¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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03 mayo, 2007

DE LEYES Y VENGANZAS 19

Peluquería

Las muchachas tomaron sus bandejas y se alejaron del mostrador. Movieron las cabezas aun lado a otro, buscando un par de asientos disponibles en el gran y atestado comedor.

–Mione, Ginny, ¡por acá! –la melena pelirroja de Ron sobresalía entre la multitud, cerca de las ventanas.
Ellas hicieron señas de que le habían reconocido y avanzaron.

En la mesa estaba reunido ya casi todo el ED, solo faltaban Seamus y Dean.
–Hola –saludó la castaña.
–Hola –dijo la menor de los Weasley al sentarse.
La respuesta fue un gruñido generalizado, casi todos tenían las bocas llenas.
–Tardaron –comentó al fin Hanna Abbot.
Mione asintió entre bocado y bocado.
–Queríamos dejar todo listo para dedicar la tarde completa a lo nuestro –sacó de su bolsa un disquete de computadora y lo tendió a Ron. –Este es el Laboratorio de Física, imprímelo y déjalo en el buzón de McGonnagal antes de irte. ¿De acuerdo?

Su novio asintió vigorosamente mientras tragaba algo rojo y verde. Ella entonces extrajo un folleto en colores y una pluma, se dedicó a revisar su contenido y hacer marcas mientras comía.

–¿Aún no lo completas? –reclamó Hanna.
–Te dije que estaba en la biblioteca, entre lo de Física y ayudar a Ginny se me fue el tiempo. –hizo un gesto para quitarle importancia al asunto– Lo termino en lo que llegamos al postre.
–Pues yo lo completé anoche –comentó la pelirroja–, no me gusta rellenarlo al descuido.
–¿De qué hablan? –intervino Ron y alzó la cabeza para tratar de leer las inscripciones del folleto.
–Es un cuestionario para la peluquería –dijo la castaña sin levantar los ojos.
El contempló el texto intrigado.
–Pero, amor, eso tiene como diez páginas. ¿Es un cuestionario o una historia clínica?
–¡Ron, a veces eres tan primitivo! –rió ella– Esta tarde la pasaremos en el Centro de Belleza del Desires ¿recuerdas? Es un sitio donde atienden tu salud y estética de manera integral, por tanto, cuando reservas te dan un cuestionario sobre lo que deseas y lo que padeces, para evitar episodios de alergia y similares.

Ron se encogió de hombros y sacudió la cabeza, incrédulo de que tantos detalles fueran necesarios para lavarse el cabello y hacerse manicuri. Varias chicas de la mesa rieron, al parecer divertidas de su expresión. El giró hacia Harry para cambiar de tema y conjurar la burla.

–Y bien amigo, ¿cómo te fue ayer?
Harry le miró algo extraviado, tardó en contestar.
–Bien.
Hermione y Ginny levantaron las cabezas, curiosas.
–¿Solo bien?
–Pues –el muchacho pareció desconcertado ante la castaña. Fue lo que habías dicho Mione: los Black son una partida de idiotas y Sirius hizo bien en dejarles.
–Yo no dije eso, Harry.
–¿No?
–No. Yo lo dije –intervino Ginny.
–¡Ah! Bueno. El hecho es que tenías razón.
La menor de los Weasleys asintió, pero siguió observando al moreno.
–Oye Harry, ayer en tu cena con Malfoy ¿lo… presionaste mucho?
Mione levantó la cabeza de su folleto y lanzó una mirada escrutadora a su compañera.
–¿Pasó algo?
–Creo que si –admitió ella dubitativa.
–¿Se puede saber de qué van ustedes dos? –demandó Ron.

Pero la pelirroja consultó con los ojos a la otra chica y solo habló tras el leve asentimiento de cabeza de esta última.

–Creo que volvió a golpear a su novia.
–¡¿Qué?!
Ginny empezó a hablar de prisa, como avergonzada de lo que decía.
–Panzy, su nombre es Panzy Parkinson. Ella es la chica de Malfoy. Está en sexto, pero coincidimos en el curso de enfermería. Es muy amable, pero no comparte tareas ni hace trabajos en equipo con nadie. Esta mañana llegué tarde y la vi en los vestidores, tenía los brazos llenos de morados y arañazos.
Harry se le quedó mirando sin palabras.
–Siempre supe que no era de fiar –comentó Ron.
El otro muchacho asintió, inseguro de si era suficiente para que Ginny dejara de mirarlo. Al parecer no lo era. Decidió usar el truco del reloj y bajó levemente los párpados.
–¡Wow! Se me hace tarde para Latín. Bueno chicas, que la pasen bien en la peluquería.
Fue a levantarse, pero la voz de Hermione le detuvo.
–Harry ¿no vamos a hacer nada?
–¿Hacer?
–¡Harry! –exclamó impaciente la castaña– Por Panzy, por supuesto.
El se encogió de hombros.
–Pues no lo se Mione, después de todo, ella no tiene once años ¿verdad?

No esperó para contemplar las expresiones de indignación en Hermione, asombro en Ron y extrañeza en Ginny. Harry se perdió entre la muchedumbre vocinglera del comedor en busca de la salida.

Ya en el camino hacia el salón de Latín, suspiró con algo de dolor. La cabeza comenzaba a dolerle por la prolongada y frenética lucha que desde la noche anterior le consumía. Ahora encima debía tratar de conciliar sus ya contradictorias imágenes de Draco con este nuevo elemento. Aquellos grandes ojos, profundos como lagos de montaña, se animaban con ternura, miedo, furor o lascivia y le perturbaban mucho, fuera dormido o despierto. Y en el almuerzo, cuando apenas empezaba a enfocarse en la odiada clase de Latín, Ginny le metía otra vez el diablo en el cuerpo.

"novia" "golpear" y "volvió" eran las palabras claves en este asunto.

Novia: ¿Tenía Draco novia? ¿Por eso se había avergonzado de besarle? En cierto momento de la noche anterior, después de darle muchas vueltas, creyó que Blaise era su novio. "El no existe ¿entiendes? ¡No existe!" había dicho el rubio frenético y dedujo que trataba de protegerse. También podía ser que jugara con ambos a la vez… La idea le pareció repulsiva.

Golpear: ¿Para desquitarse de lo sucedido en el restaurante? Si el Petit Eiffel había sido un cóctel de humillaciones para Malfoy, era lógico que al llegar a un ambiente seguro descargara su frustración en algo, o alguien. Había reconocido en Drago esa mirada cerval, la misma que veía en su espejo antes de que Sirius y Remus le salvaran. Le habían golpeado en la calle, así que él, a su vez, golpeaba al llegar a casa. Otra vez lógico… y repulsivo.

Volvió: ¿Era todo ello usual, eventual, accidental, consensual? Tal vez estaba ello relacionado con el odio de Justin Finch-Fletchley, un tipo chapado a la antigua en eso de a quién se le levanta la mano. La ambigua frase del rubio en el baño "Viejas historias de faldas" adquiría sentido ahora. Draco no necesitaba mucho para salirse de sus casillas, lo sabía, y eventualmente... Demasiado especulativo. Si seguían juntos, tal vez fuera porque ella se excitaba con los golpes. Si. Tal vez Panzy y Draco practicaban Sadomasoquismo. Los tres se golpeaban mutuamente en interminables orgías de sangre y sudor donde él no tenía cabida. La imagen era casi dolorosa y de nuevo repulsiva.

Repulsivo. El denominador común de toda la historia era un simple adjetivo que dejaba muy claras sus siguientes acciones.

Draco Malfoy era un ser falso y repulsivo. Esa y no otra era la razón por la que no se salía de su mente. El horror perturba, se adhiere como una goma de mascar usada. Ahora que comprendía que estaba fuera de su alcance, dejarlo atrás no sería difícil. Sirius lo había logrado ¿no?

Harry respiró hondo antes de empujar la puerta del salón de clase de Madame Sprout. Tenía por delante tres horas de Latín. ¿Podría su vida ser peor?

En el semáforo de Picadilly Circus, Hermione desvió la atención del tráfico para enfocar a su amiga, que rellenaba afanosa una hoja complementaria de su folleto Desires.
–¿Se te olvidó algo?
–No –replicó ella sin levantar la vista–, cambié de idea respecto a algo –Ginny cerró el cuaderno de un manotazo y la miró fijo. –¿Tú crees que el rubio me siente?
Mione movió la palanca de cambio y aceleró. Sonrió un poquito triste.
–Creo que necesitas un punto de vista femenino para eso.
Miró a través del espejo retrovisor hacia la parte trasera de la camioneta, donde charlaban el resto de las chicas del ED.
–Oye Hanna, ¿crees que a nuestra Pippa Mediaslargas le siente el rubio?
La aludida les miró entre pensativa e intrigada.
–¿No te ibas a dar un castaño claro Ginny?
–Si, pero he visto un lindo color en el catálogo y lo quiero probar –la pelirroja entrecerró los ojos, soñadora. –Se llama rubio plata, es una mezcla de gris, azul y blanco simplemente… excepcional.

TBC…

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