11 de febrero de 2024

RAÍCES 13

Capítulo 13 El fantasma y la oscuridad

Resumen:

Espera que el sueño regrese con la ayuda de la superficie monocroma y en penumbras, pero ocurre justo lo contrario. Las sombras son tan profundas que no puede evitar imaginar patrones en la extraña oscuridad que lo cubre. ¿Es ese el contorno de un rostro? Por un momento Jake está seguro de que Tom Kazansky lo mira desde el techo. ¿Son sus ojos los que siente, tiernos y un poco temerosos?  Frunce el ceño ante lo absurdo de la idea. ¡Cosa más ridícula! Pestañea y la alucinación desaparece.

 

Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992), Madam Secretary

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USS Theodore Roosevelt, Océano Pacífico, lunes 11 de noviembre de 2019

 

Hay algo en el barco.

¿Algo o alguien?

Jake no está seguro, pero sabe que hay una ¿entidad? que no pertenece al barco y se esconde entre sus sombras.

No podría explicar cómo sabe que está ahí. Es un ligero cambio en la temperatura de una galería a otra. Es la densidad de las sombras, que a veces son solo esquinas mal iluminadas y otras parecen tan oscuras como si un hueco negro asomara a través de las paredes de acero. Es el aire, que pasa de oler a salitre, mierda de ratas, petróleo y sudor humano, a recordarle una pradera invernal, donde la vida es una promesa oculta bajo la tierra helada. Es la sensación de ser observado desde las paredes, el techo, la curva interior de una cuchara -¿no hay cuchara? jajaja Neo-.

Jake nunca antes se sintió así. No. Sintió esto una vez. Después de Maki, cuando se fueron al rancho de Valle Moapa con los padres de Brig.

Una noche se despertó sin razón aparente, pero con la certeza de que alguien lo miraba. Podía sentir el brazo de Brig sobre su cintura, su respiración reposada. Así que no era él. ¿Wolf o Hollywood? Sería un poco extraño. Pero al mismo tiempo, los hombres habían estado actuando como padres desesperados con los dos. La gente hace eso, ¿verdad? Contemplar a sus bebés para asegurarse de que viven.

Recuerda a Maggie, la compañera de Brad que quedó embarazada en el último año del bachillerato. El grupo no la dejó atrás y convirtieron su habitación en el punto de reunión regular, ya que ella no quería dejar mucho la casa. Simplemente se paraba junto a la cuna y hablaba. Ojos fijos en su bebé mientras conversaba de todo y nada. Ver la famosa atención simultánea en acción sin aspavientos provocó en Jake -en todo su grupo- una callada admiración por Maggie.

Se dieron cuenta de que el abuso sexual de su padrastro no la detendría en su camino al éxito.

En la noche fría y llena de sonidos del desierto de Nevada, Jake siente que alguien lo mira como Maggie miraba a su bebé. ¿Quién? Muy lentamente gira la cara hacia la derecha y entreabre los ojos. La puerta está cerrada. Endereza el cuello y se queda mirando el techo de la habitación. Espera que el sueño regrese con la ayuda de la superficie monocroma y en penumbras, pero ocurre justo lo contrario. Las sombras son tan profundas que no puede evitar imaginar patrones en la extraña oscuridad que lo cubre. ¿Es ese el contorno de un rostro? Por un momento Jake está seguro de que Tom Kazansky lo mira desde el techo. ¿Son sus ojos los que siente, tiernos y un poco temerosos?  Frunce el ceño ante lo absurdo de la idea. ¡Cosa más ridícula! Pestañea y la alucinación desaparece.

Han pasado años desde Maki, el trauma, la baja médica, la terapia.

Maki le confirmó que debía confiar en sus instintos. No es profeta como su tío Ray, solo tiene suficiente “jugo” para reconocer cuando una cosa “no está bien”. Es suficiente. Suficiente para saber que no se lo imagina: las sombras del portaaviones USS Theodore Roosevelt están vivas. No, no es eso. Hay algo vivo que usa las sombras del barco para seguirlo.

Pero no es tiempo para pensar en fantasmas. Están en la sala de reuniones del barco para recibir las últimas instrucciones y el capitán Mitchell -su padre, quien salvó a la escuadra de la muerte segura- anunciará los nombres del equipo principal y el de reserva.

-Su objetivo es una amenaza clara y presente: un sitio secreto de enriquecimiento de uranio desarrollado por el gobierno de Yakutsk…

Jake escucha la presentación de Warlock a medias. Toda su atención en la pantalla, donde están claramente señalados el blanco, el campo aéreo de protección y las ominosas montañas que les rodean en el corazón de Sajá-Yakutia. Es una trampa casi perfecta, que solo la estrategia más innovadora y el vuelo más audaz podrán desafiar. Únicamente Iceman y Maverick podían imaginar este plan y creer que alguien podría ejecutarlo.

“Te puedo decir el tiempo máximo a partir de hoy: once años, tres meses y tres semanas. No estoy seguro de las semanas.” Dijo Ray. Hace once años, tres meses y seis días que Jake dejó su hogar en lo que -puede admitir ahora- no era más que una perreta adolescente. No quiso disculparse porque creyó que era adulto, que podía vivir con el peso de sus decisiones.

La voz de su padre lo regresa al presente.

-Lo más importante es recordar la esquina de la muerte. Al ascender para salir del valle estarán expuestos a los misiles enemigos. Recuerden, bajen lo más rápido que puedan y aceleren para regresar.

Warlock apoya la advertencia del capitán con un asentimiento. Mira a Simpson. A la escuadra. Hay tensión en el aire, el aliento contenido de quienes esperan el anuncio más importante de sus carreras, acaso de sus vidas. En la periferia de su campo visual, Jake nota cómo el rectángulo de sombra que proyecta una mesa se oscurece y sus bordes titilan. Suspira. Sabe que no alucina, y que esa sombra espía no le desea el mal. Tendrá que ser suficiente.

-Capitán Mitchell, seleccione sus dos Foxtrots -pide Bates.

-Payback y Fanboy...

-Ampáranos virgencita de la Guadalupe -murmura Fanboy.

-Phoenix y Bob.

Natasha y su WSO se miran con asombro.

En la fila de atrás, Yale exhala un suspiro de alivio y lucha contra las lágrimas.

-¿Y su compañero?

Jake se yergue, listo para el anuncio. Tiene que ser él, ¿no? Tuvo el mejor desempeño.

Bradley mira al suelo, tiene los dedos entrelazados y una mala sensación en el estómago. Es ahora, no importa a cuál de los dos elija -sabe que la elección es entre él y Jake-, este podría ser el punto de no retorno para su familia.

-Rooster.

Todos se sorprenden. Jake no intenta ocultar su perplejidad. Natasha nota que su rostro no transmite enfado o envidia, sino miedo.

-El resto estará en espera en el portaaviones, de reserva -anuncia el vicealmirante Bates.

Omaha chasquea los labios, frustrado. ¡Tenía que ser! Si Maverick no lo logra a la primera, les mandarán al matadero de todos modos. Con Seresin al frente de la escuadra, está seguro de que volarán a su muerte. Porque a Hangman solo le interesa una vida: la de Harvard.

Ciclón se dirige a la escuadra.

-Esto es para lo que han estado entrenando. Cumplan y vuelvan a casa. Buena suerte. Pueden retirarse.

Queda un día para llegar a destino. ¿Qué haces en el último día de tu vida?

Bradley no se sorprende cuando abre la puerta de su cabina y encuentra a Jake, pálido y despeinado. Es medianoche -o lo es en San Diego y nadie tiene valor para exigirles que ajusten sus horarios-, y él tampoco puede dormir. Estaba escribiéndole una carta de despedida a Azul.

-¿Está aquí? -pregunta en voz baja y desesperada.

Bradley solo asiente, se hace a un lado para dejarlo entrar. Jake va derecho hacia la cama, donde Maverick está sentado con ojos húmedos y vulnerables, vestido con un ridículo pijama verde con aviones amarillos y pantuflas azul oscuro.

El hombre abre los brazos sin decir una palabra.

-Papá -gime Jake con la cara oculta en su pecho.

-Todo estará bien, hijo -le asegura, aunque él también llora en silencio.

-No. No entiendes. Se acaba el tiempo.

-¿De qué hablas?

-Ray dijo…

No puede seguir, las palabras se le traban  como si una mano le apretara la garganta. Jake se aparta de su padre y mira alrededor, asustado. ¡Ahí! En el mínimo espacio entre la cama y la pared: la sombra tiene esa densidad perturbadora que indica su carácter sobrenatural.

Maverick, sorprendido por el súbito miedo en la cara de Jake, sigue su mirada. Nota la excepcional profundidad de la sombra en la pared y comprende. Si entrecierra los ojos, cree poder distinguir los rasgos de su cuñado. Incluso tiene la impresión de que tuerce los ojos como quien dice “pues sí, aquí estoy”. ¡Vaya! Tom y Sarah deben estar literalmente subiéndose por las paredes para que Ray esté espiando al niño tan descaradamente.

Está claro que no contaron con que Jake lo notara.

Pone una mano en la mejilla de su hijo y lo hace girar la cara lentamente hacia él.

-No hay nada que temer. -le asegura- Solo quiere verte.

-Ray dijo… -vuelve a intentar.

-No. Lo que dijo fue solo para ti. Esta es la última noche, vamos a aprovecharla. -extiende su otro brazo hacia Bradley- Ven acá, pequeño Goose.

Bradley no puede evitar la sonrisa mientras se sienta y lo abraza.

-Mav, que ya no soy un bebé. ¡Tengo treinta y cinco años! -responde, tal y como está pautado.

-Ustedes siempre serán mis pequeños. -repone Maverick, hundido entre los corpachones de sus hijos.

-Pero solo te llevas a Bradley al paseo de mañana -se queja Jake con voz infantil y un puchero.

Bradley no puede contenerse y estalla en carcajadas. Pete suelta una risa breve y deshace el abrazo para poder mirarles a la cara.

-Jake, eres uno de los pilotos más intrépidos que he visto en mi vida. Pero…

-Pero necesitas a alguien que ponga al equipo en primer lugar. Entiendo. Lo decidiste porque cogió el tiro por Payback y Fanboy el primer día, ¿verdad?

Maverick lo observa sorprendido. A su lado, Bradley ha dejado de reír.

-¿Es así? -pregunta.

-Fue uno de los factores. -admite- Un equipo es más que personas capaces de hacer algo, es… no puede haber dudas o desconfianza entre sus integrantes, porque un segundo en el aire puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. -mira a su hijo mayor a los ojos- Natasha y Bob confían en ti desde hace años. Después de ese día, sin importar lo mal que salieran las simulaciones, Fitch y García te siguieron, confiaron en tu liderazgo. -se gira hacia Jake- Que lo hayas descifrado es una buena señal.

Jake hace una mueca amarga.

-¿Señal de que estoy en camino a ser tan buen jugador de equipo como él?

Eso provoca una risa corta y sarcástica de Bradley y una mirada extrañada de su padre.

-Por supuesto que no. Nunca te pedí que imitaras a Brad cuando eras niño, no lo voy a hacer ahora.

Hace una pausa, tratando de ordenar sus ideas. ¿Qué puede decirle sin revelar más de la cuenta? -Nos parecemos mucho, Jake, especialmente en la manera en que volamos. Pero a tu edad yo no podía entender lo que motivaba a los oficiales. Eso es un rasgo que no heredaste de mí -y sonríe con expresión conspirativa.

-Ah -asiente Jake-, entiendo. ¿Sabes que hay un rumor de que soy producto de un experimento donde mezclaron tu genes con los de Ice? 

-¿De verdad? -para sorpresa de los hermanos, Pete parece divertido por la idea.

-Es una teoría horrible. -opina Bradley- Está en mi top de las cinco teorías de la conspiración más ridículas junto con -empieza a contar con los dedos- Iceman es el gemelo de un activista indígena al que la CIA mató en los ochenta -ninguno de los dos nota el temblor que sacude a su padre-, yo tengo un brazo artificial, Leonardo DiCaprio está casado con Tobey Maguire y la presidenta usa a Tea Leoni como doble.

-La presidenta si se parece a Tea Leoni -opina Mav.

Rooster sacude las manos en el aire.

-¡Eso no es lo importante, Mavpá!

-Verdad. -se gira hacia Jake- Lo importante es por qué estás en la retaguardia. Porque si tu hermano se mete en problemas, quiero tener la seguridad de que habrá alguien como yo aquí. Bradley hace un ruido triste, resignado. El episodio de Coyote, Phoenix y Bob le hizo comprender lo frágiles que son sus vidas en esas latas de acero. Pete no lo mira, sabe que lo importante ahora es que Jake entienda su estrategia.

-Recuerda -insiste-, no importa lo que hagas, tienes al Comandante de la Flota del Pacífico de tu lado. Solo trae a tu hermano de vuelta si yo no puedo, ¿de acuerdo?

-Hablas como si…

Mav le pone una mano en la mejilla. Jake se deja llevar por la sensación de los dedos callosos, el pulgar que se mueve despacio por su pómulo.

-Quiero regresar. Planeo regresar. Pero allá afuera puede pasar cualquier cosa. Cuando regresemos, podemos…

Maverick se detiene. ¿Puede hacer esto? ¿Puede prometer la verdad sin Ice? Pero las condiciones se han cumplido, ¿no? Su hijo es adulto. Sus ojos verdes reflejan decisión.

-Cuando regresemos te diremos todo lo que quieras saber sobre Rachel.

¡Ah! ¿No es eso gracioso? Ahora que ya no le importa quién diablos es Rachel, su padre se lo ofrece. Tiene sentido, ¿no? Le dijo que no se acercara más si no era para hablar de ella. Así que debe pensar que es lo único que lo convencerá de quedarse. Pero Jake está cansado de guardar resentimiento y de buscar a alguien que no lo quiere, si es que vive.

-Ya no me importa quién es Rachel Seresin o dónde está. La verdad es que me agarré a su imagen porque tenía miedo de perderte a ti también. Quería ser normal. Estaba desesperado por ser normal como si eso fuera a protegerme del dolor. Pero la normalidad está sobrevalorada.

-Nosotros también cometimos errores, Jake. La culpa no es solo tuya. Ice y yo…

-¡No! -lo interrumpe, solo puede pensar una cosa a la vez. -Ustedes son adultos. Ya lo eran cuando nací. Si decidiste seguir con él, si es el amor de tu vida, no tenía derecho a cuestionarlo.

Mav suspira y desvía los ojos hacia la sombra, por un momento le parece que Ray lo mira burlón.

-Cuando termine la misión vendrás a casa, ¿verdad? Tu iná tiene muchas ganas de abrazarte.

Jake acepta el cambio de tema, aunque esto no es menos problemático.

-¿Pero Ice me querrá ahí? -lo conoce, sabe de su lado rencoroso y calculador. Una cosa es reconciliarse con su padre, otra regresar a la casa del hombre al que acusó de… de tantas cosas.

Maverick lo mira con tristeza de nuevo. ¿Qué pasa?

-Jake -bufa Brad. -¿Cuándo vas a entender que todo esto se alargó por ti? Podrías haber regresado a casa a la semana siguiente. Icepá es tu padre también, nunca… No tienes idea de lo destruido que estaba cuando se dio cuenta de que en verdad no regresarías.

-¿Ice? ¿Destruido por mi? Pero si yo no… ¡Me salí de su camino!

Brad alza las manos con un gesto de impaciencia. Mira a su padre con expresión implorante.

-No -el tono de Mav es terminante-, aquí no. Cuando regresemos, ¿si? -insiste mirando con intensidad a Jake. -Hablaremos cuando regresemos a casa. Ya no habrá más secretos dentro de la familia.

Por el rabillo del ojo, Jake ve cómo la sombra hace un movimiento breve y rápido, como una sacudida.

-De acuerdo.

-¿Ahora me dejarán dormir?

-¿Vas a dormir o a “pensar” en Azul, hermano? -riposta Jake mientras mueve las cejas en gesto pícaro.

Bradley le tira una almohada. Pete los ignora, y se levanta. Al llegar a la puerta se mira y bufa. 

-No puedo creer que cruzara medio barco en pijama.

 

Martes 12 de noviembre de 2019

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

Gracias a que la hora es una ilusión, en el mar más que en cualquier otro sitio, tienen bastantes horas de sueño antes de que llegue el amanecer y la hora de despegar.

Cuando se encuentran en el comedor para desayunar, se sientan juntos sin decir palabra. Es hermoso y extraño, piensa Jake, lo fácil que puede regresar a esto: Brig le pasa el azúcar a su padre, Bradley recuerda que prefiere jalea y no queso crema en sus tostadas. Si alguien se extraña de la repentina cercanía entre los cuatro pilotos, no comentan nada. Luego se van juntos a ponerse los trajes de vuelo y Pete los arrastra a un pequeño ritual. 

Bajan a la segunda cubierta y se sientan cerca de los aviones. Después de años viviendo en naves como esta, para Maverick es fácil encontrar el mejor punto para que la vista sea absolutamente espectacular. Esto es lo más cerca que han estado de ser una familia completa en una década: contemplar en silencio la imagen imponente de un F-18 brillando bajo la luz naranja del amanecer invernal junto a Bradley, Jake y Brig. No significa que todo esté bien, pero es un paso en la dirección correcta. Ahora solo tienen que sobrevivir la jornada.

Susurra su oración habitual.

-Háblame, Goose...

Cuando el elevador se detiene, saben que ha llegado el momento. Se levantan decididos.

-Capitán Mitchell -dice Harvard muy formal-, quiero que sepa que ha sido un honor volar con usted.

Pete asiente, conmovido. Estrecha las manos de sus hijos. Bradley toma la mano de Brig sin pensarlo mucho.

-Ustedes tres están donde corresponde: en la escuadra de lo mejor entre lo mejor de la aviación de la Marina. No importa qué pase hoy, tengan la certeza de que nuestra familia -mira directamente a Brig, para que recuerde que piensa en Wolf y Hollywood como hermanos- se siente profundamente orgullosa de sus logros.

-Damos gracias por los alimentos que tenemos, por el amor que hemos recibido y por la salud de la que gozamos -dice de repente Bradley.

Su hermano lo mira entre asombrado y divertido, pero sigue la oración tradicional de su hogar.

-Damos gracias por la libertad que tenemos, somos la espada, somos el escudo y nos honra este deber.

-Y hoy, especialmente, damos gracias por la presencia de Brigham en esta familia, alegría de nuestros corazones. -completa Pete, porque es demasiado tarde para opinar sobre esta relación, pero no para confirmar que aprecia a la pareja de su hijo.

-Amén -concluyen a coro.

Cuando salen a la cubierta principal, encuentran el ballet de caos controlado que precede a toda operación aérea. Mientras los equipos de cubierta preparan los aviones involucrados en la misión, Maverick, Rooster, Hangman y Harvard se reúnen con Phoenix, Bob, Payback y Fanboy en una zona sombreada. Jake siente que se le erizan los pelos de la nuca y sabe, sin necesidad de girarse, que el fantasma ha llegado.

Cuando Hondo los llama para ir a sus naves, Rooster se las arregla para ser el último y quedarse junto a Hangman.

-Escucha…

Jake lo corta al chocar sus frentes.

-Llévales el infierno y trae a nuestro padre a casa.

Cuando ya están en sus cabinas, Maverick les habla a través de la radio.

-Daga Uno, control de comunicaciones.

Phoenix y Bob están sudando, mentalizándose para superar la ansiedad.

-Daga Dos, armada y lista.

Rooster traga en seco.

-Daga Tres, armado y listo.

Fanboy se santigua. Payback exhala.

-Daga Cuatro. Le leemos, señor.

Hangman mira hacia la izquierda, donde la sombra es como una ventana al abismo. Ya se sabe que, si miras largamente a un abismo, éste también mira dentro de ti. No está seguro de con quién habla, pero si de que escucha perfectamente sus palabras.

-Aquí Daga Reserva. Listo y en espera, señor.

Maverick está a punto de responder, duda. La escuadra permanece en silencio, el sonido de sus respiraciones irregulares revela que comparten la incomodidad de la incertidumbre. Finalmente, Rooster se atreve a llamar la atención de su padre.

-Señor, ¿me copia? ¿Señor..?

-Quiero agradecerles por confiar en mí para guiarles. Son lo mejor de lo mejor. Es un honor volar con esta escuadra.

-Estamos con usted, señor. Hasta el final. -responde Natasha por el resto.

-Olvídense del señor. -repone- Hoy tenemos el mismo rango. Daga Uno listo en su catapulta.

Maverick se coloca la máscara. Otras cinco personas lo imitan.

En el centro de control, Ciclón ve entrar a Hondo y espera a que se le acerque.

-Todo listo, señor -confirma.

Simpson exhala lentamente al tiempo que repasa por enésima vez el plan. Solo Kazansky y Mitchell podrían imaginar… Pero ha funcionado antes ¿no? No esto, claro, esto no tiene precedentes, sino su trabajo. Debe confiar, pertenecer a un cuerpo militar es, entre otras cosas, un ejercicio de confianza cotidiano. Además, Mitchell tiene razón: son lo mejor de lo mejor y tienen un líder excepcional al que seguirán -como diría Bucky Barnes- hasta el final de la línea.

-¡Mándenlos!

Una oficial de catapultas hace una señal con un movimiento y dos dedos. Frente a ella, dos jets aceleran los motores al máximo. Maverick y Rooster, uno al lado del otro, saludan a la oficial, luego se echan hacia atrás y apoyan sus cuellos contra los asientos para compensar la fuerza del despegue. Los equipos de verificación final alrededor de cada avión levantan sus pulgares, uno por uno. Sus correspondientes oficiales de catapulta se agachan y tocan las cubiertas para asegurar contacto visual con las personas en el interior de las cabinas. Los Super Hornets de Maverick y Rooster son los primeros en deslizarse por la cubierta. Son como dardos de acero que desgarran el cielo. Phoenix y Bob, Payback y Fanboy les siguen un momento después.

Jake les ve desaparecer desde su cabina y se traga las lágrimas.

Su vida se reduce ahora a esperar.

La suerte está echada.

 

Extremo sureste de la Cordillera Verjoyansk, República de Sajá-Yakutia

 

Antes de llegar a tierra, ven los misiles pasar por encima de sus aviones.

-Dagas, formación de ataque -ordena Maverick.

Se alinean sin dudar, como una maquinaria bien engrasada.

-Dagas listas. -confirma el capitán para beneficio de quienes siguen cada palabra, en el USS Roosevelt y en San Diego- Procedemos a fijar el tiempo hasta el objetivo: Dos minutos y treinta segundos en tres, dos, uno. ¡Contando!

-Dos, contando -confirma Bradley.

-Tres, contando -confirma Natasha.

-Cuatro, contando -confirma Reuben.

-Ya no hay vuelta atrás -murmura Fanboy, y aprieta entre sus manos la efigie de la Guadalupe que su madre le dio al graduarse de la escuela de vuelo.

Dos minutos y medio pueden ser muy poco tiempo.

Dos minutos y medio pueden ser una eternidad.

Para quienes vuelan la Misión Yana, siempre será una extraña mezcla de ambas cosas.

No que puedan contarle a mucha gente que volaron a través de las gargantas del extremo oriental de Siberia y pasaron sobre un río helado de color blanquísimo, por debajo de puentes alucinantes, con pilares de casi cien metros de altura. Puentes que guardan el recuerdo de otros tiempos, cuando Yakutia era parte de un imperio pujante, que prometió pan en cada mesa, justicia en cada pueblo y alegría en cada corazón.

El paisaje quita el aliento, pero nadie lo comenta. Entre la velocidad, lo estrecho de la garganta y la necesidad de volar bajo para evitar los radares, la presión que siente el equipo es intensa y requiere cada gramo de concentración, habilidad y resistencia. El entrenamiento no fue nada comparado con esto. Cada cual lucha con estos demonios en su propia forma.

Rooster maldice cuando su ala corta las copas de los árboles mientras se inclina a 6 Gs.

-Demasiado bajo... demasiado rápido… foco, mantén el foco.

Después de pasar por debajo del segundo puente, Bob al fin ve los SAMS, posados con pájaros de muerte en las cimas de las montañas. 

-Veo los SAM justo sobre nuestras cabezas. Sin movimiento. -reporta.

-Parece que estamos a salvo del radar, Mav. -suspira Phoenix.

-No nos confiemos. -advierte el capitán.

Rooster asiente en silencio. Si, no pueden dar nada por sentado ahora mismo.

Terminan el primer ascenso y entran por fin al valle donde deben lanzar las bombas.

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

En la sala de control, Ciclón, Warlock y Hondo siguen la operación a través de diversas pantallas. En uno de los radares aparecen dos objetos inesperados.

-Comandante Simpson, detectamos a dos bandidos. Están a 60 millas al este de la diana. -informa una técnica de comunicaciones.

Los hombres intercambian miradas inquietas.

-¿De dónde diablos salieron? -se pregunta Ciclón.

Warlock mira la pantalla con inquietud mal disimulada.

-¿Patrulla de largo alcance?

En la cubierta, Jake se muerde los nudillos para no intervenir.

 

Extremo sur este de la Cordillera Verjoyansk

 

La voz de Phoenix interrumpe sus divagaciones.

-Comanche, ¿hacia dónde se dirigen?

-Destino 090, 50, sudeste. -informa la técnico.

-Se están alejando. -Rooster no puede evitar el alivio en su voz- No nos han visto.

-Pero en cuanto esos Tomahawks destruyan la base, irán a defender el objetivo -advierte Maverick- Tenemos que llegar antes. Aumenten la velocidad.

-¡Joder! -es todo lo que dice Payback.

-Base aérea enemiga destruida -anuncia Comanche- Bandidos cambiando de dirección.

Rooster siente cómo su respiración se acelera, pero no logra mover los controles.

-Háblame, papá.

Maverick se rompe la cabeza para alentar a su hijo de un modo íntimo que no rompa el protocolo. Finalmente, solo repite su mantra.

-No pienses, solo hazlo.

Bradley exhala lentamente, mira al cielo. Es el mismo tono de la peluca de Azul aquella lejana noche de agosto de 2001. Desea con toda su alma volver a estrechar su cuerpo leve entre sus brazos. Acelera.

-¡Jesús, Rooster! -se queja Payback- No tan rápido.

Con la escuadra de nuevo en sincronía, Maverick se permite una sonrisa.

-Muy bien, vamos.

El ascenso por el lado sur de la montaña también es peor que en los simulacros. La gravedad es la misma, pero las paredes de piedra que impiden desviarse añaden una complicación a la maniobra.

Al fin llegan al interior del valle.

-Márcame el blanco, Bob.

-Espera, Mav.

-Vamos, Bob. Vamos.

-Espera. Lo tengo, ¡listo!

-Blanco en la mira. Bombas fuera.

Maverick y Natasha no dicen nada más, solo resoplan e inician el ascenso para salir del valle.

Aunque la visión de Bob se hace borrosa, no despega sus ojos de la pantalla de la cámara láser.

-¡Hicimos impacto directo! -reporta casi sin aliento.

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

-El milagro número uno -suspira Warlock.

 

Sala de Control del Cuartel General de la Marina, San Diego, California

 

-Milagro número uno. Cumplido -dice Iceman con el ceño fruncido.

A su alrededor, ayudantes y técnicos intercambian miradas desconcertadas. Nadie sabe muy bien qué piensa el Comandante de la Flota del Pacífico de esta Misión. Después de todo, fue él quien puso a su viejo amigo Mitchell al frente del proyecto, pero seguro no esperaba que el capitán, de casi sesenta años, acabara volando como líder. Todo es especulación: el Almirante Kazansky ha sido tan frío y formal en estos días como siempre.

Pero la primera parte ha salido bien, así que algunas personas empiezan a relajarse mientras siguen el evento por los altavoces.

-Daga Dos, estatus.

-Casi llego, Mav. Fanboy, ¿mi láser?

-¡Rooster! -la voz de García es puro pánico- ¡hay un problema con el láser!

-Se acaba el tiempo, ¡arréglalo!

Iceman se esfuerza por mantener su respiración acompasada. Tiene los nudillos blancos de lo duro que se agarra a la mesa. ¿Sabe Mav lo que está ocurriendo? Improbable. Su esposo, Natasha y Bob están luchando con la fuerza de gravedad mientras suben la falda de la montaña. Igual no importa, no es como si pudieran regresar.

-¡Estoy intentando! -repite Fanboy.

Pero, ¿qué puede hacer en realidad? Da un puñetazo de rabia en la mesa y toda la sala se encoge.

-Averiguen quién hizo la revisión final de ese láser -ordena el Almirante entre dientes con los ojos brillantes de furia.

En la sala se intercambian miradas temerosas: la cabeza de alguien caerá cuando ese avión regrese.

-A la mierda. Voy a disparar a ciegas.

-No -insiste Fanboy-, puedo hacer el blanco.

-No hay tiempo, apártate -ordena Rooster.

Tom quiere llorar. Esas palabras le resultan dolorosamente familiares. Gracias a lo que sea, está seguro de que Mav no los escucha.

-¡Espera!

-¡Bombas fuera!

Esta vez no necesitan que Fanboy confirme. La explosión es masiva: una ondulación levanta la tierra y la instalación subterránea implosiona sobre sí misma. El movimiento es captado por los radares de la Marina.

-¡Directo en el blanco! -anuncia una voz desde el comando de comunicaciones aéreo.

-Milagro número dos. Si, gracias Goose. -pero Tom no se relaja aún.

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

Jake escucha sentado en la cabina de su F-18, como si siguiera un partido por radio. Está tenso como un alambre. Ya completaron dos de los tres milagros que demanda el plan, pero no olvida que el peligro va -literalmente- volando hacia la escuadra y que… Mira hacia la sombra junto a la pared. Es demasiado oscura y no cambia con el movimiento aparente del sol, no hay modo de pretender que es un mero fenómeno físico.

“Tu sangre será responsable de cinco muertes aéreas” fue la condición, y tiene que ser hoy, porque su padre ofreció decirle todo cuando terminen la Misión. No hay otra explicación: ocurrirá en la esquina de la muerte, entre los SAMs y los aviones que se les acercan.

Efectivamente, la voz de su padre vuelve a la radio.

 

Extremo sur este de la Cordillera Verjoyansk

 

-Aún no salimos de esta. -les advierte jadeando en lo que él, Phoenix y Bob alcanzan por fin la cima de la montaña- ¡Aquí vienen!

Intercambian frases cortas, evaden la primera oleada de cohetes y por fin se permite pensar en algo más que el siguiente segundo.

-Rooster, ¿estatus?

No recibe respuesta directa. El incrédulo “¡Ay, no!” de su hijo, simultáneo con el decidido “Ahí vamos virgencita” de Fanboy indican que ya salieron del valle y los SAMs se activaron de nuevo.

 

Sala de Control del Cuartel General de la Marina, San Diego, California

 

Tom lucha contra la náusea mientras escucha el combate. Su cuerpo es solo un temblor. Su rostro una máscara gris. Sus ojos, un mar de tormenta. No está seguro de si alguien lo nota: todo el comando está pendiente de las imágenes del radar y las voces que salen por la radio. Entonces:

-Mierda, ¡se me acabaron las bengalas!

-Rooster, ¡evade! -ordena Maverick.

-No me los puedo quitar de encima. -y a Tom le parece que escucha de nuevo a un niño de tres años que no entendía la ausencia de su padre- ¡Me persiguen!

Cierra los ojos, sabe lo que viene.

-Mav, ¡noooooo!

No aguanta más. Se levanta de modo tan violento que tira la silla al suelo y corre a esconderse al primer baño que encuentra. A duras penas llega a abrir uno de los cubículos antes de que el desayuno se le salga por la garganta. El vómito se detiene, pero él no tiene energías para levantarse. Lo ha perdido. ¿Cómo va a mirar a su esposa a la cara? ¿Cómo explicará…?

Nada, no dirá nada. Será su dolor, su carga. Está acostumbrado a eso.

Se pone en pie tembloroso.

Debe regresar.

Es el Comandante de la Flota del Pacífico y aún tiene un hijo en el combate.

Cuando llega al lavamanos, Ray lo está mirando desde el espejo. Tiene una expresión feroz, decidida.

-¿Quieres jugarle cabeza a la muerte, hermano?

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

Jake siente las palabras como puñetazos.

-¡La dieron a Daga Uno! Repito, ¡le dieron a Daga Uno! -reporta Natasha.

Lo repite como si no pudiera creerlo, como si necesitara decirlo en voz alta para creerse ella misma que ha visto caer la mayor leyenda de la Marina.

-¡Derribaron a Maverick!

Su hermano suena completamente perdido.

-¿Lo ven? ¿Alguien lo ve? Daga Uno, ¡responde! -suplica.

-No vi ningún paracaídas -Fanboy suena como un niño abandonado.

-Tenemos que regresar.

Pero la voz de la oficial de comunicaciones lo corta en seco.

-Comanche, enemigos en camino. Un minuto para que les intercepten. Recomiendo que giren al sur.

Jake cierra los ojos, derrotado.

Puede verlo: Ciclón en la sala de control, mirando las pantallas, calculando las posibilidades de la escuadra basado en la distancia, el combustible que les queda, su capacidad de combate tras perder al líder, los aviones de quinta generación que se les acercan. Están también, por supuesto, las implicaciones políticas: ya perdió a Maverick, es posible que Iceman lo acepte, pero si pierde a Rooster…

Sus órdenes no lo sorprenden.

-Dagas, regresen. -ordena la oficial de comunicaciones- Enemigos en camino.

-¿Y Maverick? -demanda Rooster desesperado.

Simpson rompe el protocolo y les habla directamente.

-No hay nada que puedas hacer por él. No en un jodido F-18.

Una parte de Jake, la parte fría y cruel que sale a veces a flote (que odia porque lo hace sentirse cercano a Kazansky), comprende que es la única orden razonable. Pero Jake no es solo un piloto frío y calculador, es también un Mitchell: no hay misión imposible para él, como no las hubo para su padre o su abuelo.

-Daga Reserva solicita permiso para vuelo de protección.

-Negativo, Reserva.

Hay ruido en la línea, como si en la sala de comando estuvieran discutiendo, y al fin Ciclón alza tanto la voz que pueden oírlo a través del micrófono de la oficial de comunicaciones.

-¡No perderemos a nadie más!

-Dagas -instruye control-, no entren en combate. Daga Dos, se le ordena regresar. Confirme que recibió la orden.

-Rooster -implora Natasha-, los enemigos se acercan, no podemos volver.

-Maverick se nos fue.

Jake sabe que Bob trata de ayudar, que quiere salvar la vida de su amigo, pero se siente como una traición. Sabe que su hermano piensa lo mismo. Además, está la profecía. Su padre es la segunda muerte. ¿Contará lo que haga Bradley, aunque no tienen relación consanguínea? ¿Qué entienden los poderes que alimentan las visiones de Ray Seresin como “tu sangre”?

Desesperado, da puñetazos contra el costado de la cabina y solloza sin disimulo.

No le importa lo que digan.

¿De qué sirve ese fantasma si no puede ni salvar a su familia?

Busca la sombra para darle una mirada de odio y lo ve.

¡Dios del cielo!

La sombra se ha despegado de la pared y avanza hacia su avión. Poco a poco pierde nitidez, al tiempo que sus contornos se contraen y ajustan, hasta que se convierte en la imagen translúcida de un hombre. Un hombre al que conoce perfectamente.

¿Está alucinando?

Es la única explicación posible para que Tom Iceman Kazansky cruce la cubierta del USS Roosevelt, y se plante de un salto en la nariz de su avión. Es eso o Iceman, encima de todo, tiene magia. En ese caso está ante… ¿una proyección astral?

El espejismo de Kazansky le sonríe. Cuando separa los labios no hay nada. Literalmente: ni dientes, ni encías, ni lengua. A través del hueco de su boca asoma esa oscuridad absoluta que lo ha seguido desde que abordaron. Es horrible. Alguna vez le dijo que era un monstruo, pero no esperaba que fuera algo literal.

Iceman levanta una mano y la mueve de un lado a otro, saludando. Jake se fuerza a devolver el gesto. El fantasma asiente, parece satisfecho por su respuesta. ¿Han establecido comunicación?

Iceman levanta la mano derecha con los dedos extendidos. Luego mueve los labios muy lentamente. Jake se obliga a superar el miedo que le produce ver esa ventana de tinieblas y trata  de reconocer la palabra.

-¿Cinco?

Iceman asiente. Dobla lentamente el pulgar hacia el centro de su palma y, señala a Jake con el índice de su mano izquierda. ¿Se refiere a…?

-¿Uno mío?

El espejismo asiente otra vez. Está claro que Kazansky conoce la profecía.

Ahora el hombre inclina la cabeza y se pone la mano izquierda tras la oreja, como si intentase escuchar algo muy lejano. Extiende el brazo hacia el oeste, hacia Sajá-Yakutia, y dobla el dedo índice de su mano derecha.

-¡Ya lo sé! -le grita.

Pero Iceman lo mira con ternura y niega. ¡Oh! ¿Está equivocado? ¿Su padre no está muerto?

La radio se activa.

-Impacto en Daga Dos.

Jake ruge de rabia e impotencia. ¡Esto es una mierda! Maldita sea mil veces Rachel Seresin. Maldito su legado y su misterio. No quiere nada de ella. ¡Nada! Tenía una familia y la perdió por un espejismo.

Iceman sigue sentado frente a su cabina. Lo mira con ojos calmados, seguros. Su mano derecha aún tiene tres dedos extendidos.

-¿Bradley no ha muerto?

Sus labios se tuercen en una sonrisa socarrona. Niega con la cabeza.

-¿Papá?

Nueva negativa.

Pestañea confundido. ¿Entonces…? Iceman está moviendo los labios de nuevo.

-¿Espero? ¿Qué tengo que esperar?

Iceman solo le da una mirada amable, confiada. ¡Oh!

-Vale.

Kazansky deja de prestarle atención. Tiene los ojos cerrados, el rostro laxo y su imagen es aún más tenue, casi invisible.

 

Extremo sur este de la Cordillera Verjoyansk

 

-¡Ya deberías estar en el barco!

-¡Te salvé la vida!

-¡Yo te salvé la vida! ¡De eso se trataba! Soy tu padre Bradley, así es como funciona. ¿Qué diablos estabas pensando?

-¡Me dijiste que no pensara! -riposta abriendo los brazos.

Abre la boca para decir algo más, pero Ray -¿o Tom?- aparece justo detrás de su hijo.

-¡Maverick! -grita- No hay tiempo para pelear ahora.

Esto es demasiado. Apoya las manos en las rodillas y resopla.

-Dime -responde entre dientes, porque no puede ponerse a explicarle ahora a Bradley que está hablando con un hombre que se encuentra en una oficina de San Diego y otro que duerme en una cabaña en Dakota. 

-Ve al aeródromo. Goose les ayudará a volar de regreso -y desaparece.

¡Genial! Simplemente genial.

-Es bueno verte -le dice al fin a Bradley, y es verdad.

-Es bueno verte a ti también. Tu sabes, vivo.

Pete asiente, porque, si, debe admitir que estar vivo es bueno. Aunque su cuerpo le está recordando que es la segunda vez en un mes que salió disparado de un avión en marcha.

-¿Cuál es el plan? -pregunta Bradley cuando termina de plegar su paracaídas.

Porque su confianza en él no ha disminuido un ápice. Pete chasquea los labios y suspira. No tiene un plan, pero si tiene una dirección hacia la cual moverse.

-Vamos.

Al menos no tendrá que fingir sorpresa cuando encuentren lo que sea que se supone que les ayudará a regresar. ¡Qué Misión! Ojalá Rusia acabe de invadir está república de mierda y las cosas vuelvan a ser como antes.

Cuando lo que queda del aeródromo al fin es visible, Pete se da cuenta de que la frase críptica que los guió hasta allí es perfecta.

-¿En serio? -la incredulidad de su hijo es comprensible. -¿Un F-14?

La verdad es que a él mismo le cuesta creerlo. ¿Esta es la idea de Goose de una broma? Pero tampoco hay para escoger, los Tomahawks barrieron con todo lo demás.

Diez minutos después están saliendo del hangar.

-¿Cabina? -chequea.

-¡Listo! -responde Bradley a sus espaldas.

-Si que ha crecido. -comenta Nick colgado de la cubierta que baja lentamente.

-¿Qué coño?

Su hermano solo se ríe. A sus espaldas, Bradley se preocupa.

-¿Pasa algo?

-No -se fuerza a decir.

Nick está sentado sobre el ala con las piernas colgando. Tiene el traje de vuelo con el que murió, incluso el casco. Un hilo de sangre seca le baja por la sien.

-Vamos. -le dice Nick relajado. -Quiero conocer por fin al famoso Hangman. Carole no se cansa de hablar de él.

-Uh -responde Mav.

Si. Después de esto aceptará un ascenso o un retiro. Ya no puede volar más. Se concentra en estudiar la pista. Bueno, lo que queda de ella.

-¿Cómo vamos a poner esta pieza de museo en el aire? -se pregunta Rooster.

Goose solo mira a Mav y le guiña un ojo.

-Este asiento es un poco estrecho -dice casualmente.

Pete asiente. Activa el control para desplegar las alas. Ignora los razonamientos de Bradley, disfruta la risa divertida de Nick -¡cómo la ha extrañado!- y finalmente le dice a su hijo.

-Sólo sujétate.

-Dime, Mav, ¿lo sientes? -interroga Goose un brillo maniático en sus ojos muy abiertos.

-¿Sentir? Vamos, nena, acelera -le pide al avión.

-Yo siento la necesidad. -Nick alza los brazos, el velocímetro se sacude- La necesidad… 

Se vuelve hacia él. La sangre le está bajando por la frente, pero la fuerza del aire hace que gotee hacia atrás, sin llegar a cubrirle el rostro. La aguja indicadora de velocidad da otro salto.

-La necesidad… -repite mirándolo expectante.

-¿Mav? -inquiere Bradley a su espalda, comprensiblemente preocupado por el par de tanques que cierran la pista de despegue.

Maverick comprende.

-¡La necesidad de la velocidad! -grita fervoroso.

Levantan vuelo entre las carcajadas de Nick y los chillidos de Bradley.

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

Kazansky parece despertar. ¿Puede despertar una aparición? Jake no tiene tiempo de ponderarlo. El espejismo adquiere nitidez y abre los ojos al mismo tiempo que la radio se activa.

-Señor -informa control de vuelo-, estamos recibiendo la señal del GPS de Rooster. Pero parece haber una falla. -hace una pausa y explica- Va a velocidad supersónica.

Iceman lo mira, calculador. Jake conoce esa expresión, está decidiendo si el próximo paso vale la pena.

-Lo haré -le asegura sin detenerse a pensar en qué podría pedirle- Solo ponme en el aire.

El fantasma asiente. Le lanza un beso. Desaparece.

-Señor. -escucha informar a otra de las oficiales de control aéreo- Radar reporta un F-14 Tomcat en camino a nuestra posición.

-Viejo, ¿cómo te las arreglas para hacer este tipo de cosas?

 

Sala de Control del Cuartel General de la Marina, San Diego, California

 

El Almirante sale de su despacho con expresión decidida.

-Comuníqueme con Simpson en el USS Roosevelt.

Menos de un minuto después, tiene a Ciclón en el teléfono.

 

USS Theodore Roosevelt, Mar de Ojotsk

 

Ha estado esperando esta llamada desde que derribaron a Maverick.

-Almirante Kazansky…

-No tenemos tiempo para eso, Ciclón. Solo ponga a Seresin en el aire.

-Pero señor…

-Ahora, vicealmirante Simpson. Envíe al teniente Seresin a escoltar el vuelo de regreso del capitán Mitchell y el teniente Bradshaw. Es una orden directa.

Cuelga.

¡Wow! El hombre está furioso, pero al mismo tiempo…. Beau puede ver a los dos aviones enemigos de quinta generación acercándose al Tomcat. Es un combate imposible. El mismo Maverick no creía poder superar a uno de esos con un F-18. ¿Qué va a hacer un F-14 contra dos? Sabe que el Comandante de la Flota tiene acceso a la misma información. ¿Qué ve Kazansky que se le escapa a él? ¿Cómo va Seresin a inclinar la balanza a estas alturas? No importa. Es una orden directa.

Devuelve el auricular a su gancho y se gira hacia la oficial de control aéreo.

-Preparen la catapulta para Daga Reserva.

 

Extremo sur este de la Cordillera Verjoyansk

 

-Ponnos en contacto con el barco. -instruye Maverick.

-Esto es una pieza de museo. ¿Qué hago?

-Primero la radio. Revisa el…

Mira a Nick esperando ayuda, pero su difunto RIO está ¿¡fotografiando el paisaje!? Exasperado, cierra los ojos para forzar la memoria.

-Interruptor UHF-2, creo que se llamaba.

-Hay como trescientos interruptores aquí. ¿Algo más específico?

-No sé. De eso se encargaba tu papá.

Mira significativamente a Goose, pero su hermano solo sonríe y se encoge de hombros.

-Lo resolveré -afirma Bradley con fervor, y los ojos de su padre biológico brillan orgullosos.

Maverick bufa. Los muertos son las personas más incomprensibles del mundo, de verdad.

-No te preocupes mucho por la radio. -aconseja el fantasma- Hay cosas más urgentes.

Pete alza las cejas con expresión incrédula.

-Mav, dos aviones enemigos, abajo, a las cinco -advierte Bradley- ¿Qué hacemos?

Pete mira los aviones, mira a su hermano. Nick sonríe como un maniático.

-Usa tu encanto, Mav -dice mientras se recuesta en el ala y apoya la cabeza entre los dedos entrelazados de sus manos.

Cuando llegue a tierra, pasará un buen rato en el cementerio de Miramar, diciéndole a Carole todo lo que piensa del desempeño de la visita de Nick y su pésimo sentido del humor.

-Disimula. -instruye a Bradley- Creen que somos de su bando o ya nos habrían derribado.

Lo alarga todo lo que puede, pero…

-¿No podemos huir entre los cañones de la cordillera?

-No de sus misiles y proyectiles.

-Entonces hay que pelear. -concluye Bradley.

-¿En un F-14 contra dos cazas de quinta generación?

Nick se levanta, camina por el ala hasta su unión con el cuerpo del avión, se sienta allí con las piernas cruzadas.

-¿Tanto han cambiado los aviones desde que dejamos de volar juntos?

-Han pasado más de treinta años desde que este avión era el rey de los cielos. -responde Pete a ambos.

-No es el avión, es el piloto. -repone Bradley.

Goose hace un puchero.

-Nunca me llevaste a un combate verdadero. Por eso no puedo pasar al otro lado.

Maverick tuerce los ojos ante el pueril argumento de su RIO. ¿No se da cuenta de que llevan al niño a bordo?

-Pelearías si yo no estuviera aquí. ¿Verdad? -acusa suavemente su hijo.

Goose le da una mirada divertida, pero también demandante. ¿Le van a caer en pandilla? Es una pregunta vana.

-Pero estás aquí.

-Mav, está aquí precisamente porque ya no es un niño.

-No pienses, solo hazlo. -entona Bradley.

-Además -Goose vuelve a levantarse, salta hacia el techo de la cabina, da un par de toques por encima de la cabeza de su hijo-, la palanca de eyección de este cacharro no funciona.

Un escalofrío lo recorre. Nick se retuerce de risa encima de sus cabezas. Gatea hasta el frente de la cabina y pega la cara al cristal. Tiene la cabeza invertida, sus ojos están a la altura de los de Maverick.

-Entonces, ¿ya tienes suficientes motivaciones para hacer historia? -parece muy orgulloso de sí mismo.

No le responde.

Inspira.

Exhala.

Maverick gira con fuerza a la derecha mientras abre fuego contra uno de los jets. Logra dañar su motor izquierdo y el avión cae en un espiral de fuego.

-¡Joder, pero avisa! -se queja Bradley.

-Dime cuando veas humo en el aire. -ordena mientras asciende.

-Por supuesto -promete Nick vehemente, sentado con las piernas cruzadas encima de la cabina.

El segundo jet empieza a seguirlos y no tarda en disparar.

-Humo en el aire -advierte Rooster.

Maverick gira en dirección al avión que cae.

-¡Oh! Harás lo del punto atrás. -aplaude el fantasma- ¡Qué elegante!

Pete gruñe. Fuerza a su avión a alcanzar al humeante jet enemigo y gira a la izquierda cuando está a pocos metros. El misil se desvía por la mayor temperatura del aparato en llamas. Acaba de destruirlo en una explosión colosal que apenas esquivan.

-¿Sabes? -comenta Nick mientras aparta con la mano un pedazo de metal que venía hacia ellos- Volar contigo es tan divertido como recordaba.

-Eso estuvo muy bien -celebra Rooster.

-Si, pero…

-Humo en el aire. -le interrumpe Goose.

Ascienden.

-Bengalas, Rooster.

En cuanto destruyen el misil, Maverick usa el impulso para invertirse y girar. Quedan detrás del jet enemigo. Es su oportunidad para hacer blanco. En cuanto recibe tono, lanza su misil.

Pero el otro avión utiliza sus vectores de empuje para ponerse en vertical y luego hace un bucle corto alrededor del misil. El proyectil sigue de largo. El avión, aprovechando su propia inercia y la velocidad del F-14, les pasa por el lado y vuelve a ubicarse en su cola.

-¡Santa mierda! ¿Cómo coño hizo eso? -es evidente que Rooster no sabe si sentir terror o éxtasis.

-Pues sí que han cambiado los aviones desde que morí -admite Nick.

-Tenemos que bajar. El terreno confundirá su sistema de armas.

Logra entrar al cañón y acelera. Tras ellos, el jet dispara una ráfaga de proyectiles.

-¡No te detengas! -le grita Nick y corre hacia la cola, donde empieza a rechazar balas con sus manos.

Es evidente que la gravedad no lo afecta, así que Maverick se inclina para seguir la ruta del río hacia el mar.

-¡Nos dio! -anuncia Rooster.

-¡Maldición!

-Pete, si aprendiste algún nuevo truco de mierda en estos treinta años, es hora de hacerlo. -sugiere Goose.

-¡Agárrate! -ordena a Rooster.

Vuela hacia arriba y luego corta la aceleración. La desaparición repentina de impulso pone al F-14 en caída libre. Aprovechando la combinación de fuerzas, hace una pirueta que los pone detrás del jet enemigo. Maverick se apresura a disparar un misil.

El jet lanza sus bengalas y se salva.

Pete pasa a proyectiles y empieza a lanzar ráfagas de ametralladora, pero la velocidad superior del jet le permite evadir las balas.

-Háblame, Goose.

-Solo te quedan 33 balas. Espera -responde su RIO, que de repente está al costado de la cabina.

Pete asiente. Retira el dedo del gatillo y se concentra en alcanzarlo. Llegan a un sector casi recto del cañón.

-Mav, cuando te diga, vas a disparar hasta que queden diez balas, esperas tres segundos, y disparas el resto. ¿Puedes hacerlo?

Es una instrucción sospechosamente específica, pero asiente de nuevo.

-Bien. ¡Ahora!

Hace blanco, el jet pierde el control y se ladea. Cuando dispara sus últimos diez proyectiles explota como…

-¡Gran bola de fuego! -Nick alza el puño en gesto de victoria- Muy bien, casi llegamos al mar. -vuelve a trepar sobre la cabina- Nuestra parte está hecha.

¿Nuestra parte? ¿Qué quiere decir?

-Mav -le llama Bradley asustado.

-¿Si?

-Creo que estoy alucinando.

-¡Oh! Bueno, ha sido un día lleno de emociones. Las sobredosis de adrenalina afectan a cada persona de distinta manera. ¿Es tu alucinación peligrosa?

-Pues… Veo a mi padre acostado sobre la cabina del avión.

-Goose.

-¿Si, Mav?

-¿Por qué Bradley puede verte?

-¡¿Puedes verlo?! 

-Claro que puede verme, Brad Brad. -repone Nick con tono relajado- Has crecido mucho desde la última vez que te vi. -y le sonríe orgulloso.

-¿Estamos muertos?

-¡Por supuesto que no! -bufa su padre- He trabajado muy duro para sacarlos con vida de Yakutia. Solo hazme un favor y acaba de formalizar las cosas con… Mira, la verdad es que no me queda claro, ¿debo decirle muchacho o muchacha a Azul?

-Esteeee.

Rooster está encerrado en la cabina de un F-14 que vuela sobre el mar. No tiene más remedio que seguir esta bizarra conversación que reúne dos de las cosas que nunca esperó tener en la vida: su padre biológico comentando sobre su vida amorosa y el reto de explicar la identidad de su amante.

-Azul es una persona no binaria, así que la mayor parte del tiempo evito los pronombres y artículos con género y ya.

-¡Qué ingenioso! -asiente Nick encantado- Bueno, entonces acaba de formalizar las cosas con tu Azul y ten prole. Quiero ser abuelo. ¿Viste? Usé un sustantivo de género neutro.

-Bien por ti, Nick. -apostilla Pete sarcástico- Eres un fantasma que respeta la diversidad.

-Gracias. Hacer lo correcto da buen karma, aún después de la muerte. -vuelve a mirar a su hijo- Entonces, ¿le darás ese anillo?

-¡¿Sabes del anillo?!

-¿¡Le compraste un anillo!?

Ambos Bradshaw ignoran a Maverick.

-Claro que sabemos del anillo. A tu mamá le gusta mucho. Dice que gracias por no usar el de ella. Por cierto, Mav, Carole quiere que le des su anillo a Jake.

-Vale.

-Muy bien. Bradley, el interruptor UHF-2 está a tu derecha, abajo. 

-¿Lo supiste todo este tiempo?

-¡Quería charlar un poco con mi hijo!

-Lo juro Nick, eres tan fastidioso, tan fastidioso, como cuando estabas vivo. Rooster, enciende esa cosa y comunícate con el barco.

-Entendido.

Rooster activa el interruptor UHF-2. Las pantallas de radio y de radar cobran vida. La alarma de proximidad empieza a sonar.

-No es posible -se queja Pete.

Ambos empiezan a mirar alrededor.

-¿Dónde diablos está? -bufa Bradley.

-Enfrente -susurra Maverick.

-¿Podemos…?

-No. Gastamos nuestros últimos proyectiles sobre el río.

Mira a Nick, que se ha sentado con las piernas cruzadas sobre la cabina y otea el horizonte. ¿Qué espera?

-¡Humo en el aire! -avisa Bradley.

El jet enemigo les ha lanzado un misil. Mav tuerce y hace un medio giro.

-¡Bengalas! -ordena.

Evaden el misil, pero el jet les pasa por el lado y empieza a girar para ubicarse tras su cola.

-¡Está encima de nosotros! -advierte Rooster.

No tienen municiones, ni bengalas, no pueden eyectar. El barco está a tres minutos.

-Háblame, Goose -implora Maverick.

-Vamos, Mav. -responde su RIO con expresión juguetona- No creíste que tu compañero te dejaría colgado. ¿Verdad?

El jet enemigo estalla y un F-18 emerge de entre el humo y el fuego.

-Bueno, esa es mi señal. Fue un gusto volar contigo, Brad. Dile a Tom de mi parte que ahora sabemos quién es el mejor piloto -señala la nave que se acerca-, te prometo que no se va a enfadar.

Abre los brazos y se deja caer hacia atrás. Antes de que puedan decir otra cosa, la voz de Jake les sorprende por la radio.

-Buenas tardes, damas y caballeros. Les habla su salvador. Por favor, abrochen sus cinturones, guarden las mesas plegables, retornen los asientos a la posición vertical y prepárense para aterrizar.

Bradley estalla en carcajadas.

-Oye, Hangman, te ves bien.

-Soy bueno, Rooster. Soy muy bueno.

-Sí que lo eres -confirma con voz arrobada Maverick.

Jake le sonríe.

-Los veo en la cubierta.

Y se adelanta para dejarles espacio.

-Maverick al centro de control del USS Roosevelt. Estamos llegando con viento a favor. No tenemos tren de aterrizaje, ni gancho de cola. Quiten el cable, suban la barricada.

En parte para dar tiempo a que el equipo de cubierta despeje la pista y abra la barricada, en parte porque teme que nunca más podrá hacerlo, Maverick da la vuelta rozando la torre de control. La expresión irritada de Simpson no tiene precio.

Cuando ya se prepara para el descenso final, un sonido irregular sacude el avión.

-Por favor, no me digas que perdimos un motor. -suplica Bradley.

-Está bien, no te lo diré.

-Gracias -suspira su hijo y se recuesta a la espera del golpe cuando toquen el barco. 

Se lanzan contra la maya de acero. Queman la pista. En lo que esperan que el equipo apague el pequeño incendio y les dé el visto bueno para salir, Maverick pregunta.

-¿Estás bien?

Rooster lo piensa un poco. El día tuvo de todo: creyó que su padre había muerto, su avión fue derribado, se robaron esta pieza de museo, estuvo en un combate aéreo con jets de quinta generación y, como cierre, habló con el fantasma de su padre. Porque los fantasmas son reales. Cosa que no asombró a Mav. Pero están vivos. Puede ver que su hermano les espera en el suelo, porque de nuevo se habla con su padre.

-Si, estoy bien -decide.

Cuando por fin salen de la cabina, Jake y Brig les ayudan a bajar. Los rodea un mar de gente que vitorea y les palmean las espaldas. Jake da un estrechón intenso a su padre y hermano.

-No me vuelvas a asustar así -exige con lágrimas en los ojos.

Mav va a decir algo, pero lo llaman por otro lado. Se gira, aunque no hace esfuerzo alguno por separarse de ellos.

-Capitán Mitchell, señor.

Natasha se abre paso a través de la multitud. La sigue el resto del escuadrón.

-Teniente Phoenix…

Ella no es capaz de articular palabras. Solo tira sus brazos alrededor de Maverick con mal disimulada desesperación y el resto del grupo la imita. Acaban en un gigantesco abrazo colectivo.

-Maverick -le dice Coyote entre sollozos.

-¿Si, teniente Machado?

-¿Dijiste que tenías cuatro hijos?

-Ajá.

-Creo que te acabas de conseguir una docena más.

Pete no tiene energías para rectificarle.

No importa qué pase cuando lleguen a San Diego.

No importa si lo retiran por loco cuando escuchen la caja negra del F-14.

Ahora mismo es feliz.

 

NOTAS FINALES:

La República de Sajá: https://es.wikipedia.org/wiki/Saj%C3%A1


“Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein”

“Aquel que lucha contra monstruos debe procurar no convertirse en uno; y si miras largamente a un abismo, éste también mira dentro de ti.”

Friedrich Nietzsche en Más allá del bien y del mal


ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html 

 

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