Austin, 2013: Vamos a compartir secretos (I)
Resumen:
-Necesito tu ayuda -anuncia Jake por fin.
Bradley lo mira con sorpresa. Jake y él no son…
-Le pides ayuda a tus amigos, Hangman. Machado es tu amigo.
-No puedo -admite el rubio con voz frustrada, y toma un trago de su limonada.
Eso atrae definitivamente su atención.
-¿Por qué?
-Necesito que estés sobrio para decirte -y empuja la limonada en su dirección.
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Fandom: Top Gun (Movies)
Relaciones: Bradley "Rooster" Bradshaw / Pete "Maverick" Mitchell / Jake "Hangman" Seresin
Personajes: Jake "Hangman" Seresin, Bradley "Rooster" Bradshaw, Leonard "Wolfman" Wolfe, Rick "Hollywood" Neven, Personajes originales, personajes infantiles originales
Etiquetas Adicionales: Mpreg implícito, Relaciones Alfa/Beta/Omega, Jake "Hangman Seresin tiene malos padres
ÍNDICE: https://palabraspulsares.blogspot.com/p/felices-juntos.html
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Jake se sienta en su reservado sin pedir permiso, con dos vasos de limonada en las manos. Bradley piensa que debería asombrarse, pero recuerda que se trata de Seresin. Hay algo en él, tiene una capacidad extraña para localizar a Bradley donde sea (Natasha lo encuentra hilarante). Igual no saluda, porque las cosas están bastante raras desde el fin de semana que pasaron en Tokio la primavera pasada. Bradley no sabe cómo manejar esto que siente, solo sabe que no debería sentirlo.
-Necesito tu ayuda -anuncia Jake por fin.
Bradley lo mira con sorpresa. Jake y él no son…
-Le pides ayuda a tus amigos, Hangman. Machado es tu amigo.
Ahora quien tiene expresión sorprendida es Jake y, a su pesar, siente como se le hincha el pecho de orgullo. No ha perdido totalmente el control, bien. Con un poco de suerte, Jake se irá y no volverá hasta que quiera coger. Eso es lo único que los une.
-No puedo -admite el rubio con voz frustrada, y toma un trago de su limonada.
Eso atrae definitivamente su atención.
-¿Por qué?
Jake le clava los ojos, claramente fastidiado por su resistencia. Bradley no sabe si sentirse feliz por no ponerle las cosas fáciles a Hangman, o inquieto por la muestra de confianza implica ser el sustituto de Coyote.
-Necesito que estés sobrio para decirte -y empuja la limonada en su dirección.
Bradley mira con desconfianza el vaso y aprieta instintivamente su wiski. Tenía cuidadosamente planeada este semana de descanso en New York: comer, emborracharse, ir al hotel, soñar con Maverick, llorar y repetir en bucle hasta que faltaran treinta y seis horas para regresar al barco. Jake no puede simplemente irrumpir en su vida y exigir… Pero no puede recurrir a Coyote… ¡Al diablo!
Se baja el jugo de limón de una sola vez, en tragos deliberadamente largos. La leve y maravillosa bruma mental que la proporcionaba el alcohol se esfuma. ¡Joder con el poder de los cítricos! Deja el vaso vacío en la mesa, eructa, se limpia la boca con el dorso de la mano.
-¿Entonces?
-Mis madres han muerto. Si, las tres al mismo tiempo. En un accidente de caza. No te molestes en darme el pésame. -le advierte con la mano levantada- Dejaron de hablarme cuando descubrieron que había aplicado a la Academia Naval a sus espaldas. Hace diez años que no voy a casa. Pero ahora resulta que me necesitan porque primero se seca el mar antes que el clan Seresin de una imagen menos que perfecta en un evento público -suelta una risa amarga-, y el funeral cuenta como un evento público. Uno en el que no puede faltar ninguno de los hijos. No puedo ir solo. -admite con amargura- Sé que perderé los papeles si voy solo. No puedo decirle a Javier porque sus esposas irían y no quiero… -suspira- María Celeste y María José trabajan para una subsidiaria del conglomerado Seresin, no puedo correr el riesgo de ponerlas en el radar de mi familia. Así que solo quedas tú. Se que lo que tenemos es casual y el drama familiar no es parte del contrato, pero a ti no pueden hacerte daño y confío en que tú no me harás daño. Así que, por favor, ven conmigo a Austin para el funeral y la lectura del testamento.
Bradley no dice nada, porque aún no está lo suficientemente sobrio. Estira la mano hacia la limonada de Jake, quien empuja suavemente el vaso en su dirección. Después de la segunda dosis de ácido cítrico, confía más en su respuesta.
-¿Amigo o novio?
-¿Eh? -Jake parpadea confundido.
-¿Saben que eres gay? ¿Voy como amigo o como novio?
En lo que a Bradley respecta, si Jake tiene miedo de poner a las Machado en el radar de su familia, son un atajo de cabrones y estará encantado de hacerles pasar un mal rato. Por el modo en que la cara de Jake pasa de la resignación al interés malintencionado, no se le había ocurrido la posibilidad de cumplir con el clan y joderlos al mismo tiempo.
-Supongo -responde lentamente- que nada más apropiado para un Seresin en la Marina que conseguirse a un nepobebé.
Bradley sonríe, orgulloso. A menudo siente su apellido es un lastre, nunca esperó que pudiera instrumentalizarlo para hacer feliz a Jake. Se siente bien, verlo sonreír con ese brillo maquiavélico en los ojos. Maldición, este es el tipo de cosa que se prometió evitar. Ya es suficiente con Mav, ¿ahora también dejará que este alfa le rompa el corazón? Demasiado tarde.
-¿A qué hora nos vamos?
-Tengo pasajes para mañana sábado a las ochocientas horas, en el JFK. El funeral será a las mil seiscientas y la lectura del testamento el lunes a las diez de la mañana. -Jake hace una pausa, lo mira de arriba abajo. Lo que sea que ve lo satisface lo suficiente como para que no le suelte ninguno de sus comentarios hirientes- Te mando los detalles del vuelo por texto.
Y se va.
No hay nada de inusual en su actitud. Ninguno de los dos es fan de las palabras gratuitas. No debería doler. Bradley sacude la cabeza, mira con tristeza su wiski a medias y saca su teléfono.
Le responden al tercer timbre.
-Tío, escucha...
Apenas hablan durante el vuelo. Jake, siempre preparado, reservó un auto en el aeropuerto de Austin.
-¿Un mercedes? -Bradley no puede evitar mirar la brillante carrocería con incomodidad.
-Esto es un teatro, amor -le responde Jake mientras pone su bolsa en el asiento trasero y se mete tras el volante.
Bradley asiente.
Entre el control de seguridad, en vuelo, el aterrizaje, conducir hasta la ciudad y el registro en el hotel, llevan casi seis horas juntos. Nunca han pasado tanto tiempo juntos sin tener sexo, la tensión acumulada durante el viaje estalla en cuanto cierran la puerta de la habitación.
Bradley deja caer su morral, empuja a Jake contra la pared para besarlo con fuerza. El otro suelta un gruñido de satisfacción y empieza a tirarle de la camisa para agarrarle los pezones. Bradley se separa un poco para contemplarlo. Jake tiene las pupilas dilatadas de deseo, las mejillas sonrojadas y su aroma… ¡Podría ahogarse con ese olor a yerba fresca!
-¿Te vas a quedar mirándome, Rooster, o vamos a coger?
-Coger, coger.
Terminan de sacarse los pantalones con manos febriles y caminan a trompicones hasta el sofá de la suite. Bradley se sienta, Jake se le sube encima. Se siguen besando. Bradley deja los labios del rubio para mordisquearle el cuello, las orejas.
-No me dejes marcas -jadea Jake con algo de cordura- Tenemos… El funeral… No es apropiado…
-¡A la mierda! -le da una nalgada- ¡Eres mío! Quiero que cada omega de Texas sepa por qué no tiene oportunidad con el heredero Seresin.
Jake se aparta para mirarlo a los ojos, sorprendido. Por supuesto que suelen decirse cosas al calor de la pasión, pero Bradley nunca dejó que su posesividad saliera a flote. Definitivamente tendrá que cortar las cosas después de esto. ¿O no? Porque Jake está sonriendo, juguetón.
-¿De verdad? ¿Quieres que sepan que soy tu perra? -y mueve las caderas, haciendo rozar sus erecciones.
-Tu no eres la perra de nadie. -mientras Jake crea que esto es solo un juego, puede ser honesto sin peligro- Mi familia tiene una lista de perras obedientes, si quiero. El punto es que eres un lobo, como yo.
Lo agarra por la nuca con una mano para volver a besarlo y con la otra agarra sus dos pollas y empieza a masturbarlos. Siente las manos de Jake temblar en sus hombros. El aire se inunda del aroma de feromonas sexuales. La mezcla de olores es casi perfecta, solo falta… Bradley se corre con un estertor. Jake suelta un gemido inusitadamente agudo y el orgasmo lo sacude.
Se quedan muy quietos, con las frentes pegadas, respiraciones entrecortadas, el semen pegajoso que se escurre entre los dedos de Rooster y la piel de sus vientres por los muslos hacia el suelo. Es sucio e íntimo. No quiere que termine. No quiere abrir los ojos y descubrir que Jake lo está mirando con esa indiferencia fría que muestra siempre después del sexo. Nunca se ha burlado, pero se da cuenta de que no le gusta su manía de acurrucarse inmediatamente después.
-Si no me levanto pronto, me dará calambre en las piernas, Brad -le susurra el rubio al oído.
Bradley lo deja ir, porque al menos hoy fue delicado al romper el hechizo. Jake siempre salta a lavarse los restos de semen sin decir palabra. Hoy no. Hoy se levanta y le ofrece una mano.
-¿Nos duchamos juntos?
Piden almuerzo al servicio de habitaciones, Jake abre su laptop y empieza a mostrarle fotos para que tenga una idea básica de la estructura de la familia.
-Soy el menor y el único alfa. Mis hermanas omegas son Elizabet, Catalina e Isabel. -no puede evitar alzar una ceja de modo interrogante- Si, las nombraron por las reinas. No, a mi no me nombraron por ningún rey, sino por el abuelo. Iba a ser Jacob Seresin III.
-Ah.
Mientras Jake le sigue explicando sobre matrimonios concertados, sobrinos y sobrinas que no conoce, y viejas rencillas familiares, o con otros clanes, que afectaron la política de Texas en el último medio siglo. No puede contener la melancolía. Se le debe notar en la cara, porque Jake corta su explicación sobre cómo la mitad de la infraestructura de del estado acabó bajo el control de su clan y lo mira un poco ansioso.
-¿Qué pasa?
Debate por un momento decir la mitad de la verdad: que todo eso le da asco. Pero hasta ahora ha sido honesto hasta la crudeza y le ha ido bien. No importa. Jake no lo quiere, pero no es un tipo cruel.
-Estoy pensando que hace cinco años que nos conocemos y dos que estamos acostando, pero ni siquiera sabía que tenías hermanas.
Jake se le queda mirando desconcertado.
-¿Hay una página en Wikipedia? -pero se nota que ni él mismo lo cree.
-No soy un acosador ni un reportero, Hangman. -decide que es mejor dejar el asunto- ¡Mira la hora! Vamos a vestirnos.
Llegan al cementerio quince antes de la hora de la ceremonia. Ahora, el mercedes rentado adquiere sentido. La calle está llena de autos de lujo. Entre la tumba y la calle hay pequeños grupos de personas. El estilo de las ropas permite distinguir a la elite invitada de choferes y personal de seguridad. Sus uniformes son una clarinada en medio del mar de negro y se vuelven foco de atención enseguida. Jake quiere caminar hacia su familia enseguida, pero Bradley lo detiene.
-Espera -y señala con un movimiento de cabeza al auto que se acerca, un suburbano negro placas de la Marina.
-¿Qué…?
El auto se detiene y un teniente se apresura a salir del asiento de copiloto para abrir la puerta trasera y pararse en firme. Bradley disfruta mucho, quizás demasiado, la cara de sorpresa y admiración de Jake cuando ve descender al vicealmirante Rick "Hollywood" Neven, su beta, el vicealmirante Leonard "Wolfman" Wolfe, y su omega Henry. Los dos oficiales llevan uniformes de gala que resplandecen bajo el sol. El omega lleva un discreto traje negro de exquisito corte que grita dinero por todos los costados.
Hollywood se dirige inmediatamente hacia la pareja.
-Sobrino -le dice a Bradley con voz casual, lo suficientemente alto como para que lo escuchen-, teniente Seresin.
-Tío -saluda Rooster con un asentimiento de cabeza, mira luego a Wolfe y Henry, que están unos pasos atrás, del modo más tradicional-, tíos.
-Vicealmirante Neven, vicealmirante Wolfe, señor Neven -saluda Jake y hace chocar sus tacones.
-Lamentamos mucho tu pérdida. Tus madres eran un gran pilar de esta comunidad -dice con voz suave y expresión contrita Henry, sus ojos azules un poquito húmedos.
Jake pestañea una, dos veces y traga en seco. Como siempre, es capaz de seguir la corriente de lo que sea y responde con la cantidad exacta de timidez y agradecimiento.
-Gracias, señor Neven.
Henry sonríe, se adelanta y le pone una mano en la mejilla. Hay varios sonidos de sorpresa entre el público de (supuestamente desinteresados) invitados y empleados.
-Por favor, Jake, te he dicho que puedes llamarme Henry. Somos familia, ¿no?
Hollywood carraspea, perfecto en su rol de alfa tradicionalista, incómodo con las demostraciones públicas de afecto. Le ofrece su brazo a Henry y mira a la pareja de su sobrino.
-¿Nos guías?
Mientras caminan en dirección al sitio de la sepultura, Jake se torna pensativo.
-¿Por qué? -susurra.
-Porque eres mi novio, Seresin.
El rubio asiente, le da una sonrisa mínima de agradecimiento y extiende su mano en silencio. Llegan frente al resto de su familia con los dedos entrelazados. Como le había advertido, las caras de sus tres hermanas y seis cuñados son máscaras hieráticas. Es imposible saber si les duele la muerte de sus madres o celebran el secreto que las malditas viejas al fin estirasen la pata.
-Jacob -saluda un alfa de barba castaña oscura con algunas canas.
-Julius -saluda Jake, displicente.
Este es el alfa de Elizabeth, la mayor. Según Jake, es un primo lejano, elegido porque lleva el apellido de la familia y no le molesta ser un títere controlado por sus esposas. La beta del matrimonio es una pelirroja de origen polaco, que ya era amante de Julius cuando empezó el teatro de su cortejo a la primera de las omegas Seresin. Las matriarcas le dieron dos opciones: pasar su apoyo a Elizabeth, o desaparecer en el siguiente paseo que diera en yate. El resto es historia.
-Les presento al teniente Bradley Bradshaw, piloto de combate de la Marina de los Estados Unidos, mi novio -y sonríe, el muy cabrón.
Bradley ve cómo nueve pares de ojos, la única parte expresiva de esos nueve rostros petrificados por la educación y el bótox, reflejan en rápida sucesión sorpresa, ofensa y repugnancia para regresar rápidamente al desdén.
-No se cómo… -empieza a decir Catalina, pero su hermano la corta en seco.
-Su familia decidió también venir a presentar sus respetos. -hace un gesto vago hacia atrás, desde donde Hollywood los mira con ojos duros- Después del servicio les presentaré al vicealmirante Rick Neven, su beta, el vicealmirante Leonard Wolfe, y su omega Henry -dice con tono inocente y sonrisa cruel.
Eso los hace callar, por supuesto. Sabe que Hollywood y Wolfman son celebridades en Texas, aunque no por sus méritos militares, sino porque se casaron con Henry Ruth, uno de los omegas más bellos de Estados Unidos en la década del ochenta. Henry ganó el título Omega de Texas en 1982 y llegó a finalista en Omega América. Tuvo una carrera de modelo bastante exitosa después de eso. Su boda con la pareja de aviadores fue portada en las revistas de sociedad de todo el país en 1988. Aún si la familia no reconociera al exmodelo -algo dudoso-, los uniformes cargados de estrellas y medallas de los dos vicealmirantes son imposibles de ignorar.
Los ojos cambian de nuevo. Ahora hay resentimiento en algunos, en otros un respeto renuente.
-Vamos a sentarnos -ordena Elizabeth entre dientes.
Como manda la tradición, hay asientos para las hijas omegas y sus alfas, sus betas se quedan de pie, un paso atrás, con una mano en el hombro de cada cónyuge. El asiento de Jake es el más cercano al sacerdote, porque, aunque es el menor, es el alfa. Bradley se para detrás y le pone la mano derecha en el hombro, como corresponde a una pareja. No está precisamente sorprendido cuando nota que Jake tiembla bajo su mano. El silencio absoluto que guardó sobre esta vida pasada, su decisión de pedirle ayuda, la vulnerabilidad cuando tuvieron sexo en el hotel. Jake está al límite.
No escucha las palabras vacías sobre fe, absolución y renacimiento de la carne. Esas mujeres que bajan a la tumba en su elegante ataúd para tres -unidas en la muerte como en la vida-, no merecen su simpatía. Duda mucho que reciban el perdón del cielo, si echaron a Jake de la casa por ser gay. Porque nadie deshereda a un hijo, un alfa, por enrolarse en la Marina.
“Sé que perderé los papeles si voy solo”, le dijo ayer en New York, y entiende por qué. Conoce bastante bien a su amante y se ha dado cuenta de que esto le importa. Esta familia que lo rechazó aún tiene poder sobre Jake. Puede sentir las miradas clavadas en su espalda, toda esa gente que se cree con derecho a juzgarles y se siente… si, se siente bien proteger a Jake por un día. Imaginar que son más que amantes casuales.
Cuando termina el servicio, los invitados pasan a presentar sus respetos a los cuatro herederos. Jake se levanta al mismo tiempo que sus hermanas y, con el rostro vacío, acepta lugares comunes y falsas afirmaciones de dolor compartido. Bradley no se mueve de su lado. En cierto momento, siente la mano del tío Wolfe en su hombro y comprende que el matrimonio se ha puesto a sus espaldas. La imponente figura de los dos condecorados oficiales desalienta incluso a los más valientes. Nadie le da a Jake otra cosa que la obligatoria mirada de falsa contrición.
Al fin el sacerdote se despide y Elizabeth se vuelve hacia su hermano menor.
-Tendremos una recepción en casa -informa con expresión amargada.
-Si me permite -se adelanta Henry con una cara tan dulce que cualquiera creería habla con infantes revoltosos.
Elizabeth traga en seco y dice lo que está obligada a decir.
-Por supuesto, omega Neven -e incluso sonríe.
-La verdad, omega Seresin, la vida en los barcos de guerra es pésima para los modales. -cierra los ojos y mueve la cabeza de un lado a otro un par de veces, como si recordara algo desagradable- Su hermano luce tan cansado, ¿no cree usted?
-Estoy bien -afirma Jake, al mismo tiempo que trastabilla y se cae hacia atrás, solo la rápida reacción de Bradley lo mantiene de pie.
Henry tuerce los ojos y mira a Elizabeth con frustración mal disimulada. Bradley se concentra en el peso de Jake contra sus manos porque quiere estallar en carcajadas. Sabe lo que su tío está haciendo, y no le sorprende que funcione: Henry ha perfeccionado su personaje de omega sumiso e inofensivo hasta convertirlo en una máscara perfecta, que puede mantener frente a cualquier presión, aunque su verdadera personalidad está muy lejos de ello.
En su clan es costumbre mentir hacia afuera. No se considera reprochable usar los estereotipos más reaccionarios o los argumentos más revolucionarios, según sea el momento. Lo importante es lograr el objetivo y fortalecer a la familia. El problema es cuando alguien decide usar esa capacidad para la insidia con otra persona de la familia, recuerda con amargura. Pero es mejor no pensar en Mav ahora, sino disfrutar cómo Henry apela a la supuesta experiencia compartida con las hermanas de Jake de lidiar con alfas testarudos y carentes de sutileza.
-Disculpe si critico a su hermano, pero no creo que su presencia sea beneficiosa en un momento tan importante y delicado.
-Pero… -intenta argumentar Jake en su mejor imitación de un crío de cinco años.
-Cariño -lo corta Henry con el tono que se usa con los niños pequeños sin siquiera mirarlo-, no interrumpas a tus mayores. Tenemos que ayudar a tus hermanas. Como le decía, omega Elizabeth. Mis esposos han estado deseando tener a Jake de visita en Austin para hablar -tuerce los ojos, como si no pudiera soportar la frustración- de aviones. Si vamos a su recepción, aburrirán a todo el mundo hablando, ¿adivine de qué?
-De aviones -responde Catalina con mal contenida hostilidad.
-¡Exactamente! -asiente Henry, risueño- Veo que la inteligencia es un asunto de familia. Así que, hagamos esto. Yo me llevo a estos dos a mi casa. Estoy acostumbrado a que hablen de aviones, barcos y otras cosas de guerra en la mesa. Ustedes rindan honores a sus madres como corresponde, sin apariciones de último minuto que solo generarán -arruga la nariz-, conversaciones impertinentes.
Para este momento, las tres hermanas miran a Henry como si fuera un ángel del señor.
-Siempre supe que tanta belleza solo podía ocultar la más sólida inteligencia, omega Neven. -asiente Isabel.
-¡Perfecto! ¿Rick? -llama Henry en lo que extiende su brazo.
Enseguida el alfa le toma el codo y empieza a conducirlo de vuelta al auto. Leonard los sigue.
Jake le da una sonrisa estrangulada a su familia.
-Bueno, nos vemos el lunes.
-No llegues tarde. -le advierte su hermana mayor- Y compórtate en casa de los Neven.
Jake entrecierra los ojos y aprieta los labios. Bradley no quiere saber si el comentario será lo que finalmente le haga perder los papeles.
-Si, hasta el lunes -dice y lo arrastra por el brazo.
Cuando llegan junto al auto, les espera un abrazo fuerte y por triplicado, que les devuelve el equilibrio.
-En verdad luces cansado, Hangman. -le dice el tío Hollywood- Váyanse a dormir y vienen mañana a casa, ¿si?
-Vicealmirante Neven yo no…
-Hace tiempo que queremos conocerte -lo corta Wolfe-, no solo porque seas amigo de Brad. Eres un gran piloto Seresin, y serás un gran oficial. -le da una palmada amigable en el brazo- Ahora deja que Bradley maneje. Es una orden.
Jake asiente, con sonrisa algo avergonzada. Gira para mirar al tío Henry y abre la boca, pero este lo ataja.
-Si me llamas omega, no respondo de mí, teniente.
-Por supuesto. Hasta mañana, señor Neven. -Bradley carraspea y Jake rectifica- Quiero decir, hasta mañana, Henry.
-Así está mejor.
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