¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

Advertencia contra el Copirigth

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03 mayo, 2007

DE LEYES Y VENGANZAS 18

Maquillaje

"Un animal que se parece a un perro
come la presa que le trae la hembra"
J. L. Borges


Los miércoles eran días espaciales por más de una razón en la Mansión Malfoy, todas estrechamente relacionadas. En primer lugar, era el día libre de los choferes, por lo que Lucius y Draco partían a sus obligaciones manejando. Eso implicaba que el Amo regresaría tarde, para evitar el tráfico de las horas pico, y que el Joven Amo regresaría con los nervios a flor de piel, y su infusión debía estar lista en el corto tiempo que le llevaba nadar desde el parqueo al salón azul.

Esa clara mañana de miércoles Draco condujo su descapotable negro hacia el centro sin dejar de pensar en la conversación de la noche anterior con su padre. Lucius no le habría propuesto lo de la fiesta sin estar seguro. Como los muchachos del equipo de esgrima, el Conde creía que en el verano estaría listo para retomar las riendas de su vida por completo. ¿Lo estaba?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el tamborilear de unos dedos en la ventanilla derecha. Draco giró el rostro y reconoció a Panzy, ansiosa, vestida con sweater de cuello alto y unas gafas negras que le ocultaban medio rostro. Dejando sus inquietudes a un lado, Draco tuvo la suficiente sensatez como para bajar del auto y casi correr hacia su amiga.

–¿Qué te pasa? –demandó mientras intentaba abrazarle.
Pero la chica se deshizo rápido del abrazo, su voz era insegura.
–Nada –se encogió de hombros–, llegas tarde.
El sonrió y adelantó una mano hacia los anteojos.
–¿Estuviste despierta hasta tarde?
Ella le esquivó.
–Más o menos.

Dio un paso al lado para rodear al rubio y montar. Aquella actitud desconcertó a Draco quien, sin pensarlo, fue a retenerla por un brazo, pero su leve agarre provocó una mueca de dolor.

–¿Panzy? –ella solo inclinó la cabeza.

Le sacó los lentes sin esperar permiso. Panzy giró el rostro y se cubrió con la mano libre, pero el moretón era bien visible ahora: desde el extremo del ojo hasta la sien.

No dijeron nada. Draco activó la alarma del auto y la remolcó de regreso a su edificio.

–No puedes ir a Howgarts así –reclamó ya en el ascensor.
–Tampoco puedo perder más clases.
–Lo se…

Las puertas se abrieron en el segundo piso. Draco salió al pasillo, arrastrando a Panzy por su –providencialmente– intacto antebrazo izquierdo.

El sacó sus llaves y ambos entraron a un amplio apartamento decorado al estilo de los años cuarenta. El televisor de pantalla plana era definitivamente anacrónico.

–¿Me dirás qué pasó? –dijo mientras tomaban por un pasillo que se abría a la derecha del recibidor.
–No estoy segura. Supongo que encontró el chocolate, su aliento olía a eso, luego ya no lo pude detener.

Entraron a una habitación también cerrada con llave, era una recámara color beige y morado con una cama personal, un armario y un tocador.

–Siéntate –ordenó él señalando la banqueta ante el tocador.
Ella obedeció, aún llorosa.
–Sácate el sweater –dijo aún mientras giraba hacia el armario y buscaba alguna prenda.
–Pero…
–¡Nada de peros! Con esa ropa estás gritando que las cosas van mal.

Sacó una blusa rosada con cuello redondo y mangas largas, su delgada tela imitaba de manera satisfactoria la seda italiana. Giró hacia la muchacha y se la lanzó. Ella le miró dudosa.

–¿Y?
–¿Puedes… puedes virarte? –pidió Panzy avergonzada.
Draco puso los ojos en blanco, pero dio media vuelta. Escuchó los apagados quejidos de la chica cuando el material rozaba sus heridas y el corazón se le encogió.
–Ya –anunció Panzy.

Al volver a verla, no pudo evitar sonreír: el negro y ceñido pantalón de su amiga hacía un contraste excelente con la amplia y vaporosa blusa. Ahora solo quedaba arreglar las marcas del cuello y la cara.

Salieron corriendo, ya tenían quince minutos de retrazo y el tráfico se complicaba, pero Draco estaba satisfecho. Había que fijarse para ver que la piel estaba un poco enrojecida en algunas zonas. Como "su chica" tenía fama de presumida, nadie iba a detenerse más de un minuto en su rostro, acaso demasiado maquillado para las ocho de la mañana. Ella le miraba fijamente.

–¿Pasa algo?
Panzy sacudió su cabello oro viejo, los ojos brillaban de alegría.
–Tienes esa cara.
–¿Qué cara? ¿La de "Blaise nos ha metido en un rollo de nuevo"?
–No, la de "Anoche pasó algo tan interesante que no lo admito ni para mi mismo".
–Anoche no pasó nada, Panzy. Cené con mi padre y oí el primer acto del Lago de los cisnes.
–¿Y en la tarde?
El sonrió burlón.
–¿Hablas de Potter? Le conté un par de historias, suficiente para que no se acercara a ninguno de nosotros en su vida.
–Suenas muy seguro…
–Fue venganza merecida por llevarme al Pettit Eiffel.
Ella asintió.
–¿Estaba Antuan?
Dracó arrugó la frente. ¿Qué tenía de especial ese tipo?
–Si, estaba.
–Ahora entiendo. Tienes "esa" cara, pero no es por nada bueno.
Panzy guardó silencio por unos minutos.
–No debiste aceptar Draco, no podía obligarte.
–El no me obligó.
–Tú no querías entrar, por tanto, no debiste hacerlo –reclamó la chica. ¡Por lo menos yo reacciono cuando Blaise me golpea! –tomó aire y volvió a hablar de modo amigable– ¿Entonces?
–Fue un desastre –admitió–, me desmayé.
–¡Diablos! ¿Y luego?
–¿Luego? ¡¿Luego?! Me fui. ¿Qué más?
–¿Dices que se asustó cuando tu…?
–No Panzy, él tiene buen estómago. Pero de todas maneras es un episodio lo suficientemente vergonzoso en sí mismo.
–Bueno, dejemos eso. ¿Quedaron en verse de nuevo?
–No.
–Dijiste que había reaccionado bien ante tu desmayo.
–Es cierto.
–¿Entonces?
–Yo… –los ojos acusadores casi le hicieron arrepentirse– quedamos en vernos en la escuela.
–En otras palabras, no le diste oportunidad.
–¡El no quería! –estalló Draco– Tan solo hablamos de los Black, el viejo Rookwood y Remus. Le hice el cuento, se escandalizó. Me desmayé, se escandalizó de nuevo. Fin de la entrevista.
–¡Claro! –repuso Panzy sarcástica– Para hablar de los Black reservó en uno de los restaurantes más caros de Londres.
–Es habitual ahí –explicó Draco con voz definitivamente ofendida. No lo hizo por mí.
–Pero tú si lo hiciste por él. Llevas diez días hablando de Potter. Estabas entusiasmado, casi alegre.
–Pues ya no lo estoy, es como los demás ¿de acuerdo? Solo que le interesa mi cerebro en vez de mi culo.
–Es un paso de avance.
–Además, nunca podré volver a mirarle tras tantas humillaciones en menos de dos horas. Primero le permití meterme en ese reservado horrible, luego lo besé, me asusté, peleamos, me desmayé y finalmente dije sabe Dios qué cosas sobre mi pasado. Al salir de ahí no quería ni tocarme, sus ojos estaban en cualquier lugar menos en mis ojos. La cita fue un desastre, punto, no hubo cita.
Pero Panzy le mira asombrada y sonriente en medio de su diatriba.
–¿Dices que lo besaste?
–Yo… –se da cuenta de que habló de más–. Si.
–¿Espontáneamente?
–Pues… él lloraba ¿sabes? Es un poco llorón. Deseaba… consolarlo.
–¡Te gusta!
El rubio niega con fuerza.
–No importa si me gusta. Yo no le gusto a él.
–Acabas de admitirlo.
–Porque eres una manipuladora.

Ella sonrió victoriosa y Draco fue a decir algo más, pero se dio cuenta de que estaban en el parqueo de Howgarts. Era una suerte que su piloto automático fuera tan bueno. Panzy descendió con estudiada dejadez, él la siguió, con su máscara de frío desdén para enfrentar al mundo. Caminaron tomados de la mano hacia la entrada principal. A su paso, chicos, chicas y docentes detenían las charlas y giraban el rostro.

Draco no oía nada, ensordecido por sus carcajadas interiores. Solo un poco de maquillaje y eran de nuevo la pareja más bella de Howgarts.

Maquillaje… tal vez sí fuera a la Fiesta del Dragón, después de todo.

TBC…

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