11 de diciembre de 2023

RAÍCES 6

Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html

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Capítulo 6: Un verdadero genio


Sumario:
Jake en la USNA, desde agosto de 2008 hasta diciembre de 2009


4 Procedimientos  

Durante los primeros cuatro meses, Jake se concentra en mantener su personaje, no destacar y no acercarse a la claque de nepo bebés.

No es difícil.

El programa de las primeras cuatro semanas de la USNA consiste en entrenamiento físico y ejercicios de construcción de confianza. El lunes, cuando empieza todo, les explican que este régimen de entrenamiento está diseñado para transformarles de civiles en guardiamarinas. Aunque sabía lo que pasaría y lleva entrenando más de un año, Jake se queja amargamente con Javier de que levantarse a las 5:30 am es tortura sancionada por el Departamento de Defensa.

Tanto correr, tirar de cuerdas, remar y gritar consignas deja poco tiempo para las preguntas personales. Callar es, por supuesto, más fácil que mentir. Así que Jake pronto gana fama de hombre de pocas palabras. Es uno de los cientos de novatos que no comenta las órdenes, no se queja de las demandas y, definitivamente, no conversa más de lo estrictamente necesario. Sabe que la gente confunde su silencio con competitividad y desconfianza, pero no le importa.

La claque de nepo bebés es fácil de distinguir y evitar. Siempre se juntan para comer y les agrupan para los ejercicios. Su rendimiento es sistemáticamente mediocre, pero los instructores no parecen muy interesados en ponerles presión.

-Es una casualidad, por supuesto -dice al tercer día Brig con tono cuidadosamente neutro mientras cenan.

-Por supuesto -asiente Jake mientras mira al extremo del comedor, donde los nepo bebés hacen un ruido de mil demonios.

Javier mira a Brig con curiosidad.

-¿No deberías estar con ellos?

-¿Yo? -el tono de Brig es de absoluto horror.

-Si, eres sobrino de Leonard “Wolf” Wolfe, técnicamente…

-Técnicamente él es una vergüenza. -y le da la versión PG- Mi tío dejó la Marina para dedicarse a los shows aéreos. Creéme, no me quieren allí, y a mí tampoco me interesa. -se mete un pedazo de pastel en la boca con fuerza.

Javier asiente y regresa a su comida. Tres días han bastado para que comprenda que la política interna de la Marina está tan marcada por los méritos como por la sangre. Además, los chismes…

-¡Por cierto! ¿Ya oyeron la nueva teoría sobre Mitchell Junior?

Jake bufa, está aburrido de las especulaciones sobre su paradero. Resulta ser que el club de fans de su padre estaba esperando su llegada a la USNA. Brig sonríe, al muy cabrón le parece graciosísimo, claro.

-No, cuenta, cuenta -pide sin terminar de tragar.

-Pues está en Wallace University, al frente del equipo de golf. Incluso hay evidencia -marca la palabra al levantar las manos y hacer un movimiento con sus dedos índice y medio como comillas-, una captura de pantalla de un post de facebook del equipo.

-¿Viste esa “evidencia”? -inquiere Brig.

-Pues si, me forzaron a verla. Es un rubio vestido con un ridículo chaleco a cuadros. La verdad, parece más un hijo del almirante Kazansky que del tal Mitchell.

Jake empieza a toser. Brig le da unas palmadas en la espalda mientras ríe.

-¿Podemos dejar el asunto? -dice al fin- No es más que otro nepo bebé. Personalmente, me alegro de que dejara su espacio para alguien que entró por sus propios méritos.

Javier asiente. Se ha dado cuenta de que su compañero de cuarto tiene algunos puntos sensibles, y uno de ellos son las familias militares. Sospecha que es una proyección del resentimiento hacia su padre ausente, pues su madre lo crió sin ayuda.  Igual no le interesa tanto el tema. Coincide con Jake es que se trata de un chisme ridículo. Donde quiera que esté, el chico tiene derecho a su privacidad.  

Como todo fuego que no recibe combustible, las especulaciones sobre el destino de Maverick II desaparecen para la segunda semana. Jake respira aliviado. Si hasta ahora ninguno de los nepo lo reconoció, ya no ocurrirá.

Después de las cuatro semanas de “aclimatamiento”, empiezan las clases. En ese sentido, USNA es como cualquier colegio: hay conferencias, tareas, trabajos de investigación, presentaciones orales. Al mismo tiempo, es diferente a cualquier otro colegio: las clases no sustituyen al entrenamiento físico, sino que se suman. El ritmo es brutal.

Para cuando llega noviembre, ya hay rumores de que algunas personas no regresarán del descanso de Acción de Gracias.

Es entonces que llega la primera prueba de su nueva identidad.

-¿A qué hora te vas mañana? -pregunta Javier casualmente mientras empaca una mochila mínima.

-A ninguna.

Javier se detiene y gira para mirarlo, extrañado.

-No tengo familia, Javi. -explica con calma Jake- Antes de venir para acá hice una venta de garage y cerré el contrato de mi apartamento en San Diego.

-Pero… -Javier tiene una familia grande y ruidosa. No se imagina ese tipo de soledad.

-Voy a estar bien. La escuela hará una cena temática el jueves y tengo mucho que leer del gran almirante Nimitz.

-Vale -dice al fin su compañero.

Con Brig la cosa no es tan fácil, claro.

-Ven conmigo. Te lo suplico.

-No.

-Jake, no puedes apartar a todo el mundo de tu vida solo porque estás enfadado con tu padre y…

-¡Cállate! -sisea el rubio y mira a los lados con miedo.

Están en un rincón de la biblioteca, pero no puede dejar nada al azar. Una sola palabra y todo su esfuerzo será en vano.  

-Por última vez. Acción de Gracias es una fiesta familiar. Tu y yo tenemos una relación cordial, pero no íntima. No es razonable que me invites. Además, la claque nepo sabe por qué Hollywood y Wolf dejaron la Marina. Si se enteran de que fui a tu casa, mi reputación, nuestra reputación, quedará destruida.

-Jake…

-Ni una palabra más, Brig.  

Son cuatro días extraños. Bancroft Hall está casi vacío, Jake no tiene mucho para ocuparse, así que por primera vez no puede escapar de la nostalgia. Acción de Gracias no es un día de fiesta para su familia. Como personas blancas, Carole, Kazansky y su padre crecieron celebrando la fecha sin preocupaciones. Para iná Sarah es diferente, porque ella es Sioux. Jake no tiene recuerdos de su vida antes de la mansión en University City, así que no sabe si en sus primeros años comió pavo y maíz.

Sus recuerdos de Acción de Gracias son muy diferentes a los que reflejan los medios y, comprende ahora, una clave de su identidad indígena. En segundo grado, él y su hermana se negaron a “disfrazarse de indios” para representar el supuesto evento de 1621. En cuarto grado, iná tuvo que ir a buscarlo a la escuela después de pelearse con un niño que le dijo “india malagradecida” a Sam. Tampoco hacían la cena tradicional, sino que viajan a la Reservación Barona, donde participan en un memorial por el Día Nacional de Luto Indígena. La única vez que faltaron fue en noviembre de 1997, cuando mamá Carole estaba en el hospital.

Si su padre o Ice estaban en San Diego, se les sumaban. Kazansky siempre parecía especialmente conmovido en esos días. Ahora se da cuenta de que tenía que ver con el hecho de celebrar su propia victoria, la seducción de Pete Mitchell.

Así que el 27 de noviembre de 2008, lejos de todo lo que conocía y obligado a fingir ser un blanco promedio de California, Jake se siente desnudo. Se encoge entre las sábanas y llora por lo que Tom “Iceman” Kazansky le ha quitado.

5 Normas

5.1 La política es cosa de los políticos

La victoria de Barack Obama pone de cabeza al mundo, así que la USNA también se sacude. Como compañero de cuarto de un latino afrodescendiente, Jake ve en primera fila el entusiasmo que la elección produce no solo en Javier, sino en casi todo el estudiantado “de color”. Al mismo tiempo, puede ver las miradas resentidas de quienes se sienten ofendidos por la audacia de Obama y sus seguidores.

La tensión aumenta significativamente después de Acción de Gracias. Pareciera que casi todo el mundo regresó de casa con opiniones más extremas y menos interés en escuchar. De nuevo está en una situación paradójica. Lo consideran una persona blanca, así que Javi es cauteloso en cómo expresa su alegría y nadie se ocupa de bajar la voz para hacer comentarios racistas cerca suyo. Eso termina el día que le pone el ojo morado a Paxon McCormick y terminan en el despacho del capitán Sam "Merlin" Wells.

-¿Entonces? ¿Cuál de los dos me dirá su cuento primero?

Jake aprieta los labios y mira al frente. Está relajado en su posición de espera con las manos a la espalda. Le duele la mandíbula, pero la respiración entrecortada del imbécil a su lado es pago suficiente.

-Este violó mi derecho a la libertad de expresión -afirma McCormick con su arrastre de palabras sureño.

-¿El guardiamarina Seresin? -le rectifica Merlín- No me diga. -y mira a Jake con curiosidad.

-Si señor. -afirma McCormick, que toma la expresión del capitán como apoyo- Yo estaba con unas amistades conversando cuando dije algo que no le gustó y me exigió que me callara. Le dije que tenía derecho a decir lo que quisiera. Me golpeó.

-¿Y qué fue lo que dijo usted, guardiamarina McCormick? -inquiere con voz suave el capitán.

-¿Lo que dije? -repite el estudiante sin poder ocultar su sorpresa- No, no lo recuerdo, señor. Algo de la última Indiana Jones y el personaje de Cate Blanchett.

Jake contiene las ganas de reír, observa la expresión cuidadosamente vacía de Merlín y comprende que este es su momento.

-El guardiamarina McCormick dijo que cuando Barack Obama tome el poder, las Irina Spalko se pasearán por nuestro país y el Departamento de Defensa no podrá hacer nada porque todos estaremos ocupados en cursos de inclusión y diversidad, señor. También dijo que este país no podía tener un presidente musulmán porque somos una nación cristiana, señor.

-¿Fue así, McCormick?

-Pues…

-Usted estudia en la USNA, McCormick, y mientras sea parte de nuestra comunidad, se comportará como corresponde. Somos una nación sin religión oficial, así que el señor Obama puede rezar a quien quiera. Eso no es asunto suyo, McCormick. Y ciertamente no lo descalifica para ocupar ningún puesto.

-Si señor.

-Respecto a los cursos de inclusión y diversidad, los estudios indican que quienes se oponen a eso suelen usar argumentos racistas y sexistas. ¿Es usted un racista, McCormick?

-¡No señor!

-¿Es usted un machista McCormick?

-¡No señor! -grita el pelirrojo.

-Me alegro. Porque esas actitudes son contrarias al espíritu de la Marina. Es evidente que todo esto fue un malentendido. Usted viene de una excelente familia sureña. Alabama, ¿no?

-Si, señor. Mi familia produce algodón desde el siglo XIX. Pilares de la comunidad.

-Bien, entonces se sentirá como en casa ayudando al Coro de Gospel por lo que le queda de año.

-¿Señor? -inquiere Paxon desorientado.

-Yo no creo en cursos de inclusión, McCormick. -explica Wells con una sonrisa de tiburón- Creo en la práctica. Como usted aún no se entera de que hay nada de bueno en presumir ser descendiente de propietarios de esclavos y habla tanto de los buenos viejos tiempos de la Confederación. Si, me enteré de eso. Pasará tiempo escuchando la música creada por la buena gente que gente como su familia esclavizó. ¡Vaya a reportarse con el señor Scott!

-¡Si señor!

Paxton huye. Jake y Merlín se quedan solos. El capitán se asegura de que la puerta esté cerrada y se vuelve hacia el joven con una sonrisa divertida.

-Habías tardado en aparecer por aquí -comenta en lo que camina hacia su mesa.

Wells no va a su silla giratoria, sino que se sienta encima de la mesa y cruza los brazos sobre el pecho.

-Siéntate, Jake.

-Capitán Wells…

-Vamos, corta el teatro, estamos solos.

El joven lo piensa un poco y decide que no vale la pena negarse. Se deja caer en una de las sillas frente a la mesa del capitán. Inmediatamente, Merlín se inclina para examinarle la cara. Cuando las yemas de sus dedos le rozan la mandíbula, Jake no puede contener un gemido.

-Tendrás un lindo morado mañana.

Se encoge de hombros.

-Con tal de que dejara de vomitar su mierda racista. Además, a partir de ahora no lo dirán donde pueda escucharles. Lo cuento como una victoria.

-Muy estratégico. -asiente el capitán- Por lo demás, ¿te gusta la USNA?

-Si -responde sin dudar, no hay razón para mentir sobre eso- La clase de historia naval es divertida.

Merlín alza una ceja, burlón.

-¿Divertida? Si tu lo dices. ¿Cómo te trata el frío? En California nunca baja tanto.

-Nos dicen eso todo el tiempo a quienes llegamos del Pacífico, pero Maryland todavía tiene que impresionarme. Sin nieve no se vale.  

Merlín sonríe, divertido.

-¿Elegiste ya tu licenciatura?

-Todavía. Estoy dudoso entre Ingeniería Mecánica y Ciencias Políticas.

-¡Ah! La curiosidad por saber cómo funcionan los aviones y cómo funciona el mundo, ¿no?

-Si -Jake se sorprende por la claridad con que lo desglosa su tío- Eso es.

-Bueno, puede que yo sea una parte parcial, pero… Puedes estudiar ingeniería ahora, para que sepas cómo funciona tu avión. Si luego quieres seguir subiendo la escalera del poder, te inscribes en la Escuela Naval de Posgrado. Igual, te recomiendo que aproveches y saques una especialidad en idiomas. -cambia de idioma sin pausar- ¿Cómo está tu lakota?

Jake abre los ojos, sorprendido. Tarda un poco en componer la respuesta en su mente.

-¿Desde cuándo…?

Los ojos azules de Merlín brillan pícaros.

-Sarah nos ha influido más de lo que ella misma sabe.

-Si, iná es una fuerza de la naturaleza.

-Hay otros hablantes de lakota en la USNA, ¿sabes? Puedes practicar.

-No se si…
-duda en usar las palabras- No sé si se sientan cómodos con un blanco.

Merlin se ríe, como si Jake hubiera dicho algo increíblemente inocente.

-Jake, ¿no tienes idea de lo que significa el apellido Seresin? -al ver la expresión desconcertada del chico, el capitán lo mira inquieto- Pero si sabes quién es Ray Seresin, ¿verdad? -ante el asentimiento del joven, algo de la tensión de su rostro desaparece y le da una palmada amigable en el hombro- No quiero saber cómo Pete se las arregló para emparentar con Ray Seresin, pero Maverick siempre ha sido… Si alguno de nosotros se cruzaría con la realeza, tenía que ser él.

¿Realeza? Un nuevo detalle del rompecabezas. Pero Jake no tiene tiempo para pensar sobre eso, el tono de Merlín le indica que su conversación está por concluir.

-Debo recordarle, guardiamarina Seresin, que los desacuerdos políticos no tienen cabida en la USNA. La política es cosa de Washington, nos corresponde implementarla, nada más. No decore el rostro de ningún otro estudiante nostálgico. ¿He sido claro?

-Si, señor.

-Bien -Wells se levanta, Jake lo imita- Aquí en USNA no tenemos preferencias por nadie, y ciertamente usted ha cometido una infracción, Seresin. Estaría muy decepcionado si se imaginó que saldría de esta con una palmada en la mano. Repórtese a la profesora Christy Stanlake, será su ayudante por lo que queda de año. A ver si la inmersión en la cultura de las Primeras Naciones le baja un poco los humos.

Jake abre mucho los ojos, sorprendido. ¿Le acaba de dar el tío Merlin una coartada para que se reúna con el resto del estudiantado indígena de la USNA?

-¿Qué me está mirando, Seresin? ¿Algo de su castigo no quedó claro? -el contraste entre la mirada jovial y la voz impaciente de Merlín no podría ser más extremo.

-No, señor. -se obliga a decir en tono humilde- Todo claro, señor. Permiso para retirarme, señor.

-Largo.

5.2 No tener ataduras innecesarias

En diciembre, Jake le comenta casualmente a Javier que tomará español como opcional en el periodo de primavera. Su compañero de cuarto suelta un gritico de triunfo y chocan puños.

Cuando se marcha para la pausa de fin de año, Javier le da un abrazo largo, intenso. Mientras regresa a su habitación por los desolados corredores de Bancroft Hall, piensa en lo que ha surgido entre ellos.

Es la primera vez que hace una amigo por su cuenta, sin la influencia o ayuda de Brad, Sam o Sean. Sin las -debe admitir- magnéticas personalidades de Sarah, Ice o su padre para hacerlo lucir atractivo. Javier y él se encontraron por azar, y podían no haber tenido nada en común. Tiembla de pensar en la perspectiva de pasar cuatro años compartiendo habitación con un McCormick o un Benjamin. Pero no, le asignaron a este tipo simpático, ocurrente, discreto y fiel.

Jake está seguro de que una de las razones por las que Javier no insiste en indagar sobre su vida en San Diego es su propio origen. Una familia latina negra de Texas sabe muy bien que los silencios pueden salvar vidas. Igual, nada es perfecto. No puede bajar la guardia porque viene de la jodida Fredericksburg. ¿Quién lo habría imaginado?

Todavía se eriza al evocar la rabia y el miedo que le produjo Chad Abbot el día que enterraron a su madre. “No es tu hermano. Viene conmigo a Texas y nunca volverás a verlo.” Recuerda cómo Kazansky lo consoló, le llamó čhiŋkší (hijo), se llamó a sí mismo até (padre). Sus dedos acariciándole el cráneo con la fuerza exacta para hacer que la tensión dejara su cuerpo y el llanto cesara. Sacude la cabeza. No puede permitirse pensar en Kazansky y sus mentiras.

En cambio, debe sopesar los pros y contras de visitar a la familia Machado en el verano. Está seguro de que Javier insistirá. Sería útil trabajar en Texas por un par de semanas, hacer algo diferente. El clima no será como el de California, pero ya que no puede regresar a casa…

Al llegar a su habitación, se encuentra a Brig junto a la puerta. Está apoyado en la pared , con los brazos cruzados sobre el pecho.

-¿Tú qué haces aquí?

-Mis tíos decidieron ir hasta el fondo con lo del nido vacío y pasarán el fin de año en un crucero por el Caribe. Me mandaron los regalos de fin de año por correo y llamarán el 31 de diciembre. ¿Puedo quedarme contigo?

Su voz es calmada, pero lo mira con ansias, como si temiera el rechazo de Jake.

El montaje para que pase las navidades acompañado es transparente, pero se da cuenta de que Brig quiere esto. El rubio se encoge de hombros y abre la puerta.

-Ven, entonces. No creo que a Javi le importe que duermas en su cama estos días.

Pasan tres semanas excelentes. La USNA ofrece cenas especiales el 24 y 31 de diciembre, para el puñado de estudiantes y docentes que se quedan, pero ellos prefieren salir a explorar Annapolis. Se pierden en los mercados de artesanos locales, prueban comida exótica. La nieve por fin llega el 27 de diciembre. Brig despeja la mesa que está frente a la ventana y la cubre con cojines y mantas. Se tienden a mirar la tormenta, Jake frente al cristal, Brig a su espalda, con un brazo por encima de su pecho. Esto es la paz, piensa vagamente: la respiración acompasada de una persona querida a tus espaldas, los remolinos de viento que sugieren figuras fantásticas al otro lado de la ventana, chocolate caliente en un termo al alcance de las manos. La rabia contra su padre y Kazansky, su misión para encontrar a Rachel Seresin, todo parece lejano y ridículo.

-Podría vivir así -murmura.

Siente que su compañero contiene la respiración y la sensación fugitiva de unos dedos sobre su cabello.

-¿Así? -pregunta Brig al fin.

-Si. La gente siempre habla de enamorarse, de tener sexo. -hace un ruido asqueado- No lo entiendo. Me siento perfectamente satisfecho con que me abraces sin ninguna otra razón que darme calor. ¿Tú no?

Jake está tan feliz que no repara en cuánto demora en llegar la respuesta, ni en lo temblor leve de la voz de Brig cuando por fin dice.

-Si, claro. Perfectamente satisfecho.

Jake sonríe y palmea la mano que se apoya sobre su pecho.

-Lo sabía. Eres un gran amigo. -suspira- Estaba equivocado cuando intenté dejarte atrás. Gracias por no dejarme solo.

A sus espaldas, Brig se muerde los labios y hace acopio de toda su fuerza de voluntad para no llorar. ¿Esto es todo lo que tendrá por el resto de su vida? Sus padres le dijeron que todavía es joven, que conocerá a otras personas, pero… ¿En qué tiempo conocerá a alguien si su vida está llena con Jake? Se obliga a repetir la mentira que le permite quedarse junto a este hombre maravilloso.

-Claro que soy tu amigo, Jake. Nunca lo dudes.  

El sábado 3 de enero, Brig recoge sus cosas y limpia cuidadosamente antes de regresar a su propia habitación.

El resto del curso transcurre sin demasiados sobresaltos. Después de pensar un poco en el consejo del tío Merlín, Jake decide que sacará una licenciatura en Ingeniería Mecánica y especialidad en Lengua y Culturas Españolas. Es lo suficientemente maduro en términos emocionales para darse cuenta de que su decisión no se debe sólo a consideraciones profesionales. La Ingeniería Mecánica lo mantiene cerca de Brig, estudiar español estrechará sus lazos con Javier. Por supuesto que no le dice eso a ninguno de los dos.

A Brig no se lo dice porque no es necesario. Durante este año en la USNA su relación se ha transformado. Hubo dos puntos de inflexión. Después de la pelea con McCormick, Brig empezó a acompañarlo a todas partes como un guardaespaldas. Solo lo dejaba si Javier estaba a la vista.

-Le clava los ojos a cualquiera que te mira mucho. -le comentó su compañero de cuarto una noche de enero, entre atemorizado y divertido- Es una mirada fría, calculadora, como si estuviera analizando las mejores formas de matarte. Como se sabe que es un nepo desde que Merlín lo saludó en el comedor, temen que pueda hacer que expulsen a quien te moleste.

Jake no sabe cómo sentirse como destinatario de algo tan fiero. No tiene idea de cómo luce esa mirada cruel que le atribuyen a Brig. Él solo conoce la mirada dulce y sonrisa tímida que le dedica desde que se conocieron el 4 de julio de 2001. Están en 2009, Jake ya no es pequeño, pero Lennox ha crecido mucho con el entrenamiento brutal de la USNA. Después pasaron las semanas de navidad juntos, Jake se dio cuenta de que no hay nada comparable a estar envuelto en esos brazos anchos y sentir el aliento cálido de Brig en la nuca. Desde ese día en que vieron la nieve caer acurrucados junto a la ventana, apenas necesitan palabras para entenderse.

En sus sueños, a menudo los imagina en variaciones de esa jornada. Puede ver la escena desde fuera de su cuerpo, como una foto o la escena de un filme casero. A veces están mirando la lluvia, otras la TV. Brig nunca mira la ventana o la pantalla, sino que sus ojos grandes y afectuosos se enfocan en Jake. Cada vez que despierta con el fantasma de los fuertes brazos de Brig alrededor de su torso, siente un gran alivio. Son sueños totalmente platónicos. Jamás sueña que se besan, se acarician o ¡horror de horrores! se desnudan. Lo que siente por su amigo de la infancia no es amor, así que él no es gay.

Javier y Brigham son sus amigos, y eso es suficiente. No es capaz de confiar en más de tres personas al mismo tiempo. Bradley, Brigham y Javier son suficientes. No necesita más.

Tres opciones para que un joven sin familia propia busque refugio.

Por ejemplo, su amistad con Brig explicará que vaya a Valle Moapa como empleado temporal de Fyrosity Vegas Skytravel, la empresa de Hollywood y Wolf. Ya Brig le advirtió que no aceptará una negativa para el verano y Jake reconoce, a su pesar, que necesita un descanso, ir a un sitio donde pueda dejar de lado el personaje de Seresin.

Para cuando termina su primer año en la USNA, Jake tiene un GPA de 3.5, una reputación de hombre de pocas palabras y puño poderoso.

6 Operaciones

6.1 Establecer credenciales de heterosexualidad

Durante su segundo año en la USNA, Jake está obligado a poner en pausa sus estudios de español porque los cursos de ingeniería ocupan los dos espacios de clases opcionales. Para no perder la práctica, se acostumbra a hablar en español con Javier. Que varios racistas conocidos se pongan rabiosos al escucharles es un bonus en su libro. Lo que no nota son las miradas interesadas de varias estudiantes.

-Encuentran tu acento sexi -le explica Brig con voz neutra un día de septiembre mientras almuerzan.

Jake lo mira con atención. Ese es el tono que usa su amigo cuando habla de algo que le fastidia, pero cree que es inapropiado admitirlo.

-¿Sexi? -pestañea confuso y baja la voz- ¿Cómo en “quiero ser tu novia”?

Javier hace una mueca.

-Mijo, lo haces sonar como enamoramiento de primaria. Y ellas no son de primaria.

Javier hace un movimiento sútil con la mandíbula y Jake mira en esa dirección discretamente. Si, un grupo de mujeres los mira con atención y una expresión de ¿hambre? Son atractivas, en ese modo específico de belleza musculosa y fiera característica de la población femenina de la USNA. Traga en seco y regresa a su comida.

Esto es un problema.

Jake sabe que una de sus verdaderas, y al parecer irremediables, limitaciones es el romance. Su terapeuta nunca pudo decirle si nació así o si es otra secuela de su traumática infancia, pero no logra imaginarse dentro de una relación de pareja. Esa mirada con la que su padre mira a Rachel en la foto de la pradera. Los gestos de intimidad casual entre Kazansky y Sarah. Las risas compartidas entre Hollywood y Wolf. La fuerza con que su padre y Kazansky entrelazaron sus dedos en aquella noche horrenda. Puede reconocer los patrones, pero sabe que no está cableado de ese modo. Como le dijo a Brig, acurrucarse con un amigo es todo lo que necesita.

Esto es un problema.

Se supone que la adolescencia es un período de líbido desaforado. Incluso en la USNA, con su ritmo de entrenamiento físico y clases, los romances empiezan a florecer a partir de segundo año. Su familia esperaba que rompiera muchos corazones aquí. Jake sabe que si no cumple con esas expectativas, le colgarán la etiqueta de gay. Eso matará su carrera aún antes de empezar.

Pasa un par de días dando vueltas al asunto. Ahora que sabe qué buscar, nota a las mujeres interesadas. Cómo lo siguen cuando creen que él no mira. Irónicamente, no las reconoce por sí mismas, sino porque Brig se pone tenso en cuanto aparecen. ¿Está celoso?

Con amargura, Jake también descubre un círculo de espectadores que apuestan porque falle. McCormick, que no solo es racista y mediocre, sino también rencoroso, está a la espera. Él o uno de sus acólitos siempre andan cerca, atentos a las interacciones de Jake con Javier, Brig y sus admiradoras. Son como tiburones patrullando el mar a la espera de un rastro de sangre.

Jake se da cuenta de que no podrá escapar de esto. En los códigos de la sexualidad militar, el desinterés es tan inaceptable como la homosexualidad. Si no “hace una movida” con una de ellas pronto, McCormick tendrá lo que necesita para destruirlo y… No se trata de darle en la cabeza a Kazansky o cumplir las condiciones para descubrir la identidad de Rachel. Se trata de él mismo, volar no es lo que quiere hacer, volar es lo que quiere ser.  

Con el corazón en un puño saca del fondo de su maleta el manual sobre sexo no penetrativo que le regaló Bradley cuando cumplió quince. Era una broma, por supuesto. Ahora su hermano mayor salvará su carrera. Lo pone en la mesa de estudio cinco días después de darse cuenta del “problema femenino”, aprovechando que Javier tiene práctica de coro.

Brig mira la cubierta y se queda muy tieso. Aprieta los labios hasta reducirlos a una línea fina. De repente exuda rabia y dolor.

-No me gusta ninguna de ellas, lo sabes. -anuncia sin rodeos, porque está seguro de que su amigo entiende lo que está pasando tan bien como él.

-Lo se -admite Brig entre dientes.

-Entonces sabes que tengo que hacerlo. Voy a leer el manual y tú vas a elegir a una. No me importa tu criterio. Solo dime dónde apuntar y haré el resto.

Brig exhala muy despacio. Supo que algo como esto pasaría desde que notó las miradas que repasaban a Jake como si fuera un pedazo de carne durante el curso de verano. Se aferra a lo positivo: Jake no lo ha traicionado, no fue a sus espaldas a intentar una relación que ambos saben está destinada al fracaso. Al incluirlo en la charada, demuestra que pone su relación por delante.

Brig sabe que Jake no lo ama, al menos en el sentido tradicional del término. Sin embargo, su relación es intensa y profunda, llena de intimidad y silencios cargados de significado. Honestamente, Brig olvida la mayor parte del tiempo que no son novios. Puede ocuparse de sus necesidades físicas en su propia habitación, sin molestarlo. No importa. Hoy, la vida le recuerda que, aunque no tienen una relación física, están sometidos a los mismos prejuicios que cualquier otra pareja queer en la comunidad militar.

-¿Cuánto tiempo quieres que dure? -pregunta mientras empieza a repasar mentalmente lo que sabe de las tres estudiantes claramente interesadas en Jake.

El rubio responde con una sonrisa cruel.

-He oído decir que solo los peores hombres te dejan colgada entre el 10 y el 13 de febrero.

Una semana después, Jake le pregunta a Victoria Nelson si pueden almorzar juntos. Brig eligió a Victoria porque su educación sentimental está basada en filmes de Disney y novelas de Robyn Carr, así que la debilidad por el romance y los hombres un poco bruscos está garantizada. Para ella, Jake Seresin, de San Diego California, es el cuerpo perfecto donde proyectar sus fantasías con la serie Virgin River. Es una de las claves para su enamoramiento. También es importante que Victoria sea blanca (no quieren poner a Javier entre dos fuegos cuando Jake la deje colgada), y la única de las tres interesadas sin familia militar. Con un almirante persiguiendo a la familia Mitchell por el honor manchado de su hija es suficiente.

Jake sigue los pasos del cortejo con el cuidado que pone en el resto de sus proyectos escolares. Es atento, pero no servil. Gracioso sin ser estridente. Cariñoso, pero no pegajoso. Actúa, en resumen, como un hombre sofisticado que respeta a las mujeres, pero que se mira en el espejo y comprende su poder. Es consciente de que no hace esto solo para Victoria y sus amigas. Mucha gente en la USNA contiene la respiración mientras Seresin corteja a su primera novia. Hay muchas miradas. Las envidiosas de quienes deseaban a Victoria o a él. Las rabiosas de McCormick y sus acólitos, que ya estaba comentando su extraño desinterés por las mujeres. Las curiosas de Merlín, que debe estar contándole todo al escuadrón del 86 -partida de viejos chismosos-.

Javier, al que mantienen ignorante del montaje, sirve de apoyo perfecto. Primero queda sorprendido y luego se pone un poco celoso por la presencia de la intrusa en su, hasta ahora, perfecta vida de machos.

-¿Creí que eras gay? ¿Que tenías algo estable y discreto con Brig? -le espeta cuando regresa de su primera cita con Victoria.

Jake se siente feliz de que su amigo fuera tan discreto todo este tiempo. Por suerte puede responder honestamente.

-No soy gay, Javi. -se encoge de hombros- Simplemente estaba muy ocupado con las clases y procesando -hace un gesto vago hacia el retrato de su madre en la mesa- tu sabes, perderlo todo.

Javier dice “Oh” con gesto contrito, como siempre que la condición de huérfano de Jake sale a flote. Jake aprovecha para meterse en el baño. Desde que besó a Victoria en los labios siente un deseo intenso de lavarse los dientes.

Brig también hace su papel: se pone torpe en presencia de Victoria y le dedica miradas desconfiadas. No “cede” hasta que ella lo acorrala para una conversación tete-a-tete sobre sus sentimientos por Jake y cómo no están compitiendo. Ella entiende que son amigos de infancia, pero Jake es un hombre ahora y tiene “nuevos intereses”. El gruñido que suelta es interpretado como asentimiento renuente -en realidad es de burla.

Para cuando llega Halloween, a nadie le sorprende que se pongan disfraces coordinados.

-No sé si aguante hasta febrero -admite Jake el lunes de la semana de Acción de Gracias.

Están en un aula vacía, casi a la hora de irse a dormir. Es una suerte que su novia estudie Historia y sus cursos electivos sean radicalmente distintos. Hoy ella está terminando un proyecto con su grupo y él puede descansar. Brig lo estrecha contra su pecho y Jake aspira con fuerza su olor a acero y azúcar. Estar entre los brazos de su amigo es tranquilizador.

No es un problema de personalidades, Victoria es amable, aunque un poco tradicional en sus ideas sobre las relaciones entre los géneros. Simplemente, Jake no puede lidiar con el nivel de contacto físico que demandan las relaciones de pareja convencionales. Besarse al saludarse. Besarse al despedirse. Besarse si uno de los dos hace o logra algo significativo.  ¿Para qué tantos besos? Ese intercambio constante de saliva solo le hace pensar en los peligros de una flora bacteriana ajena. Ahora lleva siempre consigo un cepillo de dientes y pasta dental. Se lava la boca seis, siete veces al día.

Las primeras dos semanas solo fue eso, pero para mediados de octubre ella empezó a arrastrarlo  a su habitación por lo menos dos veces a la semana para manosearse.

Jake no podía esperar para regresar a su cuarto y quitarse esas ropas.  

Después de Halloween aquello escaló y Victoria empezó a quitarse la parte superior de sus ropas.

Jake le siguió el juego. Halagó sus bellos ajustadores de encaje y puso sus manos sobre los pechos pequeños, duros por el régimen de ejercicios de la USNA. De acuerdo a sus lecturas, los masajes debían concentrarse en la parte central de los senos, poniendo especial atención a los pezones. El endurecimiento paulatino indicaría el avance en la excitación sexual de la persona.  Mientras seguía las indicaciones con una sonrisa incómoda, que Victoria creyó tímida, Jake se preguntaba por qué coño ninguna fuente daba una medida exacta para terminar el ejercicio. ¿Cuántos minutos? ¿Cuántos gemidos? ¿Qué grado de variación en el tono de la piel? ¡Algo!

Durante noviembre las sesiones de manoseos no han aumentado en frecuencia -gracias, alto estándar académico de la USNA-, pero sí en intensidad.

En la última semana Victoria empezó a sonreír -de acuerdo a los ejemplos audiovisuales, son sonrisas seductoras- al tiempo que llevaba las manos de su novio a su entrepierna. Jake se concentra en aplicar las instrucciones de su manual y hacerla llegar al orgasmo lo más rápido posible. Luego, cuando Victoria está toda relajada y somnolienta en su cama, él se comporta como un caballero y la deja tranquila.

Esas noches, casi corre a su cuarto y se lava las manos hasta que la piel se le pone roja. Javier cree que se está masturbando. Jake sabe que no puede desengañarlo.

¿Se supone que esto es un premio? ¿Cómo es un premio ensuciarse las manos de secreciones vaginales y restos de orina o heces fecales? ¿De verdad hay gente que pone sus labios ahí?

No podrá, sabe que no podrá contener el vómito si ella le pide semejante cosa.

Lo peor es que no parece que ella sea una ninfómana. O sea, nadie comenta que pasen demasiado tiempo a solas. Tampoco ha notado patrones de comportamiento adictivo. Pero si esto es lo normal, entonces, definitivamente, él no es normal.

Jake no quiere ser normal. Solo quiere estar a salvo en los brazos de Brig.

Ahora mismo, esas manos grandes y callosas se mueven arriba y abajo por su espalda mientras Brig los mueve en oscilaciones cortas, lentas. Es como si siguieran una música que solo Lennox puede oír, pero es perfecta.

-No va a pasar de ahí, te lo prometo. Solo mantente firme con el cuento de que hiciste un voto de pureza sexual hasta el matrimonio. Todo el mundo sabe que si hiciste ese voto, solo puedes llegar a segunda base.

Jake gruñe. No está muy seguro de que meter los dedos entre los labios vaginales de alguien no constituya tercera base, pero…

-Sus amigas creen que es adorable. -empieza a hablar en un tono agudo, impostado- ¡Oh! Eso es tan hermoso Jake. Oí que Miley Cyrus usa un anillo de castidad. Yo vi la foto de los Hermanos Jonas con anillos de promesa ¡Eres tan afortunada Vicky! Tu Jake se parece a Nick Jonas.

Brig suelta una carcajada.

-Eso, ríete de mi desgracia. Estoy atrapado en un episodio de Hannah Montana por culpa de Paxton McCormick. Me las va a pagar, te lo juro.

-Eso será después. Ahora solo debes concentrarte en pasar noviembre y diciembre. Mira, en enero tomaremos “Ética y razonamiento moral”. Podrías decirle que esas lecturas te hicieron comprender que lo que tienen no es suficiente y etc.

-¡No! Si hago eso quedo como un tipo bueno. Lo que necesito es dejarla colgada del modo más desconsiderado y cruel, para que me dejen tranquilo por lo menos hasta el próximo curso.

Brig suspira, derrotado.

-Vale. -mira su reloj- Casi es la hora de dormir.

Se  van a sus habitaciones por caminos separados.

Por suerte, la relación entre Jake y Victoria no está en el nivel de llevarlo a ver a la familia durante las fiestas. Así que ese miércoles él le da un besito -yikes- y la despide mientras ella se va manejando a Vermont. Tiene cuatro días libres y luego solo tendrá que soportarla tres semanas más hasta las vacaciones de Navidad.

No está muy seguro de cómo soportará las primeras cinco semanas del semestre de primavera. ¿Unirse a un círculo de estudio en alguna de sus clases electivas? ¿Sumarse a un club? ¿Hacerse tutor? ¡Ah! ¿Alguna vez alguien deseó más la llegada de San Valentín? Lo duda.

Jake no lo sabe, pero la excusa perfecta para dejar colgada a Victoria Nelson viene en camino. Debemos tener cuidado con lo que deseamos.

4 de diciembre de 2023

ROOTS 5

Part 4 of: The Lies We Told Each Other

Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

INDEX: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/the-lies-we-told-each-other-4-roots.html

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Chapter 5: Never Go Back


Summary:
To escape from Tom "Iceman" Kazansky and fulfill Ray Seresin's prophecy, Jake decides to become someone else, the person he imagines he could have been in another life. In the process, he hurts a few people and meets a coyote.
Warning: This chapter contains homophobic language.


1. Introduction

The term experiment comes from Latin, which means to test. An experiment is a phase of scientific research. When a mechanism is implemented that allows verifying or correcting the postulates of an already generated hypothesis. Usually, when we say experiment, we think of laboratories, white coats, and test tubes. In reality, experiments are carried out in all fields of knowledge: economics, anthropology, and sociology. In the field of humanities, experiments are based on observations and analyses that can be more or less debatable and for which there is no determined answer.

There is a third type of experiment: they are those we do with our own lives and our eyes more or less open. We have an idea, weigh the pros and cons, decide to put it into practice, and see what happens. Those types of experiments are deadly, so...


2 Observations and demand
What is an experiment trying to answer?


"Are you going to cut us out of your life just for opposing dad?!" -Bradley can't believe what he's hearing.

Jake snorts. His brother is so dramatic sometimes.

"You taking it too hard."

"He's not," Brig says from the phone. "This is ridiculous. Is it not enough for you to change your last name? Do you want to invent a whole identity? Also, for what?"

"To be able to advance on my own merits."

Bradley looks at him, exasperated, and Jake keeps his gaze because he's not technically lying. He can't tell them that a mystical man from the Oglala nation gave him a mission, but he can tell them how he decided to do it.

Brad's expression goes from rejection to disappointment.

"Oh! Because you continue with this ridiculous idea that you are not enough. Believe me, no one will give you anything with that last name."

"On the contrary, they will deny me things. If I want to make my way without prejudice, I cannot be associated with the most problematic aviator in the Navy. Help me out here, Brig."

"No, I won't. My parents left the service and moved in together. I have a rainbow flag flying behind me. I don't feel any shame about them."

Brad and Jake exchange a brief look of surprise. It's the first time they hear their friend refer to Hollywood and Wolf as his parents. This talk is radicalizing everyone.

"But you don't have either of their last names," Jake replies dryly. "No one will know that you are their son unless they ask."

"Don't be ridiculous, Jake. The Navy is an insular community. The entire admiralty knows who I am. Most importantly, they will know who you are."

"That's precisely my point," he replies, a little fed up. "If I explicitly separate myself from my father, they will be less inclined to see me as heir to Maverick's legacy."

"And does it have to include the whole family?" -Brad insists without hiding the pain that the idea causes him- "Sam and Sean don't have to pay for your ridiculous obsession. Think about them."

"I'm thinking about them. I won't put you in the dilemma of what to tell Dad, Iná, and Kazansky about me. Its better to make a clean cut."

"Friend, if you think Kazansky won't follow your footsteps..." Brig's voice is unmistakably mocking.

"It is one thing for him to keep tabs and another to be pulling strings. Warn him, Brad! If I find out he did anything, I will tell everything."

"About what?" -inquires Brig.

"Family secrets," Bradley cuts in quickly.

His frightened eyes fix on Jake. How far is his brother willing to go in this ridiculous feud?

When he went to pick him up at the Newark airport, Jake hugged him very tightly. It was like a castaway reaching for a board in the sea. As soon as they left the parking lot and headed toward Lakehurst, he told him, with tears in his eyes, that their father was Kazansky's lover. The calm with which he said "uh-huh" without taking his attention off the road made Jake's fury explode.

"You knew!?"

"I learned it before I went to college. I imagine they told you because they thought you were old enough."

The "you are not up to the task" remained between them.

Jake pursed his lips as if he wanted to say something more but didn't dare.

"Dad left my mother to return to Kazansky," he said at last as if that were a great revelation.

Bradley had imagined something like this ever since he heard the censored version of the story a few days earlier in the telephone conversation from Moapa Valley. He has given the tale several turns and remains convinced that something does not add up. It does not seem to him that Mavdad is under the control of Icepop. But he cannot offer arguments other than his instincts and experience.

"Jake, human relationships are complicated. Whether Dad left Rachel or Rachel left Dad doesn't matter much. Isn't the important thing that he is happy? Icepop…"

"Don't call him that! He is not my father. He never was. Me... He's lied to us all our lives. He said he didn't know who Rachel was."

"That's what he had to tell you! You were a child. Quite brash about your favorite topic, I might add. We are a military family."

"Arg!" -his brother replied with a disgusted expression- "Dad must have remembered that before sleeping with Kazansky. The damn faggot surely seduced him with some fancy lies. He had the opportunity for a normal life. Don't you understand?"

Bradley slammed on the brakes.

"Get out!"

Jake looked at him blankly.

"What's happening?"

"Get out," he repeated as he squeezed the wheel to contain the urge to punch him. "I'm a damn faggot too, Jake, and I don't have to put up with that kind of language from you, of all people."

This wasn't how he planned to come out to his brother, but things were going in a direction he didn't like. Normal? Is that really what Jake wants? Force your entire family to be normal? For what?

But Jake didn't leave the car but stared at him with hurt eyes.

"So you didn't trust me either."

The ego!

"It's not about trust," he replied between clenched teeth, "but the right to privacy, you idiot. Not everything in this family is about you. You and your obsession with a mother, a normal life, and little fucking birds flying. The fuck! Like you had been raised inside a Disney movie. We are your family. We don't have to fit into your ridiculous idea of normality. We are people with our own wants and needs. Have you ever thought these days about the loneliness that Dad has endured? How hard is military life for queer people?" -he was almost screaming at the end.

He was vaguely glad that this was happening in the middle of the road and not in the city, where someone might see them try to intervene.

Jake cowered in his seat, crying.

"It's not that," he said between sobs. "It's not... I said being normal like... You had a mom Brad, and Nick Bradshaw is this cool guy everyone celebrates, but you shrug your shoulders and always say you have Mavdad. You grew up the way it should be, with a mom and a dad. Sam and Sean also have a mom and dad. I am the freak. I am the one who invents kindship to console myself. Do you have any idea what happened at school when I said Sam was my twin? They made fun of me! I had to teach them not to mess with me. I... I wanted a mom. But when they gave me a photo and a name, it was with the warning that it was a secret. Outside our house, I was still motherless. Do you know what I heard once at a reception at Naval Base San Diego? That I was Kazansky's charity case. It is so unfair!"

Bradley sighed and put a hand on his brother's crying shoulder. When his attempt at comfort was not rejected, he leaned and hugged him. He kissed his head.

"Life isn't fair, Jake."

"He knows where Rachel is," he said between hiccups.

"Kazansky?" -somehow, that didn't surprise Bradley.

"Yeah."

"He knows many things," he conceded. "Now I'm going to start the car and take you home. Okay?"

Jake pulled away to look into his eyes with a regretful expression.

"About what I said about gays..."

Bradley silenced him with a shake of his head.

"You are tired, and you are not thinking clearly. USNA is a week away. We have time to talk."

That was Friday. Today is Monday, and things have gotten out of control again. Jake went from crying about what he doesn't have to planning to leave it all behind. Is he that resentful?

"Calm down, okay? It doesn't have to get like that," he says conciliatoryly. "I'm sure that," he is about to say Icepop, but remembers Jake's hysterical reaction the last time he used the nickname, "Kazansky will keep his distance if Dad asks him to."

Jake raises an eyebrow.

"What do you mean?"

"If you message Dad telling him to leave you alone, he will do it."

They look into each other's eyes, challenging, until Brig's disbelieving snort breaks the spell.

"I know your parents aren't as relaxed as ours," Bradley says, looking at the phone, "but we're talking about Maverick." -he turns his eyes to his brother- "If there is something he respects, it is autonomy."

Bradley is sure that Jake hasn't told him the whole truth about his stay at Pine Ridge. How did he meet that police officer who turned out to be his uncle? Why did they refuse to give him any clues about Rachel? Like Pete seventeen years ago, the reservation is a place from where he emerged changed. Maybe, just maybe, Jake will be willing to share that experience with his father, and it will bring them closer to healing as a family.

Jake considers his brother's proposal. It's true. He needs his dad to play along for this Jake Seresin thing to work. Telling him at least part of the truth could be the key to keeping him at bay. Dad knows Ray. He has to know about his powers. Dad will understand the reason for his apparent unreasonable decision and will make the rest of the family keep their distance. Above all, it's an honest solution because the truth is, no matter what he says, he couldn't rat out his own father.

"Okay," he concedes. "I will tell Dad why I want to walk away from the family."

"Good," Bradley sighs, satisfied with having won that one. "Then tell us how you will become Jacob Raymond Seresin."

2 Hypotheses
It consists of an assumption of something that may or may not be possible. As such, hypotheses make it easier to start the thinking process through which specific knowledge will be accessed.


"It's relatively easy. I already filled out the "Preferred Name" form on the USNA website. All official school documentation will be adjusted automatically. For privacy reasons, no one outside the records department has the right to see my legal name. I just have to remove any trace of my life in the University City mansion from my things, arrive with wide-eyed wonder, and say that I only had my mother, Rachel Seresin." -he raises his forearms and extends his hands with the palms up in a conclusive gesture, but remembers that Brig cannot see him- "That's all." -he adds for the benefit of his friend in Nevada.

He remains silent that he will even maintain the fiction that his mother had him at the tender age of twenty-one, although from his conversations with Ray and Wilson, he is sure that she was much older.

"How will you explain the money?" -Bradley asks.

"The money?" -he repeats, baffled.

Bradley snorts.

"You didn't think the family would cut you out, did you? I received an allowance at the University of Virginia and flight school. Don't think it will be different with you. Iná will come to shake your hard head if she suspects that you don't take care of yourself in the name of... what they call it in spy books? The legend of your character."

"Good luck explaining why Kazansky's wife came to spank you," Brig laughs.

"I will use whatever in moderation. Just… mmm … I have to get used to shopping at Goodwill and Payless. I will also look for temporary work during summer."

"How are you going to explain your knowledge of the military world?" -Bradley insists.

"And your flight experience?" -pipes Brig.

But Jake has already thought about that, so he has the answer ready.

"The best lies are those that have a grain of truth. I won't hide that I grew up in San Diego. Everyone knows that the city belongs to the Navy. I just went to school with a bunch of snotty officers´brats who couldn't stop bragging about their daddies' positions. As for flying, air shows were within the reach of Rachel Seresin's modest resources."

Bradley nods. The plan seems solid.

Brig reluctantly accepts from his house.

"About feigning that you don't know me..."

"It is necessary!"

"I won't leave you alone, Jake!" -answers Brig with a harsh voice.

Jake looks at the phone angrily. You'd think Brig had a crush on him or something. He tries to be reasonable.

"Look, I'm supposed to be the son of a low-income single mother from San Diego. You grew up in Nevada. How, exactly, did our paths cross?"

"At air shows." -Bradley proposes.

Jake looks at him, surprised and annoyed.

"Oh yeah?" -and raises a questioning eyebrow.

"Of course. You just said you learned to fly because your mother took you to air shows. Hollywood and Wolf have a recreational airplane business. It's not crazy that they would participate in those events, right, Brig?"

"It is very likely, yeah."

Jake feels a migraine coming on. His friend's tone is too cheerful for his taste.

"Okay." -he concedes- "Brigham and I know each other." -he then looks warningly at Bradley- "I don't have more connections."

Brig bursts out laughing, and Jake looks at the phone bewildered.

"I am the adopted son of Pete "Maverick" Mitchell," – his brother answers in a superior tone – "Everyone knows that I also grew up in San Diego and learned to fly at air shows. The strange thing would be if I didn't know you, Seresin."


3 Method
It is the conglomerate of previously established procedures, standards, and operations that facilitate reaching a specific objective. Likewise, it applies to the conglomerate of acts that a person performs in a more or less structured manner in carrying out a task.


3.1 Subjects participating in the experiment

3.1.1 Pete Mitchell and Tomas Kazansky

On Monday afternoon, when he takes his phone out of the locker after class, he finds a text message from Jake. He has been careful to avoid thinking about his son. It hurts too much, and he knows he can't do anything about it. Instead, he indulged in his self-pity, wondering about Ice's reaction to the postcard, which must reach his hands between today and tomorrow. So, the message catches him off guard.

But Mitchell hasn't spent so many years of double life for the sake of it. He won't let his surprise and hope show in his facial expression or body language while on base. He pockets the cell phone and continues with the usual routine: they analyze the day's exercises and say goodbye after exchanging some jokes. It is not until he arrives at the apartment assigned to him on base that he allows himself to read the message. Just in case, he sits on the bed.

Son 2: I talked to Ray in Pine Ridge. There is something I must do before I return.

He falls back on the bed. Defeated.

Since Bradley told him that Jake wanted to go to the reservation to get information, he feared this scenario. Ray is not a manipulative man out of malice, but Mav knows that the cryptic and casual way in which he reveals his visions cancels out most's critical capacity. Jake is still a child. Impressionable. Of course, that doesn't mean that the quest revealed by Ray is fake. Only that, for some reason, his son thinks he should follow that path on his own.

Maverick grimaces and covers his face with his hands.

He can't make this decision without Ice. Of course, he doesn't know if Ice wants to talk to him. He sits up, reaches for his laptop, and opens his email program. The problems with the offspring take precedence over the differences between their parents, right? It takes him a while to find an excuse to write, but he finally composes something that can pass as friendly correspondence.

To: TKazanky@navy.mil
From: PMitchell@navy.mil
Subject: Everything is fine here

Ice:
You have no idea! Today, I led the squadron on low flights between the gorges in the area. Visibility is good, but controlling height is difficult due to the sudden water masses. A wonderful area to train. In the middle of the exercise, we saw a wolf! He was advancing through the deep snow of the mountain. Have I told you there is snow here in some areas, even in August?
The other pilots told me that it was definitely going to hunt. That we had to move away so as not to scare away the prey.
One of my students is an amateur environmentalist. She explained to me later that when a young animal leaves its pack, it will return to visit, but always with prey. Without that, they may not return to their pack. I didn't know they had such complex social lives.
It's a very Norwegian thing, isn't it? To ask for the adjustment of a military exercise to protect wildlife. But wolf populations are also important, honestly. Besides, in this part of the world, there are plenty of places where I can teach them how to confound radars flying between narrow gorges.
What do you think? Next time, do I let the wolf go, or do we follow the planned route even if he gets upset?

Your wingman
Maverick



He closes the laptop and forces himself to prepare dinner. He knows Ice can't prioritize his email, so there won't be a response until the morning, hopefully. At dawn on Tuesday, Commander Mitchell does something unusual, opening his email before leaving his apartment. In his inbox is a reply from his friend.


To: PMitchell@navy.mil
From: TKazanky@navy.mil
Subject: Re: Everything good here

Mav:
I really envy that you still fly to exciting places. That's the only thing I envy about your disastrous military career, of course.
Your students seem to be a fascinating group if they think about the ecological impact of their maneuvers, and they can even give you talks about lupine social relations. After your training, I hope they can also explain the mathematics behind their maneuvers. I remind you that you are not there to chase wolves or enjoy the landscape but to help the combat readiness of the Royal Norwegian Navy and strengthen its ties with our Navy.
So the answer is, of course, to leave the wolves alone. I'm sure they can live without you and me.
Don't stop writing to me about your adventures, old friend. You know I miss flying like I'm missing an arm. I only have to live vicariously through you and Bradley.

Your wigman
Iceman


Mav closes his eyes and presses his tear ducts with the tips of his index and thumb, trying to contain the physical expression of his emotion. He can't go to the office with red eyes! But it's difficult. Ice has not only reconciled with him. He also agrees they should let Jake go wherever he decides. He once thought teaching his baby to walk and talk was the most challenging thing about being a parent. He was so innocent!

Pete takes a deep breath to calm himself and opens the texting app, ready to respond. His fingers stagger over the virtual keyboard.

Mav: Do you have an ETA?

He can ask at least that, right? The response takes about three minutes, which is worrying because it is one in the morning in New Jersey.

Son 2: No

He sighs. It couldn't be that easy. For the umpteenth time since this debacle began, he forces himself to see the positive side of things. He didn't lose Ice. Now he knows that he hasn't lost Jake. He just... He can't define it, but he must remember the promise implicit in the phrase "before returning."

Mav: Have a good flight, son.


3.1.2 Sarah, Sam and Sean Kazansky

She goes down to the kitchen with her head spinning. Bradley's call was complicated and tense. While his oldest son explained Jake's decision to leave everything behind, she felt her body vibrate with disbelief, pain, and anger. How can their baby imagine his life will be better if he leaves them? Bradley didn't give him any clear answers. His thesis is that he is too angry at Ice and Mav. Especially with Ice. In Jake's mind, he explained, Iceman is responsible for his father's homosexuality and for deceiving him by denying his knowledge of the identity and destiny of Rachel Seresin for almost fifteen years.

After ending the call, Sarah put on some sandals and went to the kitchen. The defined steps of cooking recipes will allow her to calm down. The attention she must pay to avoid burning herself or damaging the food will force her to distance herself from the problem.

Start mixing pancake batter.

There's nothing to do. Bradley told her that Jake got Pete's approval somehow. She knows that means Tom gave the green light, too. Does Pete know anything else? She sighs. They won't be able to talk until Thanksgiving when they physically meet again. So it's useless to dwell on the matter.

Turn on a burner and take out a wide frying pan.

This will be difficult for Sam and Sean. They are convinced that Jake will be back by Christmas at the latest. On seeing Sean's horrified eyes, Sam assured him it was because Jake was "stubborn like a mule." Now she will have to explain to them that, no, their brother is not coming in the near future.

Put a little dough in the pan and watch its gradual change in texture and color.

The hardest thing will be to explain to them that Jake has decided to cut them from his life and prevent their pain from turning into resentment.

"Good morning," Sam greets, his thick voice behind him.

"Good morning, čhuŋkší."

Sarah avoids her daughter's eyes as she scoops the first pancake onto the kitchen counter and rushes to pour more batter into the pan.

A question strikes her. Have they fallen into this pit because the web of lies they wove - Pete, Tom, Ray, herself - was too fragile or too dense? The photos were the trigger, it's true, but Jake's anxiety is long-standing and would explode at some point. They led their guard down, as simple as that. When this adventure began in November 1990, in the arid plains that the Sioux nation managed to wrest from the North American government, they did not imagine that their lives...

The pancake almost burned!

They never imagined falling in love and deciding to live together. It's that simple.

"Iná, tanke." -Sean woke up today with a rough voice. It has been like this, with irregular changes in his vocal register for a month. Ah! Puberty.

"You woke up with a macho voice, misún," comments her sister mockingly.

"Sam," Sarah warns in a harsh tone. Then she gives Sean a brief smile. "Good morning, čhiŋkší."

But the smile doesn't reach her eyes, and his little one notices it.

"What's happening?"

Beside him, Sam stops looking at her phone and stares at her.

"Iná?" -she asks too.

"It's... Bradley called to tell me how Jake is."

Her daughter snorts, annoyed. She doesn't adjust to not having direct communication with someone who has been his twin for the last fifteen years for all practical purposes.

Instead, Sean smiles hopefully.

"Is he coming back? Or does he want us to take his things to New Jersey?"

"No, nothing like that, my love."

The boy shrinks in his seat as if he had been deflated. Sarah turns off the stove and rests her hands on the kitchen island.

"Jake has decided that he is not coming back. That his fight with Mavdad and Icepop was too big and he doesn't want..."

"Make them apologize!" -Sean demands without letting her finish.

"Sean, it's not that easy. It's not that your parents don't want to apologize. It's that Jake doesn't want an apology. He wants information that they simply can't give him."

"But he just wants to know who his mother is," Sam intervenes.

"Yeah," says Sean. "Why is there so much secret with Jake's mother anyway?"

Sarah closes her eyes and takes a deep breath. It feels like she is losing control of the conversation.

"That doesn't matter now. I have to tell you what Jake decided because it affects us…"

"It doesn't matter?" Sam interrupts her with an offended tone. "You know, mom? It's starting to seem to me that Jake is right, and you guys know more than you're letting on. Clearly, if you are trying to protect Jake, you have failed spectacularly. How bad can it be? Is she at a sanatorium? Is she married and has another family?"

"Because it is a matter of national security!" -Sarah bursts- "There, I said it. Are you happy now? Rachel's identity is a military secret. We can't talk about that."

"You neither?"

She looks directly into his daughter's dark eyes.

"No, me neither."

Her teenagers look at her with surprise and confusion. Sarah takes advantage of their silence to finish delivering the news.

"But Jake won't accept that. He's convinced we're not telling him the truth to control him or something else. I do not know anymore! What I wanted to tell you is that... That Jake has decided that he doesn't want to know anything more about our family. He changed his last name, and he no longer... -her voice breaks- As far as he is concerned, he is no longer Mavdad's son, he is no longer my son, he is no longer your brother.

"The what!?"

"He can't do that! We are cekpápi!" -Sam dials her brother's number with a stormy expression- "He's going to hear me..." -she threatens.

"We're sorry, the number you're calling is out of service," responds the slightly metallic voice of the answering machine.

"What does that mean?" -Sean asks confused.

Sam looks at her mother in surprise. Sarah averts her eyes, helpless.

"Dial again, Sam! Why don't you dial again?" -her brother insists.

"He… He…" -Sam lets out a sob- "Jake changed his phone number."

"But Icepop said..." -he desperately searches the messages he exchanged with his father on his phone on Friday- "He said that Jake would come back."

Sarah puts a hand on his shoulder, trying to convey the certainty that she is far from feeling. This is being a mother, right? Tell the necessary lies. Maybe there is another way, but she doesn't know it, and, in any case, it's too late to turn back.

"He'll be back, Sean. It's just that we don't know when."

3.1.3 Javier Machado

He enters slowly. The decoration is sober but efficient: on each side, a multi-piece unit combines a bookcase, a work table, and a bed. The table has a couple of large drawers on the left, and below, attached to the wall, there are some metal racks. To the right is the narrow bookcase, but with a ring to lock it if necessary. On top of the work table is the bed, where they have already left the sheets, by the way. To the left of the table is the spacious two-door closet with many shelves and hooks to put shoes, hats, whatever. The cabinet also has rings to secure it.

There is a door to the right of the entrance. He opens it expecting an extra closet, but no, it's the bathroom.

He leaves his things on the floor and climbs onto the bed.

He is still a little afraid that this is all a dream. He is a child of Texas laborers in Bancroft Hall, the USNA dormitory. How could it be? He takes a deep breath and looks across the room, still empty. What will his roommate be like? Right now, he only has the information from the sign on his door, "7119. J. Machado ´12 JR Seresin ´12."

His roommate's last name is strange, isn't it? From what he saw in the rest of the doors, the assignments are arranged alphabetically, but this Seresin, what is he doing among the M's? He has no idea if it indicates the guy came in last or that he has high-level contacts. He read that almost half of the USNA's enrollment comes from military families. Will Seresin be one of them? It wasn't a very serious website, but...

He doesn't know what would be worse, getting a nepobaby or a fucking racist. He thinks he can deal with arrogance - few people put on more air than the Abbot family - but if he hears a single comment about the "diversity quota," he doesn't know what he will do. Javier decides it's not worth worrying ahead of time. It's only Friday. His partner could arrive today or in two days. What should he do first? Unpack or go in search of the cafeteria?

He's looking fearfully at his packages when someone taps twice on the open door.

"Hello." -says Javier, surprised, and jumps out of bed.

He is a blond, strong boy with a face of happiness so intense that it makes him look drugged. Yes, it's the same stupid expression as Javier.

"Are you Machado? I think this is my room."

"Ah! Seresin, right? Come in, come in."

The blonde smiles shyly at him. He steps back a little and very carefully pushes into the room two rigid-body travel suitcases, a little worn, one red, and the other black. On top of the red suitcase is a cardboard box wrapped in many layers of tape. On top of the black suitcase is a blue cloth briefcase, also somewhat worn. The stranger closes the door with his foot but immediately looks at Javier with a bit of fear.

"Oh, sorry. I didn't ask you if... It's automatic for me to close the door. The neighborhood I lived in was not… Shall I open it?"

"No, it's okay, brother." -Javier quickly reassured him- "No problem."

He gives him a look that's meant to be reassuring. Evidently, this guy was not born in a cradle of gold, and he does not want to scare him away. The blonde relaxes, and his happy idiot face returns. Javier extends his hand.

"I'm Javier Machado, from Texas."

"Jakob Seresin," -the hand that shakes him is strong, has calluses- "from California. But they call me Jake."

Seresin turns and puts the box on the bed very carefully. Javier looks curiously at his partner's luggage and compares it with his own. It doesn't seem like much to him, but he knows he shouldn't comment. His mother raised him well.

"So... from California?"

"Yeah." -he answers without looking at him, busy opening the black suitcase- "I grew up in San Diego. Do you know it?"

"Yes, yes, of course." -he racks his memory, trying to remember something about the city- "Simon & Simon, right?"

Seresin yells and drops a pile of neatly folded T-shirts to look back at him excitedly.

"Aren't they great?"

Javier blinks. He understands that they don't allow gays out of the closet at USNA.

"Sure, although I'm not a fan, just..."

"Don't worry." -he winks at him- "I know that at this age, one is not supposed to watch TV broadcasts from the eighties. Your secret is safe with me." -he returns to his clothes- "Are you also from a famous place?"

Javier snorts.

"Sure." -he states mockingly- "If you are a geek about geological quirks because the only thing famous in Fredericksburg are its rocks."

But Seresin doesn't laugh, as Javier expected. He continues putting neatly folded clothes in his locker.

"So Frederickburg , Texas," he says slowly, as if thoughtful. "No, I don't remember it being mentioned in school."

"Nothing to remember, believe me."

If Jake were black like him, he would have told him right away about the Abbot family and how they think they're a big deal because they own half the town and have connections in the state legislature. In 2006, one of them was elected Representative to the House. by Gillespie County. Now that smug Richard Abbot is walking around Washington, DC, screwing people over. But even though Jake is poor, he is white. You never know.

"Well, now I must learn since you are my roommate. By the way, do you want to be a Marine or an Aviator?"

"I've wanted to fly since I was five, man. You?"

"Aviator, definitely. When I received the acceptance letter, I screamed so much that the neighbor downstairs started hitting the floor with her broom handle." -he laughs at the memory- "Hey. When I finish putting my things away, are we going to eat?"

"Yes, perfect. Although I have no idea where..."

Surprised by the sudden sound of airplane propellers inside the room, he doesn't finish the sentence. Seresin takes his cell phone from his back pocket with a shy smile, gestures to ask him to wait, and answers the call.

"Have you arrived yet?... Yes... Floor, no! Deck seven, room 7119… Okay…"

He hangs up and looks at Javier again with a strange mixture of fear and longing as if he desperately wanted to like him.

"A friend who was also accepted. Do you mind if he joins us?"

Javier opens his arms with joy.

"I don't know anyone here, Jake, so the more the merrier."

CHAPTER 6: The Hangman Experiment (Part Two) http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/12/roots-6_11.html

Notes:

The USNA does not have the "Plebe Summer” in this universe. "Plebe Summer” it is a seven-week period between June and August designed to turn civilians into midshipmen. I removed it so the Kazansky-Mitchell family would have more time for their dramas.

Lakota words
cekpápi = twins
čhuŋkší = daughter
iná = mother
misún = younger brother
tanke = sister

RAÍCES 5

 Parte 4 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandom: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992)

ÍNDICE: http://palabraspulsares.blogspot.com/p/las-mentiras-que-nos-dijimos-4-raices.html

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Capítulo 5: Nunca vuelvas atrás


Sumario:
Para poder escapar de Tom “Iceman” Kazansky y cumplir la profecía de Ray Seresin, Jake decide convertirse en otra persona, la persona que imagina podría haber sido en otra vida. En el proceso, hiere a unas cuantas personas y conoce a un coyote.
Advertencias: Este capítulo contiene lenguaje homofóbico.


1 Introducción

El término experimento procede del latín, cuyo significado es poner a prueba. Un experimento es una fase de la investigación científica. Cuando se implementa un mecanismo que permita verificar o corregir los postulados de una hipótesis ya generada. Usualmente, cuando se dice experimento se piensa en laboratorios, batas blancas y tubos de ensayos. En realidad, los experimentos se realizan en todos los campos del conocimiento: economía, antropología, sociología. En el campo de las humanidades, los experimentos se basan en observaciones y análisis que pueden ser más o menos debatibles y sobre los que no existe una respuesta determinada.

Hay, digamos, un tercer tipo de experimento: son los que hacemos con nuestras propias vidas y los ojos más o menos abiertos. Tenemos una idea, sopesamos los pros y contras, decidimos llevarla a la práctica y ver qué pasa. Ese tipo de experimentos son mortales, o sea que…

2 Observaciones y demanda
¿Qué es lo que el experimento trata de responder?


-¿¡Nos vas a sacar de tu vida solo por llevarle la contraria a papá?! -Bradley no puede creer lo que está oyendo.

Jake resopla, su hermano a veces es tan dramático.

-Exageras.

-No exagera -afirma Brig desde el teléfono. -Esto es ridículo. ¿No te alcanza con cambiar de apellido? ¿Quieres inventar toda una identidad? Además, ¿para qué?

-Para poder avanzar por mis propios méritos.

Bradley lo mira, exasperado, y Jake le mantiene la mirada porque técnicamente no está mintiendo. No puede decirles que un hombre místico de la nación Oglala le dio una misión, pero sí cómo ha decidido llevarla a cabo.

La expresión de Brad pasa del rechazo a la decepción.

-¡Oh! Porque sigues con esa idea ridícula de que no eres suficiente. Creéme, nadie te regalará nada con ese apellido.

-Al contrario, me negarán cosas. Si quiero abrirme paso sin prejuicios, no puedo estar asociado con el aviador más problemático de la Marina. Ayúdame aquí Brig.

-No, a mi no. Mis padres dejaron el servicio y se fueron para vivir juntos, tengo una bandera arcoíris ondeando detrás. No siento ninguna vergüenza de ellos.

Brad y Jake intercambian una breve mirada de sorpresa. Es la primera vez que oyen a su amigo referirse a Hollywood y Wolf como sus padres. Esta charla está radicalizando a todo el mundo.

-Pero no llevas el apellido de ninguno de los dos -repone Jake con tono seco. -Nadie sabrá que eres su hijo a menos que pregunten.

-No seas ridículo, Jake. La Marina es una comunidad insular, todo el almirantazgo sabe quién soy. Más importante, sabrán quién eres tu.

-Ese es precisamente mi argumento -replica un poco harto-. Si me separo explícitamente de mi padre, estarán menos inclinados a verme como heredero del legado de Maverick.

-¿Y tiene que incluir a toda la familia? -insiste Brad sin ocultar el dolor que le produce la idea- Sam y Sean no tienen que pagar tu ridícula obsesión. Piensa en ellos.

-Estoy pensando en ellos. No les pondré en la disyuntiva de qué decirle a papá, iná y Kazansky sobre mi. Mejor cortar por lo sano.

-Amigo, si crees que Kazansky no te seguirá los pasos… -la voz de Brig es inconfundiblemente burlona.

-Una cosa es que me siga los pasos y otra que meta la mano. Díselo de mi parte, Brad, que si me entero que está moviendo los hilos, lo voy a contar todo.

-¿Todo sobre qué? -inquiere Brig.

-Secretos de familia -le corta Bradley rápido.

Sus ojos asustados se clavan en Jake. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar su hermano en este feudo ridículo?

Cuando fue a recogerlo al aeropuerto de Newark, Jake lo abrazó con mucha fuerza. Era como un náufrago que alcanza una tabla en el mar. En cuanto salieron del parqueo y pusieron rumbo a Lakehurst le dijo, con lágrimas en los ojos, que su papá era amante de Kazansky. La calma con que dijo “ajá” sin desviar la atención de la carretera hizo explotar la furia de Jake.

-¿¡Tú lo sabías!?

-Lo supe antes de irme a la universidad. Imagino que te lo dijeron porque creyeron que ya eras grandecito.

El “no te estás comportando a la altura de las circunstancias” quedó flotando entre ellos.

Jake apretó los labios, como si quisiera decir algo más y no se atreviera.

-Papá dejó a mi madre para regresar con Kazansky -dijo al fin, como si eso fuera una gran revelación.

Bradley se había imaginado algo así desde que oyera la versión censurada de la historia unos días antes, en la conversación telefónica desde Valle Moapa. Le ha dado varias vueltas a la historia y sigue convencido de que algo no encaja. No le parece que Mavpá esté bajo el control de Icepá. Pero no puede ofrecer más argumentos que sus instintos y su propia experiencia.

-Jake, las relaciones humanas son complicadas. Si papá dejó a Rachel o Rachel dejó a papá, no importa mucho. ¿Lo importante no es que sea feliz? Icepá…

-¡No lo llames así! No es mi padre, nunca lo fue. Me… Nos ha mentido toda la vida. Dijo que no sabía quién era Rachel.

-¡Era lo que tenía que decirte! Eras un niño. Bastante indiscreto sobre tu tema favorito, debo añadir. Somos una familia militar.

-Arg -repuso su hermano con expresión asqueada- Papá debió recordar eso antes de acostarse con Kazansky. El maldito maricón seguro lo sedujo con su pico de oro. Tuvo la oportunidad de una vida normal ¿entiendes?

Bradley frenó bruscamente.

-¡Bájate!

Jake lo miró sin comprender.

-¿Qué pasa?

-Que te bajes -repitió mientras apretaba el timón para contener las ganas de bajarle un puñetazo- Yo también soy un maldito maricón, Jake, y no tengo que soportar ese tipo de lenguaje de ti, entre todas las personas.

No era así como planeaba salir del armario con su hermano, pero las cosas estaban tomando una dirección que no le gusta. ¿Normalidad? ¿En serio eso es lo que quiere Jake? ¿Forzar a toda su familia a ser normal? ¿Para qué?

Pero Jake no se bajó del auto, sino que se le quedó mirando con ojos heridos.

-Así que tu tampoco confiaste en mi.

¡El ego!  

-No se trata de confianza -respondió entre dientes- sino de derecho a la privacidad, idiota. No todo en esta familia es sobre ti. Tu y tu obsesión por una madre, una vida normal y pajaritos volando. ¡Coño! Ni que te hubieran criado en Disneylandia. Somos tu familia. No tenemos que encajar en tu ridícula idea de normalidad. Somos personas con nuestros propios deseos y necesidades. ¿Has pensado alguna vez en estos días en la soledad que ha soportado papá? ¿En lo dura que es la vida militar para la gente queer? -casi estaba gritando al final.

Vagamente se alegró de que esto ocurriera a mitad de la carretera y no en la ciudad, donde alguien podría verlos, tratar de intervenir.

Jake se encogió en su asiento, llorando.

-No es eso -dijo entre sollozos- No es… Dije ser normal como… Tu tuviste una mamá Brad, y Nick Bradshaw es este tipo genial que todo el mundo celebra, pero te encoges de hombros y siempre dices que tienes a Mavpá. Creciste como debía ser, con una mamá y un papá. Sam y Sean también tienen una mamá y un papá. Yo soy el fenómeno. Yo soy el que inventa parentescos para consolarse. ¿Tienes idea de lo que pasaba en la escuela cuando decía que era gemelo de Sam? ¡Se burlaban! Tuve que enseñarles a no meterse conmigo. Yo… yo quería una mamá. Pero cuando me dieron una foto y un nombre, fue con la advertencia de que era un secreto. Fuera de la casa seguía siendo un infeliz sin madre. ¿Sabes lo que oí decir una vez en una recepción en la Base Naval de San Diego? Que era el caso de caridad de Kazansky. ¡Es injusto!

Bradley suspiró y puso una mano sobre el hombro convulsionado por el llanto de su hermano. Cuando su tentativa de consuelo no fue rechazada, se decidió y se inclinó para abrazarlo. Le besó la cabeza.

-La vida no es justa, Jake.

-Él sabe dónde está Rachel -aseguró entre hipidos.

-¿Kazansky? -de alguna manera, eso no sorprendió a Bradley.

-Si.

-Él sabe muchas cosas -concedió-. Ahora voy a encender el auto y te llevaré a casa. ¿De acuerdo?

Jake se separó para mirarlo a los ojos con expresión arrepentida.

-Sobre lo que dije de los gays…

Bradley lo hizo callar con un movimiento de negación de la cabeza.

-Estás cansado y no piensas con claridad. Falta una semana para la USNA, tenemos tiempo para hablar.

Eso fue el viernes. Hoy es lunes y las cosas se han salido de control de nuevo. Jake pasó de llorar por lo que no tiene a desear dejarlo todo atrás. ¿Tan resentido está?

-No hay que ponerse así -dice con tono conciliador- Estoy seguro de que -va a decir Icepá, pero recuerda el ataque de histeria de Jake la última vez que usó el apodo- Kazansky se mantendrá a distancia, si papá se lo pide.

Jake alza una ceja.

-¿Qué quieres decir?

-Que si le mandas un mensaje a papá de que te deje tranquilo, lo hará.

Se miran a los ojos, retadores, hasta que el resoplido incrédulo de Brig rompe el hechizo.

-Se que tus padres no son tan relajados como el nuestro -dice Bradley mirando al teléfono-, pero estamos hablando de Maverick. -vuelve sus ojos a su hermano- Si hay algo que respeta, es la autonomía.

Bradley está seguro de que Jake no le ha dicho toda la verdad de su estancia en Pine Ridge. ¿Cómo conoció a ese policía que resultó ser su tío? ¿Por qué se negaron a darle pistas sobre Rachel? Igual que Mitchell hace diecisiete años, la reserva es un lugar del que salió cambiado. Tal vez, solo tal vez, Jake esté dispuesto a compartir esa experiencia con su padre y eso les acerque a sanar como familia.

Jake considera la propuesta de su hermano. Es cierto que necesita que su papá siga el juego para que su identidad de Jake Seresin funcione. Decirle al menos una parte de la verdad, podría ser la clave para mantenerlo a raya. Papá conoce a Ray, tiene que saber de sus poderes. Entenderá la razón de su aparente sinrazón y hará que el resto de la familia guarde la distancia. Sobre todo, es una solución honesta, porque la verdad es que, no importa lo que diga de dientes para fuera, no podría delatar a su propio padre.

-De acuerdo -concede-. Le diré a papá por qué quiero separarme de la familia.

-Bien -suspira Bradley satisfecho de haber ganado esa-. Entonces dinos cómo te vas a convertir en Jacob Raymond Seresin.

2 Hipótesis
Consiste en una suposición de algo que podría ser posible o no.  Como tal, las hipótesis facilitan dar inicio al proceso de pensamiento, a través del cual se accederá a conocimientos específicos.


-Es relativamente fácil. Ya llené el formulario de “Nombre preferido” en la web de la USNA. Toda la documentación oficial de la escuela será ajustada automáticamente. Por razones de privacidad, nadie fuera del departamento de registros tiene derecho a ver mi nombre legal. Solo tengo que eliminar cualquier huella de mi vida en la mansión de University City de mis cosas, llegar con ojos abiertos de asombro y decir que solo tenía a mi madre, Rachel Seresin. -levanta los antebrazos y extiende las manos con las palmas hacia arriba en gesto conclusivo, pero recuerda que Brig no puede verlo- Eso es todo -agrega en beneficio de su amigo en Nevada.

Se calla que incluso mantendrá la ficción de que su madre lo tuvo a la tierna edad de veintiún años, aunque por sus conversaciones con Ray y Wilson está seguro de que era mucho mayor.

-¿Cómo vas a explicar el dinero? -inquiere Bradley.

-¿El dinero? -pregunta sin comprender.

Bradley resopla.

-No creíste que la familia te dejaría desamparado, ¿no? Yo recibí una mensualidad durante mis años en la Universidad de Virginia y la escuela de aviación. No creas que será diferente contigo. Iná vendría a sacudir tu dura cabezota si sospecha que no cuidas de ti mismo en nombre de, ¿cómo dicen en las novelas de espías?, la leyenda de tu personaje.

-Buena suerte explicando por qué la esposa de Kazansky vino a darte nalgadas -ríe Brig.

-Usaré lo que sea con moderación. Solo… mmm… Debo acostumbrarme a comprar en Goodwill y Payless. También buscaré trabajo temporal durante los veranos.  

-¿Cómo vas a explicar tu conocimiento del mundo militar? -insiste Bradley.

-¿Y tu experiencia de vuelo? -apostilla Brig.

Pero Jake ya ha pensado en eso, así que tiene la respuesta lista.

-Las mejores mentiras son las que tienen una base verdadera. No voy a ocultar que crecí en San Diego, todo el mundo sabe que esa ciudad pertenece a la Marina. Simplemente fui a la escuela con un montón de mocosos de oficiales que no dejaban de presumir de los cargos de sus papitos. En cuanto al vuelo, las ferias aéreas estaban al alcance de los modestos recursos de Rachel Seresin.

Bradley asiente. El plan parece sólido.

-Vale -acepta renuente Brig desde su casa. -Pero respecto a fingir que no me conoces…

-¡Es necesario!

-¡No te voy a dejar solo, Jake! -responde con fuerza.

Jake mira al teléfono con rabia. Cualquiera diría que Brig está enamorado de él o algo así. Trata de ser razonable.

-Mira, se supone que soy el hijo de una madre soltera de escasos recursos de San Diego. Tu creciste en Nevada. ¿Cómo, exactamente, se cruzaron nuestros caminos?

-En las ferias aéreas -propone Bradley.

Jake lo mira sorprendido y molesto.

-¿Ah, si? -alza una ceja interrogante.

-Si, claro. Acabas de decir que aprendiste a volar porque tu madre te llevaba a ferias aéreas. Hollywood y Wolf tienen un negocio de aviones de recreación. No es descabellado que participaran en ese tipo de eventos, ¿verdad, Brig?

-Es muy posible, de hecho.

Jake siente que le viene una migraña. El tono de su amigo es demasiado alegre para su gusto.

-Bien. -cede- Brigham y yo nos conocemos. -mira significativamente a Bradley- No tengo más conexiones.

Brig estalla en carcajadas, Jake mira el teléfono desconcertado.

-Soy el hijo adoptivo de Pete “Maverick” Mitchell -le responde su hermano con tono de superioridad- Todo el mundo sabe que yo también crecí en San Diego y aprendí a volar en ferias aéreas. Lo extraño sería que no te conociera, Seresin.

3 Método
Es el conglomerado de procedimientos, normas y operaciones fijados previamente, que facilitan llegar a un objetivo específico. Asimismo, se aplica al conglomerado de actos que una persona realiza de manera más o menos estructurada en la realización de una tarea.


3.1 Sujetos que participan en el experimento

3.1.1 Pete Mitchell y Tomas Kazansky

El lunes en la tarde, cuando saca el móvil de su taquilla después de las clases, encuentra un mensaje de texto de Jake. Ha sido cuidadoso en evitar pensar en su hijo. Simplemente duele demasiado, y sabe que no puede hacer nada al respecto. En cambio, se recreó en la agonía de preguntarse cuál será la reacción de Ice a la postal, que debe llegar a sus manos entre hoy y mañana. Así que el mensaje lo toma desprevenido.

Pero Mitchell no ha pasado tantos años de doble vida por gusto. No dejará que su sorpresa y esperanza se reflejen en su expresión facial o lenguaje corporal mientras está en la base. Guarda el móvil en uno de sus bolsillos y sigue con la rutina habitual: hacen el análisis de los ejercicios del día y se despiden tras intercambiar un par de bromas. No es hasta que llega al apartamento que le asignaron en la base que se permite leer el mensaje. Por si acaso, se sienta en la cama.

Hijo 2: Hablé con Ray en Pine Ridge. Hay algo que debo hacer antes de regresar.

Se deja caer hacia atrás en la cama. Derrotado.

Desde que Bradley le contó que Jake quería ir a la reserva a buscar información, temió un escenario como este. Ray no es un hombre manipulador por malicia, pero Mav sabe que el modo críptico y casual en que revela sus visiones cancela la capacidad crítica de la mayoría. Jake es un niño aún. Impresionable. Por supuesto, eso no significa que la tarea revelada por Ray sea falsa. Solo que, por alguna razón, su hijo cree que debe seguir ese camino por su cuenta.

Maverick tuerce el gesto y se cubre la cara con las manos.

No puede tomar esta decisión sin Ice. Claro, que no sabe si Ice quiere hablarle. Se incorpora de un gesto, alcanza su computadora portátil y abre el programa de correo electrónico. ¿Los problemas con la prole toman precedencia sobre las diferencias entre sus padres ¿no? Tarda un poco en encontrar la excusa para escribirle, pero al fin compone algo que puede pasar como correspondencia amistosa.

A: TKazanky@navy.mil
De: PMitchell@navy.mil
Asunto: Todo bien por aquí

Ice:
¡No te imaginas! Hoy conduje a la escuadra en vuelos rasantes entre las gargantas de la zona. La visibilidad es buena, pero controlar la altura es difícil por las repentinas masas de agua. Un área maravillosa para entrenar. En medio del ejercicio ¡vimos un lobo! Avanzaba entre la nieve profunda de la montaña. ¿Te he contado que aquí hay nieve en algunas zonas incluso en agosto?
Me dijeron los otros pilotos que seguro iba a cazar. Que debíamos alejarnos para no espantarle las presas.
Una de mis estudiantes es ecologista aficionada. Me explicó más tarde que cuando un animal joven se separa de su manada regresa a visitar, pero siempre con una presa. Sin eso, es posible que no regrese a donde su familia. No sabía que tenían vidas sociales tan complejas.
Es una cosa muy noruega, ¿no? Cambiar la ruta de un ejercicio militar para proteger la vida silvestre. Pero las poblaciones de lobos también son importantes, la verdad. Además, en esta parte del mundo sobran los sitios donde puedo enseñarles a confundir radares volando entre gargantas estrechas.
¿Qué crees? La próxima vez, ¿dejo ir al lobo o seguimos la ruta prevista aunque se moleste?

Tu compañero de vuelo
Maverick


Cierra su correo electrónico y se obliga a preparar la cena. Sabe que Ice no puede priorizar su email, así que no habrá respuesta hasta la mañana, con suerte. Al amanecer del martes, el comandante Mitchell hace algo inusual, abre su email antes de salir de su apartamento. En la bandeja de entrada hay una respuesta de su amigo.

A: PMitchell@navy.mil
De: TKazanky@navy.mil
Asunto: Re: Todo bien por aquí

Mav:
De verdad que envidio que aún vueles por lugares emocionantes. Es lo único que envidio de tu desastrosa carrera militar, por supuesto.
Tus estudiantes parecen ser un grupito muy interesante, si piensan en el impacto ecológico de sus maniobras y hasta pueden darte charlas sobre las relaciones sociales lupinas. Espero que después de tu entrenamiento, también puedan explicar la matemática detrás de sus maniobras. Te recuerdo que no estás allí para perseguir lobos ni recrearte en el paisaje, sino para ayudar a la preparación combativa de la Marina Real Noruega y estrechar sus lazos con nuestra Marina.
Así que la respuesta es, por supuesto, deja a los lobos tranquilos. Seguro estoy de que pueden vivir sin ti y sin mi.
No dejes de escribirme sobre tus aventuras, viejo amigo. Sabes que extraño volar como si me faltara un brazo. Solo me queda vivir vicariamente a través tuyo y de Bradley.

Tu compañero de vuelo
Iceman


Mav cierra los ojos y presiona sus lagrimales con la punta de los dedos índice y pulgar, tratando de contener la expresión física de su emoción. ¡No puede llegar a su oficina con los ojos rojos! Pero es difícil. Ice no solo se ha reconciliado con él, sino que está de acuerdo en que deben dejar ir a Jake, a donde sea que su hijo decida. Alguna vez creyó que lo más difícil de ser padre sería enseñar a su bebé a caminar y hablar. ¡Era tan inocente!  

Respira hondo para calmarse y abre la app de mensajes de texto dispuesto a responder. Sus dedos se mueven inseguros sobre el teclado virtual.

Mav: Tienes ETA?

Puede preguntar al menos eso, ¿no? La respuesta demora unos tres minutos, lo cual es preocupante, porque en New Jersey es la una de la mañana.

Hijo 2: No

Suspira. No podía ser tan fácil. Se obliga, por enésima vez desde que comenzó esta debacle, a ver el lado positivo de las cosas. No perdió a Ice. Ahora sabe que no ha perdido a Jake, solo… No puede definirlo, pero debe recordar la promesa implícita en la frase “antes de regresar”.

Mav: Que tengas buen vuelo, hijo.


3.1.2 Sarah, Sam y Sean Kazansky

Baja a la cocina con la cabeza dándole vueltas. La llamada de Bradley fue complicada, tensa. Mientras su hijo mayor explicaba la decisión de Jake de dejarlo todo atrás sentía que su cuerpo vibraba de incredulidad, dolor, rabia. ¿Cómo puede su bebé imaginar que su vida será mejor si les abandona? Bradley no le dio ninguna respuesta clara. Su tesis es que está demasiado enojado con Ice y Mav. Sobre todo con Ice. En la mente de Jake, le explicó, Iceman es responsable de la homosexualidad de su padre, y de engañarlo al negar por casi quince años su conocimiento de la identidad y destino de Rachel Seresin.

Tras cortar la comunicación, Sarah decidió ponerse unas sandalias y bajar a la cocina. Los pasos definidos de las recetas de cocina le permiten calmarse. La atención que debe poner para no quemarse ni dañar la comida la fuerzan a alejarse del problema.

Empieza a mezclar masa de panqueques.

No hay nada que hacer. Bradley le dijo que Jake consiguió la aprobación de Pete de alguna manera. Ella sabe que eso significa que Tom también dio el visto bueno. ¿Acaso Pete sepa algo más? Suspira. No podrán hablar hasta Acción de Gracias, cuando se reúnan de nuevo físicamente. Así que es inútil darle vueltas al asunto.

Enciende una hornilla y descuelga una sartén ancha.

Esto será difícil para Sam y Sean. Están convencidos de que Jake regresará para Navidad, a más tardar. Ante los ojos de horror de Sean, Sam le aseguró que se debe a que es “testarudo como él solo”. Ahora tendrá que explicarles que no, que su hermano no vendrá.

Pone un poco de masa en la sartén y vigila su paulatino cambio de textura y color.

Lo más duro será explicarles que Jake ha decidido borrarles de sus vidas y evitar que el dolor que sienten se transforme en rencor.

-Buenos días -saluda Sam con voz todavía pastosa a sus espaldas.

-Buenos días, čhuŋkší.

Sarah evita los ojos de su hija al servir el primer panqué en el mostrador de la cocina y apresurarse a poner más masa en la sartén.

Le asalta una pregunta. ¿Han caído en este pozo porque la red de mentiras que tejieron -Pete, Tom, Ray, ella misma- era demasiado frágil o demasiado densa? Las fotos fueron el detonante, es cierto, pero la ansiedad de Jake es de larga data y estallaría alguna vez. Se confiaron, tan simple como eso. Cuando empezó esta aventura, en noviembre de 1990, en las áridas planicies que la nación sioux logró arrancarle al gobierno norteamericano, no imaginaron que sus vidas…

¡Casi se le quema el panqué!

Nunca imaginaron enamorarse y decidir hacer vida en común. Así de simple.

-Iná, tanke -Sean amaneció hoy con la voz ronca. Está así, con cambios intermitentes en el registro vocal desde hace un mes. ¡Ah! La pubertad.

-Amaneciste con voz de macho, misún -comenta su hermana burlona.

-Sam -advierte Sarah con tono duro. Luego le da una sonrisa breve a Sean. -Buenos días, čhiŋkší.

Pero la sonrisa no le llega a los ojos, y su pequeño lo nota.

-¿Qué pasa?

A su lado, Sam deja de mirar la pantalla de su teléfono y le clava los ojos.

-¿Iná? -pregunta ella también.

-Es… Bradley llamó para decirme cómo está Jake.

Su hija resopla, irritada. No se adapta a no tener comunicación directa con quien ha sido su gemelo durante los últimos quince años para todos los efectos prácticos.

En cambio, Sean sonríe, esperanzado.

-¿Ya va a regresar? ¿O quiere que vayamos a llevarle sus cosas a New Jersey?

-No, nada de eso, mi amor.

El muchacho se encoge en su asiento como si lo hubieran desinflado. Sarah apaga el fogón y apoya las manos en la meseta.

-Jake ha decidido que no va a regresar. Que su pelea con Mavpá y Icepá fue demasiado grande y no quiere…

-¡Haz que se disculpen! -demanda Sean sin dejarla terminar.

-Sean, no es tan fácil. No es que tus padres no quieran disculparse, es que Jake no quiere disculpas. Quiere información que simplemente no pueden darle.

-Pero él sólo quiere saber quién es su madre -interviene Sam.

-Si. -la apoya Sean- ¿Por qué tanto secreto con la madre de Jake?

Sarah cierra los ojos y respira profundo. Siente que está perdiendo el control de la conversación.

-Eso no importa ahora. Les quiero decir lo que decidió Jake, porque nos afecta…

-¿Cómo que no importa? -la interrumpe ahora Sam con tono ofendido- ¿Sabes mamá? Me empieza a parecer que Jake tiene razón en que ustedes saben más de lo que dicen. Es evidente que, si intentan proteger a Jake, han fallado espectacularmente. ¿Qué tan malo puede ser? ¿Está internada en un sanatorio? ¿Está casada y tiene otra familia?

-¡Porque es un asunto de seguridad nacional! -estalla Sarah- Ahí, lo dije, ¿están contentos? La identidad de Rachel es un secreto militar. No podemos hablar de eso.

-¿Tú tampoco?

Mira directamente los ojos oscuros de su hija.

-No, yo tampoco.

Sus adolescentes la miran con sorpresa y confusión. Sarah aprovecha su silencio para terminar de dar las noticias.

-Pero Jake no acepta eso. Está convencido de que no le decimos la verdad para controlarlo o alguna otra cosa. ¡Ya no se! Lo que quería decirles es que… Que Jake ha decidido que no quiere saber nada más de nuestra familia. Se cambió el apellido y ya no… -se le quiebra la voz- En lo que a él respecta ya no es hijo de Mavpá, ya no es hijo mío, ya no es vuestro hermano.

-¿¡El qué!?

-¡No puede hacer eso! ¡Somos cekpápi! -Sam marca el número de su hermano con expresión turbulenta- Me va a oír… -amenaza.

-Lo sentimos, el número al que está llamando está fuera de servicio -responde la voz ligeramente metálica de la contestadora automática.

-¿Qué significa eso? -pregunta Sean confundido.

Sam mira a su madre con sorpresa. Sarah aparta los ojos, impotente.  

-¡Vuelve a marcar, Sam! ¿Por qué no vuelves a marcar? -insiste su hermano.

-Él… Él… -Sam suelta un sollozo- Jake cambió su número de teléfono.

-Pero Icepá dijo… -busca desesperado en su propio teléfono los mensajes que intercambió con su padre el viernes- dijo que Jake regresaría.

Sarah le pone una mano en el hombro, trata de transmitir la certeza que está lejos de sentir. Esto es ser madre ¿no? Decir las mentiras necesarias. Tal vez hay otro modo, pero ella no lo conoce y, en cualquier caso, es muy tarde para volverse atrás.

-Regresará, Sean. Es solo que no sabemos cuándo.

3.1.3 Javier Machado


Entra despacio. La decoración es sobria, pero eficiente: a cada lado hay un multimueble que funde librero, mesa de trabajo y cama. La mesa tiene un para de gavetas grandes a la izquierda, y debajo, pegados a la pared, hay unos bastidores metálicos. A la derecha está el librero, estrecho, pero con una argolla para ponerle un candado de ser necesario. Encima de la mesa de trabajo está la cama, donde le han dejado ya sus sábanas, por cierto. A la izquierda de la mesa está el armario de dos puertas, amplio y con muchos entrepaños y ganchos para poner zapatos, gorras, lo que sea. El armario también tiene argollas para asegurarlo.

Hay una puerta a la derecha de la entrada, la abre esperando un armario extra, pero no, es el baño.

Deja sus cosas en el suelo y se trepa a la cama.

Todavía siente un poco de miedo de que todo esto sea un sueño. Él, hijo de jornaleros de Texas en Bancroft Hall, el dormitorio de la USNA. ¿Cómo ha podido ser? Respira hondo y mira al otro lado de la habitación, aún vacío. ¿Cómo será su compañero de cuarto? Ahora mismo solo tiene la información del cartel en su puerta “7119. J. Machado ´12 J. R. Seresin ´12”

El apellido es extraño, ¿no? Por lo que vio en el resto de las puertas, las asignaciones se hacen por orden alfabético, pero este Seresin, ¿qué hace entre las M? No tiene idea de si indica que el tipo llegó de último o que tiene contactos en los altos niveles. Ha leído que casi la mitad de la matrícula de esta universidad viene de familias militares. ¿Será su Seresin uno de ellos? No era un sitio muy serio, pero…

No sabe qué sería peor, que le toque un nepo bebé o un racista de mierda. Cree que puede lidiar con la soberbia -poca gente se da más aires que la familia Abbot-, pero si oye un solo comentario sobre “cuota de diversidad” no sabe qué hará. Javier decide que no vale la pena preocuparse antes de tiempo. Apenas es viernes, su compañero podría llegar hoy, o dentro de dos días. ¿Qué debe hacer primero? ¿Desempacar o ir en busca de la cafetería?

Está mirando con miedo sus paquetes cuando alguien da dos toques suaves en la puerta abierta.

-Hola. -dice Javier, sorprendido y baja de la cama de un salto.

Se trata de un chico rubio, fornido y con una cara de felicidad tan intensa que lo hace parecer drogado. Si, es la misma estúpida expresión de Javier.

-¿Eres Machado? Creo que este es mi cuarto.

-¡Ah! Seresin, ¿no? Pasa, pasa.

El rubio le sonríe con timidez. Retrocede un poco y empuja con mucho cuidado hacia el interior de la habitación dos maletas de viaje de cuerpo rígido, un poco ajadas, una roja y la otra negra. Encima de la maleta negra hay una caja de cartón envuelta en muchas capas de cinta adhesiva. Sobre la maleta negra hay un maletín de tela azul, también algo ajado. El desconocido cierra la puerta con el pie, pero enseguida mira a Javier con un poco de miedo.

-Oh, disculpa. No te pregunté si… Es algo automático para mi cerrar la puerta. El barrio en que vivía no era… ¿La abro?

-No, no hermano. -se apresura a tranquilizarlo Javier- No hay problema.

Le da una mirada que intenta ser tranquilizadora. Es evidente que este no nació en cuna de oro y no quiere espantarlo. El rubio se relaja y su cara de idiota feliz regresa. Javier extiende su mano.

-Soy Javier Machado, de Texas.

-Jakob Seresin -la mano que lo estrecha es fuerte, tiene callos-, de California. Pero me dicen Jake.

Seresin se gira y pone la caja en la cama con mucho cuidado. Javier observa con curiosidad el equipaje de su compañero y lo compara con el suyo. Le parece poco, pero sabe que no debe comentar al respecto, su mamá lo educó bien.

-Así que… ¿de California?

-Si. -responde sin mirarlo, ocupado en abrir la maleta negra- Crecí en San Diego, ¿la conoces?

-Si, si claro -se estruja la memoria tratando de recordar algo de la ciudad- “Simon & Simon” ¿no?

Seresin emite un gritico y suelta una pila de camisetas perfectamente dobladas para mirarlo entusiasmado.

-¿No son geniales?

Javier pestañea. Tiene entendido que no admiten gays fuera del armario.

-Seguro, aunque no soy un fan, solo…

-No te preocupes. -le giña un ojo- Sé que a esta edad no se supone que uno vea retransmisiones de TV de los ochenta. Tu secreto está seguro conmigo. -regresa a sus ropas- ¿Tu también eres de un lugar conocido?

Javier resopla.

-Seguro. -afirma burlón- Si eres un geek de las anormalidades geológicas, porque lo único famoso en Frederickburg son sus rocas.

Pero Seresin no se ríe, como esperaba Javier. Sigue poniendo ropas cuidadosamente dobladas en su taquilla.

-Conque Frederickburg, Texas -dice despacio, como pensativo- No, no recuerdo que la mencionaran en la escuela.

-Nada que recordar, creéme.

Si Jake fuera negro como él, le habría hablado enseguida de la familia Abbot, de cómo se creen la gran cosa porque poseen la mitad del pueblo, tienen conexiones en el legislativo estatal y, en 2006, uno de ellos fue electo Representante a la Cámara por el condado Gillespie. Ahora el presumido de Richard Abbot anda por Washington DC jodiendo gente. Pero aunque Jake sea pobre, es blanco. Nunca se sabe.

-Bueno, pero ahora tendré que aprender, ya que eres mi compañero de cuarto. Por cierto, ¿tu quieres ser Marine o Aviador?

-Quiero volar desde que tengo cinco años, hombre. ¿Tu?

-Aviador, definitivamente. Cuando me llegó la carta de aceptación grité tanto que la vecina de abajo empezó a golpearme el piso con el palo de su escoba. -ríe con el recuerdo- Oye, cuando termine de acomodar mis cosas, ¿vamos a comer?

-Si, perfecto. Aunque no tengo idea de dónde…

No termina la frase, sorprendido por el repentino sonido de hélices de avión dentro del cuarto. Seresin saca su móvil del bolsillo trasero del pantalón con sonrisa tímida, le hace un gesto con la mano para pedirle que espere y responde la llamada.

-¿Ya llegaste?... Si… Piso, ¡no! Cubierta siete, habitación 7119… Vale…

Cuelga y de nuevo mira a Javier con una extraña mezcla de miedo y anhelo, como si quisiera, desesperadamente, caerle bien.

-Un amigo que también fue aceptado. ¿Te molesta si se nos une?

Javier abre los brazos con alegría.

-No conozco a nadie aquí, Jake, así que mientras más, mejor.

CAPÍTULO 6: "El experimento Hangman (segunda parte)" http://palabraspulsares.blogspot.com/2023/12/raices-6_01036439078.html

Notas:

En este universo, la USNA no tiene el período de “Plebe” o introducción de verano. Es un periodo de siete semanas entre junio y agosto diseñado para convertir a civiles en guardiamarinas. Lo eliminé para que la familia Kazansky-Mitchell tuviera más tiempo para sus dramas.

Palabras en lakota
cekpápi = gemelos
čhuŋkší = hija
iná = madre
misún = hermano menor
tanke = hermana