20 de septiembre de 2023

LA CULPA ES DEL CONEJITO 14

 Parte 1 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms:  Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

Relaciones:
Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Walter Crow Horse/Ray Levoi

Personajes:
Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Carole Bradshaw, Sarah Kazansky, Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Ron "Slider" Kerner, Ray Levoi, Walter Crow Horse, Grandpa Samuel Reaches, Personajes Infantiles Originales

Etiquetas adicionales:
Personaje Trans Masculino, Embarazo no Planificado, Relación Secreta, Poliamor, Tom "Iceman" Kazansky Vive

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-1-la-culpa.html

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Capítulo 14: 2001, Julio 

Sumario:
Llega la orden de reactivación: el comandante Pete “Maverick” Mitchell debe reportarse en Norfolk como jefe de escuadrón en el USS Enterprise el martes 7 de agosto.
Parten el martes 31 de julio a media mañana. El plan es llegar a la Universidad de Virginia el viernes o el sábado.
-Regresa, amor -le susurra Tom en lo que Sarah lo besa en la mejilla.
-Siempre -promete Pete antes de separarse.
-¿Listo para volar de casa bebé Goose?
Bradley no puede evitar la sonrisa mientras enciende el motor. La respuesta está pautada hace años.
-Mav, que ya no soy un bebé. ¡Tengo diecisiete años!

Es jueves, Sarah llevó a Sam, Jake y Sean a la reserva, a las fiestas del solsticio. Brad está con amistades de su escuela. Saben que su grupo se dispersará por universidades de todo el país en el otoño, así que apuran las vacaciones de verano con angustia mal disimulada. Ellos están solos en la casa, descansan en la cama después de hacer al amor despacio.

Tom está tendido sobre su espalda, con las manos detrás de la cabeza y las piernas algo abiertas. Siente un cansancio agradable, su cuerpo está relajado tras los tres orgasmos que Pete le arrancó. Puede sentir cómo el semen se escurre lentamente de su interior. La humedad le molesta un poco, pero no lo suficiente como para que se decida a ir hasta el baño. Además, no desea mover a su esposo.

Pete está en el costado izquierdo de Ice, la cabeza, un brazo y parte del pecho apoyados en su torso. Los vellos en el pecho se mueven hacia atrás y hacia delante con su respiración, como un campo de trigo en miniatura. La enérgica actividad de esta mañana lo ha dejado amodorrado, pero no tiene sueño. La consciencia de que este tiempo juntos será breve le impulsa a pasar cada momento que puede tocando, observando, fijando a Ice en su memoria.

Sus dedos empiezan a delinear el tatuaje que adorna los pectorales de Tom y un recuerdo lo asalta.

-¿Recuerdas cuando me regañaste en el baño de Top Gun por romper el límite inferior?

Ice gruñe y entrelaza sus dedos entre los largos cabellos de Mav.

-Si. Me asusté mucho cuando supe lo que habías hecho. Temía perder a Goose con tus locuras.

-Tu si que sabes hacer sentir especial a un hombre, Kazansky -responde Pete con sarcasmo. -Pasé quince años creyendo que estabas preocupado por mí.

-No te conocía Pete -repone el rubio con tono razonable-, en cambio, a Goose le debía la vida.

Mav hace un ruido de asentimiento y retoma su recuerdo.

-Creo que empecé a enamorarme de ti ese día.

Tom arquea las cejas, sorprendido.

-¿Te ponen los hombres enfadados, Mitchell? -pregunta burlón.

-No -responde Pete sin dejarse provocar. -Me gusta este conejito -y roza con delicadeza el ojo del animal, encima de su pezón derecho. -Eras el primer aviador tatuado que veía.

-Y no viste ninguno más, supongo.

-No. Eres único Kazansky -se levanta para girar la cabeza y besar el pezón izquierdo, donde la cola del conejo se abre en pliegues numerosos.

-Fue idea de Goose y Cougar ¿sabes?

-¿Si?

Pete se aparta un poco, pone los codos en la cama, entrelaza las manos y apoya la barbilla en ellas para poder mirar a Ice.

-Cuéntame.

Tom se levanta para sentarse apoyado en el respaldo de la cama en lo que ordena las ideas. No piensa mucho en los ajustes que ha tenido que hacer en su cuerpo. Cada cirugía fue secreta, planificada entre sus periodos de descanso, sin acompañantes, y pagada en efectivo. Casi nunca habla de ellas, ¿para qué? Pero Pete le ha demostrado que ama su cuerpo, íntegramente, incluso las partes con las que él mismo tuvo problemas reconciliándose.

-Me arreglé el pecho en 1982 en la ventana entre Introducción a Control de Vuelo y Adoctrinamiento Previo al Vuelo. Sabía que no podría pasar las dos semanas de entrenamiento de sobrevivencia en API usando corsés o con el pecho vendado.

Pete asiente, recuerda bien sus dos semanas en los pantanos de la Florida aprendiendo supervivencia en la tierra, primeros auxilios, fisiología y supervivencia y salida del agua. API fue dura para él, no tanto por las demandas físicas como por el acoso. Ice le ha explicado que usar faja limita la capacidad de uso de los pulmones y presiona las costillas. Tal vez fuera difícil pasar Annapolis así, pero ningún subterfugio podría ayudar a ocultar un par de senos cuando le tocara ser “el moribundo” en un ejercicio de primeros auxilios.

-Salimos de la base a celebrar después de pasar el examen de piloto de la FAA, Goose, Cougar y yo en el auto de Cougar. Le dijimos a todo el mundo que, como Pensacola no es tan grande, iríamos hasta Mobile, Alabama. A los dos días ellos regresaron, y dijeron que me había atropellado un auto.

Pete alza una ceja, dudoso.

-¿En serio? ¿Tan fácil?

Tom suelta una carcajada.

-Seguro, tenían el falso reporte policial, el falso reporte de mi ingreso al Mobile Infirmary y el falso informe de mi traslado a una clínica privada. Alquilé un auto en Mobile con el nombre de mi hermano y viajé hasta San Francisco, donde había una clínica discreta que hacía cirugías de reconstrucción de pecho. Usé el nombre de Rachel Seresin, pagué en efectivo y dije que debía simular un accidente de auto. A los médicos les pareció genial, así que jugaron al carnicero con mi piel. Cuando hicieron el primer cambio de vendas y me mostraron el resultado creí que me moría.

-¿Tan malo?

-Era como la cara del asesino de Texas Chain Saw Massacre. Me explicaron que la mayoría de las cicatrices desaparecerían con el tiempo. Uno de los internos, Gregory, me dijo que era genial lo de enmascarar la operación como el resultado de clavarme contra el chasis de un Buick.

Mav hace una mueca mientras pasa los dedos por el pecho de Ice. En efecto, la mayoría de las cicatrices son casi invisibles, ya lo eran en 1988.

-¿Qué clase de comparación es esa?

-Gregory House estaba loco, Mav, para él los pacientes éramos acertijos que debía resolver. Estaba interesado en las enfermedades infecciosas, pero hacía horas en la clínica de Brownstein para conocer gente que mentía por buenas razones. Eso es una cita textual.  

Pete estalla en carcajadas, gira sobre si mismo y su cabello se esparce como un pedazo de cielo nocturno en la cama. Tom toma un mechón entre sus dedos y sigue con su historia.

-Pasé tres días en la clínica. Ray vino a recogerme en un van adaptado como casa rodante y viajamos muy lentamente de vuelta a la Florida. Hicimos un viaje de tres días en una semana. Me dejó en una casa alquilada en Pensacola, donde ni siquiera me asomé a la ventana durante las siguientes seis semanas. Comí frijoles en lata hasta odiarlos. Unos días antes de que empezara el nuevo ciclo de API me presenté en la Estación Aérea Naval de Pensacola con los documentos de la clínica privada donde supuestamente me había recuperado. Me felicitaron por mi compromiso con el programa y me eximieron del entrenamiento físico durante las cuatro semanas de clases teóricas.

-Wow, Kazansky, tu sí que eres todo frío, nada errores -Pete le besa el centro del esternón, justo en la punta de las orejas del conejo. -Pero todavía no me dices cómo te hiciste el tatuaje.

-A Goose le ponían nervioso mis cicatrices. Creo que él tenía más miedo que yo de que me descubrieran.

-Goose era de la Texas profunda -recuerda Mav. -Todavía hoy matan a gente como nosotros allí, Ice. Quién sabe lo que había visto en su infancia.

-Quién sabe -admite Tom. -El caso es que decía que debía disimular las cicatrices de algún modo. Un día alternamos con varios estudiantes que venían de la escuela de Marines, uno era veterano y tenía el brazo izquierdo tatuado. Goose se le quedó mirando… Al día siguiente me propuso tatuarme el pecho. Respondí que seguramente era contra las regulaciones, pero me dijo que no, que había una laguna en las reglas de la Marina respecto a los tatuajes: solo decían dónde no podían estar. A Cougar le pareció providencial, porque acababa de conocer a Vivian, que estaba en Pensacola acompañando a su hermano en una convención de tatuadores.

-¡Oh! -incluso Pete debe reconocer que es mucha coincidencia.

-Teníamos el fin de semana por delante, así que nos fuimos a la convención de tatuajes. Cougar quería impresionar a Vivian dándoselas de artista: dijo que las líneas en mi pecho parecían un conejo de pascua. Robert, el hermano de Sarah, entrecerró los ojos, torció el cuello y dijo que si, veía un conejo, pero no de pascua. Robert estaba viendo uno de los conejos de Watership Down. Lo dibujó en ese mismo momento a mano alzada en mi pecho. Me convenció. 

-Te queda genial. Nunca pensé que vería un conejito que inspirase atracción y terror al mismo tiempo. Es exactamente como tú.

Mav refuerza su afirmación repasando las líneas del dibujo con besos ligeros y húmedos. Ice jadea y siente cómo la excitación despierta en su entrepierna. Agarra a Mav por la nuca y lo obliga a subir la cabeza para besarlo en los labios.

-Quiero sentirte -pide Pete.

Ice asiente con ojos brillantes. Saca el dildo de la mesa de noche y se lo mete en la vagina, para humedecerlo. Luego toma un sobre de lubricante y se pone a dilatar el culo de Pete con cuidado.

-Si, si, sigue -balbucea su esposo. Se sacude como agitado por una descarga eléctrica. -Ahí, ahí mismo. Dios…

-Solo Tom, lo siento -ríe mientras le pistonea con tres dedos y roza de nuevo la próstata de Pete. -¿Ya estás listo?

-Nací listo, Kazansky. Méteme esa polla o me divorcio.

Ice le besa el ombligo, saca los dedos del cálido interior de Mav, extrae el dildo de su vagina y lo introduce en su esposo. Pete tira la cabeza hacia atrás y sacude una pierna involuntariamente. Tom le toma la pierna por el interior de la articulación de la rodilla y lo obliga a levantarla. Saca el dildo casi por completo, reajusta el ángulo y vuelve a meterlo.

Maverick gime, incapaz de articular palabras por la intensidad de las sensaciones que lo atraviesan. Ice mantiene el movimiento de pistón con la misma precisión que se ha hecho famoso en la Marina. Observa a su esposo con intensidad y satisfacción, atento a las señales de que su cuerpo está llegando al límite.

-Ice… Amor… Yo… -Maverick cierra las manos y da puñetazos en la cama mientras mueve la cabeza de un lado a otro.

Tom se inclina y toma el pene de Pete entre sus labios. Apenas dos chupadas hacen que se corra. Pete hace un sonido inarticulado, mitad satisfacción y mitad agotamiento. Tom deja de mover el dildo, pero no lo saca. Baja lentamente la pierna de Pete y apoya el pie en la cama. Lo contempla con satisfacción.

Maverick es la imagen perfecta de la belleza sensual con su cabellera extendida y húmeda de sudor. La mandíbula está marcada por la barba incipiente, que se extiende hacia el cuello ancho, musculoso. La caja torácica sube y baja por su respiración entrecortada, lo que destaca sus pectorales y abdominales bien delineados por el entrenamiento brutal de los pilotos de guerra. Tiene la pierna derecha extendida y la izquierda flexionada y su pene flácido, que aún no recupera su tamaño normal, descansa en el pliegue entre la cadera derecha y la pierna, como anidado. La base del dildo puede distinguirse entre sus nalgas, pero es apenas una silueta. Es como si hubiera decidido que es parte de su cuerpo.

-Eres hermoso -exhala Tom.

Pete gira la cabeza y lo mira con expresión soñadora.

-Soy tuyo.

Esa tarde llega la orden de reactivación: el comandante Pete “Maverick” Mitchell debe reportarse en Norfolk como jefe de escuadrón en el USS Enterprise el martes 7 de agosto. Que vaya a la flota del Atlántico no es casual: desde que comenzaron su relación, Ice y Mav se han cuidado de no estar en la misma cadena de mando. Ahora que Tom será (por fin) comandante de la Base Naval de San Diego, Maverick está obligado a evitar la flota del Pacífico y las bases en el área. Claro que desearía ir al Comando Sur, es la más deseada, pero esa misma característica la hace una asignación poco probable para Pete “Maverick” Mitchell.

Aunque la Cuarta Flota es una de las más exigentes para la aviación, por el duro clima de Suramérica y el peligro real, constante, del narcoterrorismo, es también una de las más deseadas por su cercanía a Estados Unidos. Dentro de la compleja política interna de la Marina, las asignaciones son un premio o un castigo, pero nunca casuales. Pete sigue siendo el mismo piloto atrevido y rebelde, más importante aún, el hijo de Duke Mitchell. No es un secreto que el almirantazgo lo soporta solo por su talento. Así que sabe que nadie estará de su lado durante los debates de asignación de recursos humanos de la Marina.

En fin, que no volverá a casa por un año y medio o dos años, así que tienen que aprovechar cada hora de este verano.

Cada integrante de la familia toma las noticias de modo diferente.

Para Sarah y Ice no es la primera vez, creen que lo pueden hacer mejor que en 1994. Entonces, la felicidad de tener a toda la prole bajo el mismo techo les cegó un poco y Jake acabó pagándolo. Ahora tienen experiencia y el apoyo constante de la doctora Poole.

Bradley asiente con estoicismo y no dice nada por unos días. Ice lo acorrala una tarde aprovechando sus lecciones de conducción. Lo hace salirse de la carretera después de que comete un error inusual y logra que confiese su miedo visceral a que Maverick muera en combate, o peor aún, en un ejercicio, como Goose.

-Es absurdo, lo sé -repite mientras se sopla la nariz. -Toda mi vida ha estado yendo en misiones no me asustaba tanto… Pero solo es un hombre Icepá, un hombre talentoso e impaciente que se lanza al cielo. El enemigo también tiene talento. A la naturaleza no le importa el talento.

Ice espera a que Bradley termine de secarse la cara con una sonrisa leve y ojos tiernos.

-Y aún así, ¿tú también quieres ser aviador?

La pregunta toma por sorpresa al joven, que fija los ojos en el timón de la camioneta.

-Ahora mismo, si -dice después de pensarlo un poco. -No he vivido nada comparable a volar, Icepá, nada. Ustedes solo me están retrasando cuatro años.

Ice abre la boca, pero Brad lo detiene con un gesto.

-Se que lo hacen con buenas razones, y quiero creerles cuando dicen que cuando sea mayor entenderé. Entiéndeme tu a mi: no envié mi aplicación de la Academia Naval porque me asustaste, porque eres un gran manipulador, no porque yo quisiera.

-Puedo vivir con eso -asiente Tom. -Soy tu padre y lo que me importa es que tengas una vida mejor que la mía, que explores todas tus opciones. Sarah y Mav piensan lo mismo.

Brad asiente. Sus dedos tamborilean sobre la rueda del timón mientras intenta explicar lo que siente.

-Este miedo a que no regrese, ¿es normal?

-Si, es normal. Es parte ser una familia de militares. Carole y Sarah lo aceptaron.

-Recuerdo cuando era niño, nunca dudé que regresaría -la voz de Bradley se vuelve evocativa. -Lo extrañaba horrores, por supuesto, pero la idea de que no pudiera volver era inconcebible. -carraspea, su tono se vuelve resignado- Supongo que… supongo que ya no creo que sea infalible.

-Porque tienes diecisiete años, hijo, eres casi un adulto. Nos ves cada vez menos como divinidades y cada vez más como personas.

Brad tuerce los labios con amargura, respira hondo.

-Dime la verdad, tienen miedo de lo que me pase si me hago aviador.

-Claro que si. Goose murió antes de cumplir los treinta. ¿Crees que fue fácil aceptar una muerte tan absurda? Carole nunca se recuperó por completo, Brad. Nunca. Tu eras un desastre: no entendías porque Mav había regresado sin tu papá. Preguntabas cuándo iba a llegar. Te decían que no podía volver. Llorabas. Te dormías. Despertabas y se repetía el ciclo. Una semana entera así. A nadie se le ocurrió llevarte a terapia. ¡Diablos! A nadie se le ocurrió que Mav necesitaba terapia, aunque Goose había muerto entre sus brazos.

-¿Por eso quieren que vaya a la universidad? ¿Para que no sea aviador?

Tom cierra los ojos y se masajea el puente de la nariz. Un camión rastra pasa por la carretera y el ruido le da unos segundos más para pensar su respuesta.

-Lo que nosotros queramos no importa. Lo que importa es que tomes el camino profesional que te haga feliz. Ve, prueba a vivir fuera del armario un par de meses a ver si quieres regresar dentro. Si aún así quieres servir a tu país… eres un Bradshaw, la Marina te recibirá con los brazos abiertos.

Brad asiente y pone en marcha el bronco. No comete ni un error en la ruta de regreso. A mediados de julio tiene ya su licencia de conducción.

Sam quiere saber si Mav se mantendrá en contacto. Tiene recuerdos vagos de sus misiones anteriores y llamadas telefónicas que la dejaban insatisfecha. Quiere saber si esta vez habrá más llamadas y correspondencia, porque ya es mayor y sabe escribir.

Esta es una conversación que tienen con Sam, Jake y Sean simultáneamente: el uso del correo electrónico y las posibilidades que abre para que se mantengan en contacto constante. Hay una computadora en la casa para que tecleen sus mensajes, que Ice enviará desde una terminal segura en la base.

-¿Puedo enviar dibujos? -pregunta Sean con las mejillas rosadas y los ojos bajos.

Es una pregunta comprensible: solo tiene seis años, y apenas aprende sus primeras letras. El problema es que Sean es ferozmente competitivo con Sam y admitir que no puede sentarse a escribirle a Mavpá debe fastidiarle muchísimo.

Mav le acaricia el pelo con suavidad y le empuja la barbilla hacia arriba con un dedo hasta que se miran a los ojos.

-Por supuesto que puedes hacerme dibujos, čhiŋkší (hijo). Icepá también puede mandar esos a través de la computadora de la base de San Diego.

Jake se acerca y le pasa un brazo por encima de los hombros a Sean. Tiene esa expresión decidida que enorgullece y entristece a partes iguales a sus mayores.

-No pasa nada, misún (hermano menor), yo puedo escribir tus cartas para Mavpá. Me dices y yo lo escribiré todo.

Al pequeño se le ilumina el rostro ante la oferta.

-Gracias -vuelve a mirar a Mav. -¿Puedo mandar dibujos y cartas?

Él los abraza, emocionado.

-Claro que si, pueden mandar todo lo que quieran. Siempre, siempre querré saber de ustedes.

Jake no se muestra asustado ni ansioso. Ha perfeccionado su máscara de impasibilidad y la usa como un escudo. Aunque la doctora Poole asegura que la ansiedad de su hijo está bajo control, les preocupa no poder reconocer las señales de un posible colapso. La terapeuta les recuerda que, si creyera que Jake está en peligro, ella será la primera en sonar la alarma, pero deben respetar su privacidad o perderán la confianza del niño.

Pete está resignado a que Jake lo deje ir sin espavientos, así que se sorprende cuando el niño baja a encontrarlo en el garaje una tarde cálida de julio, cuando está preparando las dos motos Kawasaki para su largo descanso hasta que él regrese en dieciocho meses.

-¿Puedo ayudarte?

Mav se gira, sorprendido por el tono tímido del pedido. Jake está muy tieso, tan lejos como le permite el espacio del hacinado garaje -llevarse el Ford Bronco a Virginia hará más fácil el parqueo, sin dudas. El hombre pone el pote de grasa de máquina en el suelo, toma un paño para sacarse el exceso de las manos y asiente.

-Ven, ayúdame con las cubiertas.

Entre los dos despliegan las piezas de lienzo embreado que protegerán a las máquinas durante la ausencia de su dueño.

-¿Me dejarás montarlas algún día?

Pete hace una mueca. Esa será una buena bronca con Ice.

-En cinco años, si sigues siendo responsable, te dejaremos manejar la moto ligera. Estas máquinas son pesadas y rápidas, hijo -no es una negación, pero tampoco un compromiso. -Eso me recuerda, ahora que tu hermano se va a la universidad, Sean y tu no podrán andar por las calles por su cuenta. Lo siento.

-Me lo imaginé -la voz de Jake es cuidadosamente neutra, y a su padre le duele. -Se que iná Sarah y Icepá no tienen tiempo para vigilarme. No te preocupes, no me meteré en problemas.

-Jake -suspira Mav-, ¿hay algo que quieras decirme?

El niño le clava sus ojos verdes, como buscando algo. Pete no tiene idea de qué quiere, así que solo se esfuerza en proyectar calma y confianza, como le instruyó la terapeuta.

-Yo… ¿qué pasará si mueres, Mavpá? ¿Tendré que irme a Virginia con Bradley? No quiero separarme de Sean, es muy pequeño y necesita ayuda con las tareas. ¿Crees que…?

Pero su padre lo detiene ahí mismo.

-No voy a morir Jake. Soy tu padre y siempre regresaré a ti, a esta casa. Es una promesa. ¿Entiendes?

El niño lo mira con escepticismo.

-¿Entiendes? -repite Mav.

Jake suspira y asiente.

-Entiendo, siempre regresarás a casa.

-Bien, y si algo me pasara, no estarás solo, nunca. Ice y Sarah son tu padre y tu madre, igual que yo. Cuidarán de ti y de Bradley.

No tiene que explicarle el complejo tejido legal que han armado para garantizar su seguridad. En el -improbable- caso de que Maverick en verdad sea derribado, la custodia pasaría Ice. Así como protegieron a Bradley de la familia Abbot, Jake está a salvo de servicios sociales.

El niño bufa y se cruza de brazos.

-¿Por qué iban iná y Icepá a quedarse conmigo si tu no les pagas?

Mav suspira cansado. Han tenido variaciones de esta conversación varias veces ya. Es el síndrome de abandono hablando, lo sabe, pero al mismo tiempo… Es duro ver a su hijo desconfiar de los motivos de Ice y Sarah, cuando no han hecho más que mostrarle afecto toda su vida. Aunque Jake no sepa la verdadera identidad de Ice, sus siete años de vida en esta casa deberían ser suficiente evidencia de que el matrimonio Kazansky lo quiere sin reservas.

De repente se ve a si mismo inclinado junto a Sarah, en la víspera del nacimiento de Sam y Jake. La persona es diferente, pero los argumentos son los mismos.

-Jake, siempre vas a tener un espacio donde sea que vivan Tom y Sarah Kazansky. Siempre estarán ahí para cuidarte y protegerte, porque te quieren. Somos una familia, aunque nuestros apellidos sean diferentes, y ese amor no depende del dinero. No funciona así. Tom, Sarah y yo les protegeremos de todo a ti, a tu hermana y a tus dos hermanos. Puedes tener la seguridad de que Servicios Sociales nunca vendrá por ninguno de ustedes.

Jake lo mira un poco más, como si tratara de encontrar un resquicio de duplicidad o duda en su padre, pero finalmente asiente.

-Vale. De todos modos, no mueras, ¿si?

-Promesa. Siempre regresaré a casa. Mientras, sigue jugando con Ice en el Cessna 152.

Los ojos de Jake brillan con solo recordar ese día.

-Fue genial, Mavpá. Genial.

Pete ríe, satisfecho de cómo ha manejado la conversación.

-Anda, subamos. Tu iná no me dejará sentarme a la mesa si no me saco toda esta grasa de máquina de debajo de las uñas.

Lo que Sarah quiere es que Pete haga su aporte al flamante despacho de Tom en la base naval de San Diego antes de marcharse. No puede ser nada explícito, por supuesto, pero si algo que puedan reconocer como suyo. Para ello recorren varias tiendas especializadas en memoralia de cine. Finalmente excavan un afiche original de A few good men en perfectas condiciones. El filme, protagonizado por Tom Cruise en 1992, habla de la tensión entre obediencia debida y honor en el ejército. Es uno de los favoritos de Tom por el tema, y porque Mav se parece muchísimo a Cruise.

Claro que, si se trata de estrellas y parecidos, lo que correspondería en la pared es el afiche de Heat, que también compraron. Se trata de una pieza de colección, una edición limitada que cuyo diseño se enfoca en la subtrama homoerótica del filme: en el centro de la imagen, Val Kilmer -el doble de Ice- se pierde en la mirada de Cruise sobre un fondo rojo y negro, mientras Al Pacino y Robert De Niro los contemplan desde arriba con desaprobación y ternura paternal, respectivamente. La leyenda en la parte inferior no podría ser más provocadora -aunque no tiene nada que ver con el argumento central- “Para mí, el sol sale y se pone en los ojos de ese hombre”.  Pero mientras la DADT rija sus vidas, A few good men estará en la oficina del contralmirante Kazansky y Heat en el solárium de la casa, a salvo de miradas indiscretas.

Una noche de julio, cuando se están preparando para la cama, Sarah se queda mirando cómo Mav se cepilla el pelo en el tocador del cuarto. Decidió dejar de cortarlo mientras fuera asesor civil para Lockheed Martin, y en estos tres años su cabellera ha crecido unos buenos cuarenta o cuarenta y cinco centímetros. La cascada negra y ligeramente ondulada llega a la mitad inferior de su espalda. Con la ayuda de Sarah, Pete aprendió a tejerlo para mantenerlo limpio y libre de nudos. No alcanza la complejidad de los peinados que le hace a Sam, pero sus trenzas son parejas y resistentes.  

Ahora, viéndolo de espaldas, con el torso descubierto, la cabeza ligeramente inclinada y la cortina de pelo ocultando su rostro, Sarah tiene una epifanía.

-¡No te muevas, Mav! -exclama en lo que corre a buscar su cámara fotográfica.

Regresa con los ojos brillantes y empieza a moverse por la habitación. A través del espejo, Pete sigue sus movimientos con curiosidad.

Se han acostumbrado a esos estallidos creativos: momentos en que ve algo y tiene que retratarlo. Aunque nunca ha pensado en exponer, Sarah tiene un cuarto de revelado perfectamente equipado en el sótano y una cantidad ingente de cajas de fotos en el desván. Muchas son de su década de vida en familia. Sarah documentó la boda entre Mav y Ice en las planicies de la nación Oglala Sioux en marzo de 1991 y, por encima de los temores de sus padres, hizo el único retrato de Jake sobre el pecho de Ice, cuando tenía apenas veinticuatro horas de nacido.

La familia no es lo único que atrae el lente de Sarah. En sus archivos hay cientos de imágenes de estudio del cuerpo humano, de animales, paisajes rurales, urbanos o boscosos y aviones -por supuesto-. Muchos aviones.  

Algunas de esas fotografías, las menos íntimas, cuelgan en abundancia en las paredes de la casa.

No importa qué vio Sarah ahora, su expresión de júbilo es inconfundible y han aprendido a respetarla. Así que Mav se queda quieto, con el pelo suelto por detrás de la espalda y el cepillo de mango de madera encima del hombro izquierdo.

Desde la cama, Ice observa a su esposa con atención. Está casi seguro de que sabe lo que ella vio, pero no quiere interrumpir su momento.

Sarah se mueve por detrás de Mav, satisfecha de que su esposo se detuviera justo cuando le dijo. Las dos manos del hombre están ocultas, así como su cara. Su espalda está en reposo, no hay ondulaciones bajo la piel que revelen la fuerza de sus músculos. El pantalón de pijama está caído, de modo que el nacimiento de las nalgas es visible, pero apenas. Ahora solo tiene que encontrar un ángulo en que pueda evitar completamente el reflejo del espejo y tendrá a Maverick como nunca nadie lo ha visto, suave y andrógino. Irreconocible para todo el mundo excepto las tres personas en esta habitación.

Excepto Ray, pero su hermano tiene “poderes”, así que no vale.

Después de moverse a izquierda y derecha en oscilaciones lentas, pero cada vez más cortas, la fotógrafa flexiona levemente las piernas y aprieta el obturador.

-Perfecto. Solo dos más para la buena suerte -baja la cámara. -Ya terminé.

Pete deja caer el cepillo, cansado de la pose, y se gira en el asiento con expresión sorprendida.

-¿Se puede saber para qué fue eso?

Ella sonríe, se gira a mirar a Ice, que le devuelve una expresión admirada y agradecida.

-En unos días estarás en el buró del contralmirante Kazansky, Mav.

Él la mira con sorpresa y miedo. Luego mueve sus ojos hacia Ice, que no parece preocupado en absoluto.

-¿Están locos?

-Na -Tom baja de la cama, abraza a Sarah y le da un beso en los labios. -Solo enamorados -ella asiente con una sonrisa soñadora.

Ice va donde Mav, mete los dedos entre sus mechones, le mira a los ojos.

–Dejarse crecer el pelo fue su mejor idea en años, comandante Mitchell.

Mav no entiende qué vieron Sarah y Ice -lo entenderá días más tarde, cuando vea la foto revelada-, pero si reconoce la voz de su esposo cuando está excitado.

-Pues debe recompensarme por mi logro, contralmirante Kazansky -responde con un ronroneo.

Los últimos días de julio se la van a Brad en seleccionar qué se llevará a la universidad. Irá por carretera con su padre, en el Ford Bronco de Nick Bradshaw que su familia ha mantenido en excelente condición técnica por quince años. Es un legado: una de las pocas cosas que tiene de su padre biológico, y sabe que su madre lo conservó para que Goose pudiera “acompañarlo” cuando dejara el hogar. Personalmente, Brad prefiere las motos, pero debe admitir las ventajas prácticas de un techo sobre tu cabeza cuando llueve o, como en Virginia, nieva.

Así que tiene un espacio máximo definido, pero decidir no es fácil. En lo que pone “Orlando” en la caja de lo que se va, devuelve “Stone Butch Blues” a su lugar -no quiere las conversaciones que provoca, muchas gracias- y trata de recordar cuándo leyó por última vez “Los tres mosqueteros”, Jake se escurre en su cuarto y cierra la puerta. El sonido alerta a Bradley de que no está solo. Se gira y encuentra a su hermano mirándolo con intensidad.

-Tengo que pedirte algo -dice mientras aferra un sobre de manila.

Bradley traga en seco.

Tuvo una conversación muy incómoda con Iná, papá y Ice hace una semana. Una de esas partes de “eres casi adulto y eso trae responsabilidades” que no tienen nada de positivo. Al fin le explicaron por qué Jake sigue yendo a la consulta de la doctora Poole, aunque hace tiempo que no moja la cama ni se despierta dando gritos a mitad de la noche. En resumen, la muerte de Carole rompió algo dentro de Jake, algo que ya estaba resquebrajado desde que se enteró de que no era su hermano biológico. Se llama síndrome de abandono, y necesitará que lo cuiden por mucho tiempo, acaso el resto de su vida. La familia debe mantenerse alerta para que no abusen de Jake.

Se lo explicaron porque casi es adulto y no quieren que hable más de la cuenta en medio de alguna borrachera, o, peor, frente a oficiales en alguna cosa que organice Slider. También porque es probable que Jake le confíe cosas que no dirá a sus Sarah o sus padres, ya que es su hermano.

Que no abusen de Jake.

Cada vez que recuerda la expresión estoica de Ice, los ojos húmedos de Sarah, y la seriedad de Mav mientras le explicaban el síndrome de abandono, Brad siente náuseas y ganas de darse cabezazos contra la pared al mismo tiempo. Le aseguraron que no tenía que ver con él. Fue culpa de sus mayores, que no planearon cómo decirle a Jake sobre Rachel antes de que el niño se hiciera sus propias ideas. Mentiras piadosas. Bradley sabe que no es inocente en todo esto.

Es lo suficientemente adulto para comprender que Mavpá y su mamá debieron decirle a Jake de dónde venía. También es lo suficientemente adulto para comprender que tiene parte de responsabilidad. Le prometió a Mav que cuidaría de Jake, fue la primera misión que le asignaron. En lugar de eso le dijo “Tenías casi un mes cuando Mavpá te trajo”, como si lo hubieran comprado en la tienda.

Fue Bradley quien le rompió el mundo a un niño de cuatro años. Y después, esos meses horribles en que las noches de la casa solo se escuchaban los llantos de Sean y Jake. No comprendía el origen de aquel dolor. Así le dio el golpe de gracia: “¡No quiero oírte más! Eres un niño malagradecido y llorón. Al menos tu mamá no está muerta.” Como si su madre no fuera importante.

Se merece esta tarea, ya que falló en la anterior. Será siempre el mejor amigo de su hermano, para vigilar que nadie abuse de Jake con excusas románticas. Porque tiene diecisiete años, demonios, sabe bien qué significa “abusar”.

Maggie no irá a la universidad porque su padrastro “abusó” de ella y ahora tiene un bebé.

La tía Vivian, la esposa de Cougar, trabaja en un refugio para personas “abusadas” que no tienen hogar.

Icepá trabaja para mejorar los mecanismos de denuncia de “abusos” dentro de la Marina y se queja de lo lento que es todo.

No habrá ningún “abuso” en la historia de Jacob Raymond Mitchell, Bradley Bradshaw se encargará de quienes siquiera lo sueñen.

Así que asiente, se sienta en la cama y palmea el espacio a su lado para invitar a Jake a unírsele.

-¿Qué necesitas?

El niño va hasta la cama y se acomoda a su lado, pero mantiene los ojos en el suelo.

-Te vas a Virginia, eso es lejos de aquí. He pensado…

Jake se muerde el labio inferior, resopla y sacude la cabeza. Levanta la mirada hacia su hermano con decisión.

-He pensado que acaso mi primera mamá, Rachel, esté allí.

-¿En la Universidad de Virginia? -incluso para la imaginación de un niño de diez años eso es demasiado ¿no?

Pero Jake niega con energía.

-No. O sea, no lo se. Sería demasiada buena suerte -hace un gesto con la mano como quien aparta un objeto imaginario. -Quiero decir que mi mamá Rachel podría estar en Virginia. Mavpá me dijo que ella es militar, como Icepá y él. ¿Sabías que hay veintisiete bases militares en el estado de Virginia? Todas las ramas de la defensa tienen al menos una base allí. Virginia está tan lejos de San Diego. Si no quiere vernos a Mavpá ni a mi, es un buen lugar para trabajar. ¿No?

Bradley se fuerza a asentir mientras siente que se le forma una piedra en el estómago. De pronto su promesa de proteger a Jake de los abusos se revela mucho más complicada que vigilar enamoramientos.

-Ajá -dice como un autómata.

Jake sonríe, abre el sobre y extiende su contenido sobre la cama. Un mapa con numerosos puntos marcados, una hoja de papel con una lista de nombres y una copia de la foto de Rachel que Mavpá le dio a Jake cuando regresó de los Balcanes en 1996.

-Entonces, en este mapa están marcadas las bases militares del estado. ¡Oh! También marqué la sede de la CIA. Porque cuando Mavpá dijo “defensa” tal vez quiso decir algo más amplio. La CIA también nos defiende, ¿no? -de nuevo Bradley se obliga a asentir. -Lo que quiero pedirte es que visites esos lugares y mires. Yo se que no puedes ir a preguntar en la puerta con su foto, pero he pensado que, acaso, cuando pases por ahí podrías verla. Después de todo se encontró con Mavpá, podría encontrarse contigo también.

-Jake… -solo el tono dudoso de su voz hace que al niño le tiemblen los labios y se le arrasen los ojos de lágrimas.

-Por favor, ¡no le digas a Mavpá! No le gusta que hable de Rachel. Si le dices no me va a regañar, pero se pondrá triste. No quiero que se ponga triste -se apresura a doblar el mapa y empieza a meterlo todo de vuelta en el sobre. -Olvida todo esto, fue una tontería.

Bradley lo detiene. Se da cuenta de que sus manos son casi del doble del tamaño de las de Jake y siente una ternura cálida en su pecho.

-Jake, está bien, puedo hacerlo.

-¿De verdad?

-Si, pero debes entender que no hay ninguna garantía de éxito. Que yo pase por un lugar no significa que pueda ver a todas las personas que trabajan ahí.

-Lo se -admite el niño muy serio.  

-Y podría no trabajar en Virginia. Es un país muy grande.

-Lo se -repite, pero ahora suena un poco dudoso.

-Además, han pasado catorce años desde esta foto, Rachel puede haber cambiado mucho.

Jake está al borde de las lágrimas de nuevo, pero Bradley no quiere comenzar esta nueva etapa de su relación con promesas imposibles. Si su hermano va a confiar en él, debe ser porque cree que siempre le dirá la verdad, aunque duela.

-Tu crees, ¿tu crees que no va a servir de nada? -pregunta el niño mientras acaricia la foto de su madre.

-No lo se. Me parece un plan con buenas intensiones -observa con admiración el trabajo sobre el mapa-, y se nota que trabajaste duro en esta investigación, pero -puede ver cómo una lágrima silenciosa se desliza por la mejilla de Jake- hay mucho aquí que está fuera de nuestro control.

-¿Entonces solo dices que lo harás para librarte de mi? -lo enfrenta con expresión herida- ¿Tú también cree que debo olvidarme de mi primera mamá?

-No Jake, no he dicho nada de eso. Ven aquí.

Bradley lo levanta con facilidad y lo pone en su regazo. Jake se deja acunar, mete la cara en el hueco entre el hombro y cuello de su hermano y llora en silencio. Bradley le acaricia el pelo y se balancea hacia atrás y adelante.

-Recuerdo cuando eras un bebé. Mamá me enseñó a dormirte, a darte leche, a cambiarte los pañales -Jake hace un ruido de desagrado, pero Brad no se inmuta. -¿Alguna vez te dije cómo cambiaste mi vida? Estaba solo con mi mamá. Mavpá, Icepá, y Slider nos visitaban, pero me sentía solo. Mav te trajo un lunes a fines de abril y de repente fuimos una familia otra vez: mamá, Mav, tu y yo. Gracias a ti, Mav se convirtió en mi padre. Gracias a ti Ice y Sarah decidieron mudarse a San Diego. Todo esto que tenemos, se construyó por ti. Eres…

Calla de repente. Iba a decir “eres lo que une a Ice y Mav”, pero se detuvo a tiempo. Jake, Sam y Sean no saben de la relación entre su padre y Kazansky. Con buena razón: no se puede poner la responsabilidad de un proceso DADT en la discreción de infantes.

Bradley ha pensado varias veces en la extraña cronología de esa relación. Ice y Mav están juntos desde noviembre de 1988, pero Sam y Jake fueron concebidos en julio de 1990. ¿Qué pasó? Una pelea parece ser la explicación más razonable, pero… ¿qué probabilidades había de que ambos acabaran embarazando a sus amantes ocasionales? Hay algo ahí, una pieza faltante que no le han dicho. Probablemente la verdadera identidad de Rachel.

Ice siempre mira primero a Jake, localizarlo es instintivo para el hombre cada vez que entran a un espacio nuevo. Cuando salen juntos, Ice disimula bastante bien los deseos constantes de mantener a Jake a su alcance, pero Bradley ha notado el temblor de sus dedos, cómo cierra las manos en puño cada vez que el niño se aleja un poco. Lo más extraño es que no actúa así con Sam y Sean. Si, Jake une a Ice y Mav de una manera que Bradley reconoce, aunque no comprende. De todos modos sabe que no puede decirle eso a su hermanito, así que concluye con algo un poco más hiperbólico.

-Eres lo más querido entre lo más querido. Tengo la seguridad de que Rachel, donde quiera que esté, también te quiere y piensa en ti cada día.

-¿Tu crees? -musita Jake sin despegarse.

-Claro. Seguro es una súper espía como Simon Templar o Ethan Hunt, y te ve ir a la escuela a través de un satélite. Como hicieron en la secuencia final de Misión Imposible 2 el año pasado ¿recuerdas? Para encontrar a Nyah en la playa.

Eso arranca una risa tímida de Jake.

-A los papás no les gustó. Dicen que es imposible -recuerda.

Si, aquel recurso hizo que Ice y Mav soltaran exclamaciones de incredulidad. Al salir del cine, Ice se quejó con amargura de las expectativas que crea ese tipo de filmes.  

-No importa. Lo importante es que es imposible no quererte Jake. Recuerda eso siempre. Haré el tour por las bases militares de Virginia, después de todo, Ice no controla cuánto gasto en gasolina.

-Gracias.

Parten el martes 31 de julio a media mañana. Después de un desayuno masivo, terminaron de cargar el Ford Bronco y chequearon una vez más la ruta. El plan es llegar a la Universidad de Virginia el viernes o el sábado. Ice y Sarah no quisieron ni oír acerca de dormir en el auto o en moteles de carretera. Mav hizo un puchero decepcionado, pero aceptó que el camino a la universidad no es el momento para “descubrir” la América profunda. Así que tienen reservaciones en los Hilton de Albuquerque, Oklahoma City, Little Rock y Nashville.

En Virginia se quedarán en casa de Slider, que ahora es comandante de la base Norfolk.

Toda la familia se reúne en el portal de la casa. Intercambian abrazos y besos. Hay alguna que otra lágrima. Si el abrazo triple entre Ice, Sarah y Maverick es un poco más largo de lo convencional, bueno, desde la calle no se ve nada.

-Regresa, amor -le susurra Tom en lo que Sarah lo besa en la mejilla.

-Siempre -promete Pete antes de separarse.

Luego se agacha para estar a la altura de Sam, Jake y Sean.

-Les tengo una tarea -anuncia. -Quiero que vigilen a ese par -y señala a sus cónyuges. -Van a ponerse tristes ahora que no tienen quién lave los platos cada noche. Les toca alegrarles ¿Pueden hacerlo?

Tres manitas se alzan para hacer el saludo militar.

-A la orden, comandante Mitchell -responden en coro desafinado.

-Muy bien. Ahora un abrazo.

Pete estrecha los tres cuerpos menudos contra su pecho y contiene las lágrimas. Sabe que cuando regrese Sam y Jake ya habrán empezado el estirón de la adolescencia.

-Cuídense ustedes también. Cuéntenme de todo lo que pase. ¿Si?

Se separa y avanza decidido hacia la camioneta. A sus espaldas, Sarah da consejos finales a Bradley.

-… no dejes de lavarte los dientes.

-Si, iná. Prometo.

Maverick sube al asiento del copiloto y espera a que su hijo se ponga tras el timón.

-¿Listo para volar de casa bebé Goose?

Bradley no puede evitar la sonrisa mientras enciende el motor. La respuesta está pautada hace años.

-Mav, que ya no soy un bebé. ¡Tengo diecisiete años!

-¡Oh! Perdón -su voz es burlona. -Es que has crecido demasiado rápido.

El móvil de Maverick avisa de la llegada de un mensaje de texto. Así que deja de prestar atención a su hijo para sacar el aparato del bolsillo trasero de sus jeans. Viene de un número desconocido, pero después de leer “Tardarás en regresar. Ten cuidado con el campeón de buzkashi. No sé qué es buzkashi. Buen viaje.”, comprende que se trata de un mensaje de Ray Seresin.

Por el espejo retrovisor ve que Ice tiene su propio móvil abierto y su cara es una máscara gris. Sus dedos empiezan a teclear de modo inmediato.

Ice, ¿qué es buzkashi?

La respuesta no se hace esperar.

El buzkashi es un juego tradicional de Afganistán, fue prohibido por el Talibán.

¡Ah! Conque volará sobre el Cáucaso.

Si vis pacem, para bellum. ;)   <3

-¿No estamos ni a cinco minutos de la casa y ya te estás texteando con Ice?

Mav cierra su móvil y mira sorprendido a Bradley.

-¿Cómo sabes con quién me texteo?

El joven tuerce los ojos.

-Pones la misma cara que cuando lo miras en casa, entrecierras los ojos y sonríes un poco, como si te diera miedo. En serio, no sé cómo no me di cuenta antes.

Mav se muerde los labios y suspira. Cualquier cosa que les espera, no es inmediata. Debe aprovechar su tiempo con Bradley.

-Creí que no te interesaba la vida sexual de tus padres, pero si insistes puedo mostrarte los mensajes -le acerca el móvil y hace amago de abrirlo.

Bradley hace una muesca de asco y lo aparta.

-¡No! ¡Por favor!

Maverick estalla en carcajadas.

-Mejor pongo música -propone Bradley y empieza a mover el dial.

La primera estación es de noticias, la segunda tiene música grunge, en la tercera justo empiezan unos acordes que Maverick reconoce.

-Déjala, déjala. Nos encantaba esta canción.

-¿Nos?

-A Goose, Carole y a mi.

Bradley asiente y sube el volumen. La voz de Marietta Waters les rodea. Maverick empieza a cantar con ella.

I see life / Veo la vida

And it's passing right before my eyes / Y está pasando ante mis ojos

And the past is the past / Y el pasado es el pasado

Don't regret it / No me arrepiento

Time to realize / Es hora de darse cuenta

I need to walk on the wire / Necesito caminar sobre la cuerda floja

Just to catch my breath / Sólo para recuperar el aliento

I don't know how or where / No se cómo ni dónde

But I'm going it's all that / Pero voy, es todo eso.

I have left / Me he ido

Bradley se sorprende al darse cuenta que recuerda el estribillo. Cantan juntos a todo pulmón:  

It don't matter where it takes me / No importa a dónde me lleve

Long as I can keep this feeling / Mientras pueda mantener este sentimiento

Running through my soul / Corriendo por mi alma

Never took this road before / Nunca antes tomé este camino

Destination unknown / Destino desconocido

Oh, oh, oh, oh, oh, oh

Destination unknown / Destino desconocido

Desde la base aérea Miramar, un F-18 despega y se dirige hacia el mar.

 

FIN
de la primera parte

Notas:

"Si vis pacem, para bellum" es una máxima latina que significa «Si quieres la paz, prepárate para la guerra». Aunque a veces se atribuye erróneamente a Julio César, en realidad deriva de un pasaje del escritor romano de temas militares, Vegecio, que dice: «Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum»

"Destination Unknown" es parte de la banda sonora de Top Gun. Canta: Marietta Waters. Compositores: Franne Golde, Jake Hooker y Paul Fox

Parte 2 "ALGO MÁS GRANDE QUE YO": http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-2-algo-mas.html

Parte 3 "CINCO VECES QUE EL PASADO REGRESÓ A FASTIDIARLES Y UNA VEZ QUE LES DIO FELICIDAD" http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-3-cinco.html

Parte 4 "RAÍCES" http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html

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