26 de agosto de 2023

LA CULPA ES DEL CONEJITO 4

Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

Sumario:

Llegó una tarde de agosto a Pine Ridge en el bus que entra semanalmente a la reserva. Le habían dicho que si podías probar tu sangre india el consejo tribal estaba en la obligación de darte asentamiento. En cuanto dijo que era Sarah Seresin, hija de Sean Seresin, todo el mundo se volteó a verla. Una hora después, se presentó un hombre alto, de cabello rubio largo peinado en dos trenzas y ojos azules. “Soy Ray Seresin” dijo. Ray no podía esperar a llevarla a su casa en Allen, donde incluso había fotos de varias generaciones de su familia.


ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-1-la-culpa.html

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Capítulo 4: 1991, abril

Es domingo y el último día de marzo. A partir de mañana, los bebés pueden llegar en cualquier momento, así que Ray y Mav se apresuran a armar las cunas y los armarios, mientras Walter comprueba que la nueva bañera tiene bien seguras las tuberías y que el baño tiene lo necesario para los dos partos que se aproximan. En la sala, Sarah y el abuelo Sam se esfuerzan por distraer a Tom, que quisiera estar dirigiéndoles, pero debe tener los pies en alto y relajarse para no adelantar el nacimiento.

-¿Tu hermano siempre fue así de controlador? -se queja a su pesar Pete.

Ama a Tom, de verdad, pero la inactividad forzada del octavo mes lo ha puesto insoportable.

Ray hace una mueca incómoda mientras prueba el mecanismo de la barrera deslizante de la cuna.

-Nos separamos hace más de diez años, Pete. No sé si lo conozco, solo tengo recuerdos. De niños, si, él trataba de estar en control todo el tiempo. ¿Supongo que ser piloto en la marina de guerra solo exacerbó ese rasgo?

-¡Oh! Como no te lo imaginas. Todo el que conoce al capitán Kazansky sabe que llegará a almirante. ¿Sabes? Corre el rumor de que es realidad es el hijo de algún peso pesado de Washington y lo están preparando para ser el miembro más joven del Estado Mayor o algo así de glorioso.

-¿De veras? -Ray hace un gesto y entre ambos mueven el armario del bebé a la posición acordada. -¿Y cómo explican su apellido sin abolengo?

-Las versiones divergen sobre si es un hijo bastardo o si lo obligan a usar otro apellido para evitar favoritismos. Hay apuestas en marcha sobre cómo o cuándo será la “Gran revelación”.

El otro suelta un gruñido incrédulo.

-¿Qué te voy a decir? -se disculpa el piloto- En la marina somos muchos hombres, muy pocas mujeres y mucho tiempo de espera. El chisme y las apuestas son ocupaciones populares.

Ray suelta una carcajada divertida.

-Ninguna de las visiones que tuve del futuro de mi hermano me prepararon para un escenario tan ridículo. Creo que esto ya está completo. ¿Qué crees tu?

Pete recorre la habitación con la mirada. Movieron la cama hacia el centro. A la izquierda están la cuna y la mesa cambiadora. A la derecha un viejo armario con las pocas posesiones de Tom y Pete y otro nuevo, de color beige, para las cosas del bebé. Encima de la cama, en cajas cuidadosamente etiquetadas, están las mantas, sábanas, ropitas, pañales y juguetes. Algunas cosas las compró en Rapid City, pero la mayoría son donaciones de la comunidad, que recircula estos recursos de modo constante.

-Si, nuestra parte está terminada.

Salen al recibidor y Pete no puede irse derecho a Tom para darle un beso breve en los labios. Su pareja se sonroja un poco, pero no hace ningún ruido de desaprobación, y lo considera una victoria. Estas semanas en la reserva es todo lo que tendrán para ser abiertos respecto a su relación, y quiere acumular tantos buenos recuerdos como sea posible.

Ray hace un ruidito burlón, su gemelo le saca la lengua y este responde con falsa seriedad.

-Muy maduro capitán, eres todo un ejemplo para nuestra hermanita.

-¡A mí me dejas fuera de esto! -exige Sarah, aunque es difícil entenderla con la boca llena de galletas y jalea.

-No sé cómo el abuelo Sam se las arregló para convencernos de que eres wakíŋyaŋ čhaŋté reencarnado, el gobierno te deja ir por ahí volando aviones y hay gente que pone su vida en las manos de esta chica -dice Walter mientras sale del baño-. Ustedes tres deberían estar en “Night Court”.

-No tienes idea de nada, Walter Crow Horse, de nada -interviene el abuelo Sam sin apartar sus ojos del televisor. -Sus vidas en “Night Court” ¡qué idea tonta! Ray, Tom y Sarah solo pueden ser personajes de “Dallas”.

La sala desciende al caos mientras cada integrante de la familia defiende su serie de TV favorita y explica cómo encajarían. Pete solo se abraza a Tom y ríe.

¿Será esto la felicidad?

Ya en la noche, cenan un asado de conejo agridulce preparado por Walter. El peso de la charla lo llevan Sarah y Sam, que intercambian sobre métodos de curación tradicionales sioux y sus equivalentes entre la población blanca. Pete, Walter y los gemelos los dejan en sus reflexiones, intercalando apenas una palabra para que parezca que pueden seguirles.

Es bueno que Sarah esté dispuesta a discutir sobre medicina. Significa que esta sanando del horror que vivió. Ella sigue de buen humor cuando Pete va a su habitación en la noche para ayudarla con la rutina de acostarse. Le pone crema humectante en la piel estriada, le da un masaje en las piernas ligeramente hinchadas y le acomoda las almohadas para que el peso del vientre no afecte su respiración. Finalmente, cuando ella ya está debajo de la manta y relajada, Pete se decide a preguntarle.

-¿Pensaste en nuestra oferta?

Sarah evita sus ojos cuando responde.

-Si.

-¿Y entonces?

-No puedo evitar sentir que me meto entre ustedes dos -admite ella.

Pete suspira.

-Sarah, fuera de la reserva Pine Ridge, tu hermano y yo no somos nada más que amigos. Lo que es peor, no podemos ser nada más que amigos. Si alguna duda cae sobre nosotros, nos darán un ticket azul y ¡adiós! Si pones a Tomas Kazansky como padre en el certificado de nacimiento de tu bebé, eso no es ninguna amenaza a nuestra relación. En cambio, es una gran protección para ustedes. Necesitarás un padre respetable para sacarte de encima a Servicios Sociales. Ray me ha dicho que ni siquiera aquí estás a salvo de sus políticas de “ayuda” a madres solteras indias.

La mención de Servicios Sociales la hace tensar los hombros y endurecer el rostro.

-Puedo cuidarme sola. Me las arreglé por quince años allá fuera ¿no?

-Puedes, pero no tienes que hacerlo. Has encontrado a tu familia, Sarah, deja que cuidemos de ti.

Ella cierra los ojos, apenas puede contener las lágrimas. Pete siente unos deseos intensos de abrazarla y cubrirla de besos, pero se contiene. Después de lo que pasó, Sarah no aprecia ese tipo de gestos.

-¿Puedo tocarte?

Después que ella asiente, Pete mete la mano debajo de la manta y le presiona con ternura el hombro. Acerca su cara despacio, dándole tiempo a rechazarlo. Le besa la mejilla y luego le sigue hablando al oído.

-Tu nunca vas a romper nada entre Tom y yo. Te queremos entre nosotros, para cuidarte y protegerte, porque te queremos.

-Ustedes no pueden quererme -interrumpe ella-, apenas me conocen.

La calla con otro beso.

-Venimos de hogares rotos, Tom, tú y yo. Aprendimos a calibrar rápido a la gente, en eso nos iba la vida. ¿No es cierto?

A su pesar, Sarah asiente. Ella también creció entre hogares de acogida después que sus padres murieron en un tiroteo que la policía declaró “accidental” en menos de veinticuatro horas. Tenía cinco años. Aunque dijo su nombre y su nación, Servicios Sociales no intentó contactar a las autoridades tribales. Le dijeron que no había nadie dispuesto a recibirla y ya. Alcanzó la sede de la tribu Sioux Oglala quince años después, y, sin saberlo, con una nueva vida dentro suyo.

Llegó una tarde de agosto a Pine Ridge en el bus que entra semanalmente a la reserva. Le habían dicho que si podías probar tu sangre india el consejo tribal estaba en la obligación de darte asentamiento. Además, ella no era inútil: sino enfermera y comadrona certificada. Contaba con eso para abrirse paso. Sin embargo, no encontró desprecio, desconfianza o amabilidad forzada. En cuanto dijo que era Sarah Seresin, hija de Sean Seresin, todo el mundo se volteó a verla. Apareció un funcionario que la sacó de la sala general y la llevó a despecho con sillones tan cómodos que creyó se dormiría ahí mismo. Le pidieron sus documentos y que explicara su situación, pero también le ofrecieron agua y preguntaron si había almorzado.

Una hora después, mientras masticaba el sándwich más sabroso de su vida, llegó la sorpresa mayor, en forma de un hombre alto, de cabello rubio largo peinado en dos trenzas y ojos azules. “Soy Ray Seresin” dijo. Así supo que los gemelos Saul y Sean Seresin eran descendientes de una antigua y respetada familia sioux que se había creído perdida cuando ambos hermanos murieron lejos de la reserva. Ray era su primo de acuerdo con la ley, hijo de su tío, pero su medio hermano en términos genéticos y a los ojos de la tribu, hijo del gemelo idéntico de su padre.

Eran tecnicismos. Ray no podía esperar a llevarla a su casa en Allen, donde incluso había fotos de varias generaciones de su familia.

Así que si, Sarah aprendió rápido en la vida a calibrar a la gente. Sabe que lo que Tom y Pete sienten por ella no es lástima, ni obligación familiar. El problema es ella.

-Yo no sé si alguna vez podré… -se muerde los labios, molesta consigo misma. -Si podré pagarles.

Pete le acaricia el pelo y la mira a los ojos.

-A la familia no se le paga Sarah, no funciona así. Estamos aquí para ti. Tom y yo solo queremos tener la seguridad de que Servicios Sociales no pueda hacerte nada. Vas a vivir aquí, con dos hombres gays, uno de los cuales tiene “visiones” y dejó el FBI en circunstancias turbias. ¿Sabes cuánto tiempo necesitara servicios sociales para venir a “salvar” a tu bebé de un ambiente familiar poco sano?

Ella va a decir algo más, pero una contracción le corta el aliento y las palabras. Agarra desesperada el brazo de Pete y gime.

-¿Crees que es de verdad o simulacro? -le pregunta cuando la contracción termina y ella afloja su agarre.

-Creo que es de verdad, pero vamos a esperar, ¿si? No quiero despertar a nadie por gusto.

Él asiente, sus ojos se desenfocan y ella sabe que está repasando el plan de preparación de parto que diseñaron entre el ginecobstetra de la clínica en Pine Ridge, el abuelo Sam y ella misma. Va a decir algo más, pero siente entre sus piernas un goteo de algo más denso que orina.

-Ayúdame a levantarme, se me ha roto la fuente.

Cinco horas después, Sarah está sentada en la bañera, con agua tibia hasta el esternón y soporta las frecuentes contracciones estrujando las manos de Ray y Walter alternativamente.

-No volveré a tener sexo. ¡Nunca! -grita rabiosa.

Walter le dedica una mirada incrédula.

-Si tuviera un dólar por cada mujer que me ha dicho eso, podríamos comprar de vuelta la mitad de la tierra que nos robaron los blancos.

-¿Has asistido a muchos partos? -Sarah aceptará cualquier tema de conversación que la distraiga.

-En la reserva un policía tiene que hacer de todo, desde localizar vacas hasta ayudar a parir. Respecto a lo otro, puedes tener sexo sin penetración o meterte a lesbiana.

Ella le lanza agua molesta.

-Nadie se mete a lesbiana. ¿Acaso tú te metiste a gay?

Pero Walter no pierde su aplomo.

-Nací en esta reserva. En la escuela del gobierno me lavaban la boca con jabón por hablar lakota, pero nunca olvidé quién era. Regresé y el abuelo Sam me enseñó que esa obsesión con la orientación sexual es parte de la cultura blanca. Somos sioux, estamos haciendo una familia sioux ahora mismo. Olvídate de…

No termina la frase, porque otra contracción golpea a Sarah y ella le clava las uñas en el brazo.

-Diablos mujer, llévame a la cama antes de arañarme así.

Ella sonríe a través del dolor.

-Mi hermano se pondrá celoso.

-Na, ¿no has oído? Tu hermano Ray es un místico al que reverencia el Consejo de Ancianos. Está muy ocupado guiando a la tribu como para pensar en los placeres del cuerpo.

Ray resopla.

-Claro, porque estoy muy ocupado pensando en tu cuerpo, policía multioficios. Me parece recordar que anoche mi…

-Muy bien, muy bien -interrumpe Sarah- no tienen que ser tan explícitos. Estoy en pleno trabajo de parto, necesito distracciones, no pesadillas.

El abuelo Sam entra a comprobar su dilatación y declara que ya puede empezar a pujar. Después de eso, el proceso es relativamente rápido. Acordaron que Ray recibiría al bebé, y se inclina para tomar la cabeza que se asoma mientras el abuelo Sam lo guía. Sarah siente que después de cinco meses al fin puede respirar con facilidad, al tiempo que le ponen algo pequeño y pegajoso en el pecho.

-Hola Sammy -susurra entre los últimos pujos para expulsar la placenta.

-¿Sammy? -interroga Ray mientras maniobra para cortar el cordón umbilical.

-Si -sonríe ella, cansada y satisfecha-. Alguien traiga a Tom y Pete, por favor.

Walter se levanta y va a buscarlos. Mientras, el abuelo Sam tira del tapón de la bañera y, en cuanto el agua baja lo suficiente, Ray la cubre con una toalla gigante decorada con la bandera de la tribu.

Al fin, todos están a su alrededor. Ella retira un poco la toalla para que puedan ver al bebé, que ya se le enganchó al pecho.

-Les presento a Samantha Raina Kazansky, descendiente de wakíŋyaŋ čhaŋté, quien dio la vida en Wounded Knee, nueva adición a la tribu Sioux Oglala.

Alrededor, la familia sonríe. Todos reconocen los homenajes en los nombres y el apellido elegido: Sam, como en abuelo Samuel, Raina, como su tío Ray, y Kazansky, para mantener a Tom conectado y darle la oportunidad de cuidarles sin que la marina se interese mucho en el asunto. Además, tener a un hombre trans cerca le ha demostrado las virtudes de los nombres de género neutro.

La burbuja de felicidad se rompe cuando Tom gruñe y se sacude. Pete le sostiene y mira al resto del grupo con una sonrisa forzada.

-Creo que debemos apurarnos en limpiar la bañera, hay otra adición a la tribu a punto de llegar.

Sammy nació al amanecer del primero de abril de 1991. Su primer día en el mundo fue calmo: durmió y dejó a su madre dormir con interrupciones intermitentes para alimentarse. Walter hizo guardia junto a la joven madre y cantó viejas nanas en lakota para su sobrina recién nacida.

Mientras, Tom gritó y maldijo a mucha gente durante diez horas. A toda la familia Mitchell, por el maldito súper-esperma de Pete. A Carole por no convencerle de abortar en septiembre. A su hermano por no tirarlo “involuntariamente” de una pendiente cuando llegó a la reserva en noviembre. Hasta al abuelo Sam, por no apurar todo el asunto. Su hermano y su pareja se ponen rojos varias veces, el abuelo Sam, en cambio, está acostumbrado a las diatribas asociadas con el trabajo de parto y deja que todo le resbale.

-Ya está saliendo -dice al fin el impávido anciano, y guía a Mav, como antes guiara a Ray, sobre qué hacer en el momento culminante.

La catarata de improperios se detuvo en cuando Pete le puso al bebé sobre el pecho de Tom. El rubio parpadeó varias veces, desorientado por el súbito cambio en su cuerpo. El recién nacido movió un poco la cabeza, lanzó un vagido débil y al no encontrar de dónde fijarse empezó a resbalar hacia el agua turbia que aún contenía la bañera. Fue solo unos milímetros, Tom reaccionó al instante y lo acunó con suavidad.

-Es…

Levantó los ojos para mirar a Pete, sonrió tentativo.

-Si -dijo Pete también atónito- es perfecto.

-¿Y cómo se va a llamar el bebé perfecto? -preguntó el abuelo Sam en tono burlón.

-Jacob -dijo bajito Tom, le besó la cabeza cubierta de lanugo oscuro y repitió con un poco más de fuerza-, Jacob Raymond Mitchell, descendiente de wakíŋyaŋ čhaŋté, quien dio la vida en Wounded Knee, nueva adición a la tribu Sioux Oglala.

En los días siguientes se construyen una nueva rutina que no previene las malas noches, pero al menos impide que choquen entre si mientras cuidan a Sam y Jake. Sam está en el cuarto de Sarah, donde hay un intercomunicador conectado a la habitación de Ray y Walter. Cuando la pequeña despierta y su madre empieza a alimentarla, uno de los dos le lleva comida y bebida. Jake está con sus padres, pero cuando despierta es Pete quien se levanta a ver si necesita un cambio de pañal o que su tía lo amamante. Tom siempre se queda en la cama, silencioso, mirando con ojos arrasados de lágrimas como poco a poco su hijo lo olvida.

De día, los policías salen a su trabajo, Sarah hace los quehaceres de la casa, Pete cuida los bebés y Tom entrena. La excusa para su licencia sin pago fue un problema personal. Las circunstancias descritas en su solicitud eran lo suficientemente vagas como para el nacimiento de Sarah caiga dentro de lo posible, pero le quedan menos de tres semanas para reportarse en la base naval de Norfolk y tiene que eliminar la todo trazo de su gestación.

Así están una mañana, Mav se mece en la sala con Sam y Jake sobre su pecho, distrae sus ojos con el torso sudoroso de Ice mientras hace abdominales y escucha a medias la radio que tiene puesta Sarah en la cocina. Las promesas de Tommy Page de que será amante, amigo y todo lo que desee y necesite suenan agridulces, pero no tiene oportunidad de darle vueltas al asunto, pues una voz alegre y algo burlona irrumpe en la sala.

-Diablos Kazansky, solo una semana después de parir y ya luces mejor que yo. ¿No puedes dejar de dar envidia?

Pete se gira, sorprendido. ¡William “Cougar” Cortell está en medio de la sala! Walter está a su lado, y lo mira con esa mezcla de incredulidad y exasperación que dedica a la mayoría de las personas blancas. Tom no responde al comentario, sino que termina su ejercicio de extensión, agarra una toalla para secarse el sudor de la frente y se acerca a su antiguo compañero de academia con paso lento, calculador. Se le queda mirando por unos segundos antes de hablar.

-Cuida ese lenguaje, Bill, hay infantes aquí.  

Pero Bill hace un gesto desinteresado.

-Soy padre, sé bien cuándo empiezan a repetir cosas. Todavía estamos a salvo. ¿Cómo te va Mitchell? -se mueve con clara intensión de ver de cerca a Sam y Jake, pero Tom da un paso al lado y le impide avanzar.

La espalda del rubio se tensa y sus ojos se endurecen. De pronto ya no es Tom, el hombre tierno, curioso de la cultura sioux e incómodo con su peso de los últimos meses. Walter, Pete y el mismo Bill notan cómo se transforma en Iceman nada más al ponerse la toalla en el cuello y cruzarse de brazos.

-No.

-¿Cómo? Vamos hombre, no vine desde Chicago para que me trates como un mensajero.

-No te puedes acercar antes de lavarte, apenas tienen una semana.

La expresión de asombro de Bill sería cómica, sino fuera porque Tom ciertamente puso demasiada agresividad en la demanda. Pete se ve en la extraña posición de ser quien calme los ánimos.

-Cougar lo olvidó en medio de la emoción, Tom. No hay problema. Walter, ¿puedes llevarlo a lavarse las manos?

-Si, seguro. Seguro incluso tienes una camisa o camiseta de recambio en el maletín, ¿no? -pregunta a Bill mientras lo conduce al baño de la casa.

-Si, si, tengo un cambio de ropa.

Cuando la puerta del baño se cierra, Walter se gira hacia su cuñado.

-¿Me puedes decir qué diablos fue eso? ¡Casi le arrancas la cabeza a tu amigo!

En un instante la pose se deshace y la actitud que hace de Iceman un hombre temido y admirado desaparece para dejar solo a Tom, que suspira como si hubiera salido de un trance.

-No lo se. No he visto a Cougar en dos, casi tres años. Solo nos comunicábamos por cartas o teléfono. Lo vi y… fue como estar allá fuera de nuevo. -se gira hacia Pete con expresión avergonzada- De verdad solo me preocupaba que contaminase a Sam y Jake, pero no se hacerlo de otra manera.

Pete asiente. Se gira hacia Sarah, que ha contemplado todo el intercambio desde el dintel de la cocina, encogida y silenciosa.

-¿Les llevas a tu cuarto? Pronto será hora de que se alimenten.

Ella acepta la oportunidad de esconderse, claramente intimidada por la repentina agresividad de Tom. Walter la acompaña, y se lleva también a Bill, que ya sale del baño con el pelo húmedo y una camiseta limpia.

Pete toma a Tom de la mano y se lo lleva al dormitorio. Se sienta en la cama, apoyado en el cabezal, y Tom se acomoda automáticamente entre sus piernas. Pete apoya la barbilla en el hombro de su pareja, lo estrecha entre sus brazos y suspira. No hablan por un rato, Kazansky simplemente se deja abrazar y apoya la espalda en el pecho de su amante.

-Tengo miedo -admite al fin el rubio.

-Yo también, ese miedo viene con ser padres. Tendremos que aprender a vivir con él.

Tom resopla, incrédulo.

-¿Desde cuándo eres la parte emocionalmente madura de esta pareja?

-No lo soy, pero… recuerdo a Nick cuando nació Bradley.

Pete se queda callado de nuevo. Han pasado cinco años y aún le cuesta hablar de Nick. Era su hermano, y sabe que nunca tendrá eso de nuevo con otra persona. Pero debe compartir esto.

-Cuando Bradley nació, a Nick le dieron dos semanas de permiso. Imagínate, no había visto a Carole desde que tenía cuatro meses de embarazo y de repente se encontró con un bebé. Regresó cambiado. Intentaba estar ahí para mí, ser mi RIO, pero solo lo lograba en el aire. En cuanto se apagaba el motor su cabeza regresaba a Texas, a Carole y Brad. Todo lo que creí que nos unía, la pasión por la velocidad, el disfrute del peligro, el placer de la competencia y el riesgo dejaron de importarle. Después de un tiempo pasó, simplemente. Poco a poco encontró el equilibrio entre el peligro concreto de ser piloto de la marina de guerra y su preocupación por Bradley.

-¿A dónde quieres llegar?

Pete lo estrecha un poco más, le habla al oído, muy suavemente. Tienen que resolver esto ahora, o sospecha que Tom podría en verdad arrancarle la cabeza a alguien cuando deje la reserva.

-A que esto lleva tiempo Tom, y tu no lo controlas. Acepta que tu cuerpo y tu mente necesitan tiempo para superar el embarazo. Tuviste a Jake dentro de ti, ahora está fuera. Lo planeaste todo para que te olvide, pero tu no lo vas a olvidar. Si pretendes que no pasa nada vas a colapsar ahí a fuera y lo perderemos todo.

-Sabes que me quedan dos semanas para reportarme en Norfolk.

-No digo que dejes de entrenar, solo quiero que admitas los cambios emocionales que trae ser padre. Porque -duda, pero al fin se decide a preguntarlo- todavía quieres ser el padre de Jake ¿no?

-¿Qué clase de pregunta es esa Mitchell? No hice todo esto -y abre los brazos señalando vagamente la habitación, pero en realidad se refiere a la trama de mentiras y medias verdades que les permitió llegar aquí- para abandonar a mi hijo en cuanto las cosas se ponen un poco duras.

-Está bien, está bien. Tenía que preguntar. Apenas habrá recompensas para ti, que hiciste la parte más difícil -y le acaricia el vientre con suavidad-. Eso duele, la mera idea duele. Tienes… quiero decir, podrías decidir que es demasiado duro ser padre en la sombra.

Pero Tom le responde con una sonrisa socarrona.

-¡Oh! Amor, eres tan inocente. Tú serás el padre, responsable de tareas escolares, disciplina, castigos. Yo seré el tío suave, que trae regalos exóticos y le escuchará quejarse de su papi que no entiende las angustias del amor a los quince.

-¡Ajá! Así que esta parte la planeaste. -le besa el cuello- ¡Cuánta maldad!

-Claro, soy Iceman, el que no comete errores. -Tom se gira para atrapar el rostro de Pete y besarlo. -Esta es mi venganza por preñarme.

-Bueno -murmura Pete junto a sus labios mientras le desliza las manos a lo largo de las caderas-, aceptaré mi castigo con resignación.

Un par de horas después, cuando salen de su cuarto en busca de almuerzo, se encuentran a Cougar acunando a Sam y Jake mientras Walter y Sarah estudian unos documentos en la mesa del comedor.

-¿Ya te calmaron Kazansky? -pregunta con tono socarrón Bill.

Tom gruñe.

-Perdí el control por un momento. ¿Me disculpas?

Pero el otro se encoge de hombros.

-A cada cual le da diferente la tristeza postparto. La segunda vez, mi esposa decidió que el color de los tomates era perturbador. ¡Tomates! -los bebés se agitan un poco en sus brazos y Bill cambia de tono- ¿Qué crees bebé Sam? ¿Te gustará la pizza? ¡Oh! Si, Jake serás el niño más lindo y el mejor piloto de la historia, con los genes de estos dos locos. -vuelve a dirigirse a Tom- La cosa es que te entiendo, ahora eres otro Iceman.

-Gracias.

-Ve a chequear y completar los formularios. Tengo que regresar mañana temprano.

Se pasan la noche revisando los documentos que Bill trajo para "documentar" la estancia de Tom en Chicago desde Acción de Gracias con Sarah, ayudándola durante el embarazo y parto. Incluso ha traído el expediente médico y la cuenta de una pequeña clínica donde se supone que nació Samantha, con lo cual pueden hacer la inscripción de nacimiento y solicitar el número de seguridad social.

Al día siguiente, Bill prepara su camioneta para las trece horas de viaje hasta Chicago. Se despide de cada persona y deja para último a Pete. Aprovecha el abrazo para susurrarle apurado y amenazador.

-Te lo advierto Mitchell, si le rompes el corazón, no me importará deberte la vida. Te amarraré a un tren de aterrizaje, que ser piloto comercial también tiene sus ventajas.

-Entendido teniente Cougar.

 

CAPÍTULO 5: 1993, Fin de semana del Día de los Caídos: http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-5.html

SHAME ON THE BUNNY 3

 Part 1 of The Lies We Told Each Other

Fandoms:
Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relationships:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Characters:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Additional Tags:
Trans Male Character, Unplanned Pregnancy, Secret Relationship, Polyamory, Tom "Iceman" Kazansky Lives

INDEX: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/the-lies-we-told-each-other-1-shame-on.html

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Chapter 3: Memories, 1967 and 1973

 Summary:
1967: Tom and his father
"I have few happy memories of my biological father, but what I'm going to tell you helped me. I must have five or six years old. I think that day he knew, you know?"
"That you weren't a girl?"
"Yeah."
1973: Ray and Tom
"Yes, he was a bastard. I was expecting another lash, but it didn't come. Tommy had jumped to cover my body with his. It was one of the few circumstances in which she saw his girlish body as an asset."

1967: Tom and his father

They lie facing each other under the blankets (spring is cold on the Dakota plains). Mav rubs the belly, and Ice lets out a grunt of relief.

"It is not born yet and already pays you more attention."

Mav stops the movement, but Ice urges him on with a gesture.

"Don't stop. It will be your fault if they kick me in the guts again."

Mav can't help but laugh, but it doesn't last long.

"I wonder if my father ever did this with my mother."

He doubts it. He is not even sure his father was present during his mother's pregnancy. After all, Duke Mitchell was an aviator. Mav remembers his affection, yes, but he is no longer sure how much of it is real and how much his imagination trying to ease the loneliness of early orphanhood.

"We have promised not to die," Ice reminds him, and he nods.

They said their vows in a ceremony officiated by Sam Reaches, the oldest person on the reservation, responsible for community memory. Ray, Walter, and Sarah were witnesses. It has no legal value, but it is all they can hope for. Mav would have wanted to do it near the sea, with Carole as his witness and Brad as ring carrier. He knows it is a corny and impossible dream, but it's a dream. It doesn't have to be realistic.

One of their promises was to support each other and take care of their baby, in the light (as Mav will) or from the shadows (as Ice will have to), but always available. They are both orphans. They know what it's like to lack stable and reliable figures while growing up. Ice has planned, Mav will execute the most serious maneuver of her life: to be a father.

Still, he can't avoid melancholy: he will only have these two months with Ice. After the birth, they will have to separate again, pretend to be friends, and lie to their offspring to not lose their careers for being who they are and loving who they love.

Tom must realize that his mood is turning sour because he caresses his cheek and starts whispering.  

"I have few happy memories of my biological father, but what I am going to tell you helped me when the colonel almost made me believe that nobody would love me for being... Well, I am not going to repeat the things that the colonel told me. 

"I must have been five or six years old, we were in the park, and Dad called us to return home. It was one of those days when Ray and I had managed to dress identically and even ended up with similar stains on our clothes. We were at opposite ends of the park. First, Dad said, "Ray, come here," but I immediately raised my head. He was turning towards me, so I ran in his direction before he called my name out loud. It bothered me a lot that they said that name in public places. We reached his side at the same time, and he stared at me. I think that at that moment he knew, you know?"

"That you weren't a girl?"

"Yeah. He looked at me, really looked, and asked something that seemed to me at the time" he stops trying to find the correct adjectives. "I found it surprising and logical at the same time:

"I see," he said. "Then how should I call you? "

"Ray," I answered right away.

In those years, until I was around eleven, I just wanted what Ray had: his boy's privileges. But Dad knelt down before me and looked into my eyes very seriously.

"No. Ray is your brother. You are you. You have to choose your own name." He never called me Rachel again but waši.

 

1973: Ray and Tom

"One moment, I was looking at the blue sky over a semi-desert plain, the plane was moving away, and I was saying goodbye. The next, I was lying on the floor, cowering and trying to cover my face with my arms. Likewise, the blows from the belt on my back were painful. I tried to keep quiet because he would get even more upset when I made noise. He said that a real man endures punishment in silence."

"Bastard," Walter whispers, his breath tickling his nape.

"Yes, he was a bastard. He was expecting another hit, but he didn't come. Tommy had jumped to cover my body with his. It was one of the few circumstances in which he saw his girlish body as an asset."

"Don't  you dare! " he yelled at the colonel.

"Rachel! " my mother's voice reached me from afar.

Everyone always said it was admirable how soft her voice was, but after she married the colonel, I couldn't help but think that coward was the best adjective.

"Don't  disrespect your father! He sure disciplines Ray with good reason. " Discipline me, that's what they called it.

"My father is dead, " my brother replied without missing a beat. "You have no right to hit Ray ."

"You have my surname," replied the incredulous colonel.

"But not your blood. If you want, make another baby with my mom so you can use your belt."

"Did he say that?" Walter's voice reflects evident admiration.

"Yeah. We were only eleven years old, but we knew that for the colonel making babies was a sensitive point. Not that we knew how…well, we had no idea about the mechanics of it, but we did understand that the colonel married Mama because he was barren, and wanted to pass us off as his. That's why they changed our last name, and they forced us to call him Father. He felt shame, and my brother exploited that shame.

"Tommy stood up and tugged at my hand. I got up but kept my shoulders hunched and my eyes on the ground. Since then, my brother has been the brave one."

"You are brave, my wakíŋyaŋ čhaŋté (Thunderheart)," Walter assures him, and his arm tightens around Ray's waist.

Ray sighs.

"Now I'm brave, maybe… then I was just… I don't know. The fact is, Tommy got me out of most trouble with his ability to plan and his ability to learn other people's secrets."

"The spirits were training him for when he met Maverick," Walter proposes to lighten the atmosphere.

"It could be. Well, I got up and whimpered. I could still feel the mark of his hand on my cheek."

"Come on, Ray, I'll put something on your face, so they won't notice anything at school tomorrow. " he left the threat hanging in the air as we escaped.  

"In the bedroom, he put a wet towel on my face, and the moment I feared the most arrived."

"What did you see? " He clearly read my fear because his eyes widened, and his face grimaced. "You know you can tell me. I won't think that… I know you're not crazy. "

"Crazy? Is that what he told you?"

"What else was I to think of my visions? In the environment where we grew up, visions were divine messages for devout people or symptoms of madness. I didn't consider myself a devotee, Mom dragged us to church every week, but it was a weekly dose of torture. Instead, I had flashes of light, distorted color sequences, and the presence of familiar people talking nonsense. It was easy to think I was simply hallucinating and would soon lose my mind, like my father. Because he had Indian blood, sick blood. Tommy was the one who rationalized my visions and made use of them. That's why he repeat it again and again: "You are not crazy."

"But you didn't want to share that specific vision with him," Walter says thoughtfully.

Ray waits for his lover to connect the dots. After all, he is an excellent detective.

"Oh!" Walter says and presses him a little more against his chest. "It was the first time that you saw him leave."

"Yeah. I saw us running. I was pulling his hand and running with all my strength. Little by little, Tommy lifted his feet off the ground, and suddenly he was floating after me like a kite. His laugh was intense, free. I tossed him forward, and he went flying away.

"Tommy, come back," I yelled, but he didn't look back. He was going higher in the sky and had turned into a small plane. I was looking at the blue sky over a semi-desert plain, the plane was moving away, and I was saying goodbye."

"What did you think it meant?"

"That I had to help him go to heaven. That the only way he would be happy was if I helped him die."

Walter shakes Ray's hand and kisses the back of his neck. It is a soft, chaste kiss, a kiss of support.

"Did you tell him?"

"Of course not! Luckily Tommy understood that sometimes he couldn't explain what I saw, so he accepted my silence."

They stay still for a while. Ray tries to wipe the bitter taste of the memory from his mouth. Walter tries to fit this new anecdote about his partner's childhood into the puzzle that is Ray Seresin, wakíŋyaŋ čhaŋté reborn.

"There is something that I do not understand. If you've had visions before, why did you get so scared when Grandpa Sam talked about his own visions, and when they came back to you?"

"Precisely because I knew they were true. The visions stopped when Tommy ran away from home. A pact of silence was made in the family as if I had been an only child. I convinced myself that that part of my life was over. Now I could be normal, be white."

He can't help but laugh bitterly. 

"For eight years I suppressed all memory of my twin. It was too painful. When Grandpa Sam told me that he was waiting for me… The visions had only served to separate me from the person he loved most in the world. I had come here to investigate a murder. It couldn't be anything good."

"Yes, yes, of course."

Ray realizes that Walter now remembers how he reacted in the car when he confessed about seeing himself as one of the victims of the Wounded Knee Massacre as if the visions were a prize given to someone who didn't deserve them.

"Hey, don't blame yourself. You couldn't know."

"No," Walter admits, "but at least I could be considered. I was educated here, I knew that visions are an honor and a burden. But at that moment, I only felt envy."

"I think you should make it up to me," Ray says.

"Really?" Walter replies mockingly. "How can I?"

Ray takes Walter's hand from his waist to his crotch.

"I have some ideas."


CHAPTER 4: 1991, April: https://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/shame-on-bunny-4.html

LA CULPA ES DEL CONEJITO 3

 Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

Sumario:

1967: Tom y su padre
    -Tengo pocos recuerdos felices de mi padre biológico, pero esto que te voy a contar me ayudó cuando el coronel me casi me hizo creer que nadie me querría por ser... Bueno, no voy a repetir las cosas que el coronel me dijo. Debía tener cinco o seis años, Creo que en ese momento lo supo, ¿sabes?
    -¿Qué no eras un niña?
    -Si.

1973: Ray y Tom
    Estaba tirado en el piso, encogido y tratando de cubrirme la cara con los brazos. Igual, los golpes del cinto en mi espalda eran dolorosos. Traté de callar, se molestaba más aún cuando hacia ruido. Decía que un hombre de verdad aguanta los castigos en silencio.
    -Cabrón -susurra Walter, y su aliento le hace cosquillas en la nuca.
    -Si, era un cabrón. Estaba esperando otro latigazo, pero no vino. Tommy había saltado a cubrir mi cuerpo con el suyo. Era una de las pocas circunstancias en que veía su cuerpo de niña como una ventaja.

 

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-1-la-culpa.html 

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Capítulo 3: Recuerdos 1967 y 1973

 1967: Tom y su padre

Están acostados uno frente al otro bajo las mantas (la primavera es fría en las planicies de Dakota). Mav acaricia el vientre y Ice deja escapar un gruñido de alivio.

-Aún no nace y ya te hace más caso a ti.

Mav detiene el movimiento, pero Ice lo apremia con un gesto.

-No pares, si vuelve a patearme las entrañas será culpa tuya.

Mav no puede evitar reírse, pero le dura poco.

-Me pregunto si mi padre hizo esto alguna vez.

Lo duda. Ni siquiera tiene la certeza de que su padre estuviera presente durante sus meses de gestación. Después de todo, Duke Mitchell era un piloto de guerra. Mav recuerda sus muestras de cariño, sí, pero ya no está seguro de cuánto es real y cuánto su imaginación tratando de palear la soledad de la temprana orfandad.

-Hemos prometido no morir -le recuerda Ice, y él asiente.

Dijeron sus votos en una ceremonia oficiada por Sam Reaches, la persona de mayor edad de la reserva y responsable de la memoria de la comunidad. Ray, Walter y Sarah dieron testimonio. No tiene valor legal, pero es todo a lo que pueden aspirar. Mav hubiera querido hacerlo cerca del mar, con Carole como su testigo y Brad llevando los anillos. Se da cuenta de que su sueño es cursi e imposible, pero es un sueño, no tiene que ser realista.

Una de las promesas que hicieron fue estar presentes para apoyarse mutuamente y cuidar de su bebé, en la luz (como lo hará Mav) o desde la sombra (como tendrá que hacerlo Ice), pero siempre disponibles. Ambos son huérfanos, saben lo que es carecer de figuras estables y confiables mientras se crece. Ice ha planeado, Mav ejecutará la maniobra más seria de su vida, ser padre.

Igual, no puede evitar la melancolía: solo tendrá estos dos meses con Ice. Después del nacimiento deberán volver a separarse, fingir ser amigos y mentirle a su propia descendencia para no perder sus carreras por ser quienes son y amar a quienes aman.

Tom debe reconocer que se le está amargando el humor, porque de repente le acaricia la mejilla y empieza a hablar muy bajito.  

-Tengo pocos recuerdos felices de mi padre biológico, pero esto que te voy a contar me ayudó cuando el coronel me casi me hizo creer que nadie me querría por ser... Bueno, no voy a repetir las cosas que el coronel me dijo. Debía tener cinco o seis años, estábamos en el parque y papá nos llamó para regresar a casa. Era uno de esos días en que Ray y yo nos la habíamos vestido de modo idéntico, y hasta acabamos con manchas similares en la ropa. Estábamos en extremos contrarios del parque. Primero papá dijo “Ray, ven”, pero yo enseguida levanté la cabeza. Estaba volteando hacia mí y corrí en su dirección antes de que dijera mi nombre en voz alta. Me molestaba muchísimo que dijeran ese nombre en lugares públicos. Llegamos al mismo tiempo a su lado, y se me quedó mirando. Creo que en ese momento lo supo, ¿sabes?

-¿Qué no eras un niña?

-Si. Me miró de arriba abajo y preguntó algo que en ese momento me pareció -se detiene tratando de buscar los adjetivos correctos-. Me pareció sorprendente y lógico al mismo tiempo: “Ya veo” dijo. “¿Entonces cómo debo llamarte?” “Ray” respondí enseguida. En esos años, creo que hasta que cumplí once, yo solo quería lo que Ray tenía, sus privilegios de niño. Pero papá se arrodilló delante de mí y me miró a los ojos muy serio. “No. Ray es tu hermano, tu eres tu. Tienes que elegir tu propio nombre”. Nunca más me llamó Rachel, sino waši.

 

1973: Ray y Tom

-Un momento miraba el cielo azul sobre una planicie semidesértica, el avión se alejaba y yo decía adiós. Al otro estaba tirado en el piso, encogido y tratando de cubrirme la cara con los brazos. Igual, los golpes del cinto en mi espalda eran dolorosos. Traté de callar, se molestaba aún más cuando hacia ruido. Decía que un hombre de verdad aguanta los castigos en silencio.

-Cabrón -susurra Walter, y su aliento le hace cosquillas en la nuca.

-Si, era un cabrón. Estaba esperando otro golpe, pero no vino. Tommy había saltado a cubrir mi cuerpo con el suyo. Era una de las pocas circunstancias en que veía su cuerpo de niña como una ventaja.

“¡No se atreva!” le gritó al coronel.

“¡Rachel!” la voz de mi madre me llegaba de lejos.

Todo el mundo decía que era admirable cómo su voz siempre era suave, pero después que se casó con el coronel no pude dejar de pensar que cobarde era el mejor adjetivo.

“¡No le faltes el respeto a tu padre! Seguro que disciplina a Ray con buena razón.” Disciplinarme, así lo llamaba.

“Mi padre está muerto” repuso mi hermano con voz firme “Usted no tiene derecho a golpear a Ray.”

“Llevas mi apellido” respondió el coronel incrédulo.

“Pero no su sangre. Si quiere haga otro bebé con mi mamá para poder usar su cinto”

-¿Dijo eso? -la voz de Walter refleja clara admiración.

-Si. Teníamos solo once años, pero sabíamos que para el coronel lo de hacer bebés era un punto sensible. No que supiéramos cómo… bueno, ni idea teníamos de la mecánica del asunto, pero comprendimos que el coronel se casó con mamá porque era estéril y quería hacernos pasar como suyos. Por esos cambiamos de apellido y nos obligaron a llamarle padre. Sentía vergüenza, y mi hermano explotaba esa vergüenza.

Tommy se irguió y me tiró de la mano. Me levanté, pero seguí con los hombros encogidos y los ojos clavados en el suelo. Desde entonces mi hermano era el valiente.

-Tu eres valiente mi wakíŋyaŋ čhaŋté (Thunderheart) -le asegura Walter y su brazo le estrecha la cintura.

Ray suspira.

-Ahora soy valiente, entonces… entonces solo era… no lo se. El hecho es que Tommy me sacaba de la mayoría de los problemas con su habilidad para planear y su capacidad para aprender secretos ajenos.

-Los espíritus lo estaban entrenando para cuando conociera a Maverick -propone Walter para aligerar el ambiente.

-Podría ser. Bueno, el caso es que me levanto, sentía la marca de su mano en mi mejilla.

“Vamos Ray, te pondré algo para que no noten nada en la escuela mañana.” y dejó la amenaza flotando en el aire mientras nos íbamos.  

Ya en la habitación, me puso una toalla húmeda en la cara y llegó el momento que más temía. 

“¿Qué fue lo que viste?” Leyó claro mi miedo, porque sus ojos se abrieron mucho, y la cara se le deformó en una mueca de pena. “Sabes que puedes decirme. No pensaré que… yo se que no estás loco.”

-¿Loco? ¿Eso te dijo?

-¿Qué otra cosa iba a pensar de mis visiones? En el ambiente donde crecimos las visiones eran mensajes divinos de la gente devota o síntomas de locura. No me consideraba un devoto, mamá nos arrastraba a la iglesia cada semana, pero era una obligación, la dosis de tortura semanal. En cambio, los flashes de luz, las secuencias de colores distorsionados, la presencia de personas conocidas. Me era fácil pensar que simplemente alucinaba y pronto perdería la cabeza, como mi padre. Porque tenía sangre india, sangre enferma. Tommy era quien racionalizaba mis visiones y les sacaba utilidad. Por eso me lo repetía todo el tiempo: que no estaba loco.

-Pero no querías compartirle esa visión específica -acota Walter con tono reflexivo.

Ray espera a que su amante conecte los puntos, después de todo es un excelente detective.

-¡Oh! -dice y lo aprieta un poco más contra su pecho- Fue la primera vez que le viste irse.

-Si. Nos vi corriendo, yo le tiraba de la mano y corría con todas mis fuerzas. Poco a poco Tommy levantó los pies del suelo y de pronto flotaba tras de mi, como una cometa. Su risa era intensa, libre. Lo lancé hacia delante y él salió volando, se alejaba. “Tommy, regresa” grité, pero él no miró atrás. Estaba cada vez más cerca del cielo y se había convertido en un pequeño avión. Yo miraba el cielo azul sobre una planicie semidesértica, el avión se alejaba y yo decía adiós.

-¿Qué creíste que significaba?

-Que tenía que ayudarle a ir al cielo. Que la única manera en que sería feliz sería si lo ayudaba a morirse.

Walter estrecha la mano de Ray y le besa la nuca. Es un beso suave, casto, un beso de apoyo.

-¿Se lo dijiste?

-¡Por supuesto que no! Por suerte Tommy entendía que a veces no podía explicar lo que veía, así que aceptó mi silencio.

Se quedan quietos por un rato. Ray trata de limpiar de su boca el sabor amargo del recuerdo. Walter trata de encajar esta nueva anécdota sobre la infancia de su pareja en el rompecabezas que es Ray Seresin, wakíŋyaŋ čhaŋté renacido.

-Hay algo que no entiendo. Si habías tenido visiones antes, por qué te asustaste tanto cuando el abuelo Sam habló de sus propias visiones, y cuando regresaron a ti.

-Precisamente porque sabía que eran verdaderas. Las visiones se detuvieron cuando Tommy escapó de casa. En la familia se hizo un pacto de silencio, como si yo hubiera sido hijo único. Me convencí de que esa parte de mi vida había terminado. Ahora podía ser normal, ser blanco -no puede evitar una risa amarga. -Por ocho años suprimí todo recuerdo de mi gemelo. Era demasiado doloroso. Cuando el abuelo Sam me dijo que me esperaba…  Las visiones solo habían servido para separarme de la persona que más amaba en el mundo. Yo había llegado acá para investigar un asesinato. No podía ser nada bueno.

-Si, si, claro.

Ray se da cuenta de que Walter recuerda ahora cómo reaccionó en el auto cuando Ray le contó de verse como una de las víctimas de la Masacre de Wounded Knee, como si las visiones fueran un premio otorgado a alguien que no las merecía.

-Oye, no te culpes. No podías saber.

-No -admite Walter-, pero al menos podía ser considerado. Yo fui educado aquí, sabía que las visiones son un honor y una carga. Pero en ese momento solo sentí envidia.

-Creo que deberías compensarme -propone Ray.

-¿De veras? -responde Walter burlón. -¿Cómo?

Ray lleva le toma la mano, la lleva de su cintura a su entrepierna.

-Tengo algunas ideas. 

 

CAPÍTULO  4: 1991, abril: http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-4.html

SHAME ON THE BUNNY 2

 Part 1 of The Lies We Told Each Other

Fandoms:
Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relationships:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Characters:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Additional Tags:
Trans Male Character, Unplanned Pregnancy, Secret Relationship, Polyamory, Tom "Iceman" Kazansky Lives

INDEX: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/the-lies-we-told-each-other-1-shame-on.html

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Chapter 2: 1991, March 

Summary:
"The Navy has ordered your urgent return to the mainland in response to a request from the FBI."
"Because?"
"Rachel Seresin has filed a paternity suit under her name, Mitchell. She says she is pregnant due to an encounter with you on July 10, 1990."
"What!?"
"The Oglala Sioux Tribal Council asked the FBI for the person responsible to be located and brought to tribal justice. Agent Mackey will take you to Rapid City, South Dakota, and turn you over to the tribal police."

"Lieutenant Commander Mitchell?"

The tone and expression of the captain that greets him after he gets off the plane in New York are downright hostile. Mav has no idea what he's supposed to do now, but he's used to being blamed because he's his father's son. He just controls his expression and moves closer.

"Yes, it's me."

"The Navy has ordered your urgent return to the mainland in response to a request from the FBI."
Pete nods. That was what they told her on the USS Saratoga before ordering her to pick up his things to board a transport to Germany, where she was to take another plane to New York.

"Because?" he asks the captain like he asked in the cramped Legal Services cabin on the Saratoga.
The man opens a file and looks inside. From the speed at which he slides his eyes, Pete can tell he's just rereading, but he already knows the file.

"Rachel Seresin has filed a paternity suit against you, Mitchell. She says she is pregnant due to an encounter with you on July 10, 1990."

"What!?"

Now Pete is sure that this is all a mistake or a conspiracy. He hasn't slept with a woman since Charlie in 1986. Besides, he knows where he was on July 10. The memories of that Tuesday spent in Ice's arms made the months in Iraq tolerable.

The captain gives him a glare for the interruption and continues.

"Since Ms. Seresin is a registered Indian of the Sioux Nation, residing on the Pine Ridge reservation, the Oglala Sioux Tribal Council asked the FBI to have the person responsible located and brought to tribal justice. Agent Mackey will take you to Rapid City, South Dakota, and turn you over to the tribal police."

A man comes forward from the back of the office. He is tall, his blond hair is already receding from the front of his forehead, has broad shoulders and oddly small hands. He gives him a predatory smile.

"I hope you misbehave, Mitchell."

Pete sighs. He knows that this is not true, also that it is not worth resisting. Since he can't present his alibi, he'll go to the dammed Pine Ridge Reservation to set the record straight.

"Can I make a call before taking off?"

Mackey escorts him to a gallery with a dozen pay phones. Although he hasn't mentioned handcuffing him, Pete realizes he's practically under arrest. In fact, the agent stops a few meters away with the clear intention of monitoring his call. If he had considered calling Ice, the agent's attitude would have made him drop the idea immediately: he has no doubt that the FBI would recover the record of the call as part of this ridiculous process. Pete sighs, deposits five quarters, and dials Carole's number from memory.

She answers on the third ring.

"Yeah?"

"Carole, it's Mav."

"Oh, Mav! You said the Saratoga was coming back next month."

"Yeah, well, the Saratoga will return next month. I came back earlier because of a legal problem."

"Legal problem?" The fear in her voice is unmistakable.

"Yes, a woman says that I impregnated her. It seems she's well connected, and the FBI had the Navy send me back to the country."

A few moments of silence are interrupted by Brad's voice.

"Who is mom?"

"It's your Uncle Mav, honey. Come say hi."

"Hi, Uncle Mav. Will you be back soon?"

Pete hesitates a bit before formulating his answer. He has no idea how long this thing will take on Pine Ridge or whatever that Indian reservation is called.

"Not yet, Brad. You have to keep taking care of mom for a while longer. Can you do that?"

"Sure Mav, I'm your trusted ground support."

Hearing Brad's unreserved trust in the man who orphaned him always breaks Pete's heart. He tries hard so that his voice doesn't tremble.

"Excellent, Brad. I'm very proud of you. Put your mom back on the phone, please."

There is a noise, Brad's quick steps, and then Carole's voice returns.

"So, a pregnant woman?" There is a certain harshness in her tone.

"I swear I don't know where all this comes from! She says that we were together last July here in New York."

"Oh! What did you say is her name?"

"Rachel, I think..." He turns to Mackey questioningly. The man moves his lips and repeats the last name.

"Rachel Seresin." again, there is silence on the other end of the line. "Carole?"

"You don't remember?"

"To remember what? I got drunk as hell because it was too short a time to go to California but too long to stay on the ship. I don't remember anything about that day except that I was locked in a hotel and woke up stinking."

Of course, it wasn't like that: he spent the whole time locked up making love with an intensity he didn't think they were capable of, and he woke up with the smell of Ice, his unique scent, a mixture of rain and steel.  

"No, it wasn't like that." Carole denies. "You called me later and talked about how beautiful your stay in New York had been, you said that her eyes were blue like the winter sea."

Hearing "blue like the winter sea" stops the vague negative already on his tongue. Mav only uses that phrase to describe Ice's eyes. Carole wouldn't use that phrase in this conversation, which she must know is not private, if it wasn't necessary. She knows that he was with Ice in July and that the New York's leave was an extraordinary twenty-four hours because he got to spend time with Ice after eleven months of never being less than a hundred miles away from each other. However, instead of repeating the official version they agreed upon, she pretends to remember that he was with this Rachel, who has eyes like the winter sea.

He knows there's something in there: a message from Ice and Carole, but he's too tired to figure it out. He growls out of formality.

"I was drunk," he repeats with all the conviction he can. "I'll call you again when I find out everything in Pine Ridge. OK?"

"OK, Mav. I trust you. Rachel couldn't have a better father for her baby" and hangs up.

Pete is left with the receiver in his hand, surprised. This is also a coded message whose key eludes him.

"Let's go?" Agent Mackey's exasperated tone tells him it's a rhetorical question.

Mav nods, hangs up the phone, picks up the backpack, and lets himself be led. As they head out of the military airport, he realizes that the Navy's generosity to the FBI does not include providing them with transportation. They walk across the nearly empty parking lot through shallow snow in biting cold, especially in contrast to the steamy weather he left behind less than thirty hours ago.

"How long to Rapid City?" he asks as Mackey turns onto the road.

"The plane will leave in two hours, and the flight will last five more. There I will hand you over to tribal police agent Walter Crow Horse. It's two more hours by land to Allen, where your girlfriend is waiting for you."

Mav nods and thinks again about what Carole told him, but he can't understand it. This is all absurd. He hasn't touched a vagina in…

Oh!

The pieces take order in his head suddenly. In July, he penetrated the vagina of someone with eyes as blue as the winter sea, only he didn't think that…

Ice told him that it was safe and that the hormones he takes regularly would prevent any surprises. It was beautiful to feel that part of him. Even amid his euphoria, he realized the show of confidence that it represented. Mav knows that, although he finds these details of his anatomy tremendously attractive, it has been a long road for Ice to reconcile with his body. Mav lied about being drunk. In fact, they only drank water during those hours because they both wanted to be lucid to keep their memories as accurate as possible.

It just can't be.

It was almost eight months ago. Ice wouldn't have kept something like that from him for so long. Right?

Except that Tom Kazansky is a cold and calculating man. He must have considered all possible scenarios and chosen the one that would best protect his career and the baby. Because it's clear: Ice could have "dealt" with the surprise and never told Mav. Instead, he decided to continue the pregnancy and allow him to participate. Allow him to be a father.

As they cut through the morning traffic from New York to LaGuardia Airport, Mav looks down at his hands in shock and fear.

He's going to be a father.

That means this Rachel Seresin is a front to justify his trip to that Indian reservation, where legal records depend on tribal authority. A small space outside the control of the federal government. How did Ice pull off something like that? Well, Ice will explain when they meet.

He's going to be a father.

Like in a dream, Mav follows the FBI agent through the corridors of the terminal, the security check, the waiting room, and finally, inside the plane. For the first time since he became a pilot, he doesn't feel impatient with the speed or for not being in control.

He's going to be a father.

After takeoff, the exhaustion accumulated by the hours of tension finally catches up with him, and he falls asleep. The last coherent thought of his is that he is going to be a father.  

Mackey nudges him awake shortly before landing. His face maintains the same disgusted expression as when he picked him up in New York, but Pete doesn't flinch. Mav understands that in this fable that Ice invented, he is some kind of sexual degenerate since Rachel had to appeal to the Tribal Council and the FBI to locate him. Still, grinning like an idiot won't help his cause, he reasons, so he struggles to control his facial expression.

As if he were a criminal, Mackey waits for all the passengers to exit before letting him grab his luggage and get off the plane. It's colder than New York, so Mav hastily zips up the light regulation jacket and follows him across the runway and into the waiting room. A man in his thirties, stout, with black hair long to the middle of his back and a brown fedora, awaits them.

"Agent Crow Horse," says the FBI man.

"Agent Mackey." 

The tribal cop touches the brim of his hat and bows his head slightly in greeting. His eyes fix on Mav.

"Are you Mitchell?"

Before he can answer for himself, Mackey speaks.

"Yes, this is Pete Michell." His tone bleeds contempt and reinforces it by pushing Mav forward. "I picked it up at the military airport and brought it straight to you. Sorry, but I didn't feed him." Adds it as if it were a joke.

Mav lowers her eyes and swallows the desire to answer. He wants to see Ice, and going up against Mackey will only put that off.

"Thank you, agent. I'll take it from here."

Crow Horse gestures for Pete to follow him and starts walking towards the airport exit.

"Say hi to Ray for me, Crow Horse," Mackey says by way of farewell.

The tribal policeman only makes a hand gesture to show that he heard but does not stop or say whether he will give the message. They go to a well-used blue four-door pickup truck in the parking lot.

"Put your bag in the backseat Mitchell." Crow Horse says before taking the driver's seat.

They say nothing more until they leave the terminal and join the highway.

"My name is Walter Crow Horse, Tribal Police Chief of the Pine Ridge Reservation, Oglala Lakota Territory, of the Sioux Nation. Who are you?"

The tone of the question surprises Mav. Crow Horse doesn't seem antagonistic, as Mackey was during their seven hours together, but calm and somewhat curious.

"I'm Lieutenant Commander Pete Mitchell, a US Navy aviator, callsign Maverick."

"When was the last time you ate?"

"Well… I think fifteen or twenty hours ago. It's hard jumping from region to region, you know?"

Crow Horse growls, picks up his police radio and calls out to a persona named Ray. The mane is the only thing he understands since the conversation is not in English but in what he assumes is the Sioux language -probably to keep some relevant information from him. The talk ends when a mocking laugh comes over the radio, and Crow Horse hangs up the microphone, clearly annoyed.

"Scenic is forty minutes away. We will stop at the Tatanka store for you to buy something. I don't want you to faint."

"Thank you."

Encouraged by the generous gesture, Mav decides to question the policeman.

"Can you tell me who is Rachel Seresin?"

He receives a poisoned glare but also a response.

"A good person. His brother is Ray Seresin, a very important man on the reservation. What happened with Rachel is a disaster. Since the federal government now wants to pretend they are on our side, they've instructed the FBI to get you out of wherever you've been hiding."

"I wasn't hiding," he automatically defends himself, "I was fighting in the Gulf War."

"Thank you for your service," the other replies sarcastically.

Mav decides she doesn't want to talk anymore. He is exhausted, hungry, and longing to see Ice. At the same time, it seems this Rachel is a person with real problems. How does she fit into the plan? Pete has no idea, and maybe that's a good thing because Navy chiefs aren't very imaginative people. Whatever Tom planned will go right over their heads.

He leaves his mind blank, looking at the dry landscape, without trees, and with little grass.

The stop in Scenic is brief. He barely buys a bottle of water and some biscuits when Crow Horse sounds the car horn to resume the trip. Almost an hour later, they arrive at Allen.

Mav tries to hide his disappointment.

Allen is not a town but just a dusty street from which crooked paths are born. Three buildings seem to be done professionally and with quality: the clinic, the Tribal Council headquarters, and the police station. Everything else is shacks made of wood, pieces of zinc, truck doors, and other fragments. Yards are littered with abandoned cars, shapeless trash, and skinny dogs.

It's already noon, and the clinic windows are filled with curious faces as he exits Crow Horse's truck.

Without giving importance to the looks, the policeman leads him to the headquarters of the Tribal Council. He sits him down in a windowless office that's second to none in an interrogation room and leaves. The door stays open, so Mav hears him calling someone else.

"Ray, bring your mystic ass to room three, Maverick is here.

Maverick? Why did he call him that Crow Horse? Outside of the fighter pilots guild, few people give importance to callsign. Instead, this man, who supposedly barely knows him, does not refer to him by his legal name, as a police officer should, but by his callsign.

Mav wonders again when he'll see Ice when a man in a dark shirt, thick leather coat, and jeans walks in. He walks in blackguards, closes the door, and stands there momentarily.

"Hello?" Mav says tentatively.

The stranger turns, and Mav jumps back.

It is the face of Tomas Kazansky. Except this man is not Tomas Kazansky.

His hair is blonde but a shade darker than Ice's. The hair is styled in two braids that fall over his chest to below his breastbone, tied with simple leather thongs. Some short curls frame his face.

When the stranger approaches, he realizes he also walks differently: Ice is always upright, trying to impose himself through his height, while this man is slightly slouched as if he wants to make himself smaller. He is also beefier than Ice.

It's Ice, he suddenly realizes, what he might look like if he'd been born biologically male.

Frightened, Mav backs up against the wall. The stranger looks at him in surprise, then in kindness. He doesn't go any further but extends his hand in a friendly gesture.

"Welcome to Sioux Country, Pete "Maverick" Mitchell. I'm Ray Seresin, Tom's twin brother. He never told you about me?"

"The fuck?!"

CHAPTER 3: Memories, 1967 and 1973: https://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/shame-on-bunny-3.html

LA CULPA ES DEL CONEJITO 2

 Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

Sumario:

-La marina ha ordenado su regreso urgente al territorio continental en respuesta a una solicitud del FBI.
-¿Por qué?
-Rachel Seresin ha interpuesto una demanda de paternidad con su nombre, Mitchell. Dice que está embarazada como resultado de un encuentro que tuvo con usted el pasado 10 de julio de 1990.
-¿¡Qué!?
-El Consejo Tribal Sioux Oglala pidió al FBI que el responsable fuera localizado y puesto a disposición de la justicia tribal. El agente Mackey está aquí para llevarlo a Rapid City, Dakota del Sur, y entregarlo a la policía tribal.

 

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-1-la-culpa.html

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Capítulo 2: 1991, marzo

-¿Teniente Comandante Mitchell?

El tono y expresión del capitán que lo recibe al salir del avión en New York son francamente hostiles. Mav no tiene idea de qué se supone que hizo ahora, pero está acostumbrado a que le culpen, porque es el hijo de su padre. Solo controla su expresión y se acerca.

-Si, soy yo.

-La marina ha ordenado su regreso urgente al territorio continental en respuesta a una solicitud del FBI.

Pete asiente. Eso fue lo que le dijeron en el portaviones Saratoga antes de ordenar que recogiera sus cosas para abordar un transporte hacia Alemania, donde debía tomar otro avión a New York.

 -¿Por qué? -pregunta al capitán, como le preguntó a la capitana en la estrecha cabina de Servicios Legales del portaviones Saratoga.

 El hombre abre un expediente y mira su interior. Por la velocidad a la que desliza sus ojos, Pete se da cuenta de que solo relee, pero ya conoce el expediente.

-Rachel Seresin ha interpuesto una demanda de paternidad con su nombre, Mitchell. Dice que está embarazada como resultado de un encuentro que tuvo con usted el pasado 10 de julio de 1990.

-¿¡Qué!?

Ahora Pete si tiene la seguridad de que todo esto es un error o una conspiración. No ha dormido con ninguna mujer desde Charlie, en 1986. Además, él sabe dónde estaba el 10 de julio, las memorias de ese martes que pasó entre los brazos de Ice hicieron tolerables los meses de Irak.

El capitán le dedica una mirada furibunda por la interrupción.

-Como la señorita Seresin es una india registrada de la nación Sioux, residente en la reserva de Pine Ridge, el Consejo Tribal Sioux Oglala pidió al FBI que el responsable fuera localizado y puesto a disposición de la justicia tribal. El agente Mackey está aquí para llevarlo a Rapid City, Dakota del Sur, y entregarlo a la policía tribal.

 Un hombre se adelanta del fondo de la oficina. Es alto, su pelo rubio ya retrocede dejando la parte frontal del cráneo, tiene hombros anchos y manos extrañamente pequeñas. Le dedica una sonrisa predadora.

-Espero que te portes mal, Mitchell.

Pete suspira. Sabe que esto no es cierto, también que no vale la pena resistirse. Ya que no puede presentar su coartada, irá a la tal reserva de Pine Ridge a aclarar las cosas.

-¿Puedo hacer una llamada antes de despegar?

Mackey lo escolta hasta una galería del aeropuerto militar con una docena de teléfonos públicos. Aunque no ha mencionado ponerle esposas, Pete se da cuenta que está prácticamente bajo arresto. De hecho, el agente se detiene a pocos metros, con clara intención de vigilar su llamada. Si hubiera considerado llamar a Ice, la actitud del agente le habría hecho abandonar la idea de inmediato: no duda que el FBI recupere el registro de la llamada como parte de esta ridícula demanda. Pete suspira, deposita cinco monedas de veinticinco centavos y marca de memoria el teléfono de Carole.

Ella responde al tercer timbre.

-¿Si?

-Carole, es Mav.

-¡Oh, Mav! Dijiste que el Saratoga regresaba el mes próximo.

-Si, bueno, supongo que el Saratoga regresará el mes próximo. Yo regresé antes por un problema legal.

-¿Legal? -el miedo en su voz es claro.

-Si, una mujer dice que la embaracé. Parece que está bien conectada y el FBI hizo que la marina me devolviera al país.

Hay unos instantes de silencio que interrumpe la voz de Brad.

-¿Quién es mamá?

-Es tu tío Mav, cariño, ven a saludar.

-Hola Mav, ¿regresas pronto?

Pete duda un poco antes de formular su respuesta. No tiene idea de cuánto tardará este asunto en Pine Ridge o como sea que se llame esa reserva india.

-Todavía no Brad. Tienes que seguir cuidando a mamá por un tiempo más. ¿Puedes hacer eso?

-Seguro Mav, soy tu apoyo en tierra.

Escuchar la confianza sin reservas de Brad en el hombre que lo dejó huérfano siempre le rompe el corazón a Pete. Se esfuerza para que su voz no tiemble.

-Muy bien Brad. Estoy muy orgulloso de ti. Ponme a tu mamá de nuevo, por favor.

Se siente un ruido, los pasos acelerados de Brad y luego regresa la voz de Carole.

-Así que, ¿una mujer embarazada? -hay cierta dureza en su tono.

-Te juro que no sé de dónde sale todo esto. Dice que estuvimos juntos el pasado julio acá en New York.

-¡Oh! ¿Cómo dijiste que se llama?

-Rachel, creo. -se vuelve hacia Mackey con gesto interrogante. El hombre mueve los labios para recordarle el apellido- Rachel Seresin. -de nuevo hay silencio al otro lado de la línea -¿Carole?

-¿No lo recuerdas?

-¿Recordar? Me emborraché como una cuba porque era muy poco tiempo para ir a California, pero mucho para quedarme en el barco. No recuerdo nada de ese día excepto que estaba encerrado en un hotel y desperté con tremenda peste.

Por supuesto que no fue así: se la pasó encerrado haciendo el amor con una intensidad de la que no se creía capaz, y despertó con el olor de Ice, su aroma especial mezcla de lluvia y acero.  

-No, no fue así. -niega Carole- Me llamaste después y hablaste de lo bella que había sido la estancia en New York, dijiste que sus ojos eran azules como el mar de invierno.

Escuchar “azules como el mar de invierno” detiene la vaga negativa que ya tenía en la punta de la lengua. Solo usa esa frase para describir los ojos de Ice. Carole no usaría esa frase en esta conversación, que seguro sabe no es privada, si no fuera importante. Ella sabe que estuvo con Ice en julio, sabe que New York fueron veinticuatro horas maravillosas porque pudo pasar tiempo con Ice después de once meses en que nunca estuvieron a menos de doscientos kilómetros de distancia. Sin embargo, en lugar de repetir la versión oficial que acordaron, pretende recordar que él estuvo con esta tal Rachel que tiene azules como el mar de invierno.

Hay algo ahí, lo sabe, un mensaje de Ice y Carole, pero está demasiado cansado para descifrarlo.

Gruñe por pura formalidad.

-Estaba borracho -repite con toda la convicción que puede-. Te llamaré de nuevo cuando me entere de todo en Pine Ridge. ¿De acuerdo?

-De acuerdo Mav. Confío en ti, Rachel no podría tener un mejor padre para su bebé -y cuelga.

Pete se queda con el auricular en la mano, sorprendido. Esto también es un mensaje cuya clave se le escapa.

-¿Nos vamos? -el tono exasperado del agente Mackey le indica que es una pregunta retórica.

Mav asiente, cuelga el teléfono, recoge su morral y se deja conducir. Cuando se dirigen a la salida del aeropuerto militar comprende que la generosidad de la marina con el FBI no incluye facilitarles transporte. Caminan por el parqueo casi vacío a través de una nieve poco profunda en medio de un frío cortante, en especial por el contraste con el clima tórrido que dejó atrás hace treinta horas.

-¿Cuánto tiempo hasta Rapid City? -pregunta cuando ya Mackey enfila hacia la carretera.

-El avión saldrá en dos horas, y es un vuelo de cinco. Allí te entregaré al policía tribal Walter Crow Horse. Son dos horas más por tierra hasta Allen, donde te espera tu novia.

Mav asiente, y piensa un poco más en lo que le dijo Carole, pero no puede comprenderlo. Todo esto es absurdo, no ha tocado una vagina en…

¡Oh!

Las piezas se ponen en orden en su cabeza de modo repentino. En julio si penetró la vagina de alguien con ojos azules como el mar de invierno, solo que no pensó que…

Ice le dijo que estaba bien, que las hormonas masculinas que toma regularmente impedirían cualquier sorpresa. Fue hermoso sentir esa parte de él. Aún en medio de su euforia se dio cuenta de la muestra de confianza que significaba. Mav sabe que, aunque encuentra tremendamente atractivos esos detalles de su anatomía, para Ice ha sido un camino largo reconciliarse con su cuerpo. Mav mintió sobre estar borracho. De hecho, solo tomaron agua durante esas horas porque los dos querían estar lúcidos, guardar los recuerdos con la mayor claridad posible.

No puede ser.

Fue hace casi ocho meses, Ice no le habría ocultado algo así por tanto tiempo. ¿Verdad?

Excepto que Tom Kazansky es un hombre frío y calculador. Debe haber considerado todos los escenarios posibles y eligió el que mejor protegería sus carreras y al bebé. Porque está claro: Ice podría haber “terminado” la sorpresa y nunca decirle a Mav. En cambio, decidió seguir adelante con el embarazo y permitirle participar. Darle la oportunidad de ser padre.

Mientras atraviesan el tráfico mañanero de New York hacia el aeropuerto La Guardia, Mav se mira las manos, asombrado y temeroso.

Va a ser padre.

Eso significa que la tal Rachel Seresin es una pantalla para justificar su viaje a esa reserva india, donde los registros legales dependen de la autoridad tribal. Un espacio pequeño y fuera del control del gobierno federal. ¿Cómo logró Ice algo así? Bueno, ya se lo dirá cuando se encuentren.

Va a ser padre.

Como en un sueño, Mav sigue al agente del FBI a través de los pasillos de la terminal, el control de seguridad, la sala de espera y finalmente el interior del avión. Por primera vez desde que se hizo piloto no siente impaciencia por la velocidad del aparato o no tener el control.

Va a ser padre.

Después el despegue, el agotamiento acumulado por las horas de tensión al fin lo alcanzan y se duerme. Su último pensamiento coherente es que va a ser padre.  

Mackey lo despierta de un codazo cuando poco antes de aterrizar. Su cara mantiene la misma expresión de desagrado de cuando lo recogió en New York, pero Pete no se inmuta. Entiende que en esta fábula que inventó Ice él es algún tipo de degenerado sexual, ya que Rachel tuvo que apelar al Consejo Tribal y este al FBI para localizarlo. Igual, sonreír como un idiota no ayudará a su causa, razona, así que se esfuerza por controlar su expresión facial.

Como si él fuera un criminal, Mackey espera a que todos los pasajeros salgan antes de dejarle agarrar su equipaje y bajar de la nave. El frío es más intenso que en New York, así que Mav cierra con premura su ligera chaqueta de reglamento y lo sigue a través de la pista de aterrizaje hacia la sala. Allí los espera un hombre de unos treinta años, corpulento, de cabello negro, largo hasta la mitad de la espalda y sombrero de ala ancha.

-Agente Crow Horse -saluda el del FBI.

-Agente Mackey -el policía tribal se toca el ala del sombrero e inclina un poco la cabeza como saludo. Sus ojos se fijan en Mav -¿Tu eres Mitchell?

Antes de que pueda responder por si mismo, Mackey habla.

-Si, este es Pete Michell -su tono resuma desprecio y lo refuerza al empujarlo hacia delante. -Lo recogí en el aeropuerto militar y te lo traje directamente. Lo siento, pero no le ha dado comida -lo dice como si fuera un chiste.

Mav baja los ojos y se traga el deseo de responder. Solo quiere ver a Ice, y enfrentarse a Mackey solo pospondrá eso.

-Gracias agente. Yo me encargo ahora.

Crow Horse hace un gesto para que lo siga y echa a andar hacia la salida del aeropuerto.

-Saluda a Ray de mi parte, Crow Horse -dice Mackey a modo de despedida.

El policía tribal solo hace un gesto con la mano para demostrar que escuchó, pero no se detiene, ni dice si dará el mensaje o no. En el parqueo se dirigen a una camioneta azul de cuatro puertas bastante usada.

-Pon tu bolsa en el asiento trasero Mitchell -indica Crow Horse antes de ponerse al timón.

No dicen nada más hasta que salen de la terminal y se incorporan a la autopista.

-Mi nombre es Walter Crow Horse, jefe de la policía tribal de la reserva Pine Ridge, territorio Oglala Lakota, de la nación Sioux. ¿Quién eres tú?

El tono de la pregunta sorprende a Mav. Crow Horse no parece belicoso, como fue Mackey durante las siete horas que pasaron juntos, sino calmado y algo curioso.

-Soy el teniente comandante Pete Mitchell, piloto de la Marina de los Estados Unidos, sobrenombre Maverick.

-¿Cuándo fue la última vez que comiste?

-Pues… creo que hace quince o veinte horas. Es difícil saltando de región en región, ¿sabe?

Crow Horse gruñe, toma el micrófono de su radio policial y llama a un tal Ray. Eso es lo único que entiende, pues la conversación no es en inglés -seguramente para que él no comprenda-, sino en lo que asume es la lengua sioux. La charla termina cuando una risa burlona sale de la radio y Crow Horse cuelga el micrófono, claramente fastidiado.

-Scenic está a cuarenta minutos, pararemos en la tienda de Tatanka para que compres algo. No quiero que te desmayes.

-Gracias.

Animado por el gesto de generosidad, Mav se decide a interrogar al policía.

-¿Me puede decir quién es Rachel Seresin?

Recibe una mirada envenenada, pero también una respuesta.

-Una buena persona. Su hermano es Ray Seresin, un hombre muy importante en la reserva. Lo que ha pasado con Rachel es un desastre. Como ahora el gobierno federal quiere fingir que está de nuestro lado, instruyeron al FBI que te sacaran de donde fuera que te hubieras escondido.

-No estaba escondido -se defiende Mav automáticamente-, sino luchando en la Guerra del Golfo.

-Gracias por tu servicio -responde el otro con sarcasmo.

Mav decide que no quiere hablar más. Está agotado, hambriento y deseoso de ver a Ice. Al mismo tiempo, parece que Rachel es una persona con verdaderos problemas. ¿Cómo encaja en el plan? No tiene idea, y acaso eso sea bueno, porque los jefes de la marina no son gente muy imaginativa. Lo que sea que Tom planeó les pasará por encima de las cabezas.

Deja su mente en blanco mirando el paisaje seco, sin árboles y con escasa hierba.

El alto en Scenic es breve, apenas compra una botella de agua y unos biscochos cuando ya Crow Horse suena el claxon para reanudar la marcha. Casi una hora después llegan a Allen.

Mav trata de ocultar su decepción.

Allen no es un pueblo, sino apenas es una calle polvorienta de la cual nacen senderos torcidos. Hay tres edificios que parecen hechos de manera profesional y con calidad: la clínica, la sede del Consejo Tribal y la estación de policía. Todo lo demás son casuchas hechas de madera, piezas de zinc, puertas de camiones y otros fragmentos. Los patios están llenos de autos abandonados, basura informe y perros flacos.

Ya es medio día, y las ventanas de la clínica se llenan de rostros curiosos cuando baja de la camioneta de Crow Horse. Sin dar importancia a las miradas, el policía le conduce a la sede del Consejo Tribal. Lo sienta en una oficina sin ventanas que no tiene nada que envidiar a una sala de interrogatorios y se va. Deja la puerta abierta, de modo que Mav escucha claramente cómo llama a otra persona.

-Ray, trae tu trasero místico a la sala tres, Maverick está aquí.

¿Maverick? ¿Por qué lo llama así Crow Horse? Fuera del gremio de pilotos de guerra poca gente da importancia a los sobrenombres. En cambio, este hombre, que supuestamente apenas lo conoce, no se refiere a él por su nombre legal, como debería hacer un policía, sino por su apodo.

Mav vuelve a preguntarse cuándo podrá ver a Ice cuando entra un hombre en camisa oscura, grueso abrigo de cuero y vaqueros. Entra dándole la espalda, cierra la puerta y se detiene ahí por un momento.

-¿Hola? -dice Mav tentativo.

El extraño se gira y Mav salta hacia atrás.

Es el rostro de Tomas Kazansky. Excepto que este hombre no es Tomas Kazansky.

Su pelo es rubio, pero de un tono más oscuro que el de Ice, lo lleva en dos trenzas que le caen sobre el pecho hasta por debajo del esternón y atadas con simples tiras de cuero. Algunos rizos cortos enmarcan su rostro.

Cuando el extraño se acerca, se da cuenta de que también camina diferente: Ice siempre está erguido, trata de imponerse a través de su altura, en cambio este hombre está levemente encorvado, como si quisiera hacerse más pequeño. También es más fornido que Ice.

Es Ice, comprende de repente, como podría lucir si hubiera nacido biológicamente varón.

Atemorizado, Mav retrocede hacia la pared. El extraño lo mira con sorpresa, luego con amabilidad. No avanza más, pero extiende su mano en gesto amistoso.

-Bienvenido a Territorio Sioux, Pete “Maverick” Mitchell. Soy Ray Seresin, el hermano gemelo de Tom. ¿Nunca le habló de mí?

-¿El qué?

 

CAPÍTULO 3 Recuerdos 1967 y 1973: http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-3.html

SHAME ON THE BUNNY 1

 Part 1 of The Lies We Told Each Other

Fandoms:
Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relationships:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Characters:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Additional Tags:
Trans Male Character, Unplanned Pregnancy, Secret Relationship, Polyamory, Tom "Iceman" Kazansky Lives

Summary:
Tom "Iceman" Kazansky never imagined that a positive pregnancy test would be all it took to turn his life upside down. The Johnson and Johnson slogan sounds like a mockery "Results in easy-to-read colors. white NO. Blue YES."
Two hours later, he already has a plan for the next two months. The rest is vague right now, but he's sure he can pull it off. It will only be two or three VERY awkward phone calls, but his baby is worth it. He is Tom "Iceman" Kazansky, the man who makes no mistakes, and he has the craziest aviator in American history, Pete "Maverick" Mitchell, on his side. Nothing can stop them.

INDEX: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/the-lies-we-told-each-other-1-shame-on.html

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Chapter 1: 1990

Saturday, September 1

Sitting in the bathroom on a Saturday morning, looking at a blue-stained wood stick. This is how his life ends. Tom never expected this ending: he considered suicide once -but decided not to indulge Colonel Levoi-. He feared he would be beaten to death several times -some of his decisions as a teenager were not well calculated-. He chose a career that endangers his life every day. However, he never imagined that a positive pregnancy test was all it took to turn his life upside down. The Johnson and Johnson slogan looks like a mockery "Results in easy-to-read colors. white NO. Blue YES."

Tom allows himself ten minutes of panic sitting on the bathroom floor. Then, he washes his face.

Carefully, Tom collects all the test materials and returns them to their box. He puts the box in a plastic bag from the local supermarket. Confident that the house is empty —Carole took Brad to baseball practice, and they won't be back for hours— he walks through each room and empties their trash cans into the bag. Finally, he carefully removes all the leftover food from the fridge and puts it in the bag. He ties the bag, puts on his running shoes, grabs his keys, and starts his jogging routine -like every day-, but first, he throws the bag in the dumpster on the corner.

In the next block, there is a park where he does his usual warm-up. The weekly collection truck drives by three minutes later and hauls the trash off the block. That Ice was there and confirmed that no one touched the contents of the container is pure coincidence. He finishes his warm-up and begins to jog through the empty streets of Miramar towards the beach.

When he returns, he already has a plan for the Navy to prevent him from flying for the next two months. The rest is vague right now, but he's sure he can pull it off. It will only be two or three VERY awkward phone calls, but his baby is worth it. He's Iceman, the man who doesn't make mistakes, and he's got the craziest aviator in American history, Pete "Maverick" Mitchell, on his side. Nothing can stop them.

 

Monday, September 3

Morning

Carole knows something is about to happen, but Tom told her he can't explain, and she accept it. Marrying an aviator taught her to recognize when she should demand answers and when she should let things slide. Ice can't tell her what he's planning because her reaction must be authentic. It will be hard enough to control his own emotions in the coming months.

He is the last one in the house. Carole took Bradley to school, and Tom stayed behind to prepare dinner before going to a meeting on the base. He thought it was a bad joke when they told him that a refresher seminar on technical improvements to flight systems would interrupt these two weeks off. Now he can only celebrate the timing, since he will be able to use his supervisors and colleagues as a cover.

The pot of hot water has almost started to boil in the kitchen. Tom arranges the pre-cut potatoes in a bowl on the left-hand burner. He takes a deep breath and brushes his right forearm against the pot. The pain is intense but brief. He takes a moment to check that the burn is just a little deep. Good. Now the second part.

He puts an oven mitt on his right hand, grasps a pot handle, and checks that he has reasonable control over the object despite the burn on the forearm. With a gesture, he drops the bowl of potatoes to the floor and then tilts the pot so that the boiling water bathes his forearm and hand. He knows he must let half of the water fall off him to guarantee second-degree burns, so he bites his lip against the pain and finally sets it on its side, among the sprawled potatoes on the kitchen floor. Tom steps back to avoid slipping, grabs a towel from the counter, wraps it around the affected area, and runs to his car.

There's no point holding back the tears. So Tom will spend energy on something other than it. He must get to the base hospital. 

 

Afternoon

Carol is scared. What could drive Tom to make such a radical decision? Because the accident in the kitchen while he was making potato salad doesn't convince her for a minute. However, she knows they won't be able to talk until Brad is in bed, so she does her best to calm the boy down and assemble dinner as expeditiously as possible.

Not that Bradley was horrified. He's used to Mav returning from his missions with some injury. He has also seen a broken arm or a bandaged head at his school. For Bradley, it's just a curious event that he can share as an adventure in his classroom because he doesn't understand the impact that arm damage can have on an aviator. On the other hand, Tom knows perfectly well what he is risking, and he did it.

As she serves up the macaroni and cheese and vegetable salad —which Brad eats with a minimum of complaint— she observes Tom but doesn't notice him particularly tense or upset. That's weird. Tom has been distracted since he came in from overseas last week. On Saturday, his mood changed; he began to look at Brad with a new focus and a little melancholic attitude. Later he went to sleep early, claiming tiredness, but she noticed the light under the door. She now understands that Tom was planning to burn himself over the weekend. That means he desperately needs to stay on land.

Finally, at nine o'clock, Tom comes down from reading a story to Brad - the boy insists that he or Mav read to him before bed when they are at home. She is waiting for him with a cup of tea in the kitchen.

"Can you tell me what's going on?"

Tom looks at her, sighs, and picks up the teacup, only to dump it in the sink. He then takes the box with bags of chamomile leaves out of the drawer and prepares himself a cup. He returns to sit next to her at the kitchen table and stares at the wisps of steam rising in the dim room.

"Tom?" Carol insists.

"The last month on the ship was difficult. I had dizziness when I got up. If I ate before mid-morning, I would vomit, and some odors became unbearable. The ship's doctor gave me antiemetics and joked about pregnancy symptoms. That made me think about what happened the last time I was on leave: I met Mav in New York in July. Twenty-four very intense hours after almost a year without seeing each other."

She listens to him with a growing feeling of fear in her gut. That was how she and Nick conceived Bradley, in a twenty-four-hour hiatus, eighteen of which they spent in bed. She remembers that Mav knocked on their door in the morning and almost dragged Nick away. But it can't be, right? Because Tom is...

"So last week, I drove to San Diego and bought a Johnson and Johnson pregnancy test in a neighborhood where I had never been, paying cash. I waited for you to take Brad to baseball practice on Saturday to do it alone. I liked the reassurance that whatever happened…"

Tom stops, takes a long swallow of his chamomile, and grimaces.

Carole wants to ask how a man can think of buying a pregnancy test and not say that his partner gave him some rare disease. Not that she believes that Mav would be unfaithful to Tom -that's ABSURD- it's that the whole line of thought exposed is also absurd. But before she can ask the question, he speaks again.

"That's what there is, Carole: we'll make you aunt. I can't drink more caffeine or alcohol. Of course, I can't fly again either. The only thing I could come up with to keep me from returning to the ship in a week was this -and holds up the bandaged left forearm- I'm working on a plan to get temporary medical leave and disappear. Don't worry; you won't find that mess in the kitchen again."

He finally shuts up. Carole opens and closes her mouth. Her mind continues to try to process what Tom has said in that resigned, determined tone that breaks her soul.

"But you're a man, Ice," she dares to say at the end. "You can't be pregnant with Mav's baby. You just don't have, you know, the equipment to make a baby."

Tom looks at her in surprise. He narrows his eyes and takes a deep breath. Her face twists into a bitter grimace as if he remembered something unpleasant.

It breaks her heart to tell him this truth, but if what she's witnessing is some kind of breakdown from the pressure of living in hiding all the time, she supposes sane Tom will appreciate her snapping him back to reality.

"Carole, I'm trans."

"What?" She can't have heard right.

"That I'm trans. I was born… when I was born, my family thought I was a girl. They named me Rachel Seresin. When I was seventeen, I ran away from home, stole Thomas Kazansky's identity, and joined the Navy. At that time, I wasn't very clear about my plans, but after I got on a plane for the first time…" he gestures with his shoulders, "nothing was the same anymore. I thought Nick told you."

"Nick?" That takes her by surprise.

"Yes, that's how we met at the academy. Nick caught me out of my corset one day but didn't say anything. He just asked how he could be of help. When you didn't object to my relationship with Mav, I thought you knew that I, well, I had my secrets too, and I wasn't going to betray him."

"No." She stops him vehemently. "I never objected to your relationship with Mav because I can see your love. No one should be in the way of something like that. Nick never told me about you. He was a discreet man." 

A question occurs to her suddenly. 

"Won't the real Kazansky come looking for you one day?"

"Relax. That Thomas Kazansky died in a car accident with his parents when he was one year old. I chose the identity because there was no family, and I could use a Jewish last name as an excuse to avoid stripping in full view of other people in the showers. You can't imagine how scared many people are at the idea of a naked Jew."

He laughs with an unexpected lightness.

"So you're not a Jew?"

He growls.

"My mother's family is Jewish, but she decided to "leave it behind" when she married my stepfather, Colonel Levoi. One of the many things we disagreed on. My biological father was a Sioux man who died when I was seven. I don't know much more about him than that."

"Okay, okay. This is all very unexpected, Tom. I… Well, mazel tov? Is that how it is said?"

"Thanks, Carole. Thank you so much."

The enormity of what is coming their way begins to take shape.

"My God Tom, how are you going to have a baby? What doctor will we go to? Mav! How will we tell Mav? We can't put this in a letter."

Tom puts a hand on her shoulder to calm her down.

"Calm down, Carole. I told you that I already have two months resolved. I'm working on long-term plans. As for Mav," he sighs, "as much as it hurts me, we can't tell him. Not only because of the danger of someone intercepting our message but because we both know that no one could stop him from returning, which would be the end of his career."

She bites her lip but nods.

"Trust me, it will be there for the birth. I'm Iceman, right?"

CHAPTER 2: 1991, March: https://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/shame-on-bunny-2.html

LA CULPA ES DEL CONEJITO 1

Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Original Child Character(s)

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

Sumario:

Tom "Iceman" Kazansky nunca imaginó que una prueba de embarazo positiva fuera todo lo necesario para que su vida se derrumbase. El eslogan de Johnson and Johnson parece una burla “Resultados en colores fáciles de leer. Blanco NO. Azul SI.”
Dos horas después ya tiene un plan para los próximos dos meses. El resto es un poco vago ahora mismo, pero está seguro de poder lograrlo. Solo serán dos o tres llamadas telefónicas MUY incómodas, pero su bebé lo vale, por supuesto. Él es Tom "Iceman" Kazansky, el hombre que no comete errores, y tiene de su lado al piloto más loco de la historia de Estados Unidos, Pete “Maverick” Mitchell. Nada podrá detenerlos. 

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 Capítulo 1: 1990 

Sábado 1 de septiembre

Sentado en el baño un sábado en la mañana, mirando un palito de madera teñido de azul. Así es como acaba su vida. Tom nunca esperó este final: consideró el suicidio una sola vez -pero decidió no darle el gusto al Coronel Levoi-, temió que le golpearan hasta morir varias veces -algunas de sus decisiones de adolescente no fueron bien calculadas-, eligió una carrera que pone en peligro su vida cada día. Sin embargo, nunca imaginó que una prueba de embarazo positiva fuera todo lo necesario para que su vida se derrumbase. El eslogan de JnJ parece una burla “Resultados en colores fáciles de leer. Blanco NO. Azul SI.”

Se permite diez minutos de pánico.

Se lava la cara.

Con cuidado, recoge todos los materiales de la prueba y los regresa a su caja. Pone la caja en una bolsa de plástico del supermercado local. Con la tranquilidad que le da saber que está solo -Carole llevó a Brad a la práctica de beisbol y no regresarán en horas- recorre cada habitación y vacía sus cestos de basura en la bolsa. Por último, va a la cocina. Saca cuidadosamente del refrigerador todos los restos de comida y los pone en la bolsa. Anuda la bolsa, se pone los zapatos de correr, toma sus llaves y sale a trotar -como todos los días-, pero antes tira la bolsa en el contenedor de la esquina.

En la esquina siguiente hay un parque donde hace su calentamiento habitual. Tres minutos después, el camión de recogida semanal pasa y se lleva la basura de la cuadra. Que Ice estuviera ahí y confirmase que nadie tocó el contenido del contenedor es pura casualidad. Termina su calentamiento y empieza a tratar por las calles vacías de Miramar hacia la playa.

Cuando regresa ya tiene un plan para que la marina le impida volar en los próximos dos meses. El resto es un poco vago ahora mismo, pero está seguro de poder lograrlo. Solo serán dos o tres llamadas telefónicas MUY incómodas, pero su bebé lo vale, por supuesto. Él es Iceman, el hombre que no comete errores, y tiene de su lado al piloto más loco de la historia de Estados Unidos, Pete “Maverick” Mitchell. Nada podrá detenerlos.

 

Lunes 3 de septiembre

Mañana

Carole sabe que algo está por pasar, pero le dijo que no puede explicarle y ella aceptó. Casarse con un piloto de guerra le enseñó a reconocer cuándo debe exigir respuestas y cuándo dejar pasar las cosas. Ice no puede decirle lo que planea porque necesita que su reacción sea auténtica. Ya bastante le costará controlar sus propias emociones en los meses que vienen.

Es el último en la casa, pues Carole se llevó a Bradley a la escuela y Tom se quedó atrás para dejar la cena lista antes de ir a una reunión en la base. Cuando le dijeron que sus dos semanas de descanso serían interrumpidas por un seminario de actualización sobre las mejoras técnicas en los sistemas de vuelo pensó que era una broma de mal gusto. Ahora no puede sino celebrar lo oportuno de la fecha, pues podrá usar a sus supervisores y colegas como cuartada.

En la cocina, la olla de agua caliente casi ha empezado a hervir. Tom dispone las papas ya cortadas en un bol en la hornilla de la izquierda. Respira hondo y roza con su antebrazo derecho la olla. El dolor es intenso, pero breve. Se da un instante para comprobar que la quemadura no es demasiado profunda. Bien. Ahora la segunda parte.

Se pone un guante de cocina la mano derecha, toma un asa de la olla y comprueba que su mano tiene buen control sobre el objeto a pesar de la quemadura en el antebrazo. De un gesto deja caer el bol de papas al suelo, y luego inclina la olla para que el agua hirviente bañe su antebrazo y mano. Sabe que debe dejar que la mitad de la cazuela le caiga para garantizar quemaduras de segundo grado, así que se muerde los labios para aguantar el dolor y finalmente deposita la cazuela de lado, entre las papas esparcidas por el suelo de la cocina. Tom retrocede para evitar resbalar, toma una toalla de la encimera, se envuelve el área afectada y corre hacia su auto.

No tiene sentido contener las lágrimas. Así que no gastará energía en eso. Debe llegar al hospital de la base.  

 

Tarde

Carole está asustada. ¿Qué podría llevar a Tom a tomar una decisión tan radical? Porque lo del accidente en la cocina mientras preparaba ensalada de papas no la convence ni por un minuto. Sin embargo, sabe que no podrán hablar hasta que Brad se acueste, así que se esfuerza por calmar al niño y armar la cena del modo más expedito posible.

Tampoco es que Bradley se horrorizara, está acostumbrado a que Mav regrese de sus misiones con alguna herida. En su escuela también ha visto algún brazo roto o cabeza vendada. Para Bradley es solo un evento curioso que podrá compartir como una aventura en su aula porque no comprende el impacto que el daño en un brazo puede tener para un aviador. Tom, en cambio, sabe perfectamente lo que arriesga, y lo hizo.

Mientras sirve los macarrones con queso y la ensalada de vegetales -que Brad come con un mínimo de quejas- observa con cuidado a Tom, pero no lo nota especialmente tenso o molesto. Eso es extraño. Tom ha estado distraído desde que llegó de descanso la semana pasada. El sábado su humor cambió, empezó a mirar a Brad de un modo especial, como melancólico, y fue a dormir temprano alegando cansancio, pero ella notó la luz por debajo de la puerta. Ahora comprende que Tom estuvo planeando quemarse durante el fin de semana. Eso significa que necesita permanecer en tierra desesperadamente.

Al fin, a las nueve de la noche, Tom baja de leerle su cuento a Brad -el niño insiste en que Mav o él le lean antes de dormir cuando están-. Ella lo espera con una taza de te en la cocina.

-¿Ya me puedes decir lo que pasa?

Tom la mira, suspira y agarra la taza de té, solo para echarla en el fregadero. Luego saca de la gaveta la caja con bolsas de hojas de manzanilla y se prepara una taza de la infusión. Regresa a sentarse a su lado en la mesa de la cocina y se queda mirando los espirales de vapor que ascienden en la habitación en penumbras.

-¿Tom? -insiste Carole.

-El último mes en el barco fue difícil. Tenía mareos al levantarme, si comía antes de la media mañana vomitaba, algunos olores se volvieron insoportables. El médico de a bordo me dio antieméticos y bromeó sobre síntomas de embarazo. Eso me hizo pensar en lo que pasó la última vez que había tocado tierra, en julio me encontré con Mav en New York. Veinticuatro horas muy intensas después de casi un año sin vernos.

Ella lo escucha con un creciente sentimiento de miedo en las entrañas. Así fue como Nick y ella concibieron a Bradley, en un alto de veinticuatro horas, del cual pasaron dieciocho en la cama. Recuerda que Mav fue a tocarles a la puerta en la mañana y se lo llevó a Nick casi a rastras. Pero no puede ser ¿verdad? Porque Tom es…

-Así la semana pasada manejé hasta San Diego y compré una prueba de embarazo de Jonhson and Jonhson, en un barrio donde nunca había estado, pagando en efectivo. Esperé a que te llevaras a Brad a la práctica de beisbol el sábado porque quería estar solo, quería la seguridad de que lo que pasara…

Tom se detiene, bebe un largo trago de su manzanilla y hace un gesto de desagrado.

Carole quiere preguntarle cómo es posible que a un hombre se la ocurra comprar una prueba de embarazo y no, digamos, que su pareja le contagió alguna enfermedad rara. No que ella crea que Mav sería infiel a Tom -eso es ABSURDO-, es que toda la línea de pensamiento expuesta es también absurda. Pero antes de que pueda formular la pregunta, él vuelve a hablar.

-Eso es lo que hay Carole, te vamos a hacer tía. No puedo tomar más cafeína, ni alcohol, por supuesto que tampoco puedo volver a volar. Lo único que pude inventarme para evitar regresar al barco dentro de una semana fue esto -levanta el antebrazo izquierdo envuelto en vendas- estoy trabajando en un plan para recibir una licencia médica temporal y desaparecer. No te preocupes, no volverás a encontrar la cocina hecha un desastre.

Al fin se calla. Carole abre y cierra la boca. Su mente sigue tratando de procesar lo que Tom ha dicho con ese tono entre resignado y decidido que le rompe el alma.

-Pero eres un hombre Ice -se anima a decir al cabo-, tu no puedes estar embarazado de Mav. Simplemente no tienes, tu sabes, cómo fabricar un bebé.

Tom la mira con sorpresa. Entrecierra los ojos y suspira profundo. Su rostro se deforma en una mueca amarga, como si recordase algo desagradable.

A ella le rompe el alma decirle esta verdad, pero si lo que está presenciando es algún tipo de cosa sicológica por la presión de vivir ocultándose todo el tiempo, supone que el Tom cuerdo agradecerá que ella lo devolviera a la realidad.

-Carole, soy trans.

-¿Qué? -no puede haber escuchado bien.

-Que soy trans. Nací… cuando nací mi familia creyó que habían recibido una niña, me nombraron Rachel Seresin. Cuando tenía diecisiete años hui de casa, robé la identidad de Thomas Kazansky y me uní a la marina. En ese momento no tenía muy claros mis planes, pero después que monté en un avión por primera vez… -hace un gesto con los hombros- ya nada fue igual. Creí que Nick te había dicho.

-¿Nick? -eso si la toma por sorpresa.

-Si, así fue como nos conocimos en la academia. Nick me descubrió un día sin mi corsé, pero no dijo nada. Solo preguntó cómo podía ser de ayuda. Cuando no objetaste mi relación con Mav pensé que sabías que yo, bueno, que yo también tenía mis secretos y no iba a traicionarlo.

-No. -lo detiene con vehemencia- Nunca objeté tu relación con Mav porque puedo ver lo enamorados que están. Nadie debería intentar frenar algo así. Nick nunca me dijo nada de ti, era un hombre discreto. -se le ocurre una pregunta- ¿El verdadero Kazansky no vendrá buscándote algún día?

-Tranquila. Murió cuando tenía un año en un accidente de auto junto a sus padres. Lo elegí porque no había nadie más y podía usar porque un apellido judío como excusa para evitar desnudarme a la vista de otras personas en las duchas. No imaginas el miedo que le da a mucha gente la idea de un judío desnudo.

Ríe. Se ríe con una ligereza inesperada.

-Entonces, ¿no eres judío?

Él gruñe.

-La familia de mi madre es judía, pero ella decidió “dejarlo atrás” cuando se casó con mi padrastro, el Coronel Levoi. Una de las tantas cosas en las que no estábamos de acuerdo. Mi padre biológico era un hombre sioux, pero murió cuando yo tenía siete años, no se mucho más que eso de él.

-De acuerdo, de acuerdo. Todo esto es muy inesperado Tom, yo… Bueno, ¿mazel tov? ¿es así como se dice?

-Gracias Carole. Muchas gracias.

La enormidad de lo que se les viene encima empieza a tomar forma en su cabeza.

-Por Dios Tom, ¿cómo vas a tener un bebé? ¿A qué médico iremos? ¡Mav! ¿Cómo se lo diremos a Mav? No podemos poner esto en una carta.

Tom le pone una mano en el hombro para calmarla.

-Tranquila Carole, te dije que ya tengo dos meses resueltos. Estoy trabajando en los planes a más largo plazo. En cuanto a Mav -suspira-, por mucho que me duela, no podemos decirle. No solo por el peligro de que alguien intercepte nuestro mensaje, sino porque tu sabes que nadie podría impedir que regresara y eso sería el fin de su carrera.

Ella se muerde los labios, pero asiente.

-Confía en mí, estará para el nacimiento, soy Iceman ¿no?


CAPÍTULO 2: 1991, marzo: http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/08/la-culpa-es-del-conejito-2.html