¿Qué es un fanfic?

Fanfiction (lit. ficción de fans), relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de TV, trabajo literario o dramático, donde se utilizan los personajes y situaciones del original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. El término "slash" suele quedar reservado para las relaciones entre hombres; para las mujeres se emplea femslash, f/f slash o femmeslash. Aclarado el asunto: ¡Empieza el viaje!

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27 enero, 2007

SECRETOS DE FAMILIA 2

CUANDO Y COMO

El pasillo era color verde manzana, estaba un poco iluminado y olía a limpio. Tomas se esforzó por contener los latidos desbocados de su corazón, aunque nadie pudiera oírlo, le parecía francamente vergonzoso perder el control de semejante manera. Vamos, había hecho cosas peores que mirar en un pensadero ajeno, pero nunca se lo había hecho a sus padres. No pudo seguir pensando en la ética, una figura se acercaba por la galería.

A pesar de la penumbra reconoció los brillantes ojos verdes y la revuelta cabellera negra. No era de extrañar que fuera él, al fin y al cabo era su recuerdo ¿no? Pasó a su lado con paso elástico, el que usaba para enmascarar el cansancio cuando sus reservas estaban casi agotadas. Lo siguió. Caminaron por galerías verdes y limpias por largo rato, Tomas estaba desorientado, pero Potter parecía muy seguro de su camino. Durante la persecución, el chico no dejó de reparar en el duro contraste que generaba aquel hombre, su túnica resumando sangre –¿ajena o propia?–, sus zapatos enfangados, todo el oliendo a polvo, sudor y dolor, con los asépticos pasillos de San Mungo.

A cada rato se cruzaban con medimagos y enfermeras, heridos en camillas y personas que esperaban noticias de sus seres queridos. Sin embargo, Potter no se detenía, su mirada imperiosa y decidida era suficiente para que admiradores y subordinados se guardaran las felicitaciones y agradecimientos. Por los comentarios que captaba, dedujo que hacia unas doce horas que Voldemort había muerto. La batalla había sido cruenta, pues los mortifagos desplegaron a partir de ese momento el valor de la desesperación. Potter no estaba herido, “un ángel le cuida las espaldas” susurró un viejo auror tras su paso, y el chico sonrió orgulloso. Al fin llegaron hasta una galería desierta, en lo más profundo del edificio. Varios aurores montaban guardia, a mitad de la misma, ante una puerta de color azul, un hombre de cabellos castaños muy cortos fumaba y lanzaba miradas inquietas a los lados.

–Aquí no se fuma, Pravus. –fue el saludo de Harry.

El hombre soltó el pitillo como si le quemara y levantó unos ojos negros y asustados hacia el otro. De cerca, a Tomas le pereció que tenía unos 21 años y poca paciencia.

–Al fin llegas jefe. Fred estaba preocupado por ti.
–Si, bueno, debía asegurarme de que todos estuviera en orden en el campo. –su tono se tornó inquieto– ¿Y Remus?
–Lo hirieron durante la pelea en la Malfoy Manor, Fred lo mandó a descansar.
Potter asintió despacio.
–¿Entonces Fred está a cargo?
–Si jefe, pero ha ido al baño, yo vigilo la puerta mientras él vuelve.

Pareció que diría algo más, pero un grito se filtró desde la puerta. Tomas dio un respingo, sabía que todas las habitaciones de San Mungo estaban insonorizadas. ¿Qué clase de grito podría llegar hasta ellos? Notó que su padre estaba apretaba los puños de manera especial, pero su rostro era una máscara impenetrable. Pravus rió.

–Si que la está pasando dura ese bastardo ¿no? Lo encontramos encadenado en una de su propias mazmorras, casi irreconocible, sangre por todos lados jefe, de veras. Parece que el Lord se divirtió con él antes de ir a pelear y...

El puño de Potter se clavó en la pared a escasos centímetros de su sien, Pravus calló, presa del miedo cerval que provocaban aquellos ojos inyectados de sangre. Tomas jadeó. ¿Por qué los otros aurores ni intervenían? Pravus estaba muy cerca de la muerte, muy cerca. Harry acercó su rostro peligrosamente, sus palabras fueron apenas audibles para el desconocido testigo.

–O te callas, o Fred se queda sin teniente ¿de acuerdo? –el otro asintió, tembloroso.

Harry mantuvo el contacto visual y le dejó ver un poco de horror en sus pupilas... Tomas conocía el método, aunque su padre solo le mostraba bellos recuerdos de los sitios que visitaba por su trabajo. Por suerte, una mano grande se posó en el hombro de Potter y lo hizo girar. Pravus no desperdició la ocasión y salió corriendo pasillo abajo. El otro lo miró y suspiro brevemente, se enfrentó al responsable de la escapada.

–Al fin llegas, Fred, pero me has quitado la diversión.
–No es divertido torturar aurores tan flojos Harry.
–Es divertido cortar lenguas. – y cambió de tema bruscamente– ¿Cómo fue todo?
–Todo como lo planeamos excepto...
–Ya Pravus me contó –cortó Harry, pero Tomas notó que lo hacía para ahorrar al tío Fred la incomodidad.
–Lo trajimos a toda velocidad, tiene bastante fiebre, delira, los medimagos dicen que está vivo por tozudo.

El hombre asintió y se dedicó a mover los pies, nervioso. Tomas también conocía ese gesto, así estaba cuando esperaba que el Sombrero Seleccionador decidía a qué casa enviarlo. Deseó abrazarlo, decirle que todo saldría bien, pero era inútil, por supuesto. Era imprescindible que su padre sufriera, apretara los puños y moviera los pies, maldijera una y mil veces a Voldemort y todos sus antepasados. Fred lo miraba en silencio, con expresión solidaria y agotada. Pasaron así varios minutos, Potter en confusas murmuraciones, Fred en fraterno silencio. Tomas se impacientaba ya, pero la puerta se abrió y un agotado medimago se dirigió a ellos. El hombre tenía círculos negros bajo los ojos y la varita le pendía de una mano laxa, casi muerta, ni siquiera había desvanecido la sangre que la manchaba la túnica. Pareció reaccionar a medias al reconocer al ojiverde.

–¿Señor Potter? –su intento por cuadrarse falló.
–Deje los formalismos –respondió Harry con un gesto, él también falló en ocultar su ansiedad– ¿Cómo está?

El mago habló despacio y con seguridad. Tomas tuvo la impresión de que ese sanador –cuarenta años, pelo ya gris y ojos empañados de sueño– leía muy bien en el corazón de su padre y, por eso mismo, no se molestaba en que le miraran mientras hablaba.

–Estable, y eso es un logro, considerando cómo lo trajeron. Tenía varias costillas rotas; los músculos de brazos y espalda dañados por permanecer esposado a la pared; deshidratación severa, por lo menos lleva tres días sin agua; numerosas heridas superficiales, de latigazos y garras, por las que perdió sangre y ganó infecciones. Lo peor es el agotamiento general, orgánico y mágico. Supongo que pugnó por mantenerse conciente mientras lo torturaban y luego uso conjuros sencillos para retrasar el daño, confiando en vuestra ayuda, pero ustedes –y no crea que lo culpo– se demoraron bastante en dar con Malfoy. Ya le dije al señor Weasley que está vivo de pura tozudez.

Harry asintió, sus ojos vagaron por las paredes a su alrededor, como buscando algo. Tomas lo miraba asombrado. ¡Se suponía que el controlado era Draco! Su estómago estaba a punto de colapsar ante tal lista de heridas y él... El medimago mantuvo sus ojos clavados en el hombre, al cabo, Potter levantó los ojos y suspiró audiblemente.

–Ahora dígame lo peor.
El chico tragó en seco. ¿Lo peor? El medimago tomó aire y continuó, pero esta vez evitaba de manera manifiesta cruzar miradas con el otro.
–Lo violaron, repetidas veces, sus genitales y su ano están destrozados. Hemos aislado semen de, por lo menos, cinco personas, el último ataque fue hace cuatro días.
–Cuatro días... –repitió su padre– estuvieron con él hasta que la batalla se puso dura de veras. Eso significa que eran de la plana mayor. –el rojo de sus ojos se acentuó– Pero no habrá daños permanentes ¿verdad?
–Bueno... Si y no –parecía temeroso de la reacción que iba a provocar– En cuanto a las lesiones, creemos que se recuperará. Es un hombre joven y sano, su magia es débil ahora, pero en cuanto descanse volverá a protegerle. Del daño psicológico es más difícil hablar, solo el tiempo dirá. Debe recibir mucho apoyo ahora, señor Potter, mucho. Usted debe recordar que estuvo indefenso y solo, su autoestima ha sufrido grandes golpes en estas semanas. Para el señor Malfoy, es imprescindible el apoyo incondicional de ustedes de ahora en lo adelante.
–¡Pero deje ya de dorarme la píldora, hombre! –estalló el otro– ¿Se cree que soy una bestia? Jamás le recordaré a Malfoy lo de esta semana, si él quiere olvidar, por mi perfecto. ¡Perfecto para todos! ¿Verdad Fred? –el pelirrojo asintió enérgicamente– Si usted cree que es mejor, le aplico obliviate a cada mago y bruja involucrado en el asunto.
–No bastará con eso señor Potter, trato de decirle que... –el hombre tomó aire, no parecía saber qué palabras usar– Como estábamos advertidos de que Malfoy llegaría en muy malas condiciones, aplicamos antes que todo un hechizo de diagnóstico general, para evitar agravar alguna herida mágica durante las curas primarias. Se le reveló un complicado encantamiento en el bajo vientre, eso es lo que ha hecho descender sus niveles de magia hasta el punto de colapso: protege un feto de casi tres semanas. Malfoy está vivo por eso: por tozudo y porque está embarazado.

Las luces perdieron intensidad bruscamente, Potter retrocedió como golpeado por una fuerza terrible. Trastavilló hasta que su espalda se apoyó en la pared y empezó a caer a lo largo de la misma. El control que demostrara hasta el momento se evaporó por ensalmo. Para Tomas era imposible ahora escuchar a los otros dos hombres: estaba forzado a percibir el entorno como su padre y este tenía los ojos nublados, el cuerpo recorrido por violentos espasmos. Volteó hacia el medimago y Fred Weasley, cuyos movimientos ralentizados denotaban preocupación, Fred se inclinó ante Harry y le sacudió levemente. Al no obtener respuesta, apuntó la varita a su sien.

¡No! Si le aplicaba un desmanius él sería expulsado del pensadero. Maldijo de nuevo su imposibilidad de interactuar dentro de esta visión. Por suerte, la varita cerca de su rostro hizo reaccionar al hombre. Las luces volvieron a su grado normal y las personas a moverse usualmente. Las verdes pupilas se aclararon con visible esfuerzo.

–Estoy bien. –afirmó, pero Fred le miró desconfiado– ¡Te digo que estoy bien! –le apartó para ponerse en pie y se enfrentó al medimago, su tono fue amenazante– Ni una palabra de esto a nadie. ¿Entiende? Advierta a su personal que no habrá visitas a esta galería, no se emitirán informes para la dirección del hospital, nadie enviará cartas a parientes, ni escribirá en sus diarios hasta que el Ministerio decida cómo manejar el estado del señor Malfoy. Puede informarles, también, que me encargaré personalmente de desgraciar la vida del infeliz que deje filtrar algo y sabrán cómo logré matar a Lord Voldemort. –el hombre solo atinó a mover la cabeza en gesto de aceptación, demasiado intimidado por los violentos cambios de Potter como para argumentar– Perfecto. –se dirigió al pelirrojo– Vamos Fred.

Los hombres echaron a andar pasillo abajo, dejando al pasmado sanador con una clara expresión de asombro. Harry aún le soltó una advertencia por encima del hombro.

–Y procure que el bebé sobreviva.

Continuará...

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