¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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03 mayo, 2007

EL SEGUNDO REGRESO DEL REY 17

UNA MERIENDA CON LADY ARWEN

Faramir selló el último documento y levantó la vista hacia su secretario.

–¿Queda algo más?

–No señor. Las cuentas de la cosecha no estarán hasta mañana al medio día.

El Senescal arrugó la frente ante tal anuncio y se levantó del pesado buró de roble. Mientras terminaba de pasar los documentos al ayudante y poner en orden la mesa trató de obtener mayor información.

–Creí que ese informe debía estar ya.

–Debería estar, sí, pero con el rescate de los graneros de Umbar la cosa se ha complicado. El Jefe de los Agricultores decidió enviar una comisión porque desconfiaba de los detalles, dijo que los contadores del ejército no saben qué le conviene a los civiles y comerciantes.

Faramir asintió, era razonable que un hombre tan quisquilloso como Felitar desconfiara de los contadores ajenos a su equipo. Pero entonces ¿por qué no informarle de esa comisión al Senescal o al Rey? Umbar distaba de ser seguro aún.

–Dile a Felitar que deseo un informe separado acerca de las actividades de sus comisionados en Umbar. Se entregará bajo el sello de Secreto.

–Correcto.

El hijo de Denethor se puso la túnica y pasó una mano por sus negros cabellos.

–Si surge algo imprevisto estaré en el ala norte con Lady Arwen. Hasta mañana.

Salió de la oficina y partió con paso raudo, no estaba apurado, pero los años de Ithilien le habían acostumbrado a la velocidad y la observación.

A lo largo del corredor se abrían diversas puertas de oficinas: todas las interioridades de la administración del reino se decidían en aquellos cubículos de una o dos pequeñas ventanas, que debían usar candiles hasta en verano. La agitación era marcada a esta hora, pues solo faltaban unos minutos para el cierre y se acercaba la entrega de los Informes de Estación. Faramir suspiró al ver las puertas de la zona de Presupuesto y Crédito, tenía una idea en mente, y su primer opositor sería Razar, el Jefe de los Contadores.

"Malditos banqueros... Los soldados no deberían despreciarles."

Recordó su asombro cuando Denethor le hizo entender, a golpes, que debía reírle todos los chistes a los prestamistas que almorzaban con ellos, pues su importancia en la vida de Minas Thirit era comparable a la de Hurin del las Llaves. Una vez sumergido en el difícil mundo de la diplomacia y la administración, se había visto forzado a coincidir con su padre, pero el nuevo plan de aquella gente era inaceptable.

"Les detendré, no dejarán sin tierras a mi gente."

Con estas ideas se dirigía el Senescal de Gondor hacia las habitaciones de Arwen, quien le estaba contagiando el gusto por las meriendas. La juventud de Faramir, pasada entre los castigos de su padre y las brutalidades de la guerra, le había adaptado a un régimen de vida austero y sin horario, y, en general, la nobleza gondoriana consideraba la frugalidad una virtud. Pero la cosa estaba cambiando con la presencia de hobbits y elfos en Palacio. Para los medianos, paz y civilización implicaban seis comidas diarias. Ahora que la Comunidad del Anillo había partido quedaba la hermana de Rey, con exigencias menores que las de los comarqueños, pero todavía exóticas para los súbditos de Aragorn. Arwen, que pasara los últimos nueve años conviviendo con el legendario Bilbo Bolsón, no solo tomaba las tres comidas conocidas en el protocolo de la corte, sino que intercalaba entre almuerzo y cena: la "merienda de la tarde".

Faramir sonrió, lo cierto es que le gustaba disfrutar de la última calidez del día con un pastelillo en la mano y una taza de té en la otra. La Estrella de la Tarde le llevaba a descubrir partes sedentarias de sí mismo que ni siquiera imaginaba. Reflexiones como esta le mejoraron el humor, así que, cuando pasó a la salita donde le esperaban, su rostro lucía una sonrisa serena.

–Buenas tardes mi señora.

La hija de Elrond hizo una leve inclinación de cabeza a guisa de saludo y le indicó una silla. Ambos guardaron silencio mientras una mucama traía pasteles de carne y te para el Senescal. Les dejaron solos.

Arwen llevó la copa de vino a sus labios y paladeó despacio el producto de los antiguos viñedos de Ithilien. Ese era el pequeño detalle que diferenciaba "su merienda" de la de Faramir: el vino. Permanecieron callados, disfrutando de la compañía y confianza mutua.

–Mañana será la boda de Halladad y Maërys.

El hombre asintió, contar los días que faltaban para el regreso del Rey era una de las ocupaciones que compartía con la bella elfa.

–Eso significa que regresarán en cuatro semanas más. –calculó en voz alta– Vuestro hermano llegará antes de que terminen de caer las hojas de los árboles.

–No.

El pastelillo se detuvo a medio camino de la boca del Senescal.

–¿Perdón?

–Dije que no regresarán tan pronto.

–Pero habéis visto las cartas Arwen, su plan es regresar antes del final del otoño. No hay peligro por allá, coordiné con Eomer y mandará gente a los Campos Gladios para escoltarles a nuestra frontera. Una vez allí, los Hombres Pukel les guiarán hasta la vista de la ciudad, no hay retrasos posibles.

–Habrá un desvío en su ruta.

Faramir comprendió que la inmortal había entrevisto algo en el futuro de su hermano. Pero a estas alturas los futuros de todos ellos estaban demasiado entrelazados. Intentó argumentar, conciente de que ella no hablaba de razonamientos, sino de certezas.

–Sabe que debe regresar pronto, lo necesitamos.

–Olvidáis que Estel tiene familia ahora Faramir, y debe cuidar de esa familia, aún a costa de su reino.


–¿Entonces debemos prepararnos para tiempos duros?

–Si.

El hijo de Denethor vio temblar sus blancas manos mientras alzaba la copa para un largo sorbo de vino. Intentó serenarse y no derramar el te a su vez.

–Creí que todo había acabado, que me casaría con Eowyn y seríamos felices por siempre jamás. –su voz suena cansada– ¿Es que los Valar no dejarán de castigar a Gondor?

Arwen dejó su copa y estrechó la mano del Senescal, su calidez extrema sobresaltó al hombre.

–Confiad mi querido amigo, confiad como confío yo, en que la luz y el amor los traerán de vuelta. Es cierto que la muerte cabalga junto a los reyes, pero debemos mantener la esperanza de que esta sea la última expiación de la sangre de Isildur por su antigua debilidad.

Faramir esbozó una pequeña sonrisa y ella dejó su mano libre. Por un rato se dedicaron a las frutas secas, ella, a los pasteles, él.

–Señora, vuestra declaración me obliga a cambiar mis acciones en lo adelante. Ya no puedo posponer, más, algunas decisiones.

–El dijo en la carta que confiaba en su Senescal. Un hombre que resistió el llamado del Anillo Único es realmente confiable. Nuestros enemigos no intentarán nada hasta que la tardanza de Su Majestad sea notable y, para entonces, debemos tener preparada alguna salida. Vos tenéis la ventaja.

TBC...

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