¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

Advertencia contra el Copirigth

Todos los personajes reconocidos públicamente son propiedad de sus respectivos autores. Los personajes originales e historias son propiedad la autora. No se genera ningún beneficio económico por este trabajo, ni piensa por un instante en los derechos de autor.

30 abril, 2007

SECRETOS DE FAMILIA 12

…y el Diablo los junta

"te encontrarás deseando hacerles reír,
y anhelarás su amistad."
Nunca habrá paz, H. W. Auden


Para recorrer el camino hasta el castillo, el clan se repartió en dos coches de testrals, los Potter–Malfoy con Eli en el primero, y cinco Weasley –un poco apretados– en el otro. Los nueve se reunieron a las puertas de colegio en bulliciosa alegría, entusiasmados porque la selección ya no incluía solo a John, sino también a Dafne. Mientras subían la escalinata –despacio para no forzar las piernas de Tomas– aprovecharon para empujar a Parkinson contra la balaustrada de piedra y discutir a qué casa irían los nuevos.

–Pues yo creo que ambos irán a Griffindor –opinó Arthur.
–Lo dices como si Remus hubieses concebido a John por inmaculada concepción –rebatió Zoe.
–A mi no me molestaría tener un lobo en las mazmorras –confesó Fabian en lo que guiñaba un ojo a Joshua.
–Sería genial –coincidió al rubio–, los Nuevos Merodeadores de Slytherin. ¿Se imaginan?, todas las bromas de los abuelos, pero con la elegancia de las serpientes.
–Mientras sean tres, todo irá bien –advirtió George con tono serio y se ganó una mirada escandalizada de Louis.
–¿Insinúas que uno de nosotros puede ser un traidor?
Los ojos verde agua del mayor de los Weasley barrieron al rubio. Tomas, que había guardado silencio durante el debate, decidió salir en defensa de su hermano, aunque el comentario confirmara que a Louis le había tocado la menor dosis de cerebro de los tres.
–Todos somos Merodeadores –se detuvo al notar el gesto escandalizado de Zoe y Eli. –De acuerdo, muchos de nosotros somos Merodeadores de alma, y no creo que un número u otro signifique demasiado en cuanto a los peligros de la traición. De cierta forma, los Merodeadores eran cinco en realidad y el Trío Dorado, que no tuvo fallas, estaba formado por cuatro.

Ya estaban en la galería principal, a unos metros de las puertas del comedor. El grupo se detuvo para asegurarse de que sus túnicas y peinados estaban en perfecto estado. Tomas les había inculcado que ellos eran la familia más bella, elegante, rica, valiente, sofisticada y unida que había pisado el colegio en siglos, y esa imagen había que defenderla. Pero este año, por primera vez, el moreno no prestó atención a su vestuario, sino que se dedicó a enrojecer los labios de su novio con un morreo de antología, parcialmente oculto por sus hermanos y primos.

Zoe se les quedó mirando, pasmada, y no despegó sus ojos de la pareja hasta que Fabian le dio un codazo. La morena dio media vuelta y se dedicó a los bajos de su falda en lo que contenía las lágrimas. Había tratado de llamar la atención del mayor de los Potter–Malfoy desde el curso anterior, y no creyó nada del ridículo dossier de Corazón de Bruja hasta esa mañana, en la estación. Ella sobraba ahí, estaba claro, pero no dejaría que ese sangre sucia jugara con su querido Tomas. En ese instante decidió que vigilaría cada paso del sucio judío y ¡hay de él!, si le jugaba una sola treta a su primo.

Tomas se separó de Eli cuando notó que eran los únicos por entrar. Con un movimiento de su varita, puso en orden la indumentaria de ambos y el grupo cruzó las puertas del comedor. Arthur y Louis se fueron a la mesa de Griffindor de prisa; Joshua torció hacia Slytherin, seguido por Fabian y Zoe; George y William se quedaron en la entrada, esperando que Tomas soltara a su novio para dirigirse a donde los otros Ravenclaw, pero el jefe del clan no desperdiciaría una oportunidad así para dejar bien claro a quién pertenecía, desde ahora y para siempre, Elihaj Suchowljansky.

Con un gesto bastante exagerado, tomó una mano del castaño y depositó en ella un beso, al tiempo que se inclinaba en profunda reverencia. Hubo varios suspiros de alumnos de segundo y tercer año.

–¿Te veré a la salida? –preguntó lo bastante alto para que los que estaban sentados en los extremos de las mesas de Huplepuff y Griffindor escucharan.
–Claro, claro... –balbuceó el muy sonrojado Eli, para delicia de los adolescentes hormonales de tres casas y repugnancia de la mayoría de las serpientes.
–Perfecto –concluyó Potter–Malfoy.

El joven se irguió de nuevo y con una mirada indicó a su novio que ya podía ir hacia su mesa. Tomas giró e hizo ondular su túnica –un gesto que había copiado cuidadosamente de Severus Snape– antes de reanudar su reposado avance hacia la mesa de su casa. Los dos Weasley le siguieron con sendas sonrisas de satisfacción, mientras los murmullos se extendían por el comedor y manoseados ejemplares de Corazón de Bruja escapaban de los bolsillos.

El debate sobre la nueva pareja no duró mucho. El director de la escuela llegó a la mesa de los profesores y un silencio respetuoso se impuso.

–Un nuevo año, y nuevos retos –comentó Severus Snape en lo que se acomodaba en su asiento. No había levantado los ojos hacia la asamblea, pero los alumnos sabían que se dirigía a ellos. –Pero también el reencuentro con tradiciones que hacen de Howgarts lo que es: el mejor colegio de magia de Europa. ¡Que comience la ceremonia de selección!

Inmediatamente, las puertas del comedor volvieron a abrirse para dejar pasar a la subdirectora y los nerviosos alumnos de primero. Fleur Delacour les dejó en el fondo y se acercó a los escalones ante la mesa de los maestros, donde ya Luna Lonbotton, la profesora de Adivinación, había puesto el taburete con el viejo sombrero.

–¿Cantarás para nosotros? –preguntó la mujer en tono seductor.
–No –repuso el Sombrero. –Este año cantará el Barón Sangriento.

Varios gemidos de horror siguieron al anuncio, pero nadie intentó detener al terrorífico fantasma, que ya surgía del suelo, junto al taburete, para comenzar su intervención. En la mesa de Slytherin se escucharon aislados aplausos, ya que los mismos alumnos de la casa de la serpiente no estaban seguros de que a su espectro le agradara la tarea.

La idea de que los espíritus racionales del castillo cantaran, uno por año, antes de la Ceremonia de Selección, había sido el recurso propuesto por Nick casi Decapitado diez años antes, cuando el Sombrero se declarara HARTO de inventar cancioncillas tontas para jóvenes carentes de sentido histórico. En medio de la crisis, todos –vivos, muertos y no muertos– habían votado a favor, pero seguro nadie contó con ver llegar el día en que el Fantasma de Slytherin elevara su voz de barítono para aleccionar a los nuevos ingresos.

Fue algo macabro, por decir lo menos. Se trataba, como siempre, el lugar común del origen del colegio y sus cuatro magos fundadores, pero alumnos y maestros coincidieron en que nadie, hasta entonces, había logrado reunir tantos detalles escabrosos de cada uno.

Todas las costumbres repudiadas por sangre puras (amante de muggles, zoofílico, charlatán, impulsivo, preñado por un mestizo) fueron para Godric Griffindor y Helga perdió sus dotes de sanadora (semi–squib, alimentadora de plantas carnívoras, lerda, tragona, medimaga de casualidades, esclava sexual de los otros fundadores), mientras que Rowena dejó de ser la madre de familia que todos conocían (amoral, medio–vampira, intrigante, capaz de vender a su familia por un tomo raro). Ni siquiera Salazar escapaba de las salpicaduras: todas las características que odiaban los aperturistas las situó en el corazón de Slytherin (incestuoso, cruel, hablante de pársel, mago oscuro). Solo cinco hechiceros valiosos habían salido de Hogwarts en largos siglos: Ambrosius Merlinus –el más hábil en hechizos de ocultamiento y diplomacia–, Nicolas Flamel –nadie como él para pociones y transformaciones–, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore –excelente en encantamientos y duelos–, Tom Marvolo Riddle –hombre que sabía dominar a los hombres, investigador profundo de las muerte, excelente en maldiciones– y Harry James Potter –siempre fiel, verdadero amo de serpientes, lobos y dragones, gran estratega.

La coda final, dedicada a los novatos, no apoyaba mucho la autoestima:

Cada uno de ustedes
lo peor de los fundadores lleva en su interior.
Y el mágico Sombrero verá en sus entrañas
sus miedos ancestrales, sus terribles temores e inconfesables faltas.
Quizá, si tienen suerte, los ponga junto a otros que cubran sus errores
y apoyen sus flaquezas, mas no se trata de eso.
¡Hogwarts los recibe! El castillo donde la magia es ya piedra y agua.
No merecen tal honor, así que anden con tiento.
Tal vez lo que desea es alimentarse de sus almas.


La canción terminó con una siniestra carcajada y, de nuevo, los alumnos de Slytherin se sintieron obligados a aplaudir, aunque varios tenían los rostros verdes. Enseguida, otro par de manos se unió a la menguada ovación. Los Ravenclaws giraron sus asombrados rostros a Tomas, que batía palmas sin recato. El mayor de los Potter–Malfoy lanzó entonces una mirada significativa a sus primos: George y William se apresuraron a obedecer. Tras un instante de vacilación, los miembros del clan en la mesa de los leones les acompañaron, y no solo Arthur y Louis. Eli también lo hizo, aunque –detalle que no pasó desapercibido– sin buscar con los ojos la aprobación de su novio. El Griffindor de origen muggle aplaudía mirando al frente, al fantasma que, supuestamente, simbolizaba a sus enemigos.

Luego de que el Barón se hundiera en el suelo, para reaparecer unos metros más allá, en el extremo de la mesa de las serpientes. La profesora de Defensa y Duelo –un poco pálida– se aclaró la garganta y desplegó el pergamino con los nombres de los chicos de primer año.

–Albemarle, Mariam
El Sombrero no dudó.
–¡Griffindor!
–Bruce, Sebastián
–¡Hupleppuf!
–Carlyle, Murron
–¡Griffindor!
–Capote, Melian.
–¡Slytherin!

La llegada del primer alumno para la casa verde plata hizo que Zoe, Fabian y Joshua desviaran sus atención de la enumeración. Aplaudieron muy fuerte a esa niña de cortos cabellos negros y ojos duros.

–!Bien por ti! –saludó el rubio. –No le cogiste miedo a nuestro cantante.

La chica no se atrevió a contestar. La temblaban las manos, se notaba que había hecho gala de todo su autocontrol para no desmayarse en el camino a su mesa. A Fabian le gustó eso, y fue a decir algo más, pero el nuevo nombre le hizo voltear hacia el taburete:

–Dursley, Dafne

Los Ravenclaws –que se sabían los libros de memoria– se inclinaron mucho para dar un buen vistazo a esa aparición. Dafne avanzó despacio, mirando a un lado y otro. No pudo evitar sonreír cuando Joshua le hizo un gesto amistoso y sus miedos se evaporaron al chocar con la sonrisa alentadora de Eli y ver tras él un par de taladros grises que gritaban "Peligro". El Sombrero oculto el salón y una vocecita socarrona preguntó dentro de su cabeza.

"Entonces, ¿sabes a dónde?"
"Soy lista" respondió Dafne segura de si misma.
"Si, eso puedo verlo, pero no quieres correr peligros innecesarios ¿verdad?"
"Solo los tontos lo hacen"
"Si estás decidida te podremos en..."

–¡Slytherin!

Los aplausos emocionados de la mesa que se llevaba el botín no acallaron los chillidos de asombro de los Griffindor, donde muchos esperaban a la "sucesora" de Lily Evans. Joshua recibió a Dafne con los brazos abiertos y la acomodó a su lado, a la vez que lanzaba una mirada victoriosa a su gemelo. Entre las águilas, a Goerge no escapó el gesto de alivio de Tomas y sonrió con discreción, ¡si que era celoso su primito!

Los nombres pasaron sin levantar mayor interés hasta que otro apellido conocido retumbó
–Lupin, John.
Dafne giró en su asiento de inmediato, para seguir con ojos ávidos el andar elástico y seguro de su amigo. Casi todo el alumnado se enfocó en la figura pequeña y fibrosa, aún enmascarada en sus gafas oscuras. Pero Tomas no, él dedicó unos momentos a la mesa de los profesores y notó cómo el abuelo Severus apretaba la copa de hidromiel y se la llevaba a los labios en un desesperado intento por parecer desinteresado.

John tomó al Sombrero con cuidado y dedicó una sonrisa segura a los espectadores antes de dejarlo caer sobre su cabeza.

"Hola pequeño"
"Hola Sombrero"
"Me parece que ya tuvimos esta conversación antes"
"Si"
John soltó un pequeño suspiro y trató de convencer al viejo objeto, más para quedar bien con su conciencia que por otra cosa.
"Por favor, no quiero decepcionarle"
"Ese argumento ya lo conozco, como no me dices nada nuevo, repito mi respuesta.."

–¡Griffindor!

El grito sobresaltó a Snape y varias gotas de hidromiel cayeron en la blanca túnica de Estartea Tronys, la profesora de Astronomía. Hubo un chispazo de alivio en sus ojos negros y uno simultáneo de asombro en ciertos orbes grises que no lo habían dejado ni un momento.

El chico se quitó el Sombrero de un gesto tan veloz que nadie supo si estaba feliz o molesto y en dos zancadas se sentó entre Louis y Arthur. Se quitó las gafas, tuvo un intercambio de miradas con un chico de séptimo de ojos dorados, tomó un sorbo de agua y se dedicó a esperar la llamada de la otra persona que le interesaba de primer año.

Ya quedaban pocos chicos, Dafne y John empezaban a impacientarse, pero entonces Fleur exclamó:
–Smith, Alexander –y ambos volvieron su atención al pasillo.

El muchacho con que ambos compartieran el bote se adelantó con gestos pesados. Tenía los miembros delgados y sendas ojeras enmarcaban sus ojos. Viéndolo avanzar, Dafne tomó la mano de Joshua y la estrujó un poco. John se tronó los dedos y casi suelta un gruñido, pero una mirada, dura y dorada, como la suya– le obligó a contenerse.

Alexander no levantó la mirada del suelo hasta llegar al taburete y se sentó con tanta inseguridad, que calló al suelo cuando el borde del Sombrero cubrió sus ojos. Hubo estallidos aislados de risa en Slytherin y algunos gritaron "Hupleppuf". Sin embargo, esas fracciones de segundo bastaron. Cuando la profesora levantó al chico con una mano y al Sombrero con la otra este gritó

–¡Griffindor! –con tremenda energía.

Se hizo el silencio. Alexander se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia la mesa indicada, parecía no importarle el estupor a su alrededor, aunque me movía un poco más encorvado que antes. Entonces, John S. Lupin se levantó y empezó a batir palmas con energía, enseguida secundaron el gesto Eli, Arthur, Louis y el chico de séptimo que saludara, el resto del clan apoyó en las otras dos mesas. Nadie intentó burlarse de este menguado apoyo: los Potter y los Weasley estaban diciendo claramente, este es de los nuestros. Por su parte, otros cinco chicos de distintas casas también aplaudieron, todos de ojos color miel. Alexander se detuvo, desorientado, y sus ojos dorados se encontraron con los de Lupin. El niño pareció reparar por primera vez en que sus irises eran similares, sonrió al tiempo que se erguía y sus pasos hacia la mesa de los leones ganaban seguridad.

No hubo más Griffindor de nuevo ingreso. De los seis chicos que quedaban, tres fueron a Hupleppuf, dos a Ravenclaw y uno a Slytherin. Cuando la profesora Delacuor retiró el taburete y el Sombrero, el director se levantó y comenzó el discurso inaugural.

–Ha sido una tarde emocionante, alumnos, y la emoción abre el apetito. Solo quiero advertir que los objetos de Sortilegios Weasley siguen prohibidos en la escuela, que los intercomunicadores están prohibidos durante las clases, que hay una longitud mínima para las faldas y un ancho mínimo para los pantalones de uniforme. Aquellos que incumplan tales disposiciones perderán, automáticamente, cinco puntos cada vez que sean detectados por un profesor o perfecto. Ahora, coman.

La comida apareció mágicamente en los platos, y los alumnos, en verdad agotados por la tan movida selección, se lanzaron contra carnes, pasteles, viandas y dulces como posesos. Una hora después, los perfectos condujeron a los de primero hacia las torres y los mayores se retrasaron lo más posible para intercambiar los últimos chismes antes de retirarse a sus salas comunes.

Los seis alumnos de ojos dorados intercambiaron abrazos y gruñidos, Tomas y Eli se besaron con prisa, Joshua y Louis se golpearon de broma. Nadie intentó quedarse fuera de los dormitorios esa noche y Severus Snape se fue a la cama en paz, tras consultar su propia versión del Mapa del Merodeador.

Quería aprovechar el sueño porque, a juzgar por la textura de su Marca, esta sería una de sus últimas noches tranquilas en largo tiempo.

TBC...

Para los que no tienen clara la genealogía del piquete de Hogwarts, ahí va la lista desglosada por años, padres y casas.

SEXTO AÑO
1. Tomas Sirius Potter Malfoy (RAVENCLAW) = Tom Riddle + Draco Malfoy
2. Elihaj Suchowljansky (GRIFFINDOR) = Abraham Suchowljansky + Judith Maestrey [muggles]

QUINTO AÑO
3. George Weasley Jones (RAVENCLAW) = Fred Weasley + Pravus Jones
4. Zoe Tonks Bell (SLYTHERIN) = Ninphadora Tonks + Katie Bell

CUARTO AÑO
5. Fabian Zabinni Weasley (SLYTHERIN) = Blaise Zabinni + Charlie Weasley

TERCER AÑO
6. Arthur Weasley (GRIFFINDOR) = Ronald Weasley + Hermione Granger
7. Louis Julius Potter Malfoy (GRIFFINDOR) = Harry Potter + Draco Malfoy
8. Joshua Lewis Potter Malfoy (SLYTHERIN) = Harry Potter + Draco Malfoy

SEGUNDO AÑO
9. William Weasley (RAVENCLAW) = Ronald Weasley + Hermione Granger

PRIMER AÑO
10. Dafne Dursley (SLYTHERIN) = Dudley Dursley + Crystal Petras [muggles]
11. John S. Lupin (GRIFFINDOR) = Remus Lupin + ¿?
12. Alexander Smith (GRIFFINDOR) = Alan Smith + Marcia Lennon [muggles]

11 en TOTAL: 3 RAVENCLAW, 4 SLYTHERIN y 4 GRIFFINDOR

No hay comentarios.: