Capítulo 6: Descubrimientos 2
Sumario:
Por todas partes se ven variaciones de un mismo personaje humanoide, vestido con una suerte de armadura con extrañas protuberancias o accesorios, diferentes en cada representación. Lo más significativo para Brig son los colores: hay mucho negro y gris, pero todas las representaciones tienen elementos de azul metálico de tono más claro o más oscuro por la incorporación de acentos plateados.
Mira a su padre, que claramente está conectando los hilos entre los sangrientos dibujos de Dunia y este taller. Mira a la señora McKinnon con su cara más inocente.
-¿Usted hizo esto?
------------------------------------------------
Parte 6 de: Las mentiras que nos dijimos
Fandoms: Top Gun (Movies), Thunderheart (1992), Suits (US TV 2011)
Relaciones: Brigham "Harvard" Lennox/Jake "Hangman" Seresin, Sarah Kazansky/Tom "Iceman" Kazansky/Pete "Maverick" Mitchell, Rick "Hollywood" Neven/Leonard "Wolfman" Wolfe
Personajes: Brigham "Harvard" Lennox, Jake "Hangman" Seresin, Sarah Kazansky, Tom "Iceman" Kazansky, Pete "Maverick" Mitchell, Leonard "Wolfman" Wolfe, Rick "Hollywood" Neven, Ray Levoi, Harvey Specter, Mike Ross, Personajes Infantiles Originales, Personajes Originales
Etiquetas adicionales: poliamor, transfobia, incesto, relación secreta, Personaje trans masculino, Abuso infantil implícito/referenciado, Personaje asexual, Sarah Kazansky es la hermana de Tom "Iceman" Kazansky, Jake "Hangman" Seresin es el hijo biológico de Iceman, Jake "Hangman" Seresin Needs a Hug, Drama familiar, Tom "Iceman" Kazansky vive, sexo telefónico, Homofobia Implícita/Referenciada, Adopción
ÍNDICE: https://palabraspulsares.blogspot.com/p/tengo-derecho-esto-las-mentiras-que-nos.html
------------------------------------------------
Miércoles 1 de abril de 2020
Tocan el timbre y esperan.
-¿Quién es? -pregunta una voz femenina por el intercomunicador.
-Soy yo, señora McKinnon mamá de Zack -anuncia Dunia con voz chillona y alegre.
-¿Dun Dun…? Ay, ay, ay. Ya voy.
Se oyen unos pasos cortos, apresurados, que se detienen al otro lado de la puerta.
-¿Eres tú? -inquiere una voz aguda, infantil.
Dunia da pequeños salticos.
-Si, soy yo de verdad.
Leonard y Brig intercambian una mirada algo culpable.
-Mi mamá no me deja abrir la puerta -se queja Zack-, pero ya viene.
En efecto, una mujer afroamericana, de pelo corto, hombros anchos y rostro redondo, acaba de abrir la puerta. Su expresión al ver a los dos hombres pasa de la sorpresa afable a la desconfianza.
-Buenas tardes, soy Kate McKinnon. ¿En qué puedo ayudarles?
-Buenas tardes. Soy Brigham Lennox, este es Leonard Wolfe. Somos tíos de Dunia.
La mujer baja los ojos hacia Dunia, que aún no se ha metido a la casa solo porque Brig la tiene agarrada de la mano.
-¿Esta vez tienes permiso? -le pregunta directamente.
Dunia asiente, muy seria.
-Eso está muy bien. No debes ir de visita sin avisar, ¿recuerdas?
-Recuerdo -le asegura la niña, pero los ojos se le van hacia Zack.
Ver su expresión ansiosa, pero no atemorizada, la convence de que los hombres no son un peligro inmediato.
-Entonces pueden pasar -dice y se aparta.
En cuanto está libre, Dunia se lanza a abrazar a su amigo, un niño de piel oscura con el pelo muy corto.
-¡Viniste!
-Si, gracias a Shazam, que le dijo a mi tío que es mi nuevo papá que me trajera para despedirme.
-¿Despedirte?
-Mi mamá y mi papá se molestaron mucho conmigo y ya no quieren que sea su hija. Así que ahora mi tío es mi nuevo papá.
Zack y su madre tornan sus ojos hacia los dos hombres, consternados.
-Dunia vendrá a vivir conmigo a San Diego, en California -confirma Brig.
-Pero…
-Está bien, Zack. -lo corta Dunia- Yo… yo quiero ver el mar. Me dijiste que era muy bonito.
El niño mira sin comprender a su amiga, y luego a su madre. En sus ojos hay una súplica clara.
Kate McKinnon tiene los labios apretados y expresión cautelosa. Vuelve a estudiar a los dos hombres, intrigada por la apresurada explicación de la niña. Sabía que los Lennox eran gente conservadora, pero ¿deshacerse de una hija solo porque se escapó a casa de un amiguito? No puede ser solo eso, ¿verdad? Pero no importa si esas razones le parecen lógicas o no a ella, no puede hacer nada. Lo peor es que la niña ya parece resignada a su suerte.
Suspira.
-¿Zack puede llamar y escribir a San Diego?
Al ver cómo la cara de Brigham Lennox se ilumina con la propuesta piensa que, tal vez, no todo está perdido.
-Excelente idea. -el hombre saca su móvil y se lo tiende- Solo tendremos que coordinarnos bien para las llamadas, por la diferencia de horario. -ella registra su número, se lo devuelve, él empieza a teclear- Le estoy mandando la dirección postal ahora mismo -explica.
En efecto, su teléfono vibra con el aviso de un nuevo mensaje de texto.
-Gracias -le dice, un poco más tranquila. Se vuelve hacia el par de infantes- Bueno, Dun Dun, ¿qué quieres hacer?
-¿Nos da permiso para ir a verlo de nuevo? -pide la nena, anhelante, una mano con los dedos entrelazados con los de Zack, la otra apretada en un puño.
¡Ah! Por supuesto. ¿Por qué iba a pedir otra cosa?
-Claro, Dun Dun -y no puede evitar que algo de frustración se le filtre en la voz. -Pero nada de correr ni tocar, ¿de acuerdo?
Zack y Dunia asienten, muy serios, y luego se van corriendo hacia el interior de la casa. Kate mira a los dos hombres, sus caras de confusión le dicen que no tienen idea de lo que pasa. ¿Son en verdad tíos de Dunia? Leonard parece muy mayor para ser hermano de uno de sus padres. Aunque los Lennox son mormones, la combinación de familias extendidas, y matrimonios de hombres mayores y jovencitas da resultados que contradicen su sentido común. Bueno, mejor aprovecha el poco tiempo que tiene para averiguar todo lo que pueda. Después de todo, su prioridad es Zack.
Cierra la puerta.
-Vamos -les dice con un gesto, y avanza en la misma dirección que se perdieron los niños.
Brig y su padre la siguen, deseosos de saber qué interesa tanto a Dunia. Dejan atrás un par de puertas hasta que llegan a un amplio salón, desde el corredor se pueden escuchar las voces excitadas de Zack y su hija. Kate McKinnon les indica con un gesto de la mano que pueden pasar y...
Brig pestañea un par de veces, asombrado. La habitación es un estudio o taller de ¿artes plásticas? Hay maniquíes, algunos a medio hacer, afiches, una mesa al fondo con muestras de telas y otros materiales, a la derecha una computadora con dos monitores de alta definición, a la izquierda un pequeño estudio fotográfico, con una cámara en su trípode, luces y un telón blanco. Por todas partes se ven variaciones de un mismo personaje humanoide, vestido con una suerte de armadura con extrañas protuberancias o accesorios, diferentes en cada representación. Lo más significativo para Brig son los colores: hay mucho negro y gris, pero todas las representaciones tienen elementos de azul metálico de tono más claro o más oscuro por la incorporación de acentos plateados.
Mira a su padre, que claramente está conectando los hilos entre los sangrientos dibujos de Dunia y este taller. Mira a la señora McKinnon con su cara más inocente.
-¿Usted hizo esto?
Kate le sonríe, y hace un movimiento negativo con la cabeza.
-Soy ortopedista señor Lennox. Trabajo en el Hospital de la Universidad de Utah. Este es el taller de mi esposo. Malik trabaja para Rodeo FX, una compañía de efectos visuales digitales. Cuando me ofrecieron el trabajo acá estaba un poco preocupada, pero resulta que puede trabajar remoto. Eso sí, tiene reuniones a las horas más bizarras. La compañía tiene oficinas en Quebec, Toronto, París y Los Ángeles.
-Ah -dice Leonard. Ella interpreta correctamente el ruido y les explica lo que ven.
-Malik está desarrollando la armadura del Escarabajo Azul para un filme de DC Comics. Los modelos digitales se desarrollan a partir de la captura de datos de modelos físicos estáticos, por eso los maniquíes y las muestras de materiales.
Brig asiente, reflexivo. Si, el color es el mismo de los dibujos de Dunia, pero ninguna de estas imágenes tiene una gota de sangre.
-Supongo que para su hijo es muy entretenido -dice por llenar el silencio.
¿A los niños les gustan los superhéroes, no? Bueno, a los niños y a Fanboy, por supuesto.
-¡Oh! No se lo imagina. -ambos reconocen el tono de ligera exasperación que genera un rasgo ligeramente fastidioso de alguien a quien se quiere- Desde que empezó con lo del Escarabajo Azul no entiendo de qué hablan la mitad del tiempo. Laboratorios STAR esto, Batman lo otro.
-¿Y la otra mitad? -inquiere Leonard.
Ella nota que dedica una mirada acaso demasiado intensa a uno de los modelos, en el que el escarabajo es solo una joroba del tamaño de un bolso de noche en la espalda de su anfitrión.
-Extrañamente, la otra mitad del tiempo los dos me están haciendo preguntas. Ese personaje tiene una cosa alienígena pegada a la espina dorsal que se activa cuando está en peligro. -señala con la mano el modelo que atrajo la atención de ambos hombres- En ese punto hay bastante dolor, por lo que me han dicho.
Brig hace una mueca de asombro, la señora McKinnon asiente.
-Absolutamente loco, ¿verdad? Bueno, como mi esposo trabaja en el desarrollo del traje para ese filme, me cose a preguntas sobre la interacción entre el tal escarabajo alien y el cuerpo de su anfitrión. Dónde se reflejaría el dolor, si habría mucha sangre, todo para hacerlo más realista. -resopla, burlona- Como si semejante cosa fuera posible. La parte positiva es que Zack ha aprendido mucho sobre el sistema osteomuscular. Ya no cree que es sólido por dentro.
Brig mira a la pareja infantil, que va de una imagen a otra, señalando detalles con los dedos. Si, definitivamente vinieron al lugar correcto.
-¿Zack y Dunia son amigos desde hace mucho?
-Nos mudamos para acá en el otoño pasado. -ella baja la voz, al tiempo que los mira con tristeza- Zack notó que estaba sola en los recesos, que nadie se le acercaba para jugar. Me contó muy asombrado que no sabía quiénes eran Batman, Superman, ni Escarabajo Azul. Conocer a una niña de una familia mormona conservadora ha sido muy -demora en encontrar una palabra que no sea potencialmente ofensiva- iluminador sobre otros estilos de vida. -los mira de frente, muy seria- ¿De verdad se la llevan? Cuando la policía apareció anoche a buscarla no pensé que tomarían medidas tan radicales.
-¡Oh! No, no fue por eso -se apresura a aclararle el más joven, Brig. -Sospecho que esto ha estado en marcha por varios meses, aunque a mí tampoco me dieron mucho tiempo para prepararme -ella reconoce la nota de frustración en su voz- Llegué a Salt Lake City el lunes.
Kate quiere soltar una palabrota, pero se contiene. Uno de los momentos más bizarros de su entrenamiento introductorio en el hospital fue la unidad sobre adopciones en Utah. Muy poca gente está en sus cabales veinticuatro horas después de parir, sin embargo, ese es el tiempo mínimo para firmar los documentos de renuncia. Lo peor es que la renuncia a los derechos parentales no es revocable, ni siquiera si se prueba que se firmaron bajo engaño. Aunque este no es el caso, los Lennox están lejos de ser inocentes padres sin recursos. Kate sabe que Dunia tiene cuatro hermanos y hermanas en Rowland Hall, solo de pensar en el costo de la matrícula le dan dolores psicosomáticos.
-¿Y a qué se dedica usted, señor Lennox?
-Soy aviador de la Marina -responde con claro orgullo-, igual que mi padre adoptivo -y hace un gesto hacia el hombre mayor.
-Leonard Wolfe, teniente comandante retirado de la Marina.
De repente se da cuenta de por qué el hombre le parecía familiar.
-¡Por Dios! ¡Usted es el autor de "Vuela conmigo"! -saca su teléfono de inmediato- ¡No se pueden ir, por favor! Si mi esposo descubre que usted estuvo aquí y no lo vio me pide el divorcio. -marca rápidamente- Baja ahora mismo... ¡Claro que es importante! Baja con el libro.... ¿Qué libro va a ser? ¡El que más amas!
Casi de inmediato oyen unos pasos apresurados y un hombre alto, de piel oscura, cabello en dreadlocks y con pequeñas cicatrices en ambas mejillas entra corriendo al taller. Trae una muy manoseada edición de la novela de Leonard. Se dirige a su esposa sin prestar atención a los hombres a su lado.
-¿Qué pasa Kate?
Ella sonríe, tierna y divertida, y mueve la barbilla en dirección a los visitantes.
-Pasa que Leonard Wolfe es el abuelo de Dun Dun, querido.
La cara de Malik McKinnon es difícil de describir, pero definitivamente lo que siente es una mezcla entre incredulidad y felicidad absoluta.
-Señor Wolfe, digo, comandante Wolfe, yo... -balbucea- Su libro significa tanto para mi. Usted cambió mi vida, señor.
Leonard carraspea, algo incómodo. Brig apenas puede contener la risa.
Leonard le da su mejor mirada de padre enfadado.
-Ni una palabra. -le ofrece su mano a Malik- Me alegro de que le gustara la novela, señor McKinnon. ¿Quiere que le firme el libro?
El hombre pestañea, como si le costara procesar lo que acaba de oír.
-Si, si, por supuesto -responde Kate, que le saca el ejemplar de entre los dedos a su esposo y se lo tiende a Leonard junto con una pluma.
Malik parece regresar a la realidad cuando le devuelven el libro.
-¿Entonces usted es el abuelo de Dun Dun?
Leonard y Brig intercambian una mirada preocupada, ya es la cuarta vez que dicen Dun Dun en lugar de Dunia. Eso, junto al consejo de Ray, enciende alarmas muy específicas en ambos. Pero Leonard no deja traslucir esa preocupación en su respuesta.
-Abuelo adoptivo, si. Por lo que entiendo, Zack es muy importante para Dun Dun. No vamos a regresar a Utah, pero su esposa ya tiene el número de teléfono de mi hijo y la dirección de la casa en San Diego.
-Haremos todo lo posible para que se mantengan en contacto -les asegura Brig.
Ahora es Malik quien le da una mirada interrogante a Kate. Ella alza las cejas, en un silente "después te digo" que él acepta.
-Ahora, de verdad tenemos que irnos. Queremos salir mañana temprano hacia Nevada.
-Por supuesto -asiente la señora McKinnon. Se gira hacia el interior del taller y alza la voz -¡Zack, Dun Dun! Hora de irse.
Regresan arrastrando los pies, manos entrelazadas y ojos bajos. Es evidente que la voluntad de Dun Dun de aceptar su destino flaquea. Brig se agacha para quedar a su altura y mirarle a los ojos.
-¿Ya te despediste?
Dun Dun aprieta los labios y asiente, pero le tiembla la barbilla.
-Yo también estaba muy asustado cuando dejé a mi primera familia, ¿sabes?
-¿Tu también te escapaste de la casa? ¡Yo solo quería ver los modelos! ¡No sabía que mamá me mandaría lejos!
Brig siente cómo los McKinnon se tensan, ve la manito de Zack apretar de modo casi convulsivo alrededor de la blanca muñeca. Con que esto es lo que sintieron sus padres, comprende. Bueno, por suerte está familiarizado con la parte de mentir para proteger los sentimientos de otras personas.
-No, Dun Dun, no es así. -ve cómo los ojos grises se abren, asombrados, al oír el nombre en sus labios- A veces, nacemos y somos diferentes a nuestros hermanos y hermanas. El abuelo Leonard, yo y tu nacimos diferentes. Eso está bien, no es malo ser diferente. Pero las personas diferentes a veces no podemos quedarnos con nuestra primera familia. Necesitamos encontrar a nuestra familia real, la que nos quiere tal y como somos. ¿Entiendes?
-¿Pero y si me porto bien y aprendo a ser igual que mis hermanas para siempre?
A Brig se le rompe el corazón otra vez. Le pone una mano en el hombro.
-No va a funcionar, corazón. No puedes vivir una mentira toda tu vida. Mentir está mal, ¿verdad?
-Verdad -admite Dun Dun, con voz desangelada.
-Tu ya sabes quién eres aquí -toca su pecho- y aquí -toca su sien-. Entonces, mereces una familia a la que puedas decirle quién eres de verdad. Por eso vine por ti. Yo quiero ser tu padre y amo que seas diferente, como yo, como tu abuelo Leonard.
Dun Dun le da una mirada húmeda, casi agónica, pero asiente y suelta la mano de su amigo para tomar la de Brig.
-¡Espera! -Zack se está sacando algo del cuello- ¡Toma! -aprieta contra el pecho de Dun Dun una cuerda de cuero tejido con un pendiente azul- ¡Toma!
Dun Dun abre mucho sus ojos grises. Trata de separar la mano, de apartarse.
-No puedo. No puedes darme esto.
-Zack -interviene Malik, con voz que intenta ser razonable-, ¿estás seguro?
El niño le da una mirada triste pero decidida a su padre.
-Dijiste que el escarabajo me protegería y me llevaría a la persona correcta. Encontré a la persona correcta. Ahora es Dun Dun quien irá a un lugar nuevo donde no conoce a nadie. Necesita protección.
-¡Pero entonces tú no tendrás protección! -le grita Dun Dun- No puedes quedarte sin protección ahora que me voy.
-¡Paren! -los corta Malik- Ambos necesitan protección. Esperen un momento. -corre al interior de su taller y regresa con una cajita tan pequeña que le cabe en la palma de la mano. -Aquí tienes. Tu propio escarabajo azul.
Dun Dun y Zack miran el estuche donde descansa el pendiente con su cuerda de cuero trenzado con reverencia.
-¡Verdad! Los escarabajos azules son parte del ejército Reach.
Malik deja escapar una risa corta.
-Correcto, Zack.
Le pide permiso con la mirada a Brig, quien asiente sin dudar. Es aviador, sabe muy bien lo importantes que pueden ser los amuletos. Malik abre la cajita con cuidado y desenrolla la cuerda. Le pasa el pendiente a su hijo, que se apresura a ponérselo en el cuello a Dun Dun.
-Nuevo. Solo para ti. -le dice y le abraza fuerte.
Cuando se separan, Dun Dun le tiende la mano a Brig con expresión decidida.
-Vamos a California, papá.
Dun Dun se duerme en el camino de regreso al hotel.
Después de arroparle, Brig se sienta en su propia cama y compone un mensaje de texto breve para su novio, "Felicidades, es un niño." Lo borra casi de inmediato. No, no puede hacer esto por mensajes de texto. Tiene que darle tiempo a Dun Dun, ganarse su confianza, convencerle de que es seguro ser honesto. También necesita hablar con Jake, pero frente a frente, porque esto va a sacudir a toda la familia. Así que solo escribe, "Disfruta la noche". Espera que Javier cumpla su promesa de arrastrar a Jake al Hard Deck. En cambio, el mensaje a Sarah es más sencillo porque es concreto, "Tema para la habitación: el Escarabajo Azul de DC".
------------------------------------------------
ÍNDICE: https://palabraspulsares.blogspot.com/p/tengo-derecho-esto-las-mentiras-que-nos.html
No hay comentarios.:
Publicar un comentario