¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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03 mayo, 2007

EL SEGUNDO REGRESO DEL REY 19

UNA NOCHE INSTRUCTIVA

La noche descendió sobre el Bosque, en medio de las copas y la música, más de un invitado calló desmayado por el exceso de bebida. Entre los que debieron se cargados hasta sus habitaciones estuvieron Merry y Pippin, aunque primero deleitaron a todos con una de las canciones de taberna menos heroicas que alguna vez se compusieran en la Comarca. Gimli también se retiró a dormir, así que, para cuando Maërys y Halladad se levantaron con toda formalidad para dirigirse a la Cámara Nupcial, solo quedaban cuatro miembros de la Comunidad en pie: Aragorn, Legolas, Frodo y Sam.

Siguieron a los esposos entre vítores y votos de felicidad, pero los hobbits no dejaron de notar que algunas personas se mantenían en un torvo silencio. Después de la despedida la mayoría regresó al pabellón, pero el Príncipe llevó a sus amigos por otro sendero, oculto entre las sombras, luego a una escalera y, finalmente, a una terraza dentro de la Fortaleza, cercana a las habitaciones que ocupaban, pero hasta ahora desconocida para el Portador del Anillo y su fiel compañero. Legolas indicó unos asientos cerca de la baranda y una mesa con manjares fríos, vino y refrescos.

–Les traje acá, porque adivino en el rostro de Frodo agotamiento, pero no sueño.

–Estás en lo correcto Príncipe, la herida del Espectro me ha molestado toda la tarde, pero mi espíritu está aún dispuesto a la compañía agradable y las dulces palabras.

Legolas y el Rey se dirigieron a un amplio butacón, donde el hombre tomó asiento para recibir en su regazo a elfo. Sam tragó en seco ante tamaña muestra de intimidad, pero tomó de la mano a Frodo y le obligó a ocupar un sofá frente a la pareja.

Con el mismo sonido de las hojas que caen entre los árboles, apareció entonces uno de los hermanos de Maërys. Frodo sintió que el pelo se le erizaba, pues la presencia de uno de aquellos singulares elfos era más tolerable entre la multitud que en la relativa soledad de aquel sitio. Bajo su mano pudo percibir la agitación de Sam, cuya piel no recuperó el calor hasta que el elfo hubo desaparecido entre las sombras de nuevo, tras un simple intercambio de miradas con Legolas.

La máscara inexpresiva del Príncipe de Mirkwood se enfocó de nuevo en los Medianos y alcanzó a reconocer los últimos signos del breve terror.

–¿Te asustan? –preguntó sin preámbulos. El Portador asintió, pero le pareció una reverenda descortesía no tratar de explicarse.

–Su manera de moverse no es ligera, sino sigilosa, y los labios y ojos están constantemente apretados, como vigilando algún oscuro secreto. Son bellos, sin dudas, pero su belleza es más contradictoria que la de ustedes: descansa en la singular armonía de unos rasgos que no son delicados, ni etéreos. Son más bajos y musculosos que cualquier otro eldar que haya visto, y su color les hace parecer... muertos. Cuando vi a Maërys pensé que se trataba de maquillaje, pero no, ellos son distintos a ustedes, sus pieles no son de alabastro, sino color hueso.

Aragorn asintió, eran los mismos temores que lo asaltaron al descubrir el clan.

–La primera vez que los ví, –confesó de repente el hombre– pensé que se trataba de toscas estatuas de héroes difuntos, –concluyó– fantasmas de un pasado que ni siquiera alcanza a ver Lord Elrond.

Legolas se encogió de hombros ante los comentarios de hobbit y su esposo.

–Supongo que yo no puedo asustarme porque les conozco desde mi nacimiento, pero debo admitir que, de pequeño, me inquietaba su color.

–¿Y sabes a qué se debe?

–La repuesta es tan simple que ya la debes haber pensado tu, mi querido Sam, pero la desechaste: ellos no son eldar.

–¡¿Que no son elfos?!

Los ojos del Príncipe no dejaron traslucir ninguna emoción.

–Dije que no son eldar, sin embargo, son elfos.

–Pero entonces... –Sam se ha quedado sin palabras, pero Frodo le interrumpe golpeado por la remota posibilidad.

–¿Dices que ellos son avari?

El sinda asintió, para asombro del Portador e inquietud de su sirviente.

–¿Qué es un avari?

–Los avari son los elfos que nunca quisieron abandonar la Tierra Media. Nada se dice de ellos en las Crónicas, excepto que permanecieron en las zonas orientales, mientras que la mayoría de los Primeros Nacidos partía en el primer viaje a Valinor, esos fueron los eldar. Se supone que murieron lentamente, con el avance indetenible de Melkor. ¿Correcto?

–Veo que aprovechaste tus horas de descanso, Frodo. Pocos hay hoy que siquiera recuerden esa palabra.

–Gracias Majestad, pero temo que Legolas solo me ha intrigado más. Por favor amigo, no juegues a los acertijos y nárranos esa singular historia.

–De acuerdo. Lo que les narraré debe quedar en estricto secreto, pues hay muchos en el Bosque que prefieren pensar que Maërys y sus hermanos son solo un poco diferentes, reconocer su origen implica admitir una afrenta terrible a todos los Primeros Nacidos, y varias faltas a la verdad en las Crónicas. Comienza hace unos 1800 años, antes de que yo naciera.
"Fue en primavera, en los límites del sur del Bosque, los vigías divisaron una extraña comitiva que se acercaba a los árboles. Eran ocho figuras, cuatro de ellos llevaban una litera tosca, donde descansaba un noveno, los restantes iban armados hasta los dientes. Se movían bastante rápido, como perseguidos, y, en efecto, los guardias descubrieron, un poco más atrás, una columna de orcos. Ellos no estaban seguros de quienes se trataba, pero el jefe del puesto era muy generoso, y decidió enviar una partida para salvarles.
"Cuando los servidores de Saurón se vieron en desventaja numérica huyeron, los viajeros fueron conducidos al puesto de guardia e interrogados, pero no hablaban ni sindarín, ni la lengua común del oeste. Sin embargo, su lenguaje era fluido, familiar a los oídos de los soldados, aunque interrumpido a menudo por palabras toscas y guturales. Al fin, el escriba de la tropa intentó hablarles con sus rudimentos de quenya, y funcionó. Resultó que los nueve se comunicaban con un dialecto derivado del quenya y corrupto por la lengua negra.

–¿La lengua de Mordor?

–Si Frodo, de Mordor habían escapado y, tras diez meses de peregrinar, habían llegado hasta el Bosque Negro. Nadie podía creerlo, si hablaban quenya tenían que ser elfos, pero eran bajos, de rostro tosco y color hueso, nada que ver son los eldar. Los enviaron ante mi padre con una fuerte escolta, aunque nunca intentaron alejarse de los guardianes. El Rey los recibió con desconfianza. El noveno, el que viajaba en la litera, era el padre de los ocho restantes y habló por todos: Se presentaron como los sobrevivientes de un grupo mayor que huía en busca de eldars, el nombre del padre era Maedros, y sus hijos se nombraban: Feanor, Finarfin, Fingon, Fingolfin, Finrod, Finwe, Amroth e Ingwë. Habían escapado de una Comunidad Cerrada de elfos cerca del Mar de Rhun, dijo, donde habían nacido sus padres, él, sus ocho hijos y varios centenares de elfos más, bajo la vigilancia de muchos firimar amables. Pero un día los firimar empezaron a morir misteriosamente, y fueron sustituidos por orcos que no eran amables y torturaban a los elfos por placer y abusaban de los más jóvenes.
"Maedros estaba muy atrasado en historia. Preguntó quién reinaba en Númenor y explicó a mi padre que, aunque temía mucho la idea del mar, comprendía que no podía quedarse a vivir con sus hijos en un puesto de avanzada militar, y que solo deseaba orientación para alcanzar las Montañas Grises y Lindon, hasta ponerse bajo la protección del gran Gid–Galad.
"Se imaginarán que tales declaraciones hicieron intrigarse a más de uno. ¿Comunidad Cerrada cerca del Mar de Rhun? Eso es puro Mordor, ¿cómo pudieron sobrevivir, cómo no murieron de tristeza? Y las diferencias físicas eran demasiado notables, Thranduil temió una trampa. Sus hijos fueron interrogados por separado: la historia coincidía en cada detalle, incluso el pequeño Ingwë, con solo cuatrocientos años, recordaba, con una escalofriante serenidad, las muertes de los amables mortales. Hacía mucho que se sabía de los esclavos humanos de Mordor, pobres seres condenados a vivir bajo la sombra, o morir a manos de los orcos. Los elfos preferían pasarlo por alto, pretender que no había nada hacia el oriente, más allá de Eriabor, pero Maedros y sus hijos eran la prueba de que la esclavitud podía ser tan sutil como para permitir la vida de toda una Comunidad élfica. Si había eldars presos en Rhun, era perentorio salvarles. Pero el patriarca logró tranquilizar las conciencias: la Comunidad no existía ya, pues, los que no escaparon, decidieron inmolarse enfrentados a los orcos, y ellos nueve no eran eldars, sino avari.
"Nuevos conciliábulos y carreras en los archivos. ¿Avaris en la Tercera Edad del Sol? Los avari eran leyenda ya en las Edades de las Estrellas. Si eran avaris, eso explicaba sus diferencias físicas, notables, aunque no radicales, significaba también que, durante milenios, su sangre se había adaptado para vivir bajo la sombra de Saurón. Pero ya no se pudo preguntar más por un tiempo, pues a Maedros se le presentaron los dolores de parto.

–¿Parto? –Sam mira al Príncipe fascinado– ¿Maedros no era un elfo?

–Si, un Elfo Elegido, así llamamos nosotros a los varones capaces de llevar una vida dentro. –Legolas bajó los ojos– Se considera un gran honor, el don supremo de los Valar.

Aragorn no pudo contenerse más y besó una de las manos de su esposo con devoción, luego, con la mirada, le instó a continuar. El Príncipe suspiró y volvió a concentrarse en la historia.

–Maedros tenía casi 4000 años, pero no parecía preocupado por el alumbramiento. Feanor, Finarfin, Fingon, los mayores, se encerraron con él y le atendieron. Los otros cinco montaron guardia en la puerta de su habitación, no permitieron que ningún sanador entrase. En cambio pidieron al Rey que asistiera, como prueba de confianza. Mi padre tomó a Maërys en sus brazos a minutos de haber nacido y conmovido, aceptó a toda la familia sin más preguntas.
"Una vez que se pusieron al día en la historia, el patriarca juzgó como una señal de los Valar haber topado con la frontera sur del reino y prohibió a sus hijos alejarse, a no ser para proteger su propia sangre.
"Hay cosas en las cuales no lograron adaptarse, como la barrera de la lengua y esa tensión que ves en sus rostros, es el silencio persistente sobre su vida anterior. Solo Maërys habla fluidamente el sindarín, sus hermanos prefieren, cuando están en público, mirarse o soltar interjecciones. Son hoscos y, desde que Maedros murió en una escaramuza con orcos, hace 100 años, se han encerrado más en sí mismos.
"Sé lo que estás pensando Frodo, y es cierto: serían capaces de matar a Halladad sin pestañear si daña a su hermanita, pero eso está fuera de toda posibilidad. Maërys ama a mi hermano, y eso significa que ellos le seguirán hasta la muerte. Justo ahora, son ellos quienes vigilan nuestras habitaciones y esta terraza.

–Entonces hay un límite a su fidelidad –comentó meditabundo Aragorn– Ni siquiera por Halladad dejarían estos árboles.
–No. En efecto, su padre les prohibió dejarlos, solo por Nimrodel considerarían salir.
–¿Nimrodel?
–Si amor, la hija perdida de Maedros. Era la gemela de Amroth, pero los orcos se la llevaron, la arrancaron de los brazos de su Ada, suponen que para venderla como esclava en el Sur.
–¿El Sur, quieres decir Harad?

–Ellos mismos no lo saben. Fingolfin obtuvo algunas informaciones de un orco suelto de lengua antes de la rebelión, pero luego no pudieron ir al sur, sino hacia el oeste. Maedros no deseaba que ningún hijo se arriesgara por gusto. Su plan inicial era dejar a los más pequeños bajo el cuidado de alguien y partir con los tres mayores a buscarla, pero luego descubrió que esperaba una décima criatura y eso hizo el viaje más lento. Para cuando llegaron acá y entendieron cómo marchaba el mundo, mi padre le aconsejó quedarse, pues, en verdad, las posibilidades de que ella sobreviviera eran pocas.
"Dicen que fue la única vez que Feanor y Finarfin discutieron una orden de su Ada, pero se resignaron al verlo llorar. El tampoco deseaba renunciar a Ninrodel, pero estaba Maërys, recién nacida, y estaban Amroth e Ingwë, necesitados de cuidado; y ya no había grandes reinos élficos, sino pequeñas islas de magia eldar. En cambio, los poderes oscuros volvían inseguros los caminos. El viejo se quedó con aquella espina clavada por siempre. El clan de Maedros nunca ha vuelto a salir del Bosque Negro.

Quedaron en silencio un rato, y Sam reparó de pronto en unos ojos negros fijos en los suyos, no se trataba de una estatua, sino de uno de los perturbadores avari. El elfo se hallaba tras el butacón de la pareja real, quieto como piedra.

¿Desde cuándo le observaba? ¿Habría oído la historia? ¿Le molestaría que revelaran a dos extraños su pasado? Todas esas preguntas se amontonaron en su cerebro, pero optó por callar.

Legolas no se tomó el trabajo de girar la cabeza para conversar con el nuevo invitado, tan solo habló en quenya, dejando a los medianos fuera.

–¿En que te podemos ayudar, bello Finwe?
– Feanor quiere hablar con Aragorn.


La sorpresa se hizo patente en el rostro de los esposos, Legolas no pudo contenerse y se levantó para enfrentarse al mensajero.

–Creí que mi esposo ya había dicho todo lo que queríais saber sobre el Sur.
Pero el rostro del menor de los hermanos es una máscara de piedra.
–Feanor quiere hablar con Aragorn –repitió– y debe ser antes del amanecer. Yo llevaré a los medianos a dormir y luego me reuniré con ustedes.

Entonces el Príncipe de Mirkwood recordó que, para los avari, Aragorn significaba Aragorn y Legolas, ya que estaban unidos, así como Feanor implicaba a los ocho. Faltaba poco para la salida del sol, debía apresurarse, si se trataba de lo que temía... Se volvió hacia los hobbits con una sonrisa.

–Amigos, los deberes nos reclaman al Rey y a mí. Finwe los escoltará a sus habitaciones. Les ruego me disculpen por esta despedida apresurada, indigna de la hospitalidad del Bosque.

TBC…

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