¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

Advertencia contra el Copirigth

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30 abril, 2007

EL SEGUNDO REGRESO DEL REY 8

UN VIAJE CON SORPRESAS

Acamparon bajo las estrellas por tercera vez. Si mantenían ese ritmo podrían tomar el siguiente almuerzo con Eomer y, con tres días más de marcha, estarían a la vista de Lórien.

Legolas alcanzó a Gimli una porción de lembas y se arrebujó en la capa.

–¿Tienes frío? –se extrañó el enano.

–Para nada. Trato de recordar sus brazos ¿entiendes?

El gruñido entre sueños de uno de los guardias les interrumpió. Legolas se tranquilizó a sí mismo con el recuerdo de que ni siquiera hablaban en sindar, sino en la casi olvidada lengua quenya (por suerte Gimli conocía los rudimentos de ese idioma) Esta vez no habría oídos indiscretos.

–No esperaba moverme a esta velocidad –continuó el elfo– esta fue la ruta de los rohirrim en camino a Gondor, y todo el ejército tardó seis días o más, me han dicho.

–Si. El Senescal escogió bien la escolta, pero no nos hablan. A veces me siento un prisionero.

–Mejor así, cualquiera de ellos podría ser un espía. Ahora duerme hijo de Gloin, para almorzar con el señor de los caballos tendremos que madrugar.

La escala en Edoras no duró más de medio día, pero bastó a Eomer y Gimli para negociar todo lo concerniente a la colonia de enanos para las cavernas del Abismo de Helm. El Rey pidió noticias de su hermana, y le alegró saber que llegaría en una semana, acaso con el anuncio formal de su compromiso con Faramir. Hizo a Legolas un par de preguntas sobre Aragorn, pero la actitud del príncipe le desanimó.

Al amanecer montaron de nuevo, ahora que Isengard era dominada por los ents el viaje fue recto y seguro. Tanto el elfo como el enano ansiaban el encuentro con Galadriel.

–Mi extrañeza crece Legolas –comentó Gimli la noche antes de avistar Lórien– No hallamos ni orco perdido en siete días de viaje.

–¿Tú también lo sientes? Pensé que me hallaba muy excitado e imaginaba cosas. La velocidad a que nos movemos, lo tranquilo del viaje, todo esto es innatural.

–Sucede a la inversa que cuando perseguimos a los Uruk hai, ahora algo nos atrae hacia los territorios élficos. No diré que me molesta, pero es inquietante.

–Tú y yo estaremos seguros mañana, solo temo por estos hombres. La fuerza que opera aquí no es inocente, y ellos son hombres de Faramir.

–De nada vale que le des vueltas amigo. Duerme y pide a los Valar que les devuelvan a casa enteros y vivos.

–Lo haré. –dijo Legolas en tono misterioso y se tendió para caer en su sueño élfico.

Gimli se encogió de hombros, una semana como Príncipe Consorte y ya se sentía responsable por cada soldado de Gondor. "Elfo tonto" concluyó antes de dormir.

¡Al fin el Bosque Dorado! Legolas sintió cómo su corazón se aligeraba al tiempo que los corceles alcanzaban el trote, a ellos también les atraía el lugar. También fue Legolas el primero en reconocer a los guardias, obligó a refrenar la marcha hasta detenerse bajo las primeras ramas. Un guardia salió de entre los troncos. Legolas podía ver a los otros, los soldados de Gondor les intuían.

–Extraña compañía llega bajo nuestras ramas, pero no pueden pasar libremente sin declarar sus razones.

Legolas se adelantó y habló en el más delicado sindar.

–Soy Legolas del Bosque Negro, hijo del Rey Thranduil y este es Gimli de Erebor, hijo de Gloin. Antes pasamos por aquí como parte de la Comunidad del Anillo. Estos mortales son aguerridos soldados de Gondor que nos escoltan hasta alcanzar la protección de Lord Celeborn y la Dama Galadriel.

–Recuerdo sus rostros, pero podría yo estar hechizado. La Dama me advirtió que Legolas tendría una señal en su mano izquierda.

Enano y elfo intercambiaron miradas de asombro, pero Legolas se quitó el guante y mostró la estrecha cicatriz que atravesaba su palma.

–Muy bien, pasen ahora.

–Un momento señor Legolas –la voz del jefe de los escoltas les detuvo– nosotros no entraremos ahí, y no deseo que los señores elfos se ofendan por ello. Las instrucciones eran dejarlos dentro de Lórien y regresar a prisa. El corazón me pesará si no cumplo mis órdenes.

–Ve en paz soldado, no olvidaré tu rostro y espero volver a verte en circunstancias más felices.

–Adiós señor elfo, adiós señor enano. Vuestro valor solo se iguala al de nuestro Rey.

Y sin más palabras los hombres de Faramir volvieron grupas y cabalgaron de regreso a Rohán.

Los viajeros se adentraron en Lothorien a pie y los caballos les siguieron por voluntad propia. Los centinelas les guiaron hasta un claro donde Galadriel les esperaba sentada en una roca, con un aire intemporal que tal pareciera había crecido allí. Por un breve gesto supieron que podían acercarse.

–Bienvenidos sean al Bosque Dorado, este es para el señor enano el inicio de su señorío en las Cavernas Centelleantes. Para ti, pequeño Hoja Verde, la primera jornada de un largo viaje. Deseo que descansen y se alimenten pues, aunque la Sombra ha caído, aún hay soberbia y crueldad en muchos corazones de la Tierra Media.

Apenas oyeron estas palabras los amigos cayeron dormidos, pues todo el cansancio de las jornadas entre Gondor y Lothorien surgió de repente. Los guardias les cargaron entonces y los depositaron en blandos lechos. Legolas fue el primero en despertar, una jornada después. Trepó por los árboles y conversó con los pájaros todo el día, hasta que decidió volver a comer y halló a Gimli aún rendido. El enano despertó en la tarde siguiente, unos minutos antes de anunciaran la llegada de Lord Elrond y su gente.

En la comida se esa noche no se dijo una palabra de los extraños sucesos, pero cuando tomaron las servilletas Galadriel pidió al señor de Rivendel, el príncipe del Bosque Negro y al enano que hablasen en privado. Para ello subieron a un teleain tan alto que se colaba la luz de la luna entre las ramas.

–Me reúno con ustedes confiando solo en mi corazón, sin discutir cada detalle con mi amado Celeborn, porque él fue a los Puertos Grises para despedir a varios de los nuestros. Las naves blancas ya les permiten ver las costas de las Tierras Impercederas y, tierra adentro, la bella Valinor.

Legolas no se pudo contener más y formuló la pregunta que le quemara el alma por dos días.

–Por favor mi señora. ¿Qué provocó el extraño sueño que se apoderó de mí por una jornada y de Gimli casi dos?

–Fue el efecto retardado del esfuerzo, pues obligué a vuestro grupo a forzar la marcha para que la amenaza no pudiera alcanzarles.

–¿Y el regreso de los soldados?

–No temas por ellos príncipe. La amenaza ahora está delante de ti.

Elrond intervino entonces, estaba decidido a hacer todo lo que alcanzara su mano por la felicidad de Legolas y su hijo.

–¿Entonces debemos seguir viaje juntos o separados, como planeamos al principio?

–Deben ser todos prudentes Elrond, y no separarse más. Recuerden al escoger el camino, que hay lugares de la Tierra Media a donde los hombres aún no alcanzan. Eso va en especial para ti, joven Legolas, pues mucho antes del final elegirás por ti mismo el derrotero. Solo a ti siguen ahora nuestros ojos, porque Arwen halló paz en la Ciudad Blanca. Allí esperará el segundo regreso de los reyes.

Partieron un día después, sin más provisiones que lembas y cierta inquietud en los corazones. Aunque ahora era una compañía de elfos y podrían cubrir grandes distancias, aún debían remontar el Anduin hasta donde se funde con el río Gladio y después alcanzar la fortaleza de Thranduil. Era un camino conocido por todos, pero escabroso.

A Legolas le entristecía la certeza de que este viaje a casa no era causa de alegría para su familia, sino que regresaba a pelear. Separado de Aragorn y separado de su padre… Había renunciado a la discreción y ahora lucía su anillo de oro en la mano derecha, la cicatriz del enlace estaba cerrada por completo, pero nunca desaparecería. Se contempló la palma con repentina intensidad, algo pasaba. El mundo se tornó borroso y ya no supo orientarse.

Entonces fue el dolor.

Lo único claro en su mente era que el peligro se concentraba a la derecha. Blandió la espada e intentó caminar hacia el caballo, la pierna sangraba bastante, seguro se trataba de una fea mordida. Podía oírlos entre la polvareda levantada por el combate. ¡Si lo hallaban a pie sería el fin! Ahí estaba: Brego se mantenía justo donde se habían detenido, esperando. Uno de ellos se adelantó, pero le lanzó una daga sin siquiera mirar atrás. Escuchó el cuerpo caer y logró sonreír.

"Legolas me enseñó ese truco" ¡¿No era él mismo Legolas?!

Con sus últimas fuerzas enfundó a Narsil y saltó sobre Brego.

–Vamos a tu casa, Brego, llévale con Eomer. –murmuró en sindar.

El caballo no necesitaba otra guía, pero el salto inicial de la carrera le dejó sin sentido.

La luz empezó a colarse entre los párpados y el olor de los árboles le tranquilizó: estaba de regreso entre su gente. Había un murmullo de voces preocupadas. Empezaba a distinguirlas cuando apretó involuntariamente el puño.

–Ya despierta.

–¿Lord Elrond?

–Sí pequeño.

–¿Y Brego? ¿Le atienden en la cuadra?

–¿Brego, el caballo de Aragorn? –era la voz de Gimli.

Comprendió todo de golpe, con un gesto estuvo sentado.

–¡Yo era Aragorn Lord Elrond! Quiero decir, por un instante lo fui. Lo atacaron en camino a Rohán, creo que unos wuargos. Algo le mordió en la pierna.

–¿Escapó?

–Montó a Brego y… Sí, ese fui yo, porque las palabras eran en sindar. Y le ordené a Brego que alcanzara Edoras, que no se detuviera hasta dar con Eomer.

–Pero… ¿Eowyn y los Medianos? –Gimli estaba inquieto– ¿lograste verlos?

–No, había polvo alrededor, como si la lucha fuera en un lugar muy seco y no vi demasiado, tan solo oí a los atacantes.

–El dolor era tan intenso que el enlace entre ustedes se activó. –la voz de Elrond oscila entre la preocupación y el alivio– Ni siquiera Aragorn habría tenido fuerzas para montar con una mordida de wuargo en la pierna. Ese fuiste tú, Legolas.

–¿Y ahora qué haremos? Nuestros amigos están en peligro.

–Seguiremos el viaje mi señor enano. El Rey está a salvo. Y, si algo terrible le fuera a ocurrir a los otros miembros de la Comunidad, Galadriel lo sabría.

–No puedo seguir si él está herido.

–Está vivo, una herida de wuargo la pueden curar los sanadores de Edoras. El verdadero peligro está frente a nosotros Legolas, y crece con los retrasos. Hay que iniciar la marcha, o Aragorn no podrá entrar al Bosque Negro.

–Tiene razón mi Lord. –se levantó y comenzó a caminar– ¿Qué hora es?

–La del segundo desayuno que no tendremos. –bromeó Gimli y se adelantó hacia los límites donde esperaban los corceles.

–Hoja Verde, toma esto y bébelo cada mañana.

Elrond le alcanzó una bota llena.

–Si el enlace vuelva a ser necesario te mantendrás conciente, no es agradable caerse de un caballo ¿verdad?

–Sería una vergüenza eterna. Gracias.

Las voces llegaban borrosas y lejanas. Y el dolor…, el dolor de la pierna era insoportable.

–Señor Frodo, creo que el Rey ya despierta.

–¿Sam, Frodo? ¿Están todos bien?

–Oh, la señora Eowyn tiene unos arañazos, ––Pippin apareció a su derecha, sonriente y con una venda en la cabeza– pero es como una broma después de lo de Pelennor..

Palpó su cuello en busca del relicario. ¡No estaba!

–No busques en vano Aragorn. Tomé ese colgante porque lo apretabas demasiado y la mano comenzó a hincharse. –Eomer se sentó a su lado y lo obligó a extender el brazo. –Ignoro lo que significa, pero aquí lo tienes. Fue una buena emboscada y una buena estrategia. Mandaste a los medianos con mi hermana por delante y los entretuviste. Hermoso y bravo, pero poco recomendable cuando se es Rey… Te creímos muerto.

Faramir estaba lejos, Eowyn herida, tenía que hablar con alguien.

–Amigos, ¿no creen que deben irse a dormir? Esa cabalgada les habrá hinchado las posaderas.

Todos aceptaron la broma como una insinuación de que deseaba descansar, pero retuvo la mano del rohirrim y él comprendió. Cuando la puerta se cerró tras Pippin la sonrisa desapareció de ambos rostros.

–¿Me quieres decir de qué modo llegué a Edoras?

–Montado en Brego, por supuesto, y seguro le hablaste en ese élfico de tu infancia, porque no dejó que nadie te tocara hasta que llegué.

–No, no fui yo. Lo último que recuerdo es haber apretado el relicario en la mano izquierda y a Narsil en la derecha, no se veía a tres pasos de distancia, no recordaba dónde estaba Brego. ¿Y eso es una mordida de wuargo? ¿Cómo pude montar con tal salidero de sangre?

–Lo ignoro, tú eres un hombre extraño Aragorn, nadie que descienda de Beren y Lúthien puede ser enteramente comprendido.

El Rey de Gondor asintió despacio, había pensado más de una vez en aquella historia en las últimas semanas.

–¿Alguien más que tú vio este relicario?

–No. Tu secreto está a salvo. Pero no es el primero que veo de su tipo.

–Claro, las reliquias son cosa común en tiempo de guerra.

–Los elfos no usan reliquias de cuero, suelen ser de mithril. Por eso, y porque alguien intentó ocultarla a mis ojos, me llamó la atención. –Eomer esbozó una sonrisa de burla– La persona de quién hablo fingía odiarte. Como si yo no hubiese cabalgado con ustedes hasta El Sagrario y luego de Gondor a la Puerta Negra.

–Fue Legolas quien me trajo hasta aquí amigo, lo sé.

–Ya debe estar más allá de Lórien, es imposible que te sacara de ahí y no alcanzara Edoras.

–No, los dos estamos siempre juntos. Abre el relicario, esas son mis alianzas matrimoniales: un anillo élfico y dos mechones de pelo entretejidos. ¿Ves la cicatriz? Es la prueba del enlace. Estoy seguro de que perdí la conciencia por la pérdida de sangre y Legolas acudió.

–¿Ustedes están enlazados? ¿Te haz vuelto loco Aragorn?

–Es completamente legal.

–Es completamente irresponsable, tú eres el Rey y Legolas es, es…

–Dilo Eomer, un príncipe elfo, un varón. Lo sé desde antes que nacieras. Soy Rey, pero también soy un hombre, tan hombre que no temo declarar mi amor. Si esto se mantiene oculto es por no dañar a Legolas, que aún debe arreglárselas con su padre.

TBC...

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