¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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03 mayo, 2007

EL SEGUNDO REGRESO DEL REY 20

NUMEROSAS SEPARACIONES

La mañana siguiente a la boda transcurrió con una paz forzada dentro el la fortaleza del Bosque Negro. La larga fiesta había dejado agotados por igual a invitados, sirvientes y soldados. El protocolo previa tal hecho y no se suponía que nadie dejara sus habitaciones antes del medio día.

Sin embargo, el desayuno del Rey y su hijo menor fue servido al rayar el alba, pues nunca antes Thranduil o Legolas dejaron de levantarse con los primeros rayos del sol y, como pudieron comprobar los servidores, la jornada siguiente a la boda del heredero no sería diferente para ellos.

Los hijos de Maedros, encargados desde hacía quinientos años de la seguridad de los príncipes, se habían dividido en dos grupos: Feanor, Finarfin, Fingon y Fingolfin estaban apostados ante la recámara de los recién casados, mientras que Finrod, Finwe, Amroth e Ingwë seguían a Legolas como sombras protectoras. Sombras un tanto insolentes para el gusto de su padre, ya que su presencia dentro del comedor privado le impedía decirle unas cuantas cosas sobre su comportamiento en la fiesta.

Thranduil se fijó en que su hijo comía despacio y poco, tomaba los alimentos con gestos automáticos, la expresión pensativa de su semblante le inquietaba. ¿Pensaba en el humano? Seguro. Pero pronto todo eso acabaría, con el siguiente amanecer los invitados abandonarían sus tierras y Legolas quedaría en casa, a salvo de los maltratos del mortal, a su lado, seguro, en paz.

El resto de los huéspedes empezó a emerger después del medio día, Ferebrim entre ellos, pero si el teleri planeaba "encontrarse" con el Segundo Príncipe, se llevó en chasco, pues Legolas se encerró en sus habitaciones hasta la cena.

Para fastidio del Rey del Bosque, el montaraz solicitó una audiencia real para el día siguiente. Sus intenciones de alargar la estancia eran claras, pues la nota decía "una vez que su Majestad halla despedido a los invitados de la hermosa boda de su heredero". Thranduil se revolvió en su asiento, no podía desoír la solicitud del hijo de Elrond, pero tampoco deseaba darle demasiadas oportunidades al mortal de seguir proclamando su amor. Una sonrisa torcida asomó a sus labios, recordando el obsequio que recibiera la madrugada anterior. Con un gesto firmó la autorización de la audiencia, y se quedó tranquilo en el asiento, sopesando los pros y los contras de su plan. Era un buen plan, sobre todo porque los riesgos caían sobre el mortal presuntuoso. Por un momento sus recuerdos alcanzaron al rey Thingol y su desgraciado fin, pero apartó tales ideas. Ya no había silmariles, ¡bien podrían los parientes de Galadriel no haberlos tallado nunca!, ni enanos entrometidos, ni maias de hechizos inconstantes. Ahora solo quedaban su atrevido hijo y ese reyezuelo. No, él no cometería el error de Elwë Singollo: nada de dar su palabra o conceder razonables oportunidades de vencer. Elessar regresaría a su torre sin ganas de codiciar a los inmortales y con la lección bien grabada en su cabeza: los elfos se marchan, fríos y bellos, en brazos de otros elfos.

El segundo día tras la boda del heredero del Bosque Negro fue muy movido. Primero con la aparición de Halladad y Maërys, quienes se unieron al resto de la familia real para despedir a las delegaciones. Los ruidos predominantes de la jornada fueron el de los diversos embalajes y el piafar de los caballos inquietos por la partida. Los tres príncipes lucían alegres y sonrientes.

Los primeros en marchar fueron Gimli y el Rey de Espagaroth, en una lujosa balsa que recorrería el Río hasta los muelles de los famosos comerciantes. El resto del camino hacia la Montaña lo haría el enano a lomo de pony, como su padre. El orgulloso guerrero casi no podía contener la emoción de recrear el viaje de Gloin. Se despidió afectuosamente de Legolas, los gemelos y los hobbits, intercambió una respetuosa reverencia con Lord Elrond y el Rey Thranduil y cruzó algunas cortas fases en su lengua con el Rey de Gondor. Cuando la balsa soltó amarras y se dejó llevar por la corriente miro aún atrás, donde estaba parado el Segundo Príncipe y sonrió: unos pasos detrás se hallaba Aragorn, pero la distancia y los desniveles del terreno generaban la ilusión de que hombre y elfo estaban pegados, protegiéndose mutuamente, y le pareció una visión tranquilizadora. Alzó la mano y la llevó al pecho, articuló una palabra para sus dos amigos y volteó hacia el agua pardusca que golpeaba la quilla de la embarcación. En la orilla, los esposos reconocieron de sus labios la palabra "Almare" y asintieron al unísono.

Luego fueron a despedir a los que marchaban hacia Rivendel y más al oeste aún. Los hobbits estaban ansiosos por partir, y no lo disimulaban.

–Legolas, amigo, de veras espero que no te ofendas. –explicaba el Portador del Anillo a su compañero de la Comunidad.
–No te preocupes Frodo, entiendo que debes regresar a casa y arreglar tus asuntos, no sea que subasten la casa, como le pasó a Bilbo.
–Ojalá fuera eso. –Frodo miró por un instante hacia Sam, vio en sus ojos la misma inquietud que le apremiaba– Algo pasa en el oeste todavía, lo sé...
–¿La oscuridad dices? –las palabras del mediano le inquietaron– ¿Deseas que el Rey y yo te sigamos?
–¡No! –se apresuró a tranquilizarle el otro– Es algo que podemos y debemos hacer nosotros mismos. Igual que lo siento peligroso lo reconozco a la altura de nuestras fuerzas...
–Señor Frodo. –llamó Sam, Merry y Pippin le miraban impacientes desde sus monturas.

Legolas observó a sus cuatro amigos, tan diferentes a los jóvenes bonachones de un año atrás. Ahora eran verdaderos guerreros, capaces de arreglar lo que fuera que les esperase agazapado en las bellas colinas de su tierra. Dio una última mirada solidaria a Frodo y palmeó la grupa de su pony.

–Ve. –y susurró solo para el sobrino de Bilbo– Prepara habitaciones: nos veremos pronto.

La comitiva se alejó despacio, pues los corceles élficos de los gemelos y sus soldados debían adaptarse al paso de los ponys, pero al cabo sus siluetas desaparecieron entre los troncos de los árboles. Legolas estuvo ahí bastante tiempo, con una irrefrenable melancolía adueñándose de sus sentidos, hasta que una mano gruesa y tierna le estrechó el hombro. Legolas dejó caer la cabeza, de modo que su mejilla de posó sobre el dorso de aquella mano, tan áspera y sensible a la vez, la mano de su esposo. Una lágrima solitaria bajó por el costado de su nariz.

–Estarán bien. –intentó tranquilizarle el hombre, pero el Príncipe sacudió la cabeza.
–No temo por ellos, sino por ti.
–¿Qué me puede pasar? Dentro de un rato diremos a Thranduil lo que decidimos y partiremos a Minas Tirith. ¡Faramir estará feliz por la noticia que le llevas!
Pero el elfo negó despacio, sus cabellos dorados se levantaron en una súbita ráfaga de aire y alcanzaron el rostro del Rey de Gondor.
–Al verles partir lo supe: no iremos a Minas Tirith, amor. No por ahora. Hay algo en el aire... en los árboles... Esa visita que mi padre recibió tras la retirada de Halladad, contra todas sus costumbres. Los hermanos tienen razón: él planea algo.
–No me importa lo que planee, si tú me amas.

Legolas giró para estar frente a su esposo y le miró con gran intensidad.

–Solo recuerda que estamos enlazados, Aragorn, recuerda que tendremos un hijo, recuerda que no puedo vivir sin ti. Recuerda todo eso cuando te arriesgues o te hieran, porque si actúas irresponsablemente, Auril lo pagará.
–¿Se llama Auril?

El elfo asintió y se pasó una mano por el vientre aún liso. La mano del hombre se posó sobre la suya y le miró directamente a los ojos.

–Si regresé de la muerte a la batalla de Cuernavilla fue por ti, si atravesé las sendas de los muertos fue por ti, si sobreviví a la Puerta Negra fue por ti. Tu eres lo más importante de mi vida Legolas Thrandulion, así que no dudes de que venceré cualquier obstáculo para que podamos estar juntos y felices. Ahora vamos, nuestros padres nos esperan para la audiencia.

TBC...

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