¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

Advertencia contra el Copirigth

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30 abril, 2007

SECRETOS DE FAMILIA 8

Esa es mi palabra de mago


"En todo esto hay un hondo sentido,
pero cuando lo quiero explicar me faltan las palabras"
Tao Ch'ien


Elihaj dio media vuelta y reinició su paseíto a lo largo de la muralla de la Torre de Londres. Consultó el reloj: 7:53 p.m. ¡Aún faltaban siete minutos! Maldijo interiormente a su amigo Levi, que había pasado a recogerle antes de lo usual porque su propia cita era a las 7:30 p.m. ¿Resultado? Elihaj llevaba quince minutos dando vueltas alrededor de la Torre, temeroso e impaciente. Se subió el cuello de la chaqueta y acomodó su larga y rizada cabellera para que le cubriera el rostro. ¿Por qué no se adelantaba por una vez el chofer de Tomas? Esta era su séptima cita, debía saber ya que siempre estaba en el punto de encuentro antes de la hora fijada. Si alguien llegaba a verlo…

Tan entretenido estaba en asustarse, que casi choca con un par de viejas cargadas de paquetes. Una de ellas le miró fijo. ¿Le habría reconocido? Estrujó convulsivamente los objetos en el interior de los bolsillos de su chaqueta y apretó el paso, a la vez que hundía la cabeza entre los hombros.

"Estoy paranoico" se reprochó, pero al instante pegó la espalda a la pared y contuvo el aire. Un par de hombres de mediana edad, con sombreros picudos y rizos delante de las orejas, se detenía para llamar un taxi. Elihaj se deslizó a lo largo del muro con el mayor silencio posible. Unos quince metros más allá, se decidió a volver el rostro: los hasídicos abordaban un auto con lentitud y el ya familiar mercedes negro se acercaba justo detrás.

"¿Por qué me pasan estas cosas a mi?". Sin contener un resoplido, Elihaj saltó al bordillo y se introdujo en el coche, a tal velocidad que cayó en los brazos de Tomas. Este sonrió y enlazó sus manos tras la espalda del recién llegado.

–Ahora sobra decir que es una buena noche.
Pero el Griffindor hizo una mueca y se apartó hacia el otro lado del amplio asiento trasero. Chequeó su reloj.
–Llevo veinte minutos ahí.
–No tenía idea…
–Está bien, por supuesto que no es tu culpa –le cortó.
Tomas se mordió los labios y asintió. ¿Dónde estaba su soberbia Malfoy ahora? No importaba, ya se había acostumbrado a la tensión de Eli al inicio de cada encuentro.
–¿A dónde vamos? –preguntó en tono neutral.
Elihaj volvió a palpar los billetes en el interior de su bolsillo y sacudió la cabeza, inseguro.
–Es un sitio muggle.
–Estamos en un sitio muggle –ironizó Tomas.
–Quiero decir que es un sitio nocturno de muggles –explicó sin levantar la vista.
–Ajá –respondió Tomas, ya cansado de aquel ridículo pudor. –¿Me das la dirección? Así puedo mandar por delante a mis mortifagos y, cuando lleguemos, ya no será un sitio muggle.

Eli le contempló sin comprender. De pronto Tomas no sonaba como el chico simpático y paciente al que se había habituado el último mes. En su voz había cierta resonancia dura, casi cruel, que dejó una semilla de miedo en su interior. El joven Potter–Malfoy sacudió la cabeza, en gesto arrepentido, luego le tomó la mano.

–Lo siento querido, de veras. Pero he tenido un día muy duro. Fuimos al Callejón Diagon a comprar los útiles escolares, y cuando digo todos, me refiero al Clan Weasley en pleno ¿te imaginas?

No. En realidad no se lo imaginaba, pero contuvo el deseo de preguntar cada detalle de la jornada, en vista de que a Tomas no le hacía gracia. Se obligó a entrelazar sus dedos con los de su ¿amigo, enamorado, amante? y a que sus palabras fueran el murmullo dulce que le agradaba.

–Garaje Bonaerense, sector 6 del Puerto, Bristol.
Tomas asintió y fue hacia el tabique de cristal que separaba la amplia cabina del asiento del chofer. Tras unos susurros apresurados, volvió junto a Elihaj.
–Llegaremos en media hora.
El castaño no dijo una palabra, solo se recostó y cerró los ojos.

Tomas tenía sus ojos de mar invernal fijos en él, pero no dejaba traslucir sus emociones. ¿Lujuria?, ¿orgullo?, ¿admiración? Elihaj estaba seguro de que en esa mirada había algo más complejo que el brillo salvaje del cazador satisfecho. De cualquier modo, todo aquella reverencia le deprimía muchísimo. Pero esta noche el moreno no se limitó a contemplarle. Carraspeó un poco y se atrevió a tocarle el hombro para atraer su atención.

Abrió los ojos con esfuerzo.
–¿Si?
–Hace dos días salió la "Corazón de Bruja" –el castaño se le quedó mirando, a la espera de alguna información más significativa– y ellos –tragó en seco antes de continuar. –Estamos en la portada.

Tras esta frase, Tomas extrajo de un compartimiento a la derecha un ejemplar de la publicación. La extendió con vergüenza y esperó.

El rostro del joven Griffindor fue pasando del rojo al blanco y del blanco al gris en la medida que repasaba el escandaloso dossier. En especial le preocupó el hecho de que los periodistas hubieran entrado a la tienda de su padre. ¡Había corrido peligro real! Elihaj aprovechó las notas sobre la moda de otoño para recuperar la compostura, solo entonces levantó sus ojos azules hacia Tomas y habló con voz fría.

–La información sobre tu abuelo es inexacta.
Tomas parpadeó, confundido.
–¿Mi abuelo?
–Dicen que era un miembro respetable de la comunidad mágica y lo cierto es que era un asesino. Potter le concedió un honor inmerecido al matarlo.
Tomas siguió contemplando a su amado incrédulo. ¡¿A quién le importaba la nota sobre Lucius?!
–Eli ¡Ahí dicen que te estás prostituyendo!
El castaño se encogió de hombros, como si la idea no le molestara.
–¿Y?

El miedo regresó. El miedo a que todo lo que Draco había profetizado se cumpliera, hasta la última palabra. Tomas sintió que un sudor frío surgía de sus manos y que el aire era un caldo pesado, difícil de llevar hasta los pulmones.

–Yo…

Se detuvo. No podía fallar en las palabras ahora o le perdería, le perdería para siempre y… Mejor no pensar en eso. Empezó de nuevo.

–Yo tampoco estoy de acuerdo con la nota sobre Lucius, pero creo que esta frase –tomó la revista y buscó la página dieciséis– "repentina y muy activa vida social, siempre en compañía de un condiscípulo notablemente agraciado y de origen muggle" no es una buena definición para mis salidas de las últimas semanas.
Elihaj alzó una ceja y a duras penas contuvo el temblor de su voz.
–¿No?
Tomas sintió que renacer sus esperanzas.
–No. Como yo lo veo, tu origen es el último de mis intereses. Te aprecio y respeto por quien eres: por tu inteligencia, tu simpatía y ¿por qué no decirlo? tu poder mágico. Por otro lado, no eres "notablemente agraciado", sino absolutamente bello, perfecto. Y por último –dudó, un vistazo a la mano izquierda del Griffindor, cerrada con fuerza alrededor de un extremo de su chaqueta, le pereció un signo alentador–, yo no te invité a salir porque buscara la compañía de un condiscípulo, sino porque quería…

Volvió a detenerse y buscó los ojos del otro. ¿Y si lo hacía? Acabó optando por algo menos drástico.

–Queriapedirtequefuerasminovio.

Eli abrió mucho los ojos y se llevó una mano a la sien. Tenía que haber escuchado mal. Siguió esperando.

Tomas ya había gastado sus reservas de paciencia, se merecía todo eso por un inicio tan torpe, ¿no? Así que renunció a las medias tintas en un gesto suicida que llevaba –sin dudas– el sello de los Potter: Se dejó caer al suelo de la cabina y quedó de rodillas ante el joven Griffindor, así que tomó la mano derecha de Eli entre las suyas y carraspeó.

–Elihaj Suchowljansky, deseo que conozcas mi interés en ti y, advertido de ello, me autorices a cortejarte y estar a tu servicio. Si tu inclinación natural no rechaza mis pretensiones y no me encuentras indigno o –de nuevo se cortó, pero la asombrada mirada azul le dio fuerzas– contrahecho, de aquí a un año mis tutores visitaran a los tuyos con los tradicionales obsequios de seda y luz de hadas, para fijar la fecha de nuestra unión. Esa es mi palabra de mago.

Elihaj siguió callado aún varios segundos, tratando de procesar aquella parrafada de gigantescas proporciones. Miró en derredor tratando de descubrir qué le estaba afectando el cerebro, regresó sus ojos espantados a Tomas.

–¿Tu dijiste algo sobre…? –soltó una risa forzada. –Disculpa es que… ¿Vuelves a empezar?
Tomas lo sacó de dudas con una sola palabra.
–Casémonos.
Volvió a reír, pero el miedo empezaba a calar. Tomas no lo sabía ¡¿verdad?!
–Bromeas.
–No –respondió Tomas muy serio. –Te amo, te amo desde hace tres años. Te amo sin dudas y quiero compartir el resto de mi vida contigo. Casémonos al terminar el colegio.

Eli lo miró en estado de pánico total. ¿Por qué tenía Tomas que ser tan cruel? ¿Por qué no podía dejar que esos pocos días de agosto pasaran en el sueño? ¿A qué jugar con sus sentimientos a esa escala? A su mente volvieron las dudas tras la primera propuesta… Deseo saltar del auto, pero recordó a tiempo que estaban en el aire, a varios de kilómetros de altura. Y el maldito Tomas ante él, esperando para completar su juego.

–Si lo que quieres es acostarte conmigo, no tienes que prometer tanto –declaró al fin con voz fría.
Tomas abrió mucho los ojos.
–¿Acostarme contigo? Yo no…
–Vamos señor Potter–Malfoy –le interrumpió Eli–, no pretenderá hacerme creer esta historia de amor secreto por un sangre sucia. Usted tiene demasiados donde escoger para…
–¡No tengo que escoger a nadie! –gritó Tomas mientras empezaba a golpear las paredes de la cabina– ¡Te quiero a ti! ¿Es tan difícil de entender? Yo no tiro mi dinero durante cuatro semanas por un polvo, ¡por Merlín! Te estaba cortejando –confesó con voz repentinamente cansada.
Eli retrocedió a un rincón del local, asustado por la violenta reacción del moreno. Tomas le miró a los ojos y lanzó un largo suspiro.
–Te estaba cortejando –repitió–, pero me daba miedo… Me es difícil aceptar el rechazo, por eso fingí que solo quería pasar tiempo contigo. Yo…
–¿No me deseas? –preguntó el de ojos azules con un hilo de voz.
Tomas le contempló inseguro, los ojos arrasados de lágrimas de su amado le hicieron comprender que una respuesta negativa sería fatal. Pero ¿cómo alguien tan maravilloso era incapaz de concebirse como otra cosa que un objeto decorativo?
–¡Hay Eli! Desearte es poco.
Ese comentario le valió una sonrisa. Su rostro parecía aliviado, pero, para horror de Tomas, el joven se llevó la mano al cuello de la chaqueta.

–No, no –atrapó sus manos y las detuvo. –Nada de sexo. ¿Entiendes? Nada de sexo hasta que decidas si te casas conmigo o no.
La pregunta pareció despertar algo en el interior de Eli.
–¿Hasta que lo decida? Pero… ¿Entonces es verdad?
–¡Claro!
–¿De verdad me amas?
–Con toda mi vida.

El castaño cerró los ojos y se recostó, tratando de poner en orden sus ideas. Su voz fue un susurro asustado.

–Yo… Yo nunca pensé que tu… Creí que lo había ocultado perfectamente y ahora… No se qué decir Tomas... Me asustas con esa propuesta… Quiero decir, ¿qué dirán tus padres? ¡En especial el señor Malfoy!… Yo no tengo nada más que mi varita y cierta habilidad para las plantas y tú en cambio… Eres hijo de dos hombres extraordinarios y tienes una gran familia, te codeas con lo mejor de la sociedad mágica y muggle… Estamos tan distantes Tomas… Estas semanas fueron como un sueño, pero de todos los sueños se despierta ¿verdad?... Si lo que ocurre es que te diste cuenta y quieres compensarme no lo hagas, por favor… No quiero tu lástima, ni la de nadie… No voy a molestarte con este patético amor que no puedo matar… Lo juro, nunca seré un obstáculo.

Ya no pudo seguir disculpándose. La voz se le quebró en un gemido que trató de ahogar con sus manos. Eli se dobló sobre si mismo y contuvo su trabajosa respiración. No iba a llorar ni temblar ante el fin. No lo haría. Era un Griffindor y no temía a la verdad.

Tomas le acarició la espalda despacio, procesando con dificultad la información entrecortada que Eli dejaba escapar. Lo principal era que lo amaba de vuelta y lo más terrible que no se creía digno de él. ¿Por qué? ¿Quién le había arrancado a su Griffindor las alas? De todos modos, eso era secundario ahora, debía hacer entender al cabezota de su amado que todo era en serio y solo se le ocurrió una manera.

–Elihaj Suchowljansky, deseo que conozcas mi interés en ti y, advertido de ello, me autorices a cortejarte y estar a tu servicio. Si tu inclinación natural no rechaza mis pretensiones y no me encuentras indigno o contrahecho, de aquí a un año mis tutores visitaran a los tuyos con los tradicionales obsequios de seda y luz de hadas, para fijar la fecha de nuestra unión. Esa es mi palabra de mago.

Luego se inclinó y envolvió al tembloroso muchacho entre sus brazos. Eli se dejó abrazar, luego giró para apoyar su mejilla húmeda en el duro pecho del joven Potter–Malfoy y encontró su voz.
–Acepto.
–Gracias –repuso Tomas muy bajito, con temor a romper el hechizo que había lanzado el bello griffindor sobre ambos.

TBC…

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