¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

Advertencia contra el Copirigth

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23 abril, 2007

EN BUSCA DE UN SUEÑO 5

Mientras duermes

“En la Guerra del Anillo, el elfo más famoso fue Legolas, hijo de Thranduil...”
TOLKIEN, Enciclopedia en CD-rom, 1993


Igor cerró la puerta de su habitación y se dirigió con pasos inseguros a la cama. ¡Por Tulkas! Esa idea de nadar y bailar en vez de ensayar la boda de Ivana le iba a costar una buena bronca.

Con gestos automáticos, el joven se sacó las zapatillas y dio sus últimos tres pasos hacia la cama. Se detuvo aún para desechar camisa y pantalones, luego se dejó caer, totalmente agotado. Alcanzó –con un supremo esfuerzo– a levantar el brazo para activar la alarma del reloj. Registró con ojos extraviados la orientación de las manecillas.

“Faltan veinte minutos para el lunes” pensó en lo que sus párpados caían.

Cinco minutos antes de que llegara el lunes, la ventana de la habitación se movió un poco y una mano enguantada asomó por el espacio entre el marco y la hoja. Igor dio una vuelta y empezó a roncar. La mano terminó de abrir la ventana, por lo que la fresca brisa primaveral agitó los papeles en el suelo y afiches de las paredes. Igor tembló un poco, tanteó con una mano alrededor, halló una toalla en el suelo, se cubrió los hombros y volvió a roncar.

Una figura totalmente vestida de negro apareció en la ventana, se mantuvo en equilibrio por un instante y luego se introdujo en la habitación sin hacer ruido, merced a las suelas de lona que le protegían. Era una persona alta y espigada, llevaba la cabeza cubierta con una capucha ajustada y de su hombro colgaba un morral, también negro. Permaneció inmóvil, estudiado el sitio con la tenue luz de la luna nueva a sus espaldas.

Frente a él la cama, donde Igor yacía ajeno a su escrutinio; más allá un librero estrecho de madera sin pulir, con cinco paños; a la izquierda un buró con las gavetas abiertas, una computadora portátil encima y docenas de hojas sueltas, plumas y libros abiertos o marcados. Junto al escritorio, una puerta abierta dejaba ver el desordenado guardarropa, una suerte de concentración para las prendas esparcidas por todo el suelo. A su derecha otra puerta que –dedujo–, conducía al resto del apartamento.

El extraño se acercó a la cama y se inclinó. Olió largamente la cama, el rostro y parte del pecho. Detalló su mentón afilado, su nariz recta y un poco grande, sus labios delgados y pálidos, las cejas anchas y pobladas que contrastaban con las cortas pestañas. Acarició levemente el corto cabello rubio brillante, como el oro recién pulido. Ante el suave contacto, Igor murmuró algo entre sueños.

–Imrahil...
El otro retrocedió justo a tiempo para evitar que el durmiente lo notara cuando giró y se abrazó a una segunda almohada.
– Imrahil, tengo frío.
El intruso tiró suavemente de las mantas apresadas bajo Igor, y lo arropó. Sacudió la cabeza y algo similar a un suspiro escapó de su pecho.

Rodeó la cama y dio unos pasos hacia el librero. ¡Vaya! Había de todo, desde lo más delicioso hasta las frivolidades predecibles a esa edad.

Todo un nivel dedicado a diccionarios y otros libros de lingüística: de élfico, relativos a las lenguas del Oeste, de aüle, de haradrim, bilingües… latín y griego… inglés… español (seguro relacionado con esa chica). También un catálogo –una edición vieja, pero obviamente más barata– de los textos de historia e iconografía sobre los primeros mil años de la Cuarta Edad. Incluso un ejemplar muy manoseado del paciente –y a veces pedante– repaso de Borges sobre las Keningard de Arda y su paralelismo con las escandinavas. Por supuesto, la serie “Recomendaciones para la traducción de textos en las distintas leguas de Arda”, folletos en papel barato que no habían perdido su actualidad desde que las hermanas Alima y María los publicaran de su propio bolsillo, en 1950. Y para terminar ¡faltaba más! La imprescindible cronología de Erick el Negro “Cada día en Arda. Desde la Música de los Ainur hasta el 24 de junio de 1863 de la Cuarta Edad”.

Libros de historia: Frunció el ceño al descubrir las obras completas de John y Christopher Tolkien en primerísimo lugar. Bueno, no era extraño. Aunque católicos furibundos, JRR y su hijo seguían siendo un referente básico para comprender la historia de Arda. Solo ellos habían tenido el valor de avanzar a través de esa marea de documentos y poner algún orden. Lástima que fuera SU orden. Pero también había otros puntos de vista, como las monografías de Abysm sobre la colonia japonesa en Minas Tirith en el siglo XVIII, “El destino del Árbol y el Junco” y sobre la estructura y deberes de los miembros de la nobleza élfica, “Lágrimas sobre las hojas”. Lady Ayesha también estaba ahí, con sus biografías de personajes olvidados: Voronwe, Glorfindel, Elladan y Ellohir, Haldir, Finwe… sonrió levemente al recordar el escándalo cuando salieron por primera vez. Varios ensayos abordando la mitología de la muerte en las seis culturas de Arda, por diversos autores y en diversos años. Una monografía sobre Villanzar la bella. Varios ejemplares de la serie Edición Crítica, de la Biblioteca Nacional: “Diarios de las tres conquistas de Moria, por Durin, Balin y Geniev”, “La Batalla de los Cinco Ejércitos. Recopilación de documentos de Rhovanion, Espagaroth y Erebor por un humilde escriba de Osgiliath, 1340” y “La Comarca. Su origen y estructura en documentos”.

¡Nota curiosa! Dos textos sobre la historia de la Inquisición, uno de José Toribio Medina y otro de I. Gurgelebich. Y un extraño texto de José Deleito y Piñuela “El desenfreno erótico”, sobre la España del siglo XVII.

Luego venían la sección de ficción, una verdadera babel de ediciones baratas. Desde “Harry Potter” hasta “Yo, Claudio”. Reconoció los dos tomos de “Sinué el egipcio”, los interminables volúmenes de “En busca del tiempo perdido” (apenas abiertos), la trilogía de Gore Vidal sobre historia norteamericana. Seguían sin demasiado orden Mary Steward, CS Lewis, Anne Rice, Peter Beagle, Bram Stoker, Mary Shelley, Oscar Wilde, Richard Bach, Isaac Asimov, Carl Sagan, William Shakespeare, Pushkin, Bulgakov, Michael Krichton, Stephen King, Isabel Allende, Gabriel García Márquez, Arthur C. Clarke, Umberto Eco, Carlos Fuetes…

–Notable abundancia de textos de fantasía e historia –se permitió decir.

Si la parte de los relatos le asombró, la de poesía le provocó un arranque de ternura. Primero estaban los indispensables para un joven de Arda: títulos clásicos como “Canto al mythril”, “La caída final del Balrog”, “Las lamentaciones del Clan de Elwë Singollo, desde Luthien hasta Eldarion VI”, “Para cantar ante una buena mesa. Poesía de la Comarca”, “Las canciones de Rivendel”, por Bilbo Bolson y las “Canciones de Ithilien”, por Ecthelion III, “La bella muchacha de la guardia. Poesía de Arnor”, “Canciones de Cuna y de Amor en la Antigüedad. Poesía de Valinor y Beleriand”, “La sangre del Meara. Poesía de Rohan”, “Bajo las hojas doradas. Poesía de Lothorien”, “Crónicas de la oscuridad. Poesía del Mar de Rhun”, “Cantos de Guerra y esperanza. Poesía de Gondor, “Ante las aguas del Olvido. Poesía de Mirkwood” y “Sobre el honor de la doncella y el doncel que viajaron de Harad a la corte del Rey del Oeste”. Incluso varias ediciones bilingües de textos en quenya y haradrim.

Después, los extranjeros: Auden, Verlaine, Sor Juana, Safo, Catulo, Shakespeare –los sonetos–, Milton, TS Elliot, Ted Hughes, Baudelaire, Roque Dalton, Borges, Rubén Darío, Walt Whitman, Ajmatova, John Donne, Heine, Pushkin –de nuevo–, Dante, Dickinson, Rilke...

Alzó la cabeza para reconocer los títulos del último nivel. Estos eran de ensayo, a juzgar por el lomo del primer volumen: “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano. Iba a seguir husmeando, pero un ruido cerca de la puerta de la habitación le hizo retroceder hacia la pared y contener la respiración. La luz del pasillo se encendió y alguien caminó despacio –parecían pasos de mujer. Luego una puerta que se cierra, un chorro fino y duro, una masa de agua que cae, la puerta que vuelve a abrirse y los pasos de regreso.

Dejó escapar el aire y consultó su reloj. ¡Diablos! En el manoseo de libros ya eran las tres de la mañana. Sin perder más tiempo, fue hasta el escritorio y sacó de su morral una pequeña lámpara de baterías y un scanner portatil. Con cuidado, ajustó la pantalla de la lámpara para que la luz no alcanzara a Igor y le hiciera despertar, luego se puso a revisar los papeles meticulosamente. Algunos los desechaba al primer vistazo, los que le interesaban eran scaneados con cuidado.

Tampoco era fácil, la mesa era casi un tiradero y debía recordar el orden de los documentos, al menos de manera general. Por suerte, la letra del rubio era ordenada y regular, de modo que descifrar el asunto general de cada texto no era complicado. A medida que leía y copiaba, el hombre de negro aumentaba su admiración por el chico, sus notas eran perspicaces y valientes:


… Si la colonia de Ithilien era un proyecto de Legolas, ¿su firma no debería estar en los documentos relativos a ella? Por todos lados hay mandatos y edictos de Faramir, Eowyn, Arwen, Beren…

… Anomalías en el cuadro “La Familia de Elessar I”:

1. Legolas está a la derecha de Aragorn y Arwen a la izquierda (¡se supone que la Reina es la mano derecha del Rey!)
2. Eruana, la hija mayor, está entre Legolas y Aragorn, Eldarion, en las piernas de su padre y las gemelas, una en las piernas de Arwen y otra en las de Legolas (¿tres de los cuatro hijos de los reyes están junto a un príncipe asociado militarmente a la familia sin ningún parentesco consanguíneo?)
3. A la derecha de Legolas está Geniev (¿de dónde salió? ¿dónde está su certificado de defunción? Se murió en el año 1250 jajaja)
4. Los personajes de pie tras el Rey y los príncipes son Ecthelion III (escudero de Geniev), Barahir (escudero de Legolas), Faramir (Senescal del Rey), Rúmil (escudero de Arwen) y Gamelin (escudero de Eowyn) ¿El Rey no tiene escudero?

No es posible que viviera tanto. Tiene que ser que ese Geniev impuso la costumbre de mantener la inicial del nombre a sus descendientes, luego algún tataranieto se las quiso dar de elfo y obligó a los escribas a poner solo la inicial para confundir. Si, tiene que ser eso.

Hay otro cuadro en que Faramir y Eowyn aparecen en una escena familiar. Su hijo mayor, Eomud, juega a la guerra y Finduilas le muestra un bordado a su madre. El chico con el que combate Eomud, bajo la mirada complacida de Faramir, es Beren, futuro esposo de Finduilas. ¿Qué hace ahí? ¿Ya estaban comprometidos a los 8 años? ¿Por qué no se ponen de acuerdo sobre si es hijo de Barahir o Ecthelion?

… Legolas iba a la guerra con Aragorn, como General y miembro del Consejo de Estrategia, su título de Príncipe de Mirkwood desaparece tras la Guerra del Anillo ¿por qué ni siquiera le enganchan el Señor de Ithilien? Bueno, los dueños de Ithilien eran Framir y Cia…

…La campaña de Moria se emprendió coincidiendo con el embarazo de Eldarion. Es lógico que Legolas no se apuntara en esa, era un elfo… ¿Por qué Legolas deja de actuar en el ejército unos diez meses antes y hasta doce meses después de los nacimientos de los hijos de Aragorn si el mismo Rey no renuncia a comandar a sus hombres?...

…“Tras la muerte de Aragorn en el año 120 de la Cuarta Edad, Legolas, junto con su amigo Gimli el enano, zarpó hacia las Tierras Imperecederas”, dice la TOLKIEN, Enciclopedia en CD-rom. Pero eso es una suposición, ningún documento confirma las partidas del elfo y el enano. El viaje de Cirdan, Galadriel y Bilbo Bolson está ampliamente documentado, ¿por qué no el del último príncipe elfo?...

¿Qué diablos hizo San Félix para ganarse ese rosario de torturas que parecen sacadas de un manual de la CIA? La tortura estaba desechada en Arda desde el año 500, ninguna declaración tenía valor legal por la fuerza y fue precisamente G el que apoyó esa Ley en el Consejo de Nobles del Oeste.

Ese Rúmil ¿qué relación tiene con el incidente en la frontera de Ithilien en marzo de 1202? ¿Por qué su nombre se repite asociado al del Príncipe Geniev por mil años y luego ambos desaparecen con menos de cincuenta años de diferencia?

¿A dónde fueron los elfos de Ithilien en el verano de 1202? ¡¿Cómo es posible que no tuvieran cementerio si la colonia se fundó en el año 5?!

¿QUIENES ERAN LOS ELFOS?

Las notas seguían en ese tono, deteniéndose en esas contradicciones flagrantes que muchos otros habían achacado a errores de copistas o manchas de tinta. No pudo evitar que la alegría estallara en su pecho. Hubo una que le inquieto un poquito.

Fuimos a cenar con el G contemporáneo. Es atractivo. Me dio por mirar la colección de retratos que el Cardenal Hurim (puaj) le mandó de regalo a Boris hace dos años. Todos los G son iguales. A partir del 1200 siempre lo retratan solo, solo hay una pintura de 1630 donde aparece muy atrás una chica de cabellos negros, pero sus rasgos están borrosos

Con que el Cardenal le mandaba regalos de cumpleaños a Boris. El maldito viejo era persistente. En cuanto a lo otro… Otra nota personal captó su atención.

¿Valdrá la pena tanto lío por el permiso? Si los elfos (no importa quiénes fueran) se marcharon en 1202, tuvieron cuatrocientos años para cambiar los documentos… Estoy paranoico… NO HAY una Conspiración de la Iglesia, Tolkien es el mejor historiador de Arda, el más coherente y tuvieron la fortuna de que fuera católico… ¿Cómo nadie notó esas cosas antes? Tal vez recorro un camino trillado que conduce a un callejón sin salida… Me gustaría entrar a la biblioteca de G… Es una razón estúpida para odiar al tal Lindir, pero no puedo evitarlo… Debo comprar un traje para la boda, ahí van mis almuerzos sanos de tres meses…

¿Un traje? Sin dudas era una buena oportunidad… ese cuaderno parecía una suerte de diario sin fechas, las entradas iban desde notas de libros en la biblioteca hasta comentarios personales

… Imrahil no ha escrito, significa que está bien…
…¿De verdad soy hermano biológico de Ivana?...
…Odio a mi abuela….
…Comprar lembas de chocolate para Silvia…


Casi se extasió ante la intimidad develada, pero unos pasos sobre su cabeza le hicieron reaccionar. Estudió el cielo: su color casi negro se aclaraba lentamente. Era hora de partir. Con gestos seguros devolvió el scaner y la lámpara a su bolso, rehizo el reguero y se dirigió a la ventana. Antes de apoyarse en el borde para saltar fuera, regresó al lecho.

Igor estaba ahora sobre su espalda, con los labios algo entreabiertos y un brazo por sobre el pecho. Proyectaba una extraña imagen de fragilidad. Se parecía ¿no? Sí, se parecía mucho. No pudo contenerse, su boca descendió y rozó aquella piel fina y rosada. Retrocedió asustado al descubrir que su beso era correspondido.

No. No estaba despierto, tal vez él tampoco. Se fue hacia la ventana con pasos seguros, apoyó las manos en el marco y alzó el cuerpo. Mejor no pensar ahora. Saltó.

TBC…

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