Roma, 2011: ¿Ya te vas a bajar de tu percha, Rooster?
Resumen:
Es septiembre y Roma les regala una noche cálida, una noche ideal para celebrar la derogación de la DADT. Jake se alegra por Natasha y Bob, por la pareja de SEALs betas que se besuquean en la esquina, por cada persona queer del departamento de defensa, pero…
Si hace su pase a Bradshaw hoy, delante de Phoenix, la maldita no lo dejará tranquilo por el resto de sus días… Al mismo tiempo ¿qué mejor día que hoy? Si no funciona, puede atribuirlo todo a la euforia de la jornada.
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Fandom: Top Gun (Movies)
Relaciones: Bradley "Rooster" Bradshaw / Pete "Maverick" Mitchell
Personajes: Pete "Maverick" Mitchell, Jake "Hangman" Seresin, Javy "Coyote" Machado, Natasha "Phoenix" Trace, Robert "Bob" Floyd
Etiquetas Adicionales: Relaciones Alfa/Beta/Omega, diferencia de edad, menor de edad, Homofobia, Derogación de DADT
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El ambiente en el bar es absolutamente perfecto. El personal no habla mucho inglés, pero entiende qué están celebrando, y muestra una paciencia especial con el italiano roto que habla la mayor parte del grupo. Los usuarios locales se han marchado, sin ganas de competir con el montón de marines, pilotos, soldados y SEALs que llenan el bar, las mesas de billar, la pista de baile y, por supuesto, los baños. Sin tener que intercambiar más que miradas, todo el mundo fue al mismo local a dos horas de la base que -¡oh, casualidad!- tiene una discreta bandera arcoíris en la puerta.
Jake se apoya en el hombro de Javier y sonríe. Su hermano mueve el hombro para empujarlo.
-Deja el pegote, Seresin. A partir de hoy la gente puede hablar.
-Deja que hablen -y se endereza, pero para poder dar otro trago a su cerveza-, siempre he querido ver cómo tus esposas hacen asado de homofóbico.
Javier suelta una risita malvada ante la idea. Aunque está perfectamente sobrio porque es conductor designado, Coyote comparte la felicidad colectiva. Es tan hetero como un personaje de la TV de los cincuenta, pero es un tipo generoso y familiarizado con la discriminación por el color de su piel. Así que enseguida se apuntó para celebrar la derogación de la DADT.
-Mira para allá. -Jake apunta con el índice a la pista de baile- Dan asco de tanta dulzura.
No mueve los ojos ver la reacción de su amigo, porque la visón de Natasha y Bob abrazados mientras se mueven al ritmo de Bob Marley (everything will be allright) es hipnotizante. Se miran con tanta ternura y, al mismo tiempo, tanta decisión. Jake admira y envidia a partes iguales a la pareja de omegas porque está seguro de ser mejor que Phoenix en el aire, pero eso… no sabe si alguna vez tendrá eso.
Aún antes de darse cuenta de que le interesaban más los olores de alfa, que los aromas de omegas o betas, tenía una desconfianza casi instintiva por la idea del compromiso matrimonial. Tampoco es que creciera con buenos ejemplos, la verdad. Sus madres, demasiado ocupadas en acrecentar la fortuna familiar y presentar al mundo una imagen de familia perfecta, no tenían tiempo para prestarle atención a sus “debilidades inexplicables”. Su madre omega había parido cuatro veces en diez años, hasta que el nacimiento de Jake, alfa y varón, aseguró la sucesión familiar. Pero su valor para la familia no trajo aparejado ningún tipo de privilegios. Su madre alfa es una firme defensora de que los niños deben ser vistos, no oídos, y de que los alfas se entrenan desde la primera infancia para la resistencia, el liderazgo y la autonomía. Su madre omega se ocupaba de sus hermanos omegas, su madre beta de la administración, y el personal de que Jacob se convirtiera en el alfa perfecto. Entre la hipocresía de las relaciones dentro de su vieja, respetable y rica familia y los ejemplos inalcanzables de los medios, Jake creció con una sensación la de ser inadecuado e incapaz de estar a la altura del título de heredero Seresin.
Cuando se dio cuenta de que lo que le gustaba de estar en un internado exclusivo para alfas era, precisamente, la abundancia de alfas, tuvo que replantearse unas cuantas cosas en la vida. Paradójicamente, su educación espartana había impedido que formara lazos estrechos con su familia y dejarles atrás no le dolió demasiado. Aunque decir que él les había dejado atrás era un eufemismo. Sus madres habían llorado, intentado negociar y amenazado, como correspondía a sus roles tradicionales. Cuando no cedió, lo desheredaron. Dos horas después estaba sentado en la estación central de Austin, con la carta de aceptación de la Academia Naval en la mano y un morral entre las piernas -todo lo que quedaba de su lujosa vida como heredero Seresin.
Mientras veía acercarse el tren que lo llevaría a Annapolis, Jake sintió una extraña sensación, como si un peso se levantara de sus hombros. Tardaría un poco en descubrir que así se siente la libertad.
Era exhilarante.
Igual, entró a la Marina consciente de la DADT, así que mantuvo los ojos al frente y sus deseos ocultos bajo el férreo autocontrol que le habían inculcado en su hogar. Creía que podría arreglárselas por su cuenta. Pues no. En realidad, nadie puede vivir por siempre sin contacto humano. Esa lección se la enseñó Javier, durante el segundo año de la academia. El clan Machado lo recibió como un hijo más. Su orientación sexual solo generó un comentario de pasada sobre lo difícil que es vivir en la verde tierra de Dios con tanta gente metiéndose en la vida ajena.
Han pasado ocho años desde que dejó a su familia atrás. Es septiembre y Roma les regala una noche cálida, una noche ideal para celebrar la derogación de la DADT. Jake se alegra por Natasha y Bob, por la pareja de SEALs betas que se besuquean en la esquina, por cada persona queer del departamento de defensa, pero al mismo tiempo… ¿Qué hace ahora? ¿Cómo empezar a vivir una vida en la que no tiene que ocultar la mayor parte de si mismo?
-¿Sabes?, ahora ya puedes dejar la abstinencia -dice Javier con tono casual.
Se gira y lo mira alzando una ceja, escéptico.
-¿Se me está usted insinuando, teniente Machado? -pregunta con voz falsamente escandalizada y se lleva una mano al pecho para reforzar la comedia.
-¡Idiota! Si engaño a mis esposas mi propio padre las ayudará a ocultar el cuerpo. -Jake asiente, porque es verdad, el señor Machado no se anda con chiquitas- En cambio, tu caballero en brillante armadura está solito en la esquina.
Jake no se mueve. Está perfectamente consciente de dónde se sentó Bradley Bradshaw a beber su cerveza habitual. Siempre que se encuentran en la misma habitación, sabe automáticamente dónde está Bradshaw. También sabe cómo le gusta la pizza, su marca favorita de cerveza, que ha visto “El caldero negro” y “Risky Business” más de quince veces y que prefiere plumas con tinta negra. Bradshaw es un tipo estoico y solitario. Es un nepobebé, por supuesto, pero nunca te darías cuenta por la manera en que actúa. Estudia duro, se ensucia las manos con los aviones y vuela como un condenado, como si tuviera algo que probar a esta institución en la que cada oficial de capitán para arriba parece conocerlo desde que era un párvulo. La única amistad que se le conoce es Natasha “Phoenix” Trace. Fue por ella que, esta mañana, mencionó por primera vez sus (temibles) conexiones familiares.
Hasta ayer, su proclividad a aprender y recordar detalles de Bradshaw era algo que debía controlar. Además del peligro inherente a intentar algo con otro alfa (en ese sentido los omegas la tienen más fácil, con el cuento de la suavidad y la ternura), hacerle un pase a Bradshaw tenía el problema adicional de que nunca estarían en iguales circunstancias. Si alguien sospechara, Bradley se salvaría de una investigación de DADT con una sola llamada de Kerner, Kazansky, Heatherly, Neven o Wolfe. En cambio, él no tiene a nadie. Probablemente lo usarían de chivo expiatorio: un degenerado que intentó corromper a un niño puro, criado en la más honorable tradición de la Marina.
Hoy…
-Tirarle a un hetero es lo más vergonzoso del mundo, Javi -dice amparándose en la lógica.
Coyote resopla, burlón.
-Yo soy hetero, hermano. Te aseguro que las miradas que Rooster le da a tu culo cada vez que puede no tienen nada que ver con intereses comparativos.
Jake pestañea varias veces, confundido.
-¿Qué tu dices?
-Digo que a ese gallo le encantaría encaramarse en el palo de tu horca. Lo he visto con mis superpoderes de aliado queer. Además, la orden de ataque viene del alto mando -levanta su móvil con el chat con sus esposas abierto en la pantalla.
María C Dulcecito de Vainilla Encendido: Ve por tu hombre, Hangman. [María J Amado Látigo Mío dio “me gusta” a este mensaje]
Jake deja de oír el bullicio del bar de lo fuerte que le late el corazón. Ha bebido. Tiene suficiente alcohol dentro como para sentir menos vergüenza de la habitual, pero no tanto como para perder de vista las consecuencias de sus actos. Está, en términos científicos, achispado. Si hace su pase a Bradshaw hoy, delante de Phoenix, la maldita no lo dejará tranquilo por el resto de sus días… Al mismo tiempo ¿qué mejor día que hoy? Si no funciona, puede atribuirlo todo a la euforia de la jornada.
Sería una excusa de mierda, pero podría funcionar.
-Altre due Bud Light, per favore -le dice a la beta que está detrás de la barra.
-Con limone?
-Sì.
Las manos cubiertas de tatuajes traen las dos botellas en menos de tres minutos. Jake apoya las manos en la barra y contempla en silencio el cristal ambarino, donde la humedad empieza a condensarse y escurrir.
-Solo en Inglaterra toman cerveza caliente. -le advierte Javier.
Jake lo mira, inseguro. Su hermano le da una sonrisa alentadora. Jake asiente, toma las botellas y se dirige, esquivando parejas, al rincón donde Bradley Bradshaw ocupa una pequeña mesa. El alfa levanta los ojos al verlo, y no es lo suficientemente rápido como para ocultar su sorpresa.
Jake le pone la cerveza en frente y se sienta en la segunda silla de la mesa.
Beben en silencio.
Jake siente la mirada marrón de Bradley recorrerlo, calibrarlo. No trata de evitar sus ojos. Lo mira de frente, retador. Comprende que para el otro alfa también es un riesgo. Toda esta celebración tiene algo de desesperación. Saben que la derogación de la DADT no se llevará consigo toda la homofobia institucionalizada del departamento de defensa y la sociedad. Mañana regresarán a sus puestos y tendrán que fingir que no les afectan los chistes, el desprecio por sus sentimientos, el doble estándar.
Solo tienen esta noche, piensa con amargura.
-¿Ya te vas a bajar de tu percha, Rooster? -espeta al fin.
Bradley lo mira entre divertido y melancólico. Hay algo en su mirada… Jake siente que lo ve a él, pero al mismo tiempo está viendo a otra persona. Pero la melancolía deja paso a la decisión en unos segundos. Rooster se levanta, le tiende la mano.
-Hay un hotel a dos cuadras. En la barra me dijeron que aceptan todo tipo de huéspedes.
Sorprendido por la eficiencia de la propuesta, Jake no atina a otra cosa que tomar la mano y dejarse remolcar hacia la salida del bar. Se detienen brevemente junto a Coyote.
-Machado, hazme un favor -dice Bradley mientras le pasa un brazo a Jake por la cintura-, lleva a Natasha y Bob de vuelta a la base.
Javier los mira estupefacto, desde los ojos brillantes de excitación hasta los dedos entrelazados.
-Seguro, sí. -barbota- Este… ¿usen protección?
-Siempre -le promete Jake.
En la mañana se dará cuenta de que esto fue un error. Bradley Bradshaw no es el tipo de alfa con el que tienes un revolcón eufórico de una anoche. Es un alfa para hacer una vida. Lástima que no pueda ser.
Nota:
"No preguntes, no digas" (en inglés "Don't ask, don't tell", DADT) fue
la política oficial de los Estados Unidos sobre el servicio militar de
personas no heterosexuales, instituida durante la administración
Clinton. La política se emitió bajo la Directiva 1304.26 del
Departamento de Defensa el 21 de diciembre de 1993 y estuvo vigente
desde el 28 de febrero de 1994 hasta el 20 de septiembre de 2011.
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