28 de abril de 2025

Tengo derecho a esto 7

Capítulo 7: Aceptación

Sumario:  

  -¡Oh, Ice! Lo va a hacer -anuncia Pete claramente feliz.
    -¿Tu crees?
    -Parece. Su cara…
    Una alarma suena en el teléfono, Jake ve que su papá está solicitando una videollamada. Acepta el cambio y lo mira a los ojos.
    -No quiero que Mav sea el único en verte en este momento tan importante.
    Jake siente que el estómago se le encoge, pero asiente.
    -A ver, dame acá -pide su padre. Cuando le pasa el teléfono, cambia la cámara en uso a la de atrás y levanta el aparato a la altura de su pecho.
    -Bueno, ahora sí, dinos lo que sea hijo -le alienta Pete sonriente.

 

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Parte 6 de: Las mentiras que nos dijimos

Fandoms: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992), Suits (US TV 2011)

Relaciones: Brigham "Harvard" Lennox/Jake "Hangman" Seresin, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Rick "Hollywood" Neven/Leonard "Wolfman" Wolfe

Personajes: Brigham "Harvard" Lennox, Jake "Hangman" Seresin, Sarah Kazansky, Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Leonard "Wolfman" Wolfe, Rick "Hollywood" Neven, Ray Levoi, Harvey Specter, Mike Ross, Personajes Infantiles Originales, Personajes Originales

Etiquetas adicionales: poliamor, transfobia, incesto, relación secreta, Personaje trans masculino, Abuso infantil implícito/referenciado, Personaje asexual, Sarah Kazansky es la hermana de Tom "Iceman" Kazansky, Jake "Hangman" Seresin es el hijo biológico de Iceman, Jake "Hangman" Seresin Needs a Hug, Drama familiar, Tom "Iceman" Kazansky vive, sexo telefónico, Homofobia Implícita/Referenciada, Adopción

ÍNDICE: https://palabraspulsares.blogspot.com/p/tengo-derecho-esto-las-mentiras-que-nos.html

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Viernes 3 de abril de 2020

 

San Diego, California, 4 pm

 

Cuando Jake llega a la casa y ve el auto de Sam en la acera, comprende que se le acabó el tiempo. Igual no tiene ningún apuro, así que entra al parqueo del sótano despacio y revisa con mucha calma la cabina antes de cerrar el auto y subir a la casa. Su hermana no está en la planta baja. Se prepara un sándwich. Lava los utensilios antes de subir al segundo piso por la escalera de servicio.

En el corredor, el olor a pintura fresca lo golpea con fuerza. El futuro cuarto de su hija tiene la puerta abierta. Dentro, puede escuchar la música de Boys to Men y una voz femenina que les sigue. Su hermana está haciendo el papel de tía feliz a la perfección.

Bueno, al mal trago darle prisa.

-Hola -saluda al entrar.

Mira alrededor y ve, feliz, que Sam adelantó bastante la reorganización de los muebles. La brigada de mudanza no solo movió las cosas entre la antigua habitación de mamá Carole, la de Jake y la de Bradley. También bajaron algunas cosas de cuando eran peques que Sarah, Carole, Tom y Pete habían metido en el desván por tontería sentimental -y porque crecieron antes de la apoteosis del consumismo. 

-Hola -responde Sam casual y sigue ajustando el costado de un gavetero. -Ya era hora de que subieras.

Ah, claro, se le olvidó que las ventanas de esta habitación dan al frente de la casa. Igual no se va a justificar con ella.

-Dime qué hay que hacer.

Pero Sam aprieta los labios y le da una mirada calculadora. Finalmente sacude la cabeza en gesto negativo, cierra de un gesto la gaveta y se sienta en la cama aún sin sábanas. Su rostro es serio, decidido.

-No, no voy a jugar a las casitas contigo.

Jake asiente, se apoya en la pared y cruza los brazos sobre el pecho.

-De acuerdo.

-Me dejaste colgada el lunes y luego soltaste la bomba en la mesa. Imagino que... -hace una pausa, contrae los músculos de la mandíbula y Jake comprende que está repitiendo algo que no cree, acaso instruida por Elia- Imagino que tenías que hablar con Brig, y luego con lo de la niña y esa jodida parentela de tío Wolf, se te pasó. Así que vuelvo a preguntar. ¿Puedes, por favor, ser el donante de esperma de mi bebé con Elia?

-Mi respuesta es misma, Sam. No puedo.

-Vamos Jake, solo te pido una minucia que tu desechas con papel sanitario cada vez que duermes con Brig. ¿Cómo que no puedes?

Ahora es Jake el que tiene que controlarse, aunque la insinuación de que hace semejante asquerosidad con su novio casi lo hace estremecerse.

-No puedo. Y antes de que trates de apelar a la sangre, Sean también es un Mitchell-Seresin.

-¡Quiero que mi bebé sea nieto de Icepá! Te lo dije.

-Mala suerte, hermana. No conseguimos todo lo que queremos en la vida.

Sam cierra las manos en puños y se golpea las rodillas, contrariada.

-Entonces creo que me debes una explicación.

Él alza las cejas, incrédulo ante su atrevimiento.

-Por supuesto que no.

-¡Por supuesto que sí! Eres un hombre y te niegas a darme una simple muestra de esperma. Así que algo marcha mal. -sus ojos se tornan inquietos, sus labios se curvan hacia abajo, preocupados- Soy doctora, ¿recuerdas? Cualquier cosa que me digas quedará entre nosotros dos.

-¿Cualquier cosa...? -repite Jake, confundido.

-Si, cualquier cosa -le asegura Sam- He notado que tus comentarios sobre sexo son absurdos y que, cuando Brig está cerca, siempre desvía la conversación. No sé qué habrás leído en internet, pero la disfunción eréctil no es nada vergonzoso. Le pasa a mucha gente.

-¡Cállate, por favor! -exige asqueado.

¿Disfunción eréctil? ¡Él no está enfermo! Pero Sam toma su mueca de repulsión como evidencia de que dio en el blanco. Se levanta y avanza hacia él con el rostro angustiado.

-Jake, por favor. Se que el desastre que los papás hicieron con Rachel te dejó traumado y que no sabes bien cómo pedir ayuda, pero tu vida sexual no tiene que limitarse porque...

Él extiende un brazo para detenerla.

-Mi vida sexual está perfectamente bien, gracias -la corta con toda la calma que puede.

Aunque eso no es totalmente cierto, porque él no tiene vida sexual, ni la quiere. Brig si, y disfruta muchísimo la suciedad asociada. Sam, que dejó de verlo por once años, pero antes de eso fue su gemela en todo menos la sangre, se da cuenta de que no dijo toda la verdad.

-No. Me estás mintiendo. Puedo verlo en sus ojos. ¿Qué pasa Jake? -arruga la frente, pensando- ¿Fue Maki?

-¿De qué hablas?

Jake no comprende. ¿Qué sabe Sam de Maki? Lo que pasó en Maki está clasificado. Sus papás no se habrán atrevido a… Pero ella sigue hablando rápido, decidida.

-No importa qué pasó. No hay que ser un genio para saber que tuvo que ver con aviones y te dejó mal. El estrés post traumático tiene muchas maneras de expresarse, Jake. Podemos ayudarte, ¿sí? Icepá te pondrá con el mejor siquiatra de la Marina, hasta te conseguirá un permiso para ver a un especialista civil, si quieres. Sabes que siempre ha estado dispuesto a hacer lo que sea por ti.

-Sam, no, Brig y yo...

El rostro de su hermana se deforma de rabia.

-¡Bueno es ese! ¿Te dijo que no le importaba? ¿Que aun así te quería? ¡Se aprovechó de ti! Y ahora encima quiere forzarte a adoptar. No me importa que sea hijo de tío Wolf y tío Hollywood. ¡Me va a oír! Deja que se enteren los papás.

Jake la mira con ojos muy abiertos, ¿qué está pasando? Sabía del lado protector de su cekpápi, que toda la familia cree que es vulnerable a las relaciones tóxicas, por su trauma, claro, pero pensar que Brig haría algo así es... absurdo. Bradley se quedó a su lado todos estos años para prevenirlo. ¿No?

-Sam, ¡ya basta! -casi grita para hacerla callar, luego trata de razonar- No es eso.

-¿Ah no? ¿Y qué es entonces?

Jake aprieta los labios. Ella sonríe triunfante, pero sus ojos son tristes.

-Dime la verdad, hermanito. ¿Sí?

¿Dime la verdad hermanito? ¿Acaso tienen doce años? Jake siente que la rabia le sube de repente a la boca como bilis. ¿Qué le pasa a Sam? ¿Por qué está tan obsesionada con tener un bebé que sea descendiente directo de Icepá? Se mueve hacia el costado para apartarse y le da una mirada desdeñosa.

-No tengo que decirte nada. Mi intimidad con Brig es perfectamente satisfactoria -eso sí puede decirlo sin reservas-, y solo nos compete a nosotros. No puedo darte una muestra de semen y eso tendrá que ser suficiente para ti. Habla con Sean. O mejor aún, usen un óvulo tuyo y que el primo Dennys Eagle Bear sea el donante de esperma.

Es breve, pero nota como las pupilas de su hermana se dilatan ligeramente ante la mención de sus óvulos.

-¿Qué? -ladea la cabeza, la mira fijo- ¿Hay algún problema con tu material genético?

-¡No cambies el tema! Estamos hablando de ti.

-No. Estamos hablando de tu fantasía de darle un nieto biológico a Icepá y subir en la jerarquía de la familia -le rebate él. -Como si lo necesitaras -bufa y señala la ventaja que siempre tuvo sobre Bradley, Sean y él mismo-. Eres la única hembra.

Pero ella no le sonríe con superioridad. En cambio, ahí está, una pequeña contracción de la mandíbula antes de que estalle.

-¡Y tú eres su único hijo biológico! ¿Por qué no quieres darle esto?

-Dije que no podía, no que no quería -le rectifica.

Levanta el dedo índice derecho y lo mueve de derecha a izquierda.

-No estoy enfermo, Sam.

-Es lo más ridículo que he oído en la vida, y mira que oigo estupideces en la reserva entre la ignorancia y la basura que escuchan en internet de Andrew Tate y su horda. Óyeme bien, Jacob Raymond Mitchell-Kazansky, los penes sirven para dos cosas, orinar y eyacular. Si no cumplen las dos, algo marcha mal ahí -señala con el índice la entrepierna de su hermano- o allá -levanta el antebrazo para apuntar hacia su cabeza. 

Siente la tentación de decirle, intensa, pero resiste. Es el hijo de Iceman Kazansky y no se dejará llevar por una simple provocación. Saldrá del armario en sus propios términos y eso incluye tener a toda la familia presente, menos Bradley en última instancia. En cambio, puede aprovechar la brecha inesperada y contratacar.

-No hay nada mal con mi cabeza o mis conductos deferentes, muchas gracias. En cambio, tu insistencia en que Elia haga todo el trabajo si es sospechosa. Dime, Samantha Raina Kazansky-Seresin, ¿por qué de repente no quieres usar tu genes?

Hay momentos, breves momentos, en los que un gesto, la diferencia de segundos en reaccionar, permite al ojo entrenado reconocer las diferencias entre la prole Kazansky-Mitchell-Seresin. Como apenas una docena de personas conoce el verdadero entramado genético de la familia, ese tipo de información no se usa a menudo. Poco usado no significa inútil, claro. Con lo que sabe desde hace unos meses, Jake puede reconocer las ligeras diferencias que les distinguen cuando, como ahora, están bajo presión.

Bradley siempre será el hijo de Goose y Carole: amable, optimista, persistente, discreto, disciplinado en apariencia, pero hábil para doblar las reglas en beneficio de lo que cree el bienestar general. Crecer entre dos enfermeras, un genio militar, y un piloto con tendencia a la insubordinación le hizo perder toda reverencia por las jerarquías militares. El rol de hermano mayor le dio experiencia de sobra en mediación. Se convirtió así en el pacificador consumado y el piloto cauto que todos desean en su escuadra.

Después del ataque de impulsividad a los diecisiete que sacó lo peor de su lado Mitchell y le hizo perder a casi toda su familia, Jake aprendió la lección. Aún antes de entrar a la USNA se convirtió, a regañadientes, en la mezcla perfecta entre la calculadora mente estratégica de su papá y la audacia performativa de su padre. Es fiel, minucioso, no tiene paciencia para quienes están por debajo suyo en inteligencia -como Iceman- o ética -como Maverick. Sobre todo, Jake puede revertir casi cualquier situación en su beneficio. No es extraño que el circuito chismográfico del Departamento de Defensa lo creyera bastardo de Kazansky o producto de un experimento para clonarlo. Hasta hace poco eso le dolía, ahora le enorgullece.

Sean es una extraña mezcla entre el deseo de romper los límites de Mavpá y el carisma innato de iná. Fue un niño alegre, un adolescente taciturno y un cadete difícil -sí, Jake prestaba atención a los rumores sobre Iceman 2, para qué negarlo. Su hermano menor es la mejor prueba de que la gente ve lo que quiere, porque Sean es bocón como nadie, y considera las reglas de combate aéreo como descripciones de límites aún no superados -Maverick- antes que férreas instrucciones para guiar las acciones -Iceman. Pero dónde el joven Mitchell fue acusado de “peligroso”, el joven Kazansky se gana los adjetivos de “creativo” o “experimental”. Luego está sonrisa de estrella de cine que heredó de Mavpá y aprendió a instrumentalizar de iná. Como Sarah, Sean es experto en usar su encanto para manipular y ofuscar. Dejando en quienes le confrontan la (totalmente falsa) impresión de que decidieron por su cuenta lo que sea que, casualmente, beneficia al retoño de Kazansky el Terrible.

Por último, está Samantha, la niña de la casa. Aunque Sarah no tenía el carácter ni los recursos para dejarla crecer como una consentida, su personalidad siempre fue fuerte. De pequeño, Jake amaba ser su cekpápi. Sam no le aguantaba un desplante a nadie y jamás creyó que el estoicismo fuera la respuesta a sus problemas. Se liaba a trompones con quien fuera, o pedía ayuda a su hermano mayor. Sarah y Tom trabajaron duro por curvar esas tendencias, tan poco apropiadas para una joven de su estatus social, argumentaron. Aunque eventualmente aprendió a lidiar con sus problemas de manera estratégica, siempre hubo una frontalidad en Sam, una tendencia maquinal a usar la fuerza bruta, que la distinguía de sus hermanos. Sam Kazansky quería lo que quería y lo conseguía: que Jake aprendiera lakota, una Barbie, desbaratar la celebración de Acción de Gracias del aula, ir a un colegio tribal, a la mujer más bella de la reservación Pine Ridge. Antes, Bradley, Sean, él y la misma Sam, simplemente creían que eso le venía de la ignota familia de iná o que había pasado demasiado tiempo con Mavpá. Ahora que saben que ella no es solo hija de Sarah y Tom…

Bueno, digamos que la única sacudida de ese día no fue enterarse de que Icepá es trans. El fantasma de Troy Manning, teniente de la Marina y violador en serie, ha empañado en retrospectiva algunos buenos recuerdos. Jake mira atrás y se pregunta si sus padres veían algo más oscuro en el temperamento de Sam. Si todo ese esfuerzo en hacerla más tradicionalmente femenina no buscaba en realidad prevenir que su insistencia en salirse con la suya deviniera en desprecio sistemático por los sentimientos o deseos de las personas a su alrededor. Una cosa es cierta: Samantha Raina Kazansky-Seresin nunca aceptó un “NO” en su vida. Los “NO” son barreras para derribar.

Hasta ese día de revelaciones, eso la unía con sus hermanos. Ahora la distingue.

La conmoción de Sam fue evidente. Cómo se refugió en Elia -a la que le dio una versión casi completa del asunto, menos la parte trans-. Cómo se volvió más reflexiva en sus interacciones con su madre. Había de repente una admiración, un respeto, que no le mostraba desde que entró en la adolescencia. Eso no fue un problema para Jake, hasta ahora. No que no se sintiera mal por su hermana y su iná, pero estaba ocupado procesando su propio terremoto identitario: Rachel no existía, Iceman (a quien se había culpado de todo por una década) era su papá, todo el maldito Departamento de Defensa tenía razón. Pero resulta que Troy Manning también le ha jodido la vida a él, porque al parecer Sam decidió que, para compensar ser hija biológica de un monstruo, tiene que regalarle un nieto biológico a Icepá. Aquí están, discutiendo sobre funciones reproductivas. Sam ni siquiera trata de responderle. Solo se abraza a si misma y mira, obstinada, hacia la ventana. Jake no sonríe, esta victoria le sabe a ceniza, solo asiente con los labios apretados.

-Tenemos derecho a conservar nuestros secretos, Sam. -dice para tranquilizarla- Habla con Sean, ¿sí?

Ella parece al borde de las lágrimas, él se adelanta con los brazos abiertos. Ella alza una mano, lo detiene. Jake asiente y da la vuelta para salir de la habitación. Pero en la puerta están iná y mavpá (él cargado de bolsas de compra con el logo de DC comics), que les miran con inquietud.

-¿Qué pasó aquí? ¿Por qué están peleando? -demanda Sarah.

Jake va a inventar una mentira simple, algo de una conversación sobre el tiempo que pasaron aparte que se tornó demasiado emocional, pero Sam es más rápida.

-Jake tiene una disfunción eréctil severa y se niega a ir al médico.

Se vuelve hacia ella y no puede creer su expresión victoriosa, exultante.

Las exclamaciones de sorpresa y horror a sus espaldas se unen al zumbido en sus oídos.

 

Valle Moapa, Arizona, 9 am

 

Son solo cuatro minutos de viaje, prácticamente tardó más en ponerle en su asiento y salir del garaje, pero se sienten como una eternidad.

-No pasa nada, ¿si? -le asegura Brig mirando por el retrovisor- Lo vamos a arreglar.

En el asiento trasero, con las ropas todas desarregladas que se salen por entre las correas de seguridad, Dun Dun le mira. Rostro deformado de vergüenza y dolor. Mano derecha rascando compulsivamente su antebrazo izquierdo.

-Ya deja de rascarte, corazón, o te vas a abrir la herida.

Parquea un poco ladeado, pero casi al final del lote, para no estorbar. Se apresura a desatar a Dun Dun de su asiento y, para ganar tiempo, le toma en brazos y corre los pocos metros hasta Cuting Edge.

-¿Michelle? -llama apenas cruza el umbral del salón.

Ella está organizando tijeras y peines frente a uno de los sillones. Voltea rápido, y su melena rubia se agita. Le sonríe, toda profesional.

-Hola Brig, ¿qué te…? -pero la expresión se le deshace en cuanto sus ojos van a lo que tiene en brazos. Se les acerca, cara seria y decidida.

-¿Qué pasó aquí?

-Este es Dun Dun. -su nene hace un ruidito lloroso con la cara oculta contra su cuello- Hoy cuanto me levanté estaba en el baño. Había apilado dos gavetas para alcanzar el mostrador y se estaba cortando el pelo con unas tijeras para cortar carne que agarró en la cocina.

Michelle abre mucho los ojos, su expresión es acusadora, escandalizada.

-¡Eh! A mí no. Llegamos hace veinticuatro horas y no he tenido tiempo de poner cierres especiales. Además, ayer Dun Dun ayudó a hacer la cena y se mostró muy responsable, no tenía idea de que…

-¡No tenías idea! -le interrumpe Michelle- ¡Hombres! Dun Dun -pone suavemente su mano en el pequeño hombro-, Dun Dun, necesito hacerte una pregunta.

Dun Dun gira un poco la carita, la mira con un ojo. Michelle le da una sonrisa tierna.

-Dime la verdad. -su expresión se torna pícara, cómplice- ¿Brig tu estuvo diciendo lo fácil que es cortar el pelo? -le guiña un ojo- ¿Te habló de mí?

Dun Dun se separa un poco para verla de frente. Los mechones disparejos rozan la mejilla de Brig y él se esfuerza por no hacer una mueca al pensar en el montón de pelo en el suelo del baño que su padre se quedó limpiando. Debe dar gracias que no se cortó un dedo.

-¿Tu eres Michelle? -pregunta Dun Dun con voz tímida.

-Si.

-¿Es verdad que fuiste su novia?

Ella suelta una risa aguda, burlona. Brig no se cubre la cara porque tiene los dos brazos ocupados en aguantarle.

-Ya quisiera él. Tenemos la misma edad, ¿sabes? Y yo trabajaba aquí a tiempo parcial durante el bachillerato. Venía cada mes a pelarse y cada semana a un tratamiento para las raíces. Me miraba así -abre mucho los ojos y la boca, dobla las manos delante de su pecho, como un cachorrito-, todo el tiempo. Apenas podía decir qué servicio necesitaba. Mi madre decía “es bonito el chico Lennox, pero un poco corto de palabras”. ¿Contigo también es corto de palabras?

Dun Dun aprieta los labios, medita antes de responder.

-No. Me ha dicho que me quiere mucho. Por eso pensé… -la cara se le arruga, señal segura de que va a empezar a llorar otra vez.

Brig le da una mirada desesperada a Michelle. Ella no pierde el aplomo.

-Yo sé, corazón. Mira, te voy a decir un secreto.

Enseguida Dun Dun se olvida del llanto y se inclina hacia ella. Ojos abiertos y expectantes.

-La verdad es que esto -toca con las yemas de los dedos las puntas de la cabellera mutilada- no está mal.

Dun Dun y Brig la miran con caras gemelas de incredulidad. Michelle sigue hablando con toda la autoridad que da ser dueña de un salón de peluquería.

-Pero es un secreto, ¿entiendes? No puedo decírselo a todo el mundo, o perdería clientes. -Dun Dun asiente, cara seria y fascinada- En mi opinión profesional, hiciste un excelente trabajo en la fase preliminar. Ahora solo tenemos que completar el estilo. -le tiende los brazos- ¿Qué tal si vienes conmigo y me explicas cómo quieres el acabado?

Dun Dun mira a Brig, ojos interrogantes. El hombre asiente, incluso se las arregla para darle una sonrisa.

-Ve, cariño. Ella sabe.

Dun Dun separa los bracitos del cuello de su padre y se inclina hacia Michelle, que le toma sin problemas. Camina despacio hasta el final del salón, donde hay una silla tamaño infantil con decoraciones coloridas y peines y tijeras con mangos de figuras fantásticas.

 -Vamos a ver… -dice ella meditabunda mientras le acomoda, le pone una tela sobre los hombros, le humedece la melena con un atomizador- Me parece que ibas por un estilo cómodo y fácil de mantener, ¿verdad?

Dun Dun asiente. Toda la vergüenza se le ha evaporado y ahora saca el pecho con orgullo.

-Eso pensé. En estos tiempos que hay tantas cosas que hacer, es una decisión muy inteligente. -gira brevemente la cara hacia Brig con mirada divertida- Ahora, en esta parte sí que me necesitas. Aquí tienes un catálogo -le da un impreso de hojas cubiertas de plástico con coloridas imágenes rostros infantiles en distintos estilos-, tómate tu tiempo, ¿si? Voy a estar allá, con Brig -le guiña el ojo-, para recordarle que no fui su novia.

En cuanto se aleja de Dun Dun, a Michelle se le borra la sonrisa afable. Llega ante Brig, cruza los brazos sobre el pecho y tuerce los labios con desagrado.

-Debo admitir que no esperaba que fallaras tan espectacularmente tan rápido.

Él se rasca la nuca, incómodo.

-Así que ya sabes.

-Es un pueblo de menos de siete mil personas, Brig, todo el mundo lo sabe. ¿Esperabas ir de compras a Cappalappa con una criatura colgada de las piernas que te llama papá y que nadie más que el viejo Val se enterara? Serás la comidilla del almuerzo de la iglesia el domingo.

-¿No tienen otra cosa de qué hablar?

Ella se encoje de hombros.

-Tener una mujer presidenta dejó de ser noticia, cariño. Sabes que la función principal de Fyrosity Vegas Skytravel en Valle Moapa es darnos gente extraña de la cual hablar.

-¿Creí que nuestra clientela ayudaba a los negocios locales?

Michelle pone los ojos en blanco.

-Mira, la semana pasada un grupito de clientes de tus tíos llegó a Pirates Landing pidiendo pizzas veganas y sin gluten. ¡Sin gluten! A Amy casi le da un infarto ahí mismo. La gente de fuera… ¡uf!

Ambos ríen, relajados. Ella suspira.

-Entonces, ¿me dices qué pasó?

-La verdad, no sé. Ayer tuvo un encuentro con una abeja -ella asiente, notó la herida en el antebrazo cubierta por una curita azul con pequeños aviones dorados-, mientras Leonard le curaba, su pelo se metía en el medio, así que hizo un comentario casual acerca de hacerlo más manejable. Puso cara de pánico, y lo único que se me ocurrió fue desviar la conversación hablando de ti y cuando yo venía cada semana durante el tercer año de bachillerato. No estaba enamorado de ti, que conste. Solo esteee… estaba fascinado por tu trabajo.

-Si, seguro. Lo que sea que tranquilice a tu súper abrasivo novio. Por cierto, ¿dónde está?

-En San Diego, armando un cuarto infantil en tiempo récord. ¿Supongo que mi suegra ya está poniendo seguro a todos los estantes de la casa?

Michelle le da una mirada compasiva.

-Eso espero, porque ustedes dos, mucho de aviones, pero de nenes… cero. ¿Y la madre de Dun Dun? ¿Ahora resulta que cumples el único estereotipo de marinero que nadie esperaba? Pensábamos que eras más gay que Ru Paul.

Ahora es Brig quien tuerce los ojos. La fascinación de este pueblo super conservador con “RuPaul's Drag Race” es una de esas paradojas que desafían a las ciencias políticas. Pero esto es bueno, comprende. Es mejor que crean que Dun Dun -espera que escoja un nombre más tradicional pronto- le pertenece. Su hermano quiere que Dunia desaparezca, ¿no? Pues lo mejor es no mencionarlo y ya.

-Su madre no está interesada, créeme.  

Michelle le da una mirada intensa. Se da cuenta de que hay más ahí, pero también que será inútil presionar más ahora, con Dun Dun a unos metros. Así que regresa donde su cliente.

-¿Ya decidiste, cariño?

Dun Dun asiente, y señala con mano una de las páginas. Brig no puede ver cuál, solo que mira a Michelle con miedo de nuevo.

-¡Excelente elección! -la entusiasta reacción de la peluquera le sorprende. Luego ella le dice algo al oído y Dun Dun suelta una carcajada mientras asiente con fuerza. -Vamos allá entonces.

Brig decide sentarse y agarrar una de las revistas Vogue de hace seis meses.

Quince minutos después, Michelle gira el sillón, hace una floritura con las manos y una reverencia.

-¡Tarán! Acá tenemos a Dun Dun con su nuevo corte de pelo.

Brig deja la revista, mira y ¡oh! Un corte a la greña. Si, excelente elección. Michelle se las arregló para aprovechar los cortes irregulares hechos con la tijera de carne: dejó el pelo un poco más largo en la parte superior, emparejó la parte trasera y los laterales. El flequillo le suaviza el rostro, da un poco de sombra a sus ojazos. Como este corte tiene un acabado despeinado y desestructurado, es también andrógino. Entre esa melena informal y el vestuario de camiseta y pantalones cortos, no queda mucho de Dunia ahora mismo.

Otras personas que llegaron en el interín, personal de Cutting Edge y clientela, también voltean a mirar hacia su peque. Hay sonrisas, señales de aprobación. Dun Dun solo tiene ojos para su padre, a la espera de su reacción. Brig decide que debe ser muy claro, porque se da cuenta de que fue un paso grande. Se levanta y camina hacia la silla, se agacha y le mira de frente.

-¿Esto era lo que querías?

Dun Dun se muerde el labio superior, pero asiente, ojos desafiantes.

-Pues te ves excelente, cariño. -le tiende la mano- ¿Vamos a desayunar?

 

San Diego, California, 5 pm

 

Jake no espera, da media vuelta y en tres zancadas está en su cuarto. Cierra la puerta y apoya la espalda en la madera. ¡Esto no puede estar sucediendo! Puede oír cómo Sarah le grita a Sam, furiosa, escandalizada. Sabe que la distracción no durará mucho. Después que ponga de vuelta y media a su hermana, iná vendrá a por él. Querrá saber qué llevó a Sam a tan bizarra conclusión. ¿Cuánto tardará?

Unos toques en la puerta que conecta con el baño lo sorprenden. Se había olvidado de mavpá. Decidido a no perder el control de la situación, Jake avanza hacia la puerta mientras saca su teléfono y empieza a marcar. Abre.

-Si, entra, no hay problema -y va a sentarse en la cama.

Maverick se le queda mirando confundido, esperaba alguna resistencia, pero acepta la oferta, se adentra en la habitación, cierra la puerta tras de sí.

-Lo que dijo tu hermana… -empieza.

-No es cierto -lo corta Jake, con el teléfono pegado a la oreja, escuchando el timbre. -Ella malinterpretó todo.

Su padre exhala, claramente aliviado.

-¿Entonces me voy? Porque… -señala al teléfono.

-No, no. Quiero que estés aquí para esto. -al fin la línea se conecta y pone el aparato en altoparlante.

-¡Jake! ¿Todo bien? -pregunta Kazansky, inquieto.

-Todo bien papá. Es solo que tengo algo que decirles a mavpá y a ti.

-Hola Ice -dice Pete, para dejarle saber que está ahí y se sienta al otro lado de la cama.  

-¿Y Sarah?  

-Está ocupada, regañando a Sam -explica su esposo.

-¿Tu hermana te hizo algo?

-Intentó. No te preocupes, papá, no me…

-No la disculpes, Jake, lo que Sam acaba de hacer es irresponsable en extremo, te traicionó como doctora y como hermana.

-¿Estás enfermo? ¿Debo volar a San Diego?

-No, papá, no estoy enfermo. Sam cree que estoy enfermo y por eso… -bufa- Sé que lo hizo porque está asustada por mí, ¿ok? Estuvo mal, pero lo hizo por amor. En esta familia sabemos mucho de eso.

Pete carraspea, incómodo. Al otro lado del mar, Tom rezonga, pero suelta un renuente.

-De acuerdo. Entonces, ¿por qué llamas?

-Porque lo que Sam malentendió son características reales de mi personalidad y quiero, tengo que decirles que… -se pasa la lengua por los labios repentinamente secos.

-¡Oh, Ice! Lo va a hacer -anuncia Pete claramente feliz.

-¿Tu crees?

-Parece. Su cara…

Una alarma suena en el teléfono, Jake ve que su papá está solicitando una videollamada. Acepta el cambio y lo mira a los ojos.

-No quiero que Mav sea el único en verte en este momento tan importante.

Jake siente que el estómago se le encoge, pero asiente.

-A ver, dame acá -pide su padre. Cuando le pasa el teléfono, cambia la cámara en uso a la de atrás y levanta el aparato a la altura de su pecho.

-Bueno, ahora sí, dinos lo que sea hijo -le alienta Pete sonriente.

-Soy asexual.

A su padre se le cae la sonrisa.

-¿¡Qué!? -llega desde Hawái.

-Asexual. -repite- Es una orientación sexual, como ser homo o bisexual.

-Vale -asiente su padre, aunque tiene una expresión extraña, mezcla de confusión y decepción.

-¿Qué creían que iba a decir?

-Pues…

-Que te ibas a casar con Brig -responde su papá- Por favor, Pete, dale el teléfono a Jake, quiero hablarle frente a frente.

Después de los reajustes técnicos, Jake no trata de ocultar su sorpresa.

-¿Casarme? ¿En serio?

-Bueno, llevan juntos desde… -Kazansky frunce las cejas, burlón- ¿siempre?

-Si no contamos tus esfuerzos en participar de los noviazgos falsos más desapasionados de la historia. -apostilla Maverick- Lo juro, tu relación con Hannah Bondi en el USS Eisenhower fue como sentarse a ver el movimiento de un iceberg. ¿Qué viste en ella?

-Nada. -admite Jake con un suspiro- Brig la escogió precisamente por lo anodina que era.

Eso si llama la atención de ambos hombres.

-¿La escogió? -repite su papá, su tono tiene una nota de hostilidad imposible de ignorar.

-Ice, por favor, no saltes a conclusiones -trata de calmarlo su esposo. -Estoy seguro de que Jake puede explicarnos todo. -pero él tampoco puede disimular su inquietud- ¿Verdad, hijo?

-Tiene que ver con lo que les dije antes, soy asexual. No entiendo la atracción física, no siento excitación sexual, todo eso de intercambiar fluidos -no puede contener la mueca- me da asco. Pero cuando estaba en la USNA me di cuenta de que si no fingía ser hetero me iría muy mal, así que hablé con Brig y él seleccionó a una muchacha, Victoria Nelson. Incluso planeaba dejarla aquel 14 de febrero. El accidente de Bradley solo precipitó las cosas. Cuando estaba en Corpus Cristi, usé las notas que él me había dado para seleccionar a Maya. Eso no salió bien. Así que cuando estábamos en el USS Eisenhower le pedí que seleccionara a la siguiente novia. Después de Maki ya no… ya no tuve energías para fingir más y me di cuenta de que Brig era lo que había deseado siempre.

Sus padres lo miran con idénticas expresiones de incredulidad.

-O sea, ¿que Brig y tu no estaban juntos desde la USNA? -pregunta despacio Pete.

-No.

-Pero él si estaba enamorado de ti -ahora Tom suena casi acusador.

Jake siente que se sonroja de la vergüenza.

-Si, lo sé. No estaba tratando de hacerlo sufrir ni nada, simplemente no me daba cuenta.

-Porque eres… -su papá dice la palabra con dificultad- asexual.  

-¿Entonces tampoco estás enamorado de Brig? -trata de entender Maverick.

-Ser asexual no es lo mismo que ser aromántico, mavpá. Amar es más que manosearse. Es solo que yo no… -esta parte es realmente vergonzosa, pero inevitable- Yo no quería ser gay, ¿vale? Quería ser normal, y como no sentía atracción física, pude convencerme a mí mismo de que era simple amistad. Después de Maki, supongo que el TEPT hizo colapsar mi homofobia internalizada. Brig era todo lo que quería, lo sabía, visceralmente. Dejaron de importarme el decoro, la discreción. Me volví tan posesivo -se cubre la cara con la mano que tiene libre-, pero también superamos eso.

-Hay algo que no entiendo -dice Ice desde Hawái- ¿Brig es asexual?

-No.

-Pero tu no tienes sexo con él.

-No.

-Entonces… -el rostro se le deforma en una mueca de disgusto, apoya el pulgar derecho en su sien y se frota la frente con los otros cuatro dedos- ¿Sabes qué? Mejor no te pregunto. Solo confírmame que todo es sano, seguro y consensual.

-Todo es sano, seguro y consensual, papá. Palabra de niño explorador.

-Tu no fuiste niño explorador -riposta Ice, pero no hay calor en sus palabras.

-Yo si tengo una pregunta que creo necesita respuesta. ¿Por qué tu hermana cree que tienes una disfunción eréctil severa?

A través del teléfono llegan una serie de improperios y maldiciones. Jake lo deja airear su furia antes de responder.

-Porque me pidió una muestra de semen para su bebé con Elia. Ella quiere darte un nieto biológico, papá, ¿entiendes? Yo no quería salir del armario a la fuerza, simplemente le dije que no podía, pero ella no entendió. Así que tomó mi negativa y lo que llamó “opiniones absurdas sobre sexo” como señal de que ocultaba una enfermedad. La mayoría de las personas sexuales creen que quienes clamamos desinterés por el sexo estamos enfermos, muertos o mintiendo. No es así, de verdad. Soy sincero cuando digo que jamás la he visto la gracia a intercambiar fluidos como prueba de amor.

-¿Intercambiar fluidos? ¿Así lo llamas?

Jake responde al tono burlón de su padre sin perder un segundo.

-¡Oh, Ice! El niño se va a casar por fin. Podremos llorar en la boda y todo eso.

-Eh, discúlpanos por ser ligeramente chapados a la antigua. -responde Maverick sarcástico- Vas a ser adoptar una niña con él. Nosotros nos casamos antes de que nacieras.

-Y yo me casé con Sarah antes de concebir a Sean.  

-Oh, si, verdaderos tradicionalistas, ustedes tres. No se si recuerdan, pero Brig y yo tenemos el pequeño problema de las reglas de confraternización de la Marina. Si nos casamos, uno de los dos tendrá que dejar el escuadrón. Creo que tendrán más suerte convenciendo a Sam y Elia de atar el nudo.

-Verdad -su padre luce verdaderamente descorazonado por un momento, pero sonríe de nuevo- Al menos sacamos una nieta de todo esto.

 

Valle Moapa, Arizona, 10 am

 

Como de costumbre, el servicio es un poco lento en Cablp, pero a Brig no le importa. Leonard le dijo por texto qué quería y se les une en la mesa un rato después. No ahorra halagos con el corte de pelo.

-Pero qué elegancia. Casi no te reconozco Dun Dun.

Es la frase perfecta. Los ojos grises brillan alegres.

-Michelle dijo que ahora puedo retocarme el corte una vez al mes y ya. ¡No tengo que peinarme!

-No tan rápido -trata de frenarle Brig-, no tienes que trenzarte el pelo, pero debes peinarte, corazón, o se te enredará el pelo.

La idea parece confundirle, baja los ojos y se muerde el labio superior, luego vuelve a mirarlo con expresión suplicante.

-¿Todavía tengo que cepillarme cincuenta veces cada noche?

¿¡Cincuenta veces!? ¿Eso es algún tipo de tortura?

-No, no. Solo tienes que usar el peine cada mañana y después de lavarte la cabeza. -ve que la camarera se acerca con su comida y trata de cerrar el tema- Mira, hablaremos de eso al regresar a casa.

Dun Dun asiente, feliz, y se apresura a clavar el tenedor en sus panqueques de chocolate. Termina de comer antes que ellos, porque traga las delicias azucaradas como si no hubiera mañana, así que al rato está dando golpecitos en la mesa con la punta de los dedos y mirando alrededor. Por suerte, Cablp es un negocio preparado para ese tipo de desincronizaciones. Leonard le señala un área cercada en el centro del salón con juguetes y una pequeña barra.

-Anda, ve a quemar las calorías.

A Dun Dun no hay que decirle más. Se baja de su silla y corre al área de juegos. Brig gira la cabeza para verle ir. Su padre le da una palmada en el hombro.

-Vamos, ¿qué va a pasar aquí? ¿Escuchas algún zumbido de abejas?

Brig sacude la cabeza, sonríe y se concentra Tortilla Estilo Western.

Cuando Dun Dun está estudiando cómo usar la barra de ejercicios -eso estaba prohibido con su antigua familia-, otros dos niños se le acercan. Uno es rubio y grueso, el otro es pelirrojo, delgado, lleva gafas.

-Hola.

Dun Dun se les queda mirando, inseguro. Da un paso atrás, une las manos por detrás de la espalda.

-Hola -dice al fin.

-Soy Troy -informa el de gafas-, este es mi hermano Arthur. ¿Eres nuevo?

-Estoy de visita. Mi abuelo es el señor Wolfe.

Los dos niños asienten.

-El hombre de los aviones. ¿Tu también vuelas aviones?

-No -nota la ligera expresión de decepción en sus caras y agrega-, todavía. Para volar aviones hay que ser mayor, ¿entienden? -explica en tono displicente, como si supiera mucho del asunto- Pero mi papá si vuela aviones. Su nombre es Brig Lennox.

-Ah, si, tiene sentido. Entonces, ¿cómo te llamas?

-Dun Dun -se le encoge el corazón al ver sus expresiones extrañadas, incrédulas.

-Eso no puede ser -responde Troy terminante, y se sube las gafas con el dedo índice.

-¿Cómo que no? -riposta Dun Dun y da un paso adelante, agresivo.

El pelirrojo no se mueve, en cambio, su hermano Arthur da un paso también y gruñe bajito.

-Dun Dun no es un nombre, si acaso será un apodo. He oído decir que por China la gente se llama Pao Pao o Zhing Zhong -lo mira de arriba a abajo-, tu no pareces chino. ¿Acaso es que tu padre te va a llevar a China y quiere que tu nombre pegue allí? Todavía llamarías la atención, eres blanco. ¿O es que naciste en China y te pusieron un nombre chino y solo ahora te trajeron a América? ¿Aprendiste inglés en China? ¿Hablas chino? Me gustaría que me enseñaras.

La verborrea de Troy es indetenible, siente que sus vocecita aguda y las constantes preguntas que él mismo se contesta lo ahogan.

-¡Ya cállate! Mi nombre es Pete, ¿vale? Pete.  

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