26 de julio de 2024

Felices juntos 05

Austin, 2013: Vamos a compartir secretos (II)

Resumen:

-Te ofrezco algo, Hangman.
El rubio alza una ceja, desdeñoso.
-Ya veo que tienes ganas de pelea, así que te voy a dar a elegir: nos damos unos cuantos puñetazos y tenemos sexo de reconciliación, o te cuento algo de mi tan horrible como lo que he aprendido hoy de ti, y estaremos a mano.

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Fandom: Top Gun (Movies)

Relaciones: Bradley "Rooster" Bradshaw / Pete "Maverick" Mitchell / Jake "Hangman" Seresin

Personajes: Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Leonard "Wolfman" Wolfe, Rick "Hollywood" Neven, Personajes originales, personajes infantiles originales

Etiquetas Adicionales: Mpreg implícito, Relaciones Alfa/Beta/Omega, Jake "Hangman Seresin tiene malos padres

ÍNDICE: https://palabraspulsares.blogspot.com/p/felices-juntos.html

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Durante el viaje de vuelta, Jake mira con insistencia por la ventana, como si su fascinación con el paisaje urbano de Austin le impidiera hablar.

-¿Paramos a comer algo? -le propone Bradley cuando están a cinco minutos del hotel.

Jake se gira a verlo con los labios apretados y ojos desconfiados.

-Prefiero comer en la habitación.

Lo dice desafiante, como si esperase que Bradley le discuta la idea.

-Vale -responde con un encogimiento de hombros.

La verdad es que él también está cansado después de un día de viaje y el esfuerzo por mantener la compostura durante el funeral. Jake deja caer los hombros y pega la frente al cristal de su ventana, en actitud derrotada.

¿Qué es lo que le molesta?

La actitud pasivo-agresiva persiste. Cuando le pregunta qué quiere comer, responde “Pide lo que quieras” antes de meterse al baño por largo rato. Cuando lo invita a ver TV, bufa “¿No soportas el silencio?”. Al ver la comida, aprieta los labios y observa la bandeja con rabia. Se nota que desea quejarse, pero Bradley se esforzó en pedir sus favoritos y están en Texas, la factura no deja nada que desear.

Jake pasa toda la cena con el ceño fruncido, lanzándole miradas resentidas a cada rato. Casi al final, hace un ruido francamente pornográfico al morder el tiramisú de postre y Bradley no puede contener la risa, feliz de verlo relajarse. Su rostro pasa de la delicia a la rabia en un instante.

-No creas que me conoces solo porque puedes pedirme la cena, Bradshaw -escupe.

Entonces comprende: Jake está arrepentido de haberse mostrado vulnerable. Se limpia la boca con la servilleta y aparta el plato.

-Te ofrezco algo, Hangman.

El rubio alza una ceja, desdeñoso.

-Ya veo que tienes ganas de pelea, así que te voy a dar a elegir: nos damos unos cuantos puñetazos y tenemos sexo de reconciliación, o te cuento algo de mi tan horrible como lo que he aprendido hoy de ti, y estaremos a mano.

Jake le clava los ojos, confuso e intrigado. Abre y cierra las manos y mira alternativamente a Bradley y la cama. Bradley sonríe para sus adentros porque esto confirma que, como imaginaba desde la primera vez que se pelearon en la escuela de vuelo en Corpus Cristi, este alfa es tan inteligente como atractivo.

Qué estúpido soy, piensa, dejando siempre que tipos bellos y egoístas me roben el corazón. Ama a Jake por todo lo que tiene en común con Maverick -su voluntad por señalar lo mal hecho rayana en la insubordinación, su estilo de vuelo, su capacidad para hacer eróticas hasta las presentaciones sobre el más áridas sobre aviación- y también por lo muy diferente que es -su engreimiento, su crueldad casual, su gusto por las botas altas-. De todos modos, ninguno de los dos lo amará de vuelta. Pete porque siempre lo verá como a un niño. Jake porque siempre lo verá como un competidor.

-De acuerdo, Bradshaw, cuéntame tu horrible secreto.

-Antes debes prometer.

-¿Prometer?

-Los dos vamos a prometer. Yo no hablaré nunca de este fin de semana con tu familia, ni siquiera con Coyote. Tu vas a prometer no decir nada de lo que te voy a contar, ni intentar averiguar más detalles que los que te daré.

Jake entrecierra los ojos, su curiosidad empieza a teñirse de inquietud.

-Estoy oficialmente intrigado. -pero Bradley se le queda mirando hasta que exhala con fuerza- Vale, prometo. Cuéntame tu gran secreto.

Bradley fija los ojos en el suelo y empieza a hablar con voz calmada.

-Yo tenía ocho años, él tenía treinta. Creía que me amaba, de verdad. Creí que entendía lo que pasaba entre nosotros.

Ignora el ruido inarticulado de Jake y sigue adelante, tiene que sacárselo del pecho y ¿quién mejor que este alfa traicionado para entender la traición que él sufrió?

-Mientras era niño me manipuló para que guardara silencio. Yo había aprendido de amor en los filmes de Disney, así que hacerme creer que los mayores no entenderían no fue difícil. En los cuentos de hadas siempre es así, ¿verdad? El rey que se opone a que la princesa alfa ame a un omega y un beta sin sangre real, la beta cubierta de cenizas con su carroza de calabaza, las dos princesas omegas que tejen camisas de ortigas para sus cinco hermanos alfas y cinco hermanos betas convertidos en cisnes. Nuestra educación sentimental está llena de supuestas lecciones sobre la necesidad de ocultar el amor. Así que me callé y seguí su juego. Un cortejo galante, así lo llamaba en mi mente. Cuando cumplí dieciocho… Aún no sé cómo, pero usó su poder para quitarme lo que más amaba. Me di cuenta de que todo había sido un juego para él y… me fui de casa.

Un ruido lo hace levantar la mirada. Jake está de pie, con las manos apoyadas en la mesa, a sus espaldas la silla está tirada en el suelo. Tiene la cara rojiza, las fosas de la nariz le aletean, sus ojos están muy abiertos y las pupilas se han dilatado tanto que apenas se le puede ver el verde de los ojos.

-¿Quién fue? -exige entre dientes, iracundo.

-No puedo. -controla con esfuerzo la excitación que le provoca verlo al borde del frenesí- No puedo decirte, Jake.

Jake suelta un gruñido rabioso, se aparta de la mesa y camina hacia él. Se deja caer de rodillas frente a Bradley y le toma las manos. Lo mira con fervor.

-No fue tu culpa, Bradley. Lo sabes, ¿verdad?

-Claro que fue mi culpa. Fui yo quien…

-¡No! Él era el adulto. Solo dime su nombre, Bradley, no tendrás que hacer nada, yo me encargaré de todo, ¿sí? No abusará de nadie más.

-¿Abusar? ¿Encargarte? ¿De qué estás hablando?

-Del pedófilo que abusó de ti, por supuesto. Gente como esa no merece estar en la tierra. -se detiene, una nueva idea parece preocuparlo- ¿Neven y Wolfe lo saben?

-¿Qué? ¡Por supuesto que no! -No quiere imaginarse lo que pasaría si el clan se entera de que trató de cortejar a Maverick. ¡Qué vergüenza!

Eso parece tranquilizar un poco a Jake, pero no calma su indignación.

-No importa. Son tus tíos y no te protegieron. ¡A la mierda! Brad, Brad -le toma la cara entre las manos-, discúlpame si te hice sentir que… Que tenías que hacer algo con lo que no… ¡Oh! Por la Trinidad, todas esas veces que me levanté de la cama enseguida. No es… No quise… Podemos tener todos los abrazos que quieras. ¿Sí?

-Jake, ¡Jake! No has entendido nada. ¿Cómo…?

¿Qué ha hecho? ¿Por qué no es capaz ni de contar su historia sin crear más problemas aún?

-Esto es un malentendido, ¿sí?

-Brad, no me mientas.

-¡No te miento! Es solo que nunca había contado esta historia y… me doy cuenta ahora de cómo suena. Te lo juro, no fui abusado.

-Me acabas de decir que un tipo de más de treinta te hizo creer…

-No, no fue así. O sea, sí, pero al revés. Me manipuló para que no tuviéramos sexo. A los ocho años me enamoré de un omega de mi clan mucho, mucho mayor. Cuando le propuse matrimonio él… No se rio de mí, no me dijo que era inapropiado, solo que yo era muy joven.

-Oh -dice Jake, perplejo. Se echa hacia atrás, hasta quedar sentado en el suelo.

-Si. Bueno, supongo que… hay días en que me siento generoso y pienso que no quería romperme el corazón, que simplemente pensó que se me pasaría. Otros días me siento amargado y estoy seguro de que le halagaba tenerme suspirando, dispuesto a cumplir sus mínimos antojos. La verdad es que no lo sé. No se por qué actuó así. El caso es que no me dijo “no”, y yo me pasé diez años pensando que… que solo debía cortejarlo y seríamos felices juntos.

-Entonces, ¿no eres gay?

-¿Te vas a poner en eso ahora? -le espeta con rabia- Soy bisexual, ¿okay? Sí, teóricamente sería capaz de… -lucha por encontrar la palabra adecuada- mantener una relación tradicional con un omega y… -suspira- supongo que podría tener algo así como una buena amistad con un beta que aceptara tener una relación platónica conmigo. Pero en algo tienes razón, tengo algo roto dentro. La Trinidad sabe que lo intenté. Después de todo, crecí en un clan militar. Sabía lo que se esperaba de mí. Pero ningún omega después de él me ha… Nada, no siento nada, ¿entiendes? Todas las personas que me gustan tienen caderas estrechas, olores vegetales y pectorales planos. Me gustan los alfas y nací en un tiempo y una familia que me aceptan como soy. No voy a desperdiciar mi vida en un matrimonio de mentira.

Jake asiente lentamente.

-De acuerdo. No quería implicar… -se rasca la nuca, incómodo- ¡No importa! ¿Así que ese es tu horrible secreto? ¿Qué estás enamorado del mismo omega desde que tenías ocho?

-Lo haces sonar casi romántico -le reprocha.

-Ciertamente no es tan sórdido como temía. -y se nota el alivio en su voz- Estaba listo para… -aparta los ojos, obviamente avergonzado por perder la compostura por segunda vez en el día.

Bradley baja de la silla y se sienta en el suelo a su lado.

-¡Ey! No hay nada de malo en querer ser el alfa en brillante armadura. Gracias por querer vengar mi virtud.

Jake resopla.

-¿Tu virtud? -pregunta burlón- El barco de tu virtud zarpó hace tiempo, Bradshaw. De hecho, yo estaba ahí cuando salió a navegar y se hundió gracias a mis…

-¡Oh! Cállate -y lo tira al suelo para empezar a besarlo.

Es la risa divertida y relajada de Hangman lo que lo convence de que estarán bien.

Eventualmente se mueven a la cama. Pasan la noche amándose lentamente.

Bradley sabe que Jake no lo ama, que nunca lo amará, pero también que no traicionará su confianza. Así que esto se siente bien. Se siente como un avance en su propio camino a la sanación. No tendrá a Pete, pero puede tener la amistad de Jake, y eso tendrá que ser suficiente.  El domingo, como prometieron, visitan a la familia Neven-Wolfe. Sus tres primos más pequeños están en casa: las gemelas Molly y Ella, de catorce, y el pequeño Benjamín, llegado por sorpresa en 2002. Grant, el mayor, está en DC trabajando para la Inteligencia de la Marina. Dinah si está en Austin, pero tiene guardia este fin de semana en el hospital donde hace su pasantía.

-¿Ninguno lleva el nombre de sus padres? -pregunta extrañado Jake en un momento que están solos, lavando platos a mano.

Suelta una risita.

-No. Somos un clan relativamente nuevo, solo tres generaciones, ¿sabes? Y básicamente hemos crecido por adopciones. El abuelo Metcalf y el abuelo Heatherly dejaron sus propios clanes a fines de los setenta y empezaron a adoptar oficiales sin lazos previos con la Marina. -no menciona que estaban en una posición especialmente beneficiosa para ello al dirigir Top Gun, sabe que Jake se ofendería si se pone a decir obviedades- Así que todos vienen de tradiciones diferentes y convenir en uno o dos nombres era casi imposible. Le dejaron esa tarea a mi generación.

-¿Y ya nació alguien dentro del clan? -pregunta Jake con tono cuidadosamente casual.

Bradley lo mira de refilón, se demora en responder con la excusa de restregar con fuerza un sartén con restos de carne. Sabe lo que está preguntando Jake, en realidad: si hay algún Nick o alguna Carole en una de las casas de su familia extendida.

La tradición manda que los nombres de los miembros muertos pasen a la siguiente generación lo más rápidamente posible. Es una costumbre que se remonta al pasado animista, cuando se creía que darle a un bebé el nombre de un familiar muerto ataba su espíritu al clan y le permitía seguir ayudando. Aunque casi nueve siglos de cristianismo han erosionado la creencia, la herencia de nombres se sigue practicando. Jake mismo es el tercer Jacob del clan Seresin. Bueno, iba a ser. Lo más probable es que alguno de sus sobrinos lleve ahora el nombre y la carga.

Otra parte de la tradición es que los descendientes directos de la persona cuyo nombre se otorga a un nuevo integrante adquieren una responsabilidad especial. Se convierten en guardianes o padrinos de estos bebés. Sus hijos biológicos serán considerados hermanos de estas personas y cualquier relación sexual entre ellos se considera incesto. Esa última parte es una convención social, ya que es perfectamente posible tener un nombre de clan sin tener relación consanguínea con la rama del clan de donde se originó el nombre. Todo el mundo sabe que es convención, pero muy poca gente desafía la regla. La explicación antropológica es que los clanes siempre necesitan extenderse y las complicadas reglas de parentesco e incesto de Europa Occidental son estrategias culturales para justificar la preferencia por matrimonios exogámicos y -desgraciadamente- el secuestro de omegas.

¡Maldición! Esto definitivamente lo va a joder todo.

-Yo soy el mayor de esta generación -admite al fin.

Jake deja caer un pote al fregadero de la sorpresa, el tintineo de loza contra el metal suena como un cañonazo en sus oídos.

-¡Joder! ¡Qué torpe soy! ¡Ah! Mira, no se rompió. No se qué pensaría Henry si la primera vez que vengo a su casa le rompo un plato. Y son platos lindos, ¿verdad? ¿Esta loza la eligió Henry o Leonard? La verdad, no me imagino a tu tío Rick en eso. O sea, es un tipo chévere y todo, pero…

Bradley deja de oírlo para concentrarse en contener las lágrimas. No va a llorar, no lo hará.

De niño, cuando creía que Maverick se casaría con él, su estúpida fantasía incluía engendrar a los Nick y Carole de la siguiente generación del clan. Ahora es un adulto y tiene expectativas realistas, a tono con la época en la que vive y su orientación sexual: no hay bebés en su futuro. Ya tuvo esta conversación con su tío Ice, líder de clan, y su abuelo Jester, el más anciano. Ellos calmaron su ansiedad sobre la posibilidad de estar traicionando al clan. Ser padre no debe ser una obligación, le explicaron. Su clan es moderno, no está atado a una tierra, ni a antiguas reglas de herencia que demanden un heredero del primer alfa, o pendejadas semejantes. Son un clan militar, mientras Bradley contribuya al avance de la familia dentro del DoD con honor, estará cumpliendo con su deber.

Pero no puede explicarle nada de eso a Jake. No puede revelarle el funcionamiento interno del clan a su ¿amante?, ¿amigo con beneficios?, ¿colega? ¡Ni siquiera sabe qué son ahora mismo! Así que tendrá que aceptar lo que sea que Jake decida hacer con esta información.

Terminan de lavar los platos en un silencio incómodo, que Jake trata de llenar con comentarios vacíos sobre la calidad de los platos, los cubiertos y la decoración general de la casa. Durante el resto de la visita, le dedica la mayor parte del tiempo a primos. Eso, por supuesto, le gana puntos con Leonard.

-Es bueno con los niños -comenta el beta.

Están sentados en la veranda trasera de la casa. En el patio, Jake juega fútbol con Dinah, Molly y Ben. Rick y Henry se han perdido en alguna de las habitaciones de la casa, aprovechando que hay un par de adultos extras para vigilar a su inquieta prole.

-Si -admite Bradley renuente.

La amargura se le escapa, y su tío le da una mirada condescendiente.

-No me vas a decir que estás celoso.

-No. ¿Cómo se te ocurre? Es solo que…

-¿No esperabas que le gustaran los niños?

-No. La verdad, no.

-A veces es bueno equivocarse con las personas. Te mantiene alerta.

-Si, claro.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?

Leonard le clava los ojos y sonríe, sardónico.

-¿En serio? ¿No tienes dos hijos propios en edad casadera?

-Tengo la misma responsabilidad con todos los adultos solteros del clan, Bradley, no te hagas.

-No es como si me pudiera casar.

-Bueno, el Tribunal Supremo emitirá su fallo sobre Estados Unidos versus Windsor este otoño, ¿no? Y, de todos modos, un montón de estados ya reconocen el matrimonio entre personas del mismo género, incluso si son solo dos personas -y es evidente en el tono de su voz que eso último ya es un poco demasiado para él.  

Bradley bufa, frustrado, y se cubre la cara con las manos. Su tío le estrecha un hombro.

-Solo queremos que seas feliz, Brad. 

-Si, lo sé. -separa las manos y se echa hacia atrás en su butaca- Soy yo quien elige mal siempre, eso es todo.

-Pues mal elegiste de un modo excelente. Ese muchacho es muy simpático.

-Ese muchacho no quiere nada duradero, tío. Esto es solo… en tu época ya tenían lo de amigos con beneficios, ¿no?

Leonard le da una mirada calculadora, luego mira de nuevo al patio, donde Molly y Ella han lanzado a Jake al suelo mientras su hermano menor corre con la pelota.

-Si tu lo dices.

Para cuando dejan la casa de los tíos, Bradley cree haberse calmado lo suficiente. En realidad, razona, lo que Jake piense de su posición dentro del clan no importa. Porque no quería nada serio antes. Incluso es mejor. Ahora que Jake cree conocer sus supuestas obligaciones, no pensará que Brad quiere algo a largo plazo y no temerá que él cree drama. Jake odia el drama. Que crea que Brad no puede ofrecerle nada más que este arreglo informal es la mejor forma de prevenir que quiera cortar su arreglo.

En el viaje de regreso al hotel, Jake está feliz y conversador. Sus primos le parecieron geniales y parece que el sentimiento es mutuo, porque quieren visitar el rancho de los Machado. Sus tíos también reciben elogios. En general, la visita fue un éxito. Bradley es justamente recompensado por tener tan excelentes parientes con una mamada espectacular.

Por la Trinidad, ¡esa boca!

-Me corro -le advierte entre jadeos. 

El rubio solo lo mira con ojos lujuriosos y aplica más presión con los labios mientras mueve arriba y abajo la mano. El mundo de Bradley se reduce a esos ojos verdes, verdes como… se muerde los labios. Gruñe mientras el orgasmo lo sacude, y en su lengua no hay un nombre, sino dos. Está tan, pero tan jodido.

La lectura del testamento es a las diez de la mañana, y el vuelo de regreso a New York a la una, así que se van con el equipaje a las oficinas de McGinnis Lochridge. Les hacen pasar a un salón de reuniones bien iluminado, donde ya esperan las tres hermanas Seresin y sus cónyuges.

-Jacob.

-Julius.

Hay dos asientos preparados para ellos en un lado de la mesa de conferencias. Que estén en el lado opuesto del resto de la familia es pura casualidad, por supuesto. Bradley se desconecta totalmente del ritual. Solo entrelaza sus dedos con los de Jake por debajo de la mesa, pone cara de respeto y empieza a recitar mentalmente el manual técnico del F/A-18. No es hasta que siente que su mano casi rompe por la presión repentina que presta atención a lo que el abogado -un beta sesentón- está leyendo.

-… esta asignación anual de un millón de dólares se mantendrá hasta que Jacob cumpla los cuarenta años o tenga un hijo legítimo, lo que ocurra antes. Si Jacob no tuviera un hijo antes de los cuarenta años, las propiedades y valores del conglomerado Seresin que se le asignan en este testamento deberán ser tazadas en su justo valor, se le entregará esa cantidad en efectivo y estos recursos pasarán a los hijos alfas de Elizabeth, Catalina e Isabel. Si Jacob tuviera un hijo legítimo antes de los cuarenta años, la asignación de un millón de dólares anuales pasaría a nuestro nieto hijo de nuestro alfa. Esta asignación se mantendrá hasta que nuestro nieto nacido de nuestro hijo alfa cumpla dieciocho años, cuando podrá decidir participar en la junta del conglomerado Seresin como poseedor del diez por ciento de sus acciones.

El abogado hace una pausa y levanta la cabeza, barre con ojos aburridos a su audiencia. Bradley aprovecha para mirar él también. Al otro lado de la mesa aún no se recuperan del pasmo, pero el asombro no les impide mirarlos con odio. Ve de refilón que Jake tiene una sonrisa hipócrita tallada en el rostro y decide imitarlo.

El abogado toma un trago de agua y regresa a la lectura.

-Respecto a…

Todo vuelve a ser un galimatías después de eso.

Cuando todo termina, el abogado se va a un paso demasiado rápido para ser casual.

-Bueno, eso fue interesante -dice Jake, de una palmada y se levanta, Bradley lo imita.

-No, no puedes irte -intenta atajarlo Catalina.

Él le da una mirada fastidiada.

-Nuestro avión sale a la una, temo que esto ha tardado más de lo que esperaba.

-Pero tienes que firmar los papeles para renunciar a…

-¿Renunciar? ¿Crees que voy a renunciar? ¿No oíste la voluntad de nuestras queridas mamis, hermanita? Soy el alfa de la familia, y solo por tenerlo grande me toca un cuarto de las acciones del clan. Es así de simple.

-Tu lo que eres es una vergüenza. ¿Cómo tienes el valor de traer a tu catamito a este evento familiar? -le reclama Isabel- Las mamás nunca lo habrían aprobado.

-Bueno -se encoge de hombros Jake-, al menos yo no me estoy tirando al alfa de mi hermana. -aprovecha el asombro que sigue a su acusación para poner los puños en la mesa e inclinarse hacia sus hermanas y cuñados- Esto es lo que va a pasar: ustedes van a encargar una nueva declaración identitaria para el conglomerado Seresin, que se comprometa con la igualdad de género, la diversidad sexual y la lucha contra la todo tipo de discriminaciones. Después harán un estimado de cuánto costará implementar la equiparación de salarios entre alfas, betas y omegas en todas nuestras empresas y subsidiarias. Me mandarán esos documentos en menos de cuatro meses y, si los encuentro satisfactorios, pasaremos a su implementación. Después de que el conglomerado Seresin esté en el siglo XXI, les dejaré jugar con las riendas.

-Esto es… ¡es un ultraje! -estalla Julius- Tu no has hecho nada por esta empresa. No puedes venir ahora a exigirnos que traicionemos los valores que…

-Ahórrame el discurso, cuñado. Tengo que tomar un avión. ¿Bradley?

Y se van.

No dicen nada hasta que están dentro del auto, en camino al aeropuerto.

-Por la Trinidad -exhala Bradley- ¿Te he dicho que eres muy atractivo cuando te pones todo autoritario?

-¿Si? -Jake no despega los ojos de la ruta, pero sonríe.

-Si. -está tan duro que le duele- Podría chupártela ahora mismo, pero no quiero que choquemos.

-¿Sabes? Los baños del aeropuerto tienen unos cubículos bastante amplios.

-¿Y el avión?

Jake gira la cara un momento para guiñarle el ojo.

-¿Tienes idea de cuántos vuelos diarios hay de Austin a New York? Seguro que podemos reprogramar.

-Vale.

Jake acelera por la I-35.

Llegan a New York a las nueve de la noche. Se separan sin despedirse. No debería doler, pero duele.

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