¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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23 abril, 2007

EN BUSCA DE UN SUEÑO 2

En la Biblioteca

El texto estaba escrito en pulcros caracteres. La antigua iluminación aún conservaba algo de su esplendor y el oro relumbraba, tenue, en las zonas de la página que no eran tocadas directamente por la luz de la lamparita. El joven se inclinó y entrecerró los párpados, feliz. Estuvo a punto de adelantar una mano para tocarlo, pero el carraspeo de la encargada le recordó las estrictas medidas de control que debía respetar, so pena de no ser admitido nuevamente.

Con un hilo de voz repitió las dulces palabras a la vez que las copiaba en su bloc de notas:

Se quedó allí un instante
y la voz de él fue como un encantamiento,
y el destino cayó sobre Tinúviel
y centelleando se abandonó a sus brazos.
Mientras Beren la miraba a los ojos
entre las sombras de los cabellos
vio brillar allí en un espejo
la luz temblorosa de las estrellas.
Tinúviel la belleza élfica,
doncella inmortal de sabiduría élfica
lo envolvió con una sombría cabellera
y brazos de plata resplandeciente.

Larga fue la ruta que les trazó el destino
sobre montañas pedregosas, grises y frías,
por habitaciones de hierro y puertas de sombra
y florestas nocturnas sin mañana.
Los mares que separan se extendieron entre ellos
y sin embargo al fin de nuevo se encontraron
y en el bosque cantando sin tristeza
desaparecieron hace ya muchos años.


El muchacho se alejó entonces y la encargada se apresuró a devolver el pergamino a su archivo. El le dedicó una leve reverencia y se encaminó a la sala de lectura, donde esperaban sus libros y notas.

Ya sentado, empezó a sacar diversas hojas de papel de un file y las puso sobre la superficie de madera pulida. Cada una tenía anotaciones diversas de su puño y letra, algunas eran largas parrafadas con notas laterales, otras escasas líneas. Agregó el fragmento de poema que copiara y se sumió en la meditación.

Cada cierto tiempo hacía nuevos comentarios en una nueva hoja con una letra apresurada, apenas legible. Las notas eran redactadas con premura, como su la mano no pudiera seguir el ritmo de su pensamiento.

Estuvo así unos veinte minutos, hasta que la llegada de otra persona desvió su atención.
–Buenas tardes, gran estudioso de los arcanos saberes.
Con un gesto entre fastidiado y divertido, el joven levantó los ojos y sonrió.
–Buenas tardes, mercenario de las aulas.
El recién llegado hizo un mohín despectivo y se sentó a su lado. Miró superficialmente los documentos extendidos.
–¿Y eso?
–Nada, aprovechaba el tiempo mientras esperaba que llegases a estudiar –repuso el otro con descuido y devolvió los materiales a su carpeta.
–¿Otra de tus locas teorías?
–Tal vez. ¿Por qué te demoraste tanto?
El segundo bufó mientras empezaba a sacar libros, libretas y plumas de su bolsa.
–Imagínate, el primo Gorland llegó a la ciudad y mi madre me arrastró al aeropuerto para recibirle. Te hablé de él…
–No puedo recordar a todos tus parientes.
–Pues deberías, también serán tus parientes dentro de poco.
–Que mi hermana se case con tu primo no significa que… –se detuvo en seco, como si algo le golpeara. ¿Dijiste Gorland, el millonario?
–Si, ese mismo. Mamá andaba como una gallina a su alrededor, creo que quiere sacarle dinero para la boda.
–¿Cómo le caíste?
–No tengo idea. Aparenta unos treinta años, pero su rostro es inescrutable. Mamá no se cansó de repetir que estudio Letras Clásicas en la Casa del Saber de Ithilien –se encogió de hombros–, pareció interesarle.
La expresión del primero se tornó meditabunda.
–No me extrañaría.
–¿De qué hablas?
–Gorland es uno de los mayores benefactores de la escuela y su colección particular de armas y joyas del Período de Transición es conocida internacionalmente. ¿Dices que treinta años?
–Más o menos…
–Lo imaginaba mayor.
Una sonrisa maquiavélica apareció en los labios del segundo.
–¿Quieres ir a su casa?
–¿Bromeas? No hay que ser pariente tuyo para saber que la mansión de Gorland está dentro del Círculo, jamás me dejarían pasar.
–No te pregunté donde vivía, sino si querías conocerlo.
El primero hizo una mueca.
–Bueno si, quiero conocerlo. He oído que es uno de los pocos hombres que lee quenya y avarin de corrido.
–¿Que lee qué?
–¡Olvídalo! Quise decir que sabe mucho del Período Clásico.
–Entonces vamos.
El segundo empezó a recoger sus materiales y se puso en pie.
–¿A dónde? –preguntó el otro sin entender.
–A conocerlo, ¡tonto! Me invitó a cenar esta noche y me dejó un Pase. En realidad no pensaba ir, pero ya que te interesa –consultó su reloj. Si tomamos la carretera ahora llegaremos a las puertas del Círculo quince minutos antes de las seis –le sonrió y sacudió su hombro. ¡Muévete!

El otro se colgó la mochila del hombro y le siguió hacia la salida de la sala de lectura. Bajaron la escalinata del gran edificio que cobijaba la biblioteca a paso ligero y se encaminaron hacia el auto deportivo del segundo. Cuando ya se sentaban, el primero se volvió asaltado por una duda repentina.

–¡Espera! Te ha dado un pase, pero somos dos.
El otro le guiñó un ojo, divertido.
–¿Sabes? Gorland será muy rico, pero necesita espejuelos. Me ha dado un Pase doble, sospecho que alguno de sus invitados se quedará sin cenar hoy.

Arrancaron a toda velocidad.

TBC…

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