11 de septiembre de 2023

CINCO VECES MAS UNA 2

 Cinco veces que el pasado regresó a fastidiarles y una vez que les dio felicidad

Parte 3 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandom:
Top Gun (Movies)

Relaciones:
Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell

Personajes:
Sarah Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell,  Bradley "Rooster" Bradshaw, Tom "Iceman" Kazansky, Chester "Hammer" Cain

Etiquetas adicionales:
Crossover, 5+1 Things 

ÍNDICE: https://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-3-cinco.html

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Capítulo 2: El día que Mav voló más rápido que el odio

Sumario:
Octubre 2000, Mav trabaja en los vuelos de prueba del X-35 en la Base Aérea Edwards y se enfrenta al acoso de oficiales que recuerdan a Duke Mitchell, el traidor.

Lockheed Martin X-35

Esa mañana, Sarah le trenza el cabello.

-Quiero que lleves algo mío -dice mientras ordena los mechones con crema fijadora y dedos hábiles.

Mav no dice nada, solo disfruta de sus caricias mientras la mira a través del espejo. Sabe que está nerviosa y nada podrá calmarla hasta que la llame desde la Base Edwards. Así que guarda silencio y la deja hacer.

Cuando termina, ella se apoya sobre su espalda y lo abraza. Él gira la cabeza y la besa en los labios.

-Todo va a estar bien -le asegura.

Ella se aparta y asiente con fuerza, trata de convencerse a si misma.

Mav lamenta no poder explicarle que las probabilidades de que el X-35 falle hoy son, de hecho, mucho menores que las que lo asechan en la cubierta de cualquier portaviones con un F-18. Todos los jets de la Marina tienen años de explotación, y son los aviones de combate que más rápido envejecen. Tanto la rápida aceleración del lanzamiento de una catapulta como el choque controlado en el corazón de las maniobras de aterrizaje en portaaviones crean fracturas por tensión irreparables. 

En cambio, el Lockheed X-35 es completamente nuevo. El valor monetario, militar e ingenieril del prototipo significa que ha sido inspeccionado hasta la saciedad y sus especificidades técnicas discutidas, revisada y puestas a prueba infinidad de veces. El X-35 vuela. De eso no hay dudas. Así que hoy será el primer vuelo, pero Mav no corre peligro hoy.

Claro que no le dirá que empezará a correr peligro mañana, cuando empiecen a realizar maniobras verdaderamente complejas para probar las capacidades de este avión. Aunque cuidadosamente orquestadas, es durante las pruebas para descubrir los límites reales del avión que pueden ocurrir desgracias.

Es madrugada aún, pero debe llegar a las 9:30 am y Skunk Works está a tres horas. Apenas termina de desayunar cuando suena el claxon del auto de la empresa.

-Por lo menos no te irás en la Kawasaki -suspira Sarah y le da un último abrazo antes de dejarlo ir.

El contiene las ganas de besarla porque están en la planta baja y tienen reglas estrictas para eso. Así que solo toma la maleta y se dirige a la puerta. Antes de cruzar el dintel, se vuelve hacia ella.

-Les amo.

El viaje hasta Antelope Valley es largo. Arrullado por el motor y aislado por las ventanas oscuras, Maverick vuelve a dormirse. Cuando el auto de apaga, sus reflejos de aviador de combate se activan y despierta de una sola vez, sin somnolencia. Fuera, el sol brilla y su luz se refleja en la arena del desierto.

-Gracias -dice al chofer antes de bajar del auto y dirigirse al grupo que se afana alrededor del X-35.

El primero en notarlo es Ed Beurer, el director de montaje. Interrumpe su conversación con Rezabek, el ingeniero principal, y le señala con un movimiento del brazo. Rezabek se gira rápido, con una sonrisa franca en el rostro.

-¡Pete, llegaste!

El piloto hace una mueca burlona y se deja abrazar.

-Si, Rick, llegué. Recuerdo que me prometiste un avión hace dos años y vine a ver cómo iba la cosa.

Rezabek rie, pero se aparta y señala hacia la puerta del hangar, donde ya el avión tiene la mitad del cuerpo fuera.

-¿Qué te parece?

Cuando vio el modelo en la oficina del vicealmirante García hace más de dos años, Pete pensó que era lo que se esperaba de un avión de combate moderno. Las líneas eran elegantes, el perfil suavemente curvado para evitar la resistencia del aire, las alas no exactamente como las del F-18, sino un poco más delgadas. Ahora, por fin frente al X-35 multifuncional a escala natural, se queda sin aliento.

El ingeniero jefe se da cuenta de su reacción, suelta una carcajada y le estrecha el hombro.

-¿Quieres sacarla a dar una vuelta?

-Creo que me he comprometido, ¿no?

Beurer y Rezabek asienten, orgullosos, y lo acercan a la nave.

Dos horas después, Mav ha entregado su equipaje al equipo se aseguramiento, tiene puesto el traje de vuelo y está terminando el último control de seguridad. En la pista, dos F-18 se preparan para despegar. Son los aviones de control, que lo acompañarán en su vuelo hasta la Base Edwards para monitorear observar el desempeño del avión y avisar de cualquier detalle que el equipo en tierra no pueda detectar a través de las computadoras.

-Pete -Beurer se la acerca con un pequeño envoltorio en las manos.

-¿Qué hay Ed?

-Esta es una tradición de Lockheed, -explica el hombre mientras le ofrece el paquete-, llévate mi cartera, las llaves de mi coche y las carteras del resto del equipo senior del X-35. Nos las darás cuando nos veamos en la Base Aérea Edwards. ¿De acuerdo?

Mav toma el envoltorio, honestamente emocionado.

-De acuerdo.

-Bueno, tengo que irme. Por tierra son casi cuarenta minutos.

Se abrazan.

-Nos vemos -le despide Mav.

Mientras empieza las maniobras de despegue, Pete siente cómo la adrenalina fluye y aguza sus sentidos. Como piloto involucrado en el desarrollo del X-35 desde 1998, ha pasado horas en el simulador. Allí propuso las más locas acrobacias y las más peligrosas condiciones atmosféricas, pero siempre supo que cualquier error sería solo un reporte para ingeniería y programación. Eso no lo preparó del todo para la sensación del verdadero X-35 vibrando entre sus manos.

Ya en el aire, sus escoltas se ubican a cada lado. Simón Hargreaves es un piloto retirado de la Marina real británica, la empresa lo contrató por su experiencia con los jets Harrier de elevación y descenso vertical. Paul "T.P." Smith es, como Mav, un préstamo a la Lockheed Martin de la Fuerza Aérea norteamericana.

-Comandante Hargreaves, teniente coronel Smith -dice a través de la radio y hace un gesto de saludo con la mano para confirmar contacto visual.

-Comandante Mitchell -responde Hargreaves, siempre sobrio.

-Luces bien Maverick -llega la voz juguetona de Smith. -Que no se te suba a la cabeza.

-No te preocupes TP, te dejaré jugar con mi avión nuevo mañana.

Ambos ríen, hasta que Hargreaves los regresa a la realidad.

-Tenemos un cronograma que cumplir, caballeros.

-Seguro -Mav se controla y procede a reportar. -Control, despegue y estabilización en el aire completados sin problemas. Listo para dirigirme a destino.

-Entendido X-35. Acá en control todo luce bien. ¿Qué dicen los escoltas?

-No se detecta daño estructural por las partes superior y derecha -responde Hargreaves.

-No de detecta daño estructural por las partes inferior o izquierda -reporta Smith.

-Entendido F-18 Hargreaves y F-18 Smith. X-35, diríjase a destino.

-Entendido control. Destino Base Aérea Edwards. ETA: 25 minutos.

Pete deja de dar vueltas sobre Antelope Valley y se dirige al noreste, hacia Edwards. Se obliga a ignorar los latidos de su corazón y observar con atención el paisaje y el panel de control. Pegado a la consola de armas -inútil todavía- hay una nota autoadhesiva con la lista de las maniobras aéreas básicas que debe completar en el corto viaje de 30 millas.

-Okay, TP, mira y aprende -anuncia antes de romper a la derecha y deslizarse por debajo de Hargreaves con sorprendente suavidad.

Mientras avanzan, hacen giros y se cruzan en ruta. Nada excesivo, nada que ponga mucha tensión sobre los recién estrenados sistemas de control y el fuselaje. Desde tierra, la base de control de Edwards y el convoy de Lockheed los siguen en tiempo real.

Después de los primeros diez minutos, incluso en estirado Hargreaves se relaja. Lograron levantar vuelo más de un mes después del prototipo de la Boeing, pero ya su desempeño es mejor que el X-32: Rowdy tuvo que suspender maniobras básicas y aterrizar porque sus escoltas descubrieron una fuga hidráulica menor en su vuelo inaugural. ¡Qué desastre!

Tras 22 minutos, el X-35 aterriza en su nuevo hogar, poco después, los F-18 escoltas tocan tierra.

Pete se queda en la cabina con la excusa de comprobar por última vez el panel de control. Siente cómo el shock de adrenalina se desvanece de su sistema y temblores aleatorios empiezan a recorrer su cuerpo. ¡Wow! Ha hecho algo que su padre nunca hizo, que ni siquiera Ice ha hecho: ser el primero en pilotear un avión nuevo, literalmente desconocido.

Hoy, mientras Sarah lo despedía temerosa, comprendió una de sus singularidades, lo que Vance Coffman vio a través de las notas superpuestas de habilidad e insubordinación en su expediente: Pete “Maverick” Mitchell busca el límite siempre. Nunca se le ocurrió temer por su vida durante estos años de construcción del X-35, porque lo que es emocionante para un piloto de pruebas sería puro terror para la mayoría de la gente.

Definitivamente este martes 24 de octubre de 2000 es un buen día.

Pete mira hacia fuera, varias personas ya se acercaron y esperan a que baje del avión. Al reconocer algunas caras modera sus expectativas para el resto de la jornada.

Esta mañana fue buena, el resto del día… veremos.

De todos modos, nadie le puede quitar la satisfacción del primer vuelo. Pete está seguro de que Lockheed ganará el concurso del programa Joint Strike Fighter, el X-35 es tan suave de guiar como un bebé y tan poderoso como un dragón.

Respira hondo y por fin levanta la cabina.

En cuanto se yergue para alcanzar la escalera de descenso, comienza la ronda de aplausos. Al pie, lo espera Beurer.

-¡Qué avión! -exclama sin poder contenerse Pete mientras baja.

Sus pasos son cautelosos, pues sabe que el bajón de adrenalina puede afectar su coordinación, pero su voz no tiembla.

-Lo hicimos hombre, lo hicimos. ¡Qué emoción!

El jefe de ensamblaje lo toma entre sus brazos en cuanto Pete toca tierra. Sorprendido, el piloto se queda quieto un instante antes de devolver el gesto.

-Lo siento -dice el gigante pelirrojo. -Tenía que abrazarte, tenía que abrazarte. Son siete años de nuestras vidas en esto Pete.

Mav le palmea la espalda y se separa suavemente. Se encuentra con Rezabek, que también parece a punto de llorar. Intenta aligerar el ambiente.

-Tú me tendiste una trampa. ¿Cómo podré regresar ahora a los F-18?

Rick Rezabek asiente.

-Llegamos a tiempo para verte hacer el último giro antes de aterrizar. Dios, se veía tan increíble.

-Se sintió genial -confirma Mav. -Fue genial, sí. Muchas gracias por la confianza.

-¿Crees que…?

-Sí, el avión está listo. Se siente perfecto.

Rezabek se frota las manos, satisfecho.

-Vamos a volar en este avión y a patear traseros todos los días. Eso es todo lo que hay.

-No tan rápido, Rezabek.

Pete se tensa involuntariamente. Quiere tomar cualquiera de los jets a su alrededor y volar muy lejos, pero gira y saluda.

-Contraalmirante Steidle, señor.

Los ojos grises e inquisitivos de Craig Steidle se detienen en Pete por un instante. Para quienes no sepan nada de su relación previa, parecería que solo es displicente con un comandante sin relevancia política, pero Mav puede ver el mismo desagrado injustificado de siempre. Porque el contraalmirante Steidle no odia a Pete Mitchell, sino al fantasma que siempre lo acompaña, Duke Mitchell.

Ajeno a las miradas cargadas de significado, a la larga y rencorosa memoria de la Marina, Rick Rezabek sonríe orgulloso.

-No voy rápido, voy al paso perfecto, contralmirante. Mi equipo y yo tenemos mucho en juego en el X-35. Este programa terminará funcionando desde hoy hasta el año 2050, mucho después de mi jubilación. El desempeño de este avión cambiará la historia.

-Su equipo de ingenieros sin duda ha hecho un trabajo encomiable -admite Steidle con una pequeña sonrisa.

-No solo mis ingenieros. Sin las recomendaciones de Mitchell y Smith habríamos tardado mucho más en detectar varios problemas en la programación -la sonrisa de Steidle se torna amarga, pero el ingeniero no lo nota. -Además, ¿no vio cómo voló Pete nuestro avión?

-Si, vi. Listo para llevarlo a cualquier sitio, ¿no Maverick?

Pete puede sentir el implícito “para llevarlo a nuestros enemigos”, pero no le da la satisfacción de darse por enterado. Dos pueden jugar este juego. 

-Tenía gasolina para treinta minutos más, podía haber llegado a Top Gun en la base Fallon y saludar a Viper, si.

El contralmirante frunce mínimamente los labios y Pete sabe que el dardo dio en el blanco. Toda la Marina sabe que Viper y su padre fueron compañeros de vuelo, que el comandante Metcalf lo proteja debería ser evidencia de que no es culpable de nada, excepto que el odio no entiende de razones.

Steidle no tiene tiempo para responderle, pues Vance Coffman llega todo sonriente.

-Comandante Mitchell, muchas gracias. Usted ha hecho realidad nuestro sueño -se gira hacia el contralmirante sin ocultar su satisfacción. -Mi querido Steidle, gracias por sacar tiempo de su ocupada agenda y venir a nuestro primer vuelo.

-Señor Coffman, dejé la dirección del programa en 1997, pero nada podría apartarme de verlo florecer. Boeing y ustedes, realmente están empujando el límite.

El CEO de Lockheed Martin asiente, diplomático.

-El Major General Hough está por allá -señala hacia uno de los F-18, donde un hombre bajo, de hombros anchos y cabello castaño conversa con TP y Hargreaves.

El rostro de TP refleja una incomodidad creciente y Pete siente el impulso protector de ir a interrumpir el interrogatorio del actual director del programa Joint Strike Fighter. De modo aparentemente casual, Rezabek le pone un mano en el hombro.

-Propongo que almorcemos juntos -continúa diciendo Coffman.

Steidle enarca las cejas, sus ojos se tornan burlones.

-¿Es eso apropiado?

El CEO mueve una mano con actitud displicente.

-Bah, comer en el Happy Bottom Riding Club es casi una obligación cuando se visita la Base Edwards. ¡Vamos! Florence Barnes III nos espera con su famoso cordero en albahaca.

Steidle asiente, y ambos se van a buscar a Hough con paso reposado. Cuando por fin dejan el área en un jeep, Mav siente todo su cuerpo relajarse.

-¿Alguna vez nos dirás que tiene la mitad de la plana mayor de la Marina contra ti? -pregunta Beurer, que permaneció en silencio mientras sus jefes maniobraban el siempre espinoso asunto de su piloto asesor.

-No.

-Bueno, valía la pena intentarlo. Por cierto, ¿mi billetera?

Fiel a la palabra de Rezabek, el Lockheed X-35 está de regreso en el cielo al día siguiente. Una serie de maniobras cuidadosamente orquestadas ponen a prueba las capacidades que permiten su novedosa fabricación y software. Pete se alterna en los vuelos con Paul "TP" Smith, que viene de la Fuerza Aérea.

Las necesidades de los aviones de combate son diferentes para los Marines, la Marina y la Fuerza Aérea, y eso fue uno de los principales problemas iniciales del programa Joint Strike Fighter. La Marina quería que el nuevo jet fuera bimotor. El Cuerpo de Marines y la Fuerza Aérea querían un solo motor, porque era mucho más asequible y reduce el peso de los aparatos. La diferencia clave es que en la Marina se vuela sobre el océano. Si falla tu único motor… bueno. Fue el contralmirante Steidle quien convenció a la Marina de aceptar proyectos de un motor, después que el Joint Strike Fighter aumentara sus exigencias en las especificaciones para la confiabilidad del motor.

Por otro lado, un jet de la Marina debe alcanzar capacidad de vuelo en el breve espacio de la cubierta de despegue de un portaviones, que mide sólo 100 metros. Claro que te empujan con una catapulta, pero la aceleración no puede fallar cuando al final de la pista te espera el gran azul.

Las pruebas del X-35 son excelentes y reducen cada día la ventaja el equipo Boeing.

Aunque el primer vuelo del X-32 fue el 18 de septiembre, de lo que se habla es que poco después del despegue se descubrió una fuga hidráulica menor, y el vuelo inaugural se acortó a veinte minutos de los treinta o cuarenta planificados. El comandante Phil "Rowdy" Yates es uno de los mejores de la Marina, pero no es mago. Otros problemas, pequeños y grandes, han plagado el periodo de pruebas del X-32. Aunque el departamento de relaciones públicas de Boeing hace lo mejor que puede, los hechos, simplemente, no les acompañan.

En cambio, TP y Mav se alternan cada día en las pruebas del X-35 y las cosas van de maravilla. Pete sigue sintiendo que el nuevo avión es un dragón dócil, TP prefiere otra metáfora.

-Mav, te juro que nunca me había pasado esto. Simplemente una increíble y constante cantidad de aceleración, justo a través de tu espalda -le dijo con ojos soñadores después de su primer vuelo. -La sensación de que tenía entre las manos un semental que estaba listo para ir a cualquier lugar, a cualquier lugar que yo quisiera.

Pete le dio una palmada en el hombro a TP para despertarlo de su ensoñación post-vuelo.

-Espero que tu reporte oficial sea menos poético -se burló.

Claro que Pete extraña a su familia, pero el teléfono es un buen recurso. Llama a casa cada tarde, cuando ya la prole ha regresado de la escuela. Sarah lo pone en altavoz en el teléfono del comedor y hablan mientras meriendan. Les escucha con los ruidos de la cocina de fondo, y le cuentan las aventuras del día como si estuviera allí. No puede compartir mucho de lo que hace con el X-35, es secreto militar, pero les cuenta anécdotas de sus misiones por el mundo en versión PG, y eso les deja ahítos.

Desde que le dijeron la fecha de inicio de las pruebas, supo que se perdería la visita mensual de Ice, y se hizo a la idea. Se consuela pensando que al menos serán dos para acompañar a Sam, Jake y Sean en el recorrido de Halloween. Brad no irá este año, dice que tiene dieciséis y es “muy mayor” para ir pidiendo caramelos. Lo invitaron a una fiesta temática en casa de otro estudiante de su bachillerato.

En conclusión, que si fuera solo por las pruebas con el X-35 y el manejo de la añoranza, Mav estaría bien. El problema es que no solo tiene que interactuar con el equipo técnico de la Lockheed Martin, sino con los representantes de la Joint Strike Fighter que observan el proceso.

Mav sabe que ha madurado mucho desde sus años en Top Gun, pero probablemente desde ese verano de 1986 su desempeño no era estudiado con tanta atención y mala voluntad. No es solo el contralmirante Steidle, también es la actitud del aviador John "Goat" Brotemarkle, del ingeniero de la NASA Sam Wilson, y uno de los representantes del departamento de defensa, Paul Kaminski. Wilson y Kaminski son aviadores retirados de la Marina, lo que los califica para el trabajo, y les prejuicia contra Pete.

Son cosas pequeñas, pero constantes.

Cuando aterriza, nunca lo felicitan por su desempeño.

Cuando presenta sus reportes, siempre cuestionan sus opiniones y análisis.

Cuando coinciden en el comedor de la base se sientan cerca, para conversar amablemente con TP e ignorar a Mav.

Al principio, TP quiso incluirlo en las conversaciones, y al darse cuenta de lo beligerantes que eran las sesiones de discusión, quiso intervenir, pero Pete lo disuadió a mitad de la segunda semana en la base.

-No entiendo por qué dejas que te traten así, Mav -se quejó el piloto una tarde que se quedaron solos en las duchas.

TP deja caer su toalla mientras empieza a vestirse. Están sentados en bancos frente a las taquillas. Mav sonríe mientras se cepilla el cabello recién lavado, solo lleva una toalla alrededor de las caderas.

-Porque no es importante, TP. Ellos no me odian a mi, odian una idea. La idea del mocoso de Duke Mitchell en el aire. Nada que tu digas les hará verme de otro modo. Coffman se expuso al elegirme para este proyecto, no vale la pena arriesgar el X-35 por un par de desplantes.

-Es que no son desplantes -contradice TP en lo que se pone la camiseta-, es maltrato. Ayer mismo. Hiciste la maniobra cobra sin un fallo y ninguno de esos, que en su vida han estado cerca de realizarla, dijo nada. Se limitaron a resoplar y hacer notas en sus portapapeles. Hasta Rowdy te dijo lo bien que se había visto. ¡Y se supone que él quiere que pierdas!

Mav sonríe ante el recuerdo. Se anuda el pelo con una tira de cuero a la altura de la nuca.

-¿De verdad se vio bonito?

-¡Oh! No te imaginas, el equipo de PBC filmaba tu movimiento en la pantalla y en el cielo con la boca abierta. Le oí cuchicheando acerca de ganar un Emmy a costa tuya.

Pete asiente satisfecho y se levanta para sacar la ropa de su taquilla.

-Eso es lo importante.

-Si -concede TP-, pero no lo único importante.

-Tienes razón, pero no es razonable que te pongas a malas con un funcionario del departamento de defensa y otro de la NASA. Eres joven, y esta asignación debe ser un impulso para tu carrera TP, no hagas enemigos por asociación. Siempre volaré con un fantasma a mi lado, no hay nada que puedas hacer al respecto. Así que la próxima vez que Wilson y Kaminski te saquen conversación, se un buen soldado y sonríe.

TP hace una mueca despectiva.

-No estoy seguro de quién sale ganando, no son grandes conversadores.

Así que las cosas han seguido en paz por tres semanas, durante las cuales el X-35 cumplió el cronograma de certificaciones establecidas por el programa Joint Strike Fighter. Maniobras de combate, adaptabilidad a pistas cortas y largas, puntería, radar, incluso una extra: la certificación de abastecimiento de combustible aéreo. Esa le tocó a TP, pues el X-35 usa el sistema de repostaje de la Fuerza Aérea. Salió a pedir de boca.

Pero hay algo que se les sigue escapando: el vuelo supersónico. Al igual que el repostaje aéreo, el Joint Strike Fighter no requiere una demostración de vuelo supersónico. Pero cuando sólo quedan tres vuelos de prueba más de su X-35, todo el equipo de Lockheed Martin quiere escuchar el boom. Honestamente, Mav también quiere hacerlo. Quiere ver la cara de todos los que desean verlo lejos de su precioso avión experimental cuando baje de la cabina después de romper la barrera del sonido.

El vuelo está planificado para la tarde. Pete almuerza ligero y se reúne con el resto del equipo en el hangar, mientras Rezabek repasa las instrucciones del ejercicio, se da cuenta de que se siente relajado, seguro.

Se ha hecho las trenzas como le enseñó Sarah. Su pelo largo hasta la mitad de la espalda -dejó de cortarlo desde que pasó a la reserva en abril de 1998- es uno de los elementos que lo distingue en la base y que más molesta a algunos de sus detractores. Mascullan acerca de cortes de pelo regulatorios y apariencia marcial. Pero a Ice y Sarah les encanta jugar con su pelo, dentro y fuera del dormitorio, así que Mav no piensa cortárselo hasta que sea estrictamente necesario, en julio del año próximo. Peinarse como le enseñó su esposa y le gusta a su esposo es su manera de tenerles en este ejercicio que, como el vuelo inaugural, no tiene realmente comparación.

-Bueno, hemos alcanzado 0.98 match ya varias veces. Hoy vamos a por el 1.5 match -mira serio a su piloto. -Solo 1.5, Mitchell. ¿He sido claro?

Él frunce las cejas con expresión inocente.

-¿Cuándo he acelerado yo sin razón?

Todo el equipo ríe a su alrededor.

Durante el chequeo pre-vuelo, Steidle y Brotemarkle se acercan con sus habituales expresiones de desagrado contenido.

-¿Listo para romper la barrera del sonido, Mitchell? -interroga el contralmirante en tono displicente.

Maverick siente la tentación de responder algo soberbio, de restregarle en la cara que su amado piloto Rowdy está montando el caballo obviamente perdedor, pero los años de vida en familia lo han enseñado a ser discreto. Así que desvía la respuesta.

-Usted conoce al equipo de Lockheed Martin, señor, quieren sobre cumplir. Es una victoria emocional más que cualquier otra cosa.

-Si, necesitas una victoria emocional en el aire, porque en tierra… -escupe Goat.

Todo el equipo se calla, Pete se levanta de donde chequeaba el tren de aterrizaje del X-35 y gira lentamente hacia los oficiales. Simplemente no puede creer que Brotemarkle pierda la compostura de semejante manera en público. A juzgar por la mirada asesina que le dedica Steidle, el contralmirante tampoco está feliz.

-En tierra está mi esposa, en efecto. ¿Tiene algo que decir de la difunta Carole, teniente Brotemarkle?

Goat tiene el valor de responderle.

-Dios guarde a Carole, porque solo Él sabe qué vio ella en ti. En cambio, como padre no lo debes estar haciendo muy bien, oí que Bradley Bradshaw no aplicó a la Academia Naval.

¡Oh! ¿En serio? No puede contener la carcajada.

-Si mi hijo decide seguir su propio camino en la vida, Goat, en vez de imitarme con un zombie, creo que lo hice muy bien. Ahora, si me disculpas, tengo que ir a volar -arquea las cejas y se pasa la punta de la lengua por el labio superior. -Volaré tan rápido que no me podrás escuchar cuando llegue a tu lado. Entonces sabrás todo lo que puedo romper.

Tal y como esperaba, su gesto coqueteo provoca sorpresa y miedo en Brotemarkle. El gran corpachón retrocede al tiempo que el rostro se le pone rojo. Steidle suspira y mira al cielo, parece tener ganas de golpear a Brotemarkle en la cabeza con su portapapeles plástico.

Las carcajadas del equipo acompañan a Mav aún después que sube al avión y cierra la cabina, porque a través de la radio puede sentir las risotadas en control de vuelo.

-Mav, ¡te amo! -casi le grita el técnico de guardia de la torre.

-Lo juro -interrumpe TP en la radio. -Creí que a Goat le daría un infarto y perderíamos el ejercicio de hoy.

-Por favor, no fue para tanto. Seamos profesionales -¿cómo es Pete quien está llamando a la calma? -Control, ¿tengo pista libre?

-Enseguida Mav, tengo al equipo de PBS en la otra línea.

-¿El equipo de TV? -sabe que han estado filmando todo para un documental sobre el proceso de aprobación del nuevo jet de combate, pero ¿qué tienen que ver con esto?

-Si, están preguntando quién quiere copias del video de tu eh… pase con Goat hace unos minutos antes de borrarlo, porque claro que eso no saldrá en la TV.

-¿Esto es en serio?

-Muy en serio Mav -confirma TP. -Rowdy y yo confirmamos nuestras solicitudes. De veras que le sacaste los colores al idiota. ¿Quieres una copia? ¿Para qué pregunto? ¡Claro que quieres una copia! Haz lo tuyo con el match 1,5, yo me ocupo de eso.

¿¡Rowdy está con TP?! Ahora sí que le cosa es delirante. Rowdy es el piloto de prueba del Boeing X-32. ¡No se supone que tengan contacto alguno!

-Okay, aquí control. Video asegurado. Comandante Pete Mitchell, ¿listo?

-Comandante Pete Mitchell, solicito pista para vuelo de prueba número veinticinco del avión experimental X-35.

-Entendido comandante Mitchell. Pista libre. Buen vuelo.

Al final tantas maniobras, pruebas de resistencia, discusiones sobre el X-35 y -Pete puede admitirlo para si mismo- acosos, se siente bien tener un objetivo que también será un regalo para su equipo. Han trabajado aquí durante casi 30 días, 7 días a la semana, 12 horas al día, y es bueno ver cosas lindas en el cielo. ¿No?

Sin embargo, la verdad es que Maverick se olvida de todo eso cuando enciende el postquemador para conseguir el empujón adicional y volverse supersónico. Al llegar a match 1,5 no piensa en los numerosos oficiales de la Marina que le repitieron incesantemente que este no es su lugar. Piensa en Ice, Sarah, Brad, Jake, Sam y Sean, incluso en Ray, Walter, Goose y Carole.

Maverick Mitchell rompe a barrera del sonido acunado por el amor de su familia.

Claro que es el fuselaje del X-35 lo que lo mantiene con vida, pero… nos referimos a los sentimientos.

¿Cómo termina la historia?

En enero de 2001, para demostrar la capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL) del X-35, Simón Hargreaves despegó en menos de 150 m, se volvió supersónico y aterrizó verticalmente. Como resultado, el 26 de agosto de 2001 el programa Joint Strike Fighter adjudicó a Lockheed Martin un contrato para el desarrollo y demostración del sistema de su avión experimental X-35, renombrado F-35.

Pero esta no será la última vez que Mitchell ayude al desarrollo de aviones experimentales o participe en los debates sobre el futuro de los combates aéreos. Ya en 2001, el gobierno está hablando de reducir la cantidad de aviones F-35 que comprará y gastar más en vehículos aéreos de combate no tripulados, una línea de desarrollo que lidera el contralmirante Chester "Hammer" Cain. ¿Y quién es uno de los principales constructores de vehículos aéreos de combate no tripulados? Boeing.  

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NOTAS DOCUMENTALES: 

La historia del desarrollo del F-35 como ocurrió en este universo: "Battle of the X-Planes", documental de la PBS, 4 de febrero de 2003.
Video: https://youtu.be/J-9ZfpjSyeM
Transcript: https://www.pbs.org/wgbh/nova/transcripts/3004_xplanes.html

 

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