¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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23 abril, 2007

EL SEGUNDO REGRESO DEL REY 3

ENLACE CANCELADO

La delegación de Rivendel llegó tres días después, poco antes de que cerraran las puertas de la ciudad. Faramir salió a recibirlos en nombre del Rey, pues la costumbre de Gondor proscribía el encuentro entre los prometidos hasta el momento de la ceremonia. Una vez que todos se acomodaron en el ala Sur del Palacio, Elrond subió a saludar a su hijo adoptivo.

Aragorn lo esperaba en un pequeño salón de reuniones anexo al Salón del Trono. El fuego crepitaba alegre, y dos asientos invitaban a la conversación, pero Elessar esperaba de espaldas a la puerta, dejando que su piel se bañara en la luz de la luna que llegaba por los ventanales. Sintió la puerta abrirse suavemente, pero no se movió.

–¿Está disponible para audiencia el Rey de los Hombres?

–El Rey no puede olvidar a quienes le amaron cuando solo era Aragorn.

Giró de prisa sobre sus pies y encontró a Elrond frente a él. Ante el gran señor no dejaba de sentirse un chiquillo. Se fundieron en un estrecho abrazo.

Cuando al fin se separaron, ambos trataron de retomar una actitud despreocupada y casual. Se dedicaron a contemplar la ciudad blanca desde su privilegiada perspectiva.

–Padre, la última vez que te vi tenía tantas dudas.

–¿Ya no? Entonces ser Rey no te sienta.

–Por favor, no es lo mismo. He comprobado en estas semanas que gobernar hombres es muy complejo… Ya no soy dueño de mis actos.

Un breve silencio. Elrond percibió que su hijo trataba de decirle algo difícil y optó por darle tiempo para hallar las palabras en su interior.

–Ser Rey… Padre, hace tiempo me dijiste que nací para devolver esplendor a Gondor, tus palabras se han cumplido. Y mañana, además, tu hija será Reina.

Elrond dejó de mirar los anillos de la ciudad para volverse hacia Aragorn.

–¿Mi hija? ¿Ya no es tu Arwen? Creí que venía a convertirse en tu esposa.

El desamparo de Aragorn aumentaba, recordó de repente que esos mismos ojos habían visto a Isildur corromperse por el Anillo, incluso a la desaparecida Beleriand. Para alguien educado entre elfos no era difícil reconocer la edad en sus ojos, podía deducir el asombro permanente del joven Lególas, el reposado conocimiento de Arwen, y con Elrond siempre se sentía completamente desnudo, pero debía enderezar las cosas.

–Padre, yo…

–No, espera. –solo el oído de un elfo puede escuchar cómo late el corazón de otro elfo– Alguien se acerca.

Hubo dos toques suaves. Aragorn maldecía mentalmente a quien le había interrumpido, pero se obligó a responder.

–Adelante.

La rubia cabellera apareció y él se obligó a mirar a otro lado, no deseaba que su padre supiera… No quería ningún mal para Lególas.

–Saludos Lord Elrond.

–Que gusto verte pequeño Lególas.

–Lamento interrumpir, pero su hijo Elladan me dijo que traía usted una carta de mi padre.

–En efecto –el señor de Rivendel sacó de su seno un pergamino lacrado y lo extendió al príncipe– Tu padre deseaba que llegase cuanto antes… espero que sean buenas noticias para ti.

–Gracias. Me retiro.

–Un momento aún. ¿Haz tomado tu medicina?

Aragorn se había prometido no intervenir, le parecía que una sola palabra rebelaría su secreto, pero aquello era demasiado.

–¿Medicina? Padre, los elfos no enferman.

–Calla hijo. Es una manera de llamarle a cierta poción. Se la di a Lególas cuando partió con ustedes para que aumentara su resistencia. Recuerda que es muy joven.

–Si, claro –no pudo evitar la ironía en su voz– escasos 1500 años…

–Y debía representar a toda nuestra raza. –se volvió hacia el rubio– ¿Y bien joven? Aún espero tu respuesta.

La actitud entre paternal e impaciente de Lord Elrond fastidió a Lególas. ¿Por qué todos los adultos a su alrededor estaban obsesionados con la maldita bebida. ¿Acaso no era un buen arquero sin aquello? Prefirió mirar al fuego mientras contestaba.

–Renové mi provisión gracias a la Dama Galadriel y me alcanzó hasta la Batalla de los Campos del Pelennor. Después de eso, tuve que confiar en mis propias fuerzas, pero su hijo podrá decirle que no deshonré a los Primeros Nacidos.

–Está bien príncipe, me alegra saber que fue una preocupación superflua.

–Entonces me voy a leer la carta de mi padre.

Al quedar solos de nuevo Elrond fue a sentarse frente al fuego, Aragorn se le reunió sin despegar los labios.

–Me ibas a decir algo ¿no? Algo sobre mi hija.

–Padre ¿tu crees que Arwen me ama? ¿Merezco yo que sacrifique su inmortalidad?

–Mi hija es muy callada, pocas veces manifiesta interés explícito en algo, es así desde que su madre Celebrían partió a las Tierras Imperecederas.

–La conozco hace mucho. Siempre fuimos buenos amigos, pero en los últimos años la he visto alejarse, casi perderse dentro de sí. Recuerdo cuando regresé de Harad: ella oía cada palabra mía como tratando de reconstruir en su mente mis pasos, las rocas donde posé los ojos. Eso no es amar, sino vivir a través de otro.

–Pero te dio la Estrella de la Tarde ¿no?

–Lo hizo, sí, pero creo que fue más una muestra de desasimiento. Igual se la hubiese dado a Frodo, y a mí no me habría dolido.

–¿Entonces no la amas?

–Padre… Temo tanto ofenderte.

–¿Cómo ofenderme, si le devuelves a mi hija el derecho a partir hacia las Tierras Imperecederas?

–Pero la Alianza… El Reino Unificado…

Elrond le hizo callar de un dulce gesto, como cuando de niño intentaba negar sus impulsos.

–Creo que hemos olvidado que lo más importante es el amor. El tiempo de los elfos termina en la Tierra Media Aragorn. Yo estaba dispuesto a dejarte a Arwen como última prueba de afecto, pero tú, con afecto y valor redoblados, me la devuelves. Eso es verdadera nobleza, Majestad.

El rey no pudo hacer más que echarse de rodillas en los brazos de su padre.

–Gracias, gracias –alcanzó a decir entre lágrimas.

TBC...

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