20 de enero de 2024

RAÍCES 12

Capítulo 12: Misión Imposible. Protocolo fantasma


Resumen:

-Esto es una estupidez. Somos la escuadra de Maverick, y ese loco no se va a detener porque Simpson lo sacara de la Misión. -se levanta con una sonrisa juguetona en el rostro y alza su vaso- Brindo por el capitán Mitchell, que nos sacará de esta.
-Por Mitchell.
Después de bajarse sus tragos, se miran inseguros. En realidad, no tienen más que la fe en su Capitán para seguir adelante.
-Si no queremos tener resaca para las trece horas, hay que comerse esas alas de pollo -advierte Neil.
-Me han dado órdenes más difíciles de cumplir -asegura Yale y adelanta la mano hacia el pote rezumante de grasa


Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992), Madam Secretary

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Salón de Conferencias, Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar, sábado 9 de noviembre de 2019

 

-¿No les pareció raro que ayer en la recepción Maverick se sentara con la esposa de Kazansky? -pregunta Fanboy en voz alta mientras esperan para discutir el plan de entrenamiento del día.

Se gana algunas miradas extrañadas y otras burlonas.

-En serio, Mickey, tienes que controlar tu enamoramiento con el capitán. -advierte Halo burlona.

Él chasquea los labios.

-¿Qué enamoramiento? Solo es una observación. Digo que es inusual. Ella es la esposa del COMPACFLT, pero no va del brazo de Kazansky a hacer las rondas sociales. Sino que se sienta en la mesa con Maverick, que está tan mal como si Viper hubiera sido su padre. Cuando el capitán se echó a llorar…

-¿Cómo es eso? -lo interrumpe Hangman al mismo tiempo que lanza una mirada asesina a Bradley, Brig y Javier.

-Si, -comenta Natasha, claramente extrañada por su reacción- estuvo llorando un rato después que te fuiste. Seguro alguien dijo algo sobre Viper y todo le regresó. Pobre hombre -concluye con un suspiro.

-Si, seguro -Jake asiente sin dejar de mirar a su hermano, novio y amigo.

¡No puede creer que no le dijeran que…! Pero ¿por qué le dirían nada? Anoche, cuando Brig llegó, él ya estaba en la cama y se fingió dormido. Era una señal clara de que no quería hablar del desastre en la recepción. Hoy desayunaron en su apartamento -cocinar lo relaja-, así que Bradley y Javier no tuvieron ninguna oportunidad de acercarse. Es su culpa, realmente. No debió ir. Ya que cometió la imprudencia de ir, debió ocuparse de saber qué ocurrió en el salón Sapphire West tras su escandalosa partida.

Sin idea de las turbulentas emociones de su compañero, Fanboy sigue especulando… y confirma que está un infatuado de su capitán.

-Luego Kazansky fue a consolar a nuestro capitán y pensé, ¡caramba!, hacen buena pareja.

Bradley escupe el café que estaba tomando.

-¿Qué dijiste?

-Que… -repara por primera vez en las expresiones escandalizadas de su audiencia. -Vamos, ¿nadie más lo ha pensado?

-No -dice Natasha terminante. -Estás hablando de Tom “Iceman” Kazansky, el Comandante de la Flota del Pacífico. ¿Cómo se te ocurre?

Pero Fanboy no se deja disuadir.

-Es un hombre como cualquier otro, -Fritz resopla con desaprobación- al menos en ese aspecto. Piénsenlo, si Maverick fuera una mujer…

-¿Por qué tiene que ser el capitán la mujer? -interrumpe Halo.

-Porque la única mujer almirante de esa generación es Ellen Hill -responde enseguida Yale.

-Como decía -insiste Fanboy ya un poco exasperado-, si Mitchell fuera mujer y hubiera estado tan cerca de Kazansky por más de treinta años…

-Mitchell no estaría aún en la Marina si fuera mujer -interrumpe ahora Phoenix.

-¿De qué hablas? -pregunta Omaha.

-Se llama doble estándar, nené. No tienes idea de eso porque eres hombre y blanco, pero pregúntale a Lee o a Machado si creen que podrían haber hecho la mitad de la mierda que sabemos ha hecho Mitchell y seguir volando. ¡Diablos! Pregúntale a tu propia WSO.

Lee, Machado y Bassett hacen gestos de asentimiento con la cabeza.

-Estás reforzando mi teoría, Phoenix.

-No, García. Más bien señalo que tu novelita rosa tiene más huecos argumentales que un queso. Porque hasta ahora solo te oigo decir que son amigos cercanos.

-Si, pero el capitán es gay.

Enseguida se escuchan gruñidos exasperados.

-En realidad es bisexual -apunta Fritz.

Levanta las manos en gesto de rendición ante las miradas asombradas del grupo.

-Leí el libro, ¿okay? Da detalles que quedan ambiguos en la película. -mira a Brig- Tu tío es un excelente escritor.

-Si, bueno, gay, bisexual, la letra que sea del alfabeto queer -insiste Fanboy-, el caso es que a Maverick le gustan los hombres y son inseparables desde 1986. ¿No les parece una actitud sospechosamente liberal de parte de Kazansky?

-O sea, tu teoría se reduce a que, como Iceman no es un cabrón homofóbico, debe haberse estado tirando a Maverick todos estos años. -resume Bob sin ocultar su irritación.

-Porque un hombre hetero y un hombre queer no pueden ser amigos -completa Coyote con los brazos cruzados sobre el pecho y voz dura.

-Pues… ¿si?

Payback le da una palmada en la coronilla.

-Estás como una niña con Maverick.

-Y sueltas la mierda más enamoradamente homofóbica del mundo -le recrimina Halo.

-No puedo controlarme -gimotea el WSO- ¡Imagínese cómo serían sus hijos! -y sus ojos se nublan, soñadores.

-Serían tan temerarios como Maverick y tan calculadores como Iceman. Dios, eso sería tan malo -especula Bob con un estremecimiento.

-Definitivamente, es excelente que los dos sean hombres -opina Fritz.

-¡Sería increíble volar con ellos!- afirma Fanboy exaltado, el resto del grupo lo ignora.

-Lo más parecido a un hijo de esos dos eres tú, Hangman -se burla Omaha.

El aludido, que se había esforzado por mantener una expresión neutral durante todo el incómodo intercambio, hace un claro gesto de repulsión.

Omaha alza la ceja ante las varias miradas extrañadas que le da el grupo.

-Vamos ¿no conocen el rumor de que este -palmea el hombro de Jake- salió de un laboratorio? No te soporto, Seresin, pero debo admitir que tu rendimiento es espectacular. Fuiste quien rompió los récords de Iceman y Maverick en Top Gun, ¿no? ¡Y ayer por la mañana tu bomba cayó a sólo veinte centímetros del blanco!

Bradley tuerce los ojos, harto de las especulaciones sobre la vida sexual de sus padres. Nota que Natasha lo mira, curiosa.

-¿Qué?

Ella abre la boca, pero la puerta de la sala se abre y entra Ciclón seguido de Warlock.

La escuadra se levanta y saluda.

-Descansen -ordena el comandante por encima del hombro.

Vuelven a sentarse, pero no dejan de lanzar miradas a la puerta, esperando a Maverick.

El vicealmirante sube al estrado.

-Buenos días. Vinimos a darles una actualización sobre la Misión. El capitán Mitchell ya no los dirige. Está de baja temporal por razones personales. Yo me haré cargo del entrenamiento en los días que quedan.

Simpson ignora deliberadamente los jadeos de asombro, incluso el “¿Qué coño?” que se le escapa a Fanboy.

-Los parámetros están siendo actualizados para ajustarse a la realidad y sus capacidades. Nos reuniremos aquí a las trece horas con el nuevo plan de vuelo. Pueden retirarse.

Bradley sale disparado de la sala, seguro de que si se queda un instante más le saltará al cuello a Ciclón. Casi todo el grupo lo sigue más despacio, con actitud derrotada. Jake se queda mirando fijo al comandante, con ojos fríos, calculadores. Brig a su lado, con actitud incómoda. Simpson mira curioso a Seresin, y él le mantiene la mirada, desafiante.

-¿Algo que decir, -hace una pausa, pronuncia lentamente la siguiente palabra- teniente?

Seresin sonríe, pero no es un gesto amigable, ni sumiso, las expresiones correspondientes a su jerarquía. Curva los extremos de su boca mientras se muerde el labio inferior, dejando ver sus brillantes incisivos. Sus ojos tienen un brillo extático, y tuerce un poco la cabeza, como si quisiera verlo desde otro ángulo.

Parece un depredador que descubre de repente una buena pieza de caza.

Ciclón no da un paso atrás, pero lo desea. Él también ha oído los rumores, por supuesto, de que hay algo “inusual” en Jake Seresin. Claro que el chico no salió de un laboratorio, pero dónde sea que se crió, es evidente que Kazansky tuvo una importancia capital. A su lado, siente cómo Warlock modera su respiración, del modo que haces ante un animal salvaje al que no quieres provocar.

Lennox le pone una mano en el hombro a su ¿novio, protegido, juguete sexual, mascota?

-Jake, vámonos.

-El vicealmirante me hizo una pregunta -repone Seresin sin desviar la vista.

Pero no dice nada más por unos segundos.

Simpson pestañea al fin. Cuando vuelve a abrir los ojos, el teniente tiene una sonrisa sosa y sus ojos son humildes, como corresponde.

-Nos vemos a las trece horas, vicealmirante Simpson.

Da media vuelta y se va con ese andar especial que tiene: una mano agarrada al codo de Lennox. Un gesto de intimidad casual que parece especialmente pensado para provocar, y ha provocado incómodos rumores en la Marina. Seresin parece frágil así, aunque no hay nada frágil en él.

Ciclón y Warlock se miran, inquietos. ¿Qué ha pasado?

 

Área residencial de la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar, lunes 28 de octubre de 2019

 

Jake cierra la puerta de la casa, se apoya en ella, suspira, avanza hasta el centro del pequeño recibidor y empieza a abrirse la camisa del uniforme.

-¿Quieres cogerme?

Brig niega con la cabeza.

-Creí que habíamos hablado de usar el sexo como distracción.

-Esto es distinto.

Brig no se deja llevar por la cantidad de piel bronceada y músculos duros.

-¿Por qué le diste esa mirada a Simpson?

-¿Mirada? ¿Qué mirada? -pregunta mientras se abre los pantalones.

Brig lo toma por las muñecas, lo obliga a que le mire a los ojos.

-Tu sabes, mirada de depredador.

Ahí está de nuevo: los ojos de su novio brillan como en la sala de conferencias. Aún antes de Mika, Brig sabía que hay algo taimado y feroz en el interior de Jake. Una bestia ansiosa de sangre que duerme casi todo el tiempo, pero despierta rápido cuando hay tambores de guerra. Brig no siente miedo, sabe que ese animal posesivo y violento lo ama. Sabe que, si otras fueran sus preferencias, podría explotar esa sed de poder de Jake que casi nadie puede ver.

Si, debe admitir que recordar ese poder lo excita.

-Ver a Simpson cavando su propia tumba me pareció fascinante, casi divertido.

Jake pega sus caderas y se restriega contra Brig. Aunque el cinturón de su novio le araña la piel de la cintura, sonríe al notar la reacción que provoca un poco más abajo.

-Pero no estoy seguro de que ambos sobrevivamos esta pelea entre los altos poderes. Así que… ¿quieres cogerme?

-No podemos…

Pero Jake gira la muñeca y de repente es él quien estrecha la mano de Brig. Lo empieza a remolcar hacia la habitación.

-¡Si podemos! Tienes un rabo, yo tengo un culo, hay lubricante en la mesa de noche.

-Si vamos a morir, no quiero cogerte. Quiero hacerte el amor, Jake.

El rubio se gira con expresión sorprendida. No es… Así no es como debe responder un hombre, ¿cierto? Él es muy buen investigador.

-Hacemos el amor todo el tiempo -repone confundido.

-Precisamente.

Brig aprovecha que su novio se ha quedado estupefacto para retomar el control de la situación. Aparta las mantas de la cama, hace que Jake se siente, empieza a desnudarse con gestos lentos y deliberados. Es una actuación totalmente puesta a la celeridad pragmática con que Jake se quitó sus ropas. Las pupilas se dilatan levemente y sus ojos empiezan a seguir el movimiento de las manos de Brig con expresión hambrienta.

No es deseo sexual, en el sentido tradicional del término. Jake le ha explicado que siente una mezcla complicada de posesividad y engreimiento cuando ve esa prueba palpable de que Brig es suyo. No es deseo sexual, pero las pupilas dilatadas, la respiración irregular y la lengua que pasea por el borde de los dientes, sin dudas lo hacen sentir bien. Estaba dispuesto a poner sus propios deseos sexuales a un lado en nombre del amor. Resulta que no es necesario.

Inventaron su propia definición de hacer el amor.

Ya desnudo, Brig llega a la cama y se trepa sobre los muslos de Jake. Le acaricia la mejilla con las yemas de los dedos.

-Tócame.

Jake lo toma entre sus dedos con suavidad. Pasa el pulgar por el glande húmedo de líquido preseminal.

Brig jadea.

-¿Sabes? -dice Jake con sonrisa socarrona-. Debería filmarte. No tienes idea… -ajusta su agarre, empieza a mover la mano sin dejar de estudiar las reacciones de su pareja- Esto es tan sucio…

-Ajá. -gime Brig que también mueve las caderas para aumentar la velocidad- Súper sucio.

Jake le pasa el brazo libre por la espalda, gira y lo tiende en la cama. Se pone a horcajadas sobre sus muslos. Brig gime, frustrado, porque ya no puede moverse.

-Tan sucio -repite- pero amo tus expresiones cuando estás así.

En este punto apenas sube y baja la mano a lo largo del tronco del pene. Basta con pequeñas presiones en los lugares correctos para que…

-Más rápido, por favor.

-No. Se supone que parte del placer está en alargarlo -dice haciéndose el inocente.

-Joder, Jake, no me tortures.

-¿Torturar? ¿Debo dejar de tocarte?

-Oh, Dios. Eres un monstruo.

-Si. -le da unos tirones más y no puede contener el orgullo cuando Brig pone los ojos en blanco y se convulsiona- Tu monstruo.

Se inclina para darle un beso en el cuello.

-Mio -jadea mientras el orgasmo lo sacude.

Con un gran esfuerzo de voluntad, Jake contiene su repugnancia cuando siente el semen mojarle los dedos y no quita la mano. Solo sigue masajeando el pene hasta que la erección termina y el miembro regresa a su estadío normal. 

Se deja caer en la cama. Brig abre los ojos y reconoce su expresión asqueada.

-Lo siento, debí ponerme un condón -dice culpable.

-Si.

Lo dice suavemente. No hay recriminación en su voz, solo el reconocimiento de un hecho.

-Yo tampoco me acordé. Me dejé llevar por, ¿como se dice?, la pasión del momento -y se levanta.

Brig sonríe satisfecho mientras lo mira ir hacia el baño. Es un milagro que Jake aguantara tanto con semen entre los dedos. Después de unos segundos, se levanta y lo sigue para limpiarse él también.

Se pregunta, vagamente, qué estará haciendo el resto de la escuadra. El anuncio de Ciclón no solo los sacudió a ellos dos, seguro.

 

Yale mantiene la calma hasta que llega al apartamento que comparte con Fritz. En cuanto siente la puerta cerrarse a sus espaldas, lanza los zapatos contra la pared con furia.

-¡Maldito hijo de puta! ¿Quiere matarnos?

-Tienes que calmarte.

Mira rabioso a su WSO.

-¿Tengo que calmarme? ¿Tengo que calmarme mientras ese viejo nos manda al matadero? ¡Oh! Si, me olvidaba, soy coreanoamericano, así que soy estoico y disciplinado. ¿Qué me vas a decir, Billy? ¿Que lo más probable es que no nos elijan porque nuestro desempeño es una mierda? ¿Se supone que me alegre de que otras seis personas de la escuadra vayan a morir en lugar nuestro?

-No. -repone Fritz- Y te lo voy a dejar pasar porque estás estresado, Logan, pero nunca, ¿me oyes bien?, nunca vuelvas a decirme que me alegra mandar a otra persona a morir en mi lugar.

Confrontado por los ojos heridos de su WSO, Logan siente que toda la rabia lo abandona de repente. En su lugar quedan desolación y cansancio.

-Lo siento, tienes razón. No fue… No es contigo con quien estoy enfadado, ¿si?

Se deja caer en el suelo del recibidor. Oculta la cara entre las manos.

-Le prometí a tu esposa, Billy… Yo no tengo familia, pero tu esposa, tu bebé. Las hijas de Machado… ¡Dios!

Fritz lo mira un momento, va hasta la cocina, de ahí se dirige a la sala con dos vasos y una botella de cristal con un líquido ambarino.

-No beberé en el piso del recibidor de este apartamento de mierda, Logan. Mueve tu estoico trasero al sofá.

El piloto se queda mirándole unos segundos antes de levantarse y cubrir la escasa distancia hasta el sofá -gris, gastado, con olores en los que es mejor no pensar-. Toma el vaso.

-Por la vida -dice Billy.

El aguardiente le arde en la lengua y la garganta. Sacude la cabeza.

-Está fuerte esta mierda.

-Whisky de alambique, del cobertizo de mis abuelos en Kentucky.

Logan suelta una risa amarga.

-Son pura basura blanca… ¡pero qué buen alcohol hacen coño!

-¿Sabes? En el último permiso los visité y me preguntaron por ti.

-¿De verdad? -Yale sabe que a la familia de su WSO no le entusiasma mucho la “diversidad” de la Marina, si implica que su nieto recibe órdenes de un hombre de color.

-Si. Mi abuelo dijo “Parece que ese chinito no es una rata.”

-¡Ujú! ¿Están viendo CNN en tu casa ahora?

Billy le da un puñetazo suave en el hombro.

-¡Cállate! Creo que a esa TV no le funcionan ya los botones de los canales. Solo Fox o ESPN.

-Claro…

Un par de toques enérgicos en la puerta cortan la burla que iba a soltar Yale. Se miran interrogantes.

-Ni idea… -pero Fritz se levanta y abre.

Coyote, Payback, Fanboy, Omaha y Halo están en la puerta, con expresiones incómodas y avergonzadas.

-Me han dicho que tienes el mejor alcohol dentro de la base -explica la WSO.

-Trajimos alas de pollo -ofrece Payback.

-¿De dónde coño sacaste eso? -Reuben tiene una cubeta entera entre los brazos.

-Pues…

-¿Sabes qué? No me importa -y se aparta para dejarles entrar.

-Quítense los zapatos. Hay vasos en la cocina.

Se acomodan entre el sofá, la butaca y el piso. No dicen nada, el pesado sentimiento de la derrota es demasiado para intentar consolarse mutuamente.

-¿Dónde están las dos parejitas y Rooster? -pregunta al fin Yale.

-Cojiendo como si fueran a morir mañana, espero -responde Payback con clara envidia. Mira especulativo a su WSO- ¿Oye has pensado…?

Mickey le da una patada.

-¡Qué asco! He visto tu feo trasero más veces de las que quisiera. ¡No te meteré mano ni aunque estemos a punto de morir!

-En días como hoy, el arreglo de Natasha y Bob parece chévere -admite Omaha. Halo le da una mirada preocupada- ¡No! Si voy a morir en la nieve la jodida Siberia, al menos quiero hacerlo con mis bolas en su lugar, gracias.

Ella asiente, satisfecha, y se da otro trago. Mira a Coyote.

-¿De verdad crees que estén cogiendo, Hangman y Harvard?

Machado pone cara de incertidumbre.

-No lo sé. Quiero decir. Ayer el vicealmirante Kerner dijo que eran novios, pero creo que fue para callar rápido a Kazansky junior. Más vale que se pongan para las cosas, si Simpson se sale con la suya, no nos queda mucho tiempo.

-¿Desde cuándo están esos dos dándose miraditas?

Coyote mira sorprendido a Yale. Él nunca ha sido uno de chismes, pero supone que ante la inminencia de la muerte la gente… deja ir sus controles.

-Desde que los conozco. El primer día de la USNA, ya Brig tenía esa mirada de adoración para Jake. Jake no tiene idea de lo que vale ese hombre porque siempre lo ha tenido a mano.

-No digas eso, lo de Mika fue feo -recuerda Payback.

-A Seresin le dieron seis meses de baja médica después, de lo mal que se quedó -apunta Fanboy.

-Después de eso fue que empezaron los rumores de que era un bastardo de Iceman.

Machado mira sorprendido a Omaha. Esa no se la sabía.

-¿Hijo de Kazansky?

-Rubio, calculador, despiadado y cercano al sobrino de un miembro del Escuadrón 86 -enumera Omaha. -No es mucho, pero la gente ve lo que quiere ver. Yo apuesto por el laboratorio, por cierto.

-¡Cállate, Neil! -se queja Halo- Nadie quiere oír tus teorías de la conspiración ahora.

-Explicaría por qué Sean Kazansky no lo soporta -reflexiona Payback, él también vio el encontronazo en la recepción.

-No me importa de dónde salió Seresin. El cabrón está cogiendo, o lo que sea que hace con Harvard en la oscuridad. ¡Qué envidia! -suspira Fritz.

Halo asiente y levanta su vaso.

-Por la muerte rápida.

Fanboy no se suma esta vez, está mirando por la ventana con expresión abstraída.

-¿Mickey? -lo llama su piloto.

Él se vuelve hacia el grupo con ojos decididos.

-Esto es una estupidez. Somos la escuadra de Maverick, y ese loco no se va a detener porque Simpson lo sacara de la Misión. -se levanta con una sonrisa juguetona en el rostro y alza su vaso- Brindo por el capitán Mitchell, que nos sacará de esta.

Logan lo mira asombrado, luego intercambia una mirada con su WSO. Billy se encoge de hombros.

-Estás enamorado, Fanboy -escupe, pero se levanta.

-Es una pieza de museo de la Guerra Fría que pateó nuestros traseros -rezonga Payback y se para junto a su WSO.

Omaha le tiende la mano a Halo.

-¿Un baile más?

Ella acepta su apoyo y ambos se yerguen simultáneamente.

-Por Mitchell.

Después de bajarse sus tragos, se miran inseguros. En realidad, no tienen más que la fe en su Capitán para seguir adelante.

-Si no queremos tener resaca para las trece horas, hay que comerse esas alas de pollo -advierte Neil.

-Me han dado órdenes más difíciles de cumplir -asegura Yale y adelanta la mano hacia el pote rezumante de grasa.

 

Salón de Conferencias, Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar, , sábado 9 de noviembre de 2019

 

-Estos son los nuevos parámetros de la Misión -anuncia Ciclón-: El tiempo hasta el objetivo será de cuatro minutos. Entrarán al valle a velocidad reducida, sin exceder los 420 nudos.

Jake estrecha la mano de Brig convulsivamente.

Bradley lanza una mirada inquieta a Phoenix. Su amiga también parece estar pensando “¿Qué carajo es esto?”

-Señor, ¿no les daremos tiempo a sus aviones para interceptarnos?

Ciclón mira condescendiente a Bob.

-Bueno, teniente, tienen posibilidades al luchar contra aviones enemigos. ¿Cuáles son las probabilidades de sobrevivir en una colisión frontal con una montaña?

Omaha finge toser para disimular el resoplido de incredulidad que se le escapa. El vicealmirante continúa su presentación.

-Ahora alcanzarán el objetivo desde mayor altitud, por la pared norte. Será un poco más difícil hacer blanco con el láser, pero evitarán la subida de múltiples Gs.

-Y seremos blanco de los misiles enemigos antes de llegar siquiera a destino -le susurra Fanboy a Payback.

El piloto asiente en silencio. De verdad espera que su WSO tenga razón y el capitán aparezca con un sombrero del que pueda sacar un jodido conejo volador, porque este plan…

Detrás de Simpson, la pantalla se activa para mostrar un avión entrando en el área de pruebas de la misión. 

-¿Quién diablos es ese? -pregunta Ciclón.

La respuesta llega a través de los altoparlantes, cuando la voz de Maverick, un poco distorsionada, anuncia.

-Maverick a Control. Entrando al Punto Alfa. Confirmen el rumbo despejado.

La voz del controlador aéreo trasluce la misma sorpresa que la escuadra y los oficiales.

-Control a Maverick. Esteeee… Todo está despejado, peroooo… No veo que tenga práctica programada… Señor.

-Pues voy de todos modos -informa el capitán. -Tiempo al objetivo: dos minutos y quince segundos.

En el aula, el escuadrón intercambia miradas de sorpresa, incredulidad y admiración. ¡Esto está pasando realmente!

-Lindo -susurra Natasha.

El reloj de la pantalla cambia del parámetro de Ciclón al de Maverick. El vicealmirante se gira furioso hacia Hondo, pero este se encoge de hombros.

-Es automático, señor.

Fritz le da una sonrisa cómplice a Yale.

-¿Dos con quince? Eso es imposible -niega Payback, pero su WSO le da una palmada en la cabeza.

-Es Maverick -repone, como si eso hiciera cualquier cosa posible.

Brig mira a Jake, por primera vez desde el verano de 2008 su novio parece admirado por algo que hace su padre. Entrelaza sus dedos suavemente.

-Maverick en ruta -es lo último que se oye por los altavoces.

Luego solo quedan el cronómetro y la figura del avión en la pantalla digital.

Bradley arriesga una mirada a su hermano, Jake le sonríe de vuelta, confiado.

De espaldas al grupo, Ciclón sigue el avance del F-18 de Mitchell con ojos incrédulos y furiosos.  Cuando Maverick completa los primeros cuarenta y cinco segundos de la ruta sin romper el límite de cien pies ni chocar contra los lados del cañón, incluso Warlock se permite una pequeña sonrisa admirada.

-Ascendiendo en tres, dos, uno.

El F-18 inicia el ascenso de la ladera sur, gira sobre sí mismo y entra al valle sin perder un segundo.

Coyote mira a Hangman con sorpresa y miedo. Acaba de darse cuenta de que… 

-¡No puede hacer blanco él solo!

Su amigo le devuelve una sonrisa socarrona.

-¿Tú crees?

-Ningún acompañante para marcar el blanco. -anuncia el capitán- Disparo a ciegas. Lanzo bomba. -y empieza a ascender el lado norte del valle.

-Justo en el blanco -confirma Bob- Justo en el tiempo normado.

Fanboy salta de su asiento.

-Ha hecho blanco. ¡Santa mierda! 

Payback tira de su uniforme para que se siente.

-¡Contrólate!

Pero ya a nadie le importa el comportamiento decoroso. Tienen clavados los ojos en el indicador de la fuerza que soporta el piloto mientras asciende.

8.5 G

9 G

10 G, mucho más allá de los límites aceptados para el F-18.

Bradley se echa hacia adelante en su asiento. Disimula a duras penas su preocupación.

El F-18 finalmente supera la altura de la montaña norte y se nivela.

-Maverick a Control. Simulacro terminado.

-Impresionante -concede Jake con ojos húmedos.

Este es su padre, pero también es el piloto más hábil y loco de la Marina. Lo está arriesgando todo para darles una oportunidad de sobrevivir. A su alrededor, la escuadra intercambia discretas muestras de alegría, por respeto a Ciclón. Fanboy, ufano, suelta un enigmático “Se los dije”. Jake solo siente un tremendo cansancio. Tiene mucho en qué pensar ahora.

Warlock mira a sus estudiantes, alegres y esperanzados de nuevo. Mira a Ciclón, que sigue mirando la pantalla. Conoce esa expresión pétrea: está reajustando sus planes. Si Mitchell saldrá bien parado con este último truco, está por ver. 

 

Oficina temporal del vicealmirante Beau "Cyclone" Simpson, Base Miramar, sábado 9 de noviembre de 2019

 

-Me ha puesto en una situación difícil, Capitán. -dice Simpson más tarde, cuando Maverick se presenta en su oficina a rendir cuentas.

Afuera llueve a cántaros. Retumba el trueno. Un reloj hace tictac. Ciclón mira fijamente la lluvia, con las manos detrás de la espalda.

-Por un lado, ha demostrado que la Misión puede ser volada según sus parámetros. Que esa es quizás la única manera de sobrevivirla. Por otro, lo hizo robando un avión militar que vale millones de dólares, y lo voló de tal manera que tal vez nunca esté en condiciones de volar nuevamente.

Se gira hacia Maverick, lo estudia con una mezcla de confusión, desagrado y admiración renuente. Pete está acostumbrado a esas miradas. 

-Ni siquiera Iceman podría protegerle de esto. Tengo todo lo que necesito someterle a un consejo de guerra y darle la baja deshonrosa que tantos oficiales han deseado. -Ciclón avanza hacia su buró, se inclina y apoya las manos en la superficie pulida- Pero entonces me estaría deshaciendo del único hombre con una mínima posibilidad de completar exitosamente esta Misión.

Maverick entrecierra los ojos, pero no dice nada. ¿A dónde va Ciclón con este monólogo? Nunca ha sido un hombre de muchas palabras. 

-¿Entonces qué hago? -sigue el vicealmirante, mirando su mesa- ¿Arriesgar la vida de mis pilotos, sin mencionar el éxito de la Misión, enviándoles sin usted? -levanta la cara, mira a Maverick directamente- ¿O arriesgar mi carrera al nombrarle líder de equipo?

Se miran por unos segundos más. Maverick sabe que ha ganado. No solo la escaramuza sobre el control de esta Misión. Le ha ganado a Ciclón en un juego más amplio, de luchas intestinas dentro de la Marina. Al demostrar que es capaz de luchar sus propias batallas sin apelar a Iceman -su ángel de la guardia le llaman-, también ha demostrado que su talento no se limita a volar como un insensato y sobrevivir.

La mayor parte del tiempo, las personas operan a partir de prejuicios y percepciones que definieron una vez y no se preocupan por ajustar. Su larga relación con Ice ha hecho que la mayoría de la gente piense en su esposo como la mente y en él como la fuerza bruta. Maverick  es un juguete peligroso que Kazansky sabe controlar y presta a sus aliados. Habitualmente no le molesta, porque es mejor llegar a cualquier sitio con bajas expectativas. Hoy tuvo que demostrar que es más que una cara bonita -fue elegido el piloto más atractivo de la Marina por quince años consecutivos, hasta que Jake entró a la competencia-. Ahora el vicealmirante sabe que reconoció su separación de la Misión como lo que era: un intento de socavar la autoridad de Kazansky, pero fue capaz de cambiar la correlación de fuerzas con una sola jugada.

Simpson es un hombre ambicioso, también es pragmático y -a su manera- ético. No arriesgara las vidas de la escuadra solo por un vacío argumento sobre jerarquía militar que ni siquiera le reportaría beneficios políticos. Además, sabe que si va a ir contra Iceman debe ser con un golpe mortal, porque nada es más peligroso que una bestia herida de muerte.

Así que Maverick opta por ser un ganador elegante. No dirá nada que se pueda interpretar como regodeo o irrespeto a la autoridad de Simpson. Sabe que debe dar las gracias por la confianza y prometer éxito.

-Señor…

Pero Ciclón vuelve a ser el hombre de siempre, que prefiere pocas o ninguna palabra, cuando se puede apelar a la acción. Lo hace callar de un gesto.

-Elegirá a su equipo en el barco. Se embarcan esta madrugada.

 

Residencia Kazansky - Mitchell, University City,  domingo 10 de noviembre de 2019

 

Los días son cortos en noviembre. Maverick toma su desayuno en la meseta de la cocina de la casa, pero aún no amanece. Al otro lado de la meseta, Sarah se afana con la sartén y la tostadora.

-¿Quieres llevarte algo para el camino?

-No.

-¿Qué tal un pomo de jugo? ¡Te lo puedo hacer ahora!

-Sarah…

-O un batido, en el termo durará por varias horas.

-Sarah…

-¡Mitawin! -la voz de Iceman corta el intercambio de sordos al que les llevaron los nervios.

Ella se calla y los mira. Tom está detrás de Pete, con la barbilla apoyada en su hombro izquierdo y las manos entrelazadas a la altura de su esternón.

-Ven aquí, mitawin -pide Iceman bajito.

Sarah suspira, apaga la estufa y va. Tom aparta el brazo derecho para que ella pueda pegarse al costado de su esposo y la estrecha por la cintura.

-Esto si es un desayuno de amor -ronronea Maverick- Nadie en la Marina tuvo jamás mejor despedida.

Levanta las manos de sus cónyuges y las besa.

-Excepto que esto no es una despedida -le advierte ella. -Esto es una promesa.

-¿Una promesa? -repite Pete.

-Si -explica Ice mientras siente su respiración acompasada en la espalda. -Te estaremos esperando. Tienes que regresar a nuestro hogar.

-No te atrevas a dejarme viuda, Pete Mitchell, o te revivo solo para matarte yo misma.

-Ya lo sabes. No puedes discutir con ella, tu y yo no sabemos cocinar.

NOTA

mitawin (lakota) = esposa (español)

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