?

-Ya que insistes. Hoy tienes derecho a tres preguntas más.

-Tres preguntas que involucren tu poder.

-Si.

-Entonces te puedo preguntar todo lo que sabes como mi tío. En esas preguntas no hay límite. 

Esta vez, el hombre no puede contener la sonrisa. El chico es un excelente negociador, como Tom.

-Bien hecho, Jake. Adelante.

El adolescente se toma su tiempo, tratando de poner en orden sus prioridades.

-He notado que no usas su nombre. Anoche, Walter siempre tenía una pequeña vacilación en la voz antes de decirlo. ¿Es porque ha muerto?

-No.

-Entonces ¿es porque no usa ese nombre?

-Correcto.

-¿Cuándo dejó de usar ese nombre?

-Agosto de 1977.

-Esta pregunta, no se si necesitas tus poderes para responderla. Mi padre pertenece a un grupo, se llaman el Escuadrón 86. ¿Alguno de ellos sabe la identidad de Rachel?

Ray suelta un gruñido reflexivo y demora un poco en responder.

-Esta cuenta como una de las tres preguntas. La respuesta es: ya sabes la respuesta.

¡Ajá! Entonces sus sospechas eran ciertas, Ron Kerner y Bill Cortell fueron parte de lo que sea que pasó a principios de 1991. El resto recibió la versión pública. Puede trabajar con eso.

-Mi segunda pregunta para tus poderes. Mi padre… -se detiene, traga en seco, reúne fuerzas- Mi padre está en una relación con otro hombre. ¿Es una relación entre iguales o es, de alguna manera, prisionero de ese hombre?

Ahora es Ray quien mira a su sobrino con asombro. Sabía que el amor de Jake por su Mitchell era fiero, pero no esperaba que su tenacidad fuera temperada por la cautela.

-No necesito mis poderes para responder eso. Pete Mitchell ama a dos personas, una se apellida Seresin, la otra se apellida Kazansky.

-¡Eso no es posible!

Es extraña, piensa Ray, esta situación de hablar sinceramente y ver cuán incongruentes son lo que dices y lo que la otra persona entiende.

-Que tu no comprendas la idea de atracción sexual, no significa que no exista, Jake. Solo que eres diferente. Lo mismo ocurre con tu padre. Vamos, te quedan dos preguntas.

El muchacho vuelve a quedarse en silencio por unos instantes. Finalmente pregunta, con miedo, pero decidido.

-¿Cuándo conoceré la verdadera identidad de Rachel Seresin?

-¡Ah! Así que decidiste correr el riesgo. De nuevo, el tiempo no es una línea clara, y las pasiones alrededor de este asunto son muchas. Te puedo decir el tiempo máximo a partir de hoy: once años, tres meses y tres semanas. No estoy seguro de las semanas.

-¿El tiempo máximo?

-También hay una condición: tu sangre será responsable de cinco muertes aéreas.

Pero eso significa…

-No, así no, por favor.

-Te dije que no te gustaría mi respuesta.

-Si, me lo dijiste. -respira hondo, se fuerza a pensar como estratega- Si yo cedo, si renuncio a mi búsqueda, ¿cambiará algo?

-El tiempo que pasarás lejos de tu familia, Jake, siempre ha estado en tus manos. Puedes llamar ahora mismo y decir “vuelvo a casa”. Lo sabes.

-Pero entonces Kazansky tendría razón. Más importante, todavía habría que cumplir las condiciones ¿no?

Ray suspira.

-Si.

-Muy bien, -si ese es su destino- muy bien.

Puede que se marchara de casa en medio de la noche con rabia como lava corriendo por sus venas, pero son su familia. Les ama. Hará lo que sea. Cinco muertes aéreas, ¿cómo diablos logrará eso? Su padre solo tiene tres anotadas. ¡Y fue en medio de la Guerra Fría!

Usa la lápida como apoyo para levantarse lentamente.

-¿Sabes lo que estoy planeando?

-No necesito mis poderes para eso -el tono de la respuesta es una mezcla de burla y resignación- Eres un tonto autosacrificado, eso te viene de las dos partes.

-Entonces guardaré la última pregunta para alguna emergencia.

Echa a andar hacia la salida del cementerio. Apenas da unos pasos, cede a la tentación y se gira para ver a Ray.

No hay nadie.

 

Jueves 7 de agosto de 2008. Comando Central de la Marina, NSA Bahrein, Reino de Bahrein.

 

Lo segundo es la carta de Sarah.

Llega por fax. Su asistente se la trae dentro de una carpeta marcada como “confidencial”. Al recibirla, Tom no comprende por qué los ojos de Elsa brillan con ternura. Espera a estar solo para abrir el documento, como siempre, y se queda sin aliento. Es una carta manuscrita de varias páginas, con dibujos en los márgenes.

Aún antes de leer el contenido, comprende el mensaje: Sarah le está gritando a la Marina que él es suyo.

Como esposa de un oficial de carrera, ella sabe que no hay promesa de privacidad en las comunicaciones electrónicas dentro de los canales oficiales de la Marina. Están sujetas al monitoreo constante de las agencias de inteligencia. Aún si no fuera así, Tom no tiene máquina de fax en su oficina hace años. Ella sabía que llegaría al eje central de comunicaciones de NSA Bahrein. Donde la carta sería impresa y revisada para determinar su curso.

Quienes recibieron la carta saben que ella sabe. El gesto es como una implícita mirada por encima del hombro: "Si, me apasiona mi marido, ¿y qué?" Les dice que no le importa que lean, que se asombren, que envidien, que chismeen sobre la esposa del vicealmirante Kazansky. ¡Uf! Qué ardor, dirán por ahí, después de casi quince años esa mujer aún le hace dibujitos en los márgenes a sus cartas de amor.

Se sumerge en la lectura.

No es nada demasiado salaz, y precisamente por eso se siente sonrojar. Es un relato cotidiano de los dos últimos días en San Diego, lleno de momentos evocativos. Sarah lo ve en cada esquina: extraña su opinión para seleccionar el menú del día, se pregunta qué pensaría de esa persona en el supermercado, pondera su utilidad cuando va a la gasolinera, quiere compartir el filme que vio anoche, extraña sus ronquidos en la cama y los ruidos que hace al levantarse.

Es un fragmento de la vida que construyeron juntos, con el miedo latente a lo que causaría su ausencia. Es una advertencia sobre lo mucho que tienen que perder si no se esfuerzan por reparar el desastre de la semana pasada. 

Esto es lo más opuesto a una solicitud de divorcio que podría existir.

Es… comprende Ice mientras estrecha entre sus manos las hojas llenas con la letra elegante y apretada de su esposa, una renovación de votos y un pedido de perdón.

Sarah le pide perdón por no haber protegido mejor las fotos. También le recuerda que su relación no es solo un contrato civil, un arreglo para cuidar de su prole, avanzar socialmente y recibir descuentos en los impuestos. Ella lo ama. Quiere gritarle al mundo sobre ese amor, al menos sobre el 50% legal de su amor.

Él, ¿será capaz de perdonar?

¿Pesa lo que han vivido, amado y creado más que el dolor -también compartido- de perder a Jake?

Francamente no lo sabe.

 

Viernes 8 de agosto, Apartamento de Bradley Bradshaw, New Jersey

 

Jake juguetea con su teléfono. Literalmente. Da vueltas al objeto entre sus dedos tirado en la cama de campaña que Bradley metió en su cuarto. Fuera, puede oír a su hermano mayor dar vueltas por la cocina, mientras habla con Wilson -su compañero de apartamento- con frases breves y cortantes.

Bradley no sabe cómo explicarle su presencia a Wilson sin caer en detalles un tanto incómodos.

Por suerte sólo falta una semana hasta que abran los dormitorios de la USNA. Y estarán  muy ocupados, porque Jake dejó en San Diego casi todo. Entre otras cosas, lo que había comprado durante el verano para su mudanza.

También es verdad que puede pedir que se lo manden. ¿Quiere hacer eso?

Brad le dijo que descanse hoy -el viaje fue de seis horas-, que pueden ponerse a pensar en la logística mañana. Pero entre el violento cambio de hora, y la excitación de su visita a la reserva de Pine Ridge, Jake no puede dormir.

Pedir que le manden sus cosas a New Jersey, o directamente a la USNA, sería perfecto para reconciliarse, o para terminar de cortar amarras.

No logra decidir cuál es la mejor opción.

Mientras manejaba por las polvorientas carreteras de Dakota del Sur hacia Rapid City, meditó sobre las palabras de Ray Seresin. Lo hará. Por supuesto que pagará el tributo que le piden. Si le hubieran dicho que debía resolver la paz en África a cambio de la identidad de Rachel, habría empezado a buscar programas de relaciones internacionales en la misma sala de espera del aeropuerto. No es el caso.

Cinco muertes aéreas.

¡Lo lleva el diablo! 

Poco a poco su futuro empieza a tomar forma otra vez, pero no ve cómo encajaría su familia.

Primero están su iná y sus sensaku. Les ama. Ha crecido como hijo de Sarah, gemelo de Samantha y mentor de Sean. El problema es que siempre serán un recordatorio de los años de mentiras que Iceman tejió a su alrededor. No importa que Ray le dijera que su padre ama al vicealmirante. Kazansky le ha mentido a Jake toda su vida. Le hizo creer que no sabía nada de Rachel. Lo vio llorar, suplicar, tratar de negociar por información -del modo intuitivo y simple que podía hacerlo un niño-, y no se conmovió. Ofreció consuelo cuando pudo haberle dado respuestas.

No puede regresar a casa y pretender que no sabe hasta dónde llega la frialdad de Iceman.

Después está el peso de ser un nepo bebé en el estrecho mundo de la Fuerza Aérea de la Marina. El apellido Mitchell está maldito aún. El brazo de Kazansky es largo y poderoso. Si Jake llega a la USNA con esos dos legados a sus espaldas, las posibilidades de que vea combate real se reducen casi a cero. Algunas misiones no se las darán porque querrán cobrarle la supuesta traición de Duke Mitchell y las insubordinaciones de Maverick. Otras le serán cuidadosamente vedadas para que no corra peligro y prevenir la terrible ira de Iceman. Si, sabe eso también: no importa que le dijera monstruo y ladrón de bebés a Kazansky, el hombre no hará nada que desluzca la imagen perfecta que ha construido por treinta años. Quienes quieran estar en su lado bueno, tratarán de envolver a Jake en bolas de algodón.

Pero eso no puede ser.

Cinco muertes aéreas es el precio fijado, y lo pagará.

La única solución es, entonces, dejar atrás a su familia y volar solo.

La vida es así. A veces tienes que dejar colgadas algunas cosas por el camino. Hoy, descubre con pesadumbre, colgará su apellido, la vida ruidosa y alegre en la mansión de San Diego donde creció.

Se levanta y busca en su mochila una pluma y un bloc de notas: debe hacer una lista de tareas para convertirse en Jakob Seresin.

 

Sábado 9 de agosto de 2008. Comando Central de la Marina, NSA Bahrein, Reino de Bahrein.

 

Lo tercero es un mensaje de texto de Sean.

Es inusual porque es privado. Su hijo tiene móvil desde que entró a la escuela media, pero nunca le interesó intercambiar intimidades con Tom de esa manera. Tienen un grupo de chat familiar, donde discuten cosas cotidianas, como los turnos de lavar los platos, y comparten imágenes graciosas -memes, Icepá, repite Sam con voz sufrida, son memes-, pero Sean y Tom no se han escrito más que para coordinar transporte en estos años.

El hecho de que Sean le escriba de modo individual indica que no quiere testigos incómodos. Que el mensaje llegue a las cuatro de la mañana, revela que su hijo no se puso a pensar en la diferencia de hora.

SK: Mamá x el piso desde lunes. ¿ETA tu?

Tom pestañea varias veces antes de poder entender el mensaje. Aún está un poco dormido y la atroz reducción de la ortografía no ayuda. Responde del modo más casual que puede.

TK: No lo sé.

Sean reacciona con una cadena de emojis que parecen indicar sorpresa y enfado. Finalmente, palabras que puede descifrar.

SK: Tu W = mamá feliz. ¡REGRESA!

Iceman abre los ojos ante la demanda. Sorprendido. ¿Su trabajo? ¿Su hijo imagina que es un animal de apoyo o un muñeco sexual?

TK: Mi trabajo es la Marina.

Luego, para suavizar el golpe, añade.

TK: Tu mamá no es un trabajo.

SK: WTF Icepá?!

Sigue una foto de Sarah vista a través de la ventana del despacho. Si la mitad de la imagen ocupada por el marco de la ventana no fuera pista suficiente de su origen subrepticio, la pose derrotada de su esposa lo haría evidente. Los detalles no son claros, debido a la distancia de la cámara y que Sean casi la hizo a ciegas, pero los hombros encorvados, codos apoyados en el buró y cabeza oculta entre las manos son suficientes.

SK: Desde lunes pasa 1 h x día ahí. ¿Q hiciste?

TK: ¿Por qué tiene que ser culpa mía?

Se arrepiente en cuanto manda el mensaje, pero ¡maldición! él también ha pasado esta semana durmiendo entre saltos. El siguiente mensaje tarda. Ya le empiezan a pesar los ojos de nuevo cuando la respuesta lo sacude como una descarga eléctrica.

SK: Tu te quieres divorciar.

¿De dónde saca Sean eso? Cuando se fue el lunes, pensaba que eran Sarah y Pete quienes querían terminar todo. Él sólo aguantó con la poca dignidad que le quedaba. Fue el resto de su familia la que actuó como si la culpa de la partida de Jake fuera suya. Lo es, un poco, pero sus nenes no lo saben. Simplemente imitaron a Sarah y Pete, que lo dejaron solo en su tristeza.

Ahora si que no podrá volver a dormir. Primero lo primero.

TK: Yo no me quiero divorciar.

TK: Tu mamá no se quiere divorciar.

Lo agrega enseguida, no sea que el chico pase a culpar a Sarah. Duda un poco sobre cómo seguir esta conversación. ¿Cuánto de la verdad puede decirle?

TK: Mamá y yo estamos tristes porque Jake se fue de casa. Discutimos el domingo porque tenemos ideas diferentes para hacer que tu hermano regrese. No nos pusimos de acuerdo.

Sean manda una larga serie de emojis. ¿Es una reacción de alegría? Definitivamente tiene que conseguir un manual sobre esas figuritas.

SK: Es prblm? Haz que Jake regrese. Tu eres Iceman.

Sonríe con tristeza ante la fe sin reservas de su hijo adolescente. Qué horrible ver cómo llega  el día en que ya no serás perfecto a sus ojos.

TK: No puedo, čhiŋkší. Jake es un adulto ahora. Regresará cuando lo decida.

Si, esa es la cruz del asunto, ¿no? Que su hijo ha volado del nido de modo más abrupto de lo que habrían deseado, pero listo para la vida. No regresará porque no lo necesita. Lo educaron bien, y no claudicará.

SK: 😢

Tom no sabe qué responder a la carita asombrada y llorosa. Pero Sean no espera por él. Manda un nuevo mensaje al chat de la familia.

 

SK: Sam, comienza el Shabat. Hagamos… KUGEL 🤤

Sam: Nice! A veces tienes buenas ideas enano.

Mav: No es justo! Hacen kugel cuando no estoy en casa

Iná: 😑

SK: A iná le gusta el kugel, haremos kugel. No todo es acerca de ti, Maverick 🙄

Sam: 😝 busca kugel en Noruega

Mav: 😭 Estoy en una base militar rodeado de adoradores de Odin. No hay kugel 

SK: No llores Mavpá, mandaremos fotos 😘

Mav: 🤩 Fotos de iná comiendo kugel? Es la única con buenos modales

SK: 😬

Sam: 😲

Iná: ☺️

 

Tom sonríe. Si, es una buena estrategia alegrar a Sarah con su plato favorito. Deja el móvil en la mesa de noche e intenta dormir un par de horas más.

 

Domingo 9 de agosto, Apartamento de Bradley Bradshaw, New Jersey

 

Wilson sale de su habitación con pasos oscilantes y se dirige a la cocina en busca de café. Desde su asiento en la mesa, Jake lo mira con curiosidad. Bradley no pudo explicar la llegada de Jake a su compañero de apartamento, pero tampoco pudo explicar la presencia de Wilson a Jake.

¿Para qué necesita Bradley un compañero de apartamento?

¿Por qué parece que Wilson vive en estado de resaca permanente, aunque no toma alcohol?

¿Es el argumento de “compartir la renta” una tapadera para tener sexo?

Esta última posibilidad lo incomoda mucho. La idea del coíto, en general, le parece sucia e incómoda. La idea de un oficial de la Marina viviendo con su amante hombre a menos de diez kilómetros de su base le parece el colmo de la insensatez.

Wilson se sienta en la mesa con su segunda taza de café y un sándwich de queso, jamón, jalea y mantequilla de maní en un plato.

-Buenos días.

-Buenos días -responde Jake mientras contiene en gesto de asco al ver la abominación de pan.

No se imagina a su hermano interesado en un tipo con semejantes gustos.

Además, Wilson y Bradley no tienen contacto físico casual, algo que Jake sabe es un marcador de intimidad. La mayor parte del tiempo se comunican con gruñidos o monosílabos y no ha visto a Brad entrar al cuarto del doctor. Claro que podría ir y regresar mientras Jake se duerme, pero eso es ya coger la cosa por los pelos. ¿No?

Wilson no dice nada más, y Jake decide seguir en su trabajo. Ahora que decidió convertirse en Jacob R. Seresin, la lista de cosas que hacer antes del viernes es larga. Tiene la mitad de la mesa cubierta con documentos y listas de instrucciones acerca de cómo navegar el proceso. Sigue indeciso sobre si cambiar su nombre legalmente o solo introducir una petición para usar el apellido de su madre.

La primera opción es problemática porque aún es menor de edad y no quiere involucrar a Maverick. Es un poco rudo eso de llamarlo, después de retirarle la palabra, solo para decir “Papá, necesito que firmes un poder en el que me autorizas a renegar de tu nombre”. Además, es un trámite que demora.

La segunda opción puede hacerla por su cuenta, y de manera escalonada. Empezaría con llenar la opción de “Nombre preferido” en la USNA y sacar una línea de teléfono a nombre de Seresin. Luego podrá solicitar una nueva licencia de conducción en Maryland, con la dirección de la USNA como prueba de residencia y la certificación de nacimiento como respaldo de su nombre. El problema es que su vínculo con Pete Mitchell aún sería visible para quienes tengan acceso a las bases de datos de personal de la USNA. ¿Cómo leerán eso los enemigos de su padre?

Decide hacer una lista de los pro y contra de cada opción para discutirla con Bradley y Brig. Está trabajando en la tabla cuando la voz ronca de Wilson lo interrumpe.

-Es una bella foto.

-¿Eh?

-La foto -repite señalando con el índice al retrato de Jake sobre el pecho tatuado de Rachel.

Se ha acostumbrado a ponerla en su mesa de trabajo, para estar cerca de su madre. Sabe que no puede mostrar la de la pareja en la pradera. ¡No tiene sentido renunciar al apellido para poner una foto del hombre junto a la cama! Pero esta es diferente: son sólo él y su madre, anónimos en su belleza.

-Em, gracias -responde sorprendido de que eso atrajera la atención de Wilson- Soy yo sobre el pecho de mi madre -explica sin ocultar el orgullo en su voz.

-¡Ah! ¿Así que eres un bebé milagro?

-¿El qué?

Wilson se da cuenta de que el adolescente no entiende a qué se refiere y maldice por dentro. Lleva semanas tratando de dejar todo eso atrás: House, los acertijos médicos, hasta la oncología. Todo lo que le recuerde a Ámber y su muerte. Pero es quien es y no puede dejar de reconocer semejantes cicatrices.

-Tu madre era sobreviviente del cáncer de mama -explica con voz suave.

La expresión de absoluto asombro de Jake le indica que no tenía idea. Contiene una mueca. Bradley le explicó que su familia ocultó muchas cosas a su hermano adoptivo sobre su madre biológica para protegerlo. De qué, no está muy seguro, pero considerando que es una familia militar… No le gustan las implicaciones. Sin embargo, esto es diferente. Las personas deben estar conscientes del historial de cáncer en su familia para actuar de modo responsable.

-¿Cómo…? ¿Cómo sabes eso? -pregunta Jake con los ojos brillantes de curiosidad.

Wilson se limpia las manos con el borde de su camiseta -las dudosas ventajas de que no te importe un carajo tu imagen personal-, se cambia de asiento en la mesa para quedar al lado de Jake y toma la foto.

-Aquí, ¿ver esas líneas irregulares en la piel del torso? Esas cicatrices son características de un tipo de cirugía llamado mastectomía. Se usa para retirar todo el tejido de los senos si tienes cáncer de mama o… ¿De cuándo es la foto?

-El dos de abril de 1991.

-No, definitivamente cáncer. Desde principios del XXI se recomienda para quienes tienen alto riesgo de cáncer por su historia familiar, pero en los ochenta esas tecnologías no estaban disponibles.

-¿Y crees que la cirugía se hizo en los ochenta?

-Bueno, en esta imagen de 1991 las cicatrices son muy leves ya, eso significa que tienen varios años.

-¿No puedes saber cuántos años?

La pregunta descoloca a Wilson, suena un poco ¿policial? Niega con la cabeza.

-Lo siento, los patrones de cicatrización son siempre específicos. Hay creencias populares que relacionan el color de la piel con la producción de cicatrices, pero no es más que pseudociencia racista.

La cara de Jake se apaga, y siente pena por el chico. Obviamente está desesperado por la más mínima información sobre su madre.

-Lo que sí puedo decirte es que esa cirugía la hizo alguien con poca experiencia y aún menos recursos.

-¿Cómo?

-Si. -sigue con la yema del dedo las marcas casi invisibles que dejó el procedimiento- Los cortes no son eficientes, no pretenden reducir las incisiones. Lo que significa un aumento de riesgo de sangramiento, infecciones y, como puedes ver, producción de queloides -ve la expresión interrogante de Jake y aclara-, de cicatrices. Parece una cirugía oncológica realizada en una víctima de traumatismo toráxico.

Jake le da vueltas a la explicación en su cabeza.

-Quieres decir, ¿como si hubiera ido a urgencias porque le rompieron el pecho y aprovecharon para hacer la matex… masto…?

-Mastectomía -repite Wilson. -Si, algo así.

-¿Y por qué me llamaste bebé milagro?

-Todavía hoy, los tratamientos de quimioterapia y la radioterapia para el cáncer de seno pueden dañar los ovarios y el cerebro. En los ochenta las dosis eran mucho más agresivas. El protocolo era decirle a las mujeres que se olvidaran de la cigüeña después del diagnóstico. Además, muchos tipos de cáncer de seno son sensibles al estrógeno. Los niveles hormonales elevados del embarazo pueden aumentar la probabilidad de que el cáncer regrese. Aunque viendo esta carnicería, lo dudo. La rasparon con ganas.

-Me dijeron que yo no fui planificado, que ni mi padre ni mi madre pensaban que el embarazo fuera una posibilidad.

-Mira Jake, es una cirugía peligrosa. Solo se recomienda después que se agotan las opciones con medicamentos. Los efectos físicos y sicológicos acompañan a las pacientes por años. La etiqueta “bebé milagro” no es científica, pero si real.

El muchacho aprieta los labios y tamborilea con los dedos sobre la mesa. Sus ojos parecen muy lejanos por un instante, luego mira a Wilson con seriedad.

-Por favor, no le hables de esto a nadie.

El doctor asiente sin reservas. No sabe por qué Jake quiere su silencio, pero la gente suele ser rara con el cáncer. Si a eso le sumamos que la identidad de esta persona parece ser asunto de seguridad nacional…

El muchacho vuelve a mirar la foto y suspira.

-Creo que me voy al cuarto. 

Recoge sus papeles y se va al dormitorio de Bradley.

Ya solo, Jake cierra los ojos y se los presiona con la base de las manos para contener las lágrimas. ¿Cáncer? ¿Mastectomía? ¿Bebé milagro? ¿Cuántas cosas seguirá descubriendo?

Una cosa está clara. No puede mostrarle la foto a nadie más. Ya lo había pensado, porque el tatuaje del conejito es muy específico, pero esto lo decide.

Jake Seresin solo tendrá una foto de su madre adolescente.

 

Lunes 11 de agosto de 2008. Comando Central de la Marina, NSA Bahrein, Reino de Bahrein.

 

Lo cuarto es una postal de Pete.

Solo tiene su firma y un neutro “Todo bien por aquí”. Lo importante es la imagen. La postal muestra una imagen turística, casi cursi, de casitas de estilo nórdico tradicional en lo que parece una calle rural. El cielo azul contrasta fuertemente con la nieve que cubre la tierra y los techos de los edificios.

¡Ah!

Cuánto odia la DADT ahora mismo.

Su esposo no puede decirle que lo ama, que lo extraña, que sueña que envejecen en discreta comunión en una casita como esa. En cambio, deben recurrir al viejo recurso de las postales en código.

Hablaron de esto, alguna vez. Pete sentado en la cama, Tom con la cabeza apoyada en sus muslos, relajado tras un buen baño. 

-Quiero retirarme a algún sitio tranquilo, donde caiga nieve.

-Ah, ¿si? ¿Para qué? -preguntó adormilado.

Tom es de California, la nieve siempre le ha parecido ajena y peligrosa.

-Para deleitarme viéndote cortar leña, por supuesto.

-Por supuesto -sonrió y se giró para verlo de frente. -¿Eso es lo que buscas a mi lado? ¿Solo me querrás mientras pueda darte calor?

Los ojos de Pete brillaron con pasión.

-Yo estaré aquí hasta que Sarah y tú me echen a la calle. 

Tom hizo un ruidito de desagrado.

-¿Me crees tonto, Maverick?

-No.

-Entonces no tienes nada que temer. -puso una mano en la nuca de su esposo para atraerlo hacia sí- Ven y ayúdame a encender otro tipo de fuego ahora, ¿si? 

Ahora, Maverick le manda la postal y, como Sarah, asume su responsabilidad en la debacle de la semana pasada. También le recuerda las promesas hechas.

“Cobarde”, la palabra todavía lo hace sacudirse. Sin embargo… Como dijo Ron, no puede dejar que una palabra dicha en medio del dolor destruya sus veinte años de vida en común. Tal vez, solo tal vez, no tenga que perderlo todo.

Solo a Jake.

Con los ojos húmedos abre la aplicación de mensajes y manda un solo mensaje al chat de la familia.

TK: Espero que me preparen algo rico para Acción de Gracias. 

El vicealmirante Kazansky respira hondo, pestañea varias veces y abre una carpeta sobre el avance de las renovaciones en la base.

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NOTAS

La nación sioux NO tiene matrimonio igualitario desde 1935. El 8 de julio de 2019, el Consejo Tribal Oglala Sioux aprobó una ordenanza sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en una votación de 12 a 3 y una abstención, que enmendó la ley matrimonial y doméstica en la Reserva India de Pine Ridge, que no había cambiado desde 1935.
Más referencias en "Same-sex marriage in tribal nations in the United States"
https://en.wikipedia.org/wiki/Same-sex_marriage_in_tribal_nations_in_the_United_States

En el siglo XXI y con atención médica adecuada, no es nada milagroso quedar embarazada después de sobrevivir al cáncer de seno.
Más referencias "Embarazo después del cáncer de seno"
https://www.cancer.org/es/cancer/tipos/cancer-de-seno/la-vida-como-una-sobreviviente-de-cancer-de-seno/el-embarazo-despues-del-cancer-de-seno.html

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html

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